Desterrado por su rey,
pero no por su destino,
con el honor por bandera,
se hizo paso en el camino.
Desde Vivar salió un hombre,
con la lealtad por espada,
llevando el peso de España,
en su mirada cansada.
Babieca siente el galope,
la tierra empieza a temblar,
no hay muro que lo detenga,
ni mar que lo haga parar.
Tizona brilla en el aire,
Colada busca la gloria,
un caballero de hierro,
entrando, en la historia.
No busca oro ni joyas,
ni el perdón del Señor,
busca que el nombre de España,
se escriba con su sudor.
Cid Campeador,
alza el pecho mostrando el valor,
guiando a los tuyos al frente,
con fuerza y honor,
miraste de frente a la muerte.
Venciste al exilio y la cruz
dejando en la tierra,
una huella de fuego y de luz,
tus manos labraron el triunfo,
tu espada firmó la lección,
un hombre, un destino, una vida
hicieron gigante esta nación.
Valencia vió tus murallas,
caer ante su figura,
donde otros vieron derrota,
tu pusiste tu bravura.
De Burgos a la victoria,
de la injusticia al altar,
tu sombra sigue presente,
en cada rincón del hogar.
Tu palabra fue tu ley,
tu escudo fue la verdad,
el espejo donde mira,
nuestra nacionalidad.
Atado a su montura,
con el alma ya en el cielo,
el miedo de los cobardes,
se convirtió en su duelo.
Los infieles retroceden
al ver su capa ondear,
el Campeador cabalga,
nadie lo puede parar.
Cid Campeador,
alza el pecho mostrando el valor,
guiando a los tuyos al frente,
con fuerza y honor
miraste de frente a la muerte.