Rojo: Castillo de Entenza, Capuchinas y Zuda (de izquierda a derecha)
Azul: Segunda muralla
Verde: Tercera muralla
Amarillo: Cuarta muralla
En el coloquio posterior a la conferencia que pronunció en Barbastro Frank Baer, autor de El puente de Alcántara, comentó que en su primera visita a la ciudad le sorprendió no ver el castillo. Después de haberse documentado concienzudamente sobre los hechos de 1064 para escribir su novela, supuso que en Barbastro se conservarían los muros de su importante fortaleza, alguna torre, algo. También preguntó al público si alguien sabía algo sobre que Barbastro fue construida alrededor de un pozo romano. A ninguna de sus dos preguntas obtuvo una respuesta adecuada.
Primera muralla
Según se deduce de los textos de al-Udrí, y comenta Antonio Durán Gudiol en Historia de Alquézar, antes del año 802, Barbastro se reducía al castillo llamado de Antansar. Después de ser rescatado por sus familiares, Jalaf ibn Rasid ibn Asad "entró en el castillo de Barbastro, que era entonces un peñasco pelado que se llamaba al-Midyar, que es donde hoy está la zuda". Consideramos como primera muralla lo que fue el recinto de la zuda, construida seguramente entre los años 800 a 813 por Jalaf. Continúa Durán: [...] "Es presumible que el castillo musulmán fuera levantado en lo que antes pudo ser una villa quizá de origen romano" [...]. Eso podría dar respuesta a la segunda pregunta de Baer, porque si hubo villa, había agua con toda seguridad.
Queda poco a la vista, pero pozos los hubo y los hay. En la parte más alta del Entremuro, es decir, el convento de Capuchinas, hubo tres pozos, de los que se conserva uno con nivel de agua. Conocemos otro que existió en las inmediaciones de la Peña, que fue cegado. Sabemos de otro en la plaza de la Candelaria y dos en la del Verdugo, situados en el interior de los edificios e inutilizados en obras de remodelación. Todas las casas de mediana importancia, con huert trasero, tenían pozo. También sabemos de una casa en cuyo interior, en la bodega, hay un agujero que siempre muestra un cierto nivel de agua. Según esté más alto o más bajo se pude predecir qué tiempo atmosférico hará. En un documento sin fecha ni firma conservado en el archivo diocesano, se hace un memorial sobre la conveniencia de construir la casa episcopal en otro lugar que no fuera La Peña, por lo que puede ser fechado antes de 1596. Entre otras cosas se dice que La Peña es "muy húmeda, por los manantiales que hay en todas las casas".
“La peñeta” una tarde de Agosto (J. Abizanda)
Creemos que muchos de los sillares de la Zuda fueron reaprovechados en la construcción del convento de Capuchinas entre 1728 y 1737, unos en la tapia exterior y otros en una de las alas del edificio, que pudo haber sido una torre de construcción anterior. En las Crónicas del Convento se indica que "el lugar, el más alto de la ciudad, lo tuvieron que allanar por sus elevadas peñas y montes". Sería necesario replantearse si la Peña llamada al-Midyar es la actual Peña del Sepulcro, conocida como Peñeta, o estaba más hacia el Oeste, en el punto más alto de La Barbacana, dentro del Convento de Capuchinas, donde tienen en la actualidad su cementerio las hermanas.
Sillares del muro del convento de las Capuchinas (J. Abizanda)
Segunda muralla
El segundo recinto lo construyó Amrus ibn Muhammad en el año 918, levantando torreones para rodear lo que luego se llamó Entremuro. Los límites aceptados tradicionalmente son, por el Norte La Barbacana hasta la puerta de Huesca, donde termina la calle de San Miguel, bajaba por la actual calle de La Seo hasta el Portal del Coso. Luego por detrás de la mezquita hasta el Rollo, a la puerta Traviesa, entre el Palacio del Obispo y las Hermanitas, luego por la Calle de La Peña hasta La Barbacana. De esta segunda muralla queda muy poco a la vista, pero conocemos la localización de los restos de tres torres en las casas que dan a la calle La Seo y Avenida de Navarra. Uno de los cubos de esta muralla fue cedido por la ciudad para construir la capilla del Santo Cristo de los Milagros en 1714. Como recuerdo, alguien con buen criterio, dejó tres hiladas de sillares de la antigua torre que aún pueden verse.
Exterior de la capilla del Santo Cristo de los milagros: sillares (J. Abizanda)
En el interior de una de las casas del Paseo del Coso que se apoyan en la catedral quedan restos de otra de las torres. En este muro, en dirección Sur estarían las puertas de Bebulfege (bab-Alfege) de las que habla Pedro I en 1099 en el documento de donación de algunos campos a la catedral de Santiago de Compostela. En otro documento, de diciembre de 1102 dona una mezquita a Santa Fe de Conques para que hagan un monasterio que sirva de parroquia, desde la puerta Corvina hasta la puerta Ferrea, por el circuito exterior de la Zuda. La puerta Ferrata se llamó después puerta Traviesa, y estaba entre el palacio episcopal, que es posterior, y la casa de Silvestre Pueyo, hoy Hermanitas. La puerta Corvina, llamada después de Corrión, creo que se encontraba en el extremo opuesto a la Ferrato, es decir, al final de la calle San Miguel, donde hoy está el convento de Capuchinas. Parece lógico que para situar la nueva parroquia se mencionaran las puertas de un extremo (Ferrato) y la del otro (Corvina). En el documento de concesión de la feria de la Candelera, en 1512, se fijan como límites del Entremuro: [...] "confruenta con puerta de la Traviesa y puerta llamada Corrion y puerta del albbat Ducha y de la Peña" [...]. La puerta de la Peña daría salida al recinto por el Norte, hacia el Campo de San Juan. En cuanto a la puerta del "abad Ducha" debería ser, por lógica, la del Coso. En algunas publicaciones se ha hablado de una puerta de Valdue que debería aparecer en dicho documento de doña Germana de Foix, pero una vez analizado, resulta no ser así.
Santos Lalueza habla también de un manuscrito del siglo XVIII en el que se dice: [...] "Donde hoy tienen las Capuchinas el coro había un portal muy bien fabricado de piedra picada que cuando se hizo el convento (1737) se derribó, pues todos los que hoy viven lo alcanzaron y en ese mismo sitio al lado de dicho portal había una ermita de San Miguel que se llamaba de Puertas de Huesca que es el retablo que hoy tienen los Trinitarios en su iglesia" [...].
Tercera muralla
El tercer recinto amurallado se construyó por acuerdo del concejo de Barbastro y fue aprobado por el rey Juan I el 12 de enero de 1398: en esta ocasión la muralla del Entremuro fue ampliada por la margen derecha del río Vero hasta la puerta del Portillo, y de aquí a la de San Francisco, prolongándose hasta la del Desolladero.
Puerta del puente del Portillo, s. XIX
Subía la muralla por Río Ancho, El Mercado, La Fustería, a enlazar con el muro anterior, en el Rollo, hasta el Portón del Coso. En este recinto estaban también la puerta "Cremada", en la Fustería, la del Portillo, al menos desde 1400, y la del callejón de casa Pilares. En una foto del Portal de San Francisco, que fue derribado en marzo de 1936, se puede apreciar, en primer lugar, que la dicha puerta formaba un túnel. La entrada desde la Calle Mayor era de arco rebajado y la salida hacia San Francisco de arco ojival. Se sustentaba sobre una gran torre. La puerta de San Francisco se cita en el siglo XIV como "el portal del puent que va a los freires". Creo que este muro de piedra se levantó sobre otra fortificación anterior de tierra, o bien la fecha de construcción no es correcta. En un documento de enero de 1171 se habla de unos campos "fuera de la puerta de los baños". Sabemos que los baños estaban en lo que fue claustro de San Francisco. La puerta no debería estar muy lejos. También hay una referencia a la puerta de Monzón, que podría ser la "cremada" de enero de 1171. Creo que es muy probable que el recinto que construyó Amrus en 918 fuera más amplio de lo que tradicionalmente se ha venido admitiendo y llegara hasta la puerta de los baños, y que ésta fuera llamada después de San Francisco, al menos desde 1235.
Puerta de san Francisco (1936)
Cuarta muralla
Posteriormente [...] "Hiciérenle otra cerca a la ciudad, no tan fuerte, pero con muchas torres, comenzaba en la parte que hoy se dice de San Francisco e iba por el lado de San Hipólito a la puerta de Monzón y de allí por Santo Domingo al hospital y a la puerta que anteriormente se llamaba de los Arcos y allí subía al castillo de Entenza que después se llamó de Rebollero y venía a terminar en el río Vero sin pasar a la otra parte" [...]. Este texto, de Gabriel Sesé, es citado por José Antonio Salas Auséns en La población de Barbastro en los siglos XVI y XVII. Dice Salas que en 1587 se da orden del Concejo para construir el cuarto cinturón de murallas, que no se limitaba a circundar el caserío, sino que ocupaba muchos espacios vacíos. Se construyó por razones de seguridad, dada la proliferación del bandolerismo y la rebelión de los señores ribagorzanos.
Sin embargo, en la descripción de las casas del barrio de San Hipolito y de Santa Lucía, desde 1400, se dice que tenían límites con el Muro. La puerta de Santa Lucía, de Monzón o de La Tallada se cita en 1450. También había una puerta de San Hipólito. En 1400 se cita la puerta de Arcos en San Julián. La fecha de ejecución del muro debe ser, necesariamente, incorrecta. Santos Lalueza era de la opinión de que este cuarto cinturón se construyó en una época anterior.
Plaza de toros vista desde el arco de san Julián
La puerta de Estadilla o de la yedra estaba al final de la calle Graus, fuera de la muralla. Nos han hablado también de una puerta en el camino de los tapiados, a la altura de la huerta de los Escolapios. Y en el Entremuro, en la calle que sube desde la de Castelnou hasta la de San Miguel, por la calle llamada Monjas Capuchinas, queda constancia de algunos vecinos que conocieron allí otra puerta.
Está documentada la existencia de siete castillos, a saber: La Zuda, fortaleza urbana; Entenza, en el tozal de Santa Bárbara; El Pueyo; Pueyo de Vero, Trava o Poyet; los castillos de Alfege que serían dos: San Miguel, en los alrededores de la Calle Castillo y el Terrero y San Jorge, cerca del Camino Real de Zaragoza; y el castillo de Figueruela. Contemos, además, el número de iglesias antiguas. Pues bien, quedan a la vista unas pocas piedras de los recintos murados, no podemos admirar ni una sola de las puertas de dichos muros más que en fotografía, algún arco aparece perdido en el monte como único vestigio de los sucesivos castillos, y en cuanto a las iglesias... podéis contar vosotros mismos las que quedan en pie.
En el tozal de Santa Bárbara se encontraba el castillo de Antansar, donde había nacido Jalaf ibn Rasid ibn Asad, quien se unió a las tropas de Bahlul ibn Marzuq ibn Usciara, ambos muladíes, no descendientes de árabes. Tras los episodios ocurridos entre ambos, que acabaron con la muerte de Bahlul, Jalaf se apoderó del lugar que ocupa Barbastro, aunque el historiador Al Udrí dice que no existía más que un peñasco pelado que se llamaba Midyar. Este término, a pesar de lo que pueda parecer, no tiene nada que ver con piedra, sino más bien con casa. Durán Gudiol, en su libro Historia de Alquézar, dice:
[..] "Según el significado de la voz árabe al-Midyar, es presumible que el castillo musulmán fuera levantado en lo que antes pudo ser una villa quizá de origen romano" [...]. Jalaf levantó el castillo de la zuda, gobernando la Barbitaniya durante sesenta años. Del texto de al-Udrí se deduce que, mientras Jalaf edificaba la zuda, su padre, Rasid, seguía habitando el castillo de
Antansar, que sería anterior a la propia Barbastro.
Tozal de Sta. Bárbara. (J. Abizanda)
Posteriormente fue castillo de los Entenza. El historiador Pedro Tomich creía que había un rey moro que se llamaba Entenza que se tornó cristiano y tomó el nombre de Guillén de Entenza, lo que encajaría bien con la historia anterior. Jerónimo Zurita lo desmiente, diciendo que esta familia había tomado el apellido de la torre de Entenza, en la Ribagorza, siendo de un linaje nobilísimo. De una u otra forma los Entenza, descendientes de los condes de Barcelona, se hicieron con el dominio del castillo y del barrio de moros llamado la Fustería, con absoluta jurisdicción y pleno señorío.
A Berenguer de Entenza se le concedió en feudo la ciudad de Teruel por el rey Alfonso II en 1171. Bernardo Guillén de Entenza fue tío del rey Jaime I, y murió en el cerco de Puig de Santa María en 1237. En el mismo lugar el rey armó caballero al hijo de Bernardo, llamado Guillén de Entenza. Berenguer de Entenza formó parte de la expedición de los almogávares a Grecia y Turquía como agente del Rey Jaime II, donde murió a manos de los partidarios de Bernardo de Rocafort en 1307.
El 3 de septiembre de 1300 Gombaldo de Entenza heredó los bienes de su padre, Bernardo Guillén de Entenza, incluyendo Figueruela. Gombaldo estaba casado con Constanza de Antillón, y murió en Sicilia en 1300. En Gombaldo acabó la línea legítima de varones de los Entenza. La heredera legítima fue su hija Teresa de Entenza, sobrina de Armengol, conde de Urgel.
Teresa era la mujer más rica de su tiempo que no fuera hija de rey, heredera del condado de Urgel. Se casó con el infante, futuro rey, Alfonso IV el Benigno en 1314. Legó sus posesiones en Barbastro a Guillermo de Entenza
en 1324: [...] "damos y concedemos a Vos... nuestro palacio sito en la villa de Barbastro y nuestro castiello con sus torres y fortalezas sito tambien en lavilla de Barbastro" [...]. Guillermo no tuvo hijos legítimos, y sus posesiones fueron a parar a Manuel de Entenza, hijo de Ponce Hugo, hijo natural de Guillermo. Manuel obtuvo permiso del rey para establecer una carnicería de sarracenos con cuyas ganancias se sostendría un beneficio eclesiástico dedicado a San Juan Evangelista en uno de los altares de la capilla del castillo. Manuel murió sin hijos, y le sucedió Teresa de Entenza, casada con Simón Jiménez de Urrea (o Lope de Gurrea Scudero), quien se proclamaba "senyora del castiello clamado dentenca et de la morería de la ciutad de Barbastro".
Dejó como heredera a su hija Isabel de Urrea y Entenza, quien no llegó a disfrutar de sus bienes. Extinguido el linaje de los Entenza, sus posesiones se incorporaron al patrimonio real en 1417. María Jiménez de Urrea Entenza reclamó el patrimonio en 1453, lo que le fue concedido por el rey Alfonso V el Magnánimo desde Nápoles. María tenía dos palacios, uno en el castillo y otro en la morería baja o Fustería, y derechos sobre peajes, bancaje, tintes y monopolio sobre la carnicería de moros. La ciudad la demandó en 1503 por intentar extender su dominio a las carnicerías cristianas. Estaba casada con Rodrigo de Rebolledo. En 1450 se cita una calle que bajaba del castillo de Rebolledo o Entenza, al río Vero. El 14 de mayo de 1469, el rey Juan II, que se hallaba en el castillo de Entenza, concedió a Barbastro y a su lugar de Burceat franqueza del maravedí. María murió entre 1506 y 1508, y le sucedió en el señorío Juana de Espés y Rebolledo, casada con Lope Rebolledo. En 1513 los bienes de los Entenza pasaron de nuevo al patrimonio real. En 1515 fueron reclamados por Juan Miguel de Lanuza, consobrino de Lope Rebolledo, y volvieron después al rey. La ciudad compró las posesiones de los Entenza en 1526 por mil ducados de oro, compra ratificada como legítima por Felipe II.
El castillo tuvo iglesia, y sabemos que había en ella una capilla llamada del Salvador y otra de San Juan Evangelista, y se conservó hasta 1754. Con los restos del castillo se construyó una ermita dedicada a la mártir Santa Bárbara, costeada por la cofradía de su nombre, cuya imagen se trasladó de la que existía cerca del puente de Santa Fe. La ermita desapareció, aunque hay quien la confunde con los restos de un polvorín que hubo en el mismo tozal hasta hace no muchos años.
El día primero de mayo de 1812 acampó en la ermita la tropa de don Francisco Espoz y Mina. Quadrado dice que en 1844 había desaparecido el castillo y la ermita de Santa Bárbara. Madoz la cita como desaparecida por lo ruinosa que estaba en 1845. Por tanto, si el castillo desapareció en 1754, y con sus restos se construyó la ermita, y en 1844 había desaparecido también ésta, duró menos de noventa años. Parece una vida algo efímera para una ermita, incluso estando situada en Barbastro, donde la tradición parece ordenar que se destruya todo lo que tenga cierta antigüedad. Serra, en 1889, la cita como desaparecida, así como el castillo: "...del cual se dice tenía una mina que salía al Vero" y que, aunque cegada, todavía existe.
En 1995 se encontraron varios enterramientos musulmanes en las faldas del peñón de Santa Bárbara, pero no creo que se trate del cementerio llamado La Peña de los Cuervos (Sajrat al-Girban), donde fue enterrado Jalaf.
Debido a la falta de restos materiales de los edificios citados, algunos autores han dudado de la existencia del castillo y otros lo confunden con la zuda o con la fortaleza urbana de Barbastro. Además de las pruebas citadas existen otros documentos que hablan del castillo de Entenza como diferente a la zuda de Barbastro. Por ejemplo, en 1450 "don manuel dentienca tiene una vinya sita cerca de su castiello que afruenta con vinya de don jayme pueyo e con ferrenal que fue de domingo lopallar e con riancho e con carrera que va entre la vinya y el muro viello". Esta viña estaría situada bajo el tozal de Santa Bárbara, en la ladera que cae hacia el Sur, hacia el barrio de la Mina, entre el muro nuevo, que aún no se había construido, y el viejo.