Memoria del
Inmaculado Corazón de María
Junio 13, 2026
Memoria del
Inmaculado Corazón de María
Junio 13, 2026
Memoria del Inmaculado Corazón de María
Breve Reseña Histórica
La historia de la devoción del Inmaculado Corazón de María, se inicia en el siglo XVII, como consecuencia del movimiento espiritual que procedía de San Juan Eudes.
En la tercera aparición de Fátima, Nuestra Madre le dijo a Lucía: "Nuestro Señor quiere que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado. Si se hace lo que te digo se salvarán muchas almas y habrá paz; terminará la guerra.... Quiero que se consagre el mundo a mi Corazón Inmaculado y que en reparación se comulgue el primer sábado de cada mes.... Si se cumplen mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz.... Al final triunfará mi Corazón Inmaculado y la humanidad disfrutará de una era de paz."
En un diálogo entre Lucía y Jacinta, ella, de diez años, dijo a Lucía: "A mí me queda poco tiempo para ir al Cielo, pero tú te vas a quedar aquí abajo para dar a conocer al mundo que nuestro Señor desea que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María".
"Diles a todos que pidan esta gracia por medio de ella y que el Corazón de Jesús desea ser venerado juntamente con el Corazón de su Madre. Insísteles en que pidan la paz por medio del Inmaculado Corazón de María, pues el Señor ha puesto en sus manos la paz del mundo."
El Papa Pío XII, el 31 de octubre de 1942, al clausurarse la solemne celebración en honor de las Apariciones de Fátima, conforme al mensaje de éstas, consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María.
Asimismo, el 4 de mayo de 1944 el Santo Padre instituyó la fiesta del Inmaculado Corazón de María, que comenzó a celebrarse el 22 de agosto. Ahora tiene lugar el sábado siguiente al Segundo Domingo de Pentecostés.
Sacado de: Aciprensa EWTN
Canción:
Libro de Cielo
El Reino del FIAT Divino
De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta
"En mi corazón los llamo siempre y voy repitiendo: ‘Hijos míos, hijos míos, vengan a su Mamá"
Libro de Cielo
Vol. 34-23 (4) Febrero 10, 1937“El reino del Querer Divino será
el reino de la Reina del Cielo”
(1) Me sentía toda inmersa en el Querer Divino, me parecía que Cielos y tierra suspiran, ruegan que venga su reino sobre la tierra, a fin de que una sea la Voluntad de todos y reine como en el Cielo así en la tierra, a esto se unía la Reina del Cielo, que con sus suspiros ardientes investía todo, movía, unía todo a Sí, ángeles, santos, y a toda la Creación, para pedir con sus mismos suspiros y con la misma Voluntad Divina que Ella posee, aquel Fiat, que descienda en los corazones y forme en ellos su Vida. Pero mientras esto pensaba, mi siempre amable Jesús haciéndose ver, todo amor suspiraba fuerte, el corazón le latía tanto, como si le quisiera estallar, y me ha dicho:
(2) “Hija de mi Querer, escúchame, mi amor está por sumergirme, no puedo contenerlo más, a cualquier costo, aunque debiese arrollar Cielo y tierra, quiero que venga a reinar mi Voluntad sobre la tierra. A esto se une mi Mamá Celestial, la cual sin jamás cesar me dice, me repite: ‘Hijo, hazlo pronto, no tardes más, usa tus estratagemas de amor, obra como el Dios potente que eres, haz que tu Querer invista a todos, y con su potencia y majestad, unidos a un amor que ninguno los podrá resistir, tome posesión de todos y reine como en el Cielo así en la tierra’. Y esto me lo dice con tales suspiros ardientes, con tales latidos candentes, con tales estratagemas de amor de Madre, que no puedo resistir. Y llega a agregar:
‘Hijo mío, Hijo de mi corazón, me has hecho Reina y Madre, ¿y mi pueblo, y mis hijos, ¿dónde están? Si Yo fuera capaz de infelicidad sería la Reina y la Madre más infeliz, porque poseo mi reino, pero no tengo mi pueblo que viva de la misma Voluntad de su Reina, y si no tengo mis hijos a los cuales pueda confiar la gran herencia de su Madre, ¿dónde encontraré la alegría, la felicidad de mi Maternidad? Por eso haz que reine el Fiat Divino, y entonces tu Mamá será feliz y tendré mi pueblo y mis hijos que vivirán junto conmigo, con la misma Voluntad de su Madre’.
¿Crees tú que Yo pueda permanecer indiferente ante este hablar de mi Madre, que me lo hace resonar continuamente al oído, y que dulcemente inviste mi corazón, y que son flechas y heridas de amor continuo? No lo puedo, y ni siquiera lo quiero. Mucho más que Ella jamás me ha negado nada, por lo que me falta la fuerza de negarme a Ella, mi corazón divino me empuja a contentarla; tú únete con Nosotros y suspira y ruega que mi Voluntad sea conocida y venga a reinar sobre la tierra, y para mayormente confirmarte a esto, quiero hacerte oír a mi dulce Mamá”.
(3) Mientras estaba en esto me la he sentido junto, que escondiéndome bajo su manto azul y tomándome en su regazo materno, con un amor que no sé decir me ha dicho:
(4) “Hija de mi materno corazón, el reino de la Divina Voluntad será mi reino, la Trinidad Sacrosanta me lo ha confiado a Mí; así como me confió al Verbo Eterno cuando descendió del Cielo a la tierra, así me confió su y mi reino, por eso mis suspiros son ardientes, mis plegarias incesantes, no hago otra cosa que asaltar a la Trinidad Santísima con mi amor, con los derechos de Reina y de Madre que me dio, a fin de que lo que me confió venga a la luz, forme su Vida, a fin de que mi reino triunfe sobre la faz de la tierra; tú debes saber que es tanto mi deseo, que me quema, que me siento como si no tuviese gloria, mientras que tengo tanta que Cielos y tierra están llenos de ella, si no veo formado el reino de la Divina Voluntad en medio a mis hijos, porque cada uno de estos hijos que vivirán en él, me dará tanta gloria, de duplicarme la gloria que poseo, por eso viéndome privada me siento como si no tuviese gloria de Reina y no fuera amada como Madre por mis hijos, por eso en mi corazón los llamo siempre y voy repitiendo:
‘Hijos míos, hijos míos, vengan a su Mamá, ámenme como Madre como Yo os amo como hijos, si no llegan a vivir de la misma Voluntad de la que Yo viví, no podéis darme el amor de verdaderos hijos, ni podéis conocer hasta dónde llega mi amor por ustedes’.
Debes saber que es tanto mi amor y mis deseos ardientes por querer que este reino exista sobre la tierra, que desciendo del Cielo, giro por las almas para ver quién está más dispuesto a vivir del Querer Divino, los espío, y cuando los veo dispuestos, entro en sus corazones y formo mi Vida en ellos como preparación, honor y decoro de aquel Fiat que tomará posesión y formará su Vida en ellos. Por eso Yo seré inseparable de ellos, pondré mi Vida, mi amor, mis virtudes, mis dolores a su disposición, como muro de fortaleza insuperable, a fin de que puedan encontrar en su Madre lo que se necesita para vivir en este reino tan santo. Y entonces mi fiesta será completa, mi amor se reposará en mis hijos, mi Maternidad encontrará quién me ama como hijo, y daré gracias sorprendentes y pondré en fiesta Cielo y tierra, la haré de Reina prodigando generosamente gracias inauditas. Por eso hija mía, mantente unida con tu Mamá, a fin de que ruegues y suspires Conmigo el reino de la Divina Voluntad”.
Fiat Divina Voluntad
"Formé mi primer Reino del Querer Supremo en el corazón de mi Mamá Inmaculada"
Libro de Cielo Vol. 19-28 (4)Libro de Cielo
Vol. 19-28 (4) Junio 20, 1926
“Mi ideal en la Creación era el Reino de mi Voluntad en el alma de la criatura”
(4) “... Así soy Yo, mi ideal en la Creación era el Reino de mi Voluntad en el alma de la criatura; mi primer fin era el de hacer del hombre otras tantas imágenes de la Trinidad Divina en virtud del cumplimiento de mi Voluntad sobre de él, pero en cuanto el hombre se sustrajo de Ella Yo perdí mi Reino en él, y durante seis mil años he debido sostener una larga batalla, pero por cuan larga no he dejado aparte mi ideal ni mi primera finalidad, ni la dejaré, y si vine en la Redención, vine para realizar mi ideal y mi primera finalidad, esto es, el Reino de mi Voluntad en las almas, tan es verdad, que para venir formé mi primer Reino del Querer Supremo en el corazón de mi Mamá Inmaculada, fuera de mi Reino jamás habría venido a la tierra; así que sufrí cansancio y penas, quedé herido y finalmente asesinado, pero el Reino de mi Voluntad no fue realizado, arrojé los fundamentos, hice los preparativos, pero la batalla sangrienta entre la voluntad humana y la Divina ha continuado aún…”
Fiat Divina Voluntad
"Encerrarlos en mi materno corazón"
La Reina del Cielo en el Reino de la Divina Voluntad
Visita Celestial del Día 10
"Encerrando a todos en mi corazón"
"Hija mía, ven a mi cuna a escuchar a tu pequeña Mamita.
En cuanto nací, abrí los ojos para ver este bajo mundo, para ir en busca de todos mis hijos para encerrarlos en mi corazón, darles mi materno amor y regenerándolos a la nueva vida de amor y de gracia, darles el paso para encerrarlos en mi corazón, para hacerlos entrar en el reino del Fiat Divino, del cual era poseedora.
Quise hacerla de Reina y de Madre encerrando a todos en mi corazón para poner a todos al seguro y darles el gran don del reino divino. En mi corazón tenía lugar para todos, porque para quien posee la Divina Voluntad no hay estrecheces, sino amplitudes infinitas, por eso te vi también a ti, hija mía, ninguno se me escapó"
Fiat Divina Voluntad
"Te ofrezco mi corazón materno para recibir este gran depósito"
Libro de Cielo
Vol. 21-16 (1-2) Abril 16, 1927Cómo Nuestro Señor hizo el
depósito de su Vida Sacramental
en el corazón de la Santísima Virgen
(1) Estaba haciendo la hora cuando Jesús instituyó la Santísima Eucaristía, y moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando hago un acto, primero veo si hay al menos una criatura donde poner el depósito de mi acto, a fin de que tome el bien que hago, lo tenga custodiado y bien defendido.
Ahora, cuando instituí el Santísimo Sacramento busqué a esta criatura y mi Reina Mamá se ofreció a recibir este acto mío y el depósito de este gran don diciéndome: ‘Hijo mío, si te ofrecí mi seno y todo mi Ser en tu Concepción para tenerte custodiado y defendido, ahora te ofrezco mi corazón materno para recibir este gran depósito, y dispongo en orden de batalla en torno a tu Vida Sacramental, mis afectos, mis latidos, mi amor, mis pensamientos, toda Yo misma para tenerte defendido, cortejado, amado, reparado; tomo Yo el empeño de corresponderte por el gran don que haces, confía en tu Mamá y Yo pensaré en la defensa de tu Vida Sacramental"
Fiat Divina Voluntad
" Las pone de acuerdo a su corazón materno, se las estrecha entre sus brazos para disponerlas a recibir la Vida del Fiat Supremo"
Libro de Cielo Vol. 35-2 (3-7)Libro de Cielo
Vol. 35-2 (3-7) Agosto 9, 1937“Se biloca en cada una de las criaturas para
preparar el interior de sus almas,
las pone de acuerdo a su corazón materno
se las estrecha entre sus brazos para disponerlas
a recibir la Vida del Fiat Supremo”
(3) “ …“Dios mío, ¿quién podrá corresponderte y pagarte por tanto amor tuyo? ¡Ah! tal vez sólo la Reina del Cielo puede vanagloriarse de haber correspondido a su Creador en amor, ¿y yo? ¿Y yo?” Y me sentía oprimida, y mi siempre amable Jesús haciéndome su breve visita, todo bondad me ha dicho:
(4) “Hija de mi Voluntad, no temas, para quien vive en Ella hay sumo acuerdo en el amor, porque mi Voluntad poseyendo su Vida en la criatura, duplica su amor, y cuando quiere amar ama en Sí misma y ama dentro del alma, porque en ella posee su Vida; en mi Querer el amor está en sumo acuerdo, las alegrías, la felicidad del puro amor están en pleno vigor. Nuestra paterna Bondad es tanta para quien vive en nuestro Querer, que numeramos los respiros, los latidos, los pensamientos, las palabras, los movimientos, para corresponderlos con los nuestros y llenarlos todos de amor, y en nuestro énfasis de amor le decimos: ‘Nos ama y la debemos amar’. Y mientras la amamos hacemos desahogo de tales dones y gracias, de dejar estupefactos a Cielo y tierra. Esto hicimos con nuestra Reina, desahogamos tanto, ¿pero sabes tú qué significa este nuestro desahogar? Nos miramos a Nosotros mismos y queremos dar lo que somos y lo que poseemos…
(5) Hija mía, nos faltaría la fuerza si no eleváramos a la criatura que vive en nuestra Voluntad al nivel de nuestra semejanza y hacerla poseer nuestros bienes, tan es verdad, que mi Madre Celestial, como vivía en mi Fiat, poseía la misma Vida de Él, nos amamos con un solo amor, amamos a las almas con un amor gemelo. Y es tanto nuestro amor por Ella, que así como Nosotros tenemos la jerarquía de los ángeles en el Cielo, la diversidad de las órdenes de los santos, Ella, por ser la Emperatriz Celestial, la heredera de la gran herencia de nuestra Voluntad, cuando este reino se forme sobre la tierra, la gran Señora llamará a sus hijos a poseer su herencia y le daremos la gran gloria de hacerla formar la nueva jerarquía…
…Si tú supieras cuánto ama a las almas esta Celestial Reina, Ella, copia fiel de su Creador, mira en Sí misma y encuentra sus mares de amor, de gracia, de santidad, de belleza, de luz; mira a las criaturas y quiere darse toda Sí misma con todos sus mares, a fin de que posean a la Mamá con todas sus riquezas. Ver a los hijos pobres mientras la Madre es tan rica, y sólo porque no viven en la heredad de la Madre, es un dolor, Ella los quisiera ver en sus mares de amor que amaran a su Creador como Ella lo ama, escondidos en su santidad, embellecidos con su belleza, llenos de su gracia, y no viéndolos así, si no fuese por el estado de gloria en que se encuentra, donde las penas no tienen lugar, por puro dolor habría muerto por cada criatura que no viviera en el Querer Divino. Por eso Ella ruega incesantemente, pone en oración todos sus mares, para impetrar que la Divina Voluntad se haga como en el Cielo así en la tierra.
Es tanto su amor, que en virtud de nuestro Querer se biloca en cada una de las criaturas para preparar el interior de sus almas, las pone de acuerdo a su corazón materno, se las estrecha entre sus brazos para disponerlas a recibir la Vida del Fiat Supremo, y ¡oh! cómo ora en cada uno de los corazones a nuestra Majestad adorable diciéndonos:
(6) “Hacedlo pronto, mi amor no puede más contenerse, quiero ver a mis hijos vivir junto Conmigo en esa misma Voluntad Divina que forma toda mi gloria, mi riqueza, mi gran herencia, confiad en Mí y Yo sabré defender tanto a mis hijos como a la misma Voluntad vuestra que es también mía”.
(7) El amor de esta Celestial Reina y Madre es insuperable, y solamente en el Cielo conocerán cuánto ama a las criaturas y qué ha hecho por ellas. Su acto más exuberante, magnánimo y grande, es querer que posean el reino de mi Querer como lo poseía Ella, y ¡oh! qué no haría esta Celestial Señora para obtener su intento. También tú, únete con Ella y ruega por esta finalidad tan santa”. ”
Fiat Divina Voluntad
"Mi propio reino estuvo en el corazón de mi Madre"
Libro de Cielo Vol. 2-44 (2-4)Libro de Cielo
Vol. 2-44 (2-4) Julio 4, 1899
“Su corazón no fue jamás
ni mínimamente turbado"
“Mi propio reino estuvo en el corazón de mi Madre, y esto porque su corazón no fue jamás ni mínimamente turbado, tanto, que en el mar inmenso de la Pasión sufrió penas inmensas, su corazón fue traspasado de lado a lado por la espada del dolor, pero no recibió ni un mínimo aliento de turbación.
Por eso, siendo mi reino un reino de paz, pude extender en Ella mi reino, y sin encontrar ningún obstáculo pude libremente reinar”
... “No temas, que no hay culpas graves, y además, se debe tener horror de la culpa, pero no turbarse, porque la agitación, de donde venga, jamás hace bien al alma”.
Después ha agregado: “Hija mía, tú eres víctima como lo soy Yo, haz que todas tus obras resplandezcan con mis mismas intenciones, puras y santas, a fin de que encontrando en ti mi misma imagen pueda libremente derramar el influjo de mis gracias, y adornada así podré ofrecerte como víctima perfumada ante la divina justicia”.
Fiat Divina Voluntad
"En su materno corazón tiene como dentro de un sagrario a sus hijos
Libro de Cielo
Vol. 35-15 (5) Noviembre 7, 1937“Siento rompérseme el corazón por amor”
(5) “…la Soberana del Cielo con su amor, con sus dolores, con sus oraciones y actos que hizo, que como fueron hechos todos en mi Divina Voluntad, llenan Cielo y tierra, forman la dote suficiente para aquellos que deben vivir en Ella; con qué ansia espera y suspira por poder dotar a sus hijos, Ella se ve inmersa en tantas riquezas de gracia, de amor, de santidad, y no encuentra a sus hijos para dotarlos porque no viven en ese Querer en el que Ella vivió. Mira hija mía cómo en todo lo que hizo y sufrió está escrito:
‘Para mis hijos’. Por eso,
si ama, llama a sus hijos para recibir la dote de su amor, para hacerlos conocer como hijos suyos e hijos nuestros, y amarlos como la amamos a Ella;
si reza, quiere dar la dote de su oración; en suma, quiere dotarlos con su santidad, con sus penas y con la misma Vida de su Hijo. Cómo es conmovedor oírla, mirarla que en su materno corazón tiene como dentro de un sagrario a sus hijos, y en todos sus actos y respiros llama a sus hijos y dice a nuestro Ser Supremo: ‘Todo lo que soy y poseo es todo para mis hijos, ¡ah! escúchame, siento rompérseme el corazón por amor, tengan piedad de una Madre que ama y que quiere dotar a sus hijos para volverlos felices. Mi felicidad no está completa, la siento a la mitad porque no tengo a mis hijos para gozar junto Conmigo, por eso hacedlo pronto, que el Querer Divino sea conocido a fin de que conozcan también los espasmos de su Madre, que conozcan cómo quiero dotarlos y hacerlos felices y santos’.
¿Crees tú que quedemos indiferentes ante este espectáculo conmovedor de una Madre que tanto sufre por amor, que con sus ternuras maternas y con los derechos de Madre nos ruega y nos suplica? ¡Ah, no! Cuántas veces tras estas sus premuras manifiesto otras sorprendentes verdades sobre mi Fiat, para darle desahogo haciéndola dotar con dote más extensa a sus hijos, porque les será dado según conozcan. Por eso también tú entra en mi Querer Divino, y junto con esta Madre Celestial ruega y suplica que nuestra Voluntad sea conocida y reine en todas las criaturas”.
Fiat Divina Voluntad
“Mereció concebir al Verbo Eterno
y madurar en su corazón materno la generación de los hijos del eterno Fiat”
Libro de Cielo
Vol. 21-13 (2) Abril 8, 1927"La generación de los hijos del eterno Fiat”
(2) “Hija mía, las más grandes figuras del antiguo testamento, mientras eran figuras y figuraban al futuro Mesías, encerraban al mismo tiempo los dones, la figura, y simbolizaban todos los dones que habrían poseído los hijos del Fiat Supremo... todos estos no eran más que símbolos, figuras de ellos, ¿qué será cuando sean puestas fuera la vida de estos símbolos?
Después de todos aquellos vino la Celestial Señora, la Soberana Emperatriz, la Inmaculada, la sin mancha, mi Madre, Ella no era símbolo ni figura, sino la realidad, la verdadera Vida, la primera hija privilegiada de mi Voluntad, y Yo miraba en la Reina del Cielo la generación de los hijos de mi Reino, era la primera incomparable criatura que poseía íntegra la Vida del Querer Supremo, y por eso mereció concebir al Verbo Eterno y madurar en su corazón materno la generación de los hijos del eterno Fiat.
Después vino mi misma Vida, en la cual venía establecido el Reino que debían poseer estos hijos afortunados. Por todo esto puedes comprender que todo lo que Dios hizo desde el principio desde la Creación del mundo, que hace y que hará, su finalidad principal es de formar el Reino de su Voluntad en medio de las criaturas...”.
Fiat Divina Voluntad
"Pone su corazón materno en la boca de sus hijos para que succionen y reciban la Maternidad de su amor"
Libro de Cielo Vol. 36-3 (2-3)Libro de Cielo
Vol. 36-3 (2-3) Abril 20, 1938“Su materno corazón”
(2) "... todo lo que hice y dije lo dejé en mi Voluntad; estoy siempre en acto de decir a mi Mamá doliente: ‘Madre, he ahí a tus hijos’.
Y la pongo a su lado como ayuda, por guía, para hacerla amar por hijos, y Ella a cada instante se siente poner por su Hijo al lado de sus hijos, y ¡oh, cómo los ama como Mamá, y les da su Maternidad para hacerme amar por ellos como Ella me ama! Y no sólo esto, sino que con dar su Maternidad pone el amor perfecto entre las criaturas, a fin de que se amen entre ellas con amor materno, que es amor de sacrificio, de desinterés y constante.
¿Pero quién recibe todo este bien? Quien vive en nuestro Fiat. Esta criatura siente la Maternidad de la Reina; Ella, se puede decir que pone su corazón materno en la boca de sus hijos para que succionen y reciban la Maternidad de su amor, sus dulzuras y todas sus dotes, de las cuales está enriquecido su materno corazón.
(3) Hija mía, quien quiera encontrarnos, quien quiera recibir todos nuestros bienes y a mi misma Madre, debe entrar en nuestra Voluntad y debe permanecer dentro, Ella no sólo nos es Vida, sino que forma en torno a Nosotros con su inmensidad, nuestra habitación, en la cual mantiene todos nuestros actos, palabras, y todo lo que somos, siempre en acto.”
Fiat Divina Voluntad
" Lo poníamos en su materno corazón,
y de su corazón desciende en el afortunado que debe recibir aquel bien
Libro de Cielo
Vol. 34-2 (2) Diciembre 8, 1935Primero es puesto en su corazón de Madre
¡Oh! cómo nos sentíamos atados y como hechos prisioneros por el amor de esta Virgen Santísima, mucho más que como nos amaba, adoraba, rogaba, obraba con el acto creciente de nuestro Fiat que poseía, encerraba en sí a su Creador, conforme nos amaba así nos sentíamos absorbidos en Ella sin poderle resistir, era tanta su potencia que nos dominaba y encerraba en sí nuestra Trinidad Sacrosanta, y Nosotros la amábamos tanto que la hacíamos hacer lo que Ella quería; ¿quién tenía corazón para negarle algo? Más bien nos sentíamos más felices de contentarla, porque un alma que nos ama es nuestra felicidad, porque oímos el eco, la alegría de nuestra felicidad en ella, y quien posee nuestra Voluntad como vida es todo para Nosotros. Este es el gran prodigio de quien posee nuestra Voluntad como vida, sentir en sí el participar en sus mismos derechos divinos, con esto siente que su amor no termina jamás, y tiene tanto que puede amar por todos y dar amor a todos; con su acto creciente no dice jamás basta a su santidad.
Mucho más que la Soberana Reina con poseer nuestra Voluntad como vida, tenía siempre qué darnos, siempre qué decir, nos tenía siempre ocupados y Nosotros teníamos siempre qué dar, y siempre nuestros secretos amorosos para comunicarle, tanto que nada hacemos sin Ella, primero nos entendíamos con Ella, después lo poníamos en su materno corazón, y de su corazón desciende en el afortunado que debe recibir aquel bien.
Así que no hay gracia que descienda sobre la tierra,
no hay santidad que se forme,
no hay pecador que se convierta,
no hay amor que parta de nuestro trono,
que primero no sea puesto en su corazón de Madre, la cual forma la maduración de aquel bien, lo fecunda con su amor, lo enriquece con sus gracias, y si es necesario con la virtud de sus dolores, y después lo pone en quien lo debe recibir, de modo que quien lo recibe siente la Paternidad Divina y la Maternidad de su Madre Celestial.
Podemos hacer sin Ella, pero no queremos, ¿quién tendrá corazón de hacerla a un lado? Nuestro Amor, nuestra Sabiduría infinita, nuestro mismo Fiat se impone sobre Nosotros, y no nos hace hacer nada que no descienda por medio suyo”.
Fiat Divina Voluntad