Ingredientes:
(Para 4 raciones)
Proceso:
Lo primero que debemos hacer es limpiar bien los calamares. Tanto si son frescos como si son congelados, hay que lavarlos minuciosamente, yo les doy la vuelta dejando el interior en el exterior y le quito todooo.
Una vez bien limpios dejamos que escurran, mientras, cortamos la cebolla y el pimiento, lo haremos a daditos pequeños.
Truco de la mama!!!! Con un pelador, es aconsejable quitar la piel del pimiento para que luego en boca no moleste, mejora mucho el resultado final.
Cuando ya lo tengamos todo preparado, empezamos poniendo en una cazuela, cazo o sartén grande un poco profunda, un chorrito de aceite y un trocito pequeño de cayena (o grande si os gusta algo más picante) para darle un toque. Seguidamente añadimos los calamares.
Veréis que empezarán a soltar agua y a hacerse más pequeños. Los iremos removiendo de vez en cuando y dejaremos que se hagan un poquito con la cayena (un poquito de sal), el aceite y su propio agua.
Cuando veamos que se ponen rosados, añadimos la cebolla y el pimiento ya cortado. Le damos un par de vueltas, y dejamos que rehoguen unos minutos. Cuando ya se haya evaporado todo el agua y la cebolla y el pimiento estén blanditos, añadimos el tomate.
Al ser tomate natural, añadiremos media cucharadita de azúcar (para contrarestar el ácido del tomate) e iremos removiendo de vez en cuando para que no se nos pegue.
A fuego medio, dejaremos que haga "chup-chup" hasta que el tomate pierda el exceso de agua y nos quede una salsita con cuerpo, espesita.