I. LA ÉPICA COMO MODO FUNDAMENTAL DE POESÍA
La épica es el género literario en que alguien cuenta algo a alguien, igual que en otros subgéneros como el cuento o la novela. Definir la épica implica las dificultades propias de toda definición en literatura. Aún así, además de definiciones que intentan etiquetarla como un modo tipo o fundamental de poesía, hay definiciones basadas en sus características estructurales y formales. En el primero enfoque tenemos a Emile Staiger;
1. Emil Staiger
Para Steiger la épica o estilo épico se asimila a la "representación". La representación, como actitud fundamentalmente épica no deja de concretarse en propiedades textuales:
1. Objetividad de la fijación espacial o temporal que se ilustra en la medida constante del verso épico. este es un hecho que responde a la actitud representadora.
2. El fundamento que las cosas adquieren por la memoria de su pasado. Las cosas aparecen dignificadas por la leyenda.
3. Hay fórmulas estereotipadas, típicamente épicas, que inciden en la necesidad de acentuar la identidad.
4. Otras constantes épicas, como son la objetividad y claridad del lenguaje épico y la relación del arte épico con el arte figurativo.
2. Otras características
Cassirer , en su Filosofía de las formas simbólicas, asocia la épica con la expresión intuitiva frente a la expresión sensorial (lírica( y la conceptual (drama).
Jakobson añúna épica, tercera persona y función representativa del lenguaje.
II. ÉPICA Y NARRACIÓN. DEFINICIÓN CLÁSICA
1. Platón
a. Epopeya y tragedia
Platón, en La República III, separa claramente la tragedia y la epopeya por el modo de intervención del autor: en la tragedia son los personajes quienes hablan y actúan, por lo que es más imitativa que la epopeya. Pero Platón, posteriormente (República X, 595c), al calificar a Homero como el mejor poeta trágico, evidencia la asimilación que había en la época entre temas de tragedia y epopeya. La poesía épica y la dramática mantienen coincidencias porque ambas recurren a la mímesis, y la tragedia, tal y como señala Platón, utiliza los mitos épicos en su contenido. Platón dice en Las Leyes que la epopeya es el género que más gusta a los ancianos (la comedia a los niños mayores y la tragedia a las mujeres cultivadas y a la mayoría).
b. Recepción de la epopeya
Platón dice en Las Leyes que la epopeya es el género que más gusta a los ancianos (la comedia a los niños mayores y la tragedia a las mujeres cultivadas y a la mayoría).
2. Aristóteles
a. Epopeya y tragedia
Épica y tragedia tienen en común el objeto de imitación (hombres esforzados) y los medios (verso y la fábula). Pero hay diferencias entre ambos géneros:
-el tipo de verso (el hexámetro es constante en la épica, pero el drama utiliza distintos metros),
-la forma de imitación (narrativa frente a activa),
-la mayor extensión temporal de la épica, y
-la tragedia tiene dos partes más que la épica (las partes esenciales son la elocución, la fábula, los caracteres y los pensamientos, pero además, la tragedia tiene el canto –o melopeya- y el espectáculo).
b. Unidades dramáticas
Respecto a la unidad de tiempo, Aristóteles afirma que la tragedia se esfuerza lo más posible por atenerse a una revolución del sol o a excederla en poco, mientras que la epopeya es ilimitada en el tiempo.
Aristóteles proclama en su Poética la unidad de acción de la epopeya, pero no habla de la unidad de tiempo que, posteriormente, fue fijada en 1549 por Agnolo Segni (un año después, Maggi definió la unidad de lugar y en 1570 Castelvetro fijó la norma del teatro de las tres reglas). Sólo interesan en la epopeya las acciones ocurridas en el mismo tiempo, que se encuentran unificadas por un mismo fin
c. Partes del poema épico
El capítulo 24 de Poética trata de las especies y partes del poema épico. Las especies son las clases de las epopeyas, que pueden ser simples o complejas, de carácter o patéticas. La fábula de la epopeya –la imitación de las acciones y la estructuración de los hechos–, tiene:
peripecia (cambio de la acción del infortunio a la dicha o al revés),
agnición (paso de la ignorancia al conocimiento) y
lance patético (acción destructora o dolorosa).
Los pensamientos y la elocución deben ser brillantes, y ésta debe estar más trabajada en aquellas partes carentes de acción. El poeta épico puede “presentar muchas partes realizándose simultáneamente, gracias a las cuales, si son apropiadas, aumenta la amplitud del poema” (1459 b), de manera que es más variada que la tragedia.
d. El elemento maravilloso
Explica que el elemento maravilloso, cuya causa es lo irracional, está más presente en la epopeya que en la tragedia, porque no se ve al que actúa, y se pueden decir cosas falsas, si se hace adecuadamente. Según Platón, la epopeya se dirige a un público menos distinguido que el de la tragedia, y en ese sentido es inferior, pero Aristóteles replica que, en todo caso, estos defectos serán imputables al actor, porque también los rapsodas, al recitar, exageran al declamar; y, además, la tragedia sin representación “produce su propio efecto, igual que la epopeya, pues sólo con leerlo se puede ver su calidad”, con lo que las cualidades artísticas de la tragedia son independientes de su representación.
“Alguien puede preguntarse si la epopeya es una imitación mejor que la tragedia. Porque, si la mejor es la menos vulgar y ésta es la que siempre se dirige a los mejores espectadores, parece demasiado evidente que la poesía que imita toda clase de cosas, la tragedia, es vulgar. En efecto, como creen que [el público] no comprende [la obra] si no se añade alguna [aclaración], [los actores] realizan muchos movimientos (Arist. Poét., 1461 b)
“En efecto, se afirma que la épica se dirige a unos espectadores elevados que no necesitan de gestos, mientras que la tragedia es para espectadores vulgares. Según eso, evidentemente, se deduce que la vulgar será inferior. [...] la tragedia, incluso sin movimiento, causa [el efecto] que le es propio, como la épica, pues a través de la lectura se puede ver claro qué calidad tiene. (Arist. Poét., 1462a).
e. Elocución
Los pensamientos y la elocución deben ser brillantes, y ésta debe estar más trabajada en aquellas partes carentes de acción.
f. El público
Según Platón, la epopeya se dirige a un público menos distinguido que el de la tragedia, y en ese sentido es inferior, pero Aristóteles replica que, en todo caso, estos defectos serán imputables al actor, porque también los rapsodas, al recitar, exageran al declamar; y, además, la tragedia sin representación “produce su propio efecto, igual que la epopeya, pues sólo con leerlo se puede ver su calidad”, con lo que las cualidades artísticas de la tragedia son independientes de su representación.
g. Ventajas de la tragedia sobre la epopeya
Así pues, Aristóteles compara ambos géneros, tragedia y epopeya, porque ambos cuentan con el elemento de la fábula; la tragedia aventaja a la epopeya porque tiene música y espectáculo; porque tanto en la lectura como en la representación puede verse; porque la tragedia es menos extensa; y porque tiene mayor unidad de acción, y la prueba es que de una epopeya pueden salir varias tragedias.
III. LA ÉPICA COMO GÉNERO HISTÓRICO
1. Homero y la esencia de lo épico
A lo largo de las reflexiones sobre los géneros literarios, Homero y sus poemas se han considerado siempre el prototipo del mundo épico, “la esencia de lo épico” según Steiger, para quien, después de Homero no es posible una historia de la épica, sino solo imitaciones: después de la Iliada y la Odisea, “la ingenuidad de la existencia épica aparece destruida” (1946). EN la historia de la teoría de la épica, desde Platón y Aristóteles, el ejemplo para proponer un modelo de tal teoría es el de los poemas homéricos.
2. Subgéneros históricos de la épica
Las tipologías que tratan de organizar las diversas manifestaciones del género narrativo son muy variadas desde Aristóteles, aunque sigue resultando complejo clasificar las distintas formas épicas. Rafael Lapesa (Introducción a los estudios literarios, 1964), establece una clasificación fundamentada en de la observación de la literatura europea occidental y sus diversas formas de narrar en verso. Lapesa habla de cinco tipos o subgéneros de la epopeya, citados por Domínguez Caparrós (pág. 130):
– epopeyas tradicionales (india, griega, germánica, francesa, castellana).
– romances y sus distintas clases (tradicional, artístico, popular).
– poemas épicos cultos (heroicos y caballerescos, religiosos, alegóricos, filosóficos).
–poemas épicos menores (de mitología greco-latina, inspirados en la vida diaria, leyenda, balada, poema épico burlesco).
– poemas épico-didácticos (poema didáctico, poesía gnómica, fábula o apólogo).
IV. ESTRUCTURAS DEL POEMA ÉPICO
1. Teoría clasicista
Alonso López Pinciano (Philosophía antigua poética, 1596) refleja la vigencia de la poética clásica en las teorías clasicistas, a las que incorpora las nuevas formas literarias surgidas en las literaturas nacionales, como los libros de caballerías. Califica la épica como “imitación de acción grave […] narrativa”. Habla de las partes cuantitativas del poema épico: prólogo o proposición, invocación y narración.
Luzán estudia la épica en su libro IV, que ha de ser “ilustre, grande, maravillosa, verosímil, entera, de justa grandeza, una y de un héroe” (Poética, 1737), e incluye referencias a la estructura del poema épico en partes cualitativas y cuantitativas:
– las partes de la fábula y sus cualidades: los episodios, las costumbres, el héroe y los demás personajes, la intervención de las deidades;
– las partes cuantitativas necesarias (título, proposición, invocación, y narración) y no necesarias (dedicación y epílogo).
– las cualidades de la narración: admirable, verosímil, agradable, con duración de un año, y en orden natural o artificial.
– las cualidades de la sentencia (pensamientos o reflexiones doctrinales) y de la locución.
2. Teoría moderna
De los críticos más modernos que han definido los géneros como formas arquetípicas o fundamentales de la literatura, destaca Emil Staiger (Conceptos fundamentales de poética, 1946), quien considera que la épica se asimila a la representación, la cual permite explicar las características temáticas y formales del género. Según él, algunas características de la épica se explican por ese modo de ser “de lo épico”, siendo Homero “el único poeta en que la esencia de lo épico aparece todavía en cierto modo pura”(1946, pág.144).
Para Staiger son propiedades estilísticas propias de la épica: 1) la constancia y la longitud relativa del verso épico (cuya métrica ilustra una fijación espacial y temporal objetivas), y 2) la composición por adición de partes que son relativamente autónomas.
Rafael Lapesa (Introducción a los estudios literarios, 1964) establece las siguientes características estructurales del poema épico:
– la acción o fábula (con sus partes: exposición, nudo y desenlace).
– las acciones episódicas o secundarias.
– la presencia de un protagonista y un antagonista.
– las partes cuantitativas del poema (la proposición, invocación, comienzo, narración, división en cantos)
– la versificación.
– la intervención sobrenatural o maravillosa.
V. EPOPEYA Y NOVELA
El parentesco de la epopeya con la novela es un punto importante en la explicación de los géneros literarios. La novela ya es un género conocido en la literatura clásica y medieval, pero sólo ha desempeñado un papel destacado en la literatura moderna. Los hermanos Schlegel consideran la novela como el género romántico por excelencia, y un género en el que cabe todo. Hegel habló de la novela como la épica de los tiempos modernos, el género de la burguesía.
Otra base para relacionar la novela y la epopeya está en la forma de imitación de la poética clásica, que caracterizaba la épica como un género mixto. Como en ambas hablan el autor y los personajes, la novela se pueda considerar un subgénero épico, y tanto la épica como la novela son géneros narrativos. Por eso, la moderna narratología de Genette (teoría de la narración) debe considerar las observaciones de la poética clásica acerca de la fábula, de los caracteres o de la estructuración del poema épico. En la misma línea de investigación pero al revés, también ha habido intentos de analizar la épica clásica desde los la perspectiva de la moderna teoría de la novela (véase el trabajo de Rodney Delasanta The epic voice, 1967)
1. G. Lukács
György Lukács (Teoría de la novela, 1920, cap. III) explica su idea de la imposibilidad actual de la gran épica clásica en verso, por la pérdida de la espontaneidad, siendo la novela el género apto para expresar en prosa el sufrimiento y la liberación de los personajes de distintas épocas. “La novela es la epopeya de un tiempo donde la totalidad extensiva de la vida no está ya dada de una manera inmediata, de un tiempo para el cual la inmanencia del sentido de la vida se ha vuelto problema, pero que, no obstante, no ha dejado de apuntar a la totalidad” (1920)
2. M. M. Bajtin
Mijail Bajtin (Teoría y estética de la novela, 1975) señala que la novela, al no ser un género poético como los demás, supone un desequilibrio como género en la teoría clásica que establece tres géneros arquetípicos (épica, lírica y drama). En la novela el personaje no es heroico ni es un todo inmutable (aparece en evolución). Para Bajtin, como para Hegel, la novela debe convertirse en lo que fue la epopeya para el mundo antiguo.
Señala tres particularidades fundamentales de la novela frente a los demás géneros:
– un estilo tridimensional, caracterizado por el plurilingüismo externo (interrelación entre lenguas diferentes) e interno.
– una transformación radical de las coordenadas de la representación temporales;
– una zona nueva de estructuración de la representación literaria, que entra en contacto con el presente con la contemporaneidad en su aspecto inacabado, frente a la distancia épica respecto al presente.
Por el contrario, y a diferencia de la novela, la epopeya busca su objeto en el “pasado absoluto”, el pasado épico nacional; su fuente es la leyenda nacional, y no una experiencia individual.
Bajtin nota que los caracteres de la épica se aprecian también en los otros géneros nobles y acabados de la literatura clásica y medieval, pero están ausentes en la novela.
3. Otras bases de comparación
En la idea que Bajtin tiene de épica (relacionada por otra parte con la idea romántica alemana de lo épico), la novela se define por contraste, por las diferencias que hacen que la novela sea un género que disloca la apacible repartición de la poesía en tres categorías: épica, lírica y dramática. Hay sin embargo puntos en común: la forma de la imitación de la poética clásica, caracteriza de mixta a la épica, como sabemos. Esa forma mixta de enunciación (en el texto habla el autor y también los personajes) justifica que se pueda en alguna manera considerar la novela como un subgénero de la épica. Pero en este caso el adjetivo "épico" toma el mero significado de "narrativa". Como géneros narrativos, la épica y la novela encuentran puntos en común.
V. Svatoñ (“Lo épico en la novela y el problema de la novela histórica”, 1989) lleva la comparación entre épica y novela más allá de los elementos formales, y considera la novela como un género en cuya constitución hay elementos que continúan las inquietudes propias de la épica, como sería la tendencia de la novela hacia lo problemático del individuo contemporáneo.
Otro punto de comparación entre épica y novela se refiere al modo de la recepción de ambos géneros, por la gran diferencia existente entre la recitación épica y la lectura solitaria.