Etimológicamente, redactar (del latín redactum ) significa compilar las ideas en un texto. En un sentido más exacto, redactar consiste en expresar por escrito los pensamientos o conocimientos ordenados con anterioridad.
En cualquier tipo de texto son necesarios la investigación y el conocimiento del asunto para un mayor dominio de su argumentación. La escritura es una habilidad cada vez más
necesaria hoy en día por el alto flujo de información, por lo que es vital poder presentarla (redactarla) de la mejor manera para ampliar el conocimiento de forma eficaz. Un buen texto reúne características específicas y comunica un mensaje con claridad. Estas condiciones solo se cumplen con una adecuada redacción.
Superestructura textual (tipo de texto). Cada tipo de texto enfatiza su estrategia de redacción en un aspecto en particular. Un texto argumentativo centra su redacción en la eficacia, porque su intención es presentar una postura o argumento.
Macroestructura textual (temática y asunto). De acuerdo con este aspecto, prevalecerá la adaptación como eje de la redacción, entendiendo que el tema debe estar presentado según las características del lector.
Un recurso de redacción es la manera de expresar una idea y está relacionado con el propósito textual, es decir, con la necesidad de organizar las ideas en función de una intención. El contenido se piensa para el modelo que el escritor crea más conveniente. La eficacia de un mensaje reside en los fundamentos vistos y en los recursos escogidos para plasmarlos en su escritura.