Tu dios no aporta absolutamente nada, para explicar cómo empezó la vida. La ciencia no precisa recurrir a seres imaginarios para entender su origen. Mira, hace 3800 millones de años, en una Tierra joven, los elementos químicos esenciales, ya estaban presentes y reaccionando, según las leyes físicas. Este proceso de origen de la vida a partir de la materia inerte, se denomina abiogénesis, un hecho comprobado y recreado con éxito en laboratorio.
Se comprobó mediante décadas de bioquímica, que los componentes básicos se forman solos, demostrando cómo la materia inerte dio el paso hacia la vida.
Es la propia dinámica natural del carbono y del agua en estado líquido, la que organiza la materia siguiendo leyes físicas y químicas absolutamente verificables. Luego de la formación de esas primeras células, la vida comenzó a hacerse cada vez más compleja, transformando la materia en estructuras cada vez más avanzadas.
En este proceso ocurrieron cinco grandes extinciones masivas que borraron a la mayoría de las especies, probando que la evolución opera sin ningún plan prediseñado. Toda la inmensa diversidad de plantas y animales que vemos hoy es la consecuencia directa de las especies que lograron sobrevivir adaptándose al entorno. Es hora de dejar de buscar respuestas en mitos antiguos o seres imaginarios, la realidad del universo resulta infinitamente más fascinante, cuando la entiendés sin fantasías. No fuimos creados por nadie, ni elegidos por un dios, tampoco ocupamos ningún lugar sagrado en el planeta. Somos la propia materia cobrando conciencia de sí misma.