1. La búsqueda de la excelencia
El objetivo del pensamiento moral griego no era otro que conseguir la excelencia de las personas. De ahí que podemos hablar de una ética de las virtudes. El concepto de virtud (areté) es la excelencia de una cosa. Es un concepto que remite al fin o a la función de aquello a lo que se aplica. La areté de un rey es gobernar, la de un panadero hacer pan.Todo tiene su fin télos, y alcanzarlo es la virtud. El fin del ser humano es agathós, el bien. Como areté es excelencia, para conseguir ese bien habrá que ser aristos, el mejor. La sociedad griega era competitiva y meritocrática. Se le reconoce al que sobresale y destaca en su empeño por ser bueno, fuerte y virtuoso.
Esta ética así planteada supone dos cosas:
1.- La naturaleza o la vida humana poseen un fin que hay que realizar.
2.- Esa realización depende del ser humano. Intentar conseguir la virtud equivale a forjar el carácter. La ética no se ve como un cómputo de deberes y normas, sino como un adiestramiento en el forjado de un carácter que nos hace virtuosos. Esta idea está muy ligada ala educación.
Antecedentes del ideal de hombre virtuoso: el héroe homérico (nobleza, valor y éxito). La guerra como espacio vital humano. En este ámbito, el bien consiste en la victoria y el carácter idóneo es el coraje bélico y habilidad estratégica. Es una visión aristocrática y muy jerarquizada. La vida espiritual interior poco cuenta, y el héroe necesita del poeta que pregone sus triunfos para el reconocimiento público. Estamos en una cultura de la vergüenza (shame culture) en la que el aprecio social es el indicador del valor moral (honor). No ha llegado aún la cultura de la culpa (guilt culture), asociada a valores cristianos o al menos a una filosofía de la conciencia que se arrepiente de sus actos.
Con la llegada de los presocráticos se comprende la diferencia entre lo que es la virtud y la justicia (la idea homérica) y lo que debería ser. Nace así el pensamiento genuinamente ético al diferencial el "es" con el "debe ser". El pensador griego comprende que los vaivenes sociales hacen que el prestigio y honor públicos sean cambiantes.
La guerra es un maestro violento y asimila el carácter de los hombres a las condiciones que lo rodean. Los valores corrientes de las palabras fueron cambiando a medida que los hombres reclamaban el derecho de usarlas a su gusto para justificar su conducta. Así, la temeridad irracional pasó a llamarse valentía y lealtad al partido, a la demora prudente se la llamó cobardía...en una palabra, el aplauso se lo llevaba el que llegaba primero con una mala acción y el que animaba a otro a cometer un crimen que estaba fuera de su alcance. (Tucídides)
2.- Los sofistas. Sócrates y Platón: la virtud es conocimiento
Por un lado los sofistas representan le ilustración del pensamiento griego, y por otro son los mercenarios del saber: hacen alarde de su saber y cobran por enseñarlo. Sócrates de distingue de ellos por hacer profesión de su ignorancia y utilizar el método dialéctico para descubrir sus lagunas. En realidad los sofistas ya no buscan la verdad, sino que aceptan que los juicios en ética y en política no van más alla de la doxa (opinión). La única aspiración es convencer, persuadir a los demás de las opiniones que se defienden. Nacen los maestros en oratoria. Los juicios morales no son más que convenciones sociales y lo que es bueno en una ciudad puede ser malo en otra. No hay esencias y todo es relativo a la conveniencia humana.
No obstante, no todos los sofistas eran tan radicales, y las posiciones de Protagoras o Gorgias (racionalismo relativista) eran bien distintas a las de Trasímaco o Glaucón (escepticismo cínico). La mala prensa de amigos del razonamiento falaz viene de los intentos de Platón de condenar la sofística en general, pues a Platón le interesa marcar las diferencias entre la concepción esencialista e intelectualista de la virtud, como Sócrates, de la convencional y pragmática de la sofística.
Para Sócrates la ética nace de la máxima "Conócete a ti mismo". Sólo el que aprende a conocerse sabrá qué es bueno para él. Como el yo para Platón está identificado con el alma, y las almas se parecen más entre sí que los cuerpos, este bien abstracto no diferirá mucho de unos a otros. El bien lo encuentra cada uno en sí mismo aplicando la mayéutica (sacar el bien que cada uno lleva dentro, inspirado en la profesión de comadrona de su madre). La distancia entre Sócrates y los sofismas quizás no sea tanta como Platón mismo quiso dar a entender: proximidad de esta idea a la máxima de Protágoras (el hombre es la medida de todas las cosas). Sócrates alaba la independencia de criterio por encima de máximas sociales (impertinencia política) , lo que le llevará a la muerte.
Situación político-social respecto a Platón:
- Nace (427) con Pericles muerto, dos años antes de la batalla de Esfacteria (425) en plena Guerra del Peloponeso.
- A la muerte de Sócrates (399) Platón tiene treinta años. Cinco años antes Atenas sucumbe bajo Esparta.
- Gobierno corrupto y oligárquico de los treinta tiranos.
- Gran resentimiento de Platón por la democracia
Me vi forzado a reconocer que, para elogio de la recta filosofía, de ella depende el conseguir una visión de todo lo justo, tanto en los asuntos políticos como en los privados. Por tanto, no cesará en sus desdichas el género humano hasta que el linaje de los que son recta y verdaderamente filósofos llegue a los cargos públicos, o bien que el de los que tienen el poder en las ciudades, por algún especial favor divino, lleguen a filosofar de verdad.(Platón)
Dos ideas importantes se extraen de este texto:
1.- Sólo los verdaderamente filósofos están en condiciones de gobernar. (Relaciones con el mito de la caverna).
2.- El virtuoso ahora no es el noble, sino el sabio. Pero no todo el mundo puede acceder a ser sabio, su pensamiento moral es elitista y aristocrático. Al igual que el alma tiene tres partes: vegetativa, sensitiva y racional), la ciudad tiene tres estamentos :obreros, guardianes y filósofos. Cada estamento tiene una función (télos), y su areté consiste precisamente en cumplirlo. La educación deberá ser selectiva a cada grupo para acceder mejor a su virtud específica. El fin último de todos ellos es común: el buen funcionamiento de la polis.
Frente a los sofistas como Trasímaco, para Platón el sentido y la verdad de la justicia y la moral está en la esencia de la idea, no en la opinión y voluntad de los hombres. Para Trasímaco la justicia es "el interés del más fuerte", para Platón el ser humano debe ser virtuoso porque vive en la polis y se debe a ella.
3.-Aristóteles (384-322): la ética de la felicidad
Aristóteles será el que recoja, ordene y sistematice los ideas filosóficas griegas previas, dándoles además forma propia, ideas que servirán de base para toda la filosofía occidental. Lo hace así en todas las ramas de la filosofía: Física, Lógica, Ética, Política y Metafísica. El pensamiento ético aristotélico está recogido en tres obras: Ética a Nicómaco (EN), Ética a Eudemio y Magna Moralia, ésta última recopilación posterior de problemática atribución además.
"Bien es aquello hacia lo que todas las cosas tienden", comienza EN. Para Aristóteles hablar de bien es hablar de fin (télos). Como los fines se subordinan unos a otros, para no caer en una regresión infinita uno debe ser el supremo. La sorpresa es que dicho fin no es individual, no es el propio individuo un fin en sí mismo: dicho fin es público: la política. La ética se confunde con la política, y de algún modo está subordinada a ella en Aristóteles. La idea es que el hombre tiene un fin (télos) , que no es otro que la felicidad (eudemonia). El comentido de la ética será conducir al hombre a su felicidad.
3.1. La virtud y la felicidad
La ética es prescriptiva (habla de lo que debe ser), no descriptica (lo que es). Aristóteles afirma que la felicidad es el fin de la vida humana, pero indaga además en qué cosa es dicha felicidad, pues lo anterior no es una definición. Para ello hay que dar un salto de lo descriptivo a lo prescriptivo, pues la felicidad es el dinero para el pobre, la salud para el enfermo...el sentido de felicidad es subjetivo, dependiente de las necesidades de cada uno. Ante tal diversidad, la tarea del filósofo es indagar dónde debe buscarse la felicidad.
Para contestar el interrogante, Aristóteles repara en los tres géneros de vida que ya había enunciado Platón:
· Vida vegetativa, propia de las plantas
· Vida sensitiva, propia de los animales
· Vida racional, propia de los humanos.
A diferencia de los animales, el hombre tiene razón, tiene logos. Realizar y responder a este género de vida es pues el fin del hombre, desarrollar la capacidad racional. Encauzar los deseos para que no impidan el camino a la felicidad. Aristóteles rechaza la idea platónica de equiparar la virtud con el conocimiento, tesis que descansa en su teoría de las ideas. No, dirá Aristóteles. No sabemos lo que es el bien porque conozcamos la definición ideal de bien, sino que aprendemos la virtud practicando en la vida real, enfrentándonos con situaciones difíciles y procurando elegir bien y tomar la decisión correcta o la menos equivocada. La virtud es pues una actividad práctica, consistente en elegir el término medio, particular en cada caso, y que escapa a una definición general.
3.2. La virtud y el término medio
La idea de moderación o medida no la inventa Aristóteles, sino que viene des pensamiento griego más antiguo. Ya los siete sabios aseguraban: "de nada demasiado", "la medida es lo mejor", etc. Una vida feliz es una vida reglada por la razón, y esto tiene que ver con la moderación, pues tanto se destruye por exceso como por defecto. Así, el exceso de democracia es la demagogia o populismo, y su defecto, la tiranía. Para centrarnos en el concepto de virtud basta fijarse en las que luego serán las virtudes cardinales, cristianas por excelencia: prudencia, justicia, fortaleza, templanza. Salvo la justicia, que es más difícil, es fácil ver las otras como un término medio entre dos extremos.
Así, la fortaleza o valentía sería el término medio entre la cobardía y la temeridad, la templanza (nombre de la moderación misma) se sitúa entre la intemperancia y la insensibilidad frente al placer. La prudencia, por su importancia en Aristóteles como virtud capital, merece un tratamiento aparte. Para Aristóteles el hecho de ser virtuoso no consiste en realizar un acto virtuoso en un momento dado, sino en haber forjado un carácter virtuoso, por medio de la costumbre y los buenos hábitos a lo largo de toda una vida.
La prudencia (phrónesis) no es una virtud ética como las otras tres, sino dianoética. En efecto, existen dos clases de virtudes: virtudes éticas y virtudes dianoéticas. Ambas expresan la excelencia del hombre y su consecución procuce la felicidad, ya que ésta última es "la actividad del hombre conforme a la virtud". A través de las virtudes el hombre domina su parte irracional.
Las virtudes éticas
Son adquiridas a través de la costumbre o el hábito y consisten, fundamentalmente, en el dominio de la parte irracional del alma (sensitiva) y regular las relaciones entre los hombres. Las virtudes éticas más importantes son: la fortaleza, la templanza, la justicia.
Las virtudes dianoéticas
Se corresponden con la parte racional del hombre, siendo, por ello, propias del intelecto (nous) o del pensamiento (nóesis). Su origen no es innato, sino que deben ser aprendidas a través de la educación o la enseñanza. Las principales virtudes dianoéticas son la inteligencia (sabiduría) y la prudencia (phrónesis).
La prudencia es para Aristóteles la síntesis de todas las virtudes, motivo por el que se le ha tachado de conservadurismo y de pensamiento políticamente correcto. En EN, la propia definición de virtud no puede evitar la referencia a la prudencia:
La virtud es un modo de ser selectivo, siendo un término medio relativo a nosotros, determinado por la razón y por aquello por lo que decidiría un hombre prudente.
La definición parece complicada, pero se puede explicar fácilmente: un modo de ser selectivo porque la elección del término medio depende de las situaciones, que nunca son iguales; un término medio relativo a nosotros porque a cada uno le corresponde determinar dónde está para él y en su caso el punto medio; determinado por la razón porque ésta actúa sobre el deseo y rectifica los excesos o derfectos derivados del deseo; y por aquello por lo que decidiría un hombre prudente como referencia última que nos permite determinar la conducta virtuosa.
A diferencia de los dioses, que viven en un mundo de necesitad y eprfección, el ho,mbre vive entre azar y contingencia, el hombre debe elegir y arriesgarse a equivocarse y cargar con las consecuencias. La prudencia nos habla de una ética trágica, carente de garantías, y esto hace de Aristóteles un precursor de Sartre y su "estamos condenados a ser libres".
3.3. La justicia y la amistad
Así como desde la perspectiva del intelecto la prudencia (phrónesis) es la virtud capital, desde la perspectiva de la costumbre o del êthos es la justicia. Aristóteles en su idea de Justicia se enfrenta a sofistas, que reducían la justicia a la convención o ley (nomos), y a la corriente socrático-platónica, como algo con naturaleza propia, independiente de las contingencias y naturalezas humanas. Aquí también se ve la predilección de Aristóteles por la vía media, por las terceras vías. en efecto, Aristóteles distingue entre una justicia legal y una justicia natural , de esta forma no se identifica justicia con ley positiva y tampoco con esencia inmutable alguna.
A pesar de estos avances, muchos son los que quedan fuera del alcance de la justicia: esclavos y mujeres especialmente. La sociedad que da nacimiento a la democracia es muy desigual, con una mayoría de excluidos a los que no les es posible participar en los asuntos de los mejores (aristoi). Estamos ante una ética muy aristocrática, aunque mucho menos que en épocas heróicas, basada únicamente en la nobleza de sangre. Ahora al menos se reconoce otra nobleza: la del espíritu, si bien sólo unos pocos pueden dedicarse a cultivarla.
Pero es en la vinculación de justicia con amistad donde se muestra la radical novedad aristotélica. Aristóteles en EN dedica un capítulo entero a la amistad, incluyéndola en el catálogo de virtudes. "La amistad es una virtud o algo acompañado a una virtud, y además es lo más necesario en la vida." Si el espacio natural del hombre es la comunidad, si el individuo no es concebible sino en relación a los demás, entonces la amistad se muestra como un valor fundamental, mas importante que las justicia según Aristóteles. Éste habla de amistad entere semejantes, pero la semejanza en Aristóteles es un concepto aún muy selectivo. No todos los hombres son iguales, de modo que se presentan diferentes formas de amistad, sólo una de las cuales será auténtica: la amistad primera. Efectivamente existen:
· Amistad con móvil en la utilidad. Amistad interesada especialmente notoria en una sociedad desigual.
· Amistad con móvil en el placer.
· Amistad completa (philía), motivada por el bien. Duradera y que no envilece al que la practica, a diferencia de las anteriores.
Las dos primeras tienden a disolverse, pues son fruto del exceso. La tercera tiene como rasgos propios la reciprocidad, la intimidad, el sentimiento desinteresado, y el deseo de comunión que sólo puede darse entre iguales. La felicidad, fin de una vida virtuosa, sólo es posible en la autarquía, la autosuficiencia. Por tanto el hombre feliz sólo tendrá amistad desinteresada con sus iguales. La magnanimidad o grandeza de alma será exactamente el aprecio que siente por sí mismo el virtuoso. La humildad y la modestia no son para nada virtudes griegas. Dice Pierre Aubenque: "Si Dios es feliz contemplándose a sí mismo, al hombre sólo le es dado contemplarse a sí mismo a través del otro, en el espejo del amigo frente a él." Así, la amistad es un remedo de la autarquí perfecta: la divina.
La amistad en Aristóteles es comunión, intimidad y comunidad, porque el contexto en el que se da es la política. De ahí su valor y necesidad por encima de la justicia. La justicia natural sólo se da en las utopías, y los regímenes políticos aceptables pasan por relaciones de desigualdad (monarquía) o de interés y utilidad (democracia). Desde esa perspectiva es natural que Aristóteles pensara que sólo la amistad podía mantener unida a la polis.
3.4. De la ética a la política
Toda teoría ética parte de una definición de ser humano. La ética de las virtudes de Aristóteles parte del hombre como animal político. Al definir al hombre como animal político e indicar al mismo tiempo que el fin del hombre es la felicidad, Aristóteles está diciendo que la felicidad no hay que buscarla tanto en el individuo como en la comunidad. Ética y política convergen. Hoy esta afirmación aparece extraña, pues después de la modernidad el valor máximo lo tiene el individuo, como preconiza el liberalismo. De tal principio nacen los derechos humanos, como un intento de defender a los individuos de los desmanes de grupos sociales.
Ahora bien, el liberalismo moderno por un lado favorece los derechos individuales y por otro la atomización, la dificulta de cohesion social. Por ello, muchas miradas se vuelven hacia un neoaristotelismo, que se plasma corrientes como el comuitarismo o incluso el republicanismo, reivindicando la dimensión social del individuo sin la cual la democracia no puede subsistir.
Además de la llamada de atención sobre la dimensión social del individuo, la vinculación de la ética a la política tiene otro aspecto en Aristóteles: la debilidad de la voluntad. El acto ético es siempre voluntario y la voluntad es una facultad distinta del conocimiento, al que muchas veces no secunda. Vemos dónde está el bien, pero hacemos el mal, pues la voluntad es débil. Por eso es necesaria la ley, para que los imperativos éticos se cumplan. No hay más remedio que hacer uso de la coacción cuando la educación no basta. Y la regulación de dichas leyes compete a la política. Por eso, la educación de los jóvenes debe estar regulada por las leyes, pues cuando se hace cotidiana deja de ser penosa. Tras la ética, se impone pues la política.
4.- La ética en las escuelas helenísticas
Los cínicos:
Son los primeros en aparecer. Presentan un pensamiento contracultural, provocativo, anárquico o autárquico en extremo. Diógenes defenderá a los esclavos pues la libertad está en el amla, y Antístenes a las mujeres. La virtud basta para ser feliz, y se nota en la independencia absoluta de la sociedad: vivir de acuerdo con la naturaleza. Diógenes tenía por cosa pueril la nobleza y la gloria. Los cínicos no cuentan con una teoría física, ni base teórica mínimamente coherente; pero defenderán a ultranza que la vida natural y la autarquía son los últimos fines éticos.
Los estóicos:
Si el cinismo cuenta con pocos adeptos, exaltados y extravagantes, el estoicismo supone por el contrario una escuela filosófica dilatada en el tiempo desde el siglo III a.C. hasta el II de nuestra era. Desarrollan un pensamiento completo y sistemático en el que la física, la lógica y la ética se complementan. En síntesis, afirman que existe un cosmos en el que se integran todos los seres, que están sometidos a la misma ley que rige tanto el mundo físico como la naturaleza humana. La función de la filosofía es conocer esa ley, y aceptar que no puede ser de otra manera. Es una filosofía determinista y materialista, en la que la libertad no es sino el conocimiento de la necesidad (como posteriormente Spinoza, Hegel, Marx o el mismo Nietzsche). Coherentemente con esto, la inmortalidad es un absurdo y hay que predicar la ataraxia: aceptación de lo que no se puede evitar ni depende de nosotros. Es la doctrina de Zenón, uno de los primeros estóicos.
El momento álgido lo representan Epicteto (50-138) en Grecia y Séneca (4-65) y Marco Aurelio (121-180) en Roma. Epicteto había sido esclavo, Marco Aurelio emperador y Séneca muy cercano al poder, lo que da idea del concepto de igualdad del estoicismo. Da lo mismo esclavo o señor, lo que importa es saberse y sentirse libre. "No hay esclavitud más vergonzosa que la voluntaria" dirá Epicteto. La ataraxia no es la solución óptima para el dolor, pero es la que más directamente se ha enfrentado a la realidad sin aprches calientes ni consuelos trascendentes. Finalmente veamos a Epicuro (341-270 A.C.) nace en Samos y en otras ciudades jónicas. Frecuentó la academia.Su filosofía se articula en tres principios:
1.- La ciencia física y la lógica son importantes en tanto en cuanto sirvan a la felicidad humana. El criterio básico de conocimiento es la sensación, y el error se produce cuando el intelecto se imagina cosas sin base real. El epicureísmo es materialista: al mundo está formado por átomos en movimiento y no hacen falta dioses para explicarlo. La muerte no debe preocuparnos, porque mientras vivimos no estamos muertos , y cuando morimos ya no somos.
2.- La felicidad consiste en el placer, y éste es ausencia de dolor. Es una filosofía hedonista. Ahora bien, el placer es selectivo, y consiste en la apatheia, serenidad de ánimo. Lo primero es disolver los miedos ilusorios: la muerte, los dioses. Lo segundo es hacerse con la idea de que es fácil tanto rpocurarse el bien como soportar el dolor, pues no todos los placeres son buenos ni todos los dolores malos. La enseñanza se hacía en "el jardín".
3.- Conseguir la independencia respecto a los deseos y a los demás hombres, eso es la autarquía en la que reside el placer y la felicidad. Una autarquía para la cual la política no es sino un estorbo; pues la política se basa en la ambición y en la falsa idea de que se puede cambiar el mundo. Fuera de uno mismo lo único que merece ser tenido en cuenta es la amistad. En conclusión, a pesar de ser hendonista, la ética epicúrea es enormemente austera, individualista pero solidaria, desprecia las ambiciones y el poder mundanos.