Fiesta a los Ángeles Custodios y
El Evangelio del Reino de la Voluntad Divina
2 de Octubre
Fiesta a los Ángeles Custodios y
El Evangelio del Reino de la Voluntad Divina
2 de Octubre
Demos a nuestro Ángel de la Guarda, nuestra dulce compañía, una oración de unión eterna ya que gozamos con él desde nuestra concepción hasta que sea la Voluntad de Dios.
octubre 2, 2024
De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta
†
En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
EVANGELIO
Memoria de los Santos Ángeles Custodios
Mateo 18, 1-5.10
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
Sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial
1 En aquel momento se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: «¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?»
2 El llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos.
3 Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos”
4 Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos.
5 «Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe.
10 «Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.
Palabra del Señor
"Gloria a Ti, Señor Jesús"
Con María
en el Cenáculo
del Evangelio
Citas del Libro:
La Reina del Cielo
en el Reino de la Divina Voluntad
Visita de la Reina del Cielo
Día 11
"Mi cuna estaba circundada
por ángeles"
Mt 18, 1-5.10
Sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial
Yo continuaré narrándote las maravillas de mi nacimiento. Mi cuna estaba circundada por ángeles que hacían competencia para cantarme cánticos de cuna, como a su Soberana Reina, y como estaba dotada de razón y de ciencia infundida en Mí por mi Creador, hice mi primer deber de adorar, con mi inteligencia y también con mi vocecita de niña balbuceante a la Santísima Trinidad adorable, y fue tanto el ímpetu de mi amor hacia una Majestad tan santa, que sintiéndome languidecer deliraba porque quería encontrarme entre los brazos de la Divinidad para recibir sus abrazos y darle los míos. Entonces los ángeles, para los cuales mis deseos eran ordenes, me tomaron y llevándome sobre sus alas me condujeron a los brazos amorosos de mi Padre celestial.
Fiat Divina Voluntad
Libro de Cielo
De los Escritos de la S.D. Luisa Piccarreta
“¿Quieres tú saber por qué los ángeles son tales?”
Los ángeles son ángeles porque se han conservado en el acto primero en el cual fueron creados,
y del conocer el más o el menos de la Suprema Voluntad, vienen constituidos los diversos coros de los ángeles
Vol. 17-21 (3) Octubre 30, 1924
Mt 18, 10
“Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial”
(3) “Hija mía, ¿quieres tú saber por qué son ángeles, por qué se han conservado bellos y puros como salieron de mis manos? Porque se han mantenido siempre firmes en el acto primero en el cual fueron creados, por lo tanto, estando en aquel acto primero de su existencia, están en el acto único de mi Voluntad, que no conociendo sucesión de actos no se cambia, ni crece ni decrece, y contiene en sí todos los bienes posibles e imaginables; y los ángeles, conservándose en el acto único de mi Voluntad, en el cual los hice salir a la luz, se mantienen inmutables, bellos y puros, nada han perdido de su primaria existencia, y toda su felicidad es el mantenerse voluntariamente en el acto único de mi Voluntad. Todo encuentran en el círculo de mi Querer, no quieren para hacerse felices sino lo que les suministra mi Voluntad. ¿Pero sabes tú por qué hay diferentes coros de ángeles, uno superior a otro? Están aquellos más cercanos a mi Trono, ¿sabes por qué? Porque mi Voluntad, a quién ha manifestado un acto solo de mi Voluntad y a quién por dos, a quién por tres, a quién por siete, y en cada cosa del acto que mi Voluntad manifestaba de más se volvían superiores a los demás, y se volvían más capaces y más dignos de estar cercanos a mi Trono. Así que por cuanto más mi Voluntad se manifiesta, y en Ella se conservan, tanto más quedan elevados, embellecidos, felices y superiores a los demás. Mira entonces como todo está en mi Voluntad y en el saberse conservar, sin jamás salir, en aquella misma Voluntad de la cual han salido; y del conocer el más y el menos de mi Suprema Voluntad, vienen constituidos los diversos coros de los ángeles, sus distintas bellezas, los diversos oficios, la jerarquía Celestial.
Si tú supieras qué significa conocer de más mi Voluntad,
hacer un acto de más en Ella,
conservarse,
obrar en esa mi Voluntad conocida,
dónde viene constituida,
el oficio,
la belleza,
la superioridad de cada criatura,
¡oh! cómo apreciarías de más los diversos conocimientos que te he manifestado sobre mi Voluntad. Un conocimiento de más sobre mi Voluntad eleva al alma a tal altura sublime, que los mismos ángeles quedan estupefactos y raptados, y me confiesan incesantemente: ‘Santo, Santo, Santo’.
Mi Voluntad se manifiesta y llama de la nada las cosas, y forma los seres,
se manifiesta y embellece,
se manifiesta y eleva más en alto,
se manifiesta y engrandece más la Vida Divina en la criatura,
se manifiesta y en ellas forma los portentos nuevos y nunca conocidos.
Así que, por las tantas cosas que te he manifestado de mi Voluntad, puedes comprender lo que quiero hacer de ti y cómo te amo, y cómo tu vida debe ser una cadena de actos continuos hechos en mi Voluntad. Si la criatura, como el ángel, no saliera jamás del acto primero en el cual mi Voluntad la hizo salir a la luz, ¿qué orden, qué portentos no se deberían ver sobre la tierra? Por eso hija mía, no salgas jamás de tu principio, en el cual mi Voluntad te creó y tu acto primero sea siempre mi Voluntad”.
Cada acto hecho y nuestro ángel custodio
Mt 18, 10
10 «Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.
(2) "…Y no sólo tú pierdes el tiempo, sino que Yo, debiendo apaciguarte y quitarte de tus temores para ponerte en camino en mi Voluntad, me obligas a Mí a ocuparme de cosas que no pertenecen al Supremo Querer, tu mismo ángel custodio que te está cerca queda en ayunas, porque cada acto que haces en Ella y conforme sigues su curso, es una bienaventuranza accidental de más que él goza estando cerca de ti, es un paraíso duplicado de alegría que tú le ofreces, de modo que se siente feliz de su suerte por tenerte bajo su custodia, y como las alegrías del Cielo son comunes, tu ángel ofrece la bienaventuranza accidental que ha recibido de ti, su paraíso duplicado, a toda la corte celestial, como fruto del Querer Divino de su protegida, todos hacen fiesta y magnifican y alaban la potencia, la santidad, la inmensidad de mi Voluntad. Por eso sé atenta, en mi Querer no se puede perder el tiempo, hay mucho qué hacer, conviene que tú sigas el acto de un Dios no interrumpido jamás”.
Fiat Divina Voluntad
"Y en cada puerta he puesto un ángel como custodio"
Mt 18, 10
10 «Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.
(2) “Hija mía bendita, ánimo, es necesario que te haga conocer hasta donde se puede llegar teniendo por vida a mi Divina Voluntad, y en qué abismo se precipita quien se hace dominar por el propio querer, es más, cada mal que te hago conocer de él, es una puerta que te hago cerrar a la voluntad humana y una guardia que te doy, a fin de que si tú quisieras entrar de nuevo y descender en el precipicio del querer humano, la guardia te impida el paso y mantenga cerrada la puerta, y cada vez que te hago conocer otros males del querer humano, no son otra cosa que defensas y guardias que agrego, a fin de que no te dejen descender en el fondo de su abismo, porque tú debes saber que cada mal de la voluntad humana, no son otra cosa que tantas puertas distintas que ella posee para descender en el reino de los males, de los vicios, de los terrores espeluznantes del infierno viviente, hasta volverse nauseante e insoportable a Dios y a sí misma, y Yo con hacer conocer sus males, no hago otra cosa que amurallar las puertas y poner en ellas mi sello y decir: ‘Esta puerta no se abre más’. Ahora, así como la voluntad humana tiene sus puertas, sus escaleras para descender en el abismo de los males, no para subir, así mi Divina Voluntad tiene sus puertas, sus escaleras para subir a sus cielos, a sus bienes inmensos, y forma el paraíso viviente de quien la posee; cada conocimiento de Ella es una puerta que se abre, es una escalera que se forma, es un camino que se te pone delante, que tú debes recorrer para poseer con los hechos lo que has conocido. Mira entonces el gran bien de los tantos conocimientos que te he manifestado, son tantas puertas que te facilitan la entrada en su reino, y en cada puerta he puesto un ángel como custodio, a fin de que te dé la mano y te conduzca segura en las regiones de la Divina Voluntad; cada conocimiento es una invitación y una fuerza divina que te cede, y te hace sentir la necesidad extrema, la necesidad absoluta de vivir de Voluntad Divina".
Fiat Divina Voluntad
“En mi Fiat Divino
sólo los pequeños
entran a vivir en su Luz”
Vol. 27-13 (1-3) Noviembre 10, 1929
Mt 18, 3
Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos”
(1) "El Fiat Divino me absorbe toda en su Luz, y esta Luz para darme su primer acto de vida, me palpita en el corazón y me hace sentir el latido de su Luz, el latido de su Santidad, de su Belleza y Potencia creadora, y mi pequeña alma me la siento como una esponja toda empapada en estos latidos divinos, y no pudiendo contenerlo todo por mi pequeñez, y sintiéndose quemada por los rayos ardientes del Sol del Fiat Divino, penando va repitiendo: Fiat, Fiat, ten piedad de mi pequeñez, siento que no puedo contener tu Luz, soy demasiado pequeña, por eso Tú mismo forma el vacío, ensánchame, así podré contener más Luz, a fin de no quedar sofocada por esta Luz, que no me es dado el poderla abrazar toda para encerrarla en mi pequeña alma.
Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Mi pequeña hija, ánimo, es verdad que eres demasiado pequeña, pero tú debes saber que en mi Fiat Divino sólo los pequeños entran a vivir en su Luz, y a cada acto que hacen estos pequeños en mi Divina Voluntad, sofocan la voluntad de ellos, dándole una dulce muerte al querer humano, porque en la mía no hay ni puesto ni lugar para hacerlo obrar; el querer humano no tiene ni razón, ni derecho, pierde su valor delante a una Voluntad, razón y derecho divino.
Sucede entre Voluntad Divina y humana, como podría suceder a un pequeño niño, que por sí solo le parece que sabe decir y que puede hacer alguna cosa, pero si es puesto junto a uno que posee todas las ciencias y es perito en las artes, el pobre pequeño pierde su valor, queda mudo y no sabe hacer nada, y queda fascinado y extasiado del bello decir y del buen obrar del sabio. Hija mía, así es como sucede, el pequeño sin el grande se siente que es alguna cosa, en cambio ante el grande se siente más pequeño de lo que es. Mucho más delante a la alteza e Inmensidad de mi Divina Voluntad.
(3) Ahora, tú debes saber que cuantas veces el alma obra en mi Divina Voluntad se vacía de la suya, y forma tantas puertas para hacer entrar por ellas a la mía; sucede como a una casa que pudiese poseer el sol dentro de ella, cuantas más puertas haya, tantos rayos de más salen por cada una de las puertas; o bien como un metal que fuera agujerado, puesto de frente al sol, cuantos más agujeros tiene, cada pequeño agujero se llena de luz y posee el rayo de luz. Tal es el alma, cuantos más actos hace en mi Divina Voluntad, tantas entradas de mas le da, en modo de dejarla toda irradiada de la Luz de mi Fiat Divino.”
Fiat Divina Voluntad
“Cómo es bella la pequeñez. El Señor obra las cosas más grandes con los pequeños”
Mt 18, 3
Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos”
(1) "Estaba abandonándome toda en los brazos de mi dulce Jesús, y mientras oraba veía a mi pobre alma pequeña, pequeña, pero de una pequeñez extrema y pensaba entre mí: “Cómo soy pequeña, tenía razón Jesús en decirme que yo era la más pequeña de todos, quisiera verdaderamente saber si entre todos yo soy la más pequeña”. Ahora, mientras esto pensaba, mi siempre amable Jesús, moviéndose en mi interior me hacía ver que tomaba en sus brazos a esta pequeña y se la estrechaba fuerte a su corazón, y ella se dejaba hacer lo que Jesús quería, y me ha dicho:
(2) “Mi querida pequeñita, te he escogido pequeña porque los pequeños se dejan hacer lo que se quiere, no caminan por sí mismos, sino que se hacen conducir, es más, tienen miedo de dar un paso por sí solos; si reciben dones, sintiéndose incapaces de custodiarlos los depositan en el regazo de la mamá; los pequeños están despojados de todo, no se ocupan de si son ricos o pobres, no se preocupan de nada. ¡Oh! cómo es bella la edad infantil, llena de gracia, de belleza y de frescura. Por eso, por cuanto más grande es la obra que quiero realizar en un alma, tanto más pequeña la escojo, me gusta mucho la frescura y la belleza infantil, me gusta tanto que la conservo en la pequeñez de la nada, de donde ha salido, nada de propio hago entrar en ella para no hacerle perder su pequeñez y así conservarle la frescura y la belleza divina, de donde ha salido”.
(3) Entonces yo al oír esto he dicho: “Jesús, amor mío, me parece que soy muy mala, y por eso soy tan pequeña, y Tú dices que me amas mucho porque soy pequeña, ¿cómo puede ser?”
(4) Y Jesús de nuevo: “Pequeñita mía, en los verdaderos pequeños no puede entrar la maldad, ¿sabes tú cuándo comienza a entrar el mal, el crecimiento? Cuando comienza a entrar el propio querer. A medida que éste entra, la criatura comienza a llenarse y a vivir de sí misma, y el Todo sale de la pequeñez de la criatura, y a ella le parece que su pequeñez se engrandece, pero grandeza de llorar, no viviendo Dios del todo en ella, se aparta de su principio, deshonra su origen, pierde la luz, la belleza, la santidad, la frescura de su Creador, parece que crece ante sí misma y quizá ante los hombres, pero ante Mí, ¡oh! cómo decrece, tal vez se hará grande, pero no será jamás mi pequeña predilecta, a la cual, llevado de amor hacia ella porque se conserva como la he creado, la lleno de Mí y la hago la más grande, a la cual ninguno podrá igualar. Esto hice con mi Mamá Celestial, entre todas las generaciones Ella es la más pequeña, porque no entró jamás su querer, como obrante en Ella, sino siempre mi Querer eterno, y esto no sólo la conservó pequeña, bella, fresca, como había salido de Nosotros, sino que la hizo la más grande de todos. ¡Oh! cómo era bella, pequeña por sí misma, grande, superior a todos en virtud nuestra, y fue sólo por su pequeñez por lo que fue elevada hasta la altura de Madre de Aquél que la formó. Así que, como ves, todo el bien del hombre es hacer mi Voluntad, todo el mal es hacer la suya; por esto para venir a redimir al hombre elegí a mi Madre, por pequeña; y por medio suyo me serví de Ella como canal para hacer descender sobre el género humano todos los bienes y los frutos de la Redención".
Fiat Divina Voluntad
La pequeñez en la Voluntad Divina
Vol. 32-3 (1-2) Marzo 26, 1933
Mt 18, 3
Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos”
(1) "Me siento como asediada, investida por la luz del Eterno Querer, mi pequeñez es tanta, que temiendo de mí misma no hago otra cosa que esconderme siempre más en esta dulce morada. ¡Oh! cómo desearía destruir esta mi pequeñez, a fin de no sentir otra cosa que al Querer Divino, pero comprendo que no lo puedo, ni Jesús quiere que sea del todo destruida, sino que la quiere pequeña, pero viva, para poder obrar dentro de un querer vivo, no muerto, para poder tener su pequeño campito de acción en mi pequeñez, la cual siendo pequeña, incapaz, débil, con razón debe prestarse a recibir el gran obrar del Fiat Divino. Ahora, en esta morada a veces todo es silencio, pacífico, con una serenidad que ni siquiera un soplo de viento se siente, otras veces sopla un leve vientecillo que refresca y fortifica, y el Celestial Habitante Jesús se mueve, se deja ver, y con todo amor habla de su morada y de lo que ha hecho y hace su amable y adorable Querer. Mientras estaba en esto, mi amada Vida haciéndose ver me ha dicho:
(2) “Mi pequeña hija de mi Voluntad, tú debes saber que la pequeñez de la criatura nos sirve como espacio donde poder formar nuestras obras, nos sirve como la nada de la Creación, y porque es nada, llamamos a vida dentro de ella nuestras obras más bellas; queremos que esta pequeñez esté vacía de todo lo que a Nosotros no pertenece, pero viva, a fin de que sienta cuánto la amamos, y sienta la vida de las obras de nuestra Voluntad que desarrolla en ella, por eso te debes contentar con quedar viva sin que tú seas la dueña, porque éste es el gran sacrificio y heroísmo de quien vive de Voluntad Divina, sentirse viva para sufrir el dominio divino, a fin de que haga lo que quiere, como quiere, cuanto quiere, éste es el sacrificio de los sacrificios, el heroísmo de los heroísmos. ¿Te parece poco sentir la vida del propio querer para servirse no a sí mismo, como si no tuviera derechos, perder la propia libertad voluntariamente para que sirva a mi Voluntad, dándole sus justos derechos?”.
Fiat Divina Voluntad
Miles de ángeles custodian
los actos hechos en el Querer Divino
Vol. 14-25 Abril 25, 1922
Mt 18, 10
10 «Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.
AUDIO ⚜️
(1) Continuando mi habitual estado, me sentía toda inmersa en el Divino Querer, y mi dulce Jesús ha dicho:
(2) “Hija mía, así como el sol no deja la planta, la acaricia con su luz, la fecunda con su calor, hasta en tanto no produce flores y frutos, y celoso los hace madurar, los custodia con su luz y sólo deja al fruto cuando el agricultor lo toma para hacerlo su alimento, así de los actos hechos en mi Querer, es tanto mi amor, mi celo hacia ellos, que la gracia los acaricia, mi amor los concibe y los fecunda, los madura, pongo millones de ángeles a custodia de un solo acto hecho en mi Querer, porque siendo estos actos hechos en mi Querer semillas para que mi Voluntad se haga en la tierra como en el Cielo, todos son celosos de estos actos. Su rocío es mi aliento, su sombra es mi luz, los ángeles quedan arrobados y reverentes los adoran, porque ven en estos actos la Voluntad eterna que merece toda su adoración, y estos actos son dejados sólo cuando encuentro otras almas que, tomándolos como frutos divinos, los hacen alimento para sus almas. ¡Oh! la fecundidad y multiplicidad de estos actos, la misma criatura que los hace no puede numerarlos”.
(3) Entonces pensaba entre mí: “¿Será posible que estos actos sean tan grandes; y por qué los mismos ángeles quedan raptados? Y Jesús estrechándome más fuerte entre sus brazos ha agregado:
(4) “Hija mía, son tan grandes estos actos, que conforme el alma los va cumpliendo, no hay cosa ni en el Cielo ni en la tierra que no tome parte, y ella queda en comunicación con todas las cosas creadas, todo el bien, los efectos, el valor del cielo, del sol, de las estrellas, del agua, del fuego, etc., están no sólo en continuas relaciones con ella, sino que son cosas suyas; ella armoniza con todo lo creado, y lo creado armoniza en ella. ¿El por qué? Porque quienes viven en mi Querer son las depositarias, las conservadoras, las sostenedoras, las defensoras de mi Voluntad, ellas prevén lo que quiero y sin que Yo lo ordene cumplen lo que quiero, y comprenden la grandeza, la santidad de mi Querer, celosamente lo custodian y lo defienden. ¿Cómo no deberían quedar todos arrobados al ver a estas almas que forman el sostén de su Dios, en virtud del prodigio de mi Voluntad? ¿Quién puede defender mis derechos sino quien vive en mi Querer? ¿Quién puede amarme de verdad, con amor desinteresado semejante al mío, sino quien vive en mi Voluntad? Yo me siento más fuerte en estas almas, pero fuerte de mi misma fuerza. Soy como un rey rodeado de fieles ministros, que se siente más fuerte, más glorioso, más sostenido en medio de estos sus fieles ministros que solo; si queda solo llora a sus ministros porque no tiene con quién desahogar y a quién confiar la suerte del reino. Así soy Yo, y ¿quién puede serme más fiel que quien vive en mi Voluntad? Siento mi Voluntad duplicada, por lo tanto me siento más glorioso, desahogo con ellas y de ellas me fío”.
Fiat Divina Voluntad
Ángeles Custodios
de Jesús
Mt 18, 10
10 «Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.
(1) Estaba haciendo las horas de la Pasión, y el bendito Jesús me dijo:
(2) “Hija mía, en el curso de mi Vida mortal, millones y millones de ángeles cortejaban a mi Humanidad y recogían todo lo que Yo hacía, los pasos, las obras, las palabras y aun los suspiros, las penas, las gotas de sangre, en suma, todo. Eran ángeles destinados a mi custodia, a darme honor, obedientes a todas mis señales, subían y bajaban del Cielo para llevar al Padre todo lo que Yo hacía.
Ahora estos ángeles tienen un oficio especial,
y conforme el alma hace memoria de mi Vida,
de mi Pasión,
de mi sangre,
de mis llagas,
de mis oraciones,
se ponen en torno a esta alma y recogen sus palabras, sus oraciones y condolencias que me hacen, las lágrimas, los ofrecimientos, los unen con los míos y los llevan ante mi Majestad para renovarme la gloria de mi misma Vida, es tanta la complacencia de los ángeles, que reverentes están en torno para oír lo que dice el alma y rezan junto con ella, por eso con qué atención y respeto el alma debe hacer estas horas, pensando que los ángeles están pendientes de sus labios, para repetir junto a ella lo que ella dice”.
(3) Luego ha agregado: “Ante tantas amarguras que las criaturas me dan, estas horas son los pequeños sorbos dulces que las almas me dan, pero ante tantos sorbos amargos que recibo, son demasiado pocos los dulces, por eso, más difusión, más difusión”.
Fiat Divina Voluntad
Para renovarme la Gloria de Mi Misma Vida
"Los ángeles... han hecho lo que tú hacías en tu interior"
El alma delante de la presencia Divina adquiere en sí misma y copia los modos del obrar divino
Mt 18, 10
10 «Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, en cuanto he visto a mi amante Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando atraigo al alma a mi presencia tiene este bien, que adquiere en sí misma y copia los modos del obrar divino, de manera que tratando después con las criaturas, sienten en ellas mismas la fuerza del obrar divino que dicha alma posee”.
(3) Después de esto sentía un temor, y era que si aquellas cosas que hago en mi interior eran aceptables o no al Señor, y Él ha agregado:
(4)¿Por qué temes mientras tu vida está injertada con la mía? Y además, todo lo que haces en tu interior ha sido infundido por Mí, y muchas veces lo he hecho Yo junto contigo, sugiriéndote el modo cómo hacerlas para que fueran agradables a Mí; otras veces he llamado a los ángeles y juntos han hecho lo que tú hacías en tu interior, esto significa que me agrada lo que tú haces, y que Yo mismo te he enseñado; por eso sigue y no temas”.
(5) Así he quedado tranquilizada.
"serán junto Conmigo ante el trono divino, los centinelas de honor, ...
te custodiaré como a mi misma Humanidad, mandaré a los ángeles que te hagan corona, a fin de que quedes defendida de todo y de todos”
Efectos del fundirse en Jesús
Mt 18, 10
10 «Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.
AUDIO(1) Estaba rezando fundiéndome toda en Jesús, y quería en mi poder cada pensamiento de Jesús para poder tener vida en cada pensamiento de criatura, para poder reparar con el mismo pensamiento de Jesús, y así de todo lo demás. Y mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Humanidad sobre la tierra no hacía otra cosa que unir cada pensamiento de criatura con los míos, así que cada pensamiento de criatura se repercutía en mi mente, cada palabra en mi voz, cada latido en mi corazón, cada acción en mis manos, cada paso en mis pies, y así de todo lo demás; con esto daba al Padre reparaciones divinas. Ahora, todo lo que hice en la tierra lo continúo en el Cielo, y conforme las criaturas piensan, sus pensamientos se vierten en mi mente; conforme miran, siento sus miradas en las mías, así que pasa entre ellas y Yo como una electricidad continua, como los miembros están en continua comunicación con la cabeza, y digo al Padre: “Padre mío, no soy sólo Yo que te ruego, que reparo, que satisfago, que te aplaco, sino que hay otras criaturas que hacen en Mí lo que hago Yo, más bien suplen con su sufrir a mi Humanidad, que gloriosa es incapaz de sufrir”.
(3) El alma con fundirse en Mí repite todo lo que hice y continúo haciendo, ¿pero cuál será el contento de estas almas que han hecho su vida en Mí, abrazando junto Conmigo todas las criaturas, todas las reparaciones, cuando estén conmigo en el Cielo?
Su vida la continuarán en Mí, y conforme las criaturas piensen o me ofendan con los pensamientos, estos pensamientos se repercutirán en su mente y continuarán con las reparaciones que hicieron en la tierra; serán junto Conmigo ante el trono divino, los centinelas de honor, y conforme las criaturas me ofendan en la tierra, ellas harán los actos opuestos en el Cielo, vigilarán mi trono, tendrán su puesto de honor, serán las que más me comprenderán, las más gloriosas, su gloria estará toda fundida en la mía y la mía en la de ellas. Así que tu vida esté toda fundida en la mía, no hagas ningún acto que no lo hagas pasar en Mí, y cada vez que tú te fundas en Mí, Yo derramaré en ti nueva gracia y nueva luz, y me haré vigilante centinela de tu corazón, para tenerte alejada cualquier sombra de pecado, te custodiaré como a mi misma Humanidad, mandaré a los ángeles que te hagan corona, a fin de que quedes defendida de todo y de todos”.
El Ángel de la Guarda
Citas Bíblicas, y guía que nos deja para nuestra alma
el Padre Pío de Pietrelcina
Oración
de la S. D. Luisa Piccarreta
Libro de Cielo Vol. 1-1 (6)