CONTRASTACION DE HIPOTESIS CIENTÍFICAS
Introducción
En este tema se estudia en especial la contrastación de las hipótesis de una manera sencilla que permite reconocer cuáles son los elementos principales de la contrastación. No se intenta precisar mucho el concepto de hipótesis. En los temas posteriores sí se discuten con cuidado los conceptos de ley y de teoría, pero tratar la contrastación en relación con el concepto de teoría complicaría mucho el análisis, que en este capítulo inicial pretender ocuparse de lo más básico, porque muchos de los problemas centrales aparecen este nivel de discusión. Son centrales las ideas de que las hipótesis normalmente no se someten a contrastación aisladas, que el resultado de la contrastación se puede tratar de varias maneras. El estudiante debe además fijarse en el concepto de experimento crucial. Conviene aquí refrescar lo que el estudiante haya aprendido de lógica de primer orden, porque las hipótesis se contrastan normalmente a través de sus consecuencias.
Resultados de aprendizaje: Se deben adquirir los siguientes conocimientos más relevantes:
1.- Saber qué elementos intervienen en la contrastación de una hipótesis.
2.- Saber cuáles son los resultados posibles de una contrastación.
3.- Entender qué es un experimento crucial.
Texto base: capítulo 3 de "Fundamentos de Filosofía de la ciencia" de Diez- Moulines
Atenderemos a la metodología y a los aspectos puramente estructurales.Para ello obviaremos la elaboración o invención de hipótesis, la naturaleza de las mismas (de la que únicamente exigiremos que tenga consecuencias empíricas constatables) ,la naturaleza de los datos, obviaremos también los casos en los que la contrastación de las hipótesis cuya predicción es esencialmente estadística o probabilista (como ocurre por ejemplo en las hipótesis causales sobre las correlaciones entre el consumo de tabaco y algunas formas de cáncer) las consecuencias de las contrastaciones y también la evaluación epistemológica de dicha constratación.
Los científicos en su labor cotidiana realizan sus afirmaciones de modo tal que de ellas se siguen ciertas predicciones sobre hechos empíricos particulares constatables, y reconocen que la presencia o ausencia del hecho predicho constituye prima facie evidencia a favor o en contra de sus afirmaciones. Pero antes de entrar en otras importantes cuestiones hay que clarificar los elementos, estructura y procedimientos de la práctica en cuestión, de la "puesta a prueba" con la experiencia. A esto nos referimos con la dimensión puramente metodológica de la contrastación. Aunque los aspectos filosóficamente más interesantes queden provisionalmente aplazados, este estudio previo contiene ya suficientes elementos de interés para la comprensión de una parte esencial de la práctica científica.
1. Algunos episodios históricos (contrastaciones de hipótesis previas)
1.1. Mecánica aristotélica
Para Aristóteles el movimiento sólo se produce ante la presencia de una fuerza actuante. Aristóteles formula una especie de ley mecánica general: la velocidad es directamente proporcional a la fuerza actuante e inversamente proporcional a la cantidad de materia y a la resistencia o rozamiento del medio. Para dar cuenta de hechos conocidos, esta teoría era completada con una hipótesis "de umbral": dados un cuerpo y un medio, por debajo de cierto umbral la fuerza no produce movimiento (un hombre sólo tirando de un barco no lo mueve). En el siglo siguiente, Arquímedes, el creador de la polea, la palanca y la estática de sólidos, refutó dicha hipótesis al mover (según la tradición) con una sola mano, mediante un sistema de poleas, un barco totalmente cargado en el puerto de Siracusa.
1.2. Esferas homocéntricas de Eudoxo y Calipo para explicar el sistema solar.
Los cambios de brillo de Venus y Marte indujeron a Apolonio e Hiparco a cambiar a un modelo heliocéntrico.
1.3. Rotación de la tierra.
El modelo heliocéntrico de Aristarco era desestimado por presentar dificultades empíricas: si la tierra giraba, un objeto dejado caer de desplazaría hacia el oeste. Los físicos del ímpetus de la edad media demostraron que esto no era así, por la composición de movimientos (grave desde un mástil con un barco en marcha).
1.4. Paralaje estelar
La ausencia de paralaje medible impidió adoptar el modelo heliocéntrico, si bien el propio Aristarco arguyó que la distancia de la órbita terrestre alrededor del sol era despreciable frente a las distancias estelares. Copérnico utiliza la misma defensa en el siglo XVI, aumentando para ello casi doscientas veces el diámetro del universo estimado hasta entonces. Esto le parecía una estrategia inaceptable a Tycho Brahe, quien, disponiendo pocos años después de observaciones incomparablemente más precisas, seguía sin observar paralaje. Por eso propuso un sistema mixto.
1.5. Fases de Venus
La observación de Galileo de fases en Venus no era explicable con el modelo geocéntrico habitual, motivo por el que el sistema heliocéntrico recibió el apoyo definitivo. No obstante, el modelo de Tycho sí las explicaba, de modo que sus seguidores necesitaron más acopio de pruebas para abandonarlo.
1.6. El barómetro de Torricelli
Torricelli explicó la imposibilidad de succionar más de 10 metros de columna de agua por la presión atmosférica, y predijo que en un tubo lleno de mercurio, al invertirse y sumergirse en un recipiente con esa sustancia, la columna de mercurio descendería hasta alcanzar 1/14 de la altura para el agua, pues la densidad del mercurio es 14 veces la del agua. La prueba resultó exactamente como había predicho. Predijo diferente comportamiento en lo alto de una montaña,acertando también, como demostró en Puy de Dôme. SIn embargo, algunos aristotélicos se defendieron apelando a una supuesta disminución del horror vacui con la altura.
1.7. El cometa Halley
Halley defendía la hipótesis de que al menos ese cometa era de órbita elíptica y, por tanto, recurrente. Repasó los datos astronómicos disponibles de los 150 años anteriores, con más de veinte visitas de cometas, y vio que al menos en dos casos (1530 y 1606) podría tratarse del mismo cometa. Sobre la base de esos datos predijo que el cometa aparecería nuevamente a finales de diciembre de 1758. El día de Navidad de 1758 apareció efectivamente de nuevo un cometa en el cielo visible, que se identificó con los anteriores y que desde entonces lleva su nombre. El episodio se consideró una validación no sólo de la hipótesis sobre la órbita elíptica del cometa sino también, en general, de toda la teoría newtoniana.
1.8. Flogisto
Teoría desarrollada por Stahl, atribuyendo a los cuerpos una substancia, el flogisto, que liberaban al arden. Lavoisier negó la hipótesis con experimentos que demostraban que los cuerpos al arden adquieren más peso, con lo que el peso del flogisto debiera ser negativo.
1.9. Fiebre puerperal
8,2 % de muertes en 1844, 6,8 % en 1845 y 11.4 % en 1846 alrededor del parto exigían una explicación en la Primera División de Maternidad del Hospital General de Viena. En la segunda división el porcentaje era mucho menor. En 1847 Semmelweis, uno de los médicos de la División Primera, realizó una nueva conjetura al observar que un colega había muerto con síntomas parecidos tras cortarse con un bisturí usado para realizar una autopsia de una embarazada: las muertes podían deberse a la irrupción de "materia cadavérica" (infecciosa) en la sangre. Ordenó que todo el personal se lavara con sal clorada, un fuerte desinfectante, antes de atender a las pacientes. En 1848 la mortandad fue de 1,27 % en la División Primera y de 1,33 % en la Segunda.
1.10. Neptuno y Vulcano.
1.11. Las teorías de la luz
Teoría corpuscular de Newton y ondulatoria de Huygens (XVII). Algunos fenómenos eran explicados igual de. bien por ambas (reflexión, refracción), de los restantes, unos los explicaba de forma más natural la teoría corpuscular (polarización) y otros la ondulatoria (superposición, difracción). Se impuso la de Newton, pero ya en el XIX Young y Fresnel aportan nuevas experiencias que avalan la ondulatoria (difracción). A mediados del XIX Foucault mide la velocidad de la luz en el agua, resultando menor que en el aire, en la cantidad predicha por la ondulatoria, que recibe un fuerte espaldarazo...hasta el XX con la dualidad cuántica.
1.12 El éter y el experimento Michelson-Morley y postulado de la contracción de Lorenz
1.13 El ADN
En 1952 Watson y Crick tenían un modelo de triple hélice de azúcar base y fosfato que predecía un contenido de agua diez veces menores que el medido experimentalmente. Vieron en 1953 que el modelo de doble hélice predecía lo realmente observado. pero no lo asumieron porque refinamientos eln el modelo de triple hélice daban asimismo los mismos datos. Las fotografías de rayos X de Rosalind Franklin sí constituyeron motivo para abandonar el modelo inicial y adoptar el de doble hélice.
1.14. La extinción de los dinosaurios.
Debido a calentamiento global por un meteorito, o por una cadena de erupciones volcánicas. Ambas hipótesis rpedicen estructura de cuarzo fracturadas en los estratos del límite KT (que se observan en la realidad). Sin embargo el tipo de fractura es diferente en cada caso, y los datos avalan el impacto.
1.15. Deriva continental
Dos teorías rivales hasta mediados de los años 60 del XX. 1: La corteza originalmente en estado líquido debido a las altas temperaturas y por efecto del enfriamiento se solidifica, se contrae y se "resquebraja" formando los actuales continentes (inmóviles desde entonces); y 2: la teoría de la deriva continental desarrollada por Wegener hacia 1915: la primera masa sólida era al principio única (Pangea) y tras la fractura los trozos resultantes se desplazan horizontalmente; los continentes actuales no han tenido siempre la misma forma, y de hecho siguen en movimiento.
Indicios favorables para la 2: complementariedad de siluetas de continentes, fauna fósil común en los complementarios, jóvenes cadenas montañosas en las juntas. Pero la teoría 1 también las explicaba. Esta dificultad queda subsanada por la teoría de las convecciones propuesta por Hess en los sesenta: en el interior del planeta hay corrientes geológicas de convección, como en un líquido hirviendo. Esta nueva versión de la teoría de la deriva predice la presencia de ciertos patrones magnéticos específicos en los sedimentos de los fondos marinos, extremadamente improbables y sorprendentes para los contraccionistas. Los datos sobre el magnetismo recogidos a mediados de los sesenta coinciden plenamente con los anunciados por la teoría de la deriva, después inmediata y generalmente aceptada.
1.16 Relatividad general y la confirmación de la desviación de la luz por campos gravitatorios (Eddington).
2. Elementos de contrastación
Esta larga serie de episodios históricos responden a un patrón de contrastación común. Empezaremos viendo aquí cuáles son los elementos involucrados en este tipo de episodios.
2.1. Hipótesis (H) y supuestos auxiliares (SA)
La hipótesis es la afirmación que se pone a prueba, postulada para dar cuenta de determinado fenómeno y acerca de la cual buscamos evidencia a favor o en contra. Es importante señalar que no siempre está claro cuál es la hipótesis que explícitamente se somete a prueba. Por ejemplo. en los casos del cometa Halley y de Neptuno, parece que las hipótesis en juego son, respectivamente, que el cometa tiene órbita elíptica y no parabólica, y que existe un nuevo planeta con determinada órbita. Pero el éxito se extendió a la mecánica celeste en su totalidad, que de algún modo también se consideraba en juego. Esto nos conduce al siguiente elemento de la contrastación.
No siempre es fácil distinguir entre hipótesis y supuestos auxiliares. Éste es el motivo de la relativa indefinición de la hipótesis en algunos casos. En el caso de Halley, una parte clara de la hipótesis es que el cometa es de órbita elíptica, y un supuesto claramente auxiliar es que las perturbaciones debidas a los otros astros conocidos son despreciables. Pero no está claro si el conjunto de las leyes de la mecánica celeste con cuya ayuda se realiza la predicción forma parte de la hipótesis o más bien de los supuestos auxiliares. A juzgar por la lección extraída del nuevo paso del cometa, parece que también estaba en juego la teoría general. Pero no hay límites claros. Qué sea la hipótesis se deriva de las intenciones presentes en el contexto de la contrastación: la hipótesis es aquella afirmación (o conjunto de afirmaciones) para evaluar la cual se ha tenido la intención de realizar la contrastación. Por tanto, lo que son hipótesis y supuestos auxiliares en un contexto pueden invertir su papel en otro.
2.2. Predicción (P) y condiciones iniciales (CI)
La predicción es la piedra de toque de la contrastación. Sin ella, no hay tal. Es necesario que haya una predicción si lo que se quiere es contrastar, no meramente afirmar la hipótesis. Tal predicción es una afirmación empíricamente constatable de modo más o menos inmediato. Tal predicción se puede caracterizar de dos modos:
1. Implicación constrastadora (I). Se trata de una implicación condicional de la forma: "Si se dan tales circunstancias empíricas, se observará tal fenómeno". Por ejemplo, aplicado al caso 1.9: "al lavarse el personal las manos con sal clorada, se producirá antes de seis meses un descenso significativo de la mortandad"; es decir, tiene la forma CI -> P
2. Separar el antecedente y el consecuente de la implicación contrastadora, distinguiendo por un lado la predicción propiamente dicha de las condiciones
En todo caso, se trata de una diferencia de énfasis, siendo ambas presentaciones equivalentes. La predicción se describe casi siempre como un hecho particular, como sucede por ejemplo en los casos del cometa Halley, de Neptuno o de la fiebre puerperal. A veces, sin embargo, en algunos episodios la predicción se describe en términos generales.
2.3. Datos, experimentación y observación
La predicción es un hecho posible, y detectable si efectivamente ocurre. Los datos son los hechos efectivamente detectados en el momento de la contrastación, cuya coincidencia o no con la predicción constituye la evidencia positiva o negativa para la hipótesis. En el caso de Arquímedes (1.1.), el hecho observado es el movimiento del barco; en el caso del paralaje(1.4.), la coincidencia en las formas aparentes de las constelaciones observadas con seis meses de diferencia; en el caso de Neptuno (1.10), la presencia de un cuerpo en determinado lugar en determinado momento; en el de Vulcano, la ausencia de un cuerpo tal; etc.
Condición esencial que han de satisfacer los datos: los procedimientos para su recogida o detección no presupongan la verdad o la falsedad de la hipótesis, en caso contrario estaríamos ante estrategias autoconfirmadoras o autorrefutadoras. Los datos se recogen mediante observación, vinculada casi siempre a la realización de un experimento. Pero a veces se observa sin realizar un experimento (astrofísica, por ejemlo). En el primer aso, las condiciones de experimento reproducen las CI necesarias en la hipótesis. En el segundo hay que esperar a que tales CI se den en la práctica. Halley tuvo que morir sin ver confirmada su hipótesis porque sólo le cabía esperar a 1758 para realizar la observación. Éste es el tipo de limitaciones al que se refiere Hempel cuando habla de contrastaciones no experimentales. A veces la imposibilidad es moral: en (1.9) el doctor Semmelweis podría haber dividido en dos grupos a las parturientas, con y sin precauciones sanitarias, pero ello era inmoral.
No obstante la frontera entre observación con y sin experimento no está siempre tan clara con en 1.12. (con) y en 1.7.(sin). El propio !,9 de la fierbre puerperal es intermedio.
3. Condiciones para la contrastación
Una buena contrastación necesita de unas condiciones que la hagan tal. Dichas condiciones son diferentes si se da o no ocurrencia del hecho predicho.
3.1. Condición relativa a la ocurrencia de la predicción
C1: H, SA, CI implican conjuntamente P o si tomáramos la forma 1 de la implicación contrastadora:
C1: H, SA implican conjuntamente (CI ->P)
Es importante hacer notar que el estatuto de C1 debe ser el de verdad lógica. Esto es: P se tiene que deducir lógicamente de la conjunción H^SA^ CI. Por otro lado, debe notarse que atendiendo a esta caracterización, C1 es extremadamente sencilla de comprobar. Sólo hace falta saber si hemos deducido correctamente la predicción de los restantes elementos. Así es como se procede en los casos históricos. Con la obligación de que la implicación sea una verdad lógica y no meramente una verdad material aseguramos la necesidad de recoger en los supuestos auxiliares todas las hipótesis adicionales necesarias para inferir deductivamente la predicción, y lo mismo respecto de las condiciones iniciales. Si no lo hiciéramos así, para que se satisficiera C1 bastaría, por ejemplo, que fuese verdadera P, o que fuese falsa H, en cuyo caso SA y CI podrían ser cualquier cosa, o simplemente "no estar".
3.2. Condición relativa a la no ocurrencia de la predicción
C1 no es suficiente para una contrastación completamente satisfactoria. La cuestión es que una hipótesis puede predecir hechos que también son predichos por otras hipótesis alternativas. Evidentemente estos hechos no pueden ser considerados para contratar la hipótesis dada frente a las otras. Para que la contrastación sea correcta, los hechos predichos deben estar especialmente ligados a la hipótesis a contrastar. Podríamos pensar que la condición que estamos buscando sería:
C'2: ¬H ->[(SA^SI)->¬P]. Esto es: de la falsedad de la hipótesis se deduce, dados SA y CI, la no ocurrencia de P.
pero esto no puede ser, porque equivaldría a
C''2: SA -> [¬H -> CI -> ¬P]. Esto es: de los supuestos auxiliares se infiere que ninguna otra hipótesis, conocida o desconocida, produce los mismos efectos que H. Esto es demasiado exigir!!!
Sin embargo, algo muy similar en apariencia sí estamos dispuestos a asumir: Se trata de asertos, (ejemplificados para el caso 1.14.) de la forma "sin embargo, tales patrones de magnetismo en los sedimentos submarinos serían muy improbables de otro modo", o "no es esperable este tipo de fracturas del cuarzo por otros motivos ". Así, la verdadera condicion C2 que usaremos será:
C2: (¬H^SA^SI) -> muy probablemente ¬P
C2 no tiene carácter deductivo
El problema es dar una interpretación satisfactoria de C2. A pesar de su apariencia, no quiere decir que de ¬H, SA y CI se deduzca la alta probabilidad de ¬P. SI así fuera, mediante H, CI y SA estaríamos haciendo afirmaciones de lo que sucede con otras hipótesis, conocidas o desconocidas. Dado que H no hace eso, ni SI, lo debiera hacer SA. Por tanto, aceptar que C2 es deductiva implica aceptar que entre los supuestos auxiliares se incluyan cláusulas como "es muy probable que sólo H prediga que dadas CI se produzca P. Y ello parece excesivo. Así pues, C2 no tiene carácter deductivo, y la condición no entra a formar parte de los supuestos auxiliares.
C2 tampoco tiene carácter inductivo
Otra opción es que el "muy probablemente pertenezca al condicional, de modo que C2 sea una inferencia inductiva: la no ocurrencia de la predicción se induce, no se deduce, de la falsedad de la hipótesis, más CI y SA. Pero ello tampoco puede ser: aceptarlo supondría presuponer antes de la contrastación la validez del siguiente razonamiento inductivo:
¬H
SA^ CI
--------
¬P
Los episodios históricos de la ciencia no apoyan esta presunción inductiva previa a la contrastación. Por el contrario, sí apoyan la asunción de C1 deductivamente: los episodios históricos claramente nos informan de que se ha calculado, inferido o deducido cierto hecho a partir de la hipótesis, junto con SA y CI. Por lo tanto C2 tampoco refleja una inferencia inductiva. Más aún: si fuera realmente inductiva y en dicha lógica inductiva valiera la contraposición, tendríamos que dicho argumento equivale a:
P
SA y CI
--------
H
Pero este es el argumento inductivo (válido) que usamos para la confirmación de la hipótesis. Y es inductivamente válido mientras no incluyamos C2 como premisa adicional. Así, si C2 no es una inferencia inductiva ni deductiva, sólo puede tratarse de un enunciado probabilista condicional simplemente verdadero (una mera verdad material). EL problema es cómo comprobar su cumplimiento. Vimos que probar la veracidad de C1 era muy sencillo: exprea una inferencia deductiva, y sabemos muy bien cómo probar esas cosas. En algunos casos es muy sencillo demostrar su falsedad: basta dar con una hipótesis incompatible que también prediga P. En (1.5) el sistema de Tycho predecía también fases en Venus. Pero ¿cuando se desconocen dichas posibles hipótesis? La respuesta depende de factores pragmáticos muy difíciles de precisar en general.
A veces es fácilmente asumible C2. Por ejemplo, cuando la predicción P de H es un hecho inaudito que nadie habría esperado que ocurriera (los anillos de Einstein en el caso 1.16, o la propia reaparición del cometa Halley en el 1.7) La cosa se simplifica un poco teniendo en cuenta que para determinar el cumplimiento de C2 no tenemos que tener en cuenta todas las infinitas hipótesis posibles, conocidas o desconocidas, sino sólo las alternativas que están en juego en el momento en el que se realiza la contrastación.
Por último, C1 y C2 no son igualmente imprescindibles. Μientras C1 es siempre necesaria en una contrastación, C2 no. Precisamos un poco más: EN casos de evidencia negativa, o refutación, nos basta con C1. Pero si la contrastación ha de ser eficiente sean cuales sean los resultados, entonces son necesarias C1 y C2.
4. Resultado de la contrastación
Vemos las consecuencias que tienen los datos observados para la contrastación de la hipótesis.
4.1. Evidencia negativa (refutación). Estrategias ad hoc.
Recordemos el caso del flogisto: la teoría predice que el material pesará menos después de la combustión. Se hace el experimento, y pesa más. Por tanto, la evidencia es contraria a la teoría. El modo en que se establece que la evidencia es negativa o contraria a la hipótesis tiene la forma de un argumento que concluye que H no es correcta. A veces incluso es hace explícito tal razonamiento, como en el caso de Michelson-Morley(1.12):
"No hay desplazamiento en las bandas de interferencia. La consecuencia de la hipótesis de un eter estacionario se muestra incorrecta y la conclusión que necesariamente se sigue es que la hipótesis era errónea"
El argumento es un Modus Tollens típico: [(H->P)^¬P]->¬H. Pero las cosas no son tan sencillas. Vayamos por partes. La premisa (H->P) del razonamiento anterior en realidad no es tal, sino que se trata exactamente de C1. El razonamiento por tanto debe ser:
(H^SA^CI)-> P (C1)
¬P
_____________
¬(H^SA^CI)
Así, el resultado de la contrastatión es algo más complicada que ¬H. Se trata de ¬(H^SA^CI), que equivale a ¬H, o ¬SA, o ¬CI. Así pues, para concluir necesariamente la negación de la hipótesis hay que añadir como premisa adicional la ocurrencia tanto de CI como de SA.
(H^SA^CI)-> P (C1)
¬P
SA y CI
_____________
¬H
Este es el patrón de los episodios del flogisto (1.8) y del éter(1.12). Otros casos, como el 1.4. de la paralaje estelar, son más complicdos: el modelo heliocéntrico predecía la existencia de dicho paralaje, pero no su posibilidad de medida, que podía ser inalcanzable a la precisión de los instrumentos del momento. De la no observación de paralaje, dadas unas CI bien comprobadas, se deduce que o bien el heliocentrismo es falso, o bien es falso el supuesto adicional sobre las distancias comparativas. Y ese era el argumento que exhibían los copernicanos. Cuando tras una contrastación negativa se apela a hipótesis auxiliares para salvar la hipótesis central de la refutacón, decimos que se trata de hipótesis ad hoc, especialmente destinadas a defenderse de la refutación. En realidad no se introducen en sentido estricto después de la contrastación. Recordemos que entre los SA estaba uno muy general que decía "nada extraño ocurre o interfiere, nada más afecta el resultado". Las hipótesis ad hoc explotan ese cajón de sastre diciendo que ese es el supuesto que ha fallado, no existiendo por tanto refutación.
Un caso típico de hipótesis ad hoc ilegítima se intentó en el caso del flogisto, cuando se postuló a posteriori que el flogisto tenía masa negativa. En todo caso, la diferencia entre hipótesis ad hoc legítimas e ilegítimas es cuestión de grado y está abierta. Pensemos en el postulado de la contracción de Lorenz para salvar la teoría a la luz de la ausencia de franjas de interferencia.
Como vemos, la introducción de hipótesis ad hoc para evitar la refutación es una estrategia que cae dentro del cuestionamiento de los supuestos auxiliares. No obstante, cuando la confianza en la hipótesis es muy grande y no se ve que los SA puedan estar mal, se puede llegar a replantear la aceptación del cumplimiento de las condiciones iniciales. Es cuando se insiste en que algo ha ido mal en el experimento. (Los tarotistas cuando fallan sus predicciones aducen que el sujeto cruzó las piernas en el momento de echar las cartas, y que eso influye en los resultados). En un caso más serio, Ehrenhaft intentó reproducir con resultado negativo los experimentos de Millikan sobre la velocidad de cargas eléctricas en el seno de aceite entre placas de condensador. Millikan adujo en algunos casos el incumplimiento de las condiciones correctas de experimentación. El tiempo demostró que su postura era razonable.
4.2. Evidencia positiva. Confirmación
La hipótesis predice un hecho inaudito, y se comprueba su veracidad (el regreso del cometa Halley, pongamos por caso). Es evidente el espaldarazo de la evidencia a la veracidad de la hipótesis. Sin embargo, el argumento para ello utilizado, no es un argumento deductivo válido: todo lo contrario, se trata de la falacia de la afirmación del consecuente:
(H^SA^CI)-> P (C1)
P
_____________
(H^SA^CI)
Pero lo que ocurre es que el argumento utilizado no es deductivo, sino inductivo (la línea debiera haber sido punteada, no continua). Pero aún así, se trata de un razonamiento inductivo inválido: como vimos en las falacias de los argumentos inductivos, la afirmación del consecuente no sirve para inferir inductivamente el antecedente. Lo que ocurre aquí es que el argumento inductivo que establece que la evidencia es favorable a la hipótesis no utiliza como premisa C1, sino C2, y ésta (recordemos), es una verdad material, no inductiva ni deductiva.
Lo que tenemos es más bien esto:
(¬H^SA^SI) -> muy probablemente ¬P (C2)
P
---------------------------------------------------------
H
Pero este argumento inductivo es inválido, lo que se sigue de las premisas inductivamente es:
(¬H^SA^SI) -> muy probablemente ¬P (C2)
P
-------------------------------------------------------
¬(¬H^SA^SI)
La conclusión equivale a (H ó ¬SA, o ¬CI); para obtener legítimamente H como conclusión inductiva hay que añadir como premisa adicional la ocurrencia segura de SA y CI. Así, el argumento de confirmación válido inductivo es:
CONF: (¬H^SA^SI) -> muy probablemente ¬P (C2)
P
SA y CI
--------------------------------------------------------
H
El argumento CONF es mixto, con una parte inductiva y una parte deductiva. Será tanto mejor como argumento inductivo cuanto más justificado esté C2 (cuanto más improbable sea la predicción en caso de ser falsa la hipótesis)
4.3. Algoritmo resumen
4.4. Predicciones inadecuadas.
La propia predicción debe satisfacer unos requisitos para que sea posible la contrastación de la hipótesis. Su incumplimiento incurre en falacia de contrastación.
1. Para empezar, la predicción ha de ser precisa. Por un lado, por su imprecisión es prácticamente imposible establecer firmemente que no se cumplen. Por otro, de su "cumplimiento" no se puede concluir legítimamente apoyo alguno a la hipótesis. Además, por su vaguedad es probable que ocurran en cualquire circunstancia, luego no cumplen C2 (no es sumamente improbable la ocurrencia de la predicción en caso de ser falsa la hipótesis). Algo parecido pasa con las predicciones que son disyunciones múltiples: P=P1 ó P2,..., ó Pn (caso extremo, cuadno las disyuntivas cubran todos los casos posibles, la predicción es segura con independencia de H, no se ha hecho realmente ninguna predicción al ser P una verdad lógica).
2. Se deben predecir hechos registrables, no probabliidades (cosa que hacen muchas paraciencias).
3. No debe predecirse ad náuseam un hecho hasta que ocurra. (Ejemplo del crack del 29)
4.5. Contrastaciones cruciales.
Suceden cuando están en juego dos hipótesis rivales alternativas. se las considera contrastaciones cruciales porque supuestamente deben servir para decidir entre ambas hipótesis; cuando la comprobación de la ocurrencia o no de la predicción se realiza mediante experimentación, se habla entonces de experimentos cruciales. Una de las hipótesis, H. predice con ayuda de los supuestos auxiliares SA que en las condiciones CI se dará P. La hipótesis rival H' predice, con ayuda de sus propios supuestos
SA', que en las mismas condiciones iniciales CI se dará no-P. La ocurrencia o no de P debe eventualmente proporcionar evidencia en favor de una y en contra de otra. Un ejemplo es la medición de la velocidad de la luz en el agua por Foucault, en el caso 1.11.
En estas contrastaciones se aplica todo lo visto para las normales. Se aplica en especial lo relativo al cumplimiento de C2. Esta condición se debe cumplir respecto a cada una de las hipótesis para que el resultado, sea cual sea, pueda considerarse la refutación de una y la confirmación de la otra. El incumplimiento de esta condición hace que algunos casos que parecen contrastaciones cruciales en realidad no lo sean, o puedan no ser considerados así por quienes no reconocen que se cumple esta condición. Esto es lo que ocurre en el episodio de las fases de Venus. En principio se podría considerar una contrastación crucial entre el geocentrismo clásico y el heliocentrismo, siendo el resultado final contrario al primero y favorable al segundo. Pero Tycho no hubiera estado dispuesto a considerarlo así. Estaba de acuerdo en que las fases de Venus refutan el geocentrismo clásico, pero no en que confirman el heliocentrismo: el fenómeno observado es predicho también por su propia teoría geocéntrica mixta. Tycho no aceptaría en este caso C2 y defendería que por tanto la contrastación es inconcluyente a efectos confirmatorios.
5. Consideraciones finales.
La aceptación de los resultados de la contrastación depende de muchos factores, entre otros, de la cantidad, la calidad y la variedad de las contrastaciones realizadas. Usualmente una sola contrastación no basta, pues siempre hay lugar para las casualidades. Por ello, como en el caso de Michelson y Morley, se suele considerar necesario repetirlas un número suficiente de veces (de nuevo los límites de esta suficiencia son pragmáticos y difusos). A veces, sin embargo, una contrastación se puede considerar suficiente si es de "extraordinaria calidad". La calidad de las contrastaciones depende de muchos factores, especialmente del rigor del diseño experimental y del grado de precisión de la predicción y lo inesperado de la misma.
Los factores que influyen en la aceptación o no de los resultados corresponden a características internas de las contrastaciones. Hay sin embargo otros factores también influyentes que no tienen que ver directamente con el proceso mismo de contrastación sino con algunas cualidades de la hipótesis, principalmente la simplicidad, belleza e integración teórica. La simplicidad parece ser un principio metodológico generalmente aceptado: si en todo lo demás son iguales, prefiérase la hipótesis más sencilla. Entre las ventajas de su sistema, Copérnico aducía como una de las fundamentales su simplicidad en comparación con el monstruo en el que se había convenido el modelo geocéntrico de epiciclos y deferentes, aunque en este caso concreto se trató de una argucia propagandística, pues para que el sistema copemicano original funcionara había que complicarlo casi de igual modo. En el episodio de las fases de Venus, la evidencia empírica era contraria al geocentrismo tradicional, pero no inmediatamente favorable al heliocentrismo pues el sistema mixto de Tycho predecía lo mismo. Sin embargo casi nadie apostó por el sistema de Tycho por considerarlo innecesariamente más complicado (a pesar de que tenía algunas ventajas claras entonces, como por ejemplo la predicción de la ausencia de paralaje).
La simplicidad está relacionada con otro de los factores que puede influir en la suerte de una hipótesis, su "belleza". La simplicidad es un valor a la vez epistémico y estético, además de ventajas de cálculo confiere a la hipótesis cierta belleza. Pero la simpIicidad no es el único valor estético; hay otros que, aunque más subjetivos y variables, pueden ser en ocasiones determinantes. Por último, otro valor fundamental es la posibilidad de integrar la hipótesis con otras hipótesis o teorías generales del mismo o diferente ámbito. A finales del siglo XIX se consideró que la integración de la teoría ondulatoria de la luz en el electromagnetismo de Max\vell proporcionaba a aquélla nueva fuerza. El principal motivo por el que, a pesar de no haber evidencia en favor, algunos físicos actuales defienden la existencia del gravitón (partícula que transmitiría la fuerza gravitatoria) es la posibilidad de unificar el tratamiento de las cuatro fuerzas fundamentales (electromagnética. nuclear débil, nuclear fuerte y gravitatoria).