A comienzos del siglo V, se hunde destrozado por los bárbaros el Imperio Romano de Occidente. Roma se convierte en una ciudad bárbara.
En los albores del siglo VII, Cosroes, Rey de los Persas, concibe el sueño de aniquilar el Imperio de Oriente, el Imperio Bizantino. Muy difícil era la situación del Imperio. Tambaleante por las luchas internas políticas y religiosas. Fuerte presión de los bárbaros del norte (eslavos y ávaros). En Constantinopla se proclama emperador un usurpador, Focas. La ruptura era peligrosísima. Al fin es legítimo emperador, Heraclio, que tiene que abandonar una situación precaria.
En este momento, Cosroes, juzga que ha llegado el momento más oportuno La invasión de los persas es un acontecimiento de enorme importancia en la historia universal. Con dos ejércitos irrumpe por el imperio. Ante su empuje, caen regiones enteras: Siria, Asia Menor. Los persas levantan sus banderas en Damasco. Cae Judea. Conquistan Jerusalén. Los judíos colaboran con los persas. Son arrasados todos los Santuarios Cristianos. La sangre cristiana corre a torrentes.
Desde la conquista de Jerusalén por el general romano Tito, el año 70, no se habían presenciado tantas abominaciones. En la iglesia de la Natividad, en Belén, Cosroes entró a caballo. Al ver las pinturas de los Magos en el interior, ordenó que no se destruyeran. Gracias a ese circunstancia es lo único que se puede visitar de aquella época. En Jerusalén se apoderó de la Sta. Cruz, el emblema más querido de los cristianos, y se la llevó en triunfo a Ctesifonte.
Continua la invasión y el año 618, conquista Egipto y su gran capital Alejandría. En esta terrible invasión, colaboran con los persas, los cristianos herejes monofisitas y nestorianos.
Parecía que los días del Imperio estaban contados. Heraclio, desmoralizado y acobardado, era incapaz de reaccionar, ante aquellos aludes que le venían por todos lados. Fue el Patriarca de Constantinopla, quien le infundió valor. Le hizo jurar aun a costa de su vida, defender el cristianismo contra los invasores. Y comenzó una cruzada, preámbulo de las medievales.
En primer lugar, aleja de Constantinopla el peligro, reconquistando Asia menor, En otra campaña rápida, despeja la espalda, derrotando a los bárbaros eslavos y ávaros. Y en una audaz y genial campaña, ante la sorpresa de Cosroes, ataca el corazón de Persia. En Mosulla, antigua Nínive, tiene lugar la batalla decisiva; los persas son totalmente aniquilados. El desastre y las locuras de Cosroes, provocan una sublevación contra él, que es destronado. Su hijo Sheroé, es proclamado Rey. En 628 firma la paz con Heraclio.
Una de las condiciones de la paz, es, devolver la Santa Cruz. El regreso del ejército vencedor a Constantinopla, es uno de los acontecimientos más grandiosos que recuerda la Historia. Inmediatamente el emperador y la emperatriz martina, organizan la reposición de la Santa Cruz en Jerusalen.
Heraclio, quise llevar, piadosamente, sobre sus vestiduras regias, el Sagrado Madero. Cuando lo cargó, un peso insoportable se lo hizo imposible. El Obispo de Jerusalen, Zacarías, le hizo notar la inconveniencia de llevar suntuosamente la Cruz. Vistió unos humildes vestidos y llevó la Cruz a la Iglesia del Santo Sepulcro. En recuerdo de éste triunfo cristiano y devolución del madero Sagrado, la Iglesia, instituyó esta fiesta, que hoy, gozosamente, celebramos por el mundo entero.
Articulo de D. Julio Broto Salamero,
escrito en el Programa de Fiestas del Barrio en 1985