caracteres de Teofrasto




  Los caracteres de Teofrasto. (Hacia el 319 a.c.)

 Edic. Bilingüe centro de estudios constitucionales.

 Nacido en Lesbos. Discípulo en Atenas de Platón Y Aristóteles.

 Heredó  la biblioteca y escuela peripatética de Aristóteles.

 

    Teofrasto ( Θεόφραστος; Ereso, 371 287 a. C.)1 filósofo griego. Estudió filosofía en Lesbos, marchó a Atenas y estudió en la escuela de Platón. Después de la muerte de Platón discípulo de  Aristóteles. De nombre "Tirtamo", se lo conoce como "Teofrasto", así le denominó Aristóteles -según se dice- por la calidad de sus disertaciones. Aristóteles legó a Teofrasto su biblioteca, y lo designó como sucesor en el Liceo. Teofrasto presidió la escuela peripatética durante 36 años, llevándola a un gran florecimiento intelectual. Una de las obras más importantes fue su famoso libro Sistema Naturae. Hizo la primera clasificación sistemática de las plantas basada en sus propiedades médicas. Su sucesor de la escuela peripatética fue Estratón de Lampsaco.

    Menandro estuvo entre sus alumnos. Su popularidad se puso de manifiesto en el respeto que le profesaban Filipo, Casandro y Ptolemeo y por la desestimación total de un cargo de irreligiosidad interpuesto contra él. Fue honrado con un funeral público, y "la totalidad de la población de Atenas lo honró grandemente, siguiendo el cortejo hasta la tumba", según relata Diógenes Laercio.

Los caracteres: un breve, vigoroso y mordaz boceto de los tipos morales, que contiene una invalorable descripción de la vida de su tiempo. Primer intento escrito de una sistemática de caracteres. 


            Tipos de caracteres según Teofrasto. 

               I                      Del disimulo:            

            II                     De la Adulación                                          

            III                    De la charlatanería                                     

            IV                    De la rusticidad                   

            V                     De la lisonja.

 

            VI                   Del impudor

            VII                  De la locuacidad

            VIII                 De la novelería

            IX                   De la desfachatez

            X                    De la sordidez

 

            XI                   De la chocarrería

            XII                  De la importunidad

            XIII                 Del entrometimiento

            XIV                 De la torpeza

            XV                  De la grosería

 

            XVI                    De la superstición

            XVII                   Del descontento de la propia suerte

            XVIII                  De la desconfianza

            XIX                    De la asquerosidad

            XX                     Del desagrado

 

            XXI                  De la vanidad

            XXII                 De la mezquindad

            XXIII                De la fanfarronería

            XXIV                De la altanería

            XXV                 De la cobardía

 

            XXVI             Del oligarquismo

            XXVII            Del afán tardío de la educación.

            XXVIII           De la maledicencia.

            XXIX             De la predilección por los malos.

            XXX              De la avaricia.



             XXIX DE LA PREDILECCIÓN POR LOS MALOS. Descripción del tipo de carácter: 

             La predilección por los malos es una apetencia de maldad  (1); y el amigo de los malos, un hombre tal como para buscar a los que han sido proscritos y condenados en causas públicas y creer que, si trata con ellos, se hará más ducho y temible; y decir, con respecto a los buenos: «En apariencia», y afirmar que no hay nadie que sea bueno y que todos son iguales, y burlarse del que es bueno; y decir que el malvado resulta generoso si quiere uno ponerle a prueba, y reconocer que son ciertas algunas de las cosas que cuentan de él los hombres, pero negar otras, porque -dice- es hombre de buena índole, amigo de sus amigos y habilidoso; e insistir, con respecto a él, en que no se ha encontrado nunca con una persona más capaz, y mostrársele benévolo cuando habla aquél en la asamblea o es juzgado en los tribunales; y es amigo de decir, a los que están sentados junto a sí, que no hay que juzgar al hombre, sino el hecho, y asegurar que el otro es un verdadero perro del pueblo, pues vigila a los delincuentes, y decir: «No tendremos a na­die más que quiera hacerse odioso en defensa del país, si nos desentendemos de estas gentes» (2). 

Y es amigo también de patrocinar a los viles y hablar ante los tribunales en defensa de malas causas, y, cuando juzga un asunto, interpretar en el peor sentido lo dicho por ambas partes.

(1)   Esto es, el sentirse atraído por la maldad ajena, lo cual es el peldaño inmediatamente anterior a la propia maldad.

      (2) Delatores profesionales, frecuentemente calumniosos: “sicofanta”.

¿Sigue siendo hoy día útil esta descripción de la personalidad de los que tienen "predilección por los malos"?. 

Esto no está en el DSM-IV.