Jesús M. Landart
jmlandart@gmail.com
Los símbolos tienen un significante y un significado, al igual que los signos. En los signos, la unión entre ambos es arbitraria, se trata de un consenso. El receptor del significado debe estar en posesión de una clave, con la cual unir significante a significado y poder comprender qué cosa hay detrás del signo. El los símbolos (una clase especial de signos) esta relación entre significante y significado es diferente: la expresión plástica del símbolo "representa" de alguna manera no arbitraria a su significado, de forma que cuando Cristo parece como un cordero la arbitrariedad no es absoluta. Si lo fuera, podría ser representado por cualquier animal, cosa absurda e impensable.
Lo que ocurre es que la relación entre la expresión plástica (significante) y susignificado sigue siendo oscura y difícil de apreciar. Precisamente cuando hay arbitrariedad absoluta las cosas son más fáciles: si conoces la clave, lo conoces todo. Yo sé que el signo m representa un sonido concreto, y ya sé todo lo que tenía que saber sobre el asunto. Sé que no hay una razón convincente para que esto sea así, pero no me importa: sé que es así por un convenio que hago mío. Como cuando aprendo una lengua nueva, no me pregunto porqué las cosas se llaman como se llaman; se llaman así y me basta(1).
Con los símbolos, y especialmente con los símbolos del románico ocurre todo lo contrario. Conocer la simbología en profundidad parece tarea vana e imposible a un profano como quien esto escribe, ya que lleva implícita la tarea de conocer pensamientos, creencias, vivencias penas y alegrías de la civilización que los realizó.
Un ejemplo de la complejidad del tema lo tenemos en la figura de león. Un león es un animal salvaje y peligroso, me imagino que raramente un europeo del siglo XII podía ver un vivo; (¿quizás en alguna exposición, feria o circo ambulante medieval?). Sin embargo es un animal perfectamente conocido desde antiguo en todas las culturas europeas como una personificación del poder y majestuosidad de la naturaleza, personificada en una espléndida fiera de terribles garras y dientes. Parece ser que la imagen de los circos romanos con leones devorando cristianos o luchando con gladiadores es una imagen bastante cercana a la realidad, con lo que el animal debió pasar al imaginario popular para quedarse instalado para siempre.
Partimos pues de un significante: el león, un animal poderoso.
¿Cuál es el significado?
Aquí comienzan las dificultades. Lejos de una univocidad en la relación entre significantes y significados, nos encontramos con una sorprendente polisemia: un león puede significar diversas cosas. Para empezar, un león es un excelso guardián, por un razonamiento redondo como éste: el templo (románico al menos) es la sublimación de la idea de la casa, el domicilio. Es la casa de Dios. Nuestras casas tienen perros guardianes, y la casa del Dios merece a su vez un guardian a la altura de las circunstancias. Sobre la figura humilde y rastresa de un can, se hiergue la espléndida figura de un felino con cabellera y enormes dientes, guardián del templo. Por eso su situación debe ser a la puerta, para cumplir mejor con su misión de guarda.
Suele ser habitual la presencia de leones en las dos mochetas de las puertas de entrada. De esta forma, el visitante debe pasar entre las cabezas de ambos leones para entrar en el templo. El fiel sabe que los leones no le van a impedir la entrada, pero le están advirtiendo de que el hecho mismo de traspasar el umbral (2) es un acto no exento de importancia: entramos en la casa de Dios, y los leones nos preguntan si estamos en condiciones de hacerlo.
Esta primera función de los leones como guardianes de la puerta la tenemos en la vieja Micenas, en la conocida como Puerta de los leones, que pueden ver en la imagen que encabeza este post, de modo que podemos decir una vez más que el románico recoge tradiciones simbólicas pretéritas, incluso de civilizaciones alejadas.
La polisemia del símbolo del león tiene, que yo sepa, los siguientes significados:
1.- Un enemigo al que batir.
Muy representado como un león que está siendo desquijarado, normalmente por Sansón. A la derecha lo vemos en la galería porticada de rebolledo de la Torre, Burgos en una foto realizada por míen agosto de 2.008.
Como animal poderoso, es un formidable enemigo a vencer, no un enemigo cualquiera. Sólo con unas condiciones especiales de fortaleza puede afrontarse la tarea. Se trata de una cita literal de lucha entre Sansón y el León, pero se trata de mucho más. Como pocas veces se evidencia la metáfora con la lucha contra el mal, un mal que muchas veces es interior al ser humano. Así pues, se simboliza una contienda entre dos fuerzas, el luchador es el propio observador el símbolo, y el León es el conjunto de peligros que intentar separarlo del camino de perfección.
2.- El guardián del templo.
Como en el caso de la puerta de los leones de Micenas, pasar entre las fauces de dos leones indica que tal paso no es cuestión baladí. Se necesita un permiso, que se da tácitamente, presuponiendo que el visitante tiene ganado el derecho a penetrar en el templo. El respeto y la humildad son las condiciones de entrada en este caso: no se trata de amedrentar a los leones ni de vencerlos, como en el caso anterior: se trata de conseguir la entrada, lo que nos lleva a preguntarnos si estamos en condiciones de conseguirlo.
La respuesta tendrá relación con la disposición de cada uno. La fotografía de la derecha pertenece a las ruinas de la iglesia de San Lorenzo, en la localidad zaragozana de Uncastillo
3.- Símbolo de Cristo, el león de Judea
Existe un caso extraordinario de fuerza simbólica del león como elemento crístico en la catedral de Jaca. El crismón de la portada occidental está flanqueado por dos leones. El de la izquierda del observador (derecha del crismón) está sobre un hombre postrado mientras agarra una serpiente. Un texto ayuda a la interpretación: "El León se apiada del que se postra a sus pies y Cristo del que lo invoca" Este león por lo tanto representa el poder de Cristo, y el hombre sujetando la serpiente es el fiel reprimiendo sus instintos pecaminosos.
El león de la izquierda del crismón (derecha del observador) tiene, bajo sí, un oso y un basilisco; y la siguiente leyenda: "El poderoso León aplasta al imperio de la muerte"
La fuerza del león se aplica en un caso como fuerza salvadora; y en el otro como justicia implacable. A este respecto, Jaime Cobreros nos recuerda las palabras de San Jerónimo: "Cristo es un león bueno para los buenos y terrible para los malos".
4.- Camino iniciático a través de sus fauces.
Ver un hobre desapareciendo (¿o surgiendo?) entre las fauces de un león sin el menor asomo de dolor, angustia o miedo es relativamente corriente en el románico.
Aquí no sólo es el león el animal utilizado, también puede ser un monstruo más o menos abstracto, como se observa en un capitel interior del monasterio de San Martiño de Mondoñedo, en el que un ser humano está siendo devorado desde la cabeza por dos bestias simultáneamente sin que se observe señal alguna de pavor o intento de defensa.
El paso a través de las fauces, como el paso a través del canal del parto, es un tránsito a otra realidad, un acceso a otro nivel de existencia.
(1) Nos basta para poder dominar la lengua, pero ciertamente puede seguir existiendo un interés genuino sobre el motivo por el cual una palabra es como es y no de otra forma: debajo de la arbitrariedad intrínseca de los idiomas la etimología nos da fecundas explicaciones a este respecto.
(2) El umbral, como plano separador de dos universos: el de fuera y el de dentro, tiene suma importancia en todas las mitologías. Recuerdo una preciosa leyenda vasca en la que un grupo de lamias, seres mitológicos con forma de bellas mujeres que habitaban en cuevas requieren los servicios del médico de un pueblo cercano, cosa extraordinaria porque las lamias no sen relacionan con humanos. Como pago al servicio, le regalan una rueca de oro, y le despiden con la orden tajante de que vuelva a su hogar sin volver la vista atrás. Durante todo el viaje de regreso de la cueva a su casa, el médico lucha consigo mismo para no volver la cabeza, pero al llegar a su puerta, lo hace justo antes de entrar. Inmediatamente la rueca se deshace en polvo, cayendo al suelo el huso de la misma, de oro macizo. El huso era lo único que había traspasado el umbral de la propiedad privada del médico, y allí el poder de las lamias no existía.
Asimismo, en el ciclo mitológico vampírico, el vampiro debe ser invitado a traspasar el umbral de la vivienda de su víctima, al menos la primera vez.