El Evangelio del Reino de la Voluntad Divina y El Santo del Día
El Evangelio del Reino de la Voluntad Divina y El Santo del Día
"Alégrense en el Fiat, somos el séquito de la Inmaculada!"
Solemnidad de
La Inmaculada Concepción
Con el acto preparatorio que hicimos para esta Solemnidad, el cual fue La Novena de la Inmaculada Concepción, hemos venido preparándonos para esta Solemnidad.
Con los escritos de la Divina Voluntad
Hemos recibido de la Inmaculada Concepción:
Y citas nuevas que traemos en este enlace para hoy 8 de diciembre
"El 8 de diciembre de 1854, el Sumo Pontífice, Pío Nono, después de recibir numerosas peticiones de todos los Obispos y fieles del mundo, se reunió en la Basílica de San Pedro en Roma, y proclamó la Fiesta de la Inmaculada Concepción.
Había más de 200 Prelados, Cardenales, Arzobispos, Obispos, embajadores, y miles de fieles católicos. En medio de la emoción general, declaró solemnemente:
"Declaramos que cla doctrina que dice, que María fue concebida sin pecado original, es doctrina revelada por Dios, y a todos obliga a creerla como dogma de fe".
Desde Roma, cantidad de palomas mensajeras salieron en todas las direcciones llevando la gran noticia, y en los 400000 Templos católicos del mundo, se celebraron grandes fiestas en honor de la Inmaculada Concepción de la Virgen María".
Fuente: Casa para tu Fe Católica. Fray Nelson Medina.
La noche del 7 de diciembre, víspera a la Solemnidad, podemos continuar en Vigilia, girando en la Inmaculada.
En algunos países como en Colombia, la noche del 7 de diciembre se vive en plenitud con el Alumbrado para la Virgen, al que le hemos llamado, el día de las velitas, donde nos reunimos en familia en torno a la Virgen y colocamos faroles, luces y velas para recibir a Nuestra Madre, la Inmaculada Concepción.
Que en la Voluntad de Dios, la Inmaculada venga a todos como ha venido en Jesús y ha venido al mundo en cada manifestación Suya.
En familia, ofrecemos a Nuestra Madre, los faroles, velas nuestros Giros con las Revelaciones de Jesús sobre su Inmaculada Concepción y el rezo del Santo Rosario, para recibirla y dar Gloria por su Inmaculada Concepción en nuestro corazón, en los hogares, barrios, ciudades y Países.
Recordemos también, finalizar hoy, el acto preparatorio para la Solemnidad del 8 de diciembre con el Día 9 de la
Lucas 1, 26-38
Lectura del santo Evangelio según San Lucas
ALÉGRATE, LLENA DE GRACIA, EL SEÑOR ESTÁ CONTIGO
26 En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27 a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María.
28 Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
29 Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo.
30 El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios.
31 Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús.
32 Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
33 y Él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin.»
34 María le dijo entonces al ángel: «¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?»
35 El ángel le contestó: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios.
36 Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril,
37 porque no hay nada imposible para Dios.»
38 María contestó: «Yo soy la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que me has dicho.» Y el ángel se retiró de su presencia.
Palabra del Señor
"Gloria a Ti, Señor Jesús"
"El Evangelio del reino de la Voluntad Divina"
De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta
♱
En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Lc 1, 26
“En aquel tiempo, el ángel
Gabriel fue enviado por Dios
a una ciudad de Galilea,
llamada Nazaret”
La Reina del Cielo
en el Reino de la Divina Voluntad
Día 17
“un Ángel, enviado desde el Cielo como mensajero del Gran Rey, se apareció frente a Mí”
“Los dos FIAT se fusionaron y el Verbo Divino descendió en Mí”
“Ahora, hija de mi corazón, préstame atención y escúchame, unos cuantos días antes del descenso del Verbo sobre la tierra, Yo veía el Cielo abierto y el Sol del Verbo Divino a sus puertas, como para mirar sobre de quién debía emprender su vuelo, para volverse celestial Prisionero de una criatura. ¡Oh! cómo era bello verlo a las puertas del Cielo, como vigilando y espiando a la afortunada criatura que debía albergar a su Creador; y a la Trinidad Sacrosanta observando la tierra no más extraña a Ella, porque estaba la pequeña María que poseyendo la Divina Voluntad había formado el reino divino donde podía descender seguro, como en su propia habitación, en la que encontraba el Cielo y los tantos soles de tantos actos de Voluntad Divina hechos en mi alma. La Divinidad regurgitó de amor y se quitó el manto de justicia que desde tantos siglos había tenido con las criaturas, y se cubrió con el manto de misericordia infinita, y decretaron entre Ellos el descendimiento del Verbo, y están en acto de hacer sonar la hora del cumplimiento. A este sonido Cielo y tierra quedan estupefactos y se pusieron atentos para ser espectadores de un exceso de amor tan grande y de un prodigio tan inaudito.
Tu Mamá se sentía incendiada de amor, y haciendo eco al amor de mi Creador quería formar un solo mar de amor, a fin de que descendiera en él el Verbo, mis plegarias eran incesantes, y mientras oraba en mi habitación, un ángel viene mandado del Cielo como mensajero del gran Rey, se me pone delante e inclinándose me saludó:
“Ave, ¡oh! María, Reina nuestra, el Fiat Divino te ha llenado de gracia. Ya ha pronunciado el Fiat porque quiere descender, está detrás de mí, pero quiere tu Fiat para formar el cumplimiento de su Fiat.”
Ante un anuncio tan grande, tan deseado por Mí, pero jamás había pensado que fuera Yo la elegida, quedé estupefacta y vacilé un instante, pero el ángel del Señor me dijo:
“No temas Reina nuestra, Tú has encontrado gracia ante Dios, Tú has vencido a tu Creador, por eso, para cumplir la victoria pronuncia tu Fiat.”
Yo pronuncié el Fiat, y ¡oh! maravilla, los dos Fiat se fusionaron y el Verbo Divino descendió en Mí. Mi Fiat que era valorado con el mismo valor del Fiat Divino, formó del germen de mi humanidad la pequeñita Humanidad que debía encerrar al Verbo, y fue cumplido el gran prodigio de la Encarnación.
¡Oh! potencia del Fiat Supremo, Tú me elevaste tanto, de volverme poderosa hasta poder crear en Mí aquella Humanidad que debía contener al Verbo Eterno, que Cielos y tierra no podían contener. Los Cielos se estremecieron y toda la Creación se puso en actitud de fiesta, y recreándose de alegría cantaban sobre la casita de Nazaret para dar los homenajes y saludos al Creador humanado, y en su mudo lenguaje decían: “¡Oh! prodigio de los prodigios, que solo un Dios podía hacer, la inmensidad se ha empequeñecido, la potencia se ha vuelto impotente, su altura inenarrable se ha abajado hasta el abismo del seno de una Virgen, y al mismo tiempo ha quedado pequeño e inmenso, potente e impotente, fuerte y débil.”
Hija mía querida, tú no puedes comprender lo que sintió tu Mamá en el momento de la Encarnación del Verbo. Todos me apuraban y esperaban mi Fiat, podría decir omnipotente.
Ahora, hija querida, escúchame, cómo te debe importar el hacer y el vivir de Voluntad Divina, mi potencia existe todavía, hazme pronunciar mi Fiat sobre tu alma, pero para hacer esto quiero el tuyo, por sí solo no se puede hacer un verdadero bien, sino que siempre entre dos se hacen las obras más grandes. Dios mismo no quiso hacer las cosas por Sí solo, sino que me quiso a Mí junto para formar el gran prodigio de la Encarnación, y en mi Fiat y en el suyo formó la Vida del Hombre y Dios, se ajustó la suerte del género humano, el Cielo no estuvo más cerrado, todos los bienes venían encerrados en medio a los dos Fiat. Por eso pronunciemos juntas Fiat, Fiat, y mi amor materno encerrará en ti la Vida de la Divina Voluntad.”
Fiat Divina Voluntad
Libro de Cielo
De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta
Jesús, GIRO REPITIENDO TU VIDA Y HACIENDO MÍOS TUS ACTOS PARA DAR VIDA A LA DIVINA VOLUNTAD EN MÍ
Adviento
" Yo no me movía ni siquiera para un respiro, para un paso, ni ninguna otra acción, si no lo hacía dentro de la Voluntad de Dios"
Lc 1, 38
“María contestó: «Yo soy la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que me has dicho.»"
Libro de Cielo
De los escritos de la S. D. Luisa PiccarretaVol. 8-33 (1-2) Abril 5, 1908
“toda mi Santidad ha salido de dentro de la palabra Fiat”
(1) Continuando mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma dentro de un jardín, en el cual veía a la Reina Mamá sentada sobre un altísimo trono. Yo ardía por el deseo de subir hasta arriba para besarle la mano, y mientras me esforzaba por subir, Ella ha venido a mi encuentro dándome un beso en el rostro. Al mirarla he visto en su interior como un globo de luz, y dentro de aquella luz estaba la palabra Fiat, y de esa palabra descendían tantos, diversos, interminables mares de virtud, de gracias, de grandezas, de gloria, de alegrías, de bellezas, y de todo lo que contiene nuestra Reina Mamá, así que todo estaba radicado en aquel Fiat, y del Fiat tenían principio todos sus bienes. ¡Oh, Fiat omnipotente, fecundo, santo, ¿quién te puede comprender? Yo me siento muda; es tan grande que no sé decir nada; por eso mejor pongo punto. Entonces yo la miraba maravillada y Ella me ha dicho:
(2) “Hija mía, toda mi Santidad ha salido de dentro de la palabra Fiat. Yo no me movía ni siquiera para un respiro, para un paso, ni ninguna otra acción, si no lo hacía dentro de la Voluntad de Dios; mi vida era la Voluntad de Dios, mi alimento, mi todo, y esto me producía santidad, riquezas, glorias, honores, pero no humanos sino Divinos. Así que por cuanto más el alma está unida, fundida con la Voluntad de Dios, tanto más se puede decir santa, tanto más es amada por Dios, y por cuanto más amada más favorita, porque la vida de esa alma no es otra cosa que la reproducción de la Voluntad de Dios, ¿y podrá no amarla si es Ella misma? Así que no se debe mirar lo mucho o lo poco que se hace, sino más bien si es querido por Dios, porque el Señor mira más el pequeño hacer si es según su Voluntad, que el grande sin ella”.
Fiat Divina Voluntad
"en cuanto fue concebida la pequeña Virgen Reina, así fue concebido en Ella y en las generaciones humanas el reino de mi Divina Voluntad "
Lc 1, 28
"Entró el ángel a donde
ella estaba y le dijo: «Alégrate,
llena de gracia, el Señor
está contigo.»"
Libro de Cielo
De los escritos de la S. D. Luisa PiccarretaVol. 24-44 (1-2) Septiembre 16, 1928
“todo el portento de la Inmaculada Concepción fue obrado por mi Divina Voluntad”
(1) Mi abandono en el Fiat es continuo, y mientras seguía sus actos, mi pobre mente se ha detenido a pensar en la Concepción de la Celestial Reina y en su gran fortuna de ser preservada de la mancha original, y mi amado Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, el germen con el cual fue concebida la Soberana Celestial fue tomado de la estirpe humana, porque también Ella tuvo su vida humana como todas las otras criaturas, como la tuve también Yo, pero con esta gran diferencia, no concedida a ninguna otra criatura, que en este germen humano, antes de que fuera concebida su bella alma, mi Fiat, con su Omnipotencia, concentró sus rayos en este germen y con su luz y calor aniquiló e hizo morir lo que de mal había en él, purificándolo del todo y volviéndolo puro y santo y exento de la mancha de origen, y después fue concebida en este germen la Inmaculada Niña. Así que todo el portento de la Inmaculada Concepción fue obrado por mi Divina Voluntad, no hizo otro germen humano, ni lo destruyó, sino lo purificó y con su calor y luz le quitó todos los humores que había contraído este germen por el pecado de Adán, e hizo regresar el germen humano en Ella tal como había salido de nuestras manos creadoras; por eso en cuanto fue concebida la pequeña Virgen Reina, así fue concebido en Ella y en las generaciones humanas el reino de mi Divina Voluntad, porque Nosotros al formar y dar a una criatura gracias sorprendentes, miramos en ella la humanidad de toda la familia humana como si fuera una sola. Mira entonces, en cuanto fue concebida la Virgen en este germen exento de toda mancha, que fue obra del Fiat Divino, así quedó concebido de nuevo en la humanidad su reino divino, y en cuanto la Inmaculada Virgen nació, así fue restituido el derecho de poderlo poseer. Ahora, al venir Yo a la tierra a tomar carne humana me serví del germen de la Soberana del Cielo, y se puede decir que junto con Ella trabajamos para formar de nuevo este nuestro reino en las generaciones humanas, por lo tanto no queda otra cosa que conocerlo para poseerlo, y por eso estoy manifestando lo que pertenece al reino y a mi Voluntad Divina, a fin de que la criatura recorra sus caminos, siga nuestros pasos y entre en posesión de Ella, y mi Divina Voluntad con su calor y luz repetirá el prodigio de quitar los humores nocivos que posee el germen humano, y para estar segura, pondrá el germen de su luz y calor y se constituirá vida del germen, y así se intercambiarán la posesión: Mi Divina Voluntad tomará posesión del germen para formar en él su Vida de luz, de calor y santidad, y la criatura regresará a tomar de nuevo posesión del reino de mi Fiat Divino. Entonces mira hija mía, todo está preparado, no se necesita otra cosa que hacerlo conocer, y por eso Yo tengo tanta premura de que se conozca lo que respecta a mi Divino Querer, para poner en las criaturas el deseo de poseer un bien tan grande, a fin de que mi Voluntad, atraída por los deseos de ellas, pueda concentrar sus rayos luminosos y con su calor cumplir el prodigio de restituir el derecho de poseer su reino de paz, de felicidad y de santidad...”
Fiat Divina Voluntad
"¡Oh! si todos supieran el gran bien que hicimos a las humanas generaciones con darles a esta Celestial Reina, fue Ella quien preparó la Redención"
Lc 1, 38
“María contestó: «Yo soy la
esclava del Señor, cúmplase
en mí lo que me has dicho.»"
Libro de Cielo
De los escritos de la S. D. Luisa PiccarretaVol. 33-36 (3-4) Abril 12, 1935"se sentía amada, pero tanto, hasta darle su Voluntad en su poder para tenerla como vida propia"
(3) ...seguía mi giro en la Divina Voluntad, y habiendo llegado a la Inmaculada Concepción, mi dulce Jesús me ha detenido diciéndome:
(4) “Hija mía, quiero hacerte penetrar más adentro en la Inmaculada Concepción de mi Madre Santísima, sus prodigios, cómo amó a su Creador y cómo por amor nuestro amó a todas las criaturas. La pequeña Reina en el acto de quedar concebida, comenzó su vida junto con la Divina Voluntad, y por lo tanto junto con su Creador, por eso sentía toda la fuerza, la inmensidad, el ímpetu del amor divino, y era tanto, que se sentía perdida, ahogada de amor, y no sabía hacer otra cosa que amar a Aquél que tanto la amaba, se sentía amada, pero tanto, hasta darle su Voluntad en su poder para tenerla como vida propia, que se puede llamar el más grande amor de Dios, el amor más heroico, el amor que sólo puede decir: ‘No tengo más que darte, todo te he dado’. Y la pequeña Reina se servía de esta Vida para amarlo por cuanto era amada, no perdía un instante sin amarlo y trataba de igualarlo en amor. Ahora, nuestra Voluntad Divina que posee la omnividencia de todo, nada le esconde, hizo presente a esta Santa Criatura todas las humanas generaciones, cada culpa que habían hecho y que debían hacer, y desde el primer instante de su Concepción, la celestial pequeña, que no conocía otra vida que la sola Voluntad Divina, comenzó a dolerse con dolor divino por cada culpa de criatura, tanto, que formaba en torno a cada culpa de ellas un mar de amor y dolor divino. Mi Voluntad que no sabe hacer cosas pequeñas, formaba en su bella alma mares de dolor y de amor por cada culpa y por cada criatura, por eso la santa Virgencita desde el primer instante de su vida, era Reina de dolor y de amor, porque nuestra Voluntad que todo puede, le daba tal dolor y amor, que si no la hubiera sostenido con su potencia, habría muerto por cada culpa y tantas veces consumida de amor por cuantas criaturas debían existir. Y nuestra Divinidad comenzó a tener, en virtud de nuestra Voluntad, el dolor divino y el amor divino por todos y por cada uno. ¡Oh! cómo nos sentimos satisfechos y pagados por todos, y en virtud de este dolor y amor divino, nos sentimos inclinados hacia todos; su amor era tanto, que dominándonos nos hacía amar a aquellos que Ella amaba, tanto que el Verbo Eterno, en cuanto vino a la luz esta excelsa criatura, corrió para venir a buscar al hombre y salvarlo. ¿Quién puede resistir a la potencia obrante de nuestra Voluntad en la criatura, y qué cosa no puede hacer y obtener de cuánto quiere? ¡Oh! si todos supieran el gran bien que hicimos a las humanas generaciones con darles a esta Celestial Reina, fue Ella quien preparó la Redención, que venció a su Creador y que fue la portadora del Verbo Eterno sobre la tierra, ¡ah! todos se estrecharían en torno de sus rodillas maternas para implorar de Ella aquella Divina Voluntad de la cual posee la Vida”.
Fiat Divina Voluntad
"Toda la Creación, el sol, el viento, el mar, están llenos del amor de esta santa criatura, porque también la Creación se sintió renacer junto con Ella a nueva gloria, mucho más que tuvieron la gran gloria de poseer a su Reina"
Lc 1, 28
“Entró el ángel a donde ella
estaba y le dijo: «Alégrate,
llena de gracia,
el Señor está contigo.»”
Libro de Cielo
De los escritos de la S. D. Luisa PiccarretaVol. 36-43 (6) Diciembre 8, 1938
“Primero la hicimos don a Nosotros mismos, a fin de que nos la gozásemos y la cortejásemos”
(6) “Hija mía bendita, hoy es la fiesta de la Inmaculada Concepción, esta es la fiesta más bella, más grande para Nosotros y para el Cielo y la tierra. Nosotros en el acto de llamar de la nada a esta Celestial Criatura obramos tales prodigios y maravillas, que Cielos y tierra quedaron llenos de ellas. Llamamos a todos, ninguno fue puesto a un lado, a fin de que todos quedaran renacidos junto con Ella, así que fue el renacimiento de todos y de todo. Nuestro Ser Divino desbordó tanto de Nosotros, que pusimos a su disposición en el acto de Concebirla mares de amor, de santidad, de luz, con los cuales podía amar a todos, hacer santos a todos y dar luz a todos. La Celestial Pequeña sintió renacer en su pequeño corazón a un pueblo innumerable. Y nuestra paterna bondad, ¿qué hizo? Primero la hicimos don a Nosotros mismos, a fin de que nos la gozásemos y la cortejásemos, y Ella gozase y nos cortejase a Nosotros, y después la hicimos don a cada una de las criaturas. ¡Oh! cómo nos amó, y amó a todos con tal intensidad y plenitud, que no hay punto en el cual no haga surgir su amor. Toda la Creación, el sol, el viento, el mar, están llenos del amor de esta santa criatura, porque también la Creación se sintió renacer junto con Ella a nueva gloria, mucho más que tuvieron la gran gloria de poseer a su Reina, tanto que, cuando Ella nos ruega por el bien de su pueblo, con un amor al cual no nos es dado resistir, nos dice: Majestad adorable, recuerda que me los has donado, ya soy vuestra y soy de ellos, por lo tanto, con derecho debes escucharme favorablemente”.
Fiat Divina Voluntad
"Esta Santa Criatura, concebida sin mancha de origen, sentía la Vida de su Creador, su Voluntad obrante, la cual no hacía otra cosa que hacer surgir nuevos mares de amor"
Lc 1, 28
“Entró el ángel a donde
ella estaba y le dijo:
«Alégrate, llena de gracia,
el Señor está contigo.»”
Libro de Cielo
De los escritos de la S. D. Luisa PiccarretaVol. 35-20 (2-3) Diciembre 8, 1937
“la Soberana Señora hace correr su potencia, su amor, su maternidad, en el cielo, en el sol, en el viento, en el mar, hasta en el aire que todos respiran”
(2) “Hija mía bendita, ¡oh! cuántas otras cosas tengo que decir sobre la Concepción de esta Celestial Criatura, era una vida que creábamos, no una obra, de la obra a la vida hay gran diferencia; y además Vida Divina y humana, en la cual debía haber sumo acuerdo de santidad, de amor, de potencia, que la una debía poder igualarse con la otra. Fueron tales los prodigios que hicimos al crear esta vida, que debimos hacer el prodigio más grande, y una cadena de milagros para hacer que esta vida pudiese contener los bienes que en Ella depositamos. Esta Santa Criatura, concebida sin mancha de origen, sentía la Vida de su Creador, su Voluntad obrante, la cual no hacía otra cosa que hacer surgir nuevos mares de amor, y ¡oh! cómo nos amaba, nos sentía dentro y fuera de Sí, y ¡oh! cómo corría para poderse encontrar dondequiera y por todas partes donde estaba la Vida de su Creador. Para Ella habría sido el más duro y cruel martirio si no se hubiera podido encontrar por todas partes para amarnos; nuestra Voluntad la ponía en vuelo, y nuestra Vida mientras se encontraba en Ella, se hacía encontrar por todas partes para hacerse amar y para gozarse a Aquella que tanto amaba y por quien era amada.
(3) Ahora escucha otra sorpresa, en cuanto fue concebida comenzó su carrera, y Nosotros la amábamos con amor infinito, el no amarla habría sido para Nosotros el más grande martirio, por eso, conforme corría para encontrar fuera de Ella nuestra Vida que poseía dentro, porque un bien jamás es completo si no se posee por dentro y por fuera, así, conforme corría así quedaba concebida en el cielo, en las esferas celestiales, y las estrellas le hacían corona y la alababan y aclamaban como su Reina, y adquiría los derechos de Reina sobre todas las esferas celestes. Nuestra inmensidad la esperaba en el sol, y Ella corría y quedaba concebida en el sol, el cual haciéndose diadema a su cabeza adorable la investía de luz y la alababa como Reina de la luz. Nuestra inmensidad y potencia la esperaban en el viento, en el aire, en el mar, y Ella corría, corría sin detenerse jamás en su carrera, y quedaba concebida en el viento, en el aire, en el mar, y adquiría los derechos de Reina sobre todo. Así que la Soberana Señora hace correr su potencia, su amor, su maternidad, en el cielo, en el sol, en el viento, en el mar, hasta en el aire que todos respiran, así que dondequiera y por todas partes y en todos quedó concebida; donde estaba nuestra potencia e inmensidad Ella erigía su trono para amarnos y amar a todos. Este fue el más grande milagro que hizo nuestro amor potente, bilocarla, multiplicarla en todas las cosas y seres creados, para que la encontrásemos en todos y por todas partes. La Celestial Reina hace como el sol, que si alguno no quisiera su luz, la luz se impone y dice, me quieras o no me quieras debo hacer mi curso, debo darte luz; sin embargo alguno se puede esconder de la luz del sol, pero de la Soberana Señora no se puede esconder ninguno; si esto no fuera así, no se podría decir con los hechos Reina y Madre universal de todos y de todo, y Nosotros no sabemos decir palabras si no hacemos los hechos. Mira entonces hasta dónde llegó nuestra potencia, nuestro amor en la Concepción de esta Santa Criatura, hasta elevarla a tal altura y gloria, de poder decir: Donde está mi Creador estoy Yo para amarlo, me ha investido de tal potencia y gloria, que soy Soberana de todo, todo depende de Mí, mi dominio se extiende por doquier, tanto, que mientras estoy concebida en todas las cosas, tengo concebido en Mí el cielo, el sol, el viento, el mar, y todo, todo poseo en Mí, aun a mi Creador, y soy Soberana y Señora de todos. Esta es toda mi altura inalcanzable, mi gloria que ninguno puede igualar, mi gran honor, que con mi amor abrazo a todos, amo a todos y soy de todos, hasta la Madre de mi Creador”.
Fiat Divina Voluntad
"la pequeña Reina del Cielo desde su Concepción advertía que todos la reverenciaban, le sonreían, la suspiraban, era la estimada de todos, pero no sabía el misterio desde el principio, que debía ser mi Madre"
Lc 1, 38
“María contestó: «Yo soy la
esclava del Señor, cúmplase
en mí lo que me has dicho.»"
Libro de Cielo
De los escritos de la S. D. Luisa PiccarretaVol. 24-29 (5-6) Julio 19, 1928
“su vida la comenzó en la Voluntad Divina, y Ella te hace presente su estado glorioso de Reina”
(5) Ahora, mientras mi mente hacía presente la Concepción de la Soberana Señora, yo decía entre mí: “Inmaculada Reina, esta pequeña hija del Querer Divino viene a postrarse a tus pies para festejar tu Concepción y darte los honores de Reina, y junto conmigo llamo a toda la Creación a hacerte corona, a los ángeles, a los santos, al cielo, a las estrellas, al sol y a todos a reconocerte por nuestra Reina y honrar y amar tu nobleza, y a declararnos todos súbditos tuyos, ¿no ves oh Madre y Reina Celestial cómo todas las cosas creadas corren en torno a Ti para decirte: ‘Te saludamos Reina nuestra, finalmente después de tantos siglos hemos tenido a nuestra Emperatriz’. Y el sol te saluda Reina de la luz, el cielo Reina de la inmensidad y de las estrellas, el viento Reina del imperio, el mar Reina de la pureza, fuerza y justicia, la tierra te saluda Reina de las flores, todos en coro te saludan: Eres la bienvenida, nuestra Reina, Tú serás nuestra sonrisa, nuestra gloria, nuestra felicidad, de ahora en adelante todos estaremos atentos a tus ordenes”. Pero mientras esto decía pensaba entre mí (ciertamente es una de mis tonterías): “Yo festejo a mi Mamá Celestial, ¿y Ella no se da ningún pensamiento de festejar a la pequeña hija del Querer Divino? Yo no quisiera otra cosa, que la fiesta que me hiciera fuera tenerme en su regazo como pequeña niña para darme el aire, el respiro, el alimento, la Vida de la Divina Voluntad”. Pero mientras esto y otras cosas pensaba, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:
(6) “Hija pequeña de mi Querer, a quien vive en mi Fiat Divino la festejamos y es la fiesta de todos; ¿quieres saber por qué tú festejas desde su Concepción el estado de Reina de mi Mamá? Porque su vida la comenzó en la Voluntad Divina, y Ella te hace presente su estado glorioso de Reina y te la hace festejar con todas las cosas creadas, como fue festejada en su Concepción, las fiestas iniciadas en el Fiat son perennes, no terminan jamás, y quien vive en la Voluntad Divina las encuentra presentes y festeja junto, y si bien la pequeña Reina del Cielo desde su Concepción advertía que todos la reverenciaban, le sonreían, la suspiraban, era la estimada de todos, pero no sabía el misterio desde el principio, que debía ser mi Madre, de Aquél que Ella misma suspiraba, lo supo cuando el ángel lo anunció, sólo sabía que la realeza, el imperio y tantas demostraciones de respetos, le venían porque en Ella reinaba mi Divina Voluntad. Ahora, tú debes saber que así como tú festejas a mi Mamá, la Mamá festeja a la hija, a la recién nacida de aquel Fiat que Ella amó tanto, que lo tuvo por vida, y festeja en ti lo que tú misma no conoces por ahora, pero lo conocerás después, ¿no sabes tú que Ella suspira por las pequeñas reinas, que son las pequeñas hijas de mi Querer para hacerles la fiesta que Ella recibe?"
Fiat Divina Voluntad
Lc 1, 38
“María contestó: «Yo soy la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que me has dicho.»”
Reparemos en María a Jesús
Por el dolor de ver “rechazado por casi todos ese «hágase tu Voluntad» que debía ser la vida de cada criatura”
Las Horas de la Pasión
de Nuestro Señor Jesucristo
Una parte de la Hora 6
“ …oigo la voz… de mi dulce Jesús que dice:
« Padre, si es posible, pase de mí este cáliz; mas, hágase, no mi voluntad, sino la tuya ».
…Pero, ¿qué es lo que me quieres dar a entender al decir: « Padre, si es posible pase de mí este cáliz »? ¡Oh Jesús!, se presentan ante ti todas las rebeliones de las criaturas; ves rechazado por casi todos ese « hágase tu Voluntad » que debía ser la vida de cada criatura, quienes en vez de encontrar la vida, hallan la muerte; y tú, queriendo darles la vida a todos y hacer una solemne reparación al Padre por todas las rebeliones de las criaturas, por tres veces repites:
« Padre, si es posible, pase de mí este cáliz », es decir, que las almas al apartarse de nuestra Voluntad se pierdan; este cáliz es para mí muy amargo, mas sin embargo, « Non mea voluntas sed tua Fiat ».
…¡Oh Jesús mío, Bien mío! …también yo quiero unirme a ti; quiero repararte y compadecerte por todas las faltas y los pecados que se cometen contra tu Santísima Voluntad y al mismo tiempo quiero suplicarte que yo siempre haga en todo tu Voluntad. Que tu Voluntad sea mi respiro, mi aire, mi palpitar, mi corazón, mi pensamiento, mi vida y mi muerte... tenme como quieras, como a ti más te guste, pero tenme siempre, siempre contigo; que jamás vaya a suceder ni por un instante que me quede separado de ti. Déjame mejor endulzar tus amarguras, repararte y compadecerte por todos…”
Fiat Divina Voluntad