• Tipos y modas de Madrid en 1801. La colección de trajes de Antonio Rodríguez

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Juan Carrete Parrondo
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Colección General de los trajes de Madrid. Colección de cincuenta y dos grabados de Rodríguez, Madrid, 1801, Madrid, Ayuntamiento de Madrid, 1989.

Las colecciones de trajes es uno de los temas que más fortuna han tenido en la historia del grabado, que hasta el siglo XIX es tanto como decir en la historia de la imagen impresa. Esta circunstancia nos lleva a considerar la importancia que desde los inicios de la Edad Moderna se le daba al traje, pues hay que entender que todo lo representado cobraba un prestigio singular por el hecho de haber alcanzado la categoría de ser reproducido.

La primera colección de trajes conocida se debe a François Deprez y fue editada en París en 1562 por Richard Breton; la obra, titulada Recueil de la diversité des habits, contiene más de cien estampas atribuidas a Enea Vico. Pronto aparecieron otras colecciones importantes como la de Ferdinando Bertelli (Venecia, 1563), la de Jost Amman con maderas grabadas por Hans Weigel (Nuremberg, 1577), la de Abraham de Bruyn que contiene setenta y nueve estampas con mas de quinientas figuras (Colonia, 1577; la segunda edición se publicó en 1581), la de Jean-Jacques Boissard (Malinas, 1581), la de Bartolomeo Grassi (Roma, 1585) y la de Pietro Bertelli (Padua, 1589, 1591 y 1596). No obstante, la que mayor trascendencia tuvo fue la de Cesare Vecellio publicada en Venecia en 1590 bajo el título Habiti antichi et moderni di tutto il Mondo, que comprende cuatrocientas veinte estampas, dibujadas por Vecellio y grabadas en madera probablemente por Christoph Chrieger.

Durante el siglo XVII se continuaron publicando colecciones de trajes como la de Wenceslao Hollar titulada Ornatus mulieris anglicanus (1640), o la de Jean Dieu de Saint-Jean,que en realidad se trata de una coleccion de trajes que refleja los que se usaban en la Corte de Luis XIV. Pero será en la segunda mitad del siglo XVIII cuando surja un nuevo tipo de colecciones de estampas dentro de este género, nos referímos a la estampa de modas.

Si las colecciones mencionadas anteriormente tenían como objetivo dar a conocer cómo se vestía de forma habitual en los distintos países, es decir, daban una visión más o menos retrospectiva, aunque procuraran también reunir aquellos modelos contemporáneos y en uso en el ambiente social en el que se desenvolvía el autor, a partir de 1770 ya se puede hablar de la estampa de modas propiamente dicha. Tanto en Inglaterra como en Francia comienzan a publicarse los almanaques y semanarios de modas, aunque su éxito no supuso la completa desaparición de las colecciones de trajes, pues, por ejemplo, la obra de Freendenberg y Moreau el Joven, Le Monument du costume, fue publicada en París en 1775 y en 1783.

En 1770 los ingleses publicaron la primera revista de modas: The Lady's Magazine. A pártir de este momento se multiplicaron en Europa los semanarios dedicados a la moda que incluían entre sus estampas las últimas creaciones, entre las que se encontraron la Gallerie des modes et costumes français, considerada como una de las mas bellas publicaciones consagradas a la moda, que vio la luz por primera vez en 1778, o la londinenseGallery of Fashion aparecida diez años más tarde que la anterior. En Francia circularon otras publicaciones de gran éxito, entre las que se pueden mencionar elTableau général du goût des modes et costumes de Paris (1797-1799) y Le journal de la mode et du goût(1790-1793), pero quizá ninguna llegó a alcanzar los niveles del Journal des dames et des modes, publicada ininterrumpidamente desde 1797 hasta 1839, repartiendo casi un total de cuatro mil entregas dedicadas a la moda de aquellos años.

En cuanto a España, durante el siglo XVII, no se publicaron colecciones de estampas sobre trajes y modas. Esta ausencia puede encontrar parte de su explicación en la escueta definición que hace Furetière de la moda en su Dictionnaire Universal, publicado en París en 1690, pero redactado cuarenta años antes: "Moda: Se dice particularmente de las maneras de vestirse siguiendo el uso recibido de la Corte. Los franceses cambian todos los días de moda. Los extranjeros siguen las modas de los franceses, con excepción de los españoles, que nunca cambian de moda". Juicio suficientemente elocuente para comprender la ausencia de un mercado de estampas de este género.

La primera colección española de trajes data de 1777 y fue grabada por Juan de la Cruz Cano y Olmedilla. En total se publicaron ochenta y seis estampas que vieron la luz desde el año anteriormente mencionado hasta 1788, bajo el título Colección de trages de España, tanto antiguos como modernos. Posteriormente salió al mercado español una colección de estampas que ya era clásica, nos referimos a la edición de 1794 de los trajes de Cesare Vecelio, grabados por José Juan Camarón (1760-1819), titulada Colección de trajes que usan todas las naciones conocidas hasta el siglo XVI, dibujadas por Ticiano y Cesar, su hermano, apostillándose en la portada del tomo II "aumentada con varios muy importantes que no trae este autor"; los trajes referentes a España suman un total de cuarenta y ocho estampas.

Será en la última década del siglo XVIII cuando comenzaron a irrumpir en España las estampas sobre la.moda, aunque en la actualidad sea muy reducido el número de obras que se han conservado, y de algunas de ellas sólo se conozca una estampa como es el caso, por ejemplo, de la interesante serie titulada Muestra de trages y muebles decentes y de buen gusto (Madrid, 1791). En otras ocasiones, la estampa más que reflejar la moda, muestra los tipos populares aunque se recoja con gran detalles el tipo de vestido que empleaban como ocurre en algunas de las dibujadas y grabadas por Marcos Téllez, por ejemplo en la Bestimenta que usan los contrabandistas españoles; además tuvo un cierto éxito la estampa crítica que ponía en evidencia con ironía la sujección a la moda que tenían algunos sectores de la población, nos referimos a estampas como las que se conservan en el Museo Municipal de Madrid: El perfecto currutaco, El lechuguino, Madama de nuevo cuño y Petimetra en el Prado de Madrid.

La moda que se impone a partir de la Revolución Francesa es producto de las ideas que propugnan el retorno a la Naturaleza y fue, sin duda, uno de los más radicales cambios que se han dado en el vestir, extendiéndose entre los hombres el modelo de los trajes de campo ingleses y entre las mujeres el de una ligera túnica hasta los tobillos ceñida por bajo del pecho y siempre acompañada del insustituible chal.

Inmerso en este ambiente se comenzó a publicar laColeccion general de los trajes de España según se usan actualmente, título que reza en la cubierta de cada uno de los catorce cuadernos que, conteniendo ocho estampas cada uno, se comenzó a publicar en 1801, indicando que "se hallará en Madrid en casa de Vázquez, Grabador de láminas, que vive puerta del Sol, acera de la Soledad, número 4, cuarto tercero", pero que una vez aparecidos todos los cuadernos se vendía en las "librerías de Castillo, frente a las Gradas de San Felipe, y de la Viuda de Cerro, red de San Luis", con el título de Colección General de los Trages que en la actualidad se usan en España: principiado en el año de 1801, compuesto de ciento doce estampas: las treinta y ocho primeras corresponden a Madrid; cinco a la Mancha, una a la Alcarria, otra a la Serranía, ocho a Castilla la Vieja, dos a León, Santander, Asturias, y Galicia, tres a Vizcaya, cuatro a Navarra, otras cuatro a Aragón, tres a Cataluña, dos a Ibiza, cuatro a Mallorca, una a Menorca, siete a Valencia, tres a Murcia, cuatro a Granada, otras cuatro a Andalucía, dos a Sevilla, otras dos a su Tierra, una a Málaga, dos a Cádiz y finalmente otras dos.a Extremadura.

Pero la colección hubo de tener sus avatares, pues aparte de las treinta y ocho estampas referentes a Madrid que figuran en casi todos los volúmenes encuadernados, en diferentes bibliotecas y colecciones particulares se encuentran, normalmente sin encuadernar, un indeterminado número de estampas de trajes de Madrid, que posiblemente fueron un intento de hacer una serie que comprendiera solamente las estampas referentes a esta ciudad. Un total de catorce estampas suman las hasta ahora localizadas, que llevan los números 3, 5-11, 13, 15, 28 y 33-35, faltando en muchas de ellas la descripción del traje y, a veces, con la misma leyenda que algunas de la serie que se vendió encuadernada; así la leyenda de la número 5 es igual a la de la 7, la de la 6 coincide con la del mismo número, la 28 -que por primera vez se reproduce- tiene una leyenda igual a la número 8, la 34 coincide con la de su mismo número y, finalmente, la número 33 es igual a la 28. Conviene destacar que la número 11 es en realidad un primer estado de la también número 11 del ejemplar encuadernado.

Al analizar la colección la primera consecuencia que se obtiene es que en el caso de los trajes de Madrid está formada por veinte estampas de modas (1-13, 25-28 y 33-35) y dieciocho de tipos (14-24, 29-32 y 36-38), y de las catorce que forman la colección incompleta, doce lo son de modas y unicamente dos de tipos, con lo que queda claro la intencionalidad del autor de presentar casi unos figurines de moda socapa de hacer una colección general de trajes; es quizá uno de los últimos conjuntos iconográficos en el que conviven dos sociedades en parte contrapuestas, pues poco tenían en común el "currucato con pantalón ancho, media bota y sombrero cónico" (estampa número 10) o la "petimetra con chal de red y paletina de piel" (estampa 35), con el "ciego que toca la chinfonía y su lazarillo" (estampa 31) o la "mujer de Foncarral" (estampa 32). El mismo autor emprendió otra colección pero ya con el explícito título de Modas de Madrid, año 1804, aunque en la actualidad se conocen exclusivamente cuatro estampas de petimetres.

En cuanto al autor de los dibujos, el pintor Antonio Rodríguez, son muy escasos los datos biográficos que conocemos. Nacido en Valencia en 1765, fue alumno de la Academia de San Carlos, de la que su padre era conserje, figurando como uno de los dicípulos más aventajados. En 1776 envió un memorial a la Academia en el que solicitaba la concesión del título de pintor para poder ejercer libremente la profesión, unos años después, en el concurso de 1781, alcanzó el premio de tercera clase de pintura; en 1783 consiguió el de segunda clase, presentando el dibujo del Milagro de san Pedro Pascual, como prueba de repente y el de Julio César ante la estatua de Alejandro como ejercicio de pensado, y finalmente en 1786. obtiene el de primera clase con el dibujo de San Carlos Borromeo paseando por una de las calles de Milán y el lienzo que representa a Alfonso V de Aragón colocando en la Catedral el cuerpo de san Luis, obispo de Tolosa. En este mismo año, y a la edad de veintiuno se traslada a Madrid, matriculándose el 2 de octubre en la Real Academia de San Fernando, en donde obtendrá un premio de segunda clase en el concurso de pintura de 1790, siendo nombrado Académico de Mérito cinco años más tarde, entregando para su recepción el lienzo de La prudente Abigail, que aún conserva la Academia. Hizo también numerosos dibujos para grabar. Establecido de nuevo en Valencia, en l819 solicita a la Academia de San Carlos el título de Académico de Mérito por la pintura, obteniéndole en el año 1823.

En cuanto a los grabadores, además del propio Antonio Rodríguez, intervinieron en la colección José Vázquez (1768-1804), Francisco de Paula Martí (1762-1827), Antonio Vázquez (a.1795-p.1836), Manuel Albuerne (1764-1815) y Manuel Alegre (1768-p.1815). Todos ellos correctos profesionales que supieron llevar al cobre con precisión los sencillos y elegantes dibujos de Antonio Rodríguez.

Ediciones en facsímil:
1962. Reproducción de veintiocho estampas iluminadas. Prólogo del Marqués de Lozoya: El traje español en la época de Goya, Barcelona, Editorial Gustavo Gili, S. A.
1973. Reproducción facsímil de ciento treinta y dos estampas más cuatro de las "Modas de Madrid año 1804". Todas sin iluminar. Introducción de Julián Gállego, Madrid, Sociedad de Bibliófilos Españoles.
1982. Reproducción facsímil de ciento treinta y dos estampas, más trece "variantes" y dos pruebas de estado. Seguido de las cuatro estampas de "Modas de Madrid año 1804". Todas sin iluminar. Estudio de Valeriano Bozal, Madrid, Visor, Biblioteca de Estampas.
l989. Reproducción facsímil de treinta y ocho estampas, más catorce "variantes", de los Trajes de Madrid, seguido de las cuatro estampas de "Modas de Madrid año 1804". Todas iluminadas. Introducción de Juan Carrete Parrondo, Madrid.


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