VISITANDO EL CASTILLO DE SANTA ANA

Pocas personas pasan por Roquetas de Mar sin visitar, o al menos ver desde fuera, su castillo.


Como mora que fue durante ocho siglos, en el sur de la península, pocos lugares pueden haber que no hayan tenido, previo a la reconquista cristiana, un trasfondo sarraceno y el castillo de Roquetas no es una excepción.


No es un recinto muy grande, en él hay actualmente exposiciones y ha sido restaurado para comodidad del visitante, pero recorrer sus dos plantas o subir y como si estuvieras parapetado tras sus muros ver la bahía, motivo entre otras cosas de la existencia del castillo que se acondicionó para defender el sitio.

El castillo de Santa Ana, conocido como castillo de Roquetas data de los siglos XVI/XVII cuando servía de refugio para los habitantes de las cercanías, sin embargo ya antes de su edificación, ya existía en el lugar desde principios del siglo XIV una torre erigida por orden del sultán del Reino nazarí de Granada, Yusuf I.


Nada queda de la construcción nazarí en el actual castillo que, en un principio tambien fue una torre de defensa, ésta para proteger el embarque de la sal de las salinas del asalto casi permanente de los piratas a las costas almerienses, que a más de hacerse con los cargamentos de sal se llevaban consigo muchos cautivos.


El castillo en sí hubiera desaparecido en su totalidad, abandonado durante el siglo XVII por dificultades las económicas de la Corona y por los continuos terremotos que destruían el edificio una y otra vez y si hoy podemos admirarlo es gracias a don Luis de Castro Inestrosa que se hizo cargo de la reconstrucción del mismo como de emplazar una nueva artillería y rehizo también, y ya escapando de la figura del castillo en cuestión, las cinco torres de la marina: Rambla Honda, Cerrillos, Entinas, Guardia Vieja y Alhamilla.


A finales del siglo XX el Ayuntamiento de Roquetas decidió devolver al castillo el brillo arquitectónico e histórico que merece y lo convirtió en centro cultural y artístico.


Mucha historia y muchas reformas han llevado al castillo de Santa Ana a lo que es hoy, un sitio para disfrutar de un paseo hacia el ayer sin dejar el hoy, o dicho tambien de otra manera, para estar en el presente viviendo el pasado envueltos en sus anchos muros.


Sitio turístico por excelencia. Visitar el Castillo de Roquetas de Mar es casi una obligación para todos los almerienses y una invitación para los visitantes.







® Graciela A. Vera Cotto.






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