Nuestra Señora de la Luz
Toda bella, toda pura y toda santa es la Virgen María
Madre de Dios y Madre nuestra
Junio 1
Toda bella, toda pura y toda santa es la Virgen María
Madre de Dios y Madre nuestra
Junio 1
“Yo quedé concebida en la luz interminable de la Divina Voluntad”
Del libro la Reina del Cielo
en el Reino de la Divina Voluntad
Día 2
“Por eso escúchame hija mía querida, en cuanto el Querer Divino se volcó sobre mi germen humano para impedir los tristes efectos de la culpa, la Divinidad sonrió, se puso en fiesta al ver mi germen, aquel germen humano puro y santo como salió de sus manos creadoras en la creación del hombre. Y el Fiat Divino hizo entonces el segundo paso en Mí, llevando éste mi germen humano, por Él purificado y santificado ante la Divinidad, a fin de que se volcara a torrentes sobre mi pequeñez en acto de ser concebida, y la Divinidad descubriendo en Mí, bella y pura su obra creadora, sonrió de complacencia y queriéndome festejar, el Padre celestial vertió en Mí mares de potencia, el Hijo mares de sabiduría, el Espíritu Santo mares de amor. Así que Yo quedé concebida en la luz interminable de la Divina Voluntad y en medio de estos mares divinos, que mi pequeñez, no pudiéndolos contener, formaba olas altísimas para enviarlas nuevamente como homenajes de amor y gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Y la Trinidad estaba toda atenta sobre Mí, y para no dejarse vencer por Mí en amor, sonriéndome y acariciándome me enviaba otros mares, los cuales me embellecían tanto, que en cuanto fue formada mi pequeña humanidad adquirí la virtud de raptar a mi Creador, y se hacía verdaderamente raptar, tanto, que entre Dios y Yo hubo siempre fiesta, nada nos negábamos recíprocamente, Yo no le negué jamás nada, y Él tampoco. ¿Pero sabes tú quién me animaba con esta fuerza raptora? La Divina Voluntad que como vida reinaba en Mí, por eso la fuerza del Ser Supremo era la mía, y por eso teníamos igual fuerza para raptarnos mutuamente”
Fiat Divina Voluntad
“La luz del sol era pequeña ante mi luz”
Del libro la Reina del Cielo
en el Reino de la Divina Voluntad
Día 7
“Ahora, mi creación superó todos los prodigios de la Creación, y por eso la Divinidad quiso hacer con su Fiat seis pasos en Mí, y comenzó su Vida plena, entera y perfecta en mi alma, y ¡oh! en que alturas divinas fui puesta por el Altísimo, los Cielos no podían ni alcanzarme, ni contenerme, la luz del sol era pequeña ante mi luz, ninguna cosa creada podía alcanzarme. Yo navegaba los mares divinos como si fueran míos, mi Padre celestial, el Hijo y el Espíritu Santo suspiraban tenerme en sus brazos para gozarse a su pequeña hija, y, ¡oh! el contento que experimentaban al sentir cómo los amaba, les rogaba y adoraba su alteza suprema, mi amor, mis plegarias y adoraciones salían de dentro de mi alma, del centro de la Divina Voluntad, sentían salir de Mí olas de amor divino, castos perfumes, alegrías insólitas que partían de dentro del Cielo que su mismo Querer Divino había formado en mi pequeñez, tanto, que no terminaban de repetir: “Toda bella, toda pura, toda santa es nuestra pequeña hija, sus palabras son cadenas que nos acercan, sus miradas son dardos que nos hieren, sus latidos son flechas que flechándonos nos hacen delirar de amor.” Sentían salir de Mí la potencia, la fuerza de su Divina Voluntad que nos hacía inseparables, y me llamaban: “Nuestra hija invencible que llevará victoria también a nuestro Ser Divino.”
Fiat Divina Voluntad
“ Pueda llenarte toda de luz de Divina Voluntad”
“¿Me darás tu voluntad… de modo que pueda llenarte toda de luz de Divina Voluntad y forme en ti su Vida Divina?”
Del libro la Reina del Cielo
en el Reino de la Divina Voluntad
Día 1
"Hija bendita, tu oración ha herido mi materno corazón, y llamándome del Cielo estoy ya junto a mi hija para darte mis lecciones todas de Cielo. Mírame hija querida, miríadas de ángeles me circundan y reverentes están todos a la expectativa para oírme hablar de aquel Fiat Divino, del cual poseo más que todos, su fuente, conozco sus admirables secretos, sus alegrías infinitas, su felicidad indescriptible y su valor incalculable. Oír que mi hija me llama porque quiere mis lecciones sobre la Divina Voluntad, es para Mí la fiesta más grande, la alegría más pura, y si tú escuchas mis lecciones Yo me sentiré afortunada de ser tu Mamá. ¡Oh, cómo suspiro por tener una hija que quiera vivir toda de Voluntad Divina! Dime oh hija, ¿me contentarás? ¿Me darás tu corazón, tu voluntad, toda tú misma en mis manos maternas a fin de que te prepare, te disponga, te fortifique, te vacíe de todo, de modo que pueda llenarte toda de luz de Divina Voluntad y forme en ti su Vida Divina? Por eso apoya tu cabeza sobre el corazón de tu Mamá celestial, y sé atenta a escucharme para que mis sublimes lecciones te hagan decidir a no hacer jamás tu voluntad, sino siempre la de Dios"
Fiat Divina Voluntad
“ La santidad del vivir en el Divino Querer a ejemplo de la Santísima Virgen”
“La santidad del vivir en el Divino Querer, a ejemplo de la Santísima Virgen, no tiene nada de prodigioso exteriormente”
Libro de Cielo
Vol. 16-16 (2-3) Agosto 20, 1923
(2) “Hija mía, la santidad cuando es individual, para un tiempo y para un lugar, tiene más de prodigioso en lo exterior para atraer a aquellos individuos, lugares y tiempos a recibir aquella gracia y bien que esa santidad contiene, en cambio la santidad del vivir en mi Querer no es santidad individual, asignada a hacer bien a aquellos lugares, a aquellos individuos y en aquellos tiempos, sino que es santidad que debe hacer bien a todos, en todos los tiempos y en todos los lugares, es una santidad que queda eclipsada en el Eterno Sol de mi Querer, que invadiendo a todos es luz sin palabra, es fuego sin leña, sin estrépito, sin humo, pero no por esto deja de ser la más majestuosa, la más bella, la más fecunda, su luz más pura, su calor más intenso, verdadera imagen del sol que ilumina nuestro horizonte, ilumina a todos, pero sin estrépito; es luz, pero no tiene palabra, no dice nada a nadie, el bien que hace es germen que fecunda la vida que da a todas las plantas, y con su calor purifica el aire contaminado y destruye lo que puede dañar a toda la humanidad, pero es tan callado que a pesar que lo tienen con ellos no le prestan atención, pero no por esto deja de ser majestuoso y bello, ni deja de seguir con el bien que hace a todos, y si llegara a faltar todos lo llorarían, viniendo a faltar el más grande milagro de la fecundidad y conservación de toda la naturaleza. Más que sol es la santidad del vivir en mi Querer; un alma recta y toda ordenada en mi Voluntad, es más que un ejército en batalla, su inteligencia está ordenada y vinculada con la inteligencia eterna; sus latidos, afectos, deseos, están ordenados con vínculos eternos, así que sus pensamientos, su voluntad y todo su interior son ejércitos de mensajeros que de ella parten, que llenan Cielo y tierra, son voces hablantes, son armas que defienden a todos, y por primero a su Dios; llevan el bien a todos, son la verdadera milicia celestial y divina que la Suprema Majestad tiene toda reordenada en Sí, siempre pronta a sus órdenes"
(3) "Además está el ejemplo de mi Mamá, verdadera santidad del vivir en mi Querer, todo eclipsado su interior en el Eterno Sol de la Voluntad Suprema, y que debiendo ser la Reina de la santidad de los santos, Madre y portadora de mi Vida a todos, y por lo tanto de todos los bienes, quedaba como escondida en todos, llevando el bien sin hacerse conocer; más que silencioso sol portaba la luz sin palabra, el fuego sin estrépito, el bien sin hacerse notar, no había bien que no partiera de Ella, no había milagro que de Ella no saliera; viviendo en mi Querer vivía escondida en todos, y era, y es origen de los bienes de todos. Estaba tan raptada en Dios, tan fijada y ordenada en la Divina Voluntad, que todo su interior nadaba en el mar del Eterno Querer, estaba al día de todo el interior de todas las criaturas y ponía el suyo para reordenarlas delante de Dios…"
Fiat Divina Voluntad
Nuestra Señora de la Luz
Foto tomada durante sus apariciones Silenciosas en la Iglesia de Santa María en Zeitoun, el Cairo.
entre 1968 y 1971
Breve reseña
Nuestra Señora de la Luz
La Virgen de la Luz (también llamada Nuestra Señora de la Luz) es una advocación de la Virgen María venerada en la tradición católica, que ha cautivado a millones de creyentes en todo el mundo a partir del siglo XVIII.
Con una rica historia y una profunda devoción, esta advocación mariana ha dejado una huella duradera en la fe de los fieles. Por ello, queremos compartir su historia y significado espiritual.
La imagen de la Virgen de la Luz surgió debido a que el jesuita italiano Juan Antonio Genovesi quería tener una imagen mariana y le pidió a una cristiana mística, solicitar la inspiración a nuestra Madre del cielo.
Según la tradición, la Virgen se le apareció a esta mujer, rodeada de nubes y ángeles, y con el Niño Jesús en sus brazos, emitiendo un gran resplandor.
En la imagen, María sostiene con su mano derecha el alma de un pecador, y del lado del Niño Jesús está un ángel que le ofrece una canasta con los corazones de los fieles. La Virgen habría pedido a la mujer que fuera representada con la imagen que le mostraba.
La devoción a la Virgen de la Luz o Nuestra Señora de la Luz tiene un profundo significado espiritual para los creyentes. Se considera que la luz simboliza la presencia divina y el amor de Dios.
Al invocarla, los fieles buscan su intercesión para obtener iluminación espiritual, protección y consuelo en momentos de dificultad.
Además, se le atribuyen numerosos milagros y gracias obtenidas a través de su poderosa intercesión.
La fiesta de la Virgen de la Luz se celebra el 1 de junio en el lugar de su aparición, no obstante, hay países en los cuales su celebración es en otras fechas, que usualmente coinciden con días marianos destacados en el calendario litúrgico.
En esta fecha, los fieles se congregan en lugares de culto dedicados a Nuestra Señora de la Luz para orar, cantar himnos y expresar su devoción a través de actos de fe y caridad.
La Virgen de la Luz es considerada la patrona de diversas localidades y grupos de fieles en todo el mundo, especialmente en España.
A esta advocación mariana se le atribuyó el poder de sacar las almas del Purgatorio. Su imagen venerada, a menudo se encuentra en santuarios y templos donde los peregrinos acuden para buscar su intercesión en asuntos personales, problemas de salud, protección y otros deseos del corazón.
La devoción popular a la Virgen de la Luz o Nuestra Señora de la Luz ha perdurado a lo largo de los años, y muchos testimonios dan fe de su poderoso auxilio y consuelo en momentos difíciles.
Sacado de: Arquidiócesis de México