Misheberaj

¿Se debe incluir el nombre del beneficiario en una Bendición?

VD MISHEBERAJ CON o SIN NOMBRE.pdf

Agradecimientos

Agradecimiento Especial al RAABA"D Rab David Perets SHLIT"A (Presidente del Tribunal Rabínico de Panamá y, a su alumno R. Yaäcob Eliyahu Benarroch Bibás SHLIT"A, por ser los valuartes de esta publicación que ya lleva más de 17 años llegando a muchos países de habla hispana.

Todos los derechos reservados (C)

Agradecimiento al Torem quien humildemente ha ocultado su identidad en el anónimato, tal y como está escrito, en los Profetas: "Hatzneä Léjet..."

Extendemos un agradecimiento especial a la familia, amigos, y muy en especial al comité encargado de la redacción, digitalización y envíos por haber colaborado horas extras también para que salga impreso este documento en bendita memoria de doña Flora Bat Rajel Z"L y Luna Bat Reina Z"L

Introducción

Es sabido que el tema de las bendiciones que dirige la persona a su semejante tiene enriquecidos antecedentes, fundamentos en la Torá escrita y oral, y millares de ejemplos prácticos que lo pone en evidencia. Los patriarcas Abraham, Yitzjak y Yaäcob, así como Moshé Rabenu, son algunos de los precursores de esta actividad; la bendición de los Cohanim, como antecedente legal, da una idea de lo importante que es para el Todopoderoso que exista una relación de bendiciones entre sus hijos, y, por consiguiente, tiene una real importancia para todo el Pueblo de Yisrael. Asimismo, es sabido que la Torá repite en reiteradas veces episodios de otorgamiento de bendición de una persona a otra o a otras, ocupando un espacio relevante en el texto Sagrado de la Torá, texto caracterizado por no estampar palabras de más.

En múltiples ocasiones, se escucha la voz de Sabios de la Torá, Rabinos, oficiantes, padres, recitando una bendición para sus hijos o personas de la comunidad. Al poner atención a las palabras del bendecidor, se ha notado que algunos incluyen el nombre de la persona que se beneficia con la bendición y otros no lo incluyen. Se han hecho preguntas sobre el por qué de esta actitud tan misteriosa, y las respuestas que se escucha de las personas han sido muy heterogéneas… Entre los que dijeron que sí hay que incluir el nombre del beneficiario: está la opinión que sostiene que esa es la manera correcta de hacerlo, y no debería omitirse el nombre. Y, entre los que dijeron que no, hay quienes aseguran que es necesario omitirlo…

Ya que es un tema que puede llegar a pasar en forma frecuente, no sólo a nivel particular, sino comunitario, la investigación halájica se ha abocado en la tarea de poner, al descubierto, el origen, y llegar a una conclusión que oriente con más precisión la costumbre del lector, de tal manera que se optimice el objetivo que se busca con estas bendiciones que dedica una persona a sus prójimos.


Preguntas


¿Se debe pronunciar el nombre del Beneficiario a quien se le dedica una Bendición tipo "Misheberaj"?¿En su presencia?¿Y si estuviera ausente?

¿Tiene influencia el nombre de una persona sobre sí misma?

¿El nombre de la persona es determinante en las Decisiones Celestiales?

Argumentos


¡Por favor, cúrala!


A. Sin mencionar el nombre

En el Talmud, Maséjet Berajot (34:1), está escrito que dijo Rabí Yaäcob, en nombre de Rab Jisdá, que todo el que pide misericordia por un compañero, no necesita mencionar su nombre, aprendiéndose de Moshé Rabenu, cuando oró por Miriam, cuando se encontraba enferma, diciendo: “¡Todopoderoso, por favor, cúrala, por favor, a ella!” (Bemidbar, Pérek 12, Final de la Perashá de Behaälotejá). Se deduce, de la Guemará, que si Moshé redactó este ruego, omitiendo el nombre de Miriam, entonces, también cualquier persona que se disponga a pedir por otra, debería omitir su nombre.

Cuando la Guemará explica que “no se necesita…”, ¿a qué se refiere?¿Significa que está prohibido mencionar el nombre del beneficiario de la plegaria o significa que, si lo desea, tiene permitido mencionarlo?


El Ërej Léjem (Cap. 119), escrito por el Rab Yaäcob Kashtro (MAHARIKAS”H), sostiene que no es bueno que se mencione el nombre del enfermo, cuando se hace una plegaria de pedido por el beneficio éste.

A juicio propio


B. Con o sin

Un manuscrito del RYA”Z (Rabí Yeshäyá Ajarón Z”L), recopilado con el título de Piské RYA”Z, sostiene que si desea mencionar a la persona por quien se pide, ¡que lo mencione!”.

El libro Shalmé Tzibur y el Shaäré Teshubá expusieron, en nombre del Perí Jadash (O.J., Simán 119), que no es necesario recordar el nombre de la persona por quien está pidiendo en su súplica, pero, si lo desea, es permitido recordarlo (mencionarlo). La prueba de esta aseveración se ubica en el Zóhar Hakadosh (Vayishlaj, “Hatzileni Na…”), quien instó a que la persona (que ora) detalle bien el ruego que hace hacia el Todopoderoso, invocando el versículo que registra el evento en el que Yaäcob Abinu ruega al Todopoderoso que lo salve de manos de Ësav, mencionando verbalmente la palabra “Ësav” incluso previamente a la aclaratoria de que se refería a “su hermano” (Bereshit, 32:12): “¡sálvame por favor, de la mano de mi hermano, de la mano de Ësav!”.

Aun a sabiendas que Yaäcob no tenía otro hermano sino Ësav, del hecho que Yaäcob no dijo solamente “¡Sálvame” sino que expresó –además- de qué o de quién quería salvarse aunado a que redundó en el nombre de su hermano, el Zóhar Hakadosh interpretó que hay que detallar en la plegaria (a pesar de que fuera entendible sin esta aclaratoria). Y el Perí Jadash, además de haber aprendido lo que el Zóhar expuso, se dio cuenta que el pedido incluía el nombre de la persona de quién se quería cuidar, dedujo que es permisible la pronunciación de nombres durante la súplica por el o loDs prójimos.

De esta manera, no es una contradicción el que Moshé Rabenu haya omitido el nombre de Miriam en su rezo en favor de ella, y que, por otro lado, Yaäcob Abinu haya mencionado el nombre de su hermano, ya que el dictamen es que la persona tiene permitido mencionar u omitir –a su propia consideración- nombres en la redacción de sus súplicas que hace en relación a los demás.

Talmud ≠ Zóhar


C. Con mención del nombre (Zóhar)

En Hagahot YAÄBET”Z Ashkenazí (Maséjet Berajot, Hoja 34), su autor interpretó diferente que el Perí Jadash, y explicó que definitivamente hay una discusión entre el Talmud Bablí (Berajot) y el Zóhar Hakadosh (Vayishlaj). Y dice que, según el Talmud Bablí, no se debe mencionar el nombre de una persona, en la redacción del ruego, mientras que el Zóhar Hakadosh sostiene que . A nivel de reflexión, es posible analizar que, cuando Moshé elevó su plegaria a Santo Bendito Sea, lo hizo en el contexto de un problema que ocurrió con Miriam, por haber hablado del profeta de Yisrael, lo que provocó que se llenara su cuerpo de un tipo de lepra. Después de enterarse de esta enfermedad, sin que pasara mucho tiempo, Moshé Rabenu recitó dicha plegaria…


En el contexto


Por consiguiente, se podría decir que una razón por la cual Moshé Rabenu omite el nombre de su hermana, al orar por ella, es que la enferma (y su enfermedad) ya había sido mencionada durante la conversación que tuvo con Aharón sobre su estado de salud. En ese caso, Moshé Rabenu lo que hizo fue mencionar palabras que concretan un pedido que ya estaría previamente concatenado con la mención que se hiciere de su hermana momentos antes, cuando se enteró de su enfermedad. En otras palabras, Moshé se enteró por alguien que pronunció que “Miriam está enferma”, y posteriormente Moshé Rabenu reacciona terminando de pronunciar “¡Todopoderoso, por favor, cúrala!”. De esta manera no considera una omisión, sino un complemento básico del pedido que Moshé Rabenu hizo por Miriam.

……………………

Consideraciones adicionales


Los Shidujim

Sin decir el nombre… Conversación reciente

Como prueba a esta idea, en Maséjet Kidushín se explica que, en el caso en que se hable sobre el Shiduj entre la pareja y dejaren claro que desean casarse…, si el novio se le ocurriera entregarle un anillo a la novia (sin decir una palabra), entonces, si la novia lo agarrare y lo aceptare, se consideran casados, aunque el novio no haya hecho la declaración de “Haré At Mekudéshet Li” (condición necesaria para que recaiga el casamiento según las leyes de Kidushín).

Por consiguiente, así como una pretendiente se considera Mekudéshet (casada) aun cuando el novio le dé un anillo “sin pronunciar las palabras con las que declara que con este anillo ella está consagrada para él”, a causa de que era obvio que la entrega del anillo era por casarse con ella, pues habían hablado de esto previamente…, de esta misma manera, se comprenderá que Moshé Rabenu, cuando pidió por Refuá Shelemá de “ella” (sin decir Miriam), se refería a la misma persona de quien habían hablado momentos antes (cuando se enteró de la enfermedad de “Miriam”), y ya no hizo falta incluir una vez más el nombre “Miriam”, pues era obvio que estaba pidiendo por “ella”.


Pero, si no se está hablando del tema, y una persona se le ocurriese orar por el prójimo o salvarse del prójimo, entonces, sí debería citar su nombre, pues no hay un preámbulo o información previa que pudiera haberlo hecho obvio. Es probable que, por tal motivo (como Yaäcob no estaba previamente hablando de Ësav ni previamente mencionando -con palabras- el sufrimiento que sentía por la amenaza que le asechaba), Yaäcob haya mencionado el nombre de Ësav, cuando decide pedir salvarse de éste último.

Frente al beneficiario

Sin decir el nombre… Frente a

El MAHARI”L (Halajot Semajot) dice que escuchó, del MAHARAS”H, que si uno está haciendo Tefilá por un enfermó que está presente frente a él, no es necesario mencionar el nombre del enfermó. Pero, si no está presente el enfermo, en el sitio donde se está pidiendo por él: sí es necesario mencionar su nombre.

De esta manera, la explicación de por qué Miriam no fue mencionada por Moshé, cuando oró por ella, sino que abrevió (ver atrás), es que ella estaba presente frente a él. Por consiguiente es entendible que sea obviado el nombre de cualquier enfermo que se encuentra presente frente a quien ruega por aquél. De lo contrario, sí habrá que ser mencionado su nombre…

El autor del Hafrakasá de Äniá (Cap. 22) se sorprendió al enterarse del recientemente recopilado comentario, y argumentó diciendo que ¡quién puede afirmar que Moshé Rabenu oró (aquella plegaria) por Miriam mientras se encontraba frente a su enferma hermana! El orden de los versículos no demuestra explícitamente que Miriam se encontraba frente a Moshé, sino únicamente Aharón.

No obstante, se podría alegar ante el comentario de este libro, que, aunque el texto no lo diga, la interpretación más superficial indica que estaban todos ellos presentes a la entrada del Óhel Moëd.


La Matriarca Ribká

En el libro Zijrón Le_Moshé (libro que se escribió en nombre del Jatam Sofer), dice, basado en la Perashá de Toledot (Bereshit, 25:21, “Vayëtar Yitzjak Lenójaj Ishtó”), que, cuando Yitzjak Abinu hizo Tefilá (oró) por Ribká (para que quedara embarazada), se ubicó frente a ella. ¿Por qué no oró en otro lugar? El motivo era porque no quería mencionar el nombre del Ribká. Explica que si estuviera en otro sitio, sería necesario mencionar el nombre de “Ribká hija de Betuel”, lo que recordaría, a las Alturas, que, además de las cualidades positivas sobresalientes de Ribká, tenía una parte de su ascendencia no digna, lo que opacaría la oración. Por lo tanto, Yitzjak se ubica frente a Ribká para no tener que evocar el nombre de aquel malvado hombre, sino netamente el de esta justa matriarca.

Ubicación exacta


Sin embargo, decir que Yitzjak Abinu oró justamente en el mismo sitio “donde se encontraba Ribká” no es concluyente, pues si bien el versículo está dicho que “Vayëtar Yitzjak Lenójaj Ishtó”, la interpretación del versículo no parece señalar que estaban exactamente juntos, sino que, según Onkelós (25:21), Yitzjak rezó por ella (sin señalar ubicaciones), y, según RASH”I (25:21), “él estaba en una esquina y ella en otra”. Del Medrash, que es la fuente de RASH”I, se entiende que estos lugares estaban separados. El Targum Yonatán (25:21), sostiene que Yitzjak fue a orar en Har Hamoriyá, que es el lugar de la famosa y meritoria Äkedá.

Por lo tanto, decir que ambos rezaron juntos en el mismo sitio no es una interpretación evidente, y no necesariamente será esta una prueba contundente para apoyar la opinión que sostiene que, cuando se ore frente al beneficiario de la bendición, no se menciona su nombre.

Eludiendo al acusador

Sin decir el nombre… Alegato judicial

Rabí Jayim Falag’y, a través del Rúaj Jayim (Cap. 569:1), en nombre del libro Ezor Eliyahu (Cap. 126) escrito por el Rab Eliyahu Hacohén de Esmirna (Turquía), dijo que, cuando uno hace una Tefilá sobre una persona (beneficiario), hay que evitar mencionar el nombre del beneficiario, para evitar que el ángel acusador tenga algo (negativo) que alegar frente a aquél. Pues, al mencionar el nombre, sería como darle una opción para acusar a esa persona, diciendo que no merece lo que está pidiendo.


Una prueba para entender este mecanismo, se pone en práctica en el día de Shabbat que antecede a Rosh Hashaná, que es el día del Juicio… La Halajá es que no se anuncia el Rosh Jódesh Tishrí como sí se haría en el resto de los demás meses del año, y la razón es que, si se anunciase el mes de “Tishrí” se le estaría recordando al ángel acusador que vaya preparándose para hacer su trabajo, y, eso es justamente lo que el Pueblo de Yisrael prefiere evitar. Ya que existe un dictamen que obedece a un motivo como éste, es probable que esta sea también la razón por la cual no se debería mencionar el nombre de un enfermo cuando se le bendice, pues el momento de su enfermedad es como si fuera el momento de su juicio, y no es conveniente darle pie al acusador que intervenga más y empañe la mejoría del paciente.

Esta opinión no está aislada, ya que el MAHARIKAS”H, también a través del Midrash Talpiyot (199:2), dice que es preferible hacer los pedidos, al Santo Bendito Sea, sin mencionar el nombre del beneficiario.

Cambio de nombre


Sin decir el nombre… en caso de enfermedad

Por otro lado, entre los que apoyaron la opinión del Peri Jadash, está el autor del Ïyún Yaäcob (Berajot, Hoja 34), quien analizó la pregunta del por qué se cambia el nombre de una persona que pasa por una enfermedad grave… Respondió que el motivo es que es probable que la enfermedad que tiene, tenga que ver con su nombre. Y se pretende que el destino de esta persona mejore al cambiarle el nombre.

No obstante, cabría hacer una observación en este sentido: ¿Cómo asegurar que la vida de la persona penda de su nombre, si el derecho y méritos que se adquieren en este mundo dependen en gran forma de los hechos y conducta de la persona? Si una persona tiene un nombre meritorio pero un comportamiento negativo, ¿acaso tendrá más privilegios que una persona con un comportamiento meritorio y nombre desacertado?

Sobre un asunto similar, Rabí Janinà Ben Dosá (ver Maséjet Berajot 33:1) expresó: “la culebra no mata sino que los pecados son los que matan”. Es decir, las enfermedades, cuando vienen, vienen por las trasgresiones de la persona y no necesariamente por otros motivos.

Rompiendo decretos

Por otro lado, en la Guemará, Maséjet Rosh Hashaná (16:2), está escrito, en nombre de Rabí Yitzjak, que hay cuatro cosas que rompen el decreto de la persona: Tzedaká, Tefilá, Cambiar el nombre y Cambiar los hechos.



וְאָמַר רַבִּי יִצְחָק: אַרְבָּעָה דְּבָרִים מְקָרְעִין גְּזַר דִּינוֹ שֶׁל אָדָם, אֵלּוּ הֵן: צְדָקָה, צְעָקָה, שִׁינּוּי הַשֵּׁם, וְשִׁינּוּי מַעֲשֶׂה. צְדָקָה, דִּכְתִיב: ״וּצְדָקָה תַּצִּיל מִמָּוֶת״. צְעָקָה, דִּכְתִיב: ״וַיִּצְעֲקוּ אֶל ה׳ בַּצַּר לָהֶם וּמִמְּצוּקוֹתֵיהֶם יוֹצִיאֵם״. שִׁינּוּי הַשֵּׁם, דִּכְתִיב: ״שָׂרַי אִשְׁתְּךָ לֹא תִקְרָא אֶת שְׁמָהּ שָׂרָי כִּי שָׂרָה שְׁמָהּ״, וּכְתִיב: ״וּבֵרַכְתִּי אוֹתָהּ וְגַם נָתַתִּי מִמֶּנָּה לְךָ בֵּן״.

Se podría deducir, de este pasaje talmúdico, que es evidente que el nombre marca el destino de la persona.

Sin embargo, a esto se puede alegar que no marca el destino desde un principio, sino que el cambio de nombre es influyente a la hora de romper decretos que se hayan redactado en su contra, pero eso no quiere decir que marque la vida y destino completo de la persona.

Asimismo, en el caso de un ruego que se hace por una persona, se mencione o no se mencione su nombre, esto no le cambiará su destino, pero sí podría influenciar un poco, en aras de facilitar el rompimiento de un decreto o, por el contrario, recordar sus pecados delante del Creador.

Biografías

En Maséjet Berajot (7:2), está escrito en nombre de Rabí Yojanán, que el nombre de “Rut” (el nombre empieza con las letras “Resh” y “Vav”) proviene del hecho que, de ella, salió la simiente que engendró a David el Rey, quien rebasó (SheyiRVahu) de cántico y alabanzas acerca del Santo Bendito Sea.

-En el Midrash Tanjumá se basó en el versículo de “Zejor Yemot Ölam”, para instar a que la persona sea precavido con el nombre que piensa ponerle a su hijo.

-En el Talmud Maséjet Meguilá (14:1) explica que, en el nombre “YiSCá”, (sobrenombre de Sará Imenu) está insinuado que ella “vio” con Rúaj Hakódesh (cualidad que tenía Sará para ver más allá de lo que otros no pueden).

-En Maséjet Sotá (Hoja 11), está escrito que el nombre Azubá fue asignado a Miriam y esto tuvo que ver con un hecho que le pasó en su vida.

-En Maséjet Babá Batrá (91:1), se hizo un contraste entre Abraham y Hamán, diciendo que la madre de Abraham se llamaba Amtelay Bat Carnebó, y la de Hamán Amtelay Bat Örbata. El nombre de la madre Abraham provenía del lado de la pureza, mientras que la de Hamán lo contrario. Vemos, bajo la óptica de RASH”I, que la Guemará se refirió al vocablo “Örbata” que es un ave impura como indicador de la impureza que caracterizaba a Hamán mientras que “Carnebo”, que literalmente es “corderos encontrados puros”, indicaba la pureza que caracterizaría a Abraham el Patriarca.

-En el mismo Maséjet (B.B., Hoja 143) dice que al hijo de Dan lo llamaron Jushín ya que valía por muchos. Vemos que su nombre influenciaba a que valiera por mucha gente.

-En Maséjet Yomá (Hoja 83:2), dice que Rabí Meír revisaba los nombres de la persona y determinaban cómo era, si era buena persona o lo contrario, si tenía determinada cualidad o no la tenía. Se deduce que el nombre influencia a la persona.

Asimismo es verificable, en el Midrash Raba (Perashá 42), Midrash Tanjumá y Zóhar Hakadosh, que los nombres tienen influencia en la persona.

Nombrando con éxito

En el Séfer Jasidim (Simán 244), está escrito que el nombre causa bien o mal a la persona. Toda persona que es llamada con determinado nombre (por ej. el nombre de un Tzadik) tendrá éxito en su vida. Y hay persona que lo nombran a nombre de otro tipo de gente, y salen no con tanto éxito.

En base al Libro de Bereshit (48:16): “…Veyikaré Bahem Shemí, Veshem Abotay…” (…y será llamado con mi nombre y con el nombre de mis padres…), se deduce la importancia que tiene los nombres en el destino del Pueblo de Yisrael.

El Destino

Es notable, por medio de estas pruebas, cómo es cierto que el nombre tiene influencia sobre la persona. Pero todo esto es probable que puede tener impacto en lo referente al tema de Mazalot (destino natural que tiene la persona y que está limitado a la conducta del yehudí en este mundo), pero, hay que saber que el Santo Bendito Él está por encima de estos Mazalot. Es decir, si bien el nombre tiene una influencia en la persona, no obstante, el Santo Bendito Sea está por encima de toda esta influencia, y, por ende, esta influencia vendría siendo como un aporte a la tendencia en el destino de la persona, pero no como para marcar su destino definitivo.

Siendo así, cuando un padre le pone un nombre a su hijo, no es que el padre está asignando una suerte a su hijo, sino que el Creador le pone en la mente de los padres el nombre que deben poner a su hijo, y, de esa manera, es el Todopoderoso quien decide cuál va a ser el nombre y el destino de este hijo; y así está escrito en el Zóhar Hakadosh sobre el versículo en Tehilim (46:9): “Lejú Jazú Mifälot Ad. Asher Sam Shammot…” lo que indica que, cada padre o quien lo va a nombrar, cuando le preguntan qué nombre poner a su hijo, se le sube una pequeña profecía que le indica qué nombre hay que ponerle. Esta misma explicación aparece en el Shaär Haguilgulim (Hakdamá 23), Perí Cabod, Ämudé Shamayim del Rab YAÄBET”Z Ashkenazí, y en el Zéjer David.

Sólo influencia


Otra explicación es que existen ciertos factores que tienen influencia en la persona, entre los que se encuentra, el nombre, el país donde se encuentra, el día en el que nace, el país donde nace, la ciudad donde nace. Pero, la Tefilá es algo que está por encima de todo aquello, y, a través de la Tefilá, el Mazal se pueda orientar para el lado deseado. Una persona que está enferma, pone de manifiesto un Mazal bajo, pero, cuando dice Tefilá, pude revocarlo. Y, de hecho, no tiene nada de negativo tratar de revocar la parte negativa de su Mazal. Por ende, si una persona quisiera orar por otra, no deberá temer de mencionar el nombre del beneficiario, por el riesgo de que se evoque su Mazal, ya que la Tefilá que se hace por esa persona, está por encima del nombre y cualquier otro factor de Mazal por el estilo.

¡Que se hagan ricos!


רַבִּי מָנִי בְּרֵיהּ הֲווֹ קָא מְצַעֲרִי לֵיהּ דְּבֵי נְשִׂיאָה. אִישְׁתַּטַּח עַל קִבְרָא דַאֲבוּהּ, אֲמַר לֵיהּ: אַבָּא אַבָּא! הָנֵי מְצַעֲרוּ לִי. יוֹמָא חַד הֲווֹ קָא חָלְפִי הָתָם, אִינְּקוּט כַּרְעָא דְסוּסָווֹתַיְיהוּ עַד דְּקַבִּילוּ עֲלַיְיהוּ דְּלָא קָא מְצַעֲרוּ לֵיהּ.

וְתוּ: רַבִּי מָנִי הֲוָה שְׁכִיחַ קַמֵּיהּ דְּרַבִּי יִצְחָק בֶּן אֶלְיָשִׁיב, אֲמַר לֵיהּ: עַתִּירֵי דְּבֵי חָמִי קָא מְצַעֲרוּ לִי. אֲמַר: לִיעֲנוֹ, וְאִיעֲנוֹ. אֲמַר: קָא דָחֲקוּ לִי. אֲמַר: לִיעַתְּרוּ, וְאִיעַתַּרוּ

...אֲמַר: לָא מִיקַּבְּלִי עֲלַי אִינָשֵׁי בֵּיתִי

1. Mención del nombre: orientar el ruego

La Guemará (Taänit 23:2) narra que Rab Mani se acercó al Rabí Yitzjak Ben Elyashib, su maestro, y le dijo que tenía un problema, diciéndole que la familia de su suegro es millonario y molesta a Rab Mani diciéndole que no tiene nada de dinero y le maltrata con palabras, humillándolo por su precaria condición económica. Le confesó Rab Maní, a su maestro, que no tenía paz en el hogar…

El maestro, al ver el sufrimiento de su alumno, exclamó: “¡que se hagan pobres!”. Y, en efecto, la familia del suegro se hizo pobre, acabándose la molestia. Después de un tiempo, volvió Rab Mani a lo de su maestro, con un problema similar, esta vez alegando que la familia de su suegro no paraba de molestarlo para pedirle dinero, y reclamándole que ¡cómo no le daba dinero!… Entonces, el maestro exclamó: “¡que se hagan ricos!”. Y se hicieron ricos otra vez…

¡Que se embellezca!

Posteriormente, se repitió parecidamente esta escena, pero, esta vez, Rab Mani vino con otra molestia que le acongojaba… Le confesó que su esposa no era bien parecida, ante lo que su maestro, Rabí Yitzjak Ben Elyashib le preguntó el nombre de su cónyuge, a lo que respondió que se llama Janá. Al oír esto, el maestro exclamó: “¡Que se embellezca Janá!”. Posteriormente, encontró que su esposa había cambiado su faz para mejor… Pasó un tiempo, y volvió una vez más Rab Mani a lo de su maestro; en esta ocasión, para pedirle una solución, pues, desde que su esposa embelleció, ha asumido una actitud soberbia para con su marido. El maestro, entonces, le exclamó: “¡que vuelva Janá a su fisonomía original (faz original)!”.

Es de notar que, en la primera sección de exclamaciones que hizo Rabí Yitzjak, en relación al suegro de Rab Mani, no le preguntó cuál era el nombre del suegro, mientras que, con respecto a la esposa de Rab Mani, sí le preguntó el nombre de ella. ¿Por qué, en un caso, sí mencionó el nombre del beneficiario de la bendición, y, en otro caso, lo omitió?

A. Tomando en cuenta el enfoque del Perí Jadash, quien considera que el uso del nombre en la recitación de un ruego (que hace por otra persona) es permitido mencionarlo u omitirlo a consideración de quien la mencione, no habría nada que responder, ya que el maestro mencionó y omitió conforme a este enfoque.

B. Pero, según el enfoque que establece que no se debería mencionar el nombre del beneficiario, en una plegaria de súplica, ¿cómo se explica que Rab Yitzjak haya mencionado el nombre de la esposa de Rab Mani, como beneficiaria de dicha súplica?

El autor del libro Ben Yehoyadä dice que el Rab Yitzjak conocía al suegro de Rab Mani, razón que llevó al Rab Yitzjak a omitir su nombre… Pero, cuando Rab Yitzjak se dispuso a rogar por la esposa de Rab Mani, por ser que no la conocía (seguramente por el recato que guardaba), sí tuvo que mencionar su nombre, de tal manera que la súplica llegara correctamente a quien corresponde.

El milagro de la viga


2. Mención del nombre: orientar el ruego

Hay una Guemará en Maséjet Taänit (25:1), en la que Rabí Janiná Ben Dosá recibe la visita de una pobre que había comprado unas vigas para la construcción de su casa. La mujer estaba triste pues se había dado cuenta que una de las vigas que consiguió era de una medida menor a la necesaria, y le faltaba una largura indispensable. Rabí Janina Ben Dosá, a pesar de tener a la mujer en frente de él, le preguntó su nombre, y ella respondió “Icu”. Entonces, le exclamó: “Icu, ¡que se alargue la viga!”. Y se le concretó su deseo, alargándose la viga en forma milagrosa, de tal manera, que cuando llegó a su casa, no solamente pudo ensamblarla, sino que se dio cuenta que la viga se había alargado aun más, por encima de la medida estándar que tienen las vigas, dejando una huella indeleble del milagro ocurrido en aquella ocasión.

Se deduce, de este pasaje, que así como Rabí Janiná Ben Dosá mencionó el nombre de una persona que estaba frente a él, y, por ende, sabía quién era…, y, aun así, tuvo que mencionar su nombre para concretar su declaración o bendición; esta Guemará estaría en contraposición con la conclusión del autor del Ben Yehoyadä, quien explicó que todo depende de si conoce o no conoce a la persona, para que se omita o mencione su nombre en una bendición que se le dedica.

Esta argumentación cobra más fuerza si se recuerda que Yaäcob Abinu mencionó el nombre de Ësav (Parashat Vayishlaj) en el pedido que oró al Todopoderoso, aunque eran hermanos y se conocían. ¡Cómo explicaría el Ben Yehoyadä este asunto!


Benemérito

El Rab Refael Imanuel Jay Rike, a través del libro Adéret Eliyahu, explica que el objetivo de conocer el nombre de la esposa del Rab Mani, no era para cumplir con un requisito de una bendición, o porque es permitido eventualmente en la redacción de las bendiciones hacia el prójimo… El motivo por el cual le pide que le diga el nombre de su esposa era para analizar si en las letras del nombre (de ella) y su concatenación, podía detectar qué méritos positivos y negativos tenía dicha mujer, de tal manera de ver si era merecedora de dicha bendición

Camuflaje del milagro

Otra explicación, que podría justificar el por qué mencionar el nombre de “Jana” o de “Icu” en medio de la bendición, es que, en realidad, no lo hacía para orientar la dirección de la bendición hacia las mismas, sino por otra razón diferente:

En cuanto a los casos anteriormente narrados, las palabras “Icu” y “Jana” tienen un significado persé… Por ejemplo, (1) Jana, significa “gracia”. Cuando el bendecidor exclamó “¡Que se embellezca Janá!” lo dijo en forma natural “¡Que se embellezca la gracia!”, usando el nombre de Janá para demostrar (a) cómo en su propio nombre está la bendición y (b) que él no tenía que hacer un mayor milagro, y (c) no tenía que hacer nada para cambiar su naturaleza, poniendo de manifiesto la humildad que caracteriza a los Jajamim quienes no quieren demostrar su fuerza espiritual; y la palabra “janá” que agregó Rab Yitzjak, lo hizo para lo mismo. (2) Igualmente en el caso de Rabí Janiná Ben Dosá, con respecto al nombre Icu… La palabra “icu”, aparte de ser su nombre, significa también “entonces”, palabra que antecedió Rabí Janinà Ben Dosá con el fin de darle una forma natural de redacción a las palabras, como su propio nombre lo connota: y no es necesario hacer un mayor milagro para arreglar esta problemática. Por lo tanto, dijo: “icu (=entonces), que se alargue la viga”.

Explicación de sucesos

Esta explicación (de que el nombre no se menciona necesariamente para orientar las bendiciones al nombrado, sino para otra finalidad) tiene base en el Talmud, en Maséjet Berajot (Hoja 20), se narra una anécdota en la que un Sabio de la Torá vio que había una señora que estaba adornada con un atuendo sin recato y lo suprimió (en aquella época, los rabinos tenían el derecho legal a castigar y multar a sus feligreses, con apoyo del gobierno). Después de que le fue removido el mencionado atuendo, se enteró que la señora no era yehudiá, y no tenía la obligación de vestir con el recato habitual de las yehudiot. Esta señora denunció al Sabio, quien accedió a pagar una multa de 400 monedas por lo sucedido. Cuando terminó el asunto, el Sabio le preguntó el nombre a aquella mujer, quien respondió que su nombre es “Mattun” (cuyo significado es “paciencia”). Cuando el Sabio escuchó que se llamaba así, exclamó: “esto me pasó (avergoncé a esta mujer y pague una multa) por no haber tenido la paciencia de averiguar el gentilicio de esta persona”.

De este pasaje talmúdico, se observa que la pregunta del nombre era con el fin de conseguir una explicación a datos o al por qué de las cosas que pasaban en relación a una persona específica. Por ende, en cualquier otra anécdota en la que se pregunte el nombre a una persona, no necesariamente habría que decir que es para orientar una bendición hacia esa persona sino para otra finalidad, como sucedió en esta narración.

Tendencia


Otro ejemplo similar al anterior, lo narró el Talmud (Maséjet Shabbat, 108:1), diciendo que, en una ocasión, se encontró el Sabio Rab a un hombre que dijo que respondía al nombre de “Karná” (cuerno en arameo). Al oír esto el Sabio, le dijo que la realidad era que le saldrá un cuerno en la frente… Y así sucedió… (ver allá el motivo a esto).

Se observa, una vez más, que la pregunta sobre el nombre de la persona, no es necesariamente exclusiva para orientar la bendiciones a los beneficiarios de las mismas, sino que pudiera ser para otra finalidad.

Muestra de cariño

En Maséjet Berajot (Hoja 39), se narró que Rab Najman Bar Yitzjak preguntó a un Sabio su nombre, quien respondió que se llama “Shalman”. Entonces, Rab N. Bar. Y. le exclamo:Shalom Atá Ulshalom Mishnateja” (que la paz sea en ti y tu estudio converja en la paz). Se ve, una vez más, que el nombre no era preguntado indefectiblemente con el fin de identificar al beneficiario de la bendición, sino para otra finalidad. En esta ocasión, Rab Najmán Bar Yitzjak quiso dar una muestra de cariño, usando el nombre de su interlocutor para redactar poéticamente un buen deseo, pero no como localizador del beneficiario de este buen deseo.

Nota : en esta oportunidad, no se alcanzó a exponer todas las fuentes, por falta de espacio . BS”D, en otra oportunidad, se mencionará otras fuentes sobre este tema.

Conclusión

I. Bendiciones de Refuá Shelemà

La costumbre Sefaradí es que, cuando se recita una “Mi_Sheberaj” o bendición (de mejoría), para un enfermo, sí se menciona el nombre del enfermo, en cualquier situación (de enfermedad), ya sea que el enfermo esté presente o ausente en el momento de la recitación.

La costumbre Ashkenazí es que, cuando se recite una “Mi_Sheberaj” o bendición (de mejoría), para un enfermo, no se menciona explícitamente el nombre del enfermo, cuando el enfermo está presente para el momento de la recitación. Pero, si el enfermo se encontrare ausente (para el momento de la recitación de esta bendición), sí se menciona el nombre del enfermo.

II. Bendiciones para personas sanas

Cuando se recita una “Mi_Sheberaj” o bendición para una persona sana, depende de si la bendición es extensa o si es muy breve.

A. Bendición extensa

Si la bendición está redactada o recitada en forma extensa, entonces, también se mencionarán el o los nombres de los beneficiarios aunque se encuentren presentes en el momento de ser bendecidos. La costumbre ashkenazí es de no pronunciar, en la bendición, el nombre del beneficiario, cuando se encuentra presente.

B. Bendición breve

Si la bendición está redactada o recitada en forma abreviada, entonces, no se mencionará el o los nombres de los beneficiarios.