Ingredientes:
(Para un molde de 28 cm, unas 10 - 12 raciones)
Para la tarta:
Para la crema pastelera:
Nota: Para dorar la tarta podemos utilizar una yema de huevo o un poquito de leche.
Proceso:
Empezaremos haciendo la masa ya que debe reposar un pelín en nevera. Para ello pondremos tooooodos los ingredientes en un recipiente, no importa mucho el orden de éstos, aunque he de reconocer que la harina siempre es lo primero que pongo.
Es importantísimo que la mantequilla esté pomada, atemperada, blandita y no fría de nevera.
Una vez tenemos todos los ingredientes amasamos, como siempre mi super pinche de cocina me lo hace en un momentico!!! Para los que debéis hacerla a mano, no os preocupéis porque no es de las masas complicadas de trabajar.
Debéis ir guarreando hasta que quede una masa que no se pega a las paredes del bol ni a las manos pero que tiende a no quererse despegar del todo, ligeramente pegajosilla. Si no es así, id añadiendo muy poquito a poco harina, pero poco! No queremos que nos quede un mazacote.
Una vez tenemos la masa lista, la dejaremos reposar en la nevera, el tiempo que tardemos en hacer la crema pastelera.
Para la crema pastelera, ya os he hablado de ello en otra receta, la Coca de San Juan de hojaldre y crema, para no hacer este post larguísimo, os invito a que consultéis la elaboración paso a paso en dicha receta pero respetando las cantidades de ésta.
Una vez tenemos la crema pastelera recuperamos la masa que habíamos reservado en la nevera.
Dividimos la masa en 2/3 partes haciendo dos bolas y cogemos la más grande, como en la foto aproximadamente. La pequeña a la nevera.
Enfriamos la masa porque de esta manera es más fácil trabajarla, si no, con el calor de las manos y del ambiente se vuelve muy pegajosa.
Con paciencia y con las manos mismo, vamos extendiendo la bola grande por toda la base del molde y una vez llegamos al borde, no nos detendremos, subimos la masa para cubrirlos también. Mas o menos por la mitad del molde.
Una vez tenemos el molde "forrado" con la masa, vertemos en el centro la crema pastelera. Como podéis ver, no sobrepasa la masa de los bordes.
Esto es importante ya que ahora que tenemos repartida la crema pastelera lo que haremos será bajar los bordes de la masa en dirección el centro. Recogiendo de esta manera la crema (como podéis ver en las fotos).
Recuperamos la bola de masa (más pequeña) y sobre un trozo de papel de horno estiramos, haciendo así una "tapa" para nuestra tarta.
Este proceso es el más delicado, ya que al tratase de una masa pegajosilla tenemos que ir con cuidado.
Cuando tengamos la "tapa hecha" junto con el papel la ponemos encima de la tarta, eso sí, volteando de manera que quede el papel arriba!!! Jajajaja este paso es importante!!! Jajajajaja Bueno, pues eso, y poco a poco iremos despegando la masa del papel para que ésta quede encima de todo.
Tal y como veis en las fotos, debe quedar todo tapadito. Sin ejercer mucha presión, vamos haciendo que la "tapa" se enganche a los bordes que habíamos remetido en el paso anterior.
Pues ahora ya lo tenemos casi todo listo, La decoración la dejo en vuestras manos, la más sencilla quizás sea ésta, con la ayuda de un tenedor, y con suavidad, vamos haciendo marcas horizontales y verticales, formando cuadrados.
Pintamos con un poco de leche, o yema de huevo y para el horno.
Lo tendremos en el horno unos 40 minutos a 160 grados (horno precalentado).
He utilizado un molde desmontable para facilitar la presentación pero no es necesario. Dicho esto, solo queda atemperar la tarta y aquí viene la disputa, si se come fría de nevera o a temperatura ambiente!! En casa nos gusta más fría de nevera y sea como fuere siempre mejor de un día para otro, así todos los aromas habrán cogido fuerza y sabrá mucho mejor.