Esta reflexión pertenece a Antonio Diéguez, catedrático de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Málaga, que la publicó en su cuenta de FaceBook
Como lo de la (in)existencia del método científico sigue causando revuelo (lo que a estas alturas me sorprende mucho), reproduzco aquí un post que publiqué hace unos años recogiendo lo que dicen al respecto los principales manuales de filosofía de la ciencia. Claro, que puede ocurrir que los filósofos de la ciencia no sepan nada de ciencia y lleven años viviendo del cuento en diversos países. Podría ser, aunque casi todos han estudiado alguna ciencia bastante tiempo y algunos, incluso, como Peter Godfrey Smith, han hecho algunas contribuciones a la ciencia.
¿QUÉ DICEN LOS MANUALES ACERCA DEL MÉTODO CIENTÍFICO?
Ya expliqué anteriormente mi posición al respecto, que es hoy día la posición mayoritaria, pero he querido revisar qué dicen de ese asunto los manuales en inglés o francés que tengo en casa. Ha sido interesante. Éste es el resultado por orden cronológico de publicación del manual.
O’HEAR, A. 1989, Introduction to Philosophy of Science, Oxford: Clarendon Press.
No menciona el tema.
BIRD, A. 1998, Philosophy of Science, London: UCL Press.
Dice lo siguiente:
“¿Qué conclusión podemos extraer acerca del método científico? Puedo encontrar poca coincidencia acerca de lo que podría ser realmente, y la razón es, por lo que concluyo, que no existe tal cosa. Si el método científico es para generar conocimiento científico, entonces no hay nada que pueda ser a la vez un método y tener la suficiente generalidad como para ser llamado EL método científico. Sugiero que en su lugar hay un espectro de métodos, reglas prácticas, principios metodológicos generales y preceptos heurísticos, todos los cuales juegan algún papel en la generación del conocimiento científico. […] Una razón por la que algunos aspectos de la actividad científica no pueden ser vistos como sujetos al método científico es que pertenecen al ámbito del genio, de la imaginación, y de la invención.” (p. 258).
NEWTON-SMITH, W.H. (ed.) 2000, A Companion to the Philosophy of Science, Oxford: Blackwell.
Contiene un capítulo de Gary Cutting titulado “Scientific Methodology”. El autor se limita a exponer las ideas al respecto de Aristóteles, los padres de la Revolución Científica, el positivismo lógico y Kuhn. No toma partido por ninguna. Al final hay un apartado sobre el futuro de la metodología en el que escribe: “Ciertamente muchos de los más talentosos filósofos de la ciencia jóvenes (particularmente filósofos de la física y de la biología) parecen incómodos con las cuestiones metodológicas y más cómodos con clarificaciones técnicas de conceptos científicos fundamentales” (p. 431). Termina apostando por la utilidad futura de la reflexión metodológica, pero no concreta nada más.
ROSENBERG, A. 2000, Philosophy of Science. A Contemporary Introduction, London: Routledge.
No trata el tema. Las pocas veces que menciona algo parecido, de pasada, habla siempre en plural, y dice “métodos científicos”.
LADYMAN, J. 2002, Understanding Philosophy of Science, London: Routledge.
No menciona el tema.
OKASHA, S. 2002, Philosophy of Science. A Very Short Introduction, Oxford: Oxford University Press.
Lo que dice, se limita al siguiente párrafo (que es con el que más de acuerdo estoy):
“Ciertamente, conocemos algunos de los principales rasgos de la investigación científica: inducción, contrastación experimental, observación, construcción de teorías, inferencia de la mejor explicación, etc. Pero esta lista no proporciona una definición precisa del ‘método científico’. Ni es obvio que se pueda proporcionar esa definición. La ciencia cambia grandemente con el tiempo, de modo que la suposición de que hay un ‘método científico’ fijo, no cambiante, empleado por todas las disciplinas en todo tiempo, está lejos de ser inevitable”. (p. 125).
GODFREY-SMITH, P. 2003, Theory and Reality. An Introduction to the Philosophy of Science, Chicago: The University of Chicago Press.
En mi opinión, este sigue siendo el mejor manual de filosofía de la ciencia en inglés. Dice lo siguiente sobre este asunto:
“Aunque parece algo natural intentar describir un método científico especial, durante el siglo veinte muchos filósofos y otros se volvieron escépticos acerca de la idea de proporcionar algo así como una receta para la ciencia. La ciencia, se argumentaba, era un proceso demasiado creativo e impredecible como para poder ser descrito con una receta […]. Durante mucho tiempo era habitual que los libros de texto científicos tuvieran una sección inicial dedicada a describir ‘el método científico’, pero los libros de texto recientes parecen haberse vuelto más cautelosos al respecto. […] Si buscar una receta es demasiado simplista y buscar una teoría lógica es demasiado abstracto, ¿qué podemos hacer entonces? Aquí hay una respuesta que se desarrollará gradualmente a lo largo del libro: podemos tratar de describir la estrategia científica para investigar el mundo” (pp. 6-7).
El libro expone a continuación los temas clásicos en filosofía de la ciencia, incluyendo temas recientes, como el realismo, los estudios sobre la ciencia, el feminismo y el naturalismo, y solo al final vuelve sobre el tema y da una breve indicación de lo que entiende por la estrategia científica:
“La estrategia científica es construir ideas, insertarlas en marcos circundantes, y desarrollarlas de modo que la exposición a la experiencia sea buscada incluso en los casos de las hipótesis más generales y ambiciosas sobre el universo. Esta visión de la ciencia es un tipo de empirismo.” (p. 224).
A continuación afirma que esta descripción es solo un comienzo y hay que concretarla, añadiendo, por ejemplo, la estructura social de la ciencia, y en particular el equilibrio que presenta entre competición y cooperación. Pero el libro no profundiza mucho más. Asume finalmente, que no hay una caracterización simple de la ciencia ni de la estrategia científica.
KUIPERS, T. (ed.) 2007, General Philosophy of Science, North-Holland: Elsevier.
Solo menciona casi de pasada el asunto el capítulo de Martin Mahner sobre la demarcación entre ciencia y no-ciencia. Señala dos principios metodológicos generales que presuponen las ciencias: el principio de parsimonia o Navaja de Ockham y el principio de falibilismo o escepticismo metodológico (p. 531). Más adelante añade lo siguiente:
“Ha generado mucha controversia si hay tal cosa como el método científico en general. Si se espera que tal método general sea un procedimiento infalible para obtener conocimiento cierto y verdadero, entonces, por supuesto, no existe ese método. Sin embargo, si vemos el método científico como una estrategia extremadamente general de investigación, entonces muy bien pudiera haber un método científico. Por ejemplo, la secuencia ‘problema-hipótesis-contrastación-evaluación’ refleja la estructura general de cualquier artículo científico (introducción, métodos, resultados, discusión), y podría por tanto ser considerada como el método científico […]. Sin embargo, si se acepta esta definición, el método científico es en el mejor de los casos una condición necesaria, pero no suficiente, de la cientificidad: su aplicación no hace que una investigación se vuelva automáticamente una investigación científica” (p. 535).
PSILLOS, S. & M. CURD (eds.) 2008, The Routledge Companion to Philosophy of Science, New York: Routledge.
Es el manual que más espacio dedica al asunto: un capítulo completo escrito por Howard Sankey, titulado “Scientific Method”. Dice lo siguiente:
“En la actualidad, no es infrecuente mantener que el método depende de los periodos históricos o del contexto cultural, o que varía de un campo científico a otro. Mientras que antes se creía ampliamente que había un único método científico característico de toda la ciencia, ahora es más habitual sostener que el método de la ciencia consiste en una multifacética variedad de reglas, técnicas y procedimientos que gobiernan en términos generales la práctica de la ciencia. De hecho, algunos han concluido que, en sentido estricto, no existe el método científico. […] A pesar de su oposición inicial al enfoque histórico, muchos filósofos de la ciencia han aceptado su mensaje central. Tanto si las reglas del método varían con los paradigmas o permanecen estables a través de los cambios de teoría, la idea de que hay una pluralidad de reglas metodológicas operativas en la ciencia está ahora ampliamente extendida. De hecho, parece representar a la ortodoxia actual. Los filósofos que asumen esta concepción pluralista del método suelen mantener que el método científico no consiste en algún método único, como el método hipotético deductivo, o el falsacionista. Más bien, el método consiste en una pluralidad de reglas que pueden ser empleadas en la evaluación de las teorías o en la certificación de los resultados empíricos. Pero mientras que algunos consideran que este pluralismo se opone a las teorías tradicionales sobre el método científico, hay otros que ven en la variedad de reglas metodológicas la verdadera naturaleza del método inductivo.” (pp. 248 y 255).
BARBEROUSE, A., D. BONNAY & M. COZIC (eds.) 2011, Précis de Philosophie des Sciences, Paris: Vuibert.
Se trata de una extensa obra colectiva de 700 páginas, con varios capítulos dedicados a las filosofías de las ciencias especiales (lógica, matemática, física, biología, ciencias sociales, medicina, economía, etc.)
No trata el tema.
FRENCH, S. & J. SAATSI (eds.) 2011, The Continuum Companion to the Philosophy of Science, London: Continuum.
Solo se menciona explícitamente el asunto en el vocabulario que hay al final del libro, y en la voz ‘metodología’ se dice lo siguiente:
“Hoy día hay un amplio acuerdo en que la ciencia es demasiado compleja para ser fácilmente capturada en algún slogan filosófico simple, y la atención se ha centrado en cuestiones que tienen que ver con la explicación, la construcción de modelos, las relaciones entre teorías y datos, etc.”.
BROWN, J. R. (ed.) 2012, Philosophy of Science. The Key Thinkers, London: Continuum.
No menciona el tema.