Psicopatología de la paranoia.

Los reformadores delirantes.

Caso clínico de Aurora Rodríguez y su hija Hildegart.


Tema V: Psicopatología y fenomenología de los delirios y formas clínicas de la paranoia.

Sesiones clínicas para MIR PSIQUIATRÍA y PIR PSICOLOGÍA .

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 Sólo para estudio clínico y psicopatologico en sesión clínica con residentes de psiquiatría y psicología.

Caso clínico de Aurora Rodríguez:  Una “reformadora delirante”.

Proceso de Aurora Rodríguez Carballeira” por parricidio.

Asesinato de su hija Hildegart, “la Virgen Roja”.

Ingresada en Ciempozuelos. Madrid. (Dr. López de Lerma).

 Informes del Dr. Sacristán y Padros Such.

 

Texto resumen y modificado de: Carlos Castilla del Pino. Introducción a la Psiquiatría.

Tomo II. Pág. 210-216.  Alianza Editorial. Madrid. 1982.

 

Ver además:

-       El manuscrito encontrado en Ciempozuelos .  Guillermo Rendueles.  Endymion, 1989. Estudio del historial clínico de Aurora en el hospital de Ciempozuelos.

-          “Mi hija Hidelgart” . Película de Fernando Fernan-Gomez. Guión: F. F.Gómez, Rafael Azcona

-           “A mi no me doblega nadie”: Aurora Rodríguez, su vida y su obra (Hildegart)  Rosa Cal Mártinez Sada : Ediciós do Castro, D.L. 1991.

-             La virgen roja.  Fernando Arrabal, Barcelona, Seix Barral, 1987.

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            Texto para estudio de psicopatología descriptiva y fenomenología sobre la paranoia, y los reformadores delirantes.

 

            Informes clínicos  de los doctores SACRISTÁN y PRADOS SUCH que intervinieron en el proceso de Aurora Ro­dríguez por parricidio                 (homicidio de su hija Hildegart) *.

        * La paciente mató a su hija Hildegart disparándole un tiro en la cabeza mientras dormía.

 

     

 

  «La niñez de la procesada transcurre junto al padre, en el hogar familiar, desatendida de la madre y de su hermana mayor, pasa las horas en el despacho paterno acompañándole durante el trabajo, dedicada a sus juegos infantiles. Ya desde pequeña parece ser que se mostró rebelde y de voluntad firme, según la descripción que la procesada hace de sí misma. Por este motivo su madre la designa con el sobrenombre de “Rebeldía”. En cambio, para su padre, era totalmente diferente y éste la llamaba “Ilusión”. Para la procesada, en estos primeros años de su niñez, el despacho del padre era su refugio y por ello lo llamada “su casa”. Cuando la madre la regañaba se refugiaba en el despacho paterno, donde se consideraba segura y libre de aquélla por ser un lugar que jamás frecuentaba. No fue educada en escuela ni colegio alguno y recibió la instrucción primaria en su propio hogar. Sus primeros amigos y sus primeras relaciones sociales fueron los amigos que frecuentaban la casa paterna.

    De su madre heredó una gran aptitud musical, que, según testimonio de la procesada, desarrolló por sí misma sin ayuda de profesor alguno. Sin guía y por impulso propio se entregó a la lectura y a la música sin método, y su fantasía fue exaltándose progresivamente merced a su tendencia solitaria y apartada del trato con muchachas de su edad. A medida que fue creciendo se sentía más alejada de la madre y más unida al padre.

 

    Al llegar a los doce años, la procesada sufre una fuerte impresión. Su hermana mayor trae a la casa paterna el fruto de unos amores ilegítimos. Pasados los primeros momentos de disgusto, provocados por este incidente doloroso y ante la indiferencia de la madre por el hijo, la procesada pone todo su interés y entusiasmo al servicio del recién nacido. A partir de este instante lo toma como cosa propia y se dedica a él por entero. El cuidado y las atenciones que el niño requiere son sus ocupaciones favoritas. 

 

    Según el testimonio de la procesada, desde los primeros meses intenta iniciar a la criatura en la música y para conseguir su objeto sienta al niño en sus rodillas mientras ella toca trozos musicales al piano. Para dormirle utiliza melodías escogidas y lecciones de solfeo que ella le canta. Todo esto procura mantenerlo oculto, pues en modo alguno quería que nadie interviniera en la obra que ella consideraba única y absoluta propiedad. Su única relación social eran los amigos del padre, en cuyas conversaciones intervenía. En este ambiente, privado de todo contacto con la juventud, se forma su personalidad. Hay que hacer notar que tanto el padre como sus amigos eran grandes aficionados a la política y sus temas de conversación favoritos eran siempre de este tipo. La procesada, saturada de este ambiente, va formando en su imaginación, merced a su fantasía exaltada, un ideal de vida en abierta pugna con el usual en su familia, totalmente opuesto a éste, y en el cual encontrará afecto, cordialidad y comprensión, ya que las relaciones entre sus padres eran de suma frialdad e indiferencia mutua.

    La procesada sufre una nueva contrariedad de gran intensidad y trascendencia para su concepción de la vida cuando su hermana descubre a su vez, independientemente de ella, las aptitudes musicales del niño, y decide, en vista de esta circunstancia, encargarse ella misma de la educación musical del niño, en la cual la procesada no quería que interviniese la madre del niño para nada, como antes quedó indicado. La poca simpatía que ya existía entre las dos hermanas se transforma, por este motivo, en franca animadversión rompiendo con ella toda relación. Más tarde, después de la marcha de su hermana al extranjero y con motivo de la enfermedad de su madre, se entrega al cuidado de sus padres ancianos y a su propia formación intelectual.

 

(En la biblioteca del padre se servía de ideas políticas y filosóficas como quien sacia un hambre atroz. 

Entre las obras que cayeron en sus manos se contaban las de los socialistas utópicos: Saint Simón  Owen, Fourier, que devoró sin preparación previa alguna. Uno de sus sueños de infancia fue crear un "falansterio" del tipo que proponía Fourier.)

 

    Los problemas sociales son el punto fundamental de su interés y estudio, y en su cerebro juvenil se forma una concepción utópica, de tipo anarquista, de la sociedad; pero de una estructura meramente personal, independiente de los teorizantes de esta tendencia, aun cuando nunca pueda llegar a una fórmula final y concreta de su sistema político-social. 

    Criada en un ambiente liberal romántico, su pensamiento gira siempre alrededor de las injusticias de la sociedad y de la  fortuna. En su círculo de amigos desarrolla ideas personales. Rehuye el trato de las personas de su mismo sexo a quienes considera inferiores a ella y por las que siente repugnancia física. Su trato predilecto es con los hombres maduros, confidentes de su teoría y los únicos con quienes puede discutir y pueden comprenderla. Sin embargo, jamás se sintió -según reiteradamente afirma- inclinación ni simpatía física por el hombre. Bastaba -dice- notar en cualquiera de sus conocidos la más leve inclinación que hiciera sospechar hacia ella un sentimiento de amorosa simpatía para que inmediatamente surgiera en ella un sentimiento de aversión y desprecio. Por esta causa rompió con varias de sus amistades masculinas con las cuales no podía soportar más que una relación meramente intelectual. Reiteradamente y con gran energía afirma que nunca ha sentido la necesidad del sexo, titulándose a sí misma de 'asexual'. En esto estriba una de sus mayores vanaglorias.

 

    Hacia 1913 fallece el padre, entonces decide llevar a la práctica sus ideas. Duda si ensayar una especie de colonia anarquista, según su concepción particular, en una finca de campo que estaba dispuesta a adquirir para este objeto, o engendrar una criatura en las más óptimas condiciones eugenésicas con arreglo a su criterio meramente personal respecto de la eugenesia, consecuencia de sus lecturas y meditaciones sobre este tema. De este modo llegaría a 'plasmar' -según su término favorito- una criatura que ella educaría según sus métodos y principios, con objeto de llevar a la práctica sus sistemas. Esta criatura llegaría a ser no sólo un modelo de perfección intelectual, sino también la encargada de llevar a la realización la obra de reforma de la humanidad por ella concebida. No ella, sino su hija era la persona que únicamente podía ensayar esta obra, la cual no podría ser realizada más que por la juventud. Se decide por la segunda; esto es, engendrar una hija en las condiciones precitadas. Fríamente, y con toda clase de cautela y método, comienza a buscar la persona que había de ser el padre, 'su colaborador', como ella lo designa. Con repugnancia se decide, al fin, después de largas meditaciones y cuidadosas observaciones, por uno de los cinco varones del círculo de sus conocimientos. Al poner en práctica esta idea le aterra y repugna tener que realizar el acto sexual, que considera como una verdadera afrenta, 'la afrenta carnal', según su terminología favorita. Se ve obligada, muy en contra de su voluntad, a practicar el acto sexual durante tres veces ante el temor de que no llegara a ser fecundada y que las condi­ciones eugenésicas que ella consideraba indispensables no se hubieran realizado.

 

    Hay que advertir que la procesada insiste en que con la persona elegida por ella no existía el menor afecto porque, como ella dice, “la fecundación de su hija se hizo de manera semejante a la fecundación artificial”'. De aquí el nombre de colaborador que da al padre de su hija. Convencida de su embarazo sintió gran repugnancia por su cola­borador y rompió toda relación con él de un modo brusco y violento, ya que no le otorgaba derecho alguno sobre el fruto de sus relaciones sexuales. Durante los meses de gestación se dedica exclusivamente al cuidado de su persona para proporcionar al  fruto de su obra el máximo de garantías para su perfecto desarrollo. Así, por ejemplo, evita toda clase de fatiga, procura ignorar las vicisitudes de la guerra europea para conservar la tranquilidad precisa que su espíritu exige y, a fin de que la colocación del feto no sufra alteración alguna, se despierta cada hora merced a un despertador y así poder variar de postura.  Sin cambiar en absoluto este método que rígidamente se impone, da a luz en diciembre del año 1914 una niña. Sabía a ciencia cierta -no ha explicado nunca a los peritos el porqué de esta certeza- que tendría una hembra y no un varón, tan sólo por un esfuerzo de su voluntad.

    No permite que nadie le ayude en esta empresa ni que manos extrañas toquen a su hija ni siquiera la dirijan la palabra.  Ella misma se vanagloria de no haber acariciado a su hija más que en muy contadas ocasiones y ya muy crecida. Retrasa la inscripción de su hija durante año y medio porque se resiste a aceptar las leyes actuales en vigor;  pero como, por otra parte, ella no quería perjudicar el porvenir de su hija, se decide al fin a realizar este requisito, sometiéndose a los consejos de un sacerdote amigo, el cual se presta a ayudarla con la condición de que la niña fuese bautizada.


    El nombre que da a su hija, independiente del que le fue impuesto en la pila bautismal, es el de “Hildegart”. Construye este nombre porque según afirma significa “jardín de sabiduría”.

    La procesada cree que el nombre influye de un modo unívoco sobre el destino de las personas. Esta tendencia simbolística de la procesada se manifiesta también en el nombre que, según ella, eligió para ingresar en una sociedad secreta política. Este nombre fue el de 'ARASAIS', que, según la procesada, se compone del término "ara", contracción de Aurora, y "sais". Ara significa altar y sais diosa de la verdad.

 

    Ya desde los primeros meses de edad de su hija pretende iniciarla en la lectura  y a los once meses -según afirma la procesada- lograba su hija escribir o componer su nombre con ayuda de un 'puzzle'. Al mismo tiempo inicia a su hija en idiomas extranjeros, especialmente en el inglés, y pretende además enseñarle mecanografía.        

 

    En esta última actividad afirma la procesada que su hija a los dos años de edad ganó un premio en un concurso. A los cuatro años, o quizá antes, comenzó a iniciar a su hija en el conocimiento de la vida sexual de un modo gradual, partiendo de la reproducción de las plantas. La instrucción de la hija progresó rápidamente, merced, indudablemente, a las condiciones excepcionales de ésta, como es público y notorio, aunque la madre no descuidaba momento alguno para ilustrar y ayudar a su hija en la comprensión de textos oscuros y difíciles. 

    Jamás dejó a su hija un momento sola, le acompañaba a las clases, incluso a la Universidad, sostenía conversaciones con los profesores acerca de su hija y, en suma, llegaba hasta el extremo de no separarse de ella, a quien no abandonaba ni cuando ésta estaba obligada a realizar las más íntimas necesidades fisiológicas.

 

    El principio fundamental de la procesada, que dirigía toda su actuación y la de su hija, es el de la reforma y mejora de la humanidad a través de la eugenesia. 

    Así, por ejemplo, la procesada quiere que el hombre no procree más que en determinadas circunstancias, a partir de cierta edad, los 35 años, y la mujer a los 25 años. Para evitar la procreación, fuera de estos límites de edad, establece la norma de la esterilización temporal del varón mediante la operación llamada de la 'vasectomía', que debería ser practicada sistemáticamente, a partir de la  pubertad.  Esta esterilización colectiva sería llevada a efecto en clínicas especiales, creadas por el Estado y bajo su vigilancia más severa. No es partidaria de ninguno de los medios anticonceptivos usuales y preconizados por los sexólogos, porque para ella lo esencial es, además, liberar a la hembra de toda preocupación y cuidado en este sentido. 

 

    Se considera absolutamente libre de todo prejuicio religioso, aunque respetuosa con las creencias ajenas. Políticamente ha militado en los partidos de la extrema izquierda, pasando últimamente del socialismo al Partido Republicano Federal, si bien era tan sólo la hija la que aparentemente actuaba.

 

    Una semana antes de la realización del acto homicida, surgen cuestiones en la organización de la Liga de Reforma Sexual que le producen disgustos y contrariedades al no ver triunfar su criterio, tanto en la elección de personas como en la aceptación de sus principios. Por otra parte, el congreso celebrado por su partido es causa de nuevas preocupaciones y disgustos y comienza a sospechar de la falta de lealtad de sus correligionarios, en los que cree ver, como siempre le acontece, animadversión deliberada hacia ella y el deseo de utilizar a su hija, a causa de sus grandes dotes de inteligencia, para fines políticos totalmente ajenos a sus ideales. 

    Veía claramente en todos ellos una torpe maniobra para explotar a su hija; es decir, aprovecharse de su obra. Esta idea constituye su preocupación central y no duda un momento de que van a destruir la personalidad de su hija para utilizarla como instrumento de una obra y ponerla al servicio de una idea sin que sea posible determinar claramente en qué forma ni en qué sentido. Refiere con prolijidad las discusiones del Partido Federal en su último congreso y pretende descubrir en cada gesto y palabra una alusión a la idea entonces dominante en ella, relativa al deseo de todos de privarla de su hija, la que siempre considera como su propia obra.

 

    Su hija no participaba al principio de este criterio, de este modo de interpretar la conducta de los demás respecto de ellas, protestaba contra la interpretación dada por la madre a hechos insignificantes y, según la expresión de la madre, esto era así 'porque su alma infantil era incapaz de comprender la existencia de tanta maldad en los hombres'. Poco a poco llevó el ánimo de su hija al convencimiento de la certeza de sus ideas hasta conseguir de ella la promesa de que no se había de dejar llevar ni dirigir por los demás para conseguir su propósito. Temía que su hija fuera arrastrada por aquellas personas y al anunciar a su hija este temor, cuando le parecía descubrir en ella algún momento de flaqueza, su hija la tranquilizaba afirmándole que seguiría siempre fiel a su madre, aun cuando le interesaba desde e! punto de vista psicológico aparentar un interés que en modo alguno sentía.

    En algunos momentos, sin embargo, estas crisis de flaqueza eran reales y entonces la hija pedía a la madre auxilio, ánimo y protección para resistir la influencia ajena a su madre. En sentir de la procesada, a medida que pasaba el tiempo este ambiente en contra de ella se hacía cada vez más intenso. Coincide esta actitud de la procesada con ciertos hechos positivos que ella interpreta, a todas luces, equivocadamente. Así, por ejemplo, el deseo de algunos miembros del partido de destacar a su hija en campañas políticas era interpretado por la madre como expresión de la intención de arrebatarla de su influencia. Por otra parte, veía la procesada en gran número de hombres de ciencia, que intervenían con ellas en la organización de la Liga de Reforma Sexual, una actitud, una conducta, francamente hostil, revestida de hipocresía. Llegó a tener violentas discusiones con alguno de ellos y creía ver en determinados familiares de éstos actitudes semejantes. Su suspicacia llegó a interpretar arbitrariamente en este sentido las frases más corrientes y usuales. Todo tenía para ella un doble sentido, todo iba encaminado a privarla de su hija para utilizar a ésta como instrumento de los demás y destruir su propia obra.

 

    Veía con terror que iba a perder todo cuanto había hecho y que a su hija la iban a convertir en "carne de prostitución". 

    Es preciso advertir que la procesada habla en sentido figurado, a veces, al emplear esta expresión, y otras, en cambio, en un sentido literal. En este sentido refiere que al advertir en una cena científica que su hija no bebía vino, alguien dijo que no se explicaba por qué hacia esto, y que debía bailar como las demás muchachas de su edad. Esta frase, privada de toda importancia, tenía para la procesada un sentido y era expresión clara de la intención que los demás abrigaban contra su hija. 

    Este asedio que sufrían ambas se hizo cada vez más estrecho y al fin decide permanecer en casa sin salir, encerrada con su hija, vigilante y espiando los movimientos de la criada, de la que sospechaba era agente al servicio de aquellas personas . 

 

    Esta sospecha era consecuencia de que, según la procesada, en la conducta de la criada habla algo extraño, como en el lujo de sus vestidos y en las relaciones que mantenía con la vecindad, especialmente con uno de los vecinos en cuyo piso entraba algunas veces. No podía explicarse a qué iba allí como no fuera a dar cuenta de lo que ellas hacían.   Hay que advertir que en el citado piso habitaba un señor que al parecer pertenecía al mismo partido político. Durante este voluntario encierro surge una crisis ministerial y la hija ruega a la madre salgan para enterarse de los pormenores y del curso de ésta. Accede al fin y una noche salen a la calle y se dirigen a la redacción de un periódico donde tienen ocasión de hablar con algunos correligionarios.

    En el comportamiento de éstos y en su actitud descubre una vez más la certeza de sus convicciones; para ella no hay duda de que existe una positiva intención frente a ellas, cuyo, radio de acción se extiende rápidamente, incluso fuera de España. Durante estos días espía constantemente las conversaciones de su hija por teléfono, llegando en un momento de excitación a arrancar el auricular cortando el cable con un cuchillo.

    Un día antes llamaron repetidamente a su teléfono preguntando si era el garaje X y ella misma contestaba secamente que no. A esta llamada equivocada la concede una gran importancia y la interpreta en relación con su idea dominante en aquel entonces. Al surgir de nuevo la misma llamada contesta que, en efecto, allí es y da el numero del teléfono perteneciente a la persona cuya voz parece distinguir, colgando inmediatamente el aparato. “Esto les prueba a ustedes -dice al referir esto- hasta dónde llegaban en su atrevimiento”. 

 

    Poco tiempo después se presenta en la casa un empleado de teléfonos para arreglar la avería y ella dice que su aparato no necesita reparación porque funciona perfectamente. 'Esto demuestra -dice;- que en ninguna forma nos querían dejar en paz'. Supone que alguien dio el aviso para que reparasen el aparato. Igualmente interpreta en este sentido el hecho de que una tarde preguntaron en la portería de su casa si allí vivía su hija, y como la portera le dijese que el que preguntó iba en un automóvil muy lujoso supone que se trataba de una alta personalidad política, diametralmente opuesta a sus ideas políticas. Durante estos días sufre y se halla sumida, según dice, en una gran tortura espiritual.

 

    Su hija se convence de todo lo que la madre va descubriendo y, finalmente, con motivo de la visita de uno de sus amigos, considerado por ella como un espíritu superior, quedo francamente, y de un modo decidido, convencida de que su madre tenía toda la razón.  Su hija entonces miraba a las estrellas,  la conversación tuvo lugar en una terraza y lloraba indignada de la maldad humana. Bajo esta tensión constante. y en un estado de zozobra, proyecta, para librarse de aquel ambiente adverso, huir, marchar a otro sitio y, juntamente con su hija, planea un viaje a las Islas Baleares, donde su hija escribiría bajo su inspiración un libro en contra del marxismo titulado “La cocaína marxista”. Para lograr esto precisa disponer de medios económicos y da orden de vender unas acciones de la Tabacalera.

 

    La procesada habla constantemente a su hija del mismo asunto, del mismo tema, para ella no existe otro pensamiento más que este; decide, de acuerdo con aquélla, romper toda relación con la Liga Sexual y con su correligionario, y para ello comienza por convencer a su Hija de que envíe una carta dimitiendo de su cargo en la Liga, en la cual se dice que el motivo de la renuncia es el mal estado de salud producido por la impresión de un incendio acontecido en su propia casa, incendio que destruyó todos los documentos y papeles de la secretaría de la Liga.

     La procesada confiesa que la destrucción de los papeles fue deliberada y el incendio un falso pretexto. 

    

    La situación de la hija se hace cada vez más angustiosa, pues estrechada constantemente y en todo instante por la actitud, conducta y modo de pensar de la madre, y sin contacto alguno con el mundo exterior, se halla ante un conflicto de tal naturaleza que no sabe ni puede resolver por sí misma. 

 

    En esta situación, el día anterior del acto, recibe un número de una revista inglesa The Adelphi, en la cual el sexólogo Havelock-Ellis publica un artículo sobre la hija de la procesada que titula 'La Virgen  Roja'. 

 

    El hecho de que en este trabajo, dedicado a ensalzar la personalidad de la hija de la procesada, no haya nada que pueda ofenderla, sino, por el contrario, frases de elogio y de consideración, no parece a primera vista explicar la impresión que su lectura produjo en ambas. No obstante, parece ser que el título de 'Virgen Roja' y que el autor del artículo indicara que se trataba efectivamente de una muchacha pura, aún no separada de su madre, dentro del hogar familiar, fue motivo de ser interpretado como que el mismo Havelock-Ellis se hallaba también mezclado en el plan organizado en contra de ellas.

 

    Parece ser, según indica la procesada, que la idea de suicidio se había apoderado de su hija, luchaba contra ella y tenía miedo de no poder llevar a la práctica dicho acto y liberarse así de tanto sufrimiento. 

    Por aquel entonces, la procesada quiere infundirle valor y en su terraza dispara su revólver para demostrar a su hija que hay que ser fuerte, que ella, su madre, no tiembla y tiene el pulso bien seguro. 

    La revista en la que se publicó el artículo del sexólogo inglés fue recibida por la procesada al mediodía y a la madrugada se realizó el acto, en las circunstancias que ya son de todos conocidas.

 

    En el momento del ingreso en la prisión dice a la vigilante que la acompañaba: 
    'Tres cosas hay en la tierra que significan triunfar en la vida: crear, luchar y matar”. 

 

    Después, al ver la celda que le había sido destinada (celda de incomunicación) exclama:

    " ¡Qué horror!, ¡Qué inhumano! ... Para estos casos debería haber una habitación especial, adornada con flores "

    Después de levantada la incomunicación no presenta el menor signo de preocupación o emoción y sus primeras palabras son para interesarse por el estado de salud de sus animales, afirmando que es criminal y feroz dejarlos abandonados de todo cuidado. Al salir de prestar declaración vuelve el locutorio alegre y expansiva, diciendo que el juez la ha comprendido, que está contenta, que lo pasado queda atrás y que, en adelante, está dispuesta a seguir su obra.  

    Ese día estuvo muy locuaz, habló de todos los problemas políticos y sociales en pie, mostrándose satisfecha en todo momento. Protesta de que, sin su permiso, entraran en su casa a hacer fotografías Y dice que no perdonará a sus correligionarios dejaran ver en el depósito el cadáver de su hija. Pide libros, flores y muchos muebles para decorar su celda, de un modo autoritario. 

    Hace del departamento en que se encuentra su feudo; obliga a que le sirvan otras reclusas, y pone reglas de cómo deben tratarla, sin dejar un momento de llamarla 'Doña', porque es señora no por nobleza, sino por sus méritos de estudio.

    Al enterarse por la prensa que alguien ha afirmado que no era la madre de su hija, se excitó fuertemente y acusó a un conocido político de ser el promotor de tal calumnia y exclamó: “A ese chacal, a su mujer y a los chacalillos de sus hijos habrán de exterminados mis manos, pero no con el revólver, sino como se merece exterminar la simiente humana que es vil: cortándole el cuello y exponiéndoles así a la vergüenza pública”. 

 

    Manifiesta también un odio enorme a una gran figura de la medicina española a cuya esposa considera espía internacional y afirma que sus hijas son ya "lobatas del mal", 'que debían ser exterminadas pese a quien pese'. '¿Es que tienen derecho a la vida? -exclama-  ¡Ah!, el derecho a la vida no lo tienen esas simientes, y si no se acaba con el mal se está perdido; por eso yo he de continuar mi obra “pese a quien pese”.  

 

    “Yo seré la enjuiciada enjuiciadora; acusaré y caiga quien caiga. Mi abogado me defenderá de la parte jurídica, pero yo misma me defenderé  de la parte filosófica”. Una de las empleadas de la prisión es espía de los 

marxistas internacionales, que la persiguen aun dentro de la  prisión. 

    A un conocido político socialista le achaca la dirección de todo este movimiento persecutorio. Más tarde exige que no se le cierre la puerta de la celda, y un día que se le cierra por necesidad se atrinchera detrás de ella y en unión de dos reclusas enfermas, a las que tenía amenazadas, si no la obedecían, se mantiene durante tres horas sin ceder a las consideraciones del personal hasta que consiente sólo a la presencia del director a quien insulta soezmente. Otro día porque una celadora le cierra la puerta la abofetea. 


    Esta tendencia a la agresividad se manifiesta también en otras ocasiones como al ser reintegrada nuevamente a la cárcel después de su estancia en el hospital, insultando a uno de los guardias que la acompañaban e intentando darle una patada en los genitales  “por ser hijo de un indecente vientre paridor y ser borrego ". 

 

    En el establecimiento donde fue internada, la paciente pide que se use su nombre sólo para asuntos oficiales.         Ella en realidad debe ser llamada Ara-Sais; 'Ara', por 'piedra de altar'; 'Sais', por 'verdad', por ser ella, a su juicio, 'la diosa de la verdad'.


    Da detalles de la noche en que mató a Hildegart:

    “Cuando la maté dije: queréis su cuerpo, ahí lo tenéis, pero su alma es mía”.   

      Inmediatamente comienza a sugerir ideas reformistas acerca del hospital; para las monjas, por ejemplo, dos meses de descanso anuales.

    Lo mismo había hecho durante su estancia en la cárcel: para los penados con cura, salida inmediata; para los que no la tuvieran, colonias carcelarias al frente de las cuales estarían psiquiatras, formados en escuelas especiales a las que ella dedicaría todo su capital.

    Los psiquiatras habrían de ser solteros, y al que deseara casarse habría que ayudarle en la  elección.  Pero de la escuela estaría excluida toda mujer, 'porque la mujer no tiene alma, o tiene un alma motora, rudimentaria'; 'el hombre puede sentir, las mujeres no, son sensibleras, pero no sensibles'.  

    Los psiquiatras salidos de la escuela tendrían autoridad absoluta, sus órdenes no podrían ni tan siquiera discutirse. Pero los psiquiatras solteros no deben ser abstinentes, aunque 'han de ser exquisitos, como los árabes, que en sus harenes tienen a mujeres exquisitas, a las sacerdotisas del placer'. Las cuales, naturalmente, gozarían de vacaciones y de una alimentación especial.

 

    A partir del año 1938 se muestra deprimida: 'No tengo ilusión alguna, no sé cómo me ha sido posible vivir'. Se muestra desilusionada de la imposible reforma del manicomio.

 En el 39 muere su gato y le afecta enormemente: 

 

    “Perdí mi único compañero y amigo ....soy demasiado afectiva ... ahora veo las cosas claras y he perdido todas mis ilusiones. La muerte de mi hija fue otra cosa,  no fue inopinada ... , bien pensado, no me sorprendió, había que hacerlo, y lo más importante es que entonces tenía una ilusión que ahora ya no tengo”. ...........

 

    La paciente falleció de un proceso carcinomatoso siete años después.

                 Con  la gentileza del doctor LÓPEZ DE LERMA, antiguo  director del Sanatorio Psiquiátrico de Mujeres de Ciempozuelos, en donde falleció Aurora Rodríguez después de nuestra guerra civil.  Doy las gracias al doctor López de Lerma por su prestación tan valiosa.  

                (ver texto del Dr. Castilla del Pino).

 

    Advertencia: Sólo para investigación en psicopatología descriptiva y fenomenología.


    Citar siempre fuentes originales.

 

    En homenaje a la figura humana e intelectual de Hildegart  Rodríguez Carballeira

    ¡¡ Hildegart, una mente prodigiosa, una reformadora social.

    ¡¡ Hiidegart fue una de las personas más activas de su tiempo en el movimiento por la reforma sexual en la España de la segunda república. Estuvo conectada con la vanguardia europea en ese tema, teniendo correspondencia con  Havelock Ellis, (el gran sexólogo) de quien era traductora. 

        (ver: Autoerotismo y simbolismo sexual en Havelock Ellis)

     - Secretaria de la Liga Española por la Reforma Sexual presidida por el doctor Gregorio Marañón. Activista por los derechos humanos, y librepensadora, militó en el Partido Socialista y Republicano Federal.

     - Publicó muchos  textos, entre ellos la monografía  "La Revolución Sexual" del que vendió 8.000 ejemplares sólo en Madrid. 

     - Mantuvo una extensa correspondencia con personalidades europeas de la época, entre ellas con H. G. Wells, a quien acompañó extensamente cuando visitó Madrid y cuya pretensión era llevarla a Londres como secretaria. Viaje imposible al ser víctima de la locura paranoide de su madre, 

    - Aurora Rodríguez- una reformadora delirante.

        Obras de Hildegart.

·  La rebeldía sexual de la juventud Madrid: Javier Morata 1931. (Reeditado con prólogo de Eduardo de Guzmán. Editorial Anagrama, Barcelona, 1977)

·  Profilaxis Anticoncepcional, Valencia 1931

·  Malthusimo y neomalthusismo, Madrid 1932

·  ¿Se equivocó Marx?, Madrid, Edición Novela Proletaria, 1932

·  ¿Quo vadis, burguesía?, Madrid, Edición Novela Proletaria, 1932

·  El problema sexual tratado por una mujer española Madrid, Ediciones Morata, 1977.

        ver:  Biblioteca Digital Hispánica  Obras de  "Hildegart

        ver:  jornadas Ateneo Ferrolán, 6-8 diciembre/2014,  Congreso centenario de  Hildegart.