San José Obrero
1 de Mayo
Con los Manuscritos de la Divina Voluntad, y otros textos
San José, modelo de esposo y padre, patrón de la Iglesia universal, de los trabajadores,
de infinidad de comunidades religiosas y de la buena muerte
San José Obrero
1 de Mayo
Con los Manuscritos de la Divina Voluntad, y otros textos
San José, modelo de esposo y padre, patrón de la Iglesia universal, de los trabajadores,
de infinidad de comunidades religiosas y de la buena muerte
Es importante aprender y recordar la Vida del Santo
para cumplir el Querer Divino
De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta
Cómo dar la gloria accidental a los Santos.
Qué ocurre cuando recordamos al Santo, cuando le damos la gloria accidental; y cuando recordamos, damos Honor, Gloria a Nuestro Creador, Redentor y Santificador.
Oración-Ofrecimiento por el Santo
El Regalo más bello para el Santo en su día.
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San José Obrero
Esta fiesta fue instituida por Pío XII el primero de mayo de 1955, para que, -como dijo el mismo Pío XII a los obreros reunidos aquel día en la Plaza de San Pedro -, "el humilde obrero de Nazareth, además de encarnar delante de Dios y de la Iglesia la dignidad del obrero manual, sea también el próvido guardián de vosotros y de vuestras familias".
San José, descendiente de reyes, entre los que se cuenta David, el más famoso y popular de los héroes de Israel, pertenece también a otra dinastía que al permaner a través de los siglos, se extiende por todo el mundo.
Es la de aquellos hombres que con su trabajo manual van haciendo realidad lo que antes era sólo pura idea, y de los que el cuerpo social no puede prescindir en absoluto.
Pues, si bien es cierto que a la sociedad le son necesarios los intelectuales para idear, no le es menos cierto que para realizar, le son imprescindibles los obreros.
De lo contrario, ¿cómo podría disfrutar la colectividad del bienestar, si le faltasen manos para ejecutar lo que la cabeza ha pensado?
Y los obreros son estas manos, que aún a través de servicios humildes, influyen grandemente en el desarrollo de la vida social.
Indudablemente que José también dejaría sentir en la vida de su pequeña ciudad, la benéfica influencia social de su trabajo.
Sólo Nazareth, -la ciudad humilde y desacreditada, hasta el punto que la gente se preguntaba: "¿De Nazareth puede salir alguna cosa buena?" (véase San Juan 1,46)-, es la que podría explicarnos toda la trascendencia de la labor desarrollada por José en su pequeño taller de carpintero.
Mientras tanto, Jesús, a su lado, "crecía en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres" (véase San Lucas 2,40).
En efecto, en aquel pequeño poblado situado en las últimas estribaciones de los montes de Galilea, residió aquella familia excelsa, cuando pasado ya el peligro había podido volver de su destierro en Egipto.
Y allí es donde José, viviendo en parte en un taller de carpintero y en parte en una casita semiexcavada en la ladera del monte, desarrolla su función de cabeza de familia.
Como todo obrero, debe mantener a los suyos con el trabajo de sus manos. Toda su fortuna está radicada en su brazo. La reputación de que goza está integrada por la probidad ejemplar y por el prestigio alcanzado en el ejercicio de su oficio.
Es este oficio el que le hace ocupar un lugar imprescindible en el pueblo, y a través del mismo, influye en la vida de aquella pequeña comunidad.
Todos le conocen y a él deben acudir cuando necesitan que la madera sea transformada en objetos útiles para sus necesidades.
Seguramente que su vida no sería fácil. Las herramientas, con toda su tosquedad primitiva, exigirían de José una destreza capaz de superar todas las deficiencias de medios técnicos.
Sus manos encallecidas estarían acostumbradas al trabajo rudo y a los golpes, imposibles de evitar a veces.
Habiendo de alternar constantemente con la gente por quien trabajaba, tendría un trato sencillo, asequible para todos.
Su taller se nos antoja que debía ser un punto de reunión para los hombres, -al menos algunos-, de Nazareth, que al terminar la jornada se encontrarían ahí para charlar sobre sus cosas.
José, el varón justo, está totalmente compenetrado con los conciudadanos. Éstos aprecian en su justo valor, a aquel carpintero sencillo y eficiente.
Aún después de muerto, cuando Jesús ya se ha lanzado a predicar la Buena Nueva, le recordarán con afecto: "¿Acaso no es Éste el Hijo de José, el carpintero?" (véase San Mateo 13,55), se preguntaban los que habían oído a Jesucristo, maravillados de su sabiduría.
Y efectivamente, era el mismo Jesús. Pero, José ya no estaba allí. Él ya había cumplido su misión, dando al mundo el testimonio de buen obrero.
Por eso, la Iglesia ha querido ofrecer a todos los obreros este espectáculo de santidad, proclamándole solemnemente Patrón de los mismos.
Así, en adelante, el casto esposo de María, el trabajador humilde, silencioso y justo de Nazareth, será para todos los obreros, especial Protector ante Dios y escudo para tutela y defensa en las penalidades y los riesgos del trabajo.
Al Glorioso San José, en honor a los 30 años vividos en reflejo Divino, de la vida en Divina Voluntad de Jesús y de María
Amado Jesús, te ofrecemos nuestros giros en Tu vida oculta, en relación a San José, con Tu Obra de la Divina Voluntad, y que tenemos consignados en la Treintena a San José.
Giramos con La Treintena a San José a lo largo del año, como actos necesarios para nuestra alma, pidiéndote, Que Reine Tu Don de la Divina Voluntad en nuestra alma.
Del 17 de febrero al 18 de marzo
Jesús en su Divina Voluntad, Cali, Colombia Marzo 2018
Revelaciones dadas por Jesús y
La Santísima Virgen María
sobre San José
Manuscritos de la Divina Voluntad
S.D. Luisa Piccarreta
La Pequeña Hija de la Divina Voluntad
“santidad sin deber no existe, es el deber el que pone el orden, la armonía, el sello a la santidad”
La Reina del Cielo
en el Reino de la Divina Voluntad
Día 21
“la santidad está en el propio deber”
“… ¡Oh! cómo habría querido ponerme en su lugar, pero el Querer Supremo se impuso sobre mi amor, y dándome el heroísmo me ordenó circuncidar al Dios niño. Hija mía, tú no puedes comprender cuánto me costó, pero venció el Fiat Divino, y obedecí unida con san José, y estando los dos de acuerdo se circuncidó a mi querido Hijo.
Al corte doloroso Yo me sentí arrancar el corazón y lloré, san José lloraba, y mi querido niño sollozaba; era tanto el dolor, que temblaba y mirándome, en Mí buscaba ayuda. Qué hora de dolor y de sufrimiento de parte de los tres, fue tanto que, más que mar arrollaba a todas las criaturas para llevarles la primera prenda y la misma vida de mi Hijo para ponerlas a salvo.
Ahora hija bendita, tú debes saber que este corte encerraba profundos misterios:
Era el sello que imprimía en la pequeña Humanidad del celestial niño la hermandad con toda la humana familia, y la sangre que derramó era el primer desembolso ante la divina Justicia para rescatar a todas las generaciones humanas; el querido niño era inocente, no estaba obligado a la ley, pero quiso someterse, primero para dar ejemplo, y después para dar confianza, valor, y decir a todos: “No teman, soy un hermanito vuestro, igual a ustedes, amémonos y los pondré a todos a salvo, los llevaré a todos a mi Padre celestial como mis queridos hermanos.”
Hija mía, qué ejemplo da el celestial niño, Él, que es el autor de la ley, obedece la ley. Apenas ocho días de nacido, y se hace del cumplir la ley un deber, y se somete al duro corte de la circuncisión, corte imborrable, como imborrable la unión que vino a hacer con la humanidad degradada. Esto indica que la santidad está en el propio deber, en la observancia de las leyes y en cumplir la Divina Voluntad; santidad sin deber no existe, es el deber el que pone el orden, la armonía, el sello a la santidad..."
Fiat Divina Voluntad
“este Fiat Divino... pone en aquel sacrificio la monedita de valor infinito, con la cual se puede pagar y satisfacer por todos”
La Reina del Cielo
en el Reino de la Divina Voluntad
Día 22
“este Fiat Divino cuando encuentra la prontitud en hacer lo que Él quiere, pone a disposición de la criatura su fuerza divina”
"Ahora, habiendo llegado el término de los cuarenta días, el querido niño, más que nunca ahogado en su amor, quiso obedecer a la ley y presentarse al templo para ofrecerse por la salvación de cada uno. Era la Divina Voluntad que nos llamaba al gran sacrificio, y nosotros pronto obedecimos.
Hija mía, este Fiat Divino cuando encuentra la prontitud en hacer lo que Él quiere, pone a disposición de la criatura su fuerza divina, su santidad, su potencia creadora de multiplicar aquel acto, aquel sacrificio por todos y por cada uno, pone en aquel sacrificio la monedita de valor infinito, con la cual se puede pagar y satisfacer por todos.
Ahora, era la primera vez que tu Mamá y san José salíamos juntos con el pequeño Jesús, toda la Creación reconoció a su Creador y se sintieron honrados en tenerlo en medio a ellos, y poniéndose en actitud de fiesta nos acompañaron a lo largo del camino.
Llegados al templo nos postramos y adoramos a la Majestad Suprema, y después lo pusimos en brazos del sacerdote, que era Simeón, el cual lo ofreció al Eterno Padre por la salvación de todos, y mientras lo ofrecía, inspirado por Dios reconoció al Verbo Divino, y exultando de inmensa alegría adoró y agradeció al querido niño, y después del ofrecimiento profetizó y predijo todos mis dolores. …”
Fiat Divina Voluntad
“porque viviendo en Ella se hace la primera trabajadora, y Ella tomando en su regazo a la criatura la tiene ocupada”
Vol. 34-13 (2) Agosto 23, 1936
Libro de Cielo
De los escritos de la S. D. Luisa PiccarretaVol. 34-13 (2) Agosto 23, 1936
“¿quién trabaja este pequeño campo...?”
(2) “Hija de mi Querer, ¿has visto como la inmensidad de mi Fiat es inalcanzable? Ninguna mente creada, por cuán santa sea puede abrazarla y ver dónde terminan sus confines, todos tienen su lugar en Ella, más bien, cada criatura tiene su pequeño campo en la inmensidad de mi Divina Voluntad, pero ¿quién trabaja este pequeño campo que le ha sido asignado? Quien vive en Ella, porque viviendo en Ella se hace la primera trabajadora, y Ella tomando en su regazo a la criatura la tiene ocupada, fundida en el trabajo que quiere que haga en el pequeño campito que le ha sido dado en mi Voluntad, y como posee su Fuerza creadora, lo que la criatura podría hacer en un siglo, junto con Ella lo hace en una hora, así que en una hora puede adquirir un siglo de amor, de obras, de sacrificios, de conocimientos divinos, de adoraciones profundas, y después del trabajo llama al alma al reposo para felicitarse y reposarse juntos, y oh, la alegría que sienten viendo lo bello del campito, y para felicitarse de más regresan al trabajo, es un alternarse entre el trabajo y el reposo, porque entre las tantas cualidades que posee mi Divina Voluntad, es movimiento y actitud continua, no está ociosa, antes bien a cada cosa creada ha dado su trabajo continuo para glorificarse y para hacer bien a todos; los ociosos no existen en mi Voluntad, más bien en Ella todo es trabajo, si ama es trabajo, si se ocupa en conocernos es trabajo, si nos adora, si sufre, si ruega, es trabajo, y trabajo divino, no humano, que convirtiéndose en moneditas de infinito valor pueden conseguir cómo volver su campito más grande.
Ahora hija mía, tú debes saber que es mi Voluntad absoluta que la criatura haga mi Voluntad; cómo suspiro verla reinante y obrante en ella, cómo quiero oír decir: ‘La Voluntad de Dios es la mía, lo que quiere Dios quiero yo, lo que hace Dios hago yo’. Ahora, siendo mi Voluntad que vive en ella, debía darle los medios, las ayudas necesarias, y por eso mi Humanidad se pone a disposición de la criatura en el pequeño campito de la inmensidad de mi Voluntad asignado a ella, por eso exhibo mi fuerza para sostener su debilidad, mis penas para ayuda de las suyas, mi Amor para esconder el suyo en el mío, mi Santidad para cubrirla, mi Vida como apoyo y sostén de la suya y para servirle de modelo, en suma, mi Divina Voluntad debe encontrar tantos Jesús por cuantas criaturas quieran vivir de mi Voluntad, y entonces Ella no encontrará más obstáculo de parte de ellas, porque Yo las tendré escondidas en Mí y tendrá que hacer más Conmigo que con ellas, y las criaturas encontrarán todas las ayudas necesarias, sobreabundantes, para vivir de mi Voluntad. Es costumbre de Dios que cuando quiere una cosa, da todo lo que se requiere para hacer que lo que quiere tenga su cumplimiento. Por eso quisiera que sepan las criaturas que Yo me pongo a disposición de aquellos que quieren vivir de mi Voluntad, ellos encontrarán mi Vida que suplirá a todo lo que se requiere para hacerlos vivir en el mar de mi Querer Divino, de otra manera su pequeño campito en mi Inmensidad quedará sin trabajo, y por lo tanto sin fruto, sin felicidad y sin alegría, serán como aquellos que viven bajo el sol sin jamás hacer nada, y el sol servirá para quemarlos y para darles una sed ardiente de sentirse morir. Así que todas las criaturas, por razones de creación se encuentran todas en esta Inmensidad, pero si su voluntad no está con la mía, viven a sus expensas, se sentirán quemar todos los bienes y tendrán la sed de las pasiones, del pecado, de las debilidades, que las atormentarán. Por eso no hay mal mayor que no vivir de mi Voluntad”.
Fiat Divina Voluntad
“en cuanto ofrece su trabajo, el alimento que toma, y todo lo que hace, desde dentro de aquellos actos humanos brota la felicidad puesta por mi Querer”
Vol. 21-3 (2) Marzo 3, 1927
Libro de Cielo
De los escritos de la S. D. Luisa PiccarretaVol. 21-3 (2) Marzo 3, 1927
"El ofrecimiento a Dios de las propias acciones las purifica y las desinfecta"
(2) "…Ahora, hasta en tanto que el hombre se mantiene en nuestro Querer, se mantiene santo y sano, lleno de vigor y de energía incansable, capaz de gustar la felicidad de sus actos y de hacer feliz a Aquél que le daba tanta felicidad; pero en cuanto se sustrajo cayó enfermo y perdió la felicidad, la fuerza incansable, la capacidad y el gusto de gustar la felicidad de sus actos que el Divino Querer con tanto amor había investido. Esto sucede también entre quien está sano y entre quien está enfermo: El primero saborea el alimento, trabaja con más energía, toma placer en divertirse, en pasear, en platicar; el enfermo se disgusta del alimento, no siente fuerza para trabajar, se aburre de las diversiones, le fastidian las pláticas, todo le hace mal; la enfermedad ha cambiado su naturaleza, sus actos en dolores. Ahora supón que el enfermo volviera al vigor de su salud, se restablecería en las fuerzas, en el gusto, en todo. Así que la causa de su enfermedad ha sido el salir de mi Voluntad; el regresar y hacerla reinar será causa de que regrese el orden de la felicidad en los actos humanos, y hacer que mi Voluntad tome su actitud en los actos de la criatura.
Y en cuanto ofrece su trabajo, el alimento que toma, y todo lo que hace, desde dentro de aquellos actos humanos brota la felicidad puesta por mi Querer en esos actos y sube a su Creador para darle la gloria de su felicidad.
He aquí por qué donde reina mi Voluntad, no sólo me llama junto con Ella a obrar, sino que me da el honor, la gloria de aquella felicidad con la cual investimos los actos humanos, y aunque la criatura no poseyese toda la plenitud de la unidad de la luz de mi Voluntad, con tal de que ofrezca todos sus actos a su Creador como homenaje y adoración, como la enferma es ella, no Dios, Dios recibe la gloria de la felicidad de sus actos humanos.
Supón un enfermo que hiciera un trabajo, o bien que preparara un alimento y lo diera a otro que está sano, éste que goza la plenitud de la salud no advierte nada, ni del cansancio de aquel trabajo, ni de la fatiga que el enfermo ha sentido al hacerlo, ni el disgusto de ese alimento que habría sentido si lo hubiera tomado el enfermo, más bien goza en la plenitud de su salud del bien, de la gloria y de la felicidad que le llevará aquel trabajo y gusta el alimento que le ha sido ofrecido.
Así el ofrecimiento de las propias acciones purifica, desinfecta las acciones humanas y Dios recibe la gloria a Él debida, y por correspondencia hace descender nuevas gracias sobre aquella que ofrece a Él sus acciones”.
Fiat Divina Voluntad
“Toma lo que quieras, y cuanto más puedas tomar, más ponemos a tu disposición nuestras riquezas, nuestra luz, nuestra santidad, nuestro amor”
Vol. 34-9 (1-2) Mayo 20, 1936
Libro de Cielo
De los escritos de la S. D. Luisa PiccarretaVol. 34-9 (1-2) Mayo 20, 1936
"para quien vive en nuestro Querer todo es abundancia"
(1) Mi pobre mente continúa girando en los actos de la Divina Voluntad, y pensaba entre mí: “Cuál es la diferencia de quien llama la Divina Voluntad en sus actos, y de aquellos que hacen las obras buenas y no la llaman, no le dan el primer lugar en sus actos”. Y mi dulce Jesús haciéndome su breve visita me ha dicho:
(2) “Hija mía, no hay comparación entre uno y otro, el primero con llamar mi Voluntad en sus actos se despoja de lo que es humano, y forma el vacío en su querer humano dónde dar el lugar a mi Voluntad; Esta embellece, santifica, forma su luz en aquel vacío, después pronuncia su Fiat Creante y llama a vida su obrar divino en el humano, y la criatura no sólo participa, sino queda propietaria del acto divino, el cual posee la Potencia, la Inmensidad, la Santidad y el valor Divino que no se agota jamás. Por eso, en quien vive en nuestro Querer Nosotros miramos y encontramos a Nosotros mismos y a nuestros actos que nos honran y nos hacen corona.
En cambio aquellos que hacen las obras buenas, pero no animados por nuestro Querer, Nosotros no nos encontramos a Nosotros mismos, sino al acto finito de la criatura, y como Nosotros no sabemos tener nada del bien que ellas hacen donde no participen nuestros actos, les damos el mérito como pago; el pago no es propiedad que puede siempre producir, por eso simboliza a aquellos que viven al día, que si bien viven trabajosamente del salario que tienen, pero no se hacen jamás ricos, sienten siempre la necesidad de que les sea pagado su trabajo para vivir, y si no trabajan hay peligro de morir de hambre, esto es, de no sentir la saciedad del bien, la vida de las virtudes, sino la escuálida miseria de las pasiones.
En cambio para quien vive en nuestro Querer todo es abundancia, Nosotros le decimos: Toma lo que quieras, y cuanto más puedas tomar, más ponemos a tu disposición nuestras riquezas, nuestra luz, nuestra santidad, nuestro amor, porque lo que es nuestro es tuyo, y lo que es tuyo es nuestro, no queda otra cosa que vivir y obrar juntos...”
Fiat Divina Voluntad
“¿mis manos no se abajaban a trabajar la madera, a martillar los clavos, a ayudar en los trabajos de carpintería a mi padre putativo José?”
Vol. 11-29 (2-6) Agosto 14, 1912
Libro de Cielo
De los escritos de la S. D. Luisa PiccarretaVol. 11-29 (2-6) Agosto 14, 1912
"Mi Vida oculta cortejaba cada acción humana"
(2) “Hija mía, para que el alma pueda olvidarse de sí misma, debe hacer de manera que todo lo que hace y que le es necesario, lo haga como si Yo lo quisiera hacer en ella: Si reza debe decir, es Jesús que quiere rezar, y yo rezo juntamente con ella; si debe trabajar, es Jesús que quiere trabajar, es Jesús que quiere caminar, es Jesús que quiere tomar alimento, que quiere dormir, que quiere levantarse, que quiere divertirse, y así de todo lo demás de la vida. Sólo así puede el alma olvidarse de sí misma, porque no sólo hará todo porque lo quiero Yo, sino que, porque lo quiero hacer Yo, me necesita propiamente a Mí”.
(3) Ahora, un día estaba trabajando y pensaba: “¿Cómo puede ser que mientras yo trabajo es Jesús que trabaja en mí, y que sea Él mismo quien quiere hacer este trabajo?”
(4) Y Jesús: “Precisamente Yo, y mis dedos que están en los tuyos trabajan; hija mía, cuando Yo estuve en la tierra, ¿mis manos no se abajaban a trabajar la madera, a martillar los clavos, a ayudar en los trabajos de carpintería a mi padre putativo José? Y mientras esto hacía, con esas mismas manos, con esos dedos, creaba las almas, a otras las llamaba a la otra vida, divinizaba todas las acciones humanas, las santificaba dando a cada una un mérito divino, en los movimientos de mis dedos llamaba a reseña todos los movimientos de tus dedos y de los de todas las demás criaturas, y si Yo veía que los harían por Mí o porque Yo los quería hacer en ellas, Yo continuaba mi vida de Nazaret en ellas y me sentía como pagado por parte de ellas por los sacrificios, las humillaciones de mi vida oculta, dándoles a ellas el mérito de mi misma Vida. Hija, la vida oculta que hice en Nazaret no es valorizada por los hombres, sin embargo no podía haberles hecho más bien que con esa vida, después de la Pasión, porque abajándome Yo a todos aquellos actos pequeños y bajos, a aquellos actos que los hombres hacen en su vida diaria, como el comer, el dormir, el beber, el trabajar, el encender fuego, el barrer, etc., actos todos que nadie puede dejar de hacer, Yo hacía correr en sus manos una monedita divina y de precio incalculable. Así que si la Pasión los redimió, Mi Vida oculta cortejaba cada acción humana, aun la más indiferente, con mérito Divino y de precio infinito.
(5) Mira, mientras tú trabajas, trabajando porque Yo quiero trabajar, mis dedos corren en los tuyos, y mientras trabajo en ti, en el mismo instante con mis manos creadoras, ¿a cuántos estoy sacando a la luz de este mundo? ¿A cuántos otros los llamo? ¿A cuántos otros santifico, a otros corrijo, a otros castigo, etc.? Entonces, tú estás también junto Conmigo creando, llamando, corrigiendo y demás, y así como tú no estás sola obrando, tampoco lo estoy Yo en mi obrar. ¿Te podría dar honor más grande?”
(6) Pero ¿quién puede decir lo que comprendía, el bien que se puede hacer tanto a nosotros como a todos los demás haciendo las cosas porque Jesús las quiere hacer en nosotros? Mi mente se pierde y por eso pongo punto.
Fiat Divina Voluntad
“Ponte a la obra y el Señor está pronto a darte la gracia que quieres”
Vol. 5-2 (1-3) Marzo 19, 1903
Libro de Cielo
De los escritos de la S. D. Luisa PiccarretaVol. 5-2 (1-3) Marzo 19, 1903
"en el sufrir y en el obrar no mira otra cosa que el fruto que de ello recibe"
(1) Esta mañana veía al confesor todo humillado, y junto el bendito Jesús y San José, el cual le ha dicho: “Ponte a la obra y el Señor está pronto a darte la gracia que quieres”.
(2) Después de esto, viendo a mi amado Jesús sufriente como en el curso de la Pasión le he dicho: “Señor, ¿no sentías cansancio al sufrir tantas diversas penas?”
(3) Y Él: “No, antes bien un sufrimiento encendía más el corazón para sufrir otro, estos son los modos del sufrir divino; no sólo, sino que en el sufrir y en el obrar no mira otra cosa que el fruto que de ello recibe. Yo en mis llagas y en mi sangre veía las naciones salvadas, el bien que recibían las criaturas, y mi corazón antes que sentir fatigas sentía alegría y ardiente deseo de sufrir más. Entonces, esta es la señal si lo que se sufre es participación de mis penas: Si une sufrir y alegría de sufrir más, y si en su obrar obra por Mí, si no mira a lo que hace, sino a la gloria que da a Dios y al fruto que de esto recibe.
Fiat Divina Voluntad
EN HONOR A SAN JOSÉ
Amado Jesús, os ofrecemos nuestros giros en Tu vida oculta, en relación a San José, con Tu Obra de la Divina Voluntad, y que tenemos consignados en la Treintena a San José.
En este video les traemos las palabras de Jesús José y María, referentes a San José consignadas en la Treintena a San José en Divina Voluntad.
En la segunda parte del vídeo, tenemos unas palabras del Papa Emérito Benedicto XVI sobre San José.
Gracias Jesús por enseñarnos a vivir nuestro trabajo cotidiano en Tu Divina Voluntad.
Fiat Divina Voluntad
Cuaderno de memorias de la infancia de Luisa Piccarreta, pág. 15-16.
Desde pequeña, el Señor inculcó a Luisa la devoción a la Sagrada Familia de Nazaret: Jesús, José y María:
“Hija mía, tu vida debe ser en medio de Nosotros en la casa de Nazaret. Si trabajas, si rezas, si comes, si caminas, debes darme una mano a Mí, la otra a nuestra Mamá y la mirada a San José, para ver si tus actos corresponden a los nuestros, de forma que puedas decir: primero tomo como modelo lo que hace Jesús, la Mamá Celestial y San José, y luego lo hago. Conforme al modelo que has tomado, quiero ser repetido por ti en mi Vida oculta; quiero hallar en tí las obras de mi Mamá, las de mi querido San José y mis mismas obras.”
Fiat Divina Voluntad