Personaje, este caballero bretón, muy relacionado con Barbastro, tristemente, pero relacionado. De él, dicen sus historiadores, que era feo como un mono y rudo como un gañón. Hasta el extremo que, se asegura, que su madre lo aborrecía.
Fue un guerrero profesional, tanto, que, por sus gestas guerreras, llegó a ser en Francia una leyenda junto a Juana de Arco. Los dos tuvieron parte en la Guerra de los Cien Años. Du Guesqulin al principio y Juana de Arco al final.
Beltrán, como buen profesional de la guerra, luchaba por el que mejor pagaba sus servicios. A éstos mercenarios acudían los reyes, en aquellos tiempos en que no había ejércitos regulares. Luchó contra las llamadas Grandes Compañías y después estuvo al frente de ellas, las manda e incluso las rebautizó con el nombre de Compañías Blancas. Y esto último, poque Du Guesqulin, como hacían los caballeros de su época, había adoptado el color blanco, como su color de guerra. Pero de blancas, no tenían, mas que el color de su vestimenta de Guerra.
Eran temibles y temidas en la guerra, pero éranlo más en la paz. Campaban por sus respetos y cometían desafueros y tropelías sin cuento. Eran feroces. El Rey Pedro IV de Aragón, las llamó, para que le ayudaran en su lucha contra su homónimo Pedro I de Castilla. Du Guesqulin acudió con sus compañía a ayudar al Rey de Aragón, y, al mismo tiempo también, al infante D. Enrique de Castilla, en su lucha fratricida, contra su hermano el Rey Pedro de Castilla.
Hasta el Papa les dio dinero para que salieran de sus Estados de Avignón. Les tenía miedo, y no era para menos.
Entraron en España por Cataluña y se dirigieron hacia Borja y Calatayud, ciudades aragonesas de las que se había apoderado el Rey castellano. A su paso, sembraron el pánico cometiendo desmanes tanto en Cataluña como en Aragón. Y pasaron por Barbastro. No sabemos si el mismo du Guesqulin en persona, pero sus mesnadas sí, y dejaron huella. De este luctuoso acontecimiento dejó constancia escrita, un, al parecer testigo presencial, en el libro de la Cofradía de San Luis rey de Francia o de los franceses, que se guardaba en el Convento de San Francisco.
Gracias al historiador Gabriel Sesé, sabemos de éste relato. El lo copió literalmente del dicho libro, y nosotros lo copiamos de Sesé, respetando el léxico y ortografía de la época, para solaz de los lectores:
Año de la Natividad de N. Sor. Xto de 1366 q se celebrava fiesta de Ntra. Sra. Candelaria a 2 de febrero havían llevado guerra el Sor Rey D. Pedro con el Rey D. Pedro de Castiella XIII años la metad de Aragon es asaber, del ebro e de Caragoca en talló e quasi todo el reyno de Valencia. E apres de aquesto en el dito día y año en Barbastro entrarae vinierade las Partidas de Francia muytas gentes e muy malvadas e crueles siens de alguna merced en servicio del dito Rey de diversas lenguas et de diversos reynos e naciones contra el dito rey de Castiella. . . . E de las ditas Companyas francesas pasaron una partida por Barbastre el sobredito dia sabado antes q fuesen a Castiella e robaroan destrujeroade todo punto a Barbastro como havia fecha e ficieroaen otros lugares de cataluña e de Aragó que tan poca merce haviaa a las gentes como si fuesse a moros e otras gentes infieles, e no res menos, metieron fuego en el campanal de Barbastro do fuero a messos e establidos por miedo de las grandes compañyas las gentes de Barbastro con gran algo e metiero fuego al campanal e trobose que secremaron en el dito campanal qualesque trescientas y seis personas q murieroae fueron feitas cenica con todo su algo q aalli era. Assi gala destrucio que siguió e por la passada de las companyas fueron perdidas las ordinaciones q fueroa feitas gran havía passadas por los cofraires dóst. Luys. E como de cabo las dieron nombradas fueron nuevarótales e semblantes ordinaciones feitas.
No sabemos si la destrucción y el saqueo fue tan absoluto y total como lo describe el improvisado y anónimo cronista -robaron e destruyeron Barbastro de todo punto- pero, sí es cierto que, con anterioridad a esa fecha, 1366, es dificilísimo encontrar documentos o piedras que nos hablen del Barbastro anterior. Y otro dato: el interior de la Torre, que se conservó en la reconstrucción, que hizo Ruesta a principios del siglo XVII, está, totalmente renegrido, con negro de Siglos.
¿No estarán los muros ahumados por el fuego que hicieron las mesnadas del guerrero bretón?
Artículo publicado en el Cruzado Aragonés
por D. Santos Lalueza el 28 de mayo de 1988.