Ingredientes:
(Para 35-40 galletas)
Proceso:
Necesitamos que la mantequilla esté blandita, a temperatura ambiente, si nos hemos olvidado de dejarla fuera de la nevera podemos deshacerla dándole toques de micro hasta que coja la textura que queremos.
Una vez la tenemos blandita la ponemos en un bol junto al azúcar glas y con las varillas lo batimos todo bien hasta que se "monte", debe quedar una masa blanquecina. Yo lo hago con mi pinche de cocina, la amasadora, que va genial!!!
Le añadimos la yema de huevo y volvemos a batir. Cuando esté toda la masa homogénea le añadimos el harina y a enguarrarse las manos si no tenéis pinche de cocina, ya sea una amasadora, o un peque de la casa, jajajajaj
Lo mezclamos todo muy bien y dejamos enfriar en la nevera 20 minutos. Intentad no pasaros de tiempo porque si no la masa os quedará demasiado dura y poco manejable.
Pasado el tiempo de nevera, ponemos el horno a 200º y mientras se va precalentando le daremos forma a las galletas.
Preparamos dos bandejas con papel de horno, estiraremos la masa con un rodillo hasta que nos quede un grosor aprox de 1 centímetro o 1 centímetro y medio, y con un corta galletas iremos sacando la forma de las galletas que queramos.
Truco!!!! Cuando hundáis el corta galletas en la masa moverlo ligeramente de lado a lado, esto es para que se separe la masa sobrante de la masa de la galletas
Cuando tengamos todas las formas posibles en la masa estirada, retiramos los sobrantes para poder coger la galleta sin destrozar la forma, yo me ayudo con un cuchillo o con un untador, pero si tenéis espátula, mucho mejor!!!
Las vamos colocando en las bandejas, dejando un poco de distancia la una de la otra porque suelen crecer un poquito, y no queremos que se nos enganchen la una de la otra.
Las hornearemos unos 12-15 minutos, a 200º con aire o con el fuego solo de abajo y la bandeja bastante arriba para que no se os quemen por debajo, pero no os fiéis mucho de estos tiempos porque cada horno es un mundo. La cuestión es que hagáis una horneada pequeña de prueba y en función de cómo os queden subir o bajar el tiempo de horneado.
Bueno, cuando las saquemos del horno, cogemos el papel de una puntita y las pasamos al mármol o mesa para que se vayan enfriando, movemos un poco el papel y veremos que las galletas se soltaran, las dejamos que se vayan enfriando.
Cogemos la bandeja y el papel y volvemos a repetir el proceso, mientras ponemos la otra bandeja en el horno. Así vamos más rápido.
En fin, se trata de ir repitiendo estos pasos hasta terminar con toda la masa.