Recensión del capítulo 2 del volumen II del Copleston
LA PATRISTICA
Introducción
El cristianismo entró en el mundo como una religión revelada, como una doctrina de salvación; y no como una filosofía. No obstante, el cristianismo al avanzar provocó la suspicacia y hostilidad tanto de judíos como de letrados paganos. Esto hizo necesario el contraataque dialéctico desde el propio terreno filosófico, y no meramente teológico. Los primeros pasos fueron los escritos de los Primeros Padres y de los apologetas cristianos, aunque su interés era primordialmente teológico y no filosófico; pero se fue fortaleciendo la vertiente abstracta según fue progresando socialmente la nueva religión.
En una primera aproximación podemos decir que la primera filosofía cristiana era neoplatónica, sin una clara distinción entre filosofía y teología. Para defenderse de los ataques paganos a la doctrina, y para demostrar a los emperadores que el cristianismo tenía derecho a la existencia los apologistas son los primeros autores con obras de contenido filosófico.
Apologistas
1. Apologistas griegos.
Los siguientes escribieron en griego, y se interesaron principalmente en la defensa de la doctrina frente a los ataques del paganismo.
Marciano Arístides
Conocido como Arístides de Atenas, ataca a las divinidades paganas y muestra animadversión por la moral griega. Aduce el movimiento armónico del mundo para colegir la existencia de Dios.
Flavio Justino (san Justino mártir)
Nació en la ciudad de Flavia Neapolis. Su familia era pagana de habla griega, por lo que fue educado en ese contexto cultural. En su Diálogo con Trifón cuenta que estudió filosofía con diferentes maestros que por una u otra razón le decepcionaron y, tras convertirse al cristianismo en Éfeso, en tiempos de Adriano, dedicó el resto de su vida a difundir lo que él consideraba la verdadera filosofía. Identifica a Cristo como el logos; la fuerza racional del universo. Su principal obra es Diálogo con Trifón. En ella demuestra una clara filiación platónica. La visión de Cristo como el logos encarnado tuvo gran influencia posterior.
Taciano
De familia siria pagana. Su doctrina, el encratismo consiste en una rigurosa abstinencia sexual, no admiten ningunas nupcias. Buscaban desvincularse de la carne y eran rigurosos en el campo de la alimentación, absteniéndose de comer carne y de beber vino, sustituyendo este por agua en las eucaristías. Se inclinó hacia el rigorismo extremo apartándose de la iglesia hacia sectas gnósticas en las que pretendían sustituir la fe por el conocimiento.
Atenágoras
Hacia 177-178 compuso Atenágoras una Súplica en favor de los cristianos, escrito que envió a los emperadores Marco Aurelio y su hijo Cómodo; defendiéndolos de la triple acusación de antropofagia, incesto y ateísmo. Su doctrina tiene como pilares el monoteísmo compatible con la trinidad (posee uno de los primeros intentos explicativos de este asunto), el matrimonio con fin único de la procreación y la concordancia entre la fe y la razón.
Teófilo de Antioquía
Hace una llamada al pagano inteligente en su obra A Autólico. Afirma que del mismo modo en que se conoce la exitsencia del alma por el movimiento del cuerpo, se conoce a Dios a través de la providencia y de sus obras.
Además de los anteriores, hay otros apologistas griegos para los cuales el gran enemigo a batir era el gnosticismo, una monstruosa fusión de elementos escriturísticos y cristianos, griegos y orientales que pretendía sustituir la fe por el conocimiento (gnosis) mediante raras especulaciones teosóficas. El gnosticismo se caracterizó por su dualidad entre Dios y la materia, dualismo que se aproximaba al maniqueo sin llegar a tanto. El abismo ontológico entre Dios y la materia se llenaba con un sinnúmero de criaturas, emanaciones y seres intermedios. Marción, Basílides y Valentino figuran entre los gnósticos más famosos, con escritos plagados de neopitagorismo y neoplatonismo. Los apologistas principales contra el gnosticismo son san Ireneo, Hipólito y Tertuliano.
San Ireneo (130-202)
Escribió Adversus Haereses, razonando contra el gnosticismo. Afirma la unicidad de Dios, su papel de creador del Cielo y de la Tierra a partir de la nada y no a partir de la materia preexistente; en libertad y no por necesidad. La reencarnación es falsa y la verdadera gnosis es la enseñanza de los Apóstoles
Hipólito
Discípulo de Ireneo, En el proemio de su obra Filosofoúmena declara su intención de exponer los plagios de los gnósticos, mostrando que sus opiniones han sido tomadas de los griegos, tergiversando y confundiendo. Critica a los griegos diciendo que se preocuparon por la creación y no por el creador.
2. Apologistas latinos.
Minucio Félix, Arnobio, Lactancio
Tertuliano (160-220)
Nacido de padres paganos, se convirtió al cristianismo, para caer en la herejía montanista, una forma de puritanismo rigorista y excesiva. Presenta un claro y explícito rechazo del paganismo. Para él los filósofos griegos son los patriarcas de los herejes; pues Valentino se basó en los platónicos, Marción plagió a los estoicos, etc. Afirma que la existencia de Dios se conoce a partir de sus obras, y sorprende su afirmación de la corporeidad de todo lo existente, Dios incluido. Como hipótesis, pudo querer afirmar la substancialidad de Dios. Respecto al alma humana, adopta una suerte de traducianismo [en teología se designa como traducianismo la doctrina que afirma que el alma personal de que cada ser humano se supone dotado, es resultado del acto de la generación, lo mismo que su cuerpo, derivando del alma del padre o de los padres. Al traducianismo se le opone elcreacionismo que atribuye cada alma personal a un acto especial de creación por parte de Dios.] Este traducianismo lo adopta por una necesidad teológica: explicar la transmisión del pecado original. El más firme opositor de este traducianismo fue Lactancio que defendió a este respecto el creacionismo: el alma es creada directamente por Dios en el momento de la concepción.
Defiende la libertad de la voluntad humana y la inmortalidad natural de la misma, cuestión que casa mal con su materialismo corporeísta. Acuño diversos términos teológicos, como el de "personas" referido a la trinidad.
Clemente de Alejandría (150-219)
Nació probablemente en Atenas. Se empeñó en desarrollar una gnosis cristiana verdadera, en oposición con la falsa. Su fórmula era Credo, ut intelligam. Podríamos traducirlo por "creo, luego debo conocer". Sigue las ideas de Justino sobre el logos. El logos divino siempre ha iluminado las almas: los judíos tuvieron a Moises, los griegos a sus filósofos; mediante los cuales alcanzaron muchas verdades. La filosofía no sólo ayuda a llegar al cristianismo, sino que también lo explica.
Sin embargo, rechazó todo conocimiento positivo de Dios. Sólo conocemos aquello que Dios no es, con lo que afirmó la llamada vía negativa de la teología.
Orígenes (185-255)
Concilió su intención de ser cristiano ortodoxo con la de reconciliar la filosofía platónica con el cristianismo. Bajo la influencia del neoplatonismo afirmó que Dios trasciende a la razón, que está más allá de la esencia y de la mente. Que Dios creó el mundo desde la eternidad por necesidad de su propia naturaleza. Dios, que es bondad, nunca pudo estar inactivo puesto que la bondad tiende siempre a la autodifusión. Además, si hubiera habido un tiempo en el que el mundo no fuese, la inmutabilidad de Dios quedaría deteriorada. Ambas razones dependen del platonismo. Dios es el creador de la materia. El lógos o Verbo es el ejemplar de la creación, e intermediario entre Dios y sus criaturas. La procesión última dentro de su divinidad es el Espíritu Santo, y bajo él están los espíritus creados que, mediante el poder del Espíritu Santo son promovidos al estado de hijos de Dios, en unión con el Hijo y participando finalmente en la vida divina del Padre.
Las almas son creadas iguales, pero el pecado, en un estado de preéxistencia, hizo que fueran revestidas por los cuerpos: las diferencias entre ellas se deben a sus comportamientos antes de su entrada en este mundo. En la tierra disfrutan de libre albedrío, pero sus actos dependen también de la gracia de Dios. Todas ellas, las de los demonios incluidas, conseguirán mediante purificación reintegrarse con Dios. Se trata de la doctrina de la restauración de todas las cosas (apocástasis, o reunificación final con la divinidad de todo lo existente), que niega el infierno ortodoxo.
Intentó asimilar las procesiones del emanantismo de Filón y Plotino a la situación cristiana. Su concepto del lógos como idea de las ideas (ιδέα ιδεῶν) es asimismo claramente neoplatónica. Se trata en justicia del primer gran pensador cristiano realmente sistemático.
3. Padres griegos posteriores
Respecto a los Padres griegos de los siglos IV y V, trataron cuestiones teológicas (la unión hipostática, la Santísima Trinidad) utilizando expresiones y términos filosóficos, pero eso no los convierte en filósofos. San Atanasio, san Gregorio Nacianceno y sobre todo Eusebio de Cesarea y san Gregorio de Nisa son de esta época. Veremos los dos últimos.
Eusebio de Cesarea (265-340).
Considerado gran historiador de la Iglesia, y apologeta. Veía en el paganismo, y en especial en el platonismo, una preparación hacia el cristianismo. Escribió una obra, hoy perdida, de 25 tomos en contestación a Porfirio, el ilustre neoplatónico y discípulo de Plotino. Su obra se muestra acorde con Justino, Clemente de Alejandría y Orígenes.
Su obra principal conservada es Praeparatio evangelica. En ella afirma que Platón había copiado sus ideas del Antiguo Testamento, opinión que comparten Orígenes y Clemente de Alejandría. Incluso cree ver atisbos de la Santísima Trinidad en Platón, viendo en realidad elementos neoplatónicos del Uno, el Nous y el Alma del mundo. La moral del Fedro le recuerda a San Pablo, la creación del Timeo, al Génesis, e incluso en la ciudad ideal platónica ve la teocracia judía.
Aún así, Eusebio ve claramente las diferencias: manifiesta que Platón no fue un profeta, sus doctrinas están contaminadas de eternismo material, emanación, preexistencia del alma, reencarnación, etc. Además, las doctrinas de Platón son de un elevado intelectualismo, mientras que el cristianismo es accesible para todos. La conclusión es que la especulación humana sin revelación nunca puede alcanzar la verdad, aunque la filosofía griega se acercó todo lo que pudo en la medida en que preparaba el camino al cristianismo. La idea de la inspiración y copia de los filósofos griegos del AT conducía a la satisfactoria conclusión de que la especulación humana en ausencia de fe se extravía. San Buenaventura explorará ese camino en el XIII, aunque no sería la opinión que finalmente prevalecería, sino la de Tomás de Aquino y Duns Escoto.
San Gregorio de Nisa (335-395)
Recalcó que los datos de la revelación son asunto de fe, no de razonamiento. Los misterios de la fe no son cuestiones filosóficas ni científicas. Por otra parte, la fe tiene una base racional, por cuanto que ciertas verdades tienen demostración filosófica (como la existencia de Dios). Pro eso es perfectamente posible invocar la ayuda de la filosofía. Tiene toda una teoría trinitaria, explicando la necesidad del logos como uno en naturaleza con el Padre, y entre ambos meramente una distinción de relación.
En su escatología admite las tesis de Orígenes de “restauración de todos las cosas (catástasis)”, pero no la teoría de la preexistencia, afirmando en De hominis opificio que el autor de De principiis (Orígenes) se dejó extraviar por la filosofía griega. El alma es creada, incorpórea, sobrevive al cuerpo con el cual se unirá finlamente. Respecto a las diferencias entre alma y cuerpo, había una aporía interesante en la época: Si la materia procede de Dios, encontes en Dios residen elementos materiales, y no es totalmente espiritual. En caso contrario, la materia es eterna. San Gregorio no aceptará ni la materialidad de Dios ni la eternidad de la materia, afirmando que los cuerpos materiales se componen de cualidades que no son a su vez materiales. La unión de las cualidades de peso, color, cantidad, solidez; da como resultado los cuerpos, mientras que su disolución significa la muerte del cuerpo. San Gregorio usó muchas expresiones plotinianas y neoplatónicas en general, pero adaptándolas a la necesidad cristiana, no en su puridad.
Por otra parte, san Gregorio es el inicador de la teología mísitica: el hombre está preparado para comprender el mundo sensible, y a través de él, algo de Dios y de sus atributos. Ahora bien, las cosas sensibles a las que puede acceder el hombre no son de existencia genuina, sino espejismos e ilusión, excepto como símbolos de una realidad inmaterial que está detrás. Esto crea una tensión en el alma, un desespero (anelpistía) qiue supone el nacimiento del misticismo. El alma, atraída por Dios, abandona su objeto normal de conocimiento, sijn ser capaz no obstante de llegar a Dios, atraviesa la “Nube del no-saber”. Esa oscuridad que rodea a Dios se debe a la completa trascendencia de la sustancia divina. Para san Gregorio esa oscuridad divina persiste siempre, y ese progreso del alma por acercarse a Dios no se detiene ni en el cielo. El esquema de ascenso del alma es claramente plotiniano, pero al mismo tiempo cristocéntrico, pues es el logos el que impulsa al alma en su ascenso.
San Juan Damasceno ( - 749)
Es el último de los Padres griegos. Su obra fundamental es su Fuente de la sabiduría. Bebe de la filosofía de Aristóteles y de Porfirio. Afirma que la filosofía y la ciencia son criadas de la teología, adoptando el punto de vista de Clemente y de los dos Gregorios (de Nisa y Nacianceno). En oriente goza de tanto prestigio como Santo Tomás en Occidente.
SAN AGUSTIN
San Agustín (354-430 )
1. Vida y escritos.
Hijo de cristiana y de pagano. No se defendía bien en griego. Tras leer el Hortensio de Cicerón empezó a preocuparse por cuestiones filosóficas, abrazando el maniqueísmo. Se traslada a Roma.Sin embargo no le sirve para resolver ceirtas dudas intelectuales, tales como el origen de la certeza en el pensamiento humano. Pasa de Roma a Milán, donde estudia el cristianismo y los sermones de san Ambrosio. Establece formas neoplatónicas de pensar, y llega al convencimiento de que el NT muestra cómo vivir de acuedo con la sabiduría. Establece amistad con dos cristianos: Simpliciano y Ponticiano. Se convierte en verano del 386.
No escribió obras netamente filosóficas, sino que hay que aislar el contenido filosófico de su trasfondo teológico, situación habitual en la época. Se trata para él de penetrar en la fe cristiana mediante el entendimiento. Credo, ut intelligam es también su lema.
2.- El conocimiento
San Agustín nunca pretendió elaborar una teoría del conocimiento para luego desde ella construir una metafísica sistemática. En Contra académicos replica la afirmación de Licencio, en el sentido de que la sabiduría consiste en la búsqueda de la felicidad, diciendo que es absurdo llamar sabio a quien no posee la sabiduría de modo actual. Aún así, Agustín no es un intelectualista, ni su filosofía es eudemonística. Es perfectamente consciente del problema de la certeza, aunque su pregunta no es ¿Podemos conseguir la certeza?, sino ¿Cómo podemos conseguir la certeza? El que se suponga que sí se puede conseguir, no hace desaparecer al problema. ¿Cómo es que la mente, finita como es, puede alcanzar cierto conocimiento de verdades eternas?
Tras su incursión en el maniqueísmo, vence su tentación de caer en el escepticismo, admitiendo la posibilidad de conseguir certeza al menos en algunas cuestiones; Platón lo explicaría mediante la anamnesis, no así Agustín, que en Contra académicos muestra priemro que la sabiduría pertenece a la felicidad, y el conocimiento de la verdad a la sabiduría. Contra los escépticos explica que una proposición doble y disyuntiva contradictoria, debe ser siempre cierta. También, puedo estar siempre seguro de mi impresión subjetivo: Puedo no estar seguro de que "esto es blanco", pero sí de que "esto me parece blanco", por lo demás, los objetos corpóreos le parecían un mero punto de partida en el acercamiento hacia Dios. Para la vida es necesario dar crédito a los sentidos. Pero los objetos de verdadero conocimiento deben ser inmutables, y no pueden ser los objetos sensible. La sensación es común a los brutos y al hombre, pero sólo el hombre puede percibir las cosas como aproximaciones a sus modelos eternos. Esto se ve muy bien en los juicios comparativos, si asentimos que A es más bello que B es porque tenemos una idea de belleza inmaterial, un modelo eterno.
La teoría el conocimiento agustiniana se resume así: En el nivel más bajo está la sensación, común a hombres y a brutos; mientras que en el nivel más alto está la contemplación de las cosas eternas sin intervención de la sensación. En el intermedio, hay un nivel racional no compartido con los animales: la mente humana juzga los objetos sensibles de acuerdo con modelos eternos e incorpóreos. Este nivel intermedio tiene como características:
1.- Se refiere no obstante a objetos sensibles externos, corpóreos, y es un nivel más bajo que el de contemplacion de cosas eternas.
2.- Está orientado a la acción, no a la contemplación como el nivel superior.
Es claramente una teoría platónica, con depreciación de los objetos sensibles, una admisión casi rencorosa del conocimiento práctico como una necesidad vital, con la comparación del ascenso epistemológico y la liberación de la esclavitud de los sentidos. Sin embargo, es un error no ver más que platonismo en agustín: su fin principal no es sino la comunión con un Dios personal, no alcanzar un bien impersonal. Dará valor primordial al amor para ello. Lo cierto es que san Agustín encontró en el platonismo un aliado poderoso para expresar una filosofía de vida cristiana, sin reducirse al mero platonismo.
Respecto a la mera teoría de las ideas, para Agustín, las ideas no eran sino pensamientos de Dios, y su estatus ontológico era el de esencias objetivas, no meras ideas subjetivas. Podríamos decir que hacía suya la opinión de que residían en el Nous, la mente divina, primera hipóstasis emanada del Uno, si no fuera porque no aceptaba la doctrina de la emanación. Esto plantea un peliagudo problema: si el hombre es capaz de contemplar verdades eternas, y estas son ideas en la mente divina, ¿es el hombre capaz de entender la esencia de Dios? Al fin y al cabo, la esencia de Dios coincide ontológicamente con el contenido de la mente divina. Esta versión ontologista de su pensamiento es sin embargo inaceptable si tomamos en su conjunto toda su obra. Para Agustín la verdadera contemplación de la esencia de Dios no se da sino en la otra vida, y el acercamiento a la misma en este se da a través de la perfección moral. Quizás sus expresiones neoplatónicas hayan forzado a algunos exégetas a creerlo, pero no es consistente con su pensamiento global. Más aún: dado que plantea en otro sitio una posible demostración de la existencia de Dios a partir de la adquisición de verdades eternas en la mente humana, parece evidente que tal adquisición y la mera contemplación de la esencia divina son cosas diferentes, o la demostración estaría fuera de lugar por superflua.
Dice san Agustín que no podemos percibir la verdad de algo inmutable si no está iluminadas como por un sol. Esa luz inteligible proviene de Dios. Esta idea la podemos rastrear hasta Platón, pasando por Plotino. Esa luz es una iluminación espiritual análoga a la que la luz del sol efectúa sobre los objetos sensibles. No es la iluminación misma lo que ve la mente, ni tampoco el Sol Inteligible, o a Dios, sino que las características de necesidad y eternidad de las cosas eternas son visibles a la mente por la acción de Dios. La verdad eterna es muy superior y más excelente a nuestras mentes, de ahí que para que éstas tengan acceso a aquella, es necesaria la acción divina. Por eso postuló Agustín esa iluminación divina, a causa de las deficiencias manifiestas del intelecto humano. Santo Tomás de Aquino manifestará opiniones diferentes en este aspecto, que algunos intentarán conciliar en un ejercicio de bordado fino y poco convincente. La teoría de la iluminación divina toma el espacio ocupado en el platonismo por la reminiscencia.
3.- Dios
La prueba central de la existencia de Dios en Agustín parte del pensamiento: la aprehensión por la mente de verdades inmutables y eternas "una verdad que no puedes llamar tuya, ni mía ni de ningún hombre, sino que está presente en todos". No puede ser una verdad inferior a la mente, pues la mente no la constituye ni puede enmendarla, ; si fuera igual a la mente sería como ella, mutable, luego es superior a ella. Y está fundada en el Ser, reflejando la inmutabilidad de Dios. Este argumento que llega a Dios desde la verdad eterna en la mente humana será recogido por Leibniz
También lo prueba Agustín a partir del mundo corpóreo, extenso. Pero aquí no es demostrativo, sino insinuante, alusivo. Ahora no quiere un asentimiento puramente intelectual, sino una actitud dinámica del alma hacia Dios. Agustín trata de mostrar que la creación no puede dar al alma la ansiada felicidad que ésta busca, sino que apunta por encima de ella misma al Dios viviente. Lo hace más recordando un hecho que dando una demostración. Para Agustín el alma, tras experimentar el mundo sensible, se interioriza buscando lo inmutable. Así llega al conocimiento de Dios creador, a través de las cosas que Él creó.
San Agustín insiste en que el mundo de las criaturas refleja y manifiesta a Dios, aunque lo haga de forma inadecuada. Las criaturas tienden al no-ser, pero mientras son, poseen cierta forma, que no es sino reflejo de una forma que no puede perecer. Así, el orden y la unidad del mundo proclaman la unidad del creador
Dios conocía desde siempre todas las cosas que iba a hacer. Aunque estas no vivieran a ser sino con el tiempo. Las especies de las cosas existentes tienen sus ideas o rationes en Dios. En virtud de ese acto de total conocimiento, Dios conoce incluso los actos libres de los hombres.
4.- El Mundo
Agustín propone la creación del mundo por Dios a partir de la nada. A diferencia de Plotino, en el cual la emanación se produce por necesidad, ya que el bien se difunde necesariamente; para Agustín la creación es un acto libre de voluntad divina. Todas las cosas deben su ser a Dios.
Las cosas pueden haber sido hechas por Dios a partir de una materia sin forma, ¿sería esa materia sin forma independiente de Dios? Si esa materia careciera totalmente de forma, sería lo más próximo a la nada. Si por el contrario se quiere decir que esa materia carece de la forma completa tal y como la observamos en las cosas, teniéndola "incoada"; es decir, estando apta para recibir la forma; esa misma materia sería creada a partir de algo que no era nada. Por lo tanto prevalece la creación a partir de la nada.
Una teoría aparte en Agustín, aunque rechazada por santo Tomás es la de las rationes seminales. Se trata de la postulación de gérmenes de cosas, o potencias invisibles creadas por Dios en el principio y desarrollándose luego en el tiempo mediante su despliegue temporal. Todo ello para cuadrad el Eclesiastés (El que vive eternamente lo creó todas las cosas juntas) con el Génesis. Dado que en otro lugar del Génesis se afirma que Dios creó antes las hierbas verdes que las semillas, hacían falta oro tipo de semillas previamente para reconciliar lo irreconciliable.
También hizo uso platónico de los números. Las semillas de las razones seminales serían núemros escondidos, mientras que los cuerpos presentan números manifiestos.
La cumbre de la creación material es el hombre, que consta de alma y cuerpo inmortal. Un alma en posesión de un cuerpo no son dos personas, sino un solo hombre. Recalca esto pues también afirma que el alma es una substancia completa. El alma es principio de vida, y su inmaterialidad y substancialidad le confieren su inmortalidad. Para explicarlo adopta el argumento del Fedón, pero modificado: en el Fedón Platón afirma que siendo el alma principio de vida y siendo los contrarios incompatibles, el alma no puede recibir la muerte. Esto parece implicar que o el alma existe por sí misma, o que es una parte de Dios; ambas cosas inaceptables para Agustín. Por ello efectúa una readaptación del argumento: el alma participa de la vida, recibiendo su ser y esencia de un Principio que no admite contrario alguno. El ser que recibe el alma de ese Principio [Dios] es la vida, luego no puede morir. También esto tiene una pega: las almas de los brutos serían igualmente eternas. Para evitar esta conclusión, Agustín distingue el alma de las bestias, que puede sentir pero no razonar, del alma humana. El alma humana aprehende una verdad indestructible, lo que prueba que ella misma es indestructible.
5.- Teoría moral
La ética de san Agustín tiene carácter eudemonística, en común con la griega. Ahora bien, la felicidad sólo se encuentra en Dios. La criatura racional no peude ser feliz por sí misma: el ser humanoe s mutable e insuficiente para sí mismo. Sólo puede encontrar la felicidad en un objeto inmutable: Dios. No es posible separar en Agustín una ética natural y otra sobre natural, pues al santo le interesa el hombre en concreto, y el hombre en concreto tiene una vocación sobrenatural. Se trata de una ética de amor, pues consiste en "amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu mente y con toda tu alma, y al prójimo como a ti mismo". La vida buena y honesta no se hace de otr a manera que mediante el amor.
La voluntad es libre, y sujeto de obligación moral. Agustín dio base metafísica a esa obligación moral. La base necesaria de esa obligación es la libertad. La voluntad humana es libre de separarse de Dios, pero al hacerlo, se mueve contrariando la ley divina. Eso ley divina se manifiesta en la propia naturaleza humana: el hombre está por naturaleza dispuesto hacia Dios. Por eso incluso los impíos censuran correctamente: ven ñas reglas morales "en el libro de aquella luz que se llama Verdad". Las leyes no son caprichos arbitrarios de Dios, sino que él creó al hombre queriendo que fuese lo que él quería que fuese. La voluntad humana es libre, epro a la vez está sujeta a la obligacion de amar a Dios, y hacerlo es un deber.
El abismo que hay entre la criatura infinita y el hombre, finito y mutable, sólo se peude franquear con la gracia divina. La ley se dio para que la gracia pudiera ser buscada, y la gracia se dio para que la ley pudiera ser cumplida.
El mal es alejamiento de la criatura creada de su creador., alejamiento del Bien inmutable. Por lo tanto en Agustín se contempla el mal como la renuncia a la esencia, y tendencia al no-ser. Esta visión del mal como privación proviene de Plotino, en la que Agustín encontró una respuesta a los maniqueos. San Agustín ve la historia de la especia humana como la dialéctica de los dos principios: el de moralidad como amor a Dios y el del mal como laejamiento de Dios; materializados en las figuras de las ciudades de Jerusalén y Babilonia. Los ciudadanos de Babilonia viven alejados de Dios.
6.- El Estado
Agustín vio en la historia la lucha entre dos principios de conducta, dos amores: por un lado a Dios, con sumisión a su ley; y por otro a sí mismo, al placer y al mundo. Se encarnan en las cu¡iudades simbólicas de Jerusalem y Babilonia. No obstante, se trata de ideas morales y espirituales, no coincidentes con ninguna organización real. Así, cuando la ciudad de Babilonio es identificada con el Estado, particularmente con el estado pagano de Roma y la ciudad de Jerusalem es identificada con la Iglesia, la identificación no es completa: un funcionario eclesial peude ser habitante de Babilonia por su condición moral, y viceversa. Además, si la asimilación del Estado a Babilonio fuera completa, un cristinao no podría ocupar legítimamente cargos en el estado, opinión jamás mantenida por Agustín. Agustín define la sociedad como "una multitud de criaturas sociales asociadas de común acuerdo en cuanto a las cosas que aman". Así, si las cosas que aman son buenas,. el estado lo será, y será malo si las cosas amadas son malas. Eso no significa que el Estado está fuera de la esfera moral, sino precisamente lo contrario: la misma ley moral tienen los estados y las personas. Por eso sólo el estado cristiano es el verdaderamente justo y moral.
De esto se extraen dos importantes conclusiones:
1.- La Iglesia ha de tratar informar a la sociedad civil de sus celestiales principios de conducta.
2.- La Iglesia es la única sociedad realmetne perfecta, claramente superior al estado, y como tal tiene derecho a valerse de los poderes de este mundo.