Sin embargo, cabe recordar que Rab Sheshat era ciego, y, por su condición de enfermedad, estaba exento de acudir a la Sinagoga para orar, lo que justifica la actitud de este gran Sabio. No sólo eso… Rab Sheshat dedicaba todo el tiempo al estudio de la Torá, sin cesar: Torató Umanutó.
Caso previo a este, es el caso de Rabí Shimön Bar Yojái, quien estaba exento de orar diariamente, pues su dedicación a la Torá ocupaba el día entero. En forma parecida, Rab Yehudá decía Tefilá solamente uno de cada treinta días (Maséjet Rosh Hashaná, 35:1). Esto significa que dejaban la oración por el estudio. Es decir, es notable que “únicamente” un erudito de la talla de estos grandes Sabios que se ocupan todo el día, sin parar, al estudio de la Torá, tendrían este permiso de apartarse de una costumbre comunitaria, como lo es la recitación de unas Selijot en el mes de Elul, y no cualquiera que se lo proponga… Además, cabe recordar que el Shuljan Äruj declaró que ya no hay personas del nivel de estos grandes Sabios recién mencionados aquí.
Eruditos de la Torá
Cabe destacar que tanto los autores del Birké Yosef, del Tur Baréket, del Séder Hayom (pag. 57), del Shaäré Teshubá (Cap. 581), del Soléaj Ävonot (R Moshé Toledano), del Caf Hajayim, del Maté Efráyim, así como del SHU”T Máyim Jayim (Jélek I, Cap. 231) opinan que incluso los eruditos de la Torá asisten para recitar las Selijot, y no están exentos de esta costumbre.