EL SANTO DEL DÍA
Fiesta de San Esteban
PRIMER MÁRTIR
Fiesta de San Esteban
PRIMER MÁRTIR
San Esteban
San Esteban fue uno de los siete primeros diáconos de la Iglesia y se convirtió en el primer mártir cristiano. Murió lapidado en el año 36 d.C. Celebramos la fiesta de San Esteban el 26 de diciembre. Esta fecha, el día después de Navidad, es un recordatorio de que Cristo es la única persona que "vino al mundo para morir", como señaló el Ven. Fulton Sheen en su Vida de Cristo. San Esteban fue el primero en conformarse a Él en su muerte.
El relato del primer mártir, San Esteban, se encuentra en los Hechos de los Apóstoles, capítulos 6 y 7. Una de sus citas más memorables, que sin duda enfureció a muchos de sus oyentes, recordaba cómo habían sido tratados los profetas.
Pueblo de dura cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos, siempre os resistís al Espíritu Santo. Como hicieron vuestros padres, así hacéis vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, a quien ahora vosotros habéis traicionado y asesinado, vosotros que recibisteis la ley como entregada por los ángeles y no la guardasteis. (Hechos 7:51-53)
"Mientras apedreaban a Esteban, él oró: 'Señor Jesús, recibe mi espíritu'. Se arrodilló y clamó a gran voz: 'Señor, no les tengas en cuenta este pecado'. Y dicho esto, se durmió". - Hechos de los Apóstoles 7:59-60
Aunque el título de "archidiácono" es de uso posterior, el diácono San Esteban es señalado en las Escrituras como "un hombre lleno de fe y del Espíritu Santo" (Hechos 6:5). Según Alban Butler en sus Vidas de los Santos, figura en primer lugar entre los diáconos, como Pedro figura en primer lugar entre los Apóstoles. Así pues, en la Iglesia se le tiene como modelo de diácono.
"Mirando a los modelos ejemplares de los mártires de ayer y de hoy, el cristiano está llamado a vivir una vida plena, acogiendo el martirio de la fidelidad cotidiana al Evangelio y conformándose a Cristo." - Papa Francisco
Es importante aprender y recordar la Vida del Santo
para cumplir el Querer Divino
De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta
Cómo dar la gloria accidental a los Santos.
Qué ocurre cuando recordamos al Santo, cuando le damos la gloria accidental; y cuando recordamos, damos Honor, Gloria a Nuestro Creador, Redentor y Santificador.
Oración-Ofrecimiento por el Santo -Audio
El Regalo más bello para el Santo en su día.
Oración - Ofrecimiento por el Santo En Divina Voluntad
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Libro de Cielo
A continuación ofrecemos enseñanzas dadas por Jesús a la Sierva de Dios Luisa Piccarreta, reconociendo en cada una de estas Palabras Divinas, la Santa humanidad de San Esteban, por quien damos Gloria a Dios y esperamos su Custodia y gran intercesión.
De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta
Vol. 12- 78 (2-4) enero 25, 1919
(1) "... tal vez aquella noche en la que me quería hablar de las desgracias del mundo, y habiéndome comenzado a decir que el corazón del hombre aún está sediento de sangre y que las guerras aún no han terminado, porque la sed de sangre todavía no se apaga en el corazón humano, y yo le dije: “Jesús, siempre me quieres hablar de estas desgracias, hagámoslas a un lado, hablemos de otra cosa”. Y Él, afligido, hizo silencio. ¡Ah! tal vez se ofendió. Vida mía, perdóname, no lo volveré a hacer, pero ven”. Mientras esto y otros desatinos decía, he sentido perder los sentidos y veía dentro de mí a mi dulce Jesús, solo y taciturno que caminaba de un lugar a otro de mi interior, y como si ahora tropezara en un punto, ahora se golpeara en otro. Yo estaba toda confundida y no me atrevía a decirle nada, pero pensaba:
“¿Quién sabe cuántos pecados hay en mí que hacen tropezar a Jesús?”
Pero Él todo bondad me miraba, parecía cansado y goteaba sudor, y me ha dicho:
(2) “Hija mía, pobre mártir, no de fe sino de amor, mártir no humana sino divina, porque tu más cruel martirio es mi privación, la cual te pone el sello de mártir divina, ¿por qué temes y dudas de mi amor? Y además, ¿cómo puedo dejarte?
Yo habito en ti como en mi Humanidad,
y como en Ella encerraba a todo el mundo entero, así lo encierro en ti; ¿no has visto que mientras caminaba, ahora tropezaba y ahora me golpeaba? Eran los pecados, las almas malas que encontraba, qué dolor a mi corazón,
es desde dentro de ti que divido la suerte del mundo, es tu humanidad
que me da reparación,
como hacía mi Humanidad a mi Divinidad.
Si mi Divinidad no tuviera a mi Humanidad que le hiciera todas las reparaciones,
las pobres criaturas no tendrían ninguna salvación, ni en el tiempo ni en la eternidad, y la divina justicia miraría a la criatura ya no como suya, que mereciera la conservación, sino como enemiga que merecería la destrucción.
Ahora mi Humanidad es gloriosa,
y me es necesaria una humanidad
que pueda dolerse,
sufrir,
dividir junto Conmigo las penas,
amar junto Conmigo a las almas
y poner la vida para salvarlas,
y te he escogido a ti, ¿no estás contenta por ello? Por eso quiero decirte todo, mis penas, los castigos que merecen las criaturas, a fin de que en todo tomes parte y hagas una sola cosa Conmigo.
Y es por esto también por lo que te quiero a la altura de mi Voluntad, porque adonde no puedes llegar con tu voluntad, con la mía llegarás a todo lo que conviene al oficio de mi Humanidad; por eso no temas más, no me aflijas con tus penas, con los temores de que pueda abandonarte, tengo ya bastante con las demás criaturas; ¿quieres acrecentar mis penas con las tuyas? No, no, está segura, tu Jesús no te deja”.
(3) Después ha regresado de nuevo, haciéndose ver crucificado, y transformándome en Él, y en sus penas ha agregado:
(4) “Hija mía,
mi Voluntad es luz, y
quien de Ella vive
se convierte en luz,
y como luz fácilmente entra en mi luz purísima y tiene la llave para abrir y tomar lo que quiera.
Pero una llave para abrir debe estar sin herrumbre, no estar sucia, y la misma cerradura debe ser de fierro, de otra manera la llave no puede abrir.
Así el alma, para abrir
con la llave de mi Querer,
no debe mezclar la herrumbre de su voluntad
ni la sombra del fango de las cosas terrenas,
sólo así podemos combinarnos juntos y ella hacer lo que quiere de Mí, y Yo lo que quiero de ella.
(5) Después de esto he visto a mi Mamá y a mi confesor difunto, y yo quería decirles mi estado, y Ellos han dicho:
(6) “En estos días has estado en peligro de que el Señor te suspendiera del todo del estado de víctima, y Nosotros y todo el purgatorio y el Cielo hemos rogado mucho, y cuánto hemos hecho para que el Señor no lo hiciera. De esto podrás comprender cómo la justicia está colmada aún de graves castigos, por eso ten paciencia y no te canses”.
Fiat Divina Voluntad
“Mi Humanidad abrazó todo, cada pena, cada martirio de criatura”
Vol. 14-53 Agosto 23, 1922
(1) "Me sentía oprimida y sufriente, y mi interior como si estuviese en continuo acto de sufrir nuevas destrucciones y aniquilamiento de mi pobre ser. Entonces pedía a Jesús que me diese la fuerza, y Él al venir me ha tomado en sus brazos para infundirme nueva vida, pero esta nueva vida era para darme ocasión de sufrir una nueva muerte, para después infundirme otra nueva vida. Entonces me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Voluntad abraza todo, encierra en Sí todas las penas, todos los martirios, todos los dolores
que hay en el giro de todos los siglos,
he aquí por qué mi Humanidad abrazó todo, cada pena, cada martirio de criatura, porque mi Vida no fue otra cosa que la Vida de la Divina Voluntad, y esto era conveniente para cumplirla obra de la Redención, y no sólo para ello, sino para poderme constituir Rey, ayuda y fuerza de todos los martirios, dolores y penas.
Si no tuviera en Mí la fuente de todos los martirios, dolores y penas, ¿cómo podría llamarme Rey de todos y poseer en Mí la fuente de todas las ayudas, apoyos, fuerza y gracia que se necesitan en cada pena de criatura? Es necesario tener para dar, he aquí por qué te he dicho tantas veces que la misión de llamar a un alma a vivir en mi Querer es la más grande, la más alta y sublime, no hay otra que la pueda igualar.
La inmensidad de mi Querer le hará llegar todos los martirios, penas y dolores,
mi misma Voluntad le dará la fuerza divina para sostenerlos, y formará en ella fuentes de martirios y dolores, y mi mismo Querer la constituirá reina de todos los martirios, dolores y penas.
¿Ves qué significa vivir en mi Querer?
Sufrir no sólo un martirio, sino todos los martirios; no una pena y dolor, sino todas las penas y todos los dolores. He aquí por qué la necesidad de que mi Voluntad le sea vida, de otra manera, ¿quién le daría la fuerza en tanto sufrir? Y si esto no fuera así, ¿cómo se podría decir que el alma que vive en mi Querer es la fuerza del mártir?
Si no tuviera en ella la sustancia de esa pena, ¿cómo podría ser fuerza de otro? Sería solamente un modo de decir, una cosa fantástica, no una realidad.
(3) Veo que te asustas al oír esto,
no, no temas, tantos martirios, dolores y penas serán correspondidos con innumerables alegrías, contentos y gracias, de los cuales mi mismo Querer formará fuentes inagotables.
Es justo, si en el alma que vive en mi Querer formará la fuente de los dolores para ayuda de toda la familia humana, es también justo que forme la fuente de las alegrías y de las gracias; con esta diferencia, que la de los dolores tendrá un fin, porque las cosas de acá abajo, por cuan grandes sean, están siempre determinadas, en cambio la fuente de las alegrías, son de allá arriba, son divinas, por lo tanto sin termino, por eso ánimo en hacer el camino en mi Voluntad”.
Fiat Divina Voluntad
Oremos en Virtud de la Divina Voluntad:
Santos de la Iglesia; y escritos de la Divina Voluntad: