OTRA CLASIFICACIÓN DE LAS PSICOSIS FUE POSIBLE .
¡¡ OLVIDATE DE LA DICOTOMÍA PSICOSIS MANIACO -DEPRESIVA Y ESQUIZOFRENIA DE KREAPELIN, OLVIDATE TAMBIÉN DEL DSM - 5 Y ENTRA LA CLINICA DE k.- LEONHARD y EN SUS PSICOSIS ENDÓGENAS.
👍¡Para reivindicar la subjetividad y la fenomenología en la clínica!
“It is urgent to reclaim subjectivity and phenomenology in clinical practice!"
"Il y a urgence à revendiquer la subjectivité et la phénoménologie dans la pratique clinique !"
"Es ist dringend geboten, die Subjektivität und Phänomenologie in der klinischen Praxis zu rehabilitieren!"
En la actualidad, seguimos sin conocer con certeza la etiopatogenia, el pronóstico definitivo y los factores de riesgo específicos de estos trastornos. La rigidez de los sistemas diagnósticos actuales (DSM/CIE) a menudo fuerza la realidad clínica: es habitual observar cómo un mismo paciente atraviesa un "viaje diagnóstico", siendo etiquetado primero como Bipolar, después como Esquizoafectivo y, finalmente, como Esquizofrénico a lo largo de su devenir vital. Esta inestabilidad diagnóstica nos indica que la dicotomía clásica es insuficiente.
Por ello, en este espacio abrimos la nosología a la clínica desde la subjetividad, prescindiendo de los dogmas que limitan la observación. Recuperamos el legado de la escuela de Wernicke-Kleist-Leonhard, quienes junto a figuras como Bartolomé Llopis y Demetrio Barcia, cuestionaron la división Kraepeliniana mediante los conceptos de psicosis única y psicosis cicloides.
Presentamos aquí una clasificación alternativa que integra las psicosis fásicas, esquizofrénicas, catatónicas, atípicas, marginales y cicloides. Nuestro objetivo es recordar que hubo un tiempo en que el clínico miraba, escuchaba y compartía con su paciente el placer de la clínica.
ver: - CLÍNICA DE LAS PSICOSIS CICLOIDES (DE K. LEONHARD)
-Examen y Preguntas para MIR PIR EIR sobre psicopatologia Psicosis atipicas.
Leonhard, K. (1999). Classification of Endogenous Psychoses and their Differentiated Etiology. Springer-Verlag. (Obra cumbre para entender la división de las psicosis más allá de la esquizofrenia).
Llopis, B. (1954). La Psicosis Única. Archivos de Neurobiología. (Un texto esencial de la psiquiatría española que unifica la sintomatología psicótica en un espectro continuo).
Barcia, D. (1998). Las Psicosis Cicloides. Triacastela. (Referencia fundamental en castellano sobre el diagnóstico y tratamiento de estos cuadros).
Peralta, V., & Cuesta, M. J. (2003). Cycloid psychosis: a clinical and nosological study. Psychological Medicine. (Estudio contemporáneo que valida la vigencia de los criterios de Leonhard).
Berrios, G. E. (2011). Historia de los síntomas de los trastornos mentales. Fondo de Cultura Económica. (Para comprender la evolución de la terminología fenomenológica)
su libro: Classification of Endogenous Psychoses and their Differentiated Etiology
Edición en Inglés de Karl Leonhard (Autor), Helmut Beckmann (Redactor), C.H. Cahn (Traductor)
Universidad Humboldt (Charité), Berlín
Junto con Kleist y Carl Wernicke.
Clasificación de "psicosis endógenas" y su enfoque estructural de la personalidad, "Terapia individual de las neurosis”, Activo hasta su fallecimiento en 1988.
Nacimiento: 21 de marzo de 1904, Edelsfeld, Baviera
Fallecimiento: 23 de abril de 1988, Berlín
Afiliación: Universidad Humboldt (Charité), Berlín
Obra principal: Aufteilung der endogenen Psychosen und ihre differenzierte Ätiologie (1957)
Premio: Estrella de la Amistad entre los Pueblos en Plata (1984). Rechazó el regimen Nazi .
Para adentrarse en esta apasionante corriente, recomendamos revisar en primer lugar el excelente trabajo de D. R. Martínez publicado en la Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN):
Documento recomendado: La escuela de Wernicke-Kleist-Leonhard. Una revisión. (D. R. Martínez). [Disponible en el archivo de la Revista AEN].
La construcción de esta psicopatología fenomenológica se fundamenta en un linaje clínico ininterrumpido. Un breve resumen de sus pioneros:
Carl Wernicke (1848-1905): Profesor de psiquiatría y neurología en Breslau (hoy Wroclaw, Polonia) y en la Universidad de Halle-Wittenberg. En el año 1900, describió clínicamente las entidades que denominó: "psicosis de la motilidad" (en sus formas acinética e hipercinética), "psicosis de ansiedad" y "autopsicosis expansiva".
Karl Kleist (1879-1960): El principal discípulo de Wernicke. Introdujo formalmente en la nosología el término "psicosis cicloides" (1924), definiéndolas como trastornos "bipolares", pero diferenciados de las clásicas psicosis maníaco-depresivas de Kraepelin.
Edda Neele (1910-2005): La mejor alumna de Kleist. En su obra de 1949, estudió rigurosamente las "psicosis fásicas", siendo pionera en separar estadísticamente las formas unipolares de las bipolares, y prosiguió con el minucioso estudio de las psicosis cicloides.
Karl Leonhard (1904-1988): Completó de forma definitiva el concepto de las psicosis cicloides y creó una exhaustiva clasificación de las "psicosis endógenas", contraponiendo su propia nosología clínica a la rígida dicotomía de Kraepelin.
-Nacido en Edelsfeld (Baviera), hijo de un clérigo protestante, Karl Leonhard se educó en Erlangen, Berlín y Múnich.
-Ejerció como médico a partir de 1936 en Frankfurt, donde se convirtió en el alumno más destacado de Karl Kleist.
-Durante los oscuros años del Tercer Reich, Leonhard demostró una enorme integridad ética: rechazó sistemáticamente diagnosticar a sus pacientes de "Esquizofrenia" para evitarles las letales consecuencias eugenésicas del Programa de Eutanasia T-4 del régimen nazi, salvando innumerables vidas gracias a sus diagnósticos de psicosis atípicas y fásicas.
-Posteriormente, fue nombrado Director de Psiquiatría de la Universidad Humboldt (en Berlín Este). En 1960, las autoridades de la RDA le impidieron emigrar a Alemania Occidental, pero a cambio se le proporcionó un gran soporte científico y logístico para sus trabajos de investigación. Fue un clínico incansable y de una capacidad de observación formidable: entrevistó, siguió y trató personalmente a más de 2.000 pacientes psicóticos, contando en su etapa final con la inestimable colaboración de la Dra. Sieglinde von Trostorff. Murió en Berlín Este en 1988.
Durante décadas, la inmensa obra de Leonhard apenas se tradujo al inglés, quedando aislada por el Telón de Acero y la barrera del idioma. Su reconocimiento internacional fue posible casi exclusivamente gracias al gran psicopatólogo británico Frank Fish, quien reconoció el genio de la escuela alemana y lo integró en sus textos, hoy considerados obras maestras:
Fish's Schizophrenia. F. J. Fish (1962 / 1976).
Fish's Clinical Psychopathology: Signs and Symptoms in Psychiatry. (1967). (Actualmente: 4ª Edición revisada por Patricia Casey, 2019).
Leonhard ha pasado a la historia de la medicina por su magistral clasificación de las "psicosis endógenas", integrando y perfeccionando la psicopatología de las "psicosis cicloides" iniciada por K. Kleist y E. Neele.
Sirva este texto en nuestra página de humilde homenaje a este extraordinario psicopatólogo, a su valentía clínica, y a toda la fecunda escuela de C. Wernicke, K. Kleist y K. Leonhard.
En este capítulo SE incluye las PSICOSIS CICLOIDES.
ver más ampliamente el texto resumen en link:
- CLÍNICA DE LAS PSICOSIS CICLOIDES (DE K. LEONHARD)
La monumental obra de Karl Leonhard divide el espectro de las psicosis endógenas en cuatro grandes grupos estructurales:
1) Psicosis Fásicas (Afectivas puras)
2) Psicosis Cicloides:
De angustia-felicidad.
Confusional (excitada / inhibida).
De la motilidad (hipercinética / acinética).
3) Esquizofrenias Asistemáticas (Afectivas, catatónicas fásicas, etc.)
4) Esquizofrenias Sistemáticas:
Catatónicas.
Hebefrénicas.
Parafrénicas.
(Textos adaptados de K. Leonhard)
Con esto he descrito, sobre todo por medio de casos agravados, la sintomatología de la enfermedad maníaco-depresiva con toda la amplitud de sus síntomas. Esta admite una visión de conjunto si se parte del síndrome básico maníaco y melancólico, y se observa en las formaciones atípicas —en parte estados mixtos, en parte estados parciales— cuadros que a veces simulan euforias puras y depresiones puras; y si se toma en cuenta, además, una extensión de la sintomatología a las de otras formas bipolares.
Algunos rasgos de las psicosis cicloides pueden considerarse como una exageración de estos grados severos, tal como ocurre en los cuadros maníacos confusos y en los depresivos estuporosos.
Se completará la descripción con los hallazgos estadísticos. No se mencionan aquí algunos puntos de vista que serían de importancia clínica, ya que no puedo contribuir con nada esencialmente nuevo. De esta manera, nada nuevo resultó con respecto a la duración de las fases individuales, que se considera, en el caso de las manías, de un cuarto de año a medio año en promedio y, en el caso de las melancolías, de medio año a tres cuartos de año. Igualmente, mis hallazgos confirmaron que las fases pueden durar excepcionalmente solo horas o, por el contrario, prolongarse por años y hasta volverse crónicas.
He dejado de lado ahora los temperamentos normales que corresponden a la enfermedad maníaco-depresiva, y no por el motivo de no haber considerado la posibilidad de ampliar lo ya conocido, sino porque para esto se llevaron a cabo investigaciones especiales. Es claro que los temperamentos hipomaníacos, hipomelancólicos y ciclotímicos son frecuentes en las familias de los enfermos, como una especie de atenuación de la manía, de la melancolía y del estado mixto maníaco-depresivo.
Sin embargo, es de gran interés ver hasta qué punto podrían encontrarse semejanzas y diferencias con respecto a los temperamentos que son propios de las otras psicosis bipolares. Habría que verificar los hallazgos corporales [constitucionales] en cuanto a la enfermedad maníaco-depresiva, cuando existan investigaciones al respecto en las otras formas fásicas.
LAS PSICOSIS FÁSICAS MONOPOLARES (Puras)
Melancolía pura: > A través de la descripción clínica y del cuadro familiar creo haber demostrado la independencia de la melancolía pura frente a la enfermedad maníaco-depresiva. Se trata de una enfermedad monopolar que no contiene absolutamente nada de maníaco. La delimitación clínica frente a la enfermedad maníaco-depresiva no siempre es posible en cada caso aislado en un corte transversal; sin embargo, los diagnósticos erróneos son bastante raros, tal y como arrojó el control a través de las exhaustivas investigaciones familiares [de Edda Neele].
El cuadro clínico destaca por la depresión, la inhibición psicomotora, la inhibición del pensamiento, la gran dificultad de decisión, el sentimiento de insuficiencia y las ideas depresivas que son cambiantes, pero no insistentes (fijas) en ningún sentido. El peligro de suicidio es muy grande. Los síntomas corporales completan el cuadro psíquico de manera parecida a los de las melancolías dentro de la enfermedad maníaco-depresiva.
Manía pura: > La manía pura se caracteriza por la euforia, la actividad inquieta, la riqueza de movimientos expresivos, la logorrea, la fuga de ideas, la elevada autoestima y las ideas de grandeza rápidamente cambiantes. No se sucede en ella un exceso de excitación que llegue hasta el extremo de una confusión o una hipercinesia.
De esta manera, muchas manías puras se presentan con un cuadro más leve que el de las manías de la enfermedad maníaco-depresiva. En cambio, aquellas tienden más que estas hacia un curso crónico, a veces presentándose solo en forma de hipomanías sostenidas. Los fenómenos concomitantes corporales son parecidos a los de la manía de la enfermedad maníaco-depresiva; sin embargo, aquí resalta aún más la elevación subjetiva del vigor corporal, ya que faltan los excesos de gran excitación que pueden provocar, a su vez, un daño o agotamiento corporal.
Apunte clínico para residentes
¡Ojo a lo que nos enseña aquí Leonhard (apoyado en los estudios genéticos de su discípula E. Neele)!
Décadas antes de que el DSM oficializara la diferencia entre los trastornos unipolares y bipolares, la escuela de Frankfurt ya había demostrado que la Melancolía Pura y la Manía Pura tienen una genética y una evolución distintas a la psicosis circular (bipolar).
En la Melancolía Pura: La clave fenomenológica es la profunda inhibición (motora y del pensamiento) combinada con la duda atroz (dificultad de decisión) y un elevadísimo riesgo de suicidio. Las ideas de ruina o culpa fluctúan, no se estructuran como un delirio paranoide fijo.
En la Manía Pura: El clínico debe fijarse en que es una manía "limpia". El paciente está eufórico, verborreico (logorrea) y no para quieto, pero nunca se rompe hacia la confusión mental ni hacia la tormenta motora (hipercinesia). Es decir, el paciente no pierde del todo el hilo de su propia euforia.
La trampa clínica: Precisamente porque la manía pura es más "leve" y no llega al agotamiento físico o a la hipercinesia salvaje (como sí ocurre en las psicosis cicloides o en la manía bipolar grave), tiene una peligrosa tendencia a la cronicidad. El paciente puede quedarse anclado durante años en un estado de hipomanía continua que resulta muy difícil de tratar.
_LAS DEPRESIONES PURAS
a) Depresión acuciante: > La depresión acuciante se distingue por un estado atormentado-depresivo con una tonalidad de angustia, el cual está acompañado por una inquietud permanente con carácter de agitación angustiosa. Se agregan mayormente representaciones angustiosas, muchas veces también ideas de pecado y temores hipocondríacos.
Al comienzo pueden cambiar todavía la inquietud y la formación de ideas, pero al perdurar la dolencia ambas se hacen monótonas. Las quejas siguen luego, frecuentemente casi de modo estereotipado, siempre con el mismo contenido. En todos los casos, la inquietud muestra una gran persistencia, la cual no se deja superar por nada. Tampoco los enfermos se dejan distraer de sus quejas, y a menudo ni siquiera es posible obtener contestación a preguntas indiferentes. Por la imposibilidad de ser influenciadas, las depresiones acuciantes pueden suscitar erróneamente una impresión de obstinación.
Al ir cediendo la angustia, el lamento angustioso se transforma frecuentemente en un apremio del afecto, en el cual, sin embargo, queda reconocible un matiz angustioso-atormentado. Las depresiones acuciantes pueden terminar rápidamente, pero tienen una clara tendencia al curso prolongado. Sobre todo en su forma más leve —en la cual el apremio prevalece sobre el lamento—, se prolongan a veces por varios años.
Probablemente los enfermos muestran también en su temperamento de base (es decir, completamente fuera de la psicosis) frecuentes rasgos de inquietud angustiosa; sin embargo, mis investigaciones no son suficientes para constataciones seguras de este tipo. Tampoco pude reunir suficiente experiencia sobre la constitución corporal. La constitución pícnica parece ser frecuente; no hay que dejarse engañar por el severo adelgazamiento que se produce, por lo general, a causa de la propia inquietud angustiosa.
(Viñeta clínica basada en los registros originales de la Escuela de K. Leonhard)
Historia Clínica: La paciente, una mujer de 58 años de constitución originariamente pícnica, es ingresada en la clínica presentando un estado de severa desnutrición y agotamiento físico. Desde su ingreso, la paciente es incapaz de permanecer sentada en la silla de la sala de entrevistas. Se levanta continuamente, deambula de un lado a otro de la habitación con pasos rápidos y tensos, retorciéndose las manos de forma incesante hasta hacerse daño en los nudillos.
Su expresión facial es de un tormento insoportable. Continuamente, y con un tono de voz monótono pero cargado de angustia, repite la misma letanía: "Lo he perdido todo, he arruinado a mi marido, no hay salvación, Dios me ha abandonado porque soy una pecadora, mis intestinos están podridos".
Exploración Fenomenológica: El médico examinador intenta interrumpir su lamento para evaluar su orientación y memoria. Se le pregunta con voz firme: "Señora M., ¿recuerda usted qué ha desayunado esta mañana?". La paciente no detiene su marcha; ni siquiera gira la cabeza hacia el médico, como si la pregunta no hubiera sido formulada, y continúa exactamente con la misma frase: "...estoy podrida por dentro, he arruinado a mi familia, todo está perdido".
El médico insiste, intentando consolarla y demostrándole que su familia está bien y la espera fuera. La paciente no muestra el más mínimo alivio (ausencia de resonancia al consuelo); su inquietud no se deja superar por nada. La familia de la paciente, agotada, relata al médico: "Lleva semanas así, doctor. Es tan terca y obstinada que no atiende a razones, no nos escucha cuando le decimos que no hay ninguna ruina económica".
Resolución Diagnóstica de Leonhard: Lo que la familia interpreta erróneamente como "obstinación" o testarudez, es en realidad el núcleo de la depresión acuciante. La paciente no se niega a contestar por voluntad propia (negativismo), sino porque la inmensa presión de su agitación angustiosa y la monotonía de su delirio de culpa/hipocondría le impiden biológicamente desviar la atención hacia cualquier otro estímulo externo. A diferencia de la psicosis maníaco-depresiva clásica, la paciente no presenta inhibición motora (está hiperactiva), y su cuadro tiende a enquistarse en una cronicidad monótona si no se interviene, consumiendo físicamente su cuerpo.
Apunte clínico para residentes
Frente a la "Melancolía Pura" (que acabamos de ver, dominada por la parálisis y la inhibición psicomotriz), Leonhard nos presenta aquí su reverso dentro de las depresiones puras: la Depresión Acuciante. Es vital que el residente aprenda a identificarla a pie de cama, porque la actitud de este paciente es radicalmente distinta.
La trampa de la "Obstinación": El paciente con depresión acuciante no se deja consolar. Su angustia es tan física, tan agitada, que repite sus quejas de ruina, culpa o hipocondría de forma monótona y estereotipada. Si le preguntas qué ha comido hoy, no te contesta; vuelve a su lamento. El clínico inexperto puede pensar que el paciente es "testarudo", negativista o que tiene un rasgo histriónico/reivindicativo. Leonhard nos advierte: no es obstinación, es la imposibilidad biológica de ser distraído del dolor psíquico.
El componente motor (Agitación): A diferencia del estupor melancólico, aquí hay un constante "apremio". El paciente no para quieto (se retuerce las manos, camina por el pasillo). De hecho, Leonhard avisa de algo muy sutil: suelen tener una constitución pícnica (redondeada, típica de los trastornos afectivos de Kraepelin/Kretschmer), pero los vemos en consulta en los huesos, consumidos físicamente por el tremendo gasto calórico de su propia agitación angustiosa.
Alerta de cronicidad: Como ocurre con otras formas "puras", si el cuadro no es letal por agotamiento o suicidio, tiene una peligrosa tendencia a enquistarse y durar años de forma mitigada.
¿Es la "Depresión Acuciante" de Leonhard lo mismo que la "Melancolía Agitada" de Kraepelin?
Para el residente de psiquiatría, la lectura de Leonhard inevitablemente evoca una de las descripciones clínicas más inmortales de Emil Kraepelin: la de la Melancolía Agitada (que durante un tiempo asoció estrechamente a la melancolía involutiva o presenil). Aunque fenomenológicamente en la consulta (en el corte transversal) ambos cuadros pueden parecer idénticos, su conceptualización estructural es radicalmente distinta.
1. Semejanzas Fenomenológicas (El cuadro transversal)
A pie de cama, el paciente descrito por ambos gigantes de la psiquiatría es prácticamente el mismo.
El componente motor: Ambos autores describen magistralmente la ausencia de inhibición melancólica clásica. El paciente está dominado por la agitación, se retuerce las manos, camina de un lado a otro y es incapaz de permanecer sentado.
El contenido del pensamiento: La clínica está teñida por una ansiedad y angustia insoportables, acompañadas de ideas delirantes (o sobrevaloradas) de ruina, culpa imperdonable y graves temores hipocondríacos.
La expresión del dolor: Kraepelin enfatizó los quejidos, lamentos y gemidos continuos. Leonhard lo afina describiendo la queja como "monótona y estereotipada", advirtiendo de esa falsa "obstinación" que impide distraer al paciente de su propio sufrimiento.
Riesgo y curso: Ambos advierten del elevadísimo riesgo autolítico (suicidio por desesperación o "raptus" angustioso) y del grave peligro de agotamiento físico y desnutrición.
2. Diferencias Estructurales y Nosológicas (El cisma)
El punto de ruptura entre Kraepelin y la escuela de Wernicke-Kleist-Leonhard radica en cómo clasifican esta enfermedad y qué significa para el futuro del paciente:
Para Kraepelin (El cajón de sastre bipolar): Kraepelin, en las últimas ediciones de su tratado, acabó englobando la melancolía agitada dentro del inmenso concepto de la "Locura Maníaco-Depresiva". Para Kraepelin, esta agitación podía entenderse como un "Estado Mixto" (un ánimo deprimido combinado con una aceleración psicomotriz propia de la serie maníaca). Es decir, el paciente pertenecía al espectro bipolar.
Para Leonhard (La pureza unipolar): Leonhard rechaza tajantemente esta visión. Para él, la "Depresión Acuciante" es una de las Depresiones Puras (Unipolares). La agitación del paciente no tiene absolutamente nada de maníaco; no es un estado mixto. La hiperactividad motora es simplemente la válvula de escape fisiológica de un pánico y una angustia intolerables. Según Leonhard y los estudios genéticos de su discípula E. Neele, estos pacientes jamás tendrán una fase de manía pura ni de euforia.
Resumen para el clínico moderno: Kraepelin nos enseñó a ver la sintomatología de la melancolía agitada; pero fue Leonhard quien, separándose del dogma maníaco-depresivo kraepeliniano, nos enseñó que esta agitación angustiosa tiene una herencia y un pronóstico puramente unipolar. Una lección magistral que el DSM tardaría décadas en intentar (con torpeza) asimilar.
_LAS DEPRESIONES PURAS (Continuación)
b) Depresión hipocondríaca: > La depresión hipocondríaca está fuertemente marcada por anormales sensaciones corporales [cenestopatías] que, de acuerdo a los relatos de los pacientes, son de una naturaleza bastante particular. Frecuentemente se asocian temores por el bienestar corporal; sin embargo, no son estos temores, sino solo las sensaciones anormales, lo verdaderamente esencial para el diagnóstico.
Estas sensaciones están íntimamente ligadas a vivencias de extrañamiento [despersonalización/desrealización somática], la mayoría de las veces como un indicio y no raras veces de modo expreso, referidas a las impresiones corporales, las percepciones sensitivas y a la imaginación. El extrañamiento por "falta de compasión" [anestesia afectiva], como lo encontraremos más adelante en la depresión fría, no ocurre, en cambio, en la depresión hipocondríaca. Igualmente faltan otros contenidos depresivos típicos (ruina, culpa) o, a lo sumo, apenas se insinúan.
Los enfermos se quejan mucho, normalmente, por sus dolencias corporales, pero sin llegar a mostrar verdaderas excitaciones o agitación. El estado puede ser muy torturante; sin embargo, la personalidad entera queda afectada por la depresión en forma menos profunda que en la melancolía pura o en la depresión acuciante. Por consiguiente, la tendencia al suicidio es menor.
No pocas veces se llega a un proceso crónico; al parecer, a veces el estado depresivo-hipocondríaco no se cura nunca del todo, sin que se modifique esencialmente el cuadro clínico de base. Constitucionalmente, los depresivos hipocondríacos son más bien predominantemente pícnicos; sin embargo, no he alcanzado comprobaciones más precisas al respecto.
(Viñeta clínica basada en los registros y la fenomenología de la Escuela de K. Leonhard)
Historia Clínica: El paciente, un hombre de 45 años y complexión predominantemente pícnica, acude a la consulta derivado desde múltiples especialistas (digestivo, neurología) tras haber sido sometido a exhaustivas pruebas que no han arrojado resultados orgánicos.
En la entrevista psiquiátrica, el paciente se muestra decaído pero sin la profunda inhibición o el mutismo de una melancolía clásica. No hay agitación motora. El paciente relata, con voz quejumbrosa y centrada casi exclusivamente en su cuerpo, un padecimiento constante y torturante.
Exploración Fenomenológica: Cuando se le pide que describa su malestar, el paciente no habla de "miedo a tener un cáncer" (como haría un neurótico hipocondríaco), sino de sensaciones físicas profundamente anómalas y desconcertantes. Refiere: "Doctor, es como si mis intestinos se hubieran vuelto de plomo. Siento un vacío helado en el estómago que me sube hasta el pecho, como si mis órganos estuvieran paralizados y ya no fueran míos".
A esta descripción se suma una evidente vivencia de extrañamiento (despersonalización somática). El paciente afirma que no percibe su cuerpo de la manera habitual; "es como si mi cuerpo funcionara por su cuenta, de forma mecánica, como si no estuviera vivo por dentro".
Se exploran otras esferas del pensamiento: el paciente no verbaliza ideas de ruina inminente, no se siente culpable de ningún pecado imperdonable y, de hecho, muestra una clara preocupación y afecto por el bienestar de su esposa e hijos, lo que descarta la apatía dolorosa de la depresión fría.
Resolución Diagnóstica de Leonhard: Nos encontramos ante una clásica Depresión Hipocondríaca pura. El núcleo de la enfermedad no es el delirio de culpa, sino la profunda alteración de la cenestesia (la percepción del propio cuerpo) teñida de un estado de ánimo disfórico y torturante. Leonhard nos enseña que, al estar la "personalidad entera" menos afectada que en una melancolía clásica (no hay desesperanza vital extrema ni ideas de ruina absolutas), el paciente no presenta un riesgo autolítico inminente. Sin embargo, su sufrimiento corporal es tan persistente que tiende a un curso crónico, visitando innumerables consultas médicas si el psiquiatra no logra establecer el diagnóstico fenomenológico correcto.
Este texto de Leonhard es oro puro para entender la verdadera psicopatología de la Hipocondría en la Psicosis Endógena (que abordamos a fondo en la sección específica de esta web). Leonhard nos advierte de que no debemos confundir esta depresión con el paciente neurótico obsesionado con tener un cáncer. Aquí el núcleo no es el miedo a la enfermedad, sino la alteración perceptiva de la corporalidad.
Cenestopatías y Extrañamiento: La clave del diagnóstico está en las "sensaciones anormales" unidas al "extrañamiento". El paciente siente su cuerpo de forma rara, dolorosa, vacía o ajena (como si sus órganos pesaran, se paralizaran o no fueran suyos). Es una alteración del "Yo somático".
Ausencia de culpa y menor riesgo suicida: A diferencia de la melancolía clásica (donde el paciente cree que merece su sufrimiento por haber pecado) o de la depresión acuciante (donde hay una agitación suicida), aquí el paciente sufre su cuerpo, pero su personalidad "nuclear" está más preservada. No hay delirios de culpa ni de ruina económica. Precisamente porque el núcleo de la personalidad no está tan invadido por la desesperanza, el riesgo de suicidio es significativamente menor.
Diagnóstico Diferencial con la "Depresión Fría": Leonhard nos da un "tip" fenomenológico bellísimo. En la depresión hipocondríaca el paciente sufre por su cuerpo, pero no ha perdido la resonancia afectiva (le siguen importando los suyos). En la depresión fría (que veremos después), el paciente sufre porque siente que "ya no siente nada por nadie" (anestesia afectiva o apatía dolorosa).
Cronicidad: Al igual que otras formas atípicas puras, el residente debe estar advertido: es un cuadro "viscoso" que tiende a cronificarse, dejando al paciente instalado en una queja somática constante.
LAS DEPRESIONES PURAS (Continuación)
c) Depresión autotorturante: > En el centro de la depresión autotorturante se encuentran ideas patológicas que tienen como contenido autorreproches, autodesvalorización, temores por la propia persona y, más aún, por los familiares. El afecto patológico parece desarrollarse siempre primero en las ideas.
Frecuentemente las ideas van a los extremos: los enfermos verdaderamente aumentan al máximo sus afirmaciones de ser las peores y más despreciables personas, y de que llegarán a ser penadas atrozmente [delirio de culpa y castigo]. De modo autotorturante, vuelven siempre de nuevo sobre sus ideas y buscan convencer a otros de su exactitud, con lo cual caen en un estado de excitación.
Sin embargo, cuando falta el estímulo para manifestar sus ideas, entonces se mantienen tranquilos, parecen inmersos en sí mismos y están más bien abismados en sus pensamientos. Falta el estar impelido [la agitación biológica constante], como le es propio a las depresiones acuciantes; pero, por otra parte, tampoco existe inhibición. De un comportamiento apático-tranquilo puede partir en cualquier momento una fuerte excitación cuando se discuten u oponen resistencia a sus ideas.
En la depresión autotorturante se encuentra que, constitucionalmente, el hábito leptosómico [asténico/alargado] no va a la zaga como en otras enfermedades depresivas.
(Viñeta clínica basada en los registros y la fenomenología de la Escuela de K. Leonhard)
Historia Clínica: El paciente es un hombre de 62 años, de constitución marcadamente leptosómica (alto, delgado y asténico). Es ingresado tras varios días en los que su familia refiere que "se pasa las horas sentado en el sillón mirando al vacío, sin hablar apenas". Sin embargo, la familia advierte que "cuando le preguntamos qué le pasa, se pone como loco y empieza a gritar".
Durante los primeros minutos de la entrevista psiquiátrica, el paciente permanece sentado en silencio. Su postura no muestra la tensión muscular o el retorcimiento de manos típico de la depresión agitada (acuciante), ni la parálisis letárgica de la melancolía pura. Parece simplemente "abismado" en sus propios pensamientos.
Exploración Fenomenológica: El médico le pregunta: "Señor P., su familia está preocupada porque le ven muy callado. ¿Qué le ronda por la cabeza?".
Inmediatamente, el paciente sale de su mutismo, se incorpora en la silla con gran excitación y comienza a hablar de forma atropellada y vehemente: "¡Cómo no voy a estar así! ¡He destruido el futuro de mis hijos! He firmado unos papeles del banco mal a propósito para que nos embarguen la casa. Soy un criminal asqueroso, la escoria de la tierra. Tienen que meterme en la cárcel y dejarme pudrir allí, es lo único que merezco".
El psiquiatra, conocedor del buen estado financiero del paciente, intenta tranquilizarlo: "Señor P., he hablado con su hijo. Sus cuentas están perfectamente, no hay ningún embargo, su familia no corre peligro".
Al escuchar esto, el paciente pasa de la excitación verbal a una agitación física violenta. Se levanta de golpe, visiblemente enfurecido y torturado por la incredulidad del médico, y grita: "¡Usted no lo entiende! ¡Soy un farsante y usted un ingenuo por creerme! ¡Llamen a la policía, exijo que me encierren, quiero que me castiguen de la peor manera posible por lo que le he hecho a mi familia!".
El psiquiatra, comprobando su reacción, decide guardar silencio y simplemente asiente con la cabeza sin llevarle la contraria. A los pocos minutos, al ver que no se le discute, el paciente deja de gritar, se vuelve a sentar pesadamente, apoya la cabeza en las manos y retorna a su mutismo inicial, abismado de nuevo en su delirio de culpa.
Resolución Diagnóstica de Leonhard: Este paciente ilustra de forma magistral la Depresión Autotorturante. Su agitación no es "biológica" ni constante (como sí ocurre en la depresión acuciante, donde el paciente no puede parar de moverse ni siquiera estando solo). Su agitación es reactiva: estalla exclusivamente cuando el clínico o la familia intentan consolarle o poner en duda su delirio de culpa. El paciente se "autotortura" y busca torturarse convenciendo a los demás de que es la peor persona del mundo. Si no se estimula o discute su delirio, el paciente vuelve a un estado apático y silencioso.
Leonhard nos regala aquí otra perla fundamental para el diagnóstico diferencial de los cuadros depresivos graves. ¿Cómo diferenciamos esta depresión de la Melancolía Pura (inhibida) y de la Depresión Acuciante (agitada)? La clave está en el origen de la agitación y la primacía de la idea.
La primacía del Delirio (La idea arrastra al afecto): En la mayoría de las depresiones clásicas, el paciente primero "se apaga" afectivamente y luego surgen las ideas tristes congruentes con el humor. Aquí Leonhard nos dice que ocurre al revés: la "idea patológica" de ser despreciable o de que su familia corre peligro es el núcleo, y el afecto de terror o tristeza es secundario a esa convicción delirante.
Agitación "Condicional" vs. Agitación "Biológica": En la depresión acuciante, el paciente no para de moverse y retorcerse por una ansiedad intrínseca. En la depresión autotorturante, el paciente solo se agita cuando intenta convencerte de su culpa. Si no le llevas la contraria o lo dejas solo, se queda callado, abismado en sus pensamientos. Es decir, pasa de la tranquilidad apática a la excitación en cuestión de segundos si se discute su delirio. No hay ni inhibición motora real ni hiperactividad autónoma.
El apunte constitucional: Leonhard vuelve a separar estas entidades de la psicosis maníaco-depresiva clásica (asociada al biotipo pícnico de Kretschmer). Señala que en estos pacientes autotorturados es muy frecuente el biotipo leptosómico (personas delgadas, asténicas). Una prueba más de que la psiquiatría fenomenológica no solo escucha, sino que observa la biología entera del paciente.
d) Depresión paranoide: > En la depresión paranoide se combinan ideas de referencia que tienen contenidos depresivos con distimia depresiva o también, en mayor medida, con angustia. De los acontecimientos del medio, sacan los enfermos indicaciones de que se les considera inferiores o pecadores, o de que les espera algo terrible.
Además de las autorreferencias, a veces las voces transmiten los contenidos depresivos. Igual que otras depresiones puras, también la paranoide toma, de vez en cuando, un curso crónico. Si la combinación de distimia depresiva con autorreferencias de contenido depresivo se mantiene, no hay motivo para cambiar el diagnóstico. Sin embargo, en una observación breve, ocurren fácilmente confusiones con síndromes de referencia de otra génesis [especialmente con la esquizofrenia].
La tendencia al suicidio es, aparentemente, bastante grande en las depresiones paranoides. Dentro de las familias se encuentran frecuentemente, como una particularidad del carácter normal, temperamentos desconfiados que responden más bien a la depresión paranoide. Aparentemente, según mi opinión, el hábito leptosómico [asténico] aparece con frecuencia en la constitución corporal.
(Viñeta clínica basada en los registros y la fenomenología de la Escuela de K. Leonhard)
Historia Clínica: El paciente es un hombre de 54 años, de marcada constitución leptosómica (delgado, de extremidades largas). Es traído a Urgencias por su esposa tras haber evitado in extremis que el paciente se arrojara por la ventana.
La esposa relata que su marido lleva varios meses profundamente deprimido, pero que en las últimas tres semanas el cuadro ha empeorado de forma alarmante. "Ya no quiere salir a la calle, doctor. Dice que los vecinos le miran mal, que todos en el barrio saben lo que ha hecho y que la policía está a punto de venir a buscarle". Al indagar en los antecedentes familiares, se descubre que el padre del paciente nunca tuvo depresión, pero era un hombre solitario, tremendamente desconfiado y suspicaz con todo el mundo (temperamento paranoide de base).
Exploración Fenomenológica: En la entrevista, el paciente se muestra tenso, angustiado y con una mirada temerosa. Cuando el médico le pregunta por qué quería quitarse la vida, el paciente rompe a llorar y confiesa: "No podía soportar más la vergüenza. Todo el mundo lo sabe. Ayer, al ir a comprar el pan, dos mujeres se cruzaron de acera y tosieron al verme; era una señal para decirme que doy asco".
El psiquiatra explora la esfera sensoperceptiva. El paciente admite escuchar voces. "Vienen del piso de arriba, sobre todo por la noche. Oigo claramente a los vecinos murmurar: 'Ahí está el estafador, es una basura, ojalá se muera, mañana vendrán a detenerlo'". Cuando se le pregunta cuál es ese gran delito que ha cometido, el paciente explica que hace diez años cometió un pequeño error al calcular sus impuestos y que está convencido de que eso ha arruinado la economía del país, y que la sociedad entera exige su castigo.
Resolución Diagnóstica de Leonhard: El clínico inexperto podría escuchar "voces" y "vecinos que le vigilan" y diagnosticar precipitadamente una Esquizofrenia Paranoide. Sin embargo, la fenomenología de Leonhard nos da la clave de la Depresión Paranoide pura.
¿Por qué no es esquizofrenia? Porque no hay robo del pensamiento, no hay alucinaciones cenestésicas extrañas ni voces que comenten sus actos de forma neutra y fría. Todo el andamiaje delirante y alucinatorio cumple la regla de la congruencia: las voces y las autorreferencias proyectan hacia el exterior su propio sentimiento interno de ruina, inferioridad y pecado.
El riesgo autolítico (como advierte Leonhard) ha sido altísimo, porque el paciente no solo sufre la desesperanza endógena de la depresión, sino que percibe que el mundo entero le acorrala y le exige que desaparezca. El paciente intentaba "ejecutar la sentencia" que su propio delirio le dictaba.
Este es, sin duda, uno de los cuadros más difíciles de diagnosticar en un primer contacto en Urgencias (en lo que Leonhard llama "una observación breve"), ya que el residente inexperto ve "ideas de referencia" y "voces", y salta automáticamente a la casilla de la Esquizofrenia. Leonhard nos enseña a frenar y analizar la fenomenología del delirio.
La regla de la congruencia: La clave está en el contenido. El paciente paranoico-depresivo proyecta su angustia hacia el exterior, pero el medio siempre le devuelve un mensaje de culpa, inferioridad o castigo. Si la gente le mira por la calle, es "porque saben que soy un pecador" o "porque huelo mal". Si oye voces, son voces que le insultan, le desvalorizan o le anuncian la ruina. Todo el delirio gira en torno al eje de la culpa y la tristeza profunda.
El diagnóstico diferencial: Hay que diferenciarlo urgentemente de la Esquizofrenia Paranoide (donde las voces comentan actos, roban el pensamiento o tienen contenidos absurdos/mágicos desconectados del ánimo) y de la Psicosis Cicloide de Angustia (donde el cuadro es mucho más abigarrado, oscilante y agudo, con perplejidad extrema). Si la tristeza base y la autorreferencia de culpa se mantienen estables, estamos ante una depresión pura.
Alerta máxima autolítica: Leonhard lo avisa de forma explícita: "la tendencia al suicidio es bastante grande". El paciente no solo sufre la depresión, sino que se siente perseguido y acusado por su entorno. Esta mezcla de desesperanza y hostilidad percibida es un cóctel letal.
El rastro genético: De nuevo, la escuela de Frankfurt nos invita a preguntar por la familia. Encontraremos parientes que no son propiamente depresivos, pero sí tienen un "temperamento desconfiado" o suspicaz crónico, sumado al frecuente biotipo corporal leptosómico.
e) Depresión fría: La depresión fría está caracterizada por el abatimiento del humor acompañado por un empobrecimiento afectivo y de la voluntad, que es esencialmente más sentido subjetivamente que objetivamente reconocido. Los sentimientos anímicos superiores, no solo en el sentido de la alegría sino también en el del dolor, pierden su profundidad. Sobre todo, se pierde subjetivamente la capacidad de compartir sentimientos con otras personas.
Los enfermos pueden quejarse vivamente de esto, pero, en general, se nota también objetivamente una falta de participación y un empobrecimiento de la iniciativa. Otros síntomas depresivos no juegan ningún rol en el cuadro clínico; se llega con frecuencia solamente a autorreproches que psicológicamente guardan relación a raíz de este empobrecimiento participativo.
La profundidad de la depresión es menor que en las otras formas puras y son raros los intentos de suicidio. Si ocurre un curso crónico, en nada se modifica con ello el cuadro de estado. Con respecto a la constitución corporal, ninguna particularidad me llamó la atención; he visto enfermos tanto pícnicos como leptosómicos.
(Viñeta clínica basada en los registros y la fenomenología de la Escuela de K. Leonhard)
Historia Clínica: La paciente es una mujer de 42 años, madre de dos hijos, sin un biotipo corporal marcadamente definido. Acude a la consulta acompañada de su marido, quien refiere que su mujer lleva meses "apagada, sin iniciativa para hacer nada en casa y diciendo cosas terribles sobre sí misma".
En la consulta, la paciente permanece sentada con una actitud de abatimiento y falta de energía (hipobulia), pero sin mostrar la parálisis total de la melancolía pura ni la más mínima agitación motora. Su rostro refleja un sufrimiento inmenso, seco y carente de lágrimas.
Exploración Fenomenológica: El psiquiatra indaga sobre su estado de ánimo: "Señora C., su marido me dice que está sufriendo mucho. ¿Siente usted una tristeza muy profunda?".
La paciente niega con la cabeza y responde con una queja desgarradora: "Ese es el problema, doctor. Que no siento tristeza, ni alegría, ni nada. Ayer mi hijo pequeño se cayó en el parque y se hizo una brecha. Le vi sangrar y no sentí absolutamente nada, ni pena ni susto. Estoy muerta por dentro. Soy un monstruo de piedra, una madre antinatural y despreciable por no poder querer a mis propios hijos".
El médico explora la ideación suicida: "Sufriendo de esta manera por su vacío, ¿ha pensado en quitarse la vida?". La paciente responde: "A veces pienso que estarían mejor sin mí, pero la verdad es que me siento tan vacía y tan fría que ni siquiera tengo la voluntad o el impulso para hacer algo así".
Resolución Diagnóstica de Leonhard: El residente inexperto podría escuchar "apatía", "aplanamiento afectivo" y "falta de voluntad", e inclinarse erróneamente hacia los síntomas negativos de una Esquizofrenia incipiente. Sin embargo, la fenomenología de Leonhard es tajante: estamos ante una Depresión Fría.
La diferencia clave (el insight afectivo) es que el paciente esquizofrénico con defecto no sufre por su aplanamiento; es indiferente a su propia indiferencia. Esta paciente, en cambio, padece lo que la psiquiatría clásica denomina anestesia dolorosa: el centro de su tormento es ser consciente de que ha perdido la capacidad de resonar emocionalmente con sus seres queridos. Sus autorreproches ("soy un monstruo") no son delirios primarios de culpa por pecados imaginarios (como en la melancolía), sino una reacción psicológica directa y "comprensible" ante su propio síntoma de vaciamiento afectivo. Además, como advierte Leonhard, al carecer de la profundidad vital de otras formas depresivas, el riesgo de que el paciente pase al acto suicida es notablemente bajo.
La "Depresión Fría" es una joya del diagnóstico diferencial. En la psiquiatría clásica, a este síntoma nuclear se le conoce como anestesia dolorosa o apatía dolorosa. El clínico inexperto puede ver a un paciente apático, con falta de voluntad (abulia) y aplanamiento afectivo, y pensar inmediatamente en los síntomas negativos de la Esquizofrenia. Leonhard nos da las claves para no equivocarnos:
El sufrimiento por no sentir: A diferencia del paciente esquizofrénico con defecto (que presenta un aplanamiento afectivo que no le genera angustia o del que no tiene plena conciencia), el paciente con depresión fría sufre terriblemente por su vacío. El paciente te dirá en la consulta: "Doctor, veo a mis hijos y no siento nada por ellos, estoy vacío por dentro, soy un monstruo".
El origen del autorreproche: En la melancolía pura, el paciente se culpa de ruinas económicas o pecados imaginarios. Aquí, el delirio de culpa es secundario a su propio síntoma: se reprocha a sí mismo su incapacidad para amar o para sentir pena. Es un autorreproche "psicológicamente comprensible", derivado de su pérdida de resonancia emocional.
Bajo riesgo suicida: Es una paradoja biológica muy interesante. El paciente se queja vivamente de su frialdad, pero como la depresión carece de la "profundidad" vital de la melancolía y carece del motor de la agitación acuciante, el riesgo de que el paciente pase al acto suicida es muy bajo. Le falta la "voluntad" incluso para quitarse la vida.
Constitución inespecífica: Es la única de las depresiones puras donde Leonhard admite no haber encontrado un patrón biotipológico claro, viendo afectados por igual a pícnicos y leptosómicos.
Las Euforias Puras (Manías Unipolares) de Leonhard son un desafío fascinante para el clínico moderno. La psiquiatría actual tiende a equiparar cualquier euforia con una manía bipolar clásica (con su agitación y fuga de ideas incesante), pero Leonhard nos demuestra que existe una elevación del ánimo unipolar con matices fenomenológicos muy distintos: sin ese motor hipercinético, pero con alteraciones muy ricas del pensamiento, el cuerpo o la memoria.
(Textos adaptados de K. Leonhard)
a) Euforia improductiva: > La euforia improductiva se destaca por su bienestar sin motivo que, aparentemente, proviene de un estrato del sentimiento más bien corporal. Solo escasamente se agregan ideas acordes al sentido de la euforia, y estas no tienen mayor valor para los enfermos. Correspondientemente a su feliz satisfacción, los enfermos demuestran poco impulso para ser activos. A veces tratan de hacer realidad sus imaginaciones eufóricas, pero también en este caso demuestran poco énfasis.
b) Euforia hipocondríaca: > En la euforia hipocondríaca se combinan sensaciones anormales de carácter múltiple con un estado de ánimo elevado. Los enfermos se quejan vivamente de sus dolencias y sufren visiblemente por estas; sin embargo, se encuentran —de acuerdo a su comportamiento, a sus gestos y a sus afirmaciones propias— en un estado de ánimo eufórico que se deja opacar a lo sumo transitoriamente por los padecimientos. Las euforias hipocondríacas tienden a un curso crónico con mayor frecuencia que las otras formas puras. Las quejas adquieren entonces un leve matiz querulante, pero se mantiene el estado de ánimo eufórico basal.
c) Euforia exaltada: > En la euforia exaltada se une el sentimiento de felicidad con las ideas que tienen como contenido una autoelevación y una intención de hacer felices a otros al mismo tiempo. Los enfermos quedan dominados enteramente por las mismas de un modo exaltado, llegando muchas veces hasta grados extáticos del sentimiento. Al desviarse de estas ideas, en cambio, el afecto disminuye, de manera que la euforia como estado permanente no necesariamente debe aparecer. Sin embargo, los enfermos mantienen también con temas indiferentes algo de lo elevado y solemne, lo que indica el carácter especial del afecto. No pocas veces afirman que las ideas les fueron inspiradas por fuerzas superiores y, en estos casos, remiten a veces a vivencias pseudoalucinatorias.
d) Euforia confabulatoria: > La euforia confabulatoria se distingue por los relatos fantásticos acompañados de un estado de humor elevado. En parte se trata de ilusiones de la memoria y, también en parte, solo de ocurrencias fantásticas. El contenido es de carácter alegre, a menudo refleja una autoelevación y también con frecuencia es animadamente excitante por su modo fantástico y sensacional. Sin embargo, también pueden jugar un papel las pseudoalucinaciones, de manera tal que la decisión en este caso en particular es muy difícil en el sentido de determinar si lo percibido es algo patológico (alucinatorio) o no es más que algo puramente confabulatorio.
e) Euforia fría: > Si he delimitado correctamente la euforia fría, entonces esta se caracteriza por un debilitamiento de los sentimientos y de la voluntad (subjetivamente sentido y objetivamente reconocible) acompañado de un estado de ánimo eufórico.
(Viñeta clínica basada en los registros y la fenomenología de la Escuela de K. Leonhard)
Historia Clínica: El paciente es un hombre de 48 años, profesor de instituto, sin antecedentes psiquiátricos previos. Su esposa lo trae a la consulta porque en las últimas semanas ha dejado de ir a trabajar, ha vaciado sus cuentas de ahorro para repartir el dinero entre los transeúntes del barrio y afirma haber recibido una "revelación".
Al entrar en la consulta, el clínico inexperto espera encontrarse con el típico paciente maníaco bipolar: hiperactivo, verborreico, saltando de un tema a otro (fuga de ideas) y gastando bromas inapropiadas. Sin embargo, este paciente entra a paso lento, se sienta con una postura majestuosa y mira al psiquiatra con una sonrisa serena, cálida y profundamente solemne. No hay agitación motora.
Exploración Fenomenológica: El psiquiatra indaga sobre su estado de ánimo y sus acciones recientes. El paciente, con los ojos brillantes y un tono de voz casi extático, relata: "Doctor, he comprendido por fin el propósito de mi vida. Una luz cálida me despertó hace unas noches (vivencia pseudoalucinatoria) y sentí una paz infinita. He sido elegido para traer la verdadera felicidad a nuestra ciudad. No necesito dinero, mi misión es elevar el espíritu de todos los que me rodean".
El psiquiatra, intentando evaluar la fijeza de este estado, cambia bruscamente de tema y le pregunta por un asunto banal y mundano: los trámites de su baja laboral y las facturas pendientes.
Al desviar la conversación de su "misión altruista", el paciente no se irrita ni salta a otro tema delirante. Simplemente, la intensidad de su éxtasis disminuye. Su mirada pierde algo de brillo, contesta a los trámites burocráticos de forma coherente, pero mantiene en todo momento una actitud elevada, digna y solemne, muy inusual para tratar temas rutinarios.
Resolución Diagnóstica de Leonhard: Nos encontramos ante un caso paradigmático de Euforia Exaltada.
¿Por qué no es una Manía Bipolar clásica? Porque falta el "motor" hipercinético y la fuga de ideas. El paciente no está distraíble ni caótico; está concentrado en una idea de autoelevación altruista.
¿Por qué no es una Esquizofrenia (Parafrenia Fantástica o Expansiva)? Porque no hay frialdad ni aplanamiento afectivo, ni ideas absurdas desconectadas de la emoción. Aquí el paciente irradia una calidez y una felicidad contagiosas. Su idea de ser "elegido" es totalmente congruente con su afecto solemne y extático.
Leonhard nos enseña que esta es una enfermedad puramente afectiva y unipolar. Si el paciente se recupera, no dejará defecto en su personalidad, pero es vital identificar que su euforia se nutre exclusivamente de su deseo exaltado de "hacer felices a los demás".
Leonhard nos advierte: no toda alegría patológica es una Manía Bipolar (esa tempestad de verborrea, hiperactividad física e insomnio). Las euforias puras o unipolares tienen un "sabor" clínico diferente, más sutil y en ocasiones paradójico:
La trampa de la Euforia Improductiva: Es el paciente que está patológicamente feliz, pero perezoso. Siente un bienestar físico enorme, pero le falta la "presión" de la manía clásica. No emprende mil proyectos ruinosos; simplemente disfruta de su letargo eufórico.
La paradoja de la Euforia Hipocondríaca: ¡Una genialidad diagnóstica! El paciente no para de quejarse de su cuerpo (cenestopatías), pero si el residente observa su mímica y actitud global, verá que el paciente está contento. Es una queja querulante sostenida por un humor de base elevado. Cuidado, porque son de las que más tienden a cronificarse.
El Mesías (Euforia Exaltada): Aquí la euforia no es la simple "alegría boba". Es una alegría solemne y extática. El paciente quiere salvar al mundo, repartir su felicidad, y siente que tiene una misión inspirada por fuerzas superiores (pudiendo tener pseudoalucinaciones místicas). Si se le saca del tema, se "desinfla" temporalmente.
El Cuentacuentos (Euforia Confabulatoria): El ánimo elevado se manifiesta alterando la memoria y la narrativa. El paciente inventa aventuras maravillosas, historias sensacionales sobre su pasado reciente donde él es el héroe. Su euforia se alimenta de su propia fábula.
El Vacío Alegre (Euforia Fría): Es el espejo de la depresión fría. El paciente está de un humor excelente, pero afectivamente aplanado. No siente empatía verdadera ni tiene voluntad real, es una euforia hueca, desprovista de resonancia vital.
Análisis Comparativo (Por el Dr. J.L. Día)
Cuando leemos los textos clásicos de Emil Kraepelin sobre la Locura Maníaco-Depresiva, nos asombra su genialidad descriptiva. Kraepelin lo vio todo: la fuga de ideas, la euforia exaltada, la furia, los cuadros confusionales, los delirios paranoides e incluso las fases de estupor. Sin embargo, su afán unificador le llevó a meter todas estas manifestaciones (a menudo contradictorias) dentro del gigantesco "cajón de sastre" de la enfermedad bipolar, recurriendo al concepto de los "Estados Mixtos" para justificar aquello que no encajaba.
Casi medio siglo después, la escuela de Wernicke, Kleist y Karl Leonhard toma estas mismas observaciones de Kraepelin, pero aplica un escalpelo fenomenológico y genético mucho más fino. Donde Kraepelin veía "variedades de una misma enfermedad", Leonhard demuestra la existencia de enfermedades estructuralmente distintas.
A continuación, comparamos las magistrales descripciones clínicas de la "Mania" de Kraepelin con la nosología de Leonhard:
ver pagina La excitación maníaca. La manía de E. Kraepelin.
Kraepelin: Describe el pensamiento acelerado, la chispa intelectual, los juegos de palabras y la hiperactividad sin que el paciente pierda el juicio. Lo considera la forma "leve" o inicial de la manía.
El matiz de Leonhard: Leonhard está de acuerdo, pero advierte: ¡Cuidado con la cronicidad! Para Leonhard, si este cuadro hipomaníaco se mantiene estable durante años sin llegar jamás a la furia o a la depresión, estamos ante una Euforia Pura (Manía Unipolar). Leonhard separa al "hipomaníaco crónico" del paciente con psicosis circular (bipolar).
Kraepelin: Describe cómo el maníaco alegre puede transformarse en un "furor" (Tobsucht): pega, rompe cosas, es impertinente, querulante y no tolera la frustración.
El matiz de Leonhard: Para la escuela de Frankfurt, cuando la manía llega a la agresividad destructiva pura, la incoherencia absoluta o la "furia colérica", a menudo estamos cruzando la frontera hacia la Psicosis de la Motilidad (Polo Hipercinético) o hacia formas graves de la Psicosis Circular Bipolar. Leonhard exige diferenciar la agitación puramente motora (movimientos reactivos y expresivos exagerados) de la hiperactividad impulsada por el afecto.
Kraepelin: Relata casos donde la manía cursa con obnubilación de la conciencia, desorientación, alucinaciones visuales ("el cielo abierto", "fantasmas") y delirios mesiánicos fugaces. Kraepelin confiesa que estos ataques "remiten con rapidez", pero sigue llamándolos manía.
El matiz de Leonhard (El gran cisma): ¡Aquí está la gran ruptura! Para Leonhard y Kleist, esto NO es enfermedad maníaco-depresiva. Esos cuadros confusionales, con alteraciones del sensorio, alucinaciones oníricas y delirios extáticos que curan sin dejar defecto, son Psicosis Cicloides (concretamente la Psicosis Confusional o la Psicosis de Angustia-Felicidad). Leonhard salva a estos pacientes del estigma del diagnóstico bipolar clásico, demostrando que su evolución y genética son distintas. (Es lo que en Francia Henri Ey llamaría Bouffée Délirante).
Kraepelin: Usa el concepto de inhibición parcial de Dreyfus. Si hay tristeza + fuga de ideas, o alegría + estupor (mutismo y quietud total), Kraepelin habla de "Manía Inhibida", "Estupor Maníaco" o "Depresión Agitada". Lo considera todo parte de la "Locura Maníaco-Depresiva" en sus fases mixtas.
El matiz de Leonhard: Leonhard pulveriza el concepto de "estado mixto" como excusa diagnóstica.
Si un paciente está triste pero no para de moverse y retorcerse, Leonhard no lo llama estado mixto, lo diagnostica como Depresión Acuciante (una depresión pura unipolar agitada).
Si un paciente está alegre pero mudo e inmóvil (estupor maníaco de Kraepelin), Leonhard nos invita a buscar el diagnóstico en las psicosis atípicas: ¿Es un polo acinético de la Psicosis de la Motilidad o un bloqueo por éxtasis de la Psicosis de Felicidad?
Kraepelin: Detalla magistralmente cómo el maníaco se cree emperador, mesías o inventor. Pero también anota (casi con extrañeza) que hay pacientes eufóricos que se quejan de estar rotos, podridos o arruinados (incongruencia afectiva).
El matiz de Leonhard: Leonhard sistematiza estas incongruencias creando las Manías (Euforias) Puras.
El paciente que se queja incesantemente de su cuerpo, pero en el fondo está de buen humor y no pierde la chispa (como anota Kraepelin), padece según Leonhard una Euforia Hipocondríaca.
El que inventa historias fantásticas sobre sus proezas, padece una Euforia Confabulatoria. Leonhard demuestra que la elevación del ánimo no siempre "tiñe" el delirio de forma lineal.
-Leer a Kraepelin es aprender a observar el corte transversal (la riqueza de la urgencia psiquiátrica).
-Leer a Leonhard es aprender a estructurar el curso longitudinal y la herencia biológica.
-Kraepelin fue el gran recopilador: vio todas las flores patológicas de la mente y las metió en el gran jarrón de la Locura Maníaco-Depresiva.
-Leonhard y su escuela alemana vinieron a clasificar botánicamente ese jarrón, demostrando empíricamente que la Manía Pura, la Depresión Pura, la Psicosis Bipolar y las Psicosis Cicloides (confusionales/motoras) son "especies" distintas que exigen un abordaje clínico y pronóstico totalmente diferenciado.
2) LAS PSICOSIS CICLOIDES
ver: Clínica de las Psicosis cicloides (de K. Leonhard)
a) Psicosis de angustia-felicidad: > La psicosis de angustia-felicidad se destaca en uno de sus polos por la angustia, que está acompañada por desconfianza, autorreferencias, ideas hipocondríacas, ideas de inferioridad y, no infrecuentemente, también por alucinaciones y a veces por vivencias de influencia. En su otro polo, destaca por una distimia extática e ideas de felicidad, a las cuales pueden agregarse ideas de referencia y alucinaciones.
Los síntomas básicos no han de estar siempre necesariamente en primer plano; también pueden aparecer cuadros que muestren rasgos más o menos claros de la enfermedad maníaco-depresiva, de la psicosis confusional o de la psicosis de la motilidad. Con esto queda a la vista el marcado polimorfismo de la psicosis de angustia-felicidad.
Las fases angustiosas son más frecuentes que las extáticas, de manera que la psicosis de angustia sola ocurre con frecuencia; en cambio, la psicosis de felicidad pura raras veces. La duración de cada estadio de la enfermedad es similar a la de la enfermedad maníaco-depresiva, pero ocurre frecuentemente en la misma fase una alternancia rápida entre un humor angustioso y extático. Con frecuencia se encuentran, prepsicóticamente, rasgos que indican la enfermedad posterior, es decir, una tendencia hacia una fuerte excitabilidad afectiva. Yo hablo de temperamentos exaltados.
b) Psicosis confusional excitada-inhibida: > En la fase excitada, la psicosis confusional está acompañada por una incoherencia del pensamiento; y en la fase inhibida, por una inhibición del pensamiento. En los grados menores de excitación mental solo se produce una “incoherencia de la selección de temas”. A la excitación del pensamiento se le asocia logorrea; a la inhibición del pensamiento, un empobrecimiento del habla hasta llegar al mutismo.
En los contenidos anormales, aparecen en la excitación principalmente errores de reconocimiento de personas [falsos reconocimientos] y con frecuencia también ideas de referencia y alucinaciones, sobre todo de carácter acústico. En la fase inhibida, en caso de perplejidad, aparecen frecuentemente ideas de referencia y de significación, y menos frecuentemente alucinaciones.
A menudo el cuadro de estado de la enfermedad no es puro y, debido al carácter polimorfo de la psicosis, aparecen rasgos que en general son propios de la psicosis de la motilidad, de la angustia-felicidad o de la maníaco-depresiva. El curso es cambiante, muchas veces solo uno de los polos es pronunciado y frecuentemente ambos cuadros son consecutivos. Según las comprobaciones de la señora Von Trostorff, el carácter prepsicótico frecuentemente presenta un pensamiento divagante o, por el contrario, un pensamiento lento. En cuanto a la constitución corporal, parece predominar la complexión pícnica.
c) Psicosis de la motilidad hipercinética-acinética: > En su polo excitado, la psicosis de la motilidad se caracteriza por una inquietud de los movimientos que está compuesta predominantemente por movimientos reactivos y expresivos. En el polo inhibido también están afectados los movimientos reactivos y expresivos; y los movimientos arbitrarios, en tanto requieran también de la psicomotilidad. En los casos más leves se reconoce el trastorno por la rigidez postural y de la mímica, a pesar de los movimientos arbitrarios que aún se están desenvolviendo. De ese modo, en los casos más leves, también se diferencia una acinesia de un estupor.
A los síndromes centrales se le agregan frecuentemente rasgos de las demás enfermedades bipolares. A la hipercinesia se le asocia especialmente una logorrea incoherente. La incoherencia característica (donde se profieren frases incoherentes con interrupciones) ya es propia de la psicosis de la motilidad, pero el agregado de la logorrea indica un rasgo de la psicosis confusional.
Con frecuencia se encuentra una oscilación circular entre los dos polos. Las acinesias son más raras que las hipercinesias. En cambio, la duración de la primera es muchas veces mayor: se pueden extender durante meses, mientras que para las hipercinesias es característica una corta duración de pocas semanas. Prepsicóticamente se encuentra frecuentemente un temperamento rico en movimientos expresivos y, con frecuencia, un talento para el baile. El elemento leptosómico resalta esencialmente.
(Viñeta clínica basada en la casuística de la Escuela de K. Leonhard)
Historia Clínica y Antecedentes: Paciente mujer de 26 años, secretaria, de temperamento premórbido vivaz y muy expresivo (Leonhard destacaba frecuentemente en estos pacientes un "talento natural para el baile o la gimnasia"). Sin antecedentes psiquiátricos previos. Es traída a Urgencias por su familia tras un cambio brusco de comportamiento instaurado en apenas 48 horas, sin un factor estresante claro.
Fase Hipercinética (La Tormenta Motora): Al ingreso, la paciente presenta una inquietud motora extrema. No puede permanecer sentada. Sin embargo, a diferencia de la agitación desorganizada de un paciente confuso o la hiperactividad dirigida a un fin del maníaco, los movimientos de esta paciente llaman poderosamente la atención por su naturaleza: son movimientos expresivos y reactivos puros.
La paciente gesticula dramáticamente con las manos y el rostro; saluda de forma exagerada, hace reverencias profundas, adopta posturas teatrales de asombro o súplica, y responde a cualquier estímulo del entorno (un ruido, la entrada del médico) con un movimiento corporal completo, fluido y grácil. No hay rigidez, no hay movimientos angulosos ni muecas robóticas (no es paracinesia). Acompaña este cuadro con una verborrea incesante, pero sus frases, aunque se interrumpen por la propia velocidad del cuadro, no muestran la fuga de ideas clásica de la manía.
Fase Acinética (El Estupor Cicloide): Al octavo día de ingreso, el cuadro da un giro radical (la oscilación bipolar típica de las cicloides). La paciente amanece en un estado de acinesia profunda. Permanece en la cama, inmóvil y mutista.
El médico la explora: su rostro carece de expresión (hipomimia severa) y su postura es rígida, pero no presenta el negativismo activo feroz de la catatonía sistemática, ni la obediencia automática (flexibilidad cérea) de la catatonía proscinética. Si se le levanta un brazo, este cae pesadamente. La paciente parece "desconectada" del motor de la voluntad, pero sus ojos siguen los movimientos del médico por la habitación, demostrando que la conciencia no está obnubilada.
Resolución y Diagnóstico de Leonhard: A la tercera semana, el estupor remite de forma tan brusca como empezó. La paciente se levanta, solicita el alta y muestra una crítica total del episodio, recordando los eventos como si hubiera estado atrapada en una pesadilla. No queda el más mínimo defecto en su personalidad ni aplanamiento afectivo.
El clínico inexperto habría diagnosticado un "Brote Esquizofrénico Catatónico" debido al mutismo y al estupor. Sin embargo, la escuela WKL diagnostica una Psicosis de la Motilidad. La clave diferencial es doble:
La calidad del movimiento: En la fase excitada, el movimiento es fluido, reactivo y expresivo (el cuerpo habla); en la catatonía sistemática, el movimiento se "rompe", se vuelve rígido, absurdo o paramímico.
El pronóstico: Es una psicosis marginal/cicloide. El paciente restituye al 100% sin dejar la cicatriz (el defecto volitivo o afectivo) de las esquizofrenias sistemáticas.
Apunte clínico para residentes
Las Psicosis Cicloides introducidas por Kleist y perfeccionadas por Leonhard son el eslabón perdido de la psiquiatría de Urgencias. Son psicosis agudas, dramáticas, de inicio brusco y curso bipolar (oscilan entre dos polos). ¡Cuidado! No son esquizofrenias (no dejan defecto) ni son trastornos maníaco-depresivos clásicos.
Las tres "Banderas Rojas" del diagnóstico cicloide:
El Polimorfismo: El cuadro cambia casi por horas. Un paciente puede pasar del éxtasis místico al terror persecutorio, de la logorrea incomprensible al mutismo perplejo, y de saltar por la habitación a quedarse rígido.
Psicosis de Angustia-Felicidad (Polo Afectivo): No confundir con la depresión o la manía. Aquí no hay simple "tristeza" o "alegría", sino un terror paranoide agudo (angustia) o una revelación mística/mesiánica (felicidad extática).
Psicosis Confusional (Polo del Pensamiento): El núcleo es la "perplejidad". El paciente no entiende qué pasa, no reconoce a sus familiares (falsos reconocimientos) o cree estar en otro lugar. La excitación es del pensamiento (incoherencia temática), no motora.
Psicosis de la Motilidad (Polo Psicomotor): No confundir con la Catatonía Esquizofrénica. En la hipercinesia cicloide, los movimientos son gráciles, reactivos, expresivos (el paciente gesticula mucho, baila, expresa emociones con el cuerpo). En la acinesia, hay rigidez, pero no la "resistencia de bloque" robótica y absurda de la catatonía sistemática. Además, la tormenta motora cicloide remite en semanas sin dejar secuelas.
CLASIFICACIÓN DE LAS ESQUIZOFRENIAS (K. Leonhard)
Mientras Eugen Bleuler agrupaba todos los procesos disociativos bajo el gran paraguas de la "Esquizofrenia", Leonhard demostró empíricamente que este inmenso grupo ocultaba enfermedades radicalmente distintas en su pronóstico y herencia. El primer gran grupo que separó fue el de las Esquizofrenias Asistemáticas: cuadros polimorfos, ricos en afectividad, con un curso a menudo oscilante (fásico) que deja un defecto progresivo pero "blando", donde el núcleo de la personalidad aún respira bajo el síntoma.
3) LAS ESQUIZOFRENIAS ASISTEMÁTICAS
a) Parafrenia Afectiva: > La parafrenia afectiva transcurre por de pronto de un modo remitente y crónico, presentando predominantemente un síndrome de referencia. Por otro lado, con frecuencia se encuentran al principio, y también en la evolución posterior, fluctuaciones afectivas en el sentido de la angustia o del éxtasis. Los afectos están siempre acompañados por una formación patológica de ideas: en la angustia se encuentran autorreferencias y alucinaciones; en el éxtasis, sobre todo ideas de felicidad.
Al principio puede resultar difícil la diferenciación con una psicosis cicloide de angustia-felicidad benigna; sin embargo, pronto se reconoce que las ideas delirantes y las alucinaciones ya no pueden derivarse plenamente de la angustia o del éxtasis (no son del todo congruentes), sino que se vuelven ilógicas. Las sensaciones corporales anormales [cenestopatías] tienen frecuentemente, desde su comienzo, un carácter alucinatorio de influencia externa.
La parafrenia afectiva puede permanecer en este estado o las fluctuaciones afectivas pueden combinarse con irritabilidad, desarrollando un síndrome de referencia irritante o un delirio de grandeza crónico. Finalmente, a menudo la afectividad se modifica hacia ambos lados, existiendo simultáneamente ideas de persecución y de grandeza [cuadro similar a la Paranoia de Kraepelin].
Con frecuencia, la parafrenia avanza: lo ilógico se va acentuando hasta que se producen típicas formaciones fantásticas con ideas de grandeza, recuerdos erróneos (confabulaciones), ideas absurdas y falsos reconocimientos. Para el diagnóstico diferencial con las formas sistemáticas es decisivo el comportamiento del afecto: el parafrénico afectivo sigue anclado a su mundo delirante, habla de él con irritación o con orgullo (a diferencia del parafrénico sistemático, que habla de su delirio fantástico con total apatía y frialdad).
b) Catafasia (Esquizofasia): > La catafasia se manifiesta en dos formas: una excitada y otra inhibida. El trastorno central es una profunda alteración del pensamiento y del lenguaje.
La catafasia excitada: Se destaca por una logorrea confusa donde las expresiones verbales se vuelven incomprensibles. A la excitación del pensamiento se asocia un severo trastorno de la lógica gramatical, confusión de palabras y neologismos. Curiosamente, el comportamiento general y la actividad del enfermo suelen estar bien conservados, pero su afectividad está disminuida. Suelen aparecer ricas confabulaciones.
La catafasia inhibida: En los casos severos se caracteriza por el mutismo, y en los leves por un laconismo extremo. La inhibición del pensamiento conduce a un estado de perplejidad. A través de la mímica se reconoce una apatía interior; los enfermos tienden a fijar la mirada en el examinador en lugar de responderle. Suelen aparecer ideas de referencia.
En la catafasia a menudo se mezclan rasgos de otras psicosis asistemáticas o cicloides, y son frecuentes las oscilaciones afectivas entre la angustia y el éxtasis. Su curso puede ser progresivo-latente, aunque con frecuencia hay remisiones e incluso cierta periodicidad.
c) Catatonía Periódica: > La catatonía periódica cursa con estados hipercinéticos y acinéticos [excitación e inhibición motora], pero rara vez se dan en forma pura; generalmente se mezclan síntomas del polo opuesto.
Hipercinesia: Adquiere cierta rigidez por el agregado de rasgos acinéticos. Los movimientos se desenvuelven rígida y abruptamente, perdiéndose la armonía natural. Los gestos se convierten en movimientos amplios e indeterminados, y la mímica en muecas. Es una excitación paracinética (distorsionada).
Acinesia (Estupor): A pesar de la rigidez generalizada de la postura y mímica, se produce frecuentemente un movimiento inútil de una extremidad, que se vuelve uniforme y estereotipado. A partir de esta pobreza de movimientos pueden surgir repentinas acciones impulsivas (agresividad) o explosiones inmotivadas de risa exagerada, lo que demuestra la acción subyacente del polo excitado.
Después de los ataques agudos se producen regularmente remisiones. Los estados hipercinéticos tienen mejor pronóstico; los acinéticos dejan defectos estables más rápidamente. Este defecto final se evidencia como una debilidad psicomotriz y un embotamiento afectivo blando, sobre el cual aún pueden asomar muecas, impulsividad verbal (habla tangencial) o excitabilidad agresiva.
(Viñeta clínica basada en los archivos históricos de K. Leonhard y su discípula E. Neele)
Historia Clínica y Antecedentes: El paciente es un hombre de 32 años con antecedentes de dos ingresos psiquiátricos previos en su juventud. A diferencia de las psicosis cicloides (donde el paciente entre crisis vuelve a ser exactamente el mismo de antes), la familia refiere que desde el primer ingreso el paciente "cambió un poco, se volvió más callado, como si le faltara energía, y sus movimientos se volvieron algo rígidos".
Es traído a Urgencias en medio de una nueva fase aguda (fase periódica).
Exploración Fenomenológica (El Cuadro Agudo Mixto): Al ser evaluado en la sala, el clínico inexperto se siente desconcertado. El paciente se encuentra en un estado de estupor (acinesia): está sentado, rígido como una tabla, con la mirada fija en el vacío y una grave pobreza mímica (hipomimia). No responde a las preguntas.
Sin embargo, la inhibición no es "pura". De pronto, en medio de esta inmovilidad estatutaria, el brazo derecho del paciente comienza a realizar un movimiento uniforme, estereotipado e inútil (se frota el muslo rítmicamente). Segundos después, el paciente emite una explosión inmotivada de risa exagerada y sonora, para volver instantáneamente a la rigidez facial.
Al intentar el médico tomarle la tensión, el paciente pasa repentinamente de la inmovilidad a una acción impulsiva violenta: lanza un manotazo rígido y abrupto (hipercinesia paracinética), perdiendo toda armonía natural, acompañado de una mueca bizarra en el rostro.
La Fase de Defecto (La Cicatriz de la Enfermedad): Tras varias semanas de tratamiento, el brote agudo remite. El paciente ya no está estuporoso ni impulsivo, puede conversar y volver a su casa. Sin embargo, no hay una curación total.
En la consulta ambulatoria se observa el "defecto blando": el paciente camina con cierta rigidez o pesadez motriz. Su afectividad está embotada, pero a diferencia del parafrénico sistemático (que es como un bloque de hielo inalcanzable), este paciente aún conserva una conexión emocional subyacente; puede sonreír débilmente si se bromea con él. Sigue siendo él mismo, pero "descolorido" y enlentecido.
Resolución Diagnóstica de Leonhard: Nos encontramos ante la clásica Catatonía Periódica. Leonhard nos enseña a buscar la mezcla de polos: el paciente está inhibido (estupor) pero bajo esa capa hierve la excitación, que se fuga en forma de risas inmotivadas, estereotipias o impulsos abruptos.
El diagnóstico diferencial es vital:
Frente a la Psicosis de la Motilidad: En la cicloide el movimiento es grácil y el paciente cura al 100%. En la catatonía periódica el movimiento es rígido/abrupto y deja un defecto blando.
Frente a las Catatonías Sistemáticas: Las sistemáticas son crónicas, continuas y su defecto volitivo es profundo y devastador. La periódica, al ser asistemática, cursa en brotes y su defecto es más superficial, permitiendo que el núcleo de la personalidad aún respire.
Este grupo de las Esquizofrenias Asistemáticas nos enseña que el camino hacia la cronicidad no siempre es lineal ni frío. Estos pacientes son "pasionales" e inestables. Las claves para su identificación a pie de cama son:
El "Polimorfismo con Defecto": Si la Psicosis Cicloide era un cuadro cambiante que curaba al 100%, la esquizofrenia asistemática es un cuadro que también fluctúa (alternando polos de angustia/éxtasis, mutismo/logorrea, estupor/agitación), pero cada ataque "araña" la personalidad. El paciente nunca vuelve a su nivel basal, instaurándose una apatía o rigidez progresiva.
La Parafrenia Afectiva (El Delirio Apasionado): ¡Ojo al dato de Leonhard! El paciente te cuenta que es un Dios perseguido por la CIA o que le roban los órganos, pero te lo cuenta con orgullo, enfado o angustia. Su delirio absurdo sigue "anclado" a su corazón. (Cuando veamos las formas sistemáticas, veremos que el paciente te cuenta que le han cortado la cabeza sin inmutarse lo más mínimo).
La Catafasia (Esquizofasia o "Ensalada de Palabras"): Es el equivalente confusional esquizofrénico. El residente notará que el paciente puede estar sentado tranquilamente, incluso colaborando con rutinas de sala, pero al hablar, suelta una avalancha incomprensible de neologismos y gramática rota. No es un cuadro afásico neurológico, es un pensamiento psicótico descarrilado.
Catatonía Periódica (El "Cortocircuito" Motor): A diferencia de la psicosis de la motilidad (cuyos movimientos son exagerados pero gráciles o expresivos), aquí el movimiento se rompe. Es la paracinesia: el movimiento parece artificial, brusco, como el de una marioneta rota. Y en pleno estupor rígido (acinesia), el paciente puede soltar de repente una carcajada o dar un golpe impulsivo (mezcla de polo
Las formas sistemáticas constituyen el núcleo del verdadero defecto esquizofrénico. A diferencia de las formas asistemáticas, aquí no hay grandes oscilaciones afectivas ni polimorfismo; la enfermedad se instaura insidiosamente y avanza hacia un cuadro crónico, estable y rígidamente estructurado en torno a un síntoma central, con un profundo y definitivo aplanamiento afectivo.
a) Catatonía Paracinética (Proscinética Excitada): > La hipercinesia de la catatonía paracinética adquiere una particular característica por la índole del curso de los movimientos. Las acciones voluntarias se realizan de manera antinatural y angulosa, y los movimientos involuntarios se suceden entrecortadamente. Falta la conexión fluida entre los procesos: se produce rápidamente un movimiento, puede detenerse un momento, y se produce directamente otro.
El decurso motor es cortado y deformado (aun cuando no exista una aceleración global). Los movimientos reactivos y expresivos están distorsionados, participando activamente el rostro con sus muecas (los movimientos más simples recuerdan a la corea neurológica). Algunas formas de movimiento se vuelven profundamente bizarras.
Frecuentemente, este trastorno de la secuencia motora también se evidencia en el habla: las palabras se expresan de manera entrecortada, como a empujones, formando solo frases cortas y agramaticales.
b) Catatonía Manerística: > En la catatonía manerística sobreviene un creciente empobrecimiento de la motilidad involuntaria, produciéndose así una rigidez de la postura y del movimiento. A ello se le suman manierismos [gestos o posturas extravagantes, artificiosas o rebuscadas] que al inicio frecuentemente se evidencian más que la propia rigidez.
Durante el curso de su evolución, la motilidad se va limitando cada vez más a los movimientos estereotipados, y todo el quehacer diario puede estar fijado de forma manerística. El empobrecimiento será mayor aun cuando retrocedan los "manierismos de movimiento" y predominen los "manierismos de omisión" (permaneciendo los enfermos siempre en una misma postura y con una mímica rígidamente fijada). Una apropiada terapia ocupacional impide llegar a estos severos estados de inmovilidad.
c) Catatonía Proscinética (Automatismo al mando): > Cuando se les habla, prestan atención con una mímica vacía, pero mostrando cierto interés. Simultáneamente, o tras una estimulación, comienzan con un murmurar incomprensible que resulta ser una verbigeración de modismos aislados [repetición rítmica y monótona de palabras o frases cortas].
Mediante la estimulación se produce un aferrar y un manoseo (manipuleo de objetos, pellizcar la ropa, friccionar la piel). Por el método probatorio se constata el automatismo impulsivo: los enfermos van incansablemente al encuentro de la mano reiteradamente extendida y la aferran; si se presiona suavemente cualquier parte de su cuerpo, se los estimula a un acompañamiento activo, permitiendo que se los ubique en cualquier posición (flexibilidad cérea activa).
La iniciativa superior está fuertemente disminuida, pero mediante estimulación exterior aún se los puede tener ocupados. La afectividad está disminuida bajo la forma de una "satisfacción despreocupada".
d) Catatonía Negativista: > Se destaca radicalmente por la oposición o resistencia. Si no se le agrega irritación, el negativismo se manifiesta predominantemente por omisión (no hacer lo que se pide). Si se apremia a los enfermos, se vuelven malhumorados y más claramente oposicionistas: retiran la mano que se quiere agarrar, se sueltan violentamente, se escapan y pueden volverse agresivos (oposicionismo activo).
Si se quiere combatir la oposición con severidad, se provoca una excitación negativista de gran intensidad. Aparecen también estados de excitación sin causa externa, breves y acompañados de violencia impulsiva (ciega y brusca). A menudo, la postura de los enfermos es particularmente contorsionada. Ante el alto grado de empobrecimiento de la motilidad voluntaria, se produce una anormal excitación de los mecanismos motores más profundos (automatismo del impulso), conservando una viva impulsividad instintiva (ávida ingesta alimenticia, tendencias eróticas burdas).
e) Catatonía Parafémica (De respuesta tangencial): > El síntoma esencial de la catatonía parafémica es el habla tangencial (pasar rozando el tema sin contestarlo). Frecuentemente responden correctamente preguntas simples; pero cuanto más difíciles y emotivas se tornan, con mayor seguridad son respondidas tangencialmente.
Existe un particular "cortocircuito" al hablar: las preguntas no son elaboradas mentalmente; los enfermos dicen lo que se encuentra casualmente disponible en ese momento (palabras previas, asociaciones fonéticas por sonido, neologismos). Cada pregunta solo conduce a un breve impulso del habla que se agota de inmediato (respuestas muy cortas y agramaticales). Se obtiene una respuesta a cada pregunta, confirmando la disposición anormal para el habla, pero abandonados a sí mismos no hablan nada (pareciendo mutistas). La mímica es particularmente vacía e inexpresiva, con un pronunciado autismo hermético.
f) Catatonía Hipofémica (Mutismo alucinatorio): > En los estados iniciales responden de manera lenta, y en los posteriores casi no responden (mutismo aparente). En lugar de ello, miran de manera distraída de aquí para allá y frecuentemente mueven los labios como susurrando.
De vez en cuando se excitan fuertemente durante un breve lapso: entonces hablan en voz más alta consigo mismos, o pasan a evidentes excitaciones durante las cuales injurian y gesticulan al vacío (obviamente en contra de las "voces"). En los estadios tempranos confirman tener ricas alucinaciones y confabulaciones fantásticas.
En el estado final, la falta de respuesta y la extrema lentitud se explican por su permanente distracción alucinatoria: apenas prestan atención a los estímulos externos porque están volcados en su mundo interno. Se ha extinguido toda iniciativa hacia el exterior; el único impulso y afecto reconocible es el que dedican a sus alucinadas discusiones con las "voces".
(Viñeta clínica basada en la casuística de K. Leonhard y los archivos de la clínica de Frankfurt)
Historia Clínica y Antecedentes: El paciente es un hombre de 45 años, ingresado de forma crónica en el pabellón psiquiátrico. Su enfermedad comenzó hace quince años de forma insidiosa, sin la aparatosa explosión aguda de las psicosis cicloides. A lo largo de los años, su personalidad se ha ido desdibujando, dejando paso a un defecto volitivo y afectivo profundo y estable.
Exploración Fenomenológica (La motilidad "rota"): Al observar al paciente pasear por la sala, el clínico inexperto podría pensar que padece una enfermedad neurológica, como la Corea de Huntington. El paciente no está quieto, sino en continuo movimiento, pero sus acciones son antinaturales, extrañas y angulosas.
El médico le pide que tome un vaso de agua de la mesa. El paciente inicia el movimiento con el brazo derecho, pero a mitad de camino el gesto se interrumpe bruscamente; el brazo da un tirón hacia un lado, luego otro empujón hacia adelante, y finalmente aferra el vaso de forma aparatosa. Falta por completo la melodía cinética fluida de una persona sana. Es lo que Leonhard denomina el movimiento entrecortado o a empujones.
A nivel facial, la situación es idéntica. El rostro del paciente es un desfile de muecas (paranimias) que no guardan relación con ningún afecto interno. Levanta las cejas, tuerce la boca y frunce el ceño en rápida sucesión, sin motivo alguno.
Al preguntarle cómo se encuentra, el paciente responde con voz monótona, pero el ritmo de su lenguaje calca el de su cuerpo: las palabras salen a empujones, agrupadas en frases cortas y agramaticales, como si cada emisión de voz requiriera un impulso independiente que se agota en un segundo. "Bien... yo... mesa... agua... vaso".
Resolución Diagnóstica de Leonhard: Nos encontramos ante una Catatonía Paracinética Sistemática. Para la escuela de Wernicke-Kleist-Leonhard, el diagnóstico es inequívoco:
Naturaleza del movimiento: A diferencia del paciente con Psicosis de la Motilidad (cuyos movimientos son exagerados pero fluidos y expresivos), los movimientos de este paciente están "distorsionados" y "angulosos". El impulso motor se fragmenta. Es una alteración primaria de la psicomotricidad voluntaria e involuntaria.
Cronicidad y Defecto: Al ser una esquizofrenia sistemática, el paciente no cursa en brotes con restitución total, sino que padece un proceso degenerativo y crónico. El defecto afectivo es absoluto (apatía), y la alteración motora se convierte en su forma permanente de estar en el mundo.
Leonhard nos demuestra que la palabra "Catatonía" es demasiado pobre para describir lo que ocurre en la esquizofrenia grave. Hay seis formas de enfermar la psicomotricidad, y el residente debe aprender a diferenciarlas a pie de cama:
¿Se mueve raro o no se mueve?
-Si se mueve a tirones, como un robot defectuoso, haciendo muecas extrañas y hablando a empujones: Paracinética.
-Si adopta posturas rebuscadas, artificiales, como si estuviera en una obra de teatro absurda, y las mantiene hasta la rigidez: Manerística.
¿Cómo reacciona a mi contacto?
-Si le tiendo la mano y él me la agarra automáticamente, si le empujo y él se deja llevar sin oponer resistencia (obediencia automática): Proscinética.
-Si le tiendo la mano y él la esconde, si le pido que se levante y él se tira al suelo, o si al insistirle estalla en violencia motora: Negativista.
¿Cómo reacciona a mi voz?
-Si le pregunto "¿De qué color es el cielo?" y me contesta rápidamente "El zapato está frío" (responde siempre, pero pasando de largo el sentido de la pregunta): Parafémica.
-Si le pregunto y no me contesta, pero le veo mirar al techo, susurrar, sonreír o insultar a la pared vacía (está atrapado por sus voces): Hipofémica.
¡La observación clínica detallada lo es todo! Leonhard no especula con el psicoanálisis de los síntomas; describe el fallo estructural exacto de la psicomotricidad y la voluntad.
A diferencia de las catatonías (donde el defecto es psicomotor) o las parafrenias (donde el defecto es el delirio crónico), en las hebefrenias sistemáticas el núcleo de la enfermedad es el aplanamiento afectivo progresivo y profundo. Leonhard distingue cuatro formas clínicas según cómo se manifieste este vacío emocional en la actitud y el carácter del paciente:
a) Hebefrenia necia o pueril: > En la hebefrenia necia, el aplanamiento afectivo está acompañado por un humor satisfecho hasta levemente alegre. Es particularmente característica una sonrisa que llega hasta un reír solapado, que aparece frente a todo estímulo externo.
Al aplanamiento afectivo se le asocia un aplanamiento ético. Si bien los enfermos no evidencian criminalidad per se, pueden volverse criminales en cuanto se les presenta la oportunidad. Muestran en los estadios más tempranos inclinación hacia las travesuras infantiles, que frecuentemente tienen algo de malicioso (indicando ese aplanamiento ético). Por otro lado, las acciones maliciosas también pueden resultar de las distimias que transforman transitoriamente su despreocupada satisfacción en irritación.
Con el progresivo aplanamiento afectivo, también se afecta la actividad: van perdiendo iniciativa y viven inactivos. Los severos estados finales de pobreza afectiva e impulsiva recuerdan claramente a los catatónicos; sin embargo, no tienen la postura ni la rigidez motora de la catatonía, sino que la sonrisa continua y tonta les da el aspecto inconfundiblemente hebefrénico.
b) Hebefrenia excéntrica: > Comienza frecuentemente con manifestaciones obsesivas que, en caso de cuidado inadecuado, pueden convertirse en manierismos. Posteriormente se encuentra principalmente un habla y una querulancia monótona que, por su uniformidad, causa la impresión de un amaneramiento o un excentricismo.
El humor de los enfermos mayormente tiene algo de tristeza o descontento. Pero resalta más el aplanamiento afectivo, que no permite una emoción verdaderamente profunda durante la queja, coincidiendo con un aplanamiento ético. Al margen del creciente aplanamiento afectivo, al comienzo de la enfermedad a menudo se comprueban estados de distimia acompañados por excitaciones irritantes. Los rendimientos intelectuales, sin embargo, se encuentran solamente un poco reducidos; el pensamiento está empobrecido.
c) Hebefrenia plana o insulsa: > Se destaca por un aplanamiento afectivo puro. En las conversaciones simples se echa de menos la vibración de un tono emocional; esta pérdida llama groseramente la atención en aquellos temas que deberían afectar más profundamente al enfermo. En la charla, los enfermos se conservan exteriormente accesibles y reactivos, a tal punto que con ellos se pueden llevar buenas conversaciones objetivas.
El aplanamiento conduce, por falta de intereses, a una pérdida de iniciativa, pero los enfermos se adaptan a las rutinas de todos los días sin que deban ser propiamente impulsados. La situación afectiva se destaca mayormente por una satisfacción despreocupada.
Este estado permanente es interrumpido de vez en cuando por breves estados de distimia (irritación, angustia o raras euforias). En la irritación pueden volverse agresivos. Son muy características de estas distimias las alucinaciones (en la mayoría de los casos, voces). A pesar de que pueden reñir con las voces en su excitación, posteriormente siempre aceptan claramente que son de carácter patológico (se trata de pseudoalucinaciones con conservación del juicio).
d) Hebefrenia autística: > Los hebefrénicos autísticos viven totalmente encerrados en sí mismos, no se conectan con nadie, y aparentemente no les afectan los acontecimientos del entorno. Su mímica refuerza la impresión del autismo, pues siempre es impenetrable y no permite reconocer lo que ocurre en su interior.
Su vida interior está empobrecida y son afectivamente planos. Solo en los estados distímicos ocasionales resalta una afectividad en forma de irritación que pasa fácilmente a la agresividad. Con respecto a la inteligencia, se encuentra insuficiencia, aunque no es considerable si están dispuestos a contestar (preferentemente contestan de forma concisa y desinteresada). Carecen de iniciativa superior, pero permiten ser conducidos hacia ocupaciones independientes. El estado de ánimo es mayormente de desgano con un rasgo de descontento (contrastando con la satisfacción despreocupada de los necios y de los planos).
(Viñeta clínica basada en la casuística de K. Leonhard y los archivos de la clínica de Frankfurt)
Historia Clínica y Antecedentes: El paciente es un varón de 22 años. Su madre relata que durante la adolescencia temprana era un chico normal, aunque algo inmaduro. Poco a poco, empezó a dejar los estudios, a aislarse en su cuarto y a mostrarse despreocupado por su futuro. Recientemente, su comportamiento en casa se ha vuelto problemático: "Doctor, no hace nada en todo el día, pero lo peor es que hace cosas malas y luego se ríe como si no pasara nada. Ayer soltó al perro del vecino a la carretera para que lo atropellaran y cuando el vecino vino a quejarse, mi hijo se escondió detrás de la puerta riéndose a carcajadas".
Exploración Fenomenológica (El aplanamiento ético-afectivo): Al entrar en la consulta, el paciente no saluda. Se deja caer en la silla de forma desgarbada. El clínico inexperto podría buscar delirios, alucinaciones o agitación motora, pero no encuentra nada de eso. Lo que domina el cuadro es una sonrisa insulsa, superficial y casi constante.
El psiquiatra intenta indagar en el grave incidente del perro: — "¿Por qué soltaste al animal, Juan? Podrías haber provocado un accidente de tráfico y el perro podría haber muerto."
El paciente, lejos de mostrar angustia, culpa o empatía, se encoge de hombros, baja la mirada y emite una risita solapada y maliciosa. — "No sé... tenía gracia verle correr," responde con un tono pueril, manteniendo la sonrisa tonta.
El médico intenta tocar una fibra más íntima para medir la profundidad afectiva: — "Tu madre está sufriendo mucho, Juan. Llora todas las noches porque siente que te está perdiendo."
El paciente mira al psiquiatra sin la más mínima vibración de dolor o compasión en su rostro. La sonrisa inmotivada no desaparece. Su reacción es de una satisfacción despreocupada y vacía. No hay disonancia cognitiva, ni remordimiento; simplemente, los estratos superiores del sentimiento ético (compasión, deber, culpa) se han borrado.
Resolución Diagnóstica de Leonhard: Nos encontramos ante un caso clásico de Hebefrenia Necia (Pueril). La clave del diagnóstico (y del mal pronóstico) radica en dos pilares que Leonhard describió magistralmente:
La mímica hebefrénica: Esa sonrisa continua, boba y a menudo solapada, que aparece ante cualquier estímulo (incluso ante estímulos tristes o graves). No es la alegría solemne de la euforia exaltada, ni la chispa de la manía; es la "tontería" (moria) derivada del vacío.
El aplanamiento ético: La "travesura" maliciosa (soltar al perro) no es un acto de pura psicopatía calculada, sino la consecuencia de que el paciente ya no siente la carga moral de sus actos. Como advierte Leonhard, si se les presenta la oportunidad, pueden delinquir, no por maldad refinada, sino por estupidez afectiva y falta total de freno empático.
Este caso es un clásico en las plantas de larga estancia. El residente debe aprender que el aplanamiento afectivo no siempre se presenta como una cara seria y triste. La Hebefrenia Necia se disfraza de una sonrisa permanente y pueril. Cuando un paciente le cuente una tragedia personal o un acto delictivo menor y usted note que se ríe por lo bajo, con una frivolidad que le produce a usted un "escalofrío empático", piense inmediatamente en el aplanamiento ético y afectivo de la Hebefrenia Sistemática.
Frente al concepto global de "Demencia Precoz Pueril" de Kraepelin (que englobaba la tontería, la desconexión y el deterioro ético), Leonhard nos enseña a afinar la mirada clínica. El residente debe aprender a distinguir qué tipo de "vacío" tiene delante, fijándose en la mímica, el humor de fondo y la interacción social:
La trampa de la sonrisa (Hebefrenia Necia): Es el paciente clásico con Moria (tontería pueril). Te cuenta que se le ha muerto un familiar o que ha robado algo y se ríe por lo bajo, con una sonrisa tonta, inmotivada y constante. Ese embotamiento ético (hacer travesuras pesadas sin culpa) es su sello. Terminan inactivos, pero no rígidos como el catatónico, sino "sonrientes en su inercia".
El falso quejica (Hebefrenia Excéntrica): Parece un paciente obsesivo o un neurótico reivindicativo porque se queja de forma monótona, pero si te fijas bien, su queja no tiene profundidad emocional. Es un discurso excéntrico, vacío, teñido de un descontento crónico.
El paciente "de cristal" (Hebefrenia Plana/Insulsa): Es el paciente engañoso de las salas de crónicos. Puedes hablar con él del tiempo, del fútbol o de las noticias y te contesta perfectamente (buena charla objetiva). Hace su cama y come solo. Pero si le preguntas por sus sentimientos más íntimos o tragedias vitales, no hay resonancia, está "hueco". Perla clínica: Durante sus crisis pueden oír voces, pero luego tienen insight (conciencia de enfermedad) y te dicen: "Sí, doctor, sé que esas voces son mi cabeza jugándome una mala pasada" (pseudoalucinaciones).
El muro impenetrable (Hebefrenia Autística): A diferencia del hebefrénico plano (que habla contigo), el autístico es un bloque de hielo. Mímica impenetrable. Si le preguntas, te contesta con monosílabos ("Sí", "No", "Me da igual"). Su humor base no es despreocupado, sino hostil o desganado. Están literalmente amurallados dentro de su propio vacío.
El núcleo de la parafrenia sistemática es el delirio crónico y la alucinación, pero a diferencia de la paranoia clásica de Kraepelin o de la parafrenia afectiva asistemática, aquí el paciente está afectivamente aplanado o disociado de su propio delirio. Puede narrar que está siendo desmembrado o que es el Emperador del Mundo mientras barre tranquilamente el pasillo del hospital. Leonhard describe seis formas estructurales distintas de este defecto:
(Textos adaptados de K. Leonhard)
a) Parafrenia Hipocondríaca: > Se caracteriza principalmente por sensaciones [cenestopatías] grotescas referidas a los órganos internos, que por su naturaleza no pueden ser percibidas por una persona normal. Se agregan voces (predominantemente insultos), percibidas como torturantes más por su mera presencia constante que por su contenido real.
En los estadios avanzados, estas voces parecen frases sueltas sin sentido reconocible (el paciente ni siquiera graba el contenido). Los enfermos se sienten más torturados por las sensaciones físicas que por las voces. Se quejan de forma monótona y querulante. El estado de ánimo básico es malhumorado y falto de alegría (con frecuentes estados depresivos al comienzo de la enfermedad). El pensamiento es difícil de fijar, con tendencia a deslices lingüísticos (pensamiento desconcentrado), aunque mantienen cierto interés por sus familiares.
b) Parafrenia Fonémica: > Comienza en general con alucinaciones auditivas ("las voces"). A diferencia de la forma hipocondríaca, aquí las voces tienen un carácter interno, se insertan estrechamente en el pensamiento de los enfermos (a menudo comentándolo) y son percibidas como una molestia a causa de su contenido (predominantemente desagradable).
Las alteraciones cenestésicas (sensaciones) son solo un síntoma accesorio inicial que desaparece totalmente. Los enfermos se quejan de sus alucinaciones con indignación, pero no tienen el aspecto torturado de los hipocondríacos. El estado anímico es mayormente equilibrado y la afectividad está bien conservada. En conversaciones cotidianas, el pensamiento parece imperturbable, pero al intentar resolver problemas complejos, su discurso se vuelve difuso, dando vueltas al asunto sin un objetivo claro.
c) Parafrenia Incoherente: > Muestra un patrón alucinatorio muy característico: al comienzo puede haber sensaciones físicas, pero luego el cuadro es exclusivamente acústico. La mímica (sobre todo la mirada) evidencia que están permanentemente distraídos hacia su interior.
Susurran para sí mismos o, de vez en cuando, llegan a excitaciones en las que protestan en voz alta contra sus voces. Alucinan casi constantemente, incluso mientras el médico habla con ellos (lo que los diferencia de otras parafrenias alucinatorias). No evidencian interés ni iniciativa externa; parecen apáticos y pobres de impulso. Responden a las preguntas con parquedad, en voz baja. Sus expresiones evidencian un severo trastorno del pensamiento que combina la incoherencia con las contaminaciones verbales.
d) Parafrenia Fantástica: > Es una forma con igual carga alucinatoria que delirante. Aparecen fuertes sensaciones corporales, voces y, lo más característico: vivencias escénicas donde predomina el elemento visual (alucinaciones ópticas).
Frecuentemente alucinan cosas crueles (torturas, matanzas), reforzadas por ideas singulares y absurdas que escapan a toda posibilidad de experiencia cotidiana (ej. que les han cambiado la cabeza). Es típico el falso reconocimiento de personas, viendo a quienes les rodean como altas personalidades.
Sus ideas de grandeza son desmesuradas e ilógicas, pero —y aquí radica la disociación— no sacan consecuencias prácticas de su delirio: se creen el Rey del Mundo, pero se someten dócilmente al reglamento del Instituto. La afectividad es plana; si se les irrita, se encolerizan brevemente, pero sin profundidad. El trastorno del pensamiento se caracteriza por el desliz ideativo.
e) Parafrenia Confabulatoria: > El cuadro está dominado por las alucinaciones del recuerdo (falsos recuerdos o confabulaciones) que aparecen como vivencias coherentes pero fantásticas, referidas a otros países, continentes o astros.
Curiosamente, el entorno inmediato (el hospital, su familia real) no se incluye en la confabulación y es analizado correctamente. Los enfermos suelen afirmar que vivieron esas experiencias fantásticas en "estados de sueño o trance". En las confabulaciones siempre se insertan ideas de grandeza desmesuradas, apoyadas en un humor levemente elevado. Tienen buena crítica para la rutina diaria, pero fallan estrepitosamente en tareas abstractas, mostrando un patrón de pensamiento rígidamente gráfico o literal.
f) Parafrenia Expansiva: > Aunque al comienzo pueden tener alucinaciones, en su fase crónica se presenta como un cuadro puramente delirante, sin síntomas accesorios. El delirio es de grandeza, y aunque por su contenido se conserva dentro de límites moderados (no viajan a otros planetas), los enfermos se esfuerzan continuamente por vivir su delirio hacia el exterior.
A diferencia de los fantásticos o confabuladores (que hablan de su poder pero no actúan en consecuencia), los expansivos buscan demostrar con su porte que son superiores. Toda su personalidad está afectada: se dan importancia en el movimiento, en el trato, en la vestimenta o escribiendo documentos misteriosos. Esta actividad expansiva es muy uniforme, lo que indica una gran pobreza de ideas. Cuando presentan sus quejas, desarrollan locuacidad. Su pensamiento muestra una tosquedad conceptual, con fallas gramaticales e imprecisión en los conceptos.
(Viñeta clínica basada en los registros clásicos de la Escuela de K. Leonhard y la Clínica Psiquiátrica de Frankfurt)
Historia Clínica y Antecedentes: El paciente es un varón de 48 años, ingresado desde hace dos décadas en el pabellón de crónicos. Su enfermedad comenzó en la juventud con un brote paranoide agudo, que progresivamente fue dejando paso a un defecto esquizofrénico crónico, perdiendo el contacto con la realidad social externa.
Exploración Fenomenológica (La Riqueza Delirante vs. La Pobreza Afectiva): Al entrar en la sala de entrevistas, el paciente se sienta de forma dócil y tranquila. Su rostro es inexpresivo y su postura relajada. El residente le pregunta por su vida y sus ocupaciones actuales en el hospital.
Con una voz monótona y sin la más mínima vibración de orgullo, espanto o asombro, el paciente responde: — "No puedo tener ocupaciones aquí, doctor. Por las noches, me cortan la cabeza y me la cambian por la del Emperador de Prusia. Las paredes de mi habitación se vuelven de cristal y veo cómo torturan a miles de ángeles (alucinación escénica visual). Yo soy el dueño de este hospital y de toda Europa, pero los médicos rusos me roban los órganos internos mientras barro el pasillo".
El residente, asombrado por lo monstruoso y grandioso del relato, intenta buscar una reacción afectiva congruente: — "¡Pero eso es terrible! Si a usted le torturan y le cortan la cabeza cada noche, ¿no tiene miedo? Y si es usted el Emperador y dueño del hospital, ¿por qué obedece a las enfermeras cuando le mandan limpiar?"
El paciente le mira con apatía, se encoge de hombros y contesta con total frialdad: — "Es lo que hay. Yo barro porque me toca mi turno hoy. Ahora tengo que ir a por la fregona." Y, acto seguido, se levanta tranquilamente para ir a fregar el pasillo.
Resolución Diagnóstica de Leonhard: Nos encontramos ante la joya psicopatológica de la Parafrenia Fantástica. Leonhard nos enseña a observar la disociación esquizofrénica en estado puro:
La Absurdidad Escénica: A diferencia de un paranoico clásico (cuyo delirio es lógico, argumentado y posible, ej. "mi jefe me espía"), el delirio del parafrénico fantástico es absurdo, visual y de escala cósmica/monstruosa (cortar cabezas, ángeles, ser Emperador).
La Ausencia de Consecuencias Prácticas: Esta es la clave. El paciente tiene el delirio de grandeza más extremo posible, pero es totalmente dócil en la práctica. No saca consecuencias prácticas de su delirio. A diferencia de la Parafrenia Expansiva (donde el paciente sí se comportaría con altivez y se negaría a barrer), el Fantástico vive en dos mundos paralelos ("Soy el Rey del Mundo" y "Me toca fregar el pasillo") que nunca llegan a colisionar, debido a su profundo aplanamiento afectivo y a la desconexión del motor de la voluntad.
Este es el "paciente de manual" que Eugen Bleuler tenía en mente cuando acuñó el término Esquizofrenia (mente escindida/fracturada). El residente debe maravillarse, no ante el contenido del delirio (que es puro "ruido" de la enfermedad), sino ante la estructura de la disociación. Un ser humano normal que creyera ser mutilado y coronado cada noche, estaría gritando de terror o liderando una revolución en la planta. Este paciente, sin embargo, barre el suelo con la apatía de quien comenta que ayer llovió un poco. Ese contraste brutal, esa "frialdad ante lo monstruoso", es el sello inconfundible del defecto esquizofrénico sistemático.
Llegamos a la "estación término" del defecto esquizofrénico paranoide. El residente debe fijarse en la desconexión entre lo que el paciente cuenta y cómo actúa. A Kraepelin le sorprendía; Leonhard lo sistematiza:
-El paciente quejica pero plano: Si se queja de dolores corporales absurdos de forma monótona, es la forma Hipocondríaca. Si le molestan las voces pero su estado de ánimo es sorprendentemente tranquilo, es la forma Fonémica.
-El paciente ausente: Si parece que siempre está escuchando algo "en otra habitación", susurra y su discurso es incoherente, estamos ante la forma Incoherente (el alucinado crónico).
-El delirio de grandeza disociado: * Si te cuenta que anoche viajó a Marte y cenó con Napoleón, pero luego coge la escoba y se pone a barrer su habitación sin protestar, es la forma Fantástica (vivencias escénicas) o Confabulatoria (falsos recuerdos).
-Si, por el contrario, te exige que le llames "Señoría", se viste con medallas de papel, camina altivo por el pasillo y te manda cartas exigiendo su trono (pero sus ideas son muy pobres y repetitivas), estamos ante la forma Expansiva.
Aquí es donde la genialidad de la escuela de Frankfurt (Kleist y Leonhard) choca y perfecciona la visión de Múnich (Kraepelin). Vamos a cruzar las espadas nosológicas:
1. El Criterio de División: El Afecto frente a la Inteligencia
Kraepelin: Separa la Parafrenia de la Esquizofrenia fijándose en que el intelecto y la voluntad se conservan. El parafrénico razona bien (fuera de su delirio) y no se vuelve un demenciado inactivo.
Leonhard: Da un paso de gigante. Para él, la verdadera línea divisoria dentro de los delirios crónicos es el afecto.
-Si el paciente sufre, llora, se indigna o se enorgullece ardientemente de su delirio, es una Parafrenia Afectiva (Esquizofrenia Asistemática). Es polimorfa y tiene un componente cíclico.
-Si el paciente relata torturas espantosas o dice ser el Rey de España con total indiferencia, frialdad o de forma vacía, es una Parafrenia Sistemática.
2. Diseccionando los Subtipos (El destino de los pacientes de Kraepelin)
Si Leonhard paseara hoy por la sala de crónicos de Kraepelin, reclasificaría a sus pacientes así:
La Parafrenia Sistemática de Kraepelin (Persecución -> Exaltación):
Kraepelin describe un paciente perseguido que oye voces insultantes y se queja de torturas.
Leonhard lo divide en dos formas sistemáticas distintas: Si el núcleo es la sensación física y la queja monótona, es la Parafrenia Hipocondríaca. Si el núcleo son las voces internas que molestan por su contenido insultante, es la Parafrenia Fonémica.
La Parafrenia Fantástica de Kraepelin (Galimatías y Cuerpos habitados):
Kraepelin describe a pacientes invadidos por otros espíritus, con visiones crueles y un lenguaje lleno de neologismos y juegos de palabras.
Leonhard la llama exactamente igual (Parafrenia Fantástica), pero puntualiza que la clave es que no sacan consecuencias de su delirio. Dicen ser Napoleón, pero obedecen al celador. Si el paciente no para de hablar solo e ininteligiblemente con sus voces interiores, Leonhard lo separa y lo llama Parafrenia Incoherente.
La Parafrenia Confabulatoria de Kraepelin (Falsos recuerdos):
Ambos autores coinciden plenamente aquí. Leonhard mantiene el término Parafrenia Confabulatoria para esos pacientes que inventan recuerdos extraordinarios de otros mundos o tiempos pasados, manteniéndose orientados en el presente.
La Parafrenia Expansiva de Kraepelin (La megalomanía activa):
Kraepelin dudaba si estos pacientes alegres y altivos que reclamaban títulos eran "maníacos crónicos".
Leonhard consolida la Parafrenia Expansiva como esquizofrenia sistemática, diferenciándolos de los "fantásticos" en que los expansivos sí actúan su delirio (se visten con medallas, adoptan posturas majestuosas, escriben edictos), demostrando un empobrecimiento ideativo tapado por su pompa y locuacidad.
3. El Debate sobre la "Demencia" y la "Curación"
Kraepelin era pesimista. Para él, la parafrenia era un proceso biológico inexorable ("morbilidad celular") que no curaba, aunque no llegara a la demencia profunda de la esquizofrenia.
Leonhard es más matizado. Las formas sistemáticas (fonémica, fantástica, etc.) efectivamente dejan un defecto crónico (el aplanamiento afectivo ante el delirio). Pero muchos pacientes agudos que Kraepelin veía (con esos falsos recuerdos o delirios expansivos) y que Leonhard clasificaría como Parafrenia Afectiva (asistemática) o como Psicosis Cicloides, sí podían remitir casi por completo.
Kraepelin nos regaló la "fotografía" más nítida, exhaustiva y hermosa de la clínica paranoide. Fue el maestro de la semiología transversal. Pero fue Leonhard quien ordenó ese álbum de fotos en un árbol genealógico y evolutivo, demostrando que no importaba tanto qué locura decía el paciente, sino cómo vibraba su corazón (el afecto) y cómo se organizaba su voluntad al decirlo.
veamos link: La parafrenia de Kraepelin.
CAso clinico de Parafrenia, casuistica de Kraepelin:
-Un paciente declaraba que era emperador y Papa en una misma persona, gobernador de todo el mundo, Más tarde, también que era inmortal, que él había extraído de su cuerpo la capacidad de descomposición mediante la sal, y que él era una cosa única entre los seres humanos. Un vistazo en su contenido y curso del pensamiento es proporcionado por el siguiente fragmento de una carta:
«Angustia, pena, cuidado y duda, hacen que tenga las noches menos reparadoras. No puedo ser indiferente, y así, el estúpido mundo obturante es una carga opresiva para mí, incluso aunque la estrella de mi felicidad sea tan grande y gloriosa como el sol en el firmamento. El negro espectro de la duda, el cual a menudo me ha acosado tan espantosamente el año pasado, hace que me cuestione acerca del futuro entero, propiamente: ¡la inmortalidad!. K. Ud. también estará espantado por esto, ya que nadie hasta ahora ha permanecido en el mundo. Pero también es evidente y no se puede refutar, que tampoco hasta ahora nadie ha sido dotado con mis cualidades. Ciertamente por este motivo, no es absurdo pensar acerca de ello y conversar en voz alta, y consecuentemente, incluso, creerlo, y la duda, cuando me llega, no es maldad ni pecado. Yo no he evocado este pensamiento, me llegó repentinamente hace tanto como dos años atrás, en un momento en que pasé por al lado del pozo en el jardín, e inmediatamente tomó completa posesión de mí, de modo que no pude evitarlo... Ya estoy alcanzando la mitad de la edad usual, ¿y quién ha pensado en deponer las armas y rendirse a discreción?, ¡Si, por cierto el mundo tiene motivo suficiente para desafiar al Mesías!. Sin embargo, con la verdad, es de esperar que yo prevaleceré por encima del fraude, y que todo el mundo debe reconocer que soy el Señor, como lo aprendió el Faraón. Que se permita decirlo, para morir, no tengo tiempo tan pronto; primero debo engendrar o crear 1.000 millones de niños, es decir, soldados, y así ellos pueden desafiar..." (paciente parafrénico, megalomaniaco, de Kraepelin)
Síntesis Comparativa: Kraepelin, Bleuler, Ey y Leonhard
Kraepelin abordó la locura desde una perspectiva longitudinal y biológica. Su gran genialidad fue agrupar cuadros clínicos aparentemente inconexos (la inmovilidad de la catatonía, la tontería de la hebefrenia y el delirio de la paranoia) bajo un único techo nosológico, basándose en su destino común.
El Concepto Central: La enfermedad es un proceso biológico degenerativo (morbilidad celular). No importa tanto cómo empiece, sino cómo termina: en un estado de debilitamiento global.
El Síntoma Nuclear: La quiebra de la voluntad y el embotamiento emocional progresivo. El paciente pierde el "freno" de sus instintos y su conexión afectiva con el mundo.
El Pronóstico: Inexorablemente pesimista. Es una "demencia" (deterioro) que aparece de forma "precoz" (en la juventud). No hay recuperación verdadera sin defecto.
El Punto Ciego: Al meterlo todo en el mismo "cajón de sastre" por su pronóstico, Kraepelin incluyó en la Demencia Precoz psicosis agudas que sí curaban, y mezcló delirios apasionados con delirios inertes.
Bleuler, influenciado por el psicoanálisis incipiente y trabajando a pie de cama en el Burghölzli, cambia el enfoque: pasa del "destino" del paciente al "mecanismo" de su mente. Inventa el término "Esquizofrenia" porque demuestra que el problema no es una demencia (pérdida de inteligencia), sino una escisión (Spaltung).
El Concepto Central: La enfermedad no es una, sino un "grupo". El problema fundamental es la pérdida de la unidad de la psique, donde diferentes complejos de ideas actúan de forma autónoma.
El Síntoma Nuclear (Las 4 "A"): Bleuler separa los síntomas en Fundamentales (Asociación laxa, Afectividad aplanada, Ambivalencia y Autismo) y Accesorios (Delirios y Alucinaciones). El delirio es solo el ruido de fondo; el silencio del Autismo es la verdadera enfermedad.
El Pronóstico: Introduce la esperanza. Desmiente a Kraepelin afirmando que no todos los pacientes terminan en demencia absoluta; un tercio se cura, otro tercio se estabiliza.
El Punto Ciego: Su concepto de Esquizofrenia fue tan elástico, tan psicológicamente comprensible y brillante, que terminó abarcando demasiado. Su "grupo" era tan inmenso que diluyó las fronteras genéticas y biológicas precisas de la enfermedad.
La escuela francesa, culminada en Henri Ey, aporta una visión neo-jacksoniana y estructuralista. Ey no ve la esquizofrenia solo como una lista de síntomas o un destino biológico, sino como una patología de la libertad y de la conciencia.
El Concepto Central: La esquizofrenia es una "existencia delirante". Es el resultado de un déficit orgánico basal que libera las capas más arcaicas e instintivas del psiquismo.
El Síntoma Nuclear: Ey prefiere el término Discordancia (tomado de Chaslin) al de "disociación". Es la pérdida del contacto vital con la realidad, la "ataxia intrapsíquica" y la construcción de un mundo propio (Eigenwelt) hermético e incomprensible.
El Pronóstico y los Límites: Ey es el gran defensor de las fronteras. Separa tajantemente la Esquizofrenia (discordante, autista, donde el Yo se rompe) de los Delirios Crónicos (Paranoias, Parafrenias, donde el Yo se mantiene adaptado a la realidad fuera del delirio) y de las Bouffées Délirantes (psicosis agudas pasajeras).
El Punto Ciego: Su aproximación es tan fenomenológica, existencial y teórica que, en ocasiones, dificulta la clasificación estricta de fenotipos biológicos heredables, primando la "comprensión" de la estructura sobre la genética.
Leonhard (siguiendo a Wernicke y Kleist) se rebela contra el monumentalismo de Kraepelin y la excesiva amplitud de Bleuler. Si Bleuler dijo que la esquizofrenia era un "grupo", Leonhard toma el bisturí fenomenológico y disecciona ese grupo basándose en el seguimiento evolutivo estricto y los árboles genealógicos.
El Concepto Central: La esquizofrenia no es un espectro, son enfermedades distintas con herencia genética separada. Leonhard divide el continente esquizofrénico en dos mundos: las Sistemáticas y las Asistemáticas.
El Síntoma Nuclear (La Precisión del Defecto):
Asistemáticas (Parafrenia Afectiva, Catafasia, Catatonía Periódica): Hay polimorfismo, el paciente aún conserva resonancia afectiva ("pasión" delirante), cursan por brotes y el defecto es parcial.
Sistemáticas (Catatonías puras, Hebefrenias, Parafrenias): La enfermedad sepulta al paciente bajo un defecto puro, rígido e inamovible (aplanamiento afectivo total frente al delirio o el estupor motor continuo).
El Pronóstico y los Límites (La gran depuración): Leonhard hace la gran "limpieza" nosológica. Saca de la "Demencia Precoz" a todos los pacientes con cuadros agudos, confusionales o motores que no dejan defecto y los bautiza como Psicosis Cicloides (demostrando que tienen un linaje bipolar/afectivo, no esquizofrénico).
Su Gran Legado: Demostrar que el embotamiento no es único: hay cuatro tipos de hebefrenia, seis de catatonía y seis de parafrenia, cada uno con una topografía neurológica y un patrón de herencia únicos.
HASTA AQUÍ LAS CLASIFICACIONES DE LA ESCUELA ALEMANA DE WERNICKE, kleist y Leonhard. REsumen modificado por J.L: Día.
¡COLOFÓN FINAL: LEONHARD FRENTE A LA NOSOLOGÍA “MODERNA” DEL SIGLO XXI!
¡¡ Aquí termina la página… y aquí empieza la reflexión de verdad !!
Después de recorrer la clínica pura de Kraepelin, Bleuler, Ey y ahora Karl Leonhard, llega el momento de ponerlo todo en la balanza frente a lo que hoy nos venden como “lo último”: el DSM-5-TR (2022) y la CIE-11 (vigente en 2026).
Porque la pregunta que todo residente MIR/PIR/EIR se hace en la consulta es:
¿Qué nosología me ayuda realmente a predecir evolución, pronóstico y respuesta al tratamiento… o solo me da un código para el informe?
Aspecto
Concepto de esquizofrenia
Método
Pronóstico
Genética y etiología
Catatonía y formas crónicas
Utilidad clínica
Espíritu
Karl Leonhard (psicosis endógenas)
NO es una sola enfermedad. Dos mundos distintos: esquizofrenias asistemáticas (polimorfas, oscilantes, mejor pronóstico) y esquizofrenias sistemáticas (rígidas, defectuales, pronóstico pobre). Más las psicosis cicloides (que NO son esquizofrenia).
Fenomenología microscópica + seguimiento vitalicio + árboles genealógicos + observación detallada del curso.
Diferenciado y predecible: asistemáticas → remisiones frecuentes; sistemáticas → defecto estable. Cicloides → excelente.
Diferencias claras: asistemáticas más hereditarias; sistemáticas más “exógenas” (complicaciones perinatales, etc.).
7 formas específicas de catatonía sistemática + catatonía periódica (PPC) con biomarcadores (hiperperfusión premotora, locus 15q).
Alta: guía tratamiento, pronóstico y consejo genético.
Mirar al paciente durante décadas.
DSM-5-TR / CIE-11 (nosología actual)
Espectro único (“schizophrenia spectrum”). Subtipos eliminados en DSM-5 por “poca fiabilidad”. Todo se mete en el mismo cajón.
Criterios operativos macroscópicos (síntomas A + duración + disfunción). Enfoque dimensional ligero (gravedad de síntomas).
Variable, pero no se predice bien dentro del espectro.
Polygenic risk score general para todo el espectro. Poco útil clínicamente.
Catatonía como specifier inespecífico (3 de 12 síntomas). CIE-11 la separa como síndrome.
Baja: buena para investigación y reembolso, mala para el paciente concreto.
Etiquetar rápido para el informe.
¿Quién gana en la consulta real?
Leonhard. La realidad clínica no es un espectro plano: hay pacientes que oscilan y otros que se hunden en defecto rígido.
Leonhard. El DSM-5-TR es un checklist; Leonhard es un histólogo del alma.
Leonhard. Estudios de Peralta & Cuesta y Foucher et al. (2020-2024) confirman que sus subtipos predicen curso y genética mejor.
Leonhard. Estudios de gemelos y familias (Stöber, Foucher 2020-2025) validan sus distinciones genéticas.
Leonhard. La literatura 2024-2025 (Schorr, Foucher) sigue usando sus fenotipos WKL porque predicen respuesta a tratamiento y evolución.
Leonhard. Concordancia WKL vs DSM/CIE ≈ 0,5 (Peralta 2016 y actualizaciones). Su nosología “cincela” mejor la realidad.
Leonhard, sin duda.
(Para residentes y clínicos de Urgencias)
El gran problema de los manuales estadísticos actuales (como el DSM-5) es que son transversales (hacen una "foto" del momento) y se basan en sumar síntomas aislados.
La escuela Wernicke-Kleist-Leonhard (WKL) es estructural y longitudinal: busca la forma de la enfermedad, su evolución y su pronóstico.
Esta tabla muestra dónde se "esconden" las psicosis atípicas y cicloides dentro de los cajones de sastre del DSM-5:
Presentación Clínica en Urgencias
Brote agudo polimorfo (< 1 mes). Alucinaciones, delirios, perplejidad. Cura sin dejar secuelas.
Mezcla de síntomas afectivos (euforia/depresión) y psicóticos (delirios/voces).
Paciente inmóvil, mutista, que no responde a estímulos.
Agitación extrema, logorrea incesante, delirios de grandeza.
Paciente crónico con delirios absurdos (ej. "Me cortan la cabeza cada noche") pero que se comporta con total normalidad.
Diagnóstico Habitual (DSM-5)
Trastorno Psicótico Breve
Trastorno Esquizoafectivo
Esquizofrenia Catatónica
Trastorno Bipolar: Episodio Maníaco con síntomas psicóticos
Esquizofrenia Paranoide
Diagnóstico Estructural (Escuela WKL)
Psicosis Cicloide (Confusional, Motilidad o Angustia-Felicidad)
Psicosis de Angustia-Felicidad (Cicloide) o Parafrenia Afectiva (Esquizofrenia Asistemática)
Acinesia (Psicosis de la Motilidad) vs. Estupor Confusional vs. Catatonía Sistemática
Psicosis Confusional Excitada o Euforia Exaltada (Manía Unipolar)
Parafrenia Fantástica (Esquizofrenia Sistemática)
Clave Fenomenológica Diferencial (El "Tip" del Experto)
-El DSM lo define solo por el tiempo (menos de 30 días). Leonhard te exige mirar el polo dominante (motor, pensamiento o afecto) y predice que sanará al 100% (restitutio ad integrum).
-Si el paciente salta bruscamente del terror paranoide al éxtasis mesiánico y cura totalmente, es Cicloide. Si la ideación se vuelve absurda y va dejando un "defecto blando" en la personalidad, es Parafrenia Afectiva.
-¡La mayor trampa! Fíjese en el rostro: Si está "blando", perplejo o asustado = Estupor Cicloide (buen pronóstico, curará). Si hay tensión hostil, muecas, manierismos y rigidez de "marioneta rota" = Catatonía Sistemática (mal pronóstico).
-En la Manía clásica hay fuga de ideas (salta de tema pero se le entiende). En la Confusional hay incoherencia temática y no reconoce a la gente (falsos reconocimientos). En la Euforia Exaltada hay calma mística, no agitación.
-El DSM-5 no distingue el tipo de delirio. WKL sí: la total desconexión emocional (disociación) entre un relato monstruoso y una actitud pasiva y dócil en la planta define a la forma Fantástica.
Resumen Fenomenológico Dr. J.L. Día
Jack Foucher (y la escuela de Estrasburgo/Würzburg) es absolutamente clave hoy en día, ya que ellos son quienes están validando empíricamente a Leonhard mediante neuroimagen (fMRI) y genética, demostrando que la nosología WKL (Wernicke-Kleist-Leonhard) tiene mucha más validez predictiva que el DSM-5 o la CIE-10.
Catatonía según Leonhard: no es un specifier… ¡son 8 realidades distintas!
Leonhard no hablaba de “catatonía” como un cajón genérico del DSM-5-TR o CIE-11. Diseccionó las formas crónicas en 8 fenotipos precisos:
7 formas de catatonía sistemática crónica (CSC): paracinética, manierística, proskinética, negativista, etc. Evolución rígida, defecto motor fijo desde la juventud. Respuesta a antipsicóticos: ≈ 1 %. Pronóstico pobre.
+ 1 estrella: Catatonía Periódica Progresiva (PPC) Episodios agudos recurrentes (hipercinéticos o acinéticos) con remisiones casi completas al principio… pero cada recaída deja más defecto residual. ¡Biomarcadores objetivos validados en 2020-2026!
Genética: locus 15q15 (más del 66 % de familias).
Neuroimagen (SPECT/ASL): hiperperfusión premotora lateral + área motora suplementaria (sensibilidad 82 %, especificidad 95 %).
¿Por qué Schorr y Foucher (2024) siguen usando los fenotipos WKL?
Porque predicen de verdad lo que el DSM-5-TR no puede:
Respuesta al tratamiento (PPC responde bien a antipsicóticos + benzodiacepinas + TEC; las CSC son casi refractarias).
Evolución (oscilante vs. rígido).
Consejo genético familiar.
Mientras el DSM-5-TR dice “catatonía = 3 de 12 síntomas” (¡más de 32.000 combinaciones posibles!), Leonhard te dice:
Mira el fenotipo exacto… porque el pronóstico y el tratamiento cambian radicalmente.
¡¡ Esto no es historia… es la clínica más útil del siglo XXI !!
¡Ya nada será como antes en tu consulta!
Conclusión sin piedad (y con toda la pasión):
El DSM-5-TR y la CIE-11 han hecho lo que siempre hacen las clasificaciones “modernas”: simplificar para que quepa en un manual y en un ordenador. Han eliminado subtipos porque “no eran fiables”… pero la realidad es que no eran fiables PARA SUS CRITERIOS. Leonhard, en cambio, construyó sus entidades con 2.000 pacientes seguidos personalmente, con el bisturí fenomenológico más fino del siglo XX.
Hoy, en 2026, mientras la psiquiatría oficial habla de “espectro psicótico dimensional” y de RDoC (dominios de investigación), Leonhard sigue siendo el que más se parece a lo que vemos en la consulta: pacientes que no caben en el cajón, cursos distintos, familias distintas y destinos distintos.
Por eso este trabajo no es arqueología.
"Revisitar esta psicopatología es ejercer la verdadera medicina clínica del siglo XXI bajo el disfraz de la historia.
-De Kraepelin heredamos la visión longitudinal y el destino de la enfermedad.
-De Bleuler, la comprensión del mecanismo disociativo. De Ey, la profundidad de la estructura organodinámica.
-Y de Leonhard, el escalpelo nosológico: una disección clínica de precisión matemática que sigue siendo indispensable frente a la planicie de los manuales estadísticos actuales."
¡¡ Bienvenidos a la nosología que no se dejó domesticar por los manuales !!
Ya nada será como antes en tu consulta.
Y cuando el residente te pregunte “¿esto es esquizofrenia?”, tú ya sabes qué responder:
“Depende… ¿de qué tipo según Leonhard?”
¡Fin de la página y principio de tu mirada clínica real! 🔥
1. Clásicos en Español y Fundamentos Históricos
Barcia Salorio, D. Psicosis cicloides. Psicosis marginales y bouffées delirantes. Ed. Triacastela. Madrid, 1998.
Barcia Salorio, D. "Psicosis cicloides" en Tratado de Psiquiatría, Cap. 16. Arán Ediciones, 2000.
Derito, C., Martínez Rodríguez, G. y Monchablon, A. "Las Psicosis Cicloides: Psicosis Bipolares no Maníaco-depresivas". ALCMEON, Año XV - Vol.12 Nro. 3, 2005, pp. 271-299.
Fernández García-Andrade, R. Psicosis cicloides. Validez clínica y ubicación nosológica. Tesis doctoral, Universidad Complutense de Madrid, Dpto. de Medicina, 2014.
Leonhard, K. Classification of Endogenous Psychoses and their Differentiated Etiology, 2nd edition. New York/Wien: Springer-Verlag, 1999.
Martínez, D. R. "La escuela de Wernicke-Kleist-Leonhard. Una revisión". Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, vol. XVI, n.º 58, 1996, pp. 235-248.
Neumärker, K. J. y Bartsch, A. J. "Karl Kleist (1879-1960) – un pionero de la neuropsiquiatría". ALCMEON, 48 Año XV - Vol.12 Nro. 4, noviembre de 2005, pp. 333-370. (Versión original inglesa: Hist Psychiatry. 2003 Dec;14(56 Pt 4):411-58).
Bartsch, A. J. "Karl Kleist, 1879–1960." American Journal of Psychiatry, 157(5), 2000, p. 703.
2. Perspectiva Contemporánea: Validez, Neuroimagen y Comparativa DSM/CIE
(Estudios fundamentales para comprender la equivalencia y superioridad de la clasificación de Leonhard frente a los manuales estadísticos actuales, liderados por la WKL International Society y el Dr. Jack Foucher).
Foucher, J. R., Gawlik, M., Roth, U., et al. "Wernicke-Kleist-Leonhard phenotypes of endogenous psychoses: a review of their validity". Dialogues in Clinical Neuroscience, 22(1), 2020, pp. 37-49. (Artículo imprescindible: Contiene tablas comparativas exhaustivas que mapean los fenotipos de Leonhard con los diagnósticos del DSM-5 y CIE-10, demostrando la superioridad genética y neurobiológica del modelo WKL).
Foucher, J. R., Berna, F., et al. "The Wernicke-Kleist-Leonhard classification of endogenous psychoses". The Lancet Psychiatry, 11(8), 2024, pp. 643-653. (Revisión modernizada que resitúa la escuela WKL en la psiquiatría del siglo XXI).
Pfuhlmann, B., Stöber, G. "The cycloid psychoses: from clinical validity to the current ICD-10 and DSM-IV". Psychopathology, 34(5), 2001, pp. 262-269. (Análisis crítico de cómo los manuales actuales fragmentan y diluyen el diagnóstico de psicosis cicloide).
Perris, C., Brockington, I. F. "Cycloid psychoses and their relation to the major psychoses". En: Biological Psychiatry 1981 (Ed. Perris, Struwe, Jansson). Elsevier, 1981. (Estudio clásico que intentó operacionalizar los criterios cicloides de Leonhard para la psiquiatría anglosajona).
Jabs, B. E., Pfuhlmann, B., Bartsch, A. J., Cetkovich-Bakmas, M., Stöber, G. "Cycloid psychoses—from clinical concepts to biological foundations". Journal of Neural Transmission, 109(5-6), 2002, pp. 907-919.
Stöber, G., Seelow, D., Rüschendorf, F., et al. "Mutations in the susceptibility gene for cycloid psychosis (WKL1)". American Journal of Medical Genetics Part B, 2002. (Demostración de la independencia genética de las psicosis cicloides frente a la esquizofrenia y el trastorno bipolar).
y antes de despedirnos, unas preguntas TEST, nada faciles, sobre el tema, para nuestros residentes de psiquiatria.
Basado en los textos de Kraepelin, Bleuler, Ey y Leonhard.
1. Un paciente presenta un cuadro agudo caracterizado por perplejidad intensa, incoherencia temática en el discurso y falsos reconocimientos de personas, que remite completamente a las pocas semanas sin dejar defecto en la personalidad. Según la clasificación de K. Leonhard, este cuadro clínico corresponde a: a) Catafasia (Esquizofasia asistemática). b) Psicosis confusional (Polo excitado de las psicosis cicloides). c) Catatonía periódica. d) Parafrenia fantástica.
2. En la nosología de Leonhard, ¿cuál de las siguientes características es la fundamental desde el punto de vista psicopatológico para distinguir una esquizofrenia asistemática (ej. parafrenia afectiva) de una esquizofrenia sistemática (ej. parafrenia fantástica)? a) La presencia de alucinaciones auditivas fonémicas. b) La edad de inicio de la enfermedad. c) El grado de implicación afectiva con el contenido del delirio. d) La presencia de síntomas catatónicos o motores.
3. En el diagnóstico diferencial de las depresiones puras (unipolares) de Leonhard, evaluamos a un paciente con una intensa inquietud motora, que se retuerce las manos, repite quejas de ruina de forma monótona y estereotipada, y no se deja distraer de su sufrimiento por el examinador. El diagnóstico fenomenológico más preciso es: a) Melancolía pura. b) Depresión autotorturante. c) Depresión acuciante. d) Depresión fría.
4. ¿Cuál de las siguientes formas clínicas pertenece al grupo de las Catatonías Sistemáticas de Leonhard, caracterizándose específicamente por dar siempre respuestas muy cortas y tangenciales debido a un "cortocircuito" del pensamiento? a) Catatonía proscinética. b) Catatonía paracinética. c) Catatonía hipofémica. d) Catatonía parafémica.
5. Identifique la euforia pura (manía unipolar) descrita por Leonhard en la que el paciente se muestra con un ánimo de base elevado, pero el contenido de su euforia se alimenta exclusivamente de relatos fantásticos inventados, aventuras y alteraciones de la memoria donde él es el protagonista heroico: a) Euforia confabulatoria. b) Euforia exaltada. c) Euforia hipocondríaca. d) Euforia improductiva.
6. Un paciente esquizofrénico relata tranquilamente que viaja a Marte todas las noches y que su cuerpo alberga al Emperador Federico. Sin embargo, su comportamiento en la sala es perfectamente adaptado, dócil, obedece los horarios del Instituto y no exige un trato acorde a su delirio. Muestra gran riqueza imaginativa pero total aplanamiento afectivo frente a su propio relato. Este cuadro corresponde a: a) Parafrenia expansiva. b) Parafrenia fantástica. c) Hebefrenia necia. d) Parafrenia afectiva.
7. Según el modelo estructural de Wernicke-Kleist-Leonhard, ¿qué diferencia clave existe fenomenológicamente entre la 'Psicosis de la Motilidad' y la 'Catatonía Sistemática' (ej. paracinética)? a) La catatonía sistemática presenta hiperactividad siempre, mientras que la psicosis de la motilidad solo presenta estupor en su evolución. b) Ambas entidades son idénticas en su presentación clínica transversal, difiriendo únicamente en la penetrancia genética familiar. c) La psicosis de la motilidad presenta movimientos reactivos fluidos y remite sin defecto, mientras que la catatonía sistemática muestra movimientos rígidos/antinaturales y deja defecto crónico. d) La catatonía sistemática cursa siempre con alucinaciones de la corporalidad, lo cual nunca ocurre en la psicosis de la motilidad.
8. Un psiquiatra evalúa a un joven con esquizofrenia. El paciente se ríe constantemente de forma solapada, muestra una conducta pueril en la planta, realiza jugarretas molestas a los demás pacientes y evidencia un notable aplanamiento tanto afectivo como ético. Este fenotipo crónico y sistemático corresponde a: a) Hebefrenia excéntrica. b) Catatonía manerística. c) Hebefrenia plana o insulsa. d) Hebefrenia necia o pueril.
9. En la descripción clínica de Leonhard sobre la 'Depresión fría' (una forma de depresión pura/unipolar), el síntoma nuclear y más llamativo desde el punto de vista psicopatológico es: a) El sufrimiento agudo del paciente al percibir su propia incapacidad para sentir emociones hacia sus seres queridos (anestesia afectiva). b) La agitación motora extrema con verbalizaciones continuas sobre la inminencia de un desastre universal. c) La convicción inquebrantable de padecer enfermedades físicas incurables (como la putrefacción de órganos). d) La presentación de un riesgo suicida inminente debido a intensos delirios de culpa primarios.
10. A diferencia de los delirios sistematizados de la Paranoia descritos por Kraepelin, Henri Ey advierte que el delirio en la Esquizofrenia (Fase de Estado) se distingue fundamentalmente por: a) Estar perfectamente argumentado mediante lógica formal y documentado de forma querulante. b) Su estructuración autística hermética, fragmentaria y su expresión en un lenguaje abstracto o simbólico incomprensible para el observador. c) Limitarse exclusivamente a fenómenos de falsa identificación de familiares sin implicar ideación persecutoria. d) Curar espontáneamente tras la exposición a terapia ocupacional intensa.
1. Respuesta correcta: b) Psicosis confusional. Justificación: En las psicosis cicloides, la fase excitada confusional se define precisamente por la incoherencia temática, perplejidad y falsos reconocimientos, remitiendo sin secuelas (a diferencia de las esquizofrenias asistemáticas que dejan un defecto blando). 2. Respuesta correcta: c) El grado de implicación afectiva con el contenido del delirio. Justificación: El paciente con esquizofrenia asistemática se muestra orgulloso, enfadado o angustiado por su delirio ("anclaje afectivo"), mientras que en las sistemáticas existe un aplanamiento e indiferencia afectiva frente al síntoma nuclear. 3. Respuesta correcta: c) Depresión acuciante. Justificación: Esta entidad describe la "depresión agitada" clásica de Kraepelin, caracterizada por un apremio constante, quejas estereotipadas y una falsa apariencia de obstinación debido a su nula distraibilidad. 4. Respuesta correcta: d) Catatonía parafémica. Justificación: En esta forma sistemática, el paciente siempre responde a los estímulos, pero la pregunta no se elabora lógicamente, generando respuestas cortas que solo rozan o evaden el tema original (habla tangencial). 5. Respuesta correcta: a) Euforia confabulatoria. Justificación: El humor eufórico se sostiene mediante ilusiones de la memoria y ocurrencias narrativas fantásticas (cuentacuentos) centradas en la autoelevación. 6. Respuesta correcta: b) Parafrenia fantástica. Justificación: Se define por ideas absurdas de enorme riqueza (vivencias escénicas) combinadas con una total inacción práctica y frialdad afectiva ante su propio delirio (no sacan consecuencias de su delirio, a diferencia de los expansivos). 7. Respuesta correcta: c) La psicosis de la motilidad presenta movimientos reactivos fluidos y remite sin defecto... Justificación: En la cicloide, los movimientos (aunque exagerados) conservan su expresividad y fluidez; en la sistemática paracinética, la psicomotricidad se "rompe" y se vuelve abrupta, antinatural y desfigurada permanentemente. 8. Respuesta correcta: d) Hebefrenia necia o pueril. Justificación: La combinación de sonrisa inmotivada permanente (moria), aplanamiento ético (maldad en las travesuras sin culpa) y vacío afectivo define exactamente a esta forma sistemática descrita por Leonhard. 9. Respuesta correcta: a) El sufrimiento agudo del paciente al percibir su propia incapacidad para sentir... Justificación: A esta entidad fenomenológica se la conoce clásicamente como "apatía dolorosa". El paciente conserva intacto el sufrimiento, pero lo que sufre es precisamente su vacío emocional. 10. Respuesta correcta: b) Su estructuración autística hermética... Justificación: Para Henri Ey, el delirio esquizofrénico pierde el progreso discursivo lógico de la paranoia de Kraepelin, encerrando al paciente en un "Eigenwelt" (mundo propio) mágico, fragmentario e incomunicable.
Guía de términos para la comprensión de las Psicosis Endógenas de K. Leonhard.
A
Acinesia (Estupor): Inhibición o pérdida del movimiento voluntario y reactivo. En las psicosis cicloides es un estado transitorio y reversible; en la catatonía sistemática, indica un defecto crónico de la psicomotricidad profunda.
Apatía Dolorosa (Anestesia afectiva): Síntoma nuclear de la Depresión Fría. El paciente pierde la capacidad de resonar emocionalmente (no siente pena, ni alegría, ni amor), pero es consciente de ello y sufre terriblemente por ese vacío, generándole autorreproches (ej. "soy un monstruo sin sentimientos").
Automatismo al mando (Proscinesia): Trastorno de la voluntad donde el paciente acompaña o se adelanta pasivamente a la acción del examinador. Por ejemplo, si el médico hace el amago de darle la mano, el paciente va ciegamente a su encuentro de forma reiterada. Típico de la Catatonía Proscinética.
C
Catafasia: Forma de esquizofrenia asistemática caracterizada por la alteración profunda del pensamiento y la lógica gramatical. El paciente presenta logorrea confusa (habla sin parar pero de forma incomprensible) o mutismo perplejo.
Catatonía Paracinética (Paracinesia): Trastorno motor crónico donde el movimiento voluntario pierde su fluidez natural y se vuelve anguloso, extraño y "a empujones". La mímica facial se llena de muecas inmotivadas. Es la metáfora de la "marioneta rota".
Catatonía Periódica: La esquizofrenia asistemática más frecuente. Cursa en brotes con oscilación entre la hipercinesia y el estupor, dejando como secuela un "defecto blando". Fue la primera enfermedad psiquiátrica a la que se le asoció una mutación genética específica (WKL1).
Cenestopatía: Sensación corporal anormal, extraña y a menudo grotesca (ej. "siento los intestinos de plomo" o "se me pudre el cerebro"). Frecuente en la Depresión Hipocondríaca y en la Parafrenia Hipocondríaca.
D
Defecto Blando (Cicatriz leve): Secuela que dejan las Esquizofrenias Asistemáticas tras los brotes agudos. El paciente pierde energía, se vuelve algo lento o embotado, pero conserva su núcleo de personalidad y la conexión básica con su entorno.
Defecto Profundo: Secuela devastadora y crónica de las Esquizofrenias Sistemáticas. Supone la destrucción progresiva de esferas enteras de la mente (la voluntad motora en la catatonía, el afecto en la hebefrenia, o la realidad en la parafrenia).
Disociación Esquizofrénica (Fenómeno de): El abismo entre el pensamiento y el afecto/conducta. Se observa en su máximo esplendor en la Parafrenia Fantástica: el paciente relata vivencias de extrema crueldad o de grandeza cósmica con absoluta frialdad y apatía emocional, sometiéndose pasivamente a las normas de su entorno.
E
Esquizofrenias Asistemáticas: Grupo de enfermedades polimorfas, de curso oscilante (en brotes) y fuerte carga afectiva, que dejan un defecto residual "blando". Incluye la Catatonía Periódica, la Catafasia y la Parafrenia Afectiva.
Esquizofrenias Sistemáticas: Grupo de enfermedades crónicas, progresivas e insidiosas que destruyen sistemas específicos del cerebro humano, dejando un defecto "profundo". Se dividen en Hebefrenias (defecto afectivo), Catatonías (defecto psicomotor) y Parafrenias (defecto delirante).
H
Habla Tangencial (Parafemia): Fenómeno por el cual el paciente responde siempre a las preguntas, pero su cerebro hace un "cortocircuito" lógico y su respuesta solo roza el tema o lo evade por completo, usando asociaciones aleatorias o fonéticas. Típico de la Catatonía Parafémica.
Hebefrenia Necia: Forma de esquizofrenia sistemática caracterizada por el aplanamiento ético y afectivo disfrazado de una sonrisa solapada, inmotivada e incesante (Moria). El paciente pierde el sentido del deber moral, pudiendo cometer actos crueles o delictivos desde la simple "tontería" vacía.
M
Manierismo: Movimiento, postura o forma de hablar que resulta extremadamente artificiosa, rebuscada o extravagante. En la clínica WKL, una forma crónica de esto define a la Catatonía Manerística.
Melodía Cinética: La fluidez, gracia y expresividad natural de los movimientos de un ser humano sano. Esta melodía se conserva (e incluso se exagera teatralmente) en la Psicosis de la Motilidad, pero se rompe y distorsiona irreversiblemente en la Catatonía Paracinética.
N
Negativismo: Resistencia insuperable a las indicaciones externas. Puede ser pasivo/por omisión (no hacer lo que se le pide) o activo (hacer exactamente lo contrario o reaccionar con agresión impulsiva al ser estimulado). Típico de la Catatonía Negativista.
P
Parafrenia Fantástica: Esquizofrenia sistemática donde predominan las "vivencias escénicas" monstruosas o cósmicas y los falsos reconocimientos de personas, pero con una total inacción práctica y frialdad por parte del paciente.
Psicosis Cicloides: Enfermedades endógenas "marginales". Cursan con fases agudas muy dramáticas y abigarradas (angustia, éxtasis, confusión, agitación motora), pero remiten al 100% sin dejar ningún tipo de defecto en la personalidad. Suelen responder extraordinariamente bien a la Terapia Electroconvulsiva (TEC).
R
Regla de la Congruencia (Anclaje afectivo): Principio para diagnosticar enfermedades afectivas (como la Depresión Paranoide). El contenido del delirio o de las voces refleja exactamente el estado de ánimo subyacente. Si está deprimido, las voces le culpan e insultan; si está eufórico, le anuncian misiones divinas.
V
Verbigeración: Repetición rítmica, monótona y a menudo susurrante de palabras, frases cortas o modismos incomprensibles. Se observa frecuentemente en la Catatonía Proscinética y en el mutismo alucinatorio (Hipofémica).
Dr. José Luis Día Sahún “Chusé”
Profesor Asociado Universidad Zaragoza.
Tutor de formación MIR psiquiatría.
jldiasahun@gmail.com