Si miras un mapa de Europa y buscas el país más grande del continente después de Rusia, llegas a Ucrania. Un país, que desde 1991 intenta decidir su propio camino y desde ese mismo año hay una tensión que no ha dejado de crecer, para entender la guerra que hoy vemos en las noticias hay que entender qué pasó mucho antes de que empezaran los bombardeos porque este conflicto no empieza el 24 de febrero de 2022, esa fecha es el capítulo más visible, pero la historia arranca mucho antes y si no conoces los capítulos anteriores, las noticias que ves cada día sobre esta guerra no tienen contexto, son piezas sueltas de un puzzle que nunca te han enseñado completo. Hoy vamos a armar ese puzzle, desde el principio, paso a paso, sin simplificaciones, pero de una forma que cualquiera pueda seguir, vamos a recorrer más de 30 años de historia para que cuando termines esto, entiendas exactamente cómo se llegó hasta aquí, para entender esta historia, hay que empezar por un momento que cambió el mapa, en 1991 se desintegra la Unión Soviética un bloque enorme que durante décadas había unido bajo un mismo sistema político a 15 republicas cuando ese sistema se derrumba cada una de esas Repúblicas se convierte en un país independiente. Una de ellas es Ucrania, un territorio enorme, fértil industrializado con más de 50 millones de habitantes en ese momento y con algo más, algo que hoy es difícil de creer. Cuando Ucrania se independiza, hereda del Arsenal soviético, el tercer mayor arsenal nuclear del mundo, más cabezas nucleares que Francia, Reino Unido y China juntos una Ucrania recién nacida era técnicamente una superpotencia nuclear, pero esto no iba a durar. En 1994 se firma el memorandum de Budapest, Ucrania acepta renunciar a todo ese arsenal nuclear, las armas se transfieren a Rusia, a cambio recibe compromisos políticos de tres países, Estados Unidos, Reino Unido y la propia Rusia, le aseguran que respetarán su soberanía, su independencia y sus fronteras. Fíjate en ese detalle, Ucrania renuncia a las armas nucleares y a cambio recibe una promesa de que nadie va a tocar su territorio, ahora un matiz importante, para no caer en errores, el memorandum de Budapest, no es un tratado de Defensa automático, no es como el artículo 5 de la OTAN, donde si te atacan los demás están obligados a defenderte militarmente son compromisos políticos, aseguramientos importantes sí, pero con mecanismos de cumplimiento mucho más débiles, esto va a ser relevante más adelante, el punto clave aquí es este, Ucrania nace como país independiente, renuncia voluntariamente al poder nuclear más disuasorio que existe y a partir de ese momento tiene que decidir hacia dónde mira, hacia Europa y Occidente o hacia Rusia y su antigua esfera y esa decisión que parece solo de Ucrania va a convertirse en el centro de todo lo que viene después, porque para una parte del pensamiento estratégico ruso, Ucrania no es un país cualquiera, es un espacio que Rusia considera fundamental para su propia seguridad y para su identidad y la idea de que Ucrania se aleje, de que se acerque a la OTAN o a la Unión Europea se percibe en Moscú como una amenaza directa, mientras tanto, para Ucrania y para muchos países occidentales la posición es otra. Ucrania es un estado soberano que tiene derecho a elegir sus propias alianzas, imponer una zona de influencia por la fuerza, vulnera los principios más básicos de las relaciones internacionales. Estas dos visiones, la soberanía ucraniana frente a la seguridad rusa van a chocar una y otra vez durante las próximas tres décadas y el primer gran choque tiene que ver con algo que probablemente has escuchado muchas veces pero que quizá no terminas de entender del todo. La Otan, organización del tratado del atlántico norte, una alianza militar creada en 1949, durante la Guerra Fría, con un propósito claro, si un país miembro es atacado, los demás lo defienden es el famoso artículo cinco, es el paraguas de seguridad más potente del mundo.