Los estudios de la literatura pueden agruparse según la especialidad de su enfoque, pese a que a veces hay controversia sobre hasta qué punto estas disciplinas alcanzan el carácter de “ciencia”.
1. LAS CIENCIAS HUMANAS
Hoy en día se acepta que la teoría literaria está constituida como disciplina, ya que existe el acuerdo, más o menos definido, de cuál es su objeto. Pertenece al grupo de las llamadas Humanidades, entendidas como el campo de saber que no se incluye en las ciencias de la naturaleza, y es una disciplina que cuenta con unos métodos determinados que cumplen unos fines concretos. La propia teoría de la ciencia proporciona conceptos capaces de justificar la constitución de las humanidades como campo del saber. Las ideas de paradigma (Kuhn), o de área de conocimeinto (Chalmers) parecen justificar plenamente la teoría literaria como disciplina con metolología precisa que cumple perfectamente sus fines.
El término "humanidades", propuetso por Ortega y Gasset en su presentación de la obra de Dilthey es la que mejor casa con los estudios literarios.
1.1. Wilhelm Dilthey (1833-1913) y las ciencias del espíritu.
Wilhelm Dilthey, en su Introducción a las ciencias del espíritu (1883) persigue la fundamentación filosófica de las ciencias del espíritu, entre las que incluye aquellas cuyo objeto de estudio es la historia, la política, la jurisprudencia, la teología, la literatura o el arte. Es decir, son las ciencias que tienen como objeto la realidad histórico-social.
Aunque echa de menos una discusión sobre los fundamentos de estas ciencias, parecidos a los que existen sobre las ciencias de la naturaleza, determina que el origen de las ciencias del espíritu se debe a ejercicios de funciones sociales; la gramática, la retórica, la lógica, la estética, la ética, la jurisprudencia y las demás disciplinas han surgido porque el individuo toma conciencia y reflexiona sobre su propia actividad. Todas estas ciencias tienen carácter histórico, y forman una unidad porque incluyen lo que Domínguez Caparrós llama “el análisis de la vivencia total del mundo espiritual” (2002, pág.86)
Si toda ciencia se caracteriza por unas proposiciones que pasan de hipótesis a leyes universales, las proposiciones de las ciencias de este tipo según Dilthey son: hechos (carácter histórico), teoremas, juicios estimativos y normas (elemento práctico).
[Domínguez Caparrós señala la relación de esa división con la división disciplinar entre la ciencia que se ocupa de hechos históricos (historia literaria), la que formula teoremas (teoría literaria) y otra que plantea juicios estimativos y normas (crítica literaria)]
El objeto de las ciencias del espíritu es la realidad histórico-social y sus proposiciones son: afirmaciones que contienen el elemento histórico (hechos); afirmaciones que se refieren a teoremas (elemento teórico) y afirmaciones que expresan juicios estimativos y normas (elemento práctico).
1.2. Hans-Georg Gadamer (1900-2002): buscando la verdad.
Dice Gadamer:
"las ciencias del espíritu vienen a confluir con formas de la experiencia que quedan fuera de la ciencia: con la experiencia de la filosofía, con la del arte y con la de la misma historia. Son formas de experiencia en las que se expresa una evrdad que no puede ser verificada con los medios de que dispone la metodología científica."
Gadamer se enfrenta a los peligros de la dogmaticidad científica y pretende modificar el objeto filosófico con la creación de una hermeneútica filosófica o teoría de la experencia humana del mundo.
Según Gadamer, las llamadas ciencias del espíritu se ocupan de realidades –como la filosofía, el arte o la historia– extracientíficas, que quedan fuera de la verdadera ciencia: “formas de experiencia en las que se expresa una verdad que no puede ser verificada con los medios de que dispone la metodología científica” (Verdad y método,1960). No obstante, tienen una pretensión de verdad que se trata de legitimar filosóficamente, y Gadamer defiende la experiencia de verdad que se da en el arte y en la tradición histórica por encima de las limitaciones que pueda suponer el aplicar conceptos de verdad científica. La verdad, en la historia y en el arte, es producida por la interpretación. La interpretación produce por tanto la verdad en la historia y en el arte, y ese tipo de verdad responde a la general actividad humana del comrpender, en la que se justifica.
Para que las ciencias del espíritu alcancen validez, tienen que reconciliarse con la tradición, admitiéndola como fuente de verdad, pero sin la pretensión de hacerlo de forma científica. Los modos de conocimiento que sirven de modelo a la verdad que producen las ciencias del espíritu, son, según H.-G. Gadamer, la comprensión del pasado y la interpretación de la obra de arte, dos procesos que no pueden reducirse a la ciencia moderna.
2. LOS ESTUDIOS LITERARIOS
2.1. La ciencia de la literatura.
"En una valoración rápida, la ciencia y la literatura sirven a dos divinidades contrarias: la inteligencia y las emociones" (Alberto G.Rojo)
El estudio de la literatura presenta unos rasgos especiales entre las Humanidades, que están determinadas por la aplicación de métodos propios en el conocimiento de su objeto, y por las propias características de la literatura y las dificultades de su definición. La ciencia literaria, que integra la historia, la teoría y la crítica, no siempre ha sido sistematizada como una disciplina que forma parte de un grupo más amplio de estudios (filológicos, filosóficos, semióticos, estéticos, ciencias del espíritu o ciencias sociales)
Hablar de la "ciencia de la literatura comporta algunos problemas:
1. ¿Es la ciencia de la literatura el conjunto de todos los estudios que adoptan como objeto de su interés la literatura?
2. ¿consiste en la simple unión de varias disciplinas, o tiene unos principios generales que afectan a todas ellas?
3. ¿Puede asimilarse a una estética, una filosofía, una semiótica, una filología?
Algunos críticos han intentado establecer definiciones. El semíótico argentino Walter D. Mignolo habla del campo de los estudios literarios -en los que convergen términos como “teoría literaria”, “teoría de la literatura”, “poética”, “ciencias de la literatura”- como un campo “indiferenciado e intuitivamente reconocido” (1978). Existe, pues, la necesidad de un término para designar el conjunto de los estudios literarios, comparable a sociología o antropología, por ejemplo, y el término que propone Mignolo es literaturología, (poética está demasiado relacionado con la antigua poética clásica y con la moderna poética lingüística)
Otros autores, como Lázaro Carreter (1976), proponen la integración de la poética (denominación que reivindica) en un marco teórico más amplio que proporciona la semiótica o semiología.
“La aproximación a las obras literarias desde una perspectiva semiótica supone un enriquecimiento porque, como destacó ya Lázaro Carreter (1976: 29), rompe con la idea formalista y estructuralista de la obra encerrada en sí misma, sin conexión con el exterior, y la pone en contacto con los demás sistemas de signos, especialmente las otras artes, con el autor y el receptor como extremos del proceso comunicativo…” (David Viñas, Historia de la crítica literaria, 2007, pág.467) .
El problema, señalado por Mª C. Boves, es que, según la definición de la Semiótica que señaló Saussure, como ciencia que estudia la vida de los signos en el seno de la vida social, prácticamente todos los objetos de las llamadas ciencias del espíritu, serían objeto de la semiótica, con lo cual los estudios literarios seguirían ocupando un territorio impreciso.
2.2. Las disciplinas literarias: intentos de organización.
René Wellek y Austin Warren
En su Teoría literaria, Wellek afirman que “teoría literaria, un Organon metodológico, es la gran necesidad de la investigación literaria en nuestros días” (1949) Parece claro que el estudio de la literatura admite tres enfoques: teoría, historia y crítica, y la teoría es la disciplina básica para las otras dos. Además, estos autores enuncian la necesidad de una reconstitución de un cuerpo de principios teóricos relacionados con la antigua poética, y que habían sido relegados por el auge del historicismo. Wellek y Warren establecen la siguiente clasificación y caracterización de las disciplinas literarias:
Para Wellek lo más indicado es llamar Teoría literaria al estudio de los principios de la literatura, de sus categorías, criterios, etc; y diferenciarlo de los estudios de obras concretas, que quedarían recogidos bajo el epígrafe de Crítica literaria o de hisotria literaria, en función de que se aplique un enfoque estático o cronológico.
Alfonso Reyes (1889-1959),
En La crítica en la edad ateniense, 1941) considera que el estudio general de la literatura es crítica literaria, y la crítica es historia, teoría o preceptiva literaria en función de su manifestación. Cuando “la crítica se limita a registrar los hechos, se queda en historia de la literatura; cuando define, “por esquema y espectro”, el fenómeno literario, es teoría de la literatura; cuando pretende dictar reglas a la creación, basándose en la experiencia o la doctrina, […], se desvirtúa en preceptiva” (1941).
Reyes distingue tres grados de acercamiento a la obra, de ejercicio crítico de la obra; de menor a mayor generalidad:
1. La crítica artística,
2. La ciencia de la literatura, o aplicación de métodos específicos: históricos, psicológicos o formales.
3. El juicio, que es “aquella alta dirección del espíritu que integra otra vez la obra considerada dentro de la compleja unidad de las culturas”.
Al conceder a la crítica un carácter fundamental, básico y fundacional de todo acercamiento a la literatura, Reyes da cabida a la preceptiva, con la derivación de carácter normativo que tiene en la teoría literaria clásica, a diferencia de la ciencia de la literatura actual, que, como actividad analítica que es, prescinde de preceptos y recetas. Lo que él considera crítica literaria es lo comúnmente conocido como ciencia de la literatura, que abarca el estudio general de la literatura en tres aspectos particulares: historia, teoría y crítica.
Tzvetan Todorov, (Poétique ,1968)
Este autor teoriza desde el estructuralismo francés de los años 60 y 70; y usa el término “poética” como sinónimo del de “teoría literaria” de Wellek. Para delimitar la poética, a la que define como un acercamiento a la literatura a la vez “abstracto” e “interno”, Todorov distingue dos actitudes básicas dentro de los estudios literarios:
– ver en el texto literario un objeto suficiente de conocimiento, que es la actitud de la interpretación, exégesis, comentario, explicación del texto, lectura, análisis o crítica; su objetivo es el sentido de la obra;
– tratar de establecer leyes generales de las que el texto literario es un producto, que es la actitud de la ciencia, la actitud que adoptan los estudios psicológicos o psicoanalíticos, filosóficos o sociológicos. Se trataría del tipo de estudios que Wellek y Warren denominan “acercamientos extrínsecos”.
Entre estas dos posiciones se sitúa la poética, que, en palabras de Domínguez Caparrós (2002), “contra la primera actitud, no busca el sentido, sino las leyes generales que presiden el nacimiento de cada obra; y que, contra la segunda actitud, busca estas leyes en el interior de la literatura misma”. El objeto de la poética son las propiedades del discurso literario, y su finalidad es proponer una teoría de su estructura y su funcionamiento. La poética se relaciona con otros estudios literarios: con la crítica (con la que es complementaria), y con la historia literaria; cuya tarea es estudiar la variabilidad de cada categoría literaria, o el estudio de los géneros, o la identificación de las leyes de la variabilidad.. Así, la poética de Todorov vendría a ser una teoría literaria, no muy alejada de los planteamientos de Wellek.
Pero Todorov va más allá, y cuando habla del papel transitorio de la poética, reduce su función a la búsqueda de las razones que hacían considerr, en tal o cual época, ciertos textos como literatura". Se ve pues que el papel de la poética es un papel más bien histórico.
3. LAS CIENCIAS LITERARIAS
Las ciencias que se ocupan del estudio de la literatura pueden clasificarse en cuatro:
-Historia Literaria (Perspectiva diacrónica).
-Teoría Literaria (Descriptiva)
-Crítica Literaria (Juicio)
-Literatura Comparada, con dos ramificaciones: la que compara una literatura con otra y la que compara la literatura con otras disciplinas artísticas.
3.1. La teoría literaria
Para la definición de la teoría literaria hay algunos aspectos que considerar:
- la teoría literaria no tiene una doctrina con límites perfectamente definidos,
-determinados problemas son recurrentes desde la Antigüedad (cuestión de los géneros, el lenguaje literario…)
-los aspectos menos constantes son los temas generales relacionados con el valor estético o con la función social de la literatura
- existe una gran riqueza del pensamiento teórico de las principales corrientes y escuelas, sobre todo de las del siglo XX, en que no es raro que cada una se presente con vocación de diferenciarse de las demás.
René Wellek
René Wellek considera en la teoría literaria:
- un organon metodológico,
- el estudio de principios, categorías y criterios propios de la literatura,
- una teoría de la crítica y de la historia literarias.
- un sistema de principios y una teoría de los valores literarios.
Según Wellek, se trata de una ciencia, cuyo ideal científico es de índole empírica, con una forma de proceder descriptiva y objetiva, que consiste en la “observación, clasificación y caracterización de los mecanismos verbales propios del universo literario en un sentido amplio”.
Wellek también ve la relación de la poética con la crítica, con la historia literaria y con la estética, si bien la teoría literaria debe mantener sus límites definidos.
Douwe W. Fokkema y Elrud Ibsch
Coautores de Teorías de la literatura del siglo XX, 1977; defienden la interrelación de la teoría, la historia y la crítica literaria. Lo que caracteriza a la crítica literaria es la elaboración de “conceptos generales y modelos que expliquen los desvíos individuales y den cuenta de la base histórica de todas las literaturas”. Defienden que una teoría literaria debe elaborar una reserva de conceptos universales, generales con relación a los cuales se describan y expliquen los hechos individuales.
La moderna poética destaca por el inmanentismo y coherencia de sus conceptos y métodos, no por unos contenidos verdaderamente nuevos.
4. LA CRITICA LITERARIA
Wayne Shumaker
Según este autor, critica literaria es el estudio de una obra u obras concretas con vistas a su evaluación. Wayne Shumaker, en sus Elementos de teoría crítica (1964), aborda la dificultad de una definición, y dice que “el objeto último de la crítica, sea o no asequible, es la comprensión total y valorativa de la materia crítica”.
Roland Barthes (1915-1980)
Resume sus planteamientos en Critique et vérité (1966). Hay dos discursos posible sobre la obra literaria: la crítica y la ciencia literaria. La primera intenta dar a la obra un sentido particular mediante un lenguaje intermediario que permite continuar las metáforas de la obra siguiendo los siguientes puntos:
– todo es, en la obra, significante, es decir, susceptible de significar.
– el lenguaje de la crítica llega a la generalización mediante el uso de las notaciones o rasgos de la obra, que aparecen transformados en forma de metáfora, metonimia, antífrasis…(figuras que consisten en transformaciones de la lógica del significante)
– todo libro es un mundo ante el cual el crítico experimenta la misma sensación que el escritor ante el mundo real, de forma que el crítico es, también, creador de otra obra necesitada, así mismo, de coherencia.
Así pues, la labor del crítico se parece al quehacer del escritor, y la crítica se convierte en creación. En ello hay siemrpe una necesidad de coherencia. La crrítica es una lectura profunda, que participa de la interpretación, pero no descubre un significado, sino que debe ser consciente de sus limites, y no pretender descubrir una verdad, ni agotar los significados de la obra.
Bases de la crítica
La crítica se centra en el análisis y valoración de la obra concreta, con unos métodos de análisis concretos y precisos y un sistema de valoración objetivo y general. La proliferación de métodos no debe empujar hacia un relativismo paralizante, sino a adoptar una crítico consciente de sus límites tal y como confiesan Ronald Barthes o W. Shumaker. A pesar de esos límites se reconoce universalmente la necesidad de la crítica para la constitución de la teoría, con el objeto de un mejor conocimiento de las obras concretas. Teoría, crítica e historia se relacionan entre sí y se apoyan mutuamente.
5. HISTORIA DE LA LITERATURA
La historia de la literatura implica la definición de un concepto claro de literatura. Durante mucho tiempo, desde el Romanticismo, hacer historia fue la forma tradicional del estudio de la literatura, pero cuando se empieza a imponer el estudio formal de las obras, entra en crisis dicho modelo que estudiaba las relaciones entre la obra y el autor. La historia literaria enfoca el hecho literario como algo cambiante, y la teoría literaria se interesa también por los principios generales que rigen el cambio literario; de ahí que se convierta en una teoría de la historia literaria.
Hay unas cuestiones metodológicas que han sido resumidas por Óscar Tacca (“Historia de la literatura”, en Métodos de estudio de la obra literaria, Ángel Canellas López, José María Díez Borque, 1985), y que se refieren:
-al tipo de delimitación (geográfica, lingüística, histórica) que se sigue al describir una historia de la literatura. Tacca dice que la obra literaria no es ni histórica ni ahistórica, sino extrahistórica (en La historia literaria, 1968).
-a la ordenación, dividida en sistematización y periodización de los hechos historiados (por géneros, por períodos, por escuelas…). Es importante su concepción de la historia como referida a un ámbito espacio-temporal delimitado cronológicamente y cerrado en si mismo.
-a la relación entre la historia y la crítica, qué papel juega cada una.
La concepción funcionalista de los años 80 inspira u nuevo modo de estudio de la literatura el pasado. Los supuestos, según Stephen Greenblatt , de esta nueva forma de hacer historia de la literatura son:
1. Considera como objeto de crítica todo objeto hecho con palabras.
2. Rechaza asumirde una distinciión fija entre diferentes clases de escritores
3. Tiene en cuenta los usos prácticos que tales distinciones tienen en cada época.
4. Es escéptica respecto a las individualidades autónomas.
5. Entiende que toda creatividad literaria es resultado de complejas circulaciones globales de energías sociales.
6. LA LITERATURA COMPARADA
La literatura comparada, pese a contar con una larga tradición de estudios, presenta los mismos problemas de delimitación que las otras disciplinas literarias. Ya Wellek (1949), comenta la asociación de la literatura con otras investigaciones (temas de literatura oral, relaciones entre dos o más literaturas, la literatura como algo universal…) El poeta Goethe también señala, en 1957, que la poesía es “patrimonio común de la Humanidad”.
José Domínguez Caparrós, siguiendo a Wellek, defiende la literatura comparada porque “viene a contrarrestar la falacia de la literatura limitada, muy frecuentemente de manera artificial y por necesidades del historiador, a unos márgenes nacionales, que distan de ser acordes con la realidad del fenómeno literario […] La literatura comparada se constituye, pues, como una utopía, en sentido etimológico, y de ahí las dificultades de su definición y sus conocidas crisis” (2002, pág.99). Como señala Claudio Guillén (1983), cuando se trata de Literatura Comparada “todo marco conceptual es provisional y ha de ser puesto a prueba”
Brunel, Pichois y Rousseau, en Qu’est-ce que la littérature comparée? (1983) proponen una definición de la literatura comparada como aquella que se ocupa de la “descripción analítica, comparación metódica y diferencial, interpretación sintética de los fenómenos literarios interlingüísticos o interculturales, por la historia, la crítica y la filosofía, a fin de comprender mejor la literatura como función específica del espíritu humano”.
También dan una descripción más descriptiva diciendo que la literatura comparada es “el arte metódico –por la investigación de lazos de analogía, parentesco e influencia- de aproximar la literatura a otros dominios de la expresión o el conocimiento, o bien los hechos y los textos literarios entre sí […] a fin de mejor describirlas, comprenderlas y saborearlas”. Según esto, la literatura comparada aborda tanto la comparación de la literatura con otras artes como la comparación de literaturas y textos entre sí.
La literatura comparada sirve de conexión entre la teoría y la historia literaria. Como señala Claudio Guillén (Entre lo uno y lo diverso. Introducción a la literatura comparada, 1984), la literatura comparada es una tendencia o forma de exploración intelectual en los estudios literarios.
Pese a algunos antiguos intentos de comparación como el del español P.Juan Andrés y su Origen, progresos y estado actual de toda la literatura, en el s. XVIII, la literatura comparada propiamente dicha surge en el siglo XIX, con autores como Mme de Staël De l’Allemagne (1813) y Jean-Charles-Léonard Simonde de Sismondi, Histoire de la littérature du Midi de l’Europe (1813).
Respecto al objeto de las comparaciones, los temas son muchos y destacan:
– El intercambio y comercio entre las distintas literaturas.
– El estudio de la relación de la literatura con las otras artes,
– La comparación de temas y motivos presentes en literaturas diferentes.
– La comparación entre los diversos artificios (sistemas métricos, géneros literarios…)