La conciencia del yo,  de Descartes a Sartre

Tema IV. Psicopatología y fenomenología de la conciencia del yo.

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                De la  “conciencia de existir”, como única verdad insoslayable, a la “angustia existencial” de Sastre.

 

 ¿Qué soy, entonces ? Una cosa que piensa. Y ¿qué es una cosa que piensa ? Es una cosa que duda, que entiende, que afirma, que niega, que quiere, que no quiere, que imagina también, y que siente.

Descartes, Meditaciones metafísicas, (Alfaguara, Madrid 1977, p. 26).

 

“Conciencia del yo” (conciencia “del ser”, de “existir”) en DESCARTES.

El cogito: latín, cogitare: pensar.

 

En Discurso del método (parte IV).

            Finalidad de la duda cartesiana:

- Establecer verdades absolutas que sean, a la vez, claras y evidentes por sí mismas.

- Estas verdades servirían de base para una metafísica sólida.

- La duda metódica: dudar de cuanto hay con la intención de descubrir si existe algo de lo que no quede la menor duda.

(Descartes no es un escéptico, utiliza la duda para alcanzar la “verdad indudable”).

- Duda de los sentidos. Éstos nos engañan, dejándonos llevar por las apariencias.

 

¿Es real lo que vemos?.

- Duda de nuestros razonamientos, que nos llevan a error, a falsas verdades,..

- Duda del mundo que nos rodea. ¿Es real el mundo, o ilusión de nuestros sueños?.

- Duda sobre nosotros mismos ¿existimos como tales, o somos un ideal soñado?.

 

¡el acto mismo de dudar es una prueba de mi existencia¡

            “Yo soy quién duda, quién plantea la duda; luego, existo en tanto que dudo”.

            “No sólo dudo, sino que también pienso”.

Pensar consiste –según Descartes- en cualquier actividad llevada a cabo con la conciencia: dudar, entender, desear, imaginar, recordar, ¿soñar?. ...

Siempre que me descubro dudando, recordando, deseando, establezco una primera verdad absoluta: que existo.

 

            “cogito, ergo sum”. Es decir: “pienso, luego soy (existo)”.

 

            El cogito como una existencia pensante. Un sujeto que piensa.

            Subjetivismo.

Así, para que exista conocimiento, se precisará de un sujeto que piense (que dude, que desee, que recuerde,..)

            - El pensamiento se da sólo en un sujeto consciente de su actividad mental.

            - El conocimiento de la realidad, es siempre  un conocimiento consciente.

            - “La ideas no existen fuera de nosotros”. (ver Platón).

            El cogito como intuición (no deducción): descubrimos de manera inmediata y directa nuestra propia existencia.

 

            “Yo soy, en tanto que pensamiento consciente”

            Todo lo demás, todo aquello en lo que pienso, (los objetos de mi pensamiento) ya no son inmediatamente evidentes.

Una vez tenida la conciencia de mi existencia, ¿cómo sabré que existe lo vivido, el mundo exterior visto, o sentido?.

 

Cuando parece que los escépticos iban a tener razón, Descartes nos remite a la única verdad absoluta: “pienso, luego soy o existo”.

 Y nos define como un Dualismo:

 - Res extensa : el cuerpo y lo material, sujeto a un determinismo similar al de las máquinas –mecanicismo-.

            - Res cogitans : concepto del yo o conciencia, pensamiento.

[Descartes] Sustancia pensante. Sustancia espiritual, el alma o el yo, cuyo atributo esencial es el pensamiento. “Sustancia cuya esencia entera o naturaleza es la de pensar” y que “para ser no necesita de lugar alguno ni depende de ninguna cosa material”.

            “yo soy una cosa que piensa”.

            Donde se fragua el conocimiento, y no sujeto al mecanicismo puro.

            Conciencia = alma y espíritu.

 


           Descartes RMeditaciones metafísicas. Alfaguara, Madrid. 1977. p. 23-24: 

"Así, pues, supongo que todo lo que veo es falso; estoy persuadido de que nada de cuanto mi memoria me representa ha existido jamás; pienso que carezco de sentidos; creo que cuerpo, figura, extensión, movimiento, lugar, no son sino quimeras de mi espíritu. ¿Qué podré entonces tener por verdadero? Acaso eso solo: que nada cierto hay en el mundo. Pero. ¿Qué sé yo si no habrá otra cosa, distinta de las que acabo de reputar inciertas, y que sea absolutamente indudable?

¿No habrá un Dios, o algún otro poder, que me ponga en el espíritu estos pensamientos? Ello no es necesario: tal vez yo soy capaz de producirlos por mí mismo. Y yo  mismo, al menos, ¿no soy algo? Ya he negado que yo tenga sentidos ni cuerpo. Con todo, titubeo, pues ¿qué se sigue de esto? ¿Soy tan dependiente del cuerpo y de los sentidos que, sin ellos, no puedo ser? Ya estoy persuadido de que nada hay en el mundo; ni cielo, ni tierra, ni espíritus, ni cuerpos, ¿y no estoy asimismo persuadido de que yo tampoco existo? Pues no: si estoy persuadido de algo, o meramente si pienso algo, es porque soy. Cierto que hay no se qué engañador y astutísimo, que emplea toda su industria en burlarme. Pero entonces no cabe duda de que, si me engaña, es que soy; y, engáñeme cuanto quiera, nuca podrá hacer que yo no sea nada, mientras yo estoy pensando que soy algo. De manera que, tras pensarlo bien y examinarlo todo cuidadosamente, resulta que es preciso concluir y dar como cosa cierta que esta proposición "yo soy, yo existo", es necesariamente verdadera, cuantas veces la pronuncio o concibo en mi espíritu".  

    


 

E. Kant: En su “crítica de la razón pura”. Dos conciencias:

            - Conciencia empírica: mundo de los fenómenos. Integra las intuiciones puras del espacio, tiempo, junto con los conceptos elaborados con el entendimiento.

        Plano empírico o fenomenológico, perceptible como fenómeno a través de la conciencia empírica.

            -Conciencia trascendental: soporte de toda capacidad de conocimiento.

       Un Yo inteligible o nouménico, la "cosa en sí", más allá de la experiencia y del que sólo sabemos -por la razón práctica- que pertenece al mundo de la libertad y de la ética.  

 

La cosa en sí no puede ser conocida, sino sólo pensada; es un puro inteligible; su existencia la exige la presencia de algo que sólo puede ser su apariencia, o su fenómeno 

(del griego noumena, las cosas pensadas, los inteligibles, término que Platón aplica a las ideas, en Timeo 51b)

 


Idealismo: La realidad es mental, se explica mejor como idea, o que el ser es idea

(opuesto al materialismo, realismo y formas de empirismo).

 

- Un idealismo empírico, que pone en duda (Descartes) o niega (Berkeley) la existencia de cosas exteriores  (ver texto )

- Un idealismo trascendental: las condiciones trascendentales de la estructura del conocer humano (ej: el espacio y tiempo como condiciones necesarias para la experiencia)

 

“El idealismo subjetivo” de Fichte. Conciencia como sinónimo de “yo”.

- Toda entidad exterior (alteridad,) se opone al yo.

- Un yo, primario u originario, dialécticamente  opuesto a su contrario, el "no yo".

- Todo objeto es objeto en la medida que se opone a un sujeto yo trascendental y  autoconciencia y está puesto por este yo.

(supera la tesis kantiana de la existencia de coas en-sí o nóumenos independientes del yo)

Oposición entre el Yo y no-yo es sustituida por el ser y el saber.

 

- Para Kant, el yo empírico precisa de lo externo para ser conocido.

- Para Hegel, el yo, sin un tú, sería la mera expresión abstracta de la identidad inmediata consigo mismo (ver cita).

- Para  Marx ,  la individualidad a partir de la relación con los otros, y critica las ficciones romántico-idealistas de un yo puro, o de un sujeto aislado. 

- Para Husserl , un  yo fundamentalmente a partir de la intencionalidad y de la orientación hacia objetos.

- Heidegger caracteriza la existencia humana como un estar en el mundo. 

- Ortega afirma que el yo es el yo y su circunstancia.

- Sartre sitúa la relación, expresada por la mirada, entre el yo y el no-yo («un yo que no soy yo») en el centro de su filosofía (ver texto ).

 


La realidad es mental pero:

Husserl. (“Fenomenología del espíritu” de Hegel). 

 Niega la existencia de una conciencia en sí, independiente de sus propios contenidos, o carácter meramente intencional.

            “toda conciencia debe referirse obligatoriamente a un objeto”

 Cualquier contenido mental consciente, es contenido mental de algo: pienso algo, deseo algo, siento algo,..”

- Análisis de la conciencie desde una perspectiva intencional.

- No se puede ir más allá de mis fenómenos, de mi contenido,...

 

- Existe una correlación universal y a priori entre los objetos y sus formas de percepción en el sujeto, que llama «Intencionalidad». El «Epojé» y la «Reducción fenomenológica», permiten conocer desde la subjetividad la correlación sujeto-objeto.

 


El existencialismo: Sastre.

Sastre subraya existencialmente el carácter intencional de la conciencia.

- La conciencia no está cerrada sobre sí misma, sino que se encuentra abierta al mundo.

- El mundo no existe sin la conciencia

- El mundo entendido como un sistema de fenómenos, no sería nada sin alguien que lo percibiera y fuera consciente de él.

 

Dos formas de existir según Sastre.

            El Ser-en-sí, o mundo de los objetos y fenómenos hacia los que se dirige (intencionalidad) la conciencia. .

             Las cosas son "en sí", idénticas a sí mismas (cada una es "lo que es"). Lo "en sí" es absolutamente contingente y gratuito

            El Ser-para-sí, o conciencia propiamente dicha. La conciencia, que es "para sí", es "una nada de ser y, al mismo tiempo, un poder anonadador, la nada"; es "el ser para el cual en su ser está en cuestión su ser"; es "carencia de ser",

            Sartre tomó de la Fenomenología su principio básico, la intencionalidad de la conciencia ("la conciencia es siempre conciencia de algo"); pero criticó el idealismo y el subjetivismo de Husserl.

            Según Sartre el "yo" no es la conciencia trascendental, sino el conjunto unitario de la intencionalidad de la conciencia que está "fuera, en el mundo", porque "es un ente del mundo, igual que el ‘yo’ de otro".

            "Las cosas no están en la conciencia, como imagen o como representación, las cosas están en el mundo".

            "La conciencia es conciencia posicional del mundo", es apertura al mundo, no es el mundo. Mediante este giro, Sartre reintrodujo a la conciencia en el mundo de la existencia,  permitiendo que los sufrimientos y las angustias de los hombres reales recuperaran todo su peso.

                A su vez, Sartre afirmaba que hay mundo porque hay hombre.

           En sí mismo el mundo carece de sentido. 

 

                ¡¡ Cuando el hombre descubre lo absurdo de lo real, su esencial contingencia y gratuidad, lo invade el sentimiento de la náusea.¡¡

       En su novela  La náusea, el personaje Antoine Roquentin dice:

«Lo esencial es la contingencia. Quiero decir que, por definición, la existencia no es la necesidad. Existir es ‘estar ahí’, simplemente; los seres aparecen, se dejan encontrar, pero jamás se les puede deducir […] No hay ningún ser necesario que pueda explicar la existencia: la contingencia no es una imagen falsa, una apariencia que pueda desvanecerse; es lo absoluto y, por consiguiente, la perfecta gratuidad. […] Todo es gratuito, este parque, esta ciudad, yo mismo. Y cuando uno cae en la cuenta de ello, el estómago da vueltas y todo se pone a flotar. He aquí la náusea.»

                La experiencia nos muestra que la conciencia, que es conciencia del mundo, es al mismo tiempo distinta del mundo.

                 La ontología sartreana distingue dos tipos de ser: en sí y para sí. (ver )

- La conciencia, que está en el mundo, siendo esencialmente diferente de él, no se halla vinculada al mundo y por lo tanto es absolutamente libre.

- Las cosas son lo que son; la conciencia, por el contrario, no es nada, está vacía de ser, es posibilidad, es libertad.

- El hombre está obligado a hacerse, no tiene alternativa, está "condenado a ser libre".

- El ser del hombre es su "hacerse" a sí mismo.

- Por ello nadie llega a ser nada que no haya elegido ser. No valen las excusas, recurrir a ellas es de mala fe, es presentar lo querido como inevitable, es pretender acomodarse al modo de ser propio de las cosas y no al de las conciencias. Siempre queda una opción, aunque no sea más que el suicidio.


A. Camus: Ensayos sobre el absurdo.

“el único hecho filosóficamente serio es el suicidio”. El mito de Sísifo.


- El hombre se da a sí mismo su proyecto y puede cambiarlo cuando quiera. Ahora bien, siendo las cosas gratuitas y absurdas, no puede elegir en base a una escala de valores "natural", dada. 

- El mundo carece de sentido y de valor. El hombre es "el ser por el cual existen todos los valores", él es su fundamento.

- La elección no sólo es inevitable sino también absurda.

- «El hombre es una pasión inútil.» La experiencia metafísica del absurdo del mundo es la náusea; la experiencia metafísica de esta libertad para nada, de esta libertad inevitable y absurda, es la angustia.

Sartre realiza una descripción descarnada de las relaciones humanas, mostrando su carácter complejo, conflictivo y ambivalente.

"La mirada" es la experiencia en la que el otro se hace presente. Ella establece una relación entre un sujeto que mira a un objeto que es mirado. Respecto de las cosas, esta relación es siempre unidireccional y no reversible, pero cuando el que es observado es otro sujeto, otro ser humano, la situación se torna más compleja. 

- Aquél que es mirado como objeto es, a su vez, un sujeto. 

- Quien mira degrada al otro a mero objeto, lo ve como algo más entre todo lo que constituye su mundo, le asigna un lugar en su proyecto.  

- El sujeto, al sentirse observado, se siente mero objeto, se siente "degradado, dependiente y fijo", y ello le provoca vergüenza. No sólo es un ser "para sí", es también un ser "para otro" que lo convierte en un ser "en sí".

- En su relación con el otro, el hombre busca siempre imponer su voluntad, su proyecto. Por ello las relaciones siempre son conflictivas, tanto las de amor como las de odio. 

- Amar es intentar dominar la voluntad del otro. 

- Odiar es reconocer la libertad del otro como opuesta a la propia y tratar de anularla.

 

- El amor conduce al fracaso, porque sólo se logra la posesión del otro siendo uno a su vez poseído por él.

- El odio también conduce al fracaso, porque su expresión extrema, el homicidio, degrada al homicida a asesino. 

- No podemos vivir sin relaciones humanas y no podemos evitar que éstas sean conflictivas y ambivalentes.

 

Desde esta perspectiva no debe extrañarnos que Sartre termine una de sus obras literarias afirmando que «El infierno son los otros».

 

Sólo una reflexión sobre la conciencia del existir:

        ¿la conciencia de existir, de ser consciente de un yo que es consciente de sí,  es más simple que la conciencia del “yo” como identidad?.

 

       ¿la conciencia de existir es necesaria para adquirir una conciencia de identidad yoica?. 

 

ver también los trabajos: 

El “mito de la caverna” de Platón, conciencia del yo y conciencia de realidad . 

 

a) Fenomenología de la Conciencia del yo. K. Jaspers 

bPsicopatología del yo. Repaso textos de R. Ogara, A, Sánchez.  

c) Conciencia de Sí. Estudio de la obra de R. D. Laing. "el yo y los otros".



 


 

¿Importancia del discurso  filosófico sobre la conciencia del yo para el psicopatólogo?.

Ejemplos clínicos: la conciencia del yo en la melancolía y en la manía.

 

- Pensemos en un melancólico, en un paciente que sufre el nihilismo descrito por Cotard; éste piensa que ya no existe.  sic  "he muerto",  nos refiere atormentado,..ante la conciencia de "no existir"; pero su "identidad yoica", su conciencia del yo, en este caso, un "yo nihilista", un "yo melancólico" que reivindica la "no existencia",  está más consciente en él que nunca, hasta el extremo de una hiperrealidad, una hiperconciencia del yo,...



- Pensemos ahora en un paciente que sufre una "fase de manía", con su yo hipertrófico y expandido, que vive con una identidad yoica que se extiende, se expande al entorno, que todo lo contagia y aprehende: una expansión yoica.  

Los límites del yo -en el maniaco- se confunden con su entorno, pues todo lo abarca, y de todo es consciente, con esa hiperclaridad típica del maniaco...

¿cómo será la conciencia del yo en nuestro paciente hipertímico?. ¿será un yo inmortal?. 

 

Ejemplos clínicos: la conciencia del yo en el "Yo neurótico".


- Por contra, un neurótico inhibido y fóbico, con un yo –y una conciencia del yo- empequeñecida por su temor y ansiedad fóbica, es hiperconsciente de su existir sufriente. ver "el "yo neurótico". 

 

 

 

      ver temario completo en:   Fenomenología la “Conciencia del Yo”. 

                            ¡ esto no está en el DSM - 5  ¡.