platón.mitodelacaverna.

Análisis fenomenológico de la conciencia de realidad:

-Alegoría del conocimiento y de la conciencia de realidad.

-El mundo de las ideas versus el mundo de las impresiones sensoriales.

Queridos psicopatólogos:

-¿Es real lo que vemos?. ¿cuál es la auténtica realidad?.

-¿cómo distinguir el mundo real, de la realidad alucinatoria?.

-¿”Acaso no son reales mis alucinaciones”?.

El mito de la caverna.

República VII; 514a_517c y 518b_d.

(R. Verneaux, Textos de los grandes filósofos. Edad antigua, Herder, Barcelona 1982, p. 26-30).

(texto para estudio e investigación en psicopatología y fenomenología)

Sic

--Ahora, imagínate nuestra naturaleza, por lo que se refiere a la ciencia, y a la ignorancia, mediante la siguiente escena. Imagina unos hombres en una habitación subterránea en forma de caverna con una gran abertura del lado de la luz. Se encuentran en ella desde su niñez, sujetos por cadenas que les inmovilizan las piernas y el cuello, de tal manera que no pueden ni cambiar de sitio ni volver la cabeza, y no ven más que lo que está delante de ellos. La luz les viene de un fuego encendido a una cierta distancia detrás de ellos sobre una eminencia del terreno. Entre ese fuego y los prisioneros, hay un camino elevado, a lo largo del cual debes imaginar un pequeño muro semejante a las barreras que los ilusionistas levantan entre ellos y los espectadores y por encima de las cuales muestran sus prodigios.

--Ya lo veo, dijo.

--Piensa ahora que a lo largo de este muro unos hombres llevan objetos de todas clases, figuras de hombres y de animales de madera o de piedra, y de mil formas distintas, de manera que aparecen por encima del muro. Y naturalmente entre los hombres que pasan, unos hablan y otros no dicen nada.

--Es esta una extraña escena y unos extraños prisioneros, dijo.

--Se parecen a nosotros, respondí. Y ante todo, ¿crees que en esta situación verán otra cosa de sí mismos y de los que están a su lado que unas sombras proyectadas por la luz del fuego sobre el fondo de la caverna que está frente a ellos.

--No, puesto que se ven forzados a mantener toda su vida la cabeza inmóvil.

--¿Y no ocurre lo mismo con los objetos que pasan por detrás de ellos?

--Sin duda.

--Y si estos hombres pudiesen conversar entre sí, ¿no crees que creerían nombrar a las cosas en sí nombrando las sombras que ven pasar?

--Necesariamente.

--Y si hubiese un eco que devolviese los sonidos desde el fondo de la prisión, cada vez que hablase uno de los que pasan, ¿no creerían que oyen hablar a la sombra misma que pasa ante sus ojos?

--Sí, por Zeus, exclamó.

--En resumen, ¿estos prisioneros no atribuirán realidad más que a estas sombras?

--Es inevitable.

--Supongamos ahora que se les libre de sus cadenas y se les cure de su error; mira lo que resultaría naturalmente de la nueva situación en que vamos a colocarlos. Liberamos a uno de estos prisioneros. Le obligamos a levantarse, a volver la cabeza, a andar y a mirar hacia el lado de la luz: no podrá hacer nada de esto sin sufrir, y el deslumbramiento le impedirá distinguir los objetos cuyas sombras antes veía. Te pregunto qué podrá responder si alguien le dice que hasta entonces sólo había contemplado sombras vanas, pero que ahora, más cerca de la realidad y vuelto hacia objetos más reales, ve con más perfección; y si por último, mostrándole cada objeto a medida que pasa, se le obligase a fuerza de preguntas a decir qué es, ¿no crees que se encontrará en un apuro, y que le parecerá más verdadero lo que veía antes que lo que ahora le muestran?

--Sin duda, dijo.

--Y si se le obliga a mirar la misma luz, ¿no se le dañarían los ojos? ¿No apartará su mirada de ella para dirigirla a esas sombras que mira sin esfuerzo? ¿No creerá que estas sombras son realmente más visibles que los objetos que le enseñan?

--Seguramente.

--Y si ahora lo arrancamos de su caverna a viva fuerza y lo llevamos por el sendero áspero y escarpado hasta la claridad del sol, ¿esta violencia no provocará sus quejas y su cólera? Y cuando esté ya a pleno sol, deslumbrado por su resplandor, ¿podrá ver alguno de los objetos que llamamos verdaderos?

--No podrá, al menos los primeros instantes.

--Sus ojos deberán acostumbrarse poco a poco a esta región superior. Lo que más fácilmente verá al principio serán las sombras, después las imágenes de los hombres y de los demás objetos reflejadas en las aguas, y por último los objetos mismos. De ahí dirigirá sus miradas al cielo, y soportará más fácilmente la vista del cielo durante la noche, cuando contemple la luna y las estrellas, que durante el día el sol y su resplandor.

--Así lo creo.

--Y creo que al fin podrá no sólo ver al sol reflejado en las aguas o en cualquier otra parte, sino contemplarlo a él mismo en su verdadero asiento.

--Indudablemente.

--Después de esto, poniéndose a pensar, llegará a la conclusión de que el sol produce las estaciones y los años, lo gobierna todo en el mundo visible y es en cierto modo la causa de lo que ellos veían en la caverna.

--Es evidente que llegará a esta conclusión siguiendo estos pasos.

--Y al acordarse entonces de su primera habitación y de sus conocimientos allí y de sus compañeros de cautiverio, ¿no se sentirá feliz por su cambio y no compadecerá a los otros? Ciertamente.

--Y si en su vida anterior hubiese habido honores, alabanzas, recompensas públicas establecidas entre ellos para aquel que observase mejor las sombras a su paso, que recordase mejor en qué orden acostumbran a precederse, a seguirse o a aparecer juntas y que por ello fuese el más hábil en pronosticar su aparición, ¿crees que el hombre de que hablamos sentiría nostalgia de estas distinciones, y envidiaría a los más señalados por sus honores o autoridad entre sus compañeros de cautiverio? ¿.No crees más bien que será como el héroe de Homero y preferirá mil veces no ser más «que un mozo de labranza al servicio de un pobre campesino» y sufrir todos los males posibles antes que volver a su primera ilusión y vivir como vivía?

--No dudo que estaría dispuesto a sufrirlo todo antes que vivir como anteriormente.

--Imagina ahora que este hombre vuelva a la caverna y se siente en su antiguo lugar. ¿No se le quedarían los ojos como cegados por este paso súbito a la oscuridad?

--Sí, no hay duda.

--Y si, mientras su vista aún está confusa, antes de que sus ojos se hayan acomodado de nuevo a la oscuridad, tuviese que dar su opinión sobre estas sombras y discutir sobre ellas con sus compañeros que no han abandonado el cautiverio, ¿no les daría que reír? ¿No dirán que por haber subido al exterior ha perdido la vista, y no vale la pena intentar la ascensión? Y si alguien intentase desatarlos y llevarlos allí, ¿no lo matarían, si pudiesen cogerlo y matarlo?

--Es muy probable.

--Ésta es precisamente, mi querido Glaucón, la imagen de nuestra condición.

La caverna subterránea es el mundo visible. El fuego que la ilumina, es la luz del sol. Este prisionero que sube a la región superior y contempla sus maravillas, es el alma que se eleva al mundo inteligible. Esto es lo que yo pienso, ya que quieres conocerlo; sólo Dios sabe si es verdad. En todo caso, yo creo que en los últimos límites del mundo inteligible está la idea del bien, que percibimos con dificultad, pero que no podemos contemplar sin concluir que ella es la causa de todo lo bello y bueno que existe. Que en el mundo visible es ella la que produce la luz y el astro de la que procede. Que en el mundo inteligible es ella también la que produce la verdad y la inteligencia. Y por último que es necesario mantener los ojos fijos en esta idea para conducirse con sabiduría, tanto en la vida privada como en la pública. Yo también lo veo de esta manera, dijo, hasta el punto de que puedo seguirte. [. . .]

--Por tanto, si todo esto es verdadero, dije yo, hemos de llegar a la conclusión de que la ciencia no se aprende del modo que algunos pretenden. Afirman que pueden hacerla entrar en el alma en donde no está, casi lo mismo que si diesen la vista a unos ojos ciegos.

--Así dicen, en efecto, dijo Glaucón.

--Ahora bien, lo que hemos dicho supone al contrario que toda alma posee la facultad de aprender, un órgano de la ciencia; y que, como unos ojos que no pudiesen volverse hacia la luz si no girase también el cuerpo entero, el órgano de la inteligencia debe volverse con el alma entera desde la visión de lo que nace hasta la contemplación de lo que es y lo que hay más luminoso en el ser; y a esto hemos llamado el bien, ¿no es así?

--Sí.

--Todo el arte, continué, consiste pues en buscar la manera más fácil y eficaz con que el alma pueda realizar la conversión que debe hacer. No se trata de darle la facultad de ver, ya la tiene. Pero su órgano no está dirigido en la buena dirección, no mira hacia donde debiera: esto es lo que se debe corregir.

--Así parece, dijo Glaucón.

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Resumen del mito de la caverna.

Imaginemos, dice Platón, la situación siguiente: una caverna profunda en cuyo fondo se hallan unos prisioneros que se encuentran inmovilizados desde siempre...... Están atados de manera tal que solamente pueden mirar hacia el frente, donde se encuentra la pared de dicha cueva en la que se proyectan unas sombras engendradas por un fuego situado en un pequeño promontorio exterior y que ilumina unas figuras transportadas por otros hombres que caminan por un sendero, tras los prisioneros, y separado de éstos por un pequeño muro, como las mamparas de los titiriteros.

Estos caminantes llevan esculturas y figuras diversas, hechas también de diversos materiales, cuyas sombras son lo único que los prisioneros del fondo pueden ver, de forma que, para ellos, que no conocen otra cosa, aquellas sombras, son la verdadera y única realidad, y a ellas atribuyen los sonidos y palabras proferidas por los hombres que, tras ellos, transportan las figuras proyectadas.

¿Qué sucedería -pregunta el Sócrates del diálogo platónico- si se liberase a uno de estos prisioneros y se le obligase a la fuerza a mirar primero las imágenes que transportan los otros hombres, al fuego después y más tarde a ascender hacia el exterior de la caverna?

(Platón insiste en que el prisionero debería ser arrastrado a la fuerza, ya que de grado no querría abandonar su situación puesto que no conoce ninguna otra).

El prisionero quedaría primero como cegado al ver directamente la luz del fuego y creería que quien le impulsa hacia afuera le está engañando.

Pero, poco a poco, a medida que vaya ascendiendo hacia la auténtica realidad, hacia el exterior de la caverna, se iría dando cuenta del engaño de su situación anterior y tomaría conciencia de su condición de prisionero liberado.

Ya en el exterior, podría ver primero las sombras de los objetos reales, y se percataría de que estas sombras son bien distintas de las anteriores, ya que no son proyectadas por un fuego sino por el sol, y no lo son de imágenes o esculturas, sino de verdaderas realidades.

Después, podría observar directamente el mundo real y, por fin, el sol mismo.

Fuera ya de la caverna (es decir, fuera ya de la ignorancia) no necesitaría que nadie le siguiese impulsando por la fuerza, sino que voluntariamente proseguiría su investigación.

Llegado a este punto, se daría cuenta de que la realidad existente en el interior de la caverna es una copia de la auténtica realidad del mundo exterior; se daría cuenta, también, de que las sombras del fondo de la cueva son doblemente artificiales, ya que son sombras de imágenes artificiales que son copias de realidades externas, y proyectadas por un fuego que es como una pálida imitación del sol.

Por fin, se daría cuenta también de que el sol es, en cierta forma, la causa de todo cuanto existe, ya que sin él no habría ni día ni noche, ni estaciones, ni vida sobre la tierra ni, por tanto, esculturas, fuego, prisioneros ni sombras en el fondo de la cueva.

En tal situación, no tendría ninguna envidia ni ninguna añoranza de su anterior estado y más bien tendería a volver al interior de la caverna para liberar a sus antiguos compañeros de ignorancia.

Pero este trabajo de liberación sería interpretado por sus antiguos compañeros como un engaño, puesto que, desconocedores de la verdadera realidad, preferirían seguir manteniendo la seguridad de sus acostumbradas creencias antes que enfrentarse a un mundo desconocido, razón por la cual, y en clara alusión a la muerte de Sócrates, matarían si pudieran al que intentase liberarlos y sacarlos de su complacida y segura ignorancia.

Explicación del mito de la caverna de Platón.

Así:

-El ser humano sería identificado con los prisioneros.

-Las sombras de los hombres y de las cosas que se proyectan, son las apariencias: Lo que captamos a través de los sentidos y pensamos que es real ("mundo sensible").

-Las cosas naturales, el mundo que está fuera de la caverna y que los prisioneros no ven, sería “el mundo de las ideas”, en el cual, la máxima idea, “la idea del bien”, es el sol.

-Uno de los prisioneros logra liberarse de sus ataduras y consigue salir de la caverna conociendo así el mundo real.

-Es este prisionero ya liberado el que deberá guiar a los demás hacia el mundo real, es el símbolo del filósofo.

-La situación en la que se encuentran los prisioneros de la caverna viene a representar el estado en el que permanecen los seres humanos ajenos al conocimiento.

-Únicamente aquellos capaces de superar el dolor que supondría liberarse de las cadenas, volver a mover sus entumecidos músculos podrán contemplar el “el mundo de las ideas” con sus infrautilizados ojos.

-¿Qué fuerza, o gran motivación, nos puede permitir la salida de la caverna y la rotura de las cadenas que nos atan al fondo.

- Una de estas fuerzas que nos hace salir de la caverna, es la representada por el maestro: a alusión a Sócrates.

-¿cómo se accede a ser maestro?, y ¿por qué hemos de salir de la caverna?.

¿no es mejor seguir en nuestro mundo de las sombras?.

-¿Cómo volver a la caverna para enseñar, a nuestros compañeros la realidad del mundo de las ideas?.

-¿cómo conseguir que nos crean, y no seamos objeto de represalias, castigos, basados en la desconfianza?.

-y por último, ¿cómo saber que el mundo de las ideas no es también un engaño de nuestra psique?.

Platón sugiere diversas respuestas al interrogante de cómo se desea aprender.

- En el Banquete nos habla del impulso de Eros como vía de acceso al saber

-En el Teeteto (155d) afirma que es la admiración la que está en el origen de la filosofía ( afán de saber), impulso que se relaciona con su doctrina de la reminiscencia o anámnesis (defendida en el Menón, diálogo sobre la virtud), la cual nos remite a la doctrina de la inmortalidad del alma (defendida, por ejemplo, en el Fedro)

-La afirmación de que el espíritu humano posee en sí mismo todas las condiciones de su saber, anteriormente a toda experiencia, versión epistemológica de la clásica máxima griega del «conócete a ti mismo» que Sócrates hizo suya.

-A nivel psicopatológico:

El mito de la caverna como alegoría de la psicosis.

Dos acepciones:

a) el delirio, como el "mundo de las ideas" fuera de la caverna:

¿la vida de las sombras, atrapados en el fondo de una caverna,..no es acaso nuestra auténtica realidad?.

Todos los humanos- “atrapado en el fondo del caverna”, percibimos sensorialmente “unas meras sombras” a las que llamamos realidad. Acostumbrados, no anhelamos otro conocimiento, y nos resistimos al esfuerzo de aceptar que otra realidad es posible, “el mundo de las ideas”, en este caso, el mundo del la luz, del sol, sería el conocimiento delirante y alucinatorio.

Entendiendo la psicosis como “una nueva forma de ver el mundo”, El psicótico sería aquel que abandona el fondo de la cueva.

El psicótico –siguiendo el mito de Platón- de forma pasiva, o activa –“trepando por la cueva”, “construyendo laboriosamente su delirio”, percibe la nueva realidad sensorial: las alucinaciones. Ante sus ojos, descubre el mundo de la luz, y “el mundo de las ideas”: su nuevo delirio alucinatorio. El psicótico ya no querría volver al fondo de la caverna, habría descubierto la "verdadera luz, y la nueva realidad".

Nosotros, conformes con el mundo de las sombras, querríamos devolverlo a la obscuridad de la cueva.

¿quién vive engañado?. Aquel que descubre la nueva realidad, "alucinada", o los que seguimos atados al mundo de las sombras, sin atrevernos a mirar a otras realidades.

b) el delirio, como regreso a la oscuridad de la caverna:

La psicosis como pérdida de la conciencia de realidad.

El psicótico, baja a la caverna, y “atado” en su delirio, ve las sombras proyectadas por la luz –su nueva realidad- en el fondo de la cueva.

Para él, estas sombras, meras proyecciones, y carentes de cualidades sensoriales, serán su nueva realidad. Con su interpretación delirante, extraerá nuevos significados, relaciones y teorías.

Ensimismado con “sus sombras”, rechazará el mundo sensorial anterior “el mundo de la luz”, y se entregará a la nueva tarea de construir su delirio, “atado”, forzado a vivir sus alucinaciones, “meras sombras”.

Toda persuasión para abandonar su delirio “abandonar la caverna oscura donde ve y vive la nueva realidad”, será rechazado por él. Se creerá engañado, intentará forzosamente mantenerse “atado” al delirio.

El trabajo de curación del psicótico, equivaldría al del prisionero obligado a abandonar sus ataduras en el fondo de la caverna, y ascender por la pendiente hasta la apertura de la cueva. En los primeros momentos, “deslumbrado, cegado” rechazaría la visión de la luz, y la riqueza sensorial de la “realidad” se le hará insoportable.

El psicótico puede exigir permanecer en el fondo de la caverna, oponerse con todas sus fuerzas a soportar la realidad exterior, en muchos sentidos más compleja, difícil y hasta peligrosa.

Cualquier intento de abandonar la caverna por parte de familiares, del psiquiatra, puede acrecentar su delirio, sintiéndose engañado, en peligro y viéndolos como falsos, “dobles” o impostores.

Una nueva realidad, la del mundo de las sombras (las alucinaciones y delirios) se impone, y le lleva al aislamiento, al ostracismo, en la oscuridad de su caverna. (equivalente del autismo esquizofrénico).

Bibliografía:

-PLATÓN: La República. Introducción de M. Fernández-Galiano. Alianza Editorial, 1994

-ROSS, D.: Teoría de las ideas de Platón. Cátedra, Col.Teorema, Madrid, 2001.

-http://www.filosofia.org/bio/platon.htm#00

Concepciones filosóficas posteriores al "mito de la caverna", que pretenden explicar la conciencia del yo, y criterios de realidad.

La hipótesis del genio maligno,

Recurso argumentativo de René Descartes ( Meditaciones metafísicas), como culminación de la duda metódica.

Tal vez hemos sido creados por un Dios que nos obliga a engañarnos sistemáticamente, que ha dispuesto nuestra naturaleza de tal modo que creemos estar en la verdad cuando realmente estamos en el error. Qué legitimidad tenemos de nuestras proposiciones, incluso de las que se presentan con "claridad y distinción" (excepto la idea del “cogito”), ¿No habrá un Dios, o algún otro poder, que me ponga en el espíritu estos pensamientos? , hasta cuestionar la veracidad de las leyes matemáticas,…

La tierra de cinco minutos, argumento escéptico propuesto por Bertrand Russell. Es posible que el mundo hubiera aparecido hace poco tal y como está, incluyendo recuerdos falsos de todo el mundo. (Dice B. Russell)

No hay ninguna imposibilidad lógica en la idea de que el mundo haya aparecido hace cinco minutos, exactamente como está y con una población que "recuerde" un pasado completamente irreal. No hay ninguna conexión lógica necesaria entre sucesos y tiempos diferentes; así que nada de lo que pase ahora o pueda pasar en el futuro puede invalidar la idea de que el universo haya sido creado hace cinco minutos.

Russell, Bertrand (1921). The Analysis of Mind. p. 159.

Experimento del cerebro en una cubeta Revisa la idea del conocimiento, la realidad, la verdad, y sus significados en nuestra propia mente (cerebro en funcionamiento) Revisión contemporánea de la hipótesis del genio maligno de Descartes.

El experimento del cerebro en una cubeta parte una idea, utilizada en historias de ciencia-ficción ( El cerebro de Donovan, Diarios de las estrellas, de Stanisław Lem, The Matrix , etc)

Conservemos un cerebro maduro, (extraído del cráneo), irrigado, oxigenado, con las aferencias sensoriales conectadas a “supercomputadora”, a través de la cual, enviamos impulsos eléctricos, que representarían una realidad inventada,…¿acaso, no tendríamos conciencia de esa realidad falsificada, como de una realidad auténtica,..Nuestro cerebro en una cubeta,..¿Seríamos nosotros mismos, con autoconciencia, …?

Introducción a la Epistemología Contemporánea, Jonathan Dancy,

" Usted no sabe que no es un cerebro, suspendido en una cubeta llena de líquido en un laboratorio, y conectada a un computador que lo alimenta con sus experiencias actuales bajo el control de algún ingenioso científico técnico (benévolo o maligno, de acuerdo a su gusto). Puesto que, si usted fuera un cerebro así, asumiendo que el científico es exitoso, nada dentro de sus experiencias podría revelar que usted lo es,…

La hipótesis de simulación (argumento de simulación) propone que la realidad es una simulación . Simulación de la que nos somos conscientes. La hipótesis desarrolla la característica del dios maligno de René Descartes, pero la lleva más allá por analogía en una realidad simulada futura.

La tesis de que la realidad es una ilusión: Esta hipótesis escéptica (Parménides, Zenón de Elea y Platón y en el pensamiento oriental el Advaita Vedanta, que prefigura el dualismo mente-cuerpo de Descartes, y está relacionada estrechamente con el fenomenalismo.

Fenomenalismo (E. Kant y B. Rusell) Establece que el sujeto sólo puede conocer el fenómeno, que corresponde al objeto tal como lo percibe el sujeto de acuerdo a su sistema cognoscitivo. Por ejemplo, el hombre percibe el azúcar con sabor dulce de acuerdo a su sistema cognoscitivo, pero ¿será realmente dulce? Al objeto tal cual es, y no como lo percibe el hombre se le denomina noúmeno, y es incognoscible. Los seres humanos conocemos las cosas, no como realmente son, sino como somos nosotros, como lo captamos según nuestro sistema cognoscitivo.

En resumen: -> El noúmeno es incognoscible. -> El sujeto está limitado a conocer sólo el fenómeno. -> La captación del fenómeno depende del sistema cognoscitivo del sujeto (sentidos y razón).

-El argumento de simulación Nick Bostrom.1 (2003): Más allá del escepticismo, afirmando que "...tenemos razones empíricas interesantes para creer que una cierta afirmación disyuntiva sobre el mundo es verdad", una de las proposiciones disyuntivas es la de que casi seguramente estamos viviendo en una simulación”..

The Simulation Argument Website

Solipsismo, del latin "[ego] solus ipse" ("solamente yo existo")

La creencia metafísica de que lo único de lo que uno puede estar seguro es de la existencia de su propia mente, y la realidad que aparentemente le rodea, los objetos, las personas, … es incognoscible y puede no ser más que parte de los estados mentales del propio yo.

Teoría filosófica que postula que la realidad externa sólo es comprensible a través del yo, ya que éste es la única realidad tangible, así como la imposibilidad de conocer la realidad objetiva, en caso de que ésta fuera real,…

¿Límites del pensamiento autorreflexivo humano?.

"la fe platónica en las ideas trascendentes salvó a Grecia del solus ipse en que la hubiera encerrado la sofística. La razón humana es pensamiento genérico. Quien razona afirma la existencia de su prójimo, la necesidad del diálogo, la posible comunicación mental entre los hombres" (Antonio Machado. Juan de Mairena, XV, 1936).

Ejemplo el subjetivismo cartesiano con su hipótesis del genio maligno (Meditaciones metafísicas, 1641). En el Monólogo de Segismundo de la tragedia La vida es sueño (1635), de Calderón de la Barca: Segismundo, encerrado desde que nació en una torre, se pregunta si es real el mundo que ve a través de la ventana y si esta vida en realidad no es más que un sueño.

El Taoísmo y el Zen, enseñan que trazar una distinción entre el yo y el universo no tiene sentido y es arbitrario, y meramente un artefacto del lenguaje en lugar de una realidad inherente. (¿en contra del solipsismo?, ya que buscan una anulación del yo. “El mundo no es pues un sueño mío sino que yo soy un sueño del mundo”. En el hinduismo, se dice que "no somos más que el sueño de Brahma": en realidad no existimos, somos el sueño de un dios que está dormido.

Ver: Teoría general del espíritu como acto puro: Giovanni Gentile (1875-1944)

Empirismo (experiencia)

Teoría filosófica que enfatiza el papel de la experiencia ligada a la percepción sensorial, en la formación del conocimiento. La experiencia es la base de todo conocimiento, no sólo en cuanto a su origen sino también en cuanto a su contenido. Se parte del mundo sensible para formar los conceptos y las ideas.

John Locke (1632-1704) (responde al racionalismo europeo de R. Descartes)

Ensayo sobre el entendimiento humano (1689).

El único conocimiento que los humanos pueden poseer es el conocimiento a posteriori (el conocimiento basado en la experiencia). La mente humana es una Tabula rasa u hoja en blanco, en la cual se escriben las experiencias derivadas de impresiones sensoriales (aferencias): Hay dos fuentes de nuestras ideas: sensación (provenientes de los sentidos) y reflexión (provenientes de las operaciones mentales: pensamientos, memoria...),

George Berkeley (1685-1753)

Tratado sobre los principios del conocimiento humano (1710)

Los objetos existen si son percibidos Esse est percipi (“ser es ser percibido”) de modo que un objeto siempre es percibido; porque si ningún humano lo percibiera, Dios sería la entidad encargada de percibirlo. “La percepción en cualquier caso es el fundamento del ser”

David Hume (1711-1776) Tratado de la naturaleza humana (1739)

De la superstición y la religión Del suicidio, y De la inmortalidad del alma

Investigación sobre el entendimiento humano:

«Con el término impresión me refiero a nuestras más vívidas impresiones, cuando oímos, o vemos, o sentimos, o amamos, u odiamos, o deseamos. Y las impresiones se distinguen de las ideas, que son impresiones menos vívidas de las que somos conscientes cuando reflexionamos sobre alguna de las sensaciones anteriormente mencionadas»

El escepticismo:

corriente filosófica basada en la duda, la escuela de 'Skeptikoi', de quienes "no afirmaban nada, solo opinaban".

Ver diferencia con “Negativismo” y “Nihilismo

El Escéptico profesa la duda sistemática, incapaz de sentenciar una verdad objetiva.

"Escéptico", del griego skeptikoi (examinar), Revisar la obra de Pirron, de Sexto Empírico, y sus Esbozos Pirrónicos.

"quien duda e investiga". Los filósofos escépticos no creen en una verdad objetiva, porque todo es subjetivo, dependiendo del sujeto que estudia y no del objeto estudiado.

suspensión de juicio” que lleva a la paz del alma: la no existencia de verdades absolutas evita el dogmatismo.

El sistema socrático de hipótesis y deducciones no fue puesto en duda por los escépticos, si bien “ desbaratadores”, lucharon contra los mitos, leyendas y supersticiones arraigadas.

En el Renacimiento , Michel de Montaigne, con sus “ensayos” y Fancisco Sánchez "el Escéptico" (1551-1623), y su obra: Quod Nihil Scitur: (“Que nada se sabe” ) ,…constituyó el fundamento primero de Descartes y su duda metódica. .

“¡Nunca llegarás a conocer la verdad¡

Epojé

Epojé ( ἐποχή «suspensión»), transliterado como epoché o epokhe, del escepticismo.

(“suspensión de juicio” de Sexto Empírico «siempre buscar», «siempre investigar».

La fenomenología de Edmund Husserl a K. Jaspers…

Un estado de la conciencia en el cual ni se niega ni se afirma nada.

Para Husserl: Reducción fenomenológica: «puesta entre paréntesis no sólo de las doctrinas sobre la realidad sino también de la realidad misma”

La epojé es «el estado de reposo mental por el cual ni afirmamos ni negamos», o si se quiere una actitud mental de imperturbabilidad o ataraxia (del griego αταραξια).

Del epojé a La fenomenología de K. Jaspers.

-K. Jaspers y su Psicopatología general. Ed. FCE México. Edición de 1996. ( 5ª ed. alemán).

Comprensión empática de la vivencia fenomenológica de los paciente, a través del “epojé”, con la liberación de prejuicios, y su repercusión en nosotros..

Para conseguir una introyección y comprensión de lo psíquico, a través de Las autodescripciones, las confidencias, en la conversación personal, y exploración psicopatológica. Así, Las audescripciones psicóticas no sólo son insustituibles, sino que dan resultados dignos de confianza,..la valoración de la conciencia del yo, de la realidad, de la afectividad del paciente.

Sólo lo realmente existente en la conciencia debe ser representado, lo no dado realmente en la conciencia no existe.

Debemos dejar de lado todas las teorías recibidas, las construcciones psicológicas, las meras interpretaciones y apreciaciones, los prejuicios, y dirigirnos únicamente a lo que podemos entender en su existencia real, a lo que podemos distinguir y describir.

Se exige esa imparcialidad fenomenológica en la contemplación del fenómeno como tal. Su práctica no es un don originario, sino una adquisición laboriosa después de un denso trabajo crítico, y esfuerzos vanos. Al principio, como psicopatólogos nos imaginamos lo psíquico de algún modo, hasta que conseguimos una captación directa, de lo psíquico, tal y como es. Un esfuerzo siempre nuevo, y un bien que hay que conquistar innecesariamente para la superación de los prejuicios: la actitud, la disposición fenomenológica.

La observación penetrante en el caso individual, enseña fenomenológicamente, a menudo, lo general, respecto a incontables casos.

Al histólogo se le exige la descripción de cada fibrilla, cada corpúsculo de las neuronas de corteza cerebral, al igual, el fenomenólogo, debe informar de todo fenómeno psíquico, de toda vivencia, que se manifiesta en la exploración y sus audescripciones.

No vale la impresión general, y detalles detacados ad hoc, sino saber de todo pormenor, como ha sido aprehendido y juzgado. ….así se aprecia lo que es realmente desconocido para uno, y se cae en un fecundo asombro. ¡ No hay ningún peligro de que ese asombro cese alguna vez ¡.

Apropiarse interiormente de la vivencia subjetiva del otro, …desde fenómenos asombrosos inesperados, hasta los sutiles fenómenos de la conciencia de la existencia, esa es la tarea del psicopatologo, ….

− La herencia existencialista lleva a Jaspers a plantear que el Hombre está solo, es simplemente su actitud ante su existir, la realidad que le rodea, y la angustia de su existencia única…

El esclarecimiento de la conciencia, con una actitud existencial, se opone a la actitud deductiva moralizante. La razón y la existencia son elementos inseparables, sin dogmas, abiertos y dispuesto a aprender, no hay verdades finitas, La única verdad es la existencia misma del hombre, la verdad no está en la creencia que se tiene sino en el hecho mismo del creer, …Desde la fenomenología existencialista:

(Irvin D. Yalom. Existencial Psychotherapy. Basic Books. 1980.

Existencialismo : análisis de la condición de la existencia humana, la libertad y la responsabilidad individual, las emociones, así como el significado de la vida.

"la existencia precede a la esencia" (Sartre). No hay una naturaleza humana que determine a los individuos, el individuo es libre y totalmente responsable de sus actos. Una ética de la responsabilidad individual, apartada de cualquier sistema de creencias externo a él. Busca una ética que supere a la moral impuesta y prejuicios. Y una ética universal,

Søren Kierkegaard y Friedrich Nietzsche Arthur Schopenhauer, y las novelas de Fiódor Dostoyevski.

En el siglo XX Martin Heidegger, Karl Jaspers, Jean-Paul Sartre, Miguel de Unamuno , Simone de Beauvoir y Albert Camus.

José Ortega y Gasset. “Yo soy yo y mi circunstancias” . La vida como esa realidad radical, la relación entre el yo y las circunstancias, …"La vida es una actividad que se ejecuta hacia adelante, y el presente o el pasado se descubren después, en relación con ese futuro. La vida es futurización, es lo que aún no es”. Hannah Arendt, y su "banalización del mal"

: "¿qué sentido tiene la vida?"; "¿para o por qué existe el ser?"; "¿existe la libertad total?". Se pregunta el existencialista:

Jean-Paul Sartre, Albert Camus y Simone de Beauvoir inciden en los temas existenciales del hombre: la libertad, la nada, el absurdo, la muerte, el tiempo.

Cómo influye la filosofía en nuestra práctica clínica, como psicopatólogos?.

Ver relación entre psicopatología y existencialismo.

- Fenomenología y análisis existencialista de la neurosis de ansiedad.

-El “concepto de angustia” y “O lo uno o lo otro” según Kierkegaard.

-“El ser y la nada”: ansiedad y existencialismo en J. P. Sastre.

Esto no está en el DSM - IV .

Esto es psicopatología y fenomenología clásica.

Forma de contactar con el organizador:

Dr. J. L. Día Sahún.. “Seminario de Psicopatología descriptiva y fenomenología”

H. Miguel Servet. Psiquiatría. Paseo Isabel La Católica 1-3. 5.009 Zaragoza.

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