Terminaremos con una rodaja de berenjena un poco de tomate y una rodaja de queso de cabra encima y un poquito de orégano.
Ingredientes:
(Para 2 raciones)
Proceso:
Para empezar, lavaremos bien las berenjenas ya que no le quitaremos la piel. Haremos rodajas del grosor de un dedo aproximadamente, que no sean muy finas. Más vale que nos pasemos de gorditas que de finas.
Las estiramos sobre papel de cocina y le ponemos sal, para que vaya soltando el agua.
Ponemos una sartén o plancha a fuego medio, engrasamos muy poquitos la superficie y ponemos las rodajas de berenjena que se vayan haciendo poco a poco. Si el fuego es demasiado alto se quemaran por fuera y quedarán crudas.
Por otra parte, en otra sartén o cazo, haremos un sofrito de cebolla ajo y tomate. Yo pico la cebolla y el ajo y a fuego lento con un poquito de aceite y sal voy pochándolos. Cuando empiece a estar doradito le añado el tomate triturado, media cucharadita (de café) de azúcar y sal al gusto. Todo esto que vaya haciendo chup chup, a una temperatura media para que no se nos pegue, hasta que la salsa de tomate tenga la textura deseada. Sin agua!!!
Cuando ya tengamos el sofrito, y las berenjenas hechas, lo reservamos y hacemos el jamoncito.
Lo tenemos ya troceado y si no pues lo troceamos y aprovechando la plancha o sartén donde hemos hecho la berenjena, ponemos el jamón y le damos un par de vueltas para que se nos haga un poquito.
Ya lo tenemos todo, ahora simplemente a montar el plato.
Basándome en la decoración que os presento, a pesar que a Jordi no le ha gustado lo que él llama ese manchurrón, he pintado con un pincel con el sofrito de tomate, una línea.
Encima he puesto una rodaja de berenjena, una cucharada de tomate (no pongáis demasiado o quedará muy fuerte), una cucharada de jamón pasado por la sartén, y he repetido este proceso.