Libro de Cielo
"latido de mi Voluntad en la criatura"
De los escritos de la S. D. Luisa PiccarretaVol. 17-17 Octubre 6, 1924La Divina Voluntad es latido primario del alma y de todas las cosas creadas
... “Hija mía, cómo es bello ver a un alma fundirse en mi Voluntad, en cuanto el alma se funde en Ella, el latido creado toma lugar y vida en el latido increado y forman uno solo, y corre y late junto con el latido eterno. Esta es la más grande felicidad del corazón humano, latir en el latido eterno de su Creador. Mi Querer lo pone en vuelo y el latido humano se arroja en el centro de su Creador”.
Entonces yo le he dicho: “Dime amor mío, ¿cuántas veces gira tu Querer en todas las criaturas?”
Y Jesús: “Hija mía, mi Querer, en cada latido de criatura forma su giro completo en toda la Creación,
y así como el latido en la criatura es continuo, y si cesa el latido cesa la vida, así mi Voluntad, más que latido, para dar Vida Divina a las criaturas gira y forma el latido de mi Voluntad en cada corazón.
Mira entonces cómo está mi Voluntad en cada criatura, como latido primario, porque el suyo es secundario. Es más, si latido de criatura hay, es en virtud del latido de mi Voluntad, más bien, esta mi Voluntad forma dos latidos, uno para el corazón humano como vida del cuerpo; y otro para el alma, como latido y vida del alma.
¿Pero quieres saber tú qué hace este latido de mi Voluntad en la criatura?
Si piensa, mi Voluntad corre y circula como sangre en las venas del alma y le da el pensamiento divino, a fin de que haga a un lado el pensamiento humano y dé el lugar primario al pensamiento de mi Voluntad; si habla, quiere el lugar la palabra de mi Voluntad; si obra, si camina, si ama, mi Voluntad quiere el lugar de la obra, del paso, del amor.
Es tanto el amor y el celo de mi Voluntad en la criatura, que mientras late, si la criatura quiere pensar se hace pensamiento, si quiere mirar se hace ojo, si quiere hablar se hace palabra, si quiere obrar se hace obra, si quiere caminar se hace pie, si quiere amar se hace fuego, en suma, corre y gira en cada acto de la criatura para tomar en él su lugar primario que le es debido; pero con sumo dolor nuestro la criatura le niega este lugar de honor y da este lugar a su voluntad humana, y mi Voluntad es obligada a estarse en la criatura como si no tuviera ni pensamiento, ni ojo, ni palabra, ni manos, ni pies, sin poder desarrollar la Vida de mi Voluntad en el centro del alma de la criatura. ¡Qué dolor! ¡Qué gran ingratitud!
¿Pero quieres saber quién me da campo libre y hace obrar a mi Voluntad como latido de vida en su alma?
Quien vive en mi Voluntad. ¡Oh! cómo en ella desarrolla bien su Vida y se constituye pensamiento de su pensamiento, ojo de su ojo, palabra de su boca, latido de su corazón y así de todo lo demás. ¡Oh! cómo nos entendemos inmediatamente, y mi Voluntad logra el intento de formar su Vida en el alma de la criatura.
Y no sólo en la criatura racional mi Voluntad tiene su lugar primario y es como latido que dando la circulación a la vida del alma, corre a dar vida a todos los actos de la criatura, sino que en todas las cosas creadas mi Voluntad tiene su lugar primario y circula como latido de vida, desde la más pequeña cosa creada hasta la más grande, y ninguno puede separarse de la potencia e inmensidad de mi Voluntad. Ella se hace vida del cielo azul y mantiene en él siempre nuevo y vívido el celestial color, no puede decolorarse, ni cambiarse, ni perder el brillo, porque mi Voluntad así quiso que fuera, y una vez establecido así, Ella no cambia; mi Voluntad es vida de la luz y del calor del sol, y con su latido de vida conserva siempre igual y viva la luz y el calor, y lo tiene inmóvil en mi Voluntad, sin poderse apartar, ni crecer ni decrecer en el bien que debe hacer toda la tierra. mi Voluntad es vida del mar y en él forma el murmullo de las aguas, el serpentear de los peces, las olas estruendosas. ¡Oh! cómo mi Voluntad hace gala de la potencia que contiene y desarrolla su Vida con tanta majestad y absoluto dominio en las cosas creadas, que ni el mar puede dejar de murmurar, ni el pez de nadar; es más, podría decir que es mi Voluntad la que murmura en el mar, mi Voluntad que nada en el pez, mi Voluntad que forma las olas y con su ruido hace oír que ahí está su Vida, que puede hacer todo como le parece y como le gusta. Mi Voluntad es latido de vida en el pájaro que trina, en el piar del pollito, en el cordero que bala, en la tórtola que gime, en las plantas que vegetan, en el aire que todos respiran, en suma, en todo mi Voluntad tiene su Vida y forma con su potencia el acto que Ella quiere, así que tiene la armonía en todas las cosas creadas y forma en ellas los diversos efectos, colores, oficios que cada una contiene. ¿Pero sabes para qué? Para hacerme conocer por la criatura, para ir a ella, para cortejarla, para amarla con tantos actos diversos de mi Voluntad por cuantas cosas creé.
Mi Amor no estuvo contento con ponerle en el fondo del alma a mi Voluntad como latido de vida, sino que quiso poner mi Voluntad en todas las cosas creadas, a fin de que también por fuera mi Voluntad no la dejara jamás, y así pudiera conservarse y crecer en la santidad de mi misma Voluntad, y todas las cosas creadas le fueran de incentivo, de ejemplo, de voz y de reclamo continuo para hacerla siempre correr en el cumplimiento de mi Voluntad, finalidad única para la cual fue creada.
Pero la criatura se hace sorda a las tantas voces de la Creación, ciega a la vista de tantos ejemplos, y si abre los ojos los fija en su voluntad. ¡Qué pena!
Por eso te recomiendo que no quieras salir jamás de mi Voluntad si no quieres multiplicar mi dolor y perder la finalidad para la cual fuiste creada”.
Fiat Divina Voluntad