En 1797, el almirante inglés Horatio Nelson, intento tomar Tenerife por la fuerza, se llevó una sorpresa, perdió la batalla y también un brazo. Allí estaba el general Antonio Gutierrez de Otero y Santayana que organizó la defensa y les hizo desistir de sus propositos.
Venía de san Vicente
con fama de invencible
creyendose en los mares
una fuerza indestructible
Nelson con su nombre
crecido en la victoria
con esa soberbia
altiva en la memoria
no vino a Santa Cruz
por respeto ni tratado
vino por la isla
con un plan preparado
pero Tenerife no es cualquier lugar
y la sangre guanche muere por su hogar
el que llego soñando, comandar sobre la mar,
salió sin un brazo, sin nada que contar
en mil setecientos noventa y siete,
al romper la bruma
la cuadra inglesa
se camuflo en espuma
creyó que Canarias
doblaría la rodilla
y que Santa Cruz
sería una presa sencilla
pero Antonio Gutiérrez
leyó la situación ç
y puso cañones y gente en posición
San Cristóbal, Paso Alto,
San Juan y astillería
guardaron la ciudad
mientras la gente dormía
no eran solo soldados
cumpliendo su deber
era un pueblo canario
dispuesto a vencer
con los marineros
vecinos y milicias
España se hizo fuerte
por las injusticias
Hey, Hey, Hey, Hey,
Las barcas avanzaron
creyendo que era sencillo
y el puerto le respondió
con fuego desde el castillo.
El tigre rugió con cañones y metralla
cuerpo destrozado por la gran batalla
aquel cañonazo le mutiló su brazo
y convirtió su gloria en un frío pedazo
vino por bandera
trofeo y coronado
y volvió tullido
llorando y deshonrado
Bowen cayó en el muelle
con la tropa vencida
y Troubridge quedó encerrado sin salida
lo que iba a ser victoria
rápida y brillante
acabo humillando
al famoso almirante.
Los nobles canarios
guardaron Tenerife
sangre guanche
ardiendo en el arrecife
Santa Cruz lo sabe
bandera y orgullo
cuando el tigre ruge
abraza lo que es suyo.
Nelson llegó
presumiendo grandeza
y volvió lisiado
humillado y sin nobleza
que lo grite el Teide
mirando hacia la mar
TenerIfe jamás
se dejó doblegar
vino Inglaterra
soñando conquista
y España la hundió
frente a una isla
invicta.