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De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta
Vol. 24-29 (2-4) Julio 19, 1928
(2) “Hija mía, en la Creación concurrieron tres actos por parte de la Trinidad, que fueron la potencia, la sabiduría, el amor, y todas nuestras obras están siempre acompañadas por estos tres actos, porque siendo perfecto nuestro obrar, son ejecutadas con suma potencia, con sabiduría infinita y con amor perfecto, comunicando tres inmensos bienes en la obra que hacemos, como en efecto dimos al hombre el gran bien de la inteligencia, memoria y voluntad. Ahora, para venir el reino de mi Divina Voluntad, son necesarias tres voluntades sacrificadas en holocausto a la Divinidad, que no teniendo vida propia den lugar a la mía para hacerla reinar y dominar libremente para poder tomar su puesto regio en todos los actos humanos, cual le conviene, porque así estaba establecido por Nosotros desde el principio de la creación del hombre, que ingrato dio el puesto a su querer humano y lo hizo perder a la mía. Delante a Nosotros no hay sacrificio mayor de una voluntad humana, que mientras tiene la vida no la ejercita, para dar vida libre a mi Fiat, pero con gran ganancia del alma, porque da una voluntad humana y por ello recibe una Divina, da una voluntad finita y limitada, y recibe a cambio una infinita y sin límite”.
(3) Ahora, mientras Jesús decía esto, pensaba entre mí: “La primera fue ciertamente la Reina del Cielo, que hizo el heroico sacrificio de no dar vida a su voluntad, y las otras dos voluntades, ¿quiénes serán?” Y Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, ¿y a Mí me quieres poner a un lado? ¿No sabes tú que Yo tenía una voluntad humana, la cual no tuvo ni siquiera un respiro de vida, cediendo en todo el puesto a mi Voluntad Divina? Así que la tenía para tenerla sacrificada, a fin de que la Voluntad Divina extendiese en mi querer humano toda la extensión de su reino, ¿y tú has olvidado que tu querer humano lo tienes sacrificado a fin de que no tenga jamás vida, y que mi Voluntad Divina tiene a tu voluntad como escabel a sus pies a fin de que sobre de ella extienda mi reino? Ahora, tú debes saber que en medio a la voluntad de la Mamá Celestial y a la tuya, está mi voluntad humana que hace de primera, y sostiene a la una y a la otra, a fin de que fuesen constantes en el sacrificio de no dar jamás vida al querer humano, a fin de que el reino de mi Voluntad Divina se extendiese sobre de las tres voluntades, para tener la triple gloria a nuestra potencia, sabiduría y amor, y la triple reparación de las tres potencias del hombre, que concurrieron las tres a sustraerse del gran bien de nuestra Voluntad Divina. Y si la Soberana del Cielo fue agraciada en virtud de los méritos del futuro Redentor, tú fuiste agraciada en virtud del Redentor ya venido, y como los milenios son para Mí como un punto solo, desde entonces pensé en todo y sostenía las tres voluntades sobre las cuales debía triunfar mi eterno Querer, por eso te digo siempre, sé atenta y sabe que tienes dos voluntades que sostienen la tuya, la de la Mamá Celestial y la de tu Jesús, que fortifican la debilidad de tu querer, a fin de que resista a tenerse sacrificado por una causa tan santa y por el triunfo del reino de mi Fiat”.
Fiat Divina Voluntad