Capilla del Cristo de los Milagros, patrón del Entremuro (Catedrales de España)
Se aproximan las populares Fiestas del Entremuro y debemos disponernos a vivirlas como ocasión de encuentro festivo y amistoso y como una buena oportunidad de restañar las heridas morales que la convivencia diaria suele producir, causadas la mayor parte de las veces, por nuestro peculiar modo de ver y juzgar la realidad, siempre creyendo que los criterios de cada cual, no solo son los mejores, sino los únicos. No olvidemos que la Fiesta que celebramos, tiene por titular la Persona que más ha perdonado y mejor ha comprendido a todos. Intentemos aproximarnos a sus modos de actuar, sabiendo que asta será la mejor manera de honrarlo.
Esta fiesta, tiene largos antecedentes y motivaciones y para recordar hechos de nuestra Historia y conocer detalles, nos hemos acercado a los “Libros de Gestis” del Cabildo Catedral, que recoge todo lo relacionado con esta institución, la más antigua de la Ciudad.
Allí hemos leído, en primer lugar, cómo surgió la Canilla actual del Santo Cristo. Corría el año 1701, cuando se experimentó en la Ciudad y en la Comarca una falta notable de agua y ante ésta circunstancia, como lo había hecho en otras ocasiones, la Cofradía de las Almas que era la que cuidaba de la Santa Imagen “sacó en veneración al Santo Cristo en devota procesión hasta el Pueyo y al volver por la tarde anduvo por las calles ordinarias de la procesión, con tan numeroso concurso de gente y penitencias que edificó mucho al pueblo“. Al regresar a la Catedral, se puso al Cristo en el altar mayor y se veneró durante nueve días, diciéndose misa por la mañana y por la noche; después de Maitines, se cantaba el salmo miserere con gran afluencia de fieles y “antes de terminar la novena, se experimentó abundantemente el socorro de la necesidad”.
Al año siguiente, en 1702, volvio a repetirse la sequía y también la procesión y la novena, obteniéndose igualmente el beneficio de la lluvia. Ante la realidad de estos hechos, el Síndico y los Jurados de la Ciudad, “movidos por la devoción a la Santa Imagen”, acudieron al Cabildo a pedir la gracia de que asignara un lugar para “fabricarle” nueva capilla; el lugar solicitado era el contiguo a la capilla de D. Gabriel Pueyo (hoy S. Francisco Javier) y a ello accedió el Cabildo que lo comunicó al Prior de Jurados.
No sabemos si las obras se iniciaron de inmediato, aunque ya se contaba con mas de 500 libras jaquesas, recogidas de “mondas y limosnas de los moradores de la Ciudad” López Novoa da como aproximada la fecha de 1714. Lo que sí conocemos, es la fecha del traslado de la Imagen a la nueva Capilla, el 19 de Julio de 1722 y las fiestas que se organizaron con tal motivo El primer día, hubo misa con sermón por la mañana y por la tarde procesión general por el recorrido de costumbre y al terminar se colocó la Imagen en su lugar; los cuatro días posteriores, continuaron las celebraciones religiosas en las que intervinieron”los predicadores más conocidos en esta Ciudad y su comarca” siendo sufragados los gastos por la Cofradía de las Almas, los labradores y los devotos. Hubo también funciones ”que por realizarse fuera de la Iglesia no se recogen” en dicho libro de Gestis. Termina la crónica, afirmando, que “el concurso que ha habido todos estos días en esta Ciudad, acredita la devoción de toda la comarca, porque no se había visto jamás en Barbastro tal gentío”.
Esta fecha de 1722 es la que figura hoy en la inscripción de la sacristía de la Capilla y respecto a la misma, hay que hacer notar que hubo de ser corregida a propuesta del Sr. Deán , quien dice ”ser contra razón y lustre del Cabildo, permitir que en la sacristía del Santo Cristo, haya un rótulo que diga esta Capilla es de la Cofradía de Las Almas, cuando se da por supuesto que la Capilla se edificó con universales fieles limosnas de devotos y no solo de la Ciudad sino del Partido y no tener mas en ella la Cofradía de las Almas, que el cuidado de dicha Santa Capilla” y así se hizo saber a Mosen Laestrella, capellán de dicha Cofradía.
Sabemos también, que para su edificación, fue necesario que el Concejo municipal, donara varios metros de terreno que incluiría uno de los cubos de la muralla, dado que la nueva obra, rebasaba la planta de la propia Catedral. No es de extrañar, que los trabajos duraran tantos años, ya que llevaban consigo la reestructuración de la zona de entrada a la Catedral, que hasta entonces, disponía de tres puertas, una para cada nave, y el traslado del baptisterio que tenía allí su ubicación. En fechas próximas 1719, el obispo navalés D. Carlos Alamán (1718-1739) mandaría edificar la Capilla de San Carlos, con lo cual quedó el Templo con la actual configuración. Coma es de suponer, se celebraron muchas otras fiestas con ocasión de haber obtenido las gracias solicitadas y por mencionar alguna, traemos a la memoria, la que tuvo lugar en Julio de XIII 1855; cuando la Ciudad se vio invadida por el terrible Cólera morbo Asiático, que azotó a la mayoría de los pueblos de España, acudió can fervor y confianza al patrocinio del Santo Cristo y al tercer día de la novena, el número de afectados se redujo de 1500 a 600, en los días en que se hallaba en período de ascenso la enfermedad. En agradecimiento por beneficio tan extraordinario, después de habr celebrado una solemne función de acción de gracias en la Capilla y de haber realizado una procesión general con la Santa Imagen, se reunió el Ayuntamiento con la Junta de Sanidad y acordaron celebrar una fiesta anual el domingo siguiente al día 8 de Julio, conmemoración que quizá recuerden los más mayores de la Ciudad.
Exterior de la capilla. Se aprecian las tres primeras filas de sillares pertenecientes a la antigua muralla (J. Abizanda)
En las celebraciones de este año, asumamos ese talante de gratitud de nuestros antepasados y pidamos al Santo Cristo que nos conceda, además del agua para los campos y las fuentes, la otra lluvia que esponje nuestro corazón y nuestro espíritu.
Artículo De D. Enrique Calvera Nerín
publicado en el Programa de Fiestas del Barrio en 1995
La Capilla del Sto. Cristo, es la más artística de la Catedral. La talla del cristo crucificado, es de 1939 y sustituye a la antigua, destrozada en la Guerra de 1936. Es del escultor catalán Enique Monjó. La cobija un hermoso baldaquino de columnas salomónicas y capiteles primorosamente tallados de alabastro. Rodean este baldaquino, tres cuadros de autor desconocido pero de muy buena factura, que últimamente han sido restaurados y que representan: La santa Cena en medio y los laterales Jesús ante Pilatos y la Verónica. En los lunetos que soportan la Bóveda, se representan en pinturas murales, La Santa Cena, Jesús con la Cruz la Verónica y la Exaltación de la Sta. Cruz. Son del pintor catalán LLovet.
Dos enormes cuadros al óleo, cubren los laterales de la Capilla, que necesitan una limpieza a fondo y son también de autor desconocido; en ellos están pintados, la Oración del huerto y la elevación de Jesús en la Cruz. El suelo de la capilla también se ha restaurado y cambiado por parquet.