Ingredientes:
(Para unos 40-50 unidades)
* Para "rebozar" necesitaremos azúcar y si queréis podéis poner una cucharadita de canela. Estos los hice sin canela.
Proceso:
Ponemos a cocer en una cazuela o cazo (antiadherente) el agua con la mantequilla, la pizca de sal y de manera opcional un trozo de corteza de limón (ya sabéis, sin lo blanco para que no amargue como he explicado en otras recetas, por ejemplo en la de Arroz con leche) y también de manera opcional una cucharada de anís.
Ponemos en un bol o recipiente la harina tamizada, pasada por un colador mismo ya nos vale, esto dará mayor esponjosidad a la masa.
Cuando empiece a hervir el agua con la mantequilla, la sal y el limón, retiramos el cazo u olla del fuego, quitamos la cáscara de limón y echamos toda la harina de golpe. Removemos todo bien hasta que obtengamos una masa homogénea que se separe de las paredes.
Ahora añadiremos los huevos uno a uno. Es decir, una vez tenemos la masa, añadimos un huevo y removemos hasta que la masa vuelva a ser homogénea. Volvemos a poner otro huevo y repetimos, es decir, removemos bien hasta tener de nuevo la masa homogénea y así hasta haberlo repetido con los 4 huevos.
Veréis que la masa va cambiando, y que cuando añadimos un huevo parece como que no vaya a volver a ligar la masa, pero enseguida lo hace.
Debe quedaros una masa pegajosa y espesa.
Podéis apreciar la transformación de la masa al introducir los huevos.
Bueno, pues ahora que tenemos la masa lista vamos a darle forma a los buñuelos, vamos a freírlos!!
Para ello, pondremos un cazo, ollita, o cualquier utensilio con profundidad para poder poner abundante aceite. Si tenéis freidora, perfecto!!! Si no, podéis hacerlo como yo, utilizando un cazo.
Cuando el aceite esté bien caliente, a una temperatura media (si ponéis el fuego muy alto se os quemaran por fuera y os quedarán crudos por dentro) vamos introduciendo masa ayudándonos con dos cucharitas (por ejemplo). Con una cogemos una cucharada y con la otra nos ayudamos a que caiga la masa al aceite.
Veréis que los buñuelos se dan la vuelta ellos solos, pero no siempre será así, por lo que estad atent@s e id dándoles la vuelta para que se doren uniformemente.
Una vez están morenitos los sacamos y ponemos en papel de cocina para quitarles el exceso de aceite.
Cuando hayan pasado unos segunditos, suficientes para que desaparezca ese exceso de aceite, los pasamos a un plato con bastante azúcar y los rebozamos bien rebozados de azúcar, de mucha azúcar (recordad que también le podéis añadir canela a este azúcar), si esperáis demasiado y se enfrían, el azúcar no se enganchará con tanta facilidad al buñuelo. No tengáis miedo de ponerle mucha azúcar ya que la masa en sí no es dulce, recordad que solo le hemos puesto una pizca de sal.
Y en principio ya estaría, solo quedaría repetir este proceso hasta terminar con toda la masa.
Truco-consejo!!!! Yo lo que hago es que frío unos 5 o 6 buñuelos, los saco y escurro en el papel de cocina y mientras, vuelvo a poner unos 5 o 6 más a freís, y entonces cuando ya los tengo friendo, cojo los que estaban escurriendo y los rebozo, así aprovecho cada momento y no estoy parada sin hacer nada. Una vez he terminado de rebozar, no quedará casi nada para sacar los buñuelos que tengo en el fuego y repetir el proceso.