Psicopatología del delirio erótico. Delirio de ser amado. "Délire d´être aimé".

La erotomanía:  De Kraepelin al DSM-IV


Tema V. Idea delirante, delirio y paranoia.  

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Tipos de delirios crónicos. Según escuela francesa de H. Ey.

La paranoia de Kraepelin.

 

Clínica de la erotomanía.   De Kraepelin al DSM-IV

Como una paranoia erótica, de alusión amorosa y sexual.

Texto de referencia: "La  locura”  (paranoia) según Kraepelin.

  UN MANUAL PARA ESUDIANTES y MÉDICOS (1915)  Cap. XIV.

 

-Formas clínicas de la paranoia: “Locura erótica” o  erotomanía. 

Una forma de la megalomanía paranoica.

-Veamos la forma de inicio de la erotomanía.

Percepción delirante, autorreferencial, de tipo apreciación amorosa.

Interpretación desde de la vivencia de ser objeto de deseo, de amor y pretensión sexual.

Deseado, buscado, hallado por el objeto amoroso.

Repercusión afectiva inmediata: surge el deseo y la pasión amorosa recíproca.

 

“El en­fermo observa que una persona, real o supuesta, del otro sexo y de elevada posición, le quiere bien y le presta una atención que no puede malinterpretarse.

A veces es una mirada que se intercepta, un supuesto paseo bajo su ven­tana, un encuentro casual, que hacen que este amor se­creto se convierta en un hecho seguro para el enfermo”.

 

Desde la megalomanía, el delirio de “alta cuna”, elegida por el príncipe, por el sacerdote, por el médico, por la celebridad. Se me otorga distinción,....

 

Una enferma se dio cuenta que el rey se inclinaba con es­pecial atención ante ella en el teatro, indicando a sus hijos que la saluden también; a un enfermo le enviaron be­sos con los dedos.

Inicio a través de vivencias de significación autorreferencial, de contenido amatorio.

Otros se enteran del asunto solamente por rodeos a través de insinuaciones disimuladas del en­torno o por anuncios en la prensa, pero sin haber visto jamás al objeto de su interés.

 

-Evolución de la erotomanía.

Rápidamente aumentan los signos del entendimiento se­creto.

Cada hecho casual, como la manera de vestir, los encuentros, las lecturas y las conversaciones adquieren para el enfermo una relación con de su aventura imaginaria.

Extensión a terceros del vínculo erotomaníaco: “un secreto a voces”. “hacen corros para cuchichear los nuestro”. “me miran y sonríen, me dicen que sí, que se alegran..”

La extensión social puede llevar a la paranoia de perjuicio.

“otros quieren ocultarlo, causa envidias y celos. “me han surgido enemigos”..

 En todas partes se habla de ello, aunque nunca claramente sino mediante insinuaciones cuyo sentido más profundo él entiende perfectamente.

 

-A menudo se acom­pañan de falsificaciones de recuerdos.

Por el momento ha de guardarse, naturalmente, el secreto de este amor tan extraordinario; por este motivo el enfermo nunca recibe las noticias de una manera directa sino a través de otros intermediarios, por la prensa y en forma de comentarios intencionados.

De la misma manera sabe ponerse en con­tacto con el objeto de su amor, dejando caer ocasional­mente alusiones.

El vuelo de las palomas representa el símbolo de él y de su amada, le muestra que ha sido en­tendido y que alcanzará su meta tras largas luchas; cual­quier persona con la que entra en contacto le parece la elegida, aunque esté disfrazada para ocultar al mundo su amor; incluso un presentimiento secreto es capaz, a raíz de esos episodios de reconocimiento, de estar por encima de diferencias obvias e incluso de diferencias de sexo.

-Ver conductas de acoso y reivindicación amorosa en la erotomanía.

            (ejemplo de erotomanía, con delirios de falsa identificación).

Ver fenómenos de hiperidentificación.

“se disfraza para no ser reconocido, sólo yo sé quien es”.

“el príncipe acude vestido de plebeyo para no ser visto” .

(Delirios o ilusiones de “Fregoli”)

El paciente quiere desenmascarar el disfraz, y puede causar afrentas a extraños.

 

Ver ejemplo de Kraepelin.

 Un enfermo que acosaba a una señorita adinerada con peti­ciones de matrimonio tras dos encuentros fugaces, la vuelve a reencontrar más tarde bajo otro nombre, pero le había echado algunas miradas. Posteriormente aún la vuelve a encontrar, totalmente transformada y con otro nombre, bien como enferma en un manicomio, bien como cuidadora en otro; otros enfermos y el cura hablaban ve­ladamente de sus asuntos. Después de haber recibido una carta avisando de su muerte escrita por ella misma, co­mo confesó- la buscó y la encontró casada.

Este delirio singular puede seguir desarrollándose durante mucho tiempo en la forma descrita, alimentada por anuncios velados en la prensa y sin que se produzcan otros trastornos en la actitud y en la actividad del enfer­mo; éste, por otra parte, intenta mantener sus asuntos en secreto.

 

-Evolución crónica del delirio erotomaniaco. Ver ejemplos de Kraepelin.

En una fase posterior se añaden, no pocas veces, sensaciones de ensueño falseadas, como la sensación de haber recibido un beso en sueños y otras similares. Toda la coloración del amor es soñadora, romántica.

 

Recordar la relación entre erotomanía e insuficiencia en las relaciones sexuales. Soltería, celibato, y otras inhibiciones neuróticas de la acción.

 

 -la activi­dad sexual del enfermo es escasa o se desarrolla de una manera insana (Onanismo).

 (Kraepelin dixit).

Por sobrecompensación, el paciente se muestra atrevido, enérgico, poseído de una pasión imparable, reivindicadora  de la conquista amatoria.

 

-Finalmente, el enfermo se decide a ir más lejos. Realiza paseos bajo la ventana de la adorada, le envía cartas o le remite una petición de matrimonio formal. Puede que las negativas que siguen le ofendan al principio profunda­mente y que le parezcan luego un medio para ponerle a prueba. Esta opinión se refuerza al seguir manteniéndose las conexiones misteriosas de antes.

Algunos anuncios en la prensa le invitan acudir a citas; algunos paseantes ca­suales le indican por sus comentarios que debe ir a ver a la amada; tiene la sensación de perderse algo si no lo ha­ce.

Una enferma recibió durante años noticias de su ama­do, que ostentaba una alta posición social, por unos seria­les en el periódico, a los que solía contestar por cartas. Así se enteró de que le había enviado un contrato matri­monial y también que le había comprado una casa y había dispuesto para ella una renta anual de 30.000 francos.

 

-Evolución desfavorable del delirio erotomaniaco:  

“las cosas no se desarrollan favorablemente”.

Complicaciones en la relación erotomaniaca entre el paciente y el objeto.

Trabas y “complot” para impedir la unión paciente-objeto.

Una fase de despecho: todavía el Objeto me ama, pero:

  “lo han secuestrado”, “seducido con drogas y engaños”. 

Surgen los celos en el paciente, y en “los otros”.

“su familia me envenena para evitar lo nuestro”.

 

Karepelin dixit: El amado ha sido infiel pues la viuda de un capitán lo ha atrapado en las redes del amor durante quince años. El contrato matrimonial fue sustraído y se quería evitar la boda.

Se sembraban rumores malintencio­nados; una dama de palacio se disponía a abofetearla pú­blicamente para volverla impresentable a los ojos de la gente; la cocinera ha sido incitada por una princesa celo­sas a envenenarla; se desparramaba morfina en las ca­mas; las lámparas de noche contenían veneno y desde abajo subía gas.

 

-Riesgo de evolución paranoide, y agresiva hacia “el amante”.

“ya no me mira”, o  “él mira a otra”: ¿para disimular o en realidad la ama también”. ¡surgen competidoras¡.

“ya no me ama, me persigue”. ¡todos me persiguen”.

De objeto de amor, a perseguido por el objeto.

 

Kraepelin dixit.

-Así la amada puede llegar a convertirse en enemiga y perseguidora del enfermo o, al menos, in­tentar quebrar su orgullo para después casarse con él.

 Le envía espías, manda revisar secretamente sus efectos personales e impide que reciba un buen trabajo. En las cartas se escribe mal su nombre, en la firma se omite el "atentamente"; se tropieza con él de mala manera en la calle, se le saca la lengua, se escupe ante él.

La comida le produce, debido a aditivos nocivos, dolores de estómago y digestivos de tal manera que se ve obligada a cocinar per­sonalmente; por ese motivo escribe cartas amenazadoras y se dirige a la policía en busca de protección.

 

Evolución y resolución del delirio erótico erotomaníaco.

(según J.L. Día)

Final de la erotomanía. ¿acaba la erotomanía?.

¿acaso no es un delirio crónico?.

Veamos los opciones desde la psicopatología.

 

-Le erotomanía no tiene final, persiste siempre, con más o menos intensidad delirante. 

El vínculo paciente objeto se mantiene. Incluso en secreto, a través de mínimos detalles, o alimentado con la ilusión, y fantasía amatoria del paciente.

“un amor secreto, compartido, y oculto a todos”.

 

-Apaciguamiento del delirio de ser amado: Transformación del objeto que ama, en un objeto que se desea como amor bucólico, y que persiste en la fantasía del amante. De delirio a ilusión de amar.

 

-Con la venganza por parte del paciente. En el estadio del rencor, el paciente arremete o asesina a su Objeto amoroso, bien por venganza ante la vivencia de infidelidad, o para no ser poseído por los otros, en pugna con los competidores.

Posibilidad de agredir a terceros, y a los “amantes” del Objeto. (celotipia sobre la erotomanía inicial).

 

-Evolución hacia la paranoia. De la erotomanía inicial se pasa al delirio de perjuicio,  o persecución delirante. Cambia la temática delirante.

-La erotomanía pude dar lugar a un delirio megalomaníaco, o de nueva identidad acorde con la pretensión del Objeto, del “amante real”: “soy la elegida por ser la descendiente de la casa real, bastarda del rey,...”.

-Riesgo de un delirio de reivindicación, de querulancia, en búsqueda de resarcir unos supuestos bienes, posesiones, o dones recibidos del Objeto. (desplazamiento del contenido amoroso, a un vínculo legal, de contrato,..).

 

-¿Resolución espontánea de la erotomanía?:

-Con crítica e instrospección del delirio:  “fue sólo un sueño, una fantasía alimentada por mí”. Erotomanía reactiva, o autolimitada.

-Sin crítica.ya pasó”. “ya no lo noto, ya no me ama”,...”pero fue real”.

Desaparecen los síntomas psicóticos activos, pero persiste la impronta psicótica en el paciente, y en su personalidad. “fue verdad, yo fui amado por él, ya todo se olvidó”.

 

-Resolución de la erotomanía gracias al tratamiento:

¿respuesta de la erotomanía a los antipsicóticos?.

¿posibilidad de psicoterapia en la erotomanía?.

Recordar el método clásico intimidatorio (De G. Clérambault): de confrontación, de exigencia de vuelta a la realidad depresiva del pacientes o de prohibición normativa de acercarse al Objeto ¿papel del castigo en la erotomanía?.

 

Bibliografía:

UN MANUAL PARA ESUDIANTES y MÉDICOS (1915)

 Cap. XIV. - "La  locura (paranoia)”

-E. KRAEPELIN, Psychiatrie. Ein Lehrbuch  für Studierende und Ärzte, . Leipzig, J. A. Barth, 1915, pp. 1707-1779.

Fuentes en castellano:

            -E. Kraepelin. Introducción a la clínica psiquiátrica. Prólogo Castilla del Pino, Edición de Manuel Desviat. “Clásicos de la psiquiatría”. Editorial Nieva. 1988.