Las ecuaciones permiten resolver una gran cantidad de problemas que se plantean de forma hablada. Aunque se pueden hacer los cálculos pensando (lo que se llamaba la cuenta de la vieja), el proceso se organiza con los siguientes pasos:
1º Leer dos veces el problema, para entenderlo bien
2º Designar la o las incógnitas.
3º Analizar los datos y las relaciones para plantear la o las ecuaciones.
4º Resolver la o las ecuaciones.
5º Comprobar el resultado.
Para saber traducir a ecuación un problema que hayamos oído o se nos haya planteado, ya conocemos los 6 pasos generales, que se pueden resumir en:
Se debe entender bien y analizar lo que se dice.
Hay que averiguar cuántas incógnitas se deben encontrar, y ponerlas una letra (x, y, n,...).
Se debe traducir a números y operaciones. Para ello hay una serie de pistas
Con los pasos:
1º Realizar las operaciones que haya en cada miembro.
2º Agrupar los términos con la incógnita en el primer miembro y los términos sin incógnita (o términos libres) en el segundo miembro.
Para hacer esto se suele decir que lo que esté con un signo en un miembro pasa al otro con el signo contrario.
3º Realizar las nuevas operaciones que haya en cada miembro.
4º Obtener el valor o despejar la incógnita, se suele decir que lo que esté multiplicando en un miembro pasa al otro dividiendo.