El Evangelio del Reino de la Voluntad Divina y El Santo del Día
El Evangelio del Reino de la Voluntad Divina y El Santo del Día
3 de Julio
Es importante aprender y recordar la Vida del Santo
para cumplir el Querer Divino
De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta
Cómo dar la gloria accidental a los Santos.
Qué ocurre cuando recordamos al Santo, cuando le damos la gloria accidental; y cuando recordamos, damos Honor, Gloria a Nuestro Creador, Redentor y Santificador.
Oración-Ofrecimiento por el Santo
El Regalo más bello para el Santo en su día.
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Santo Tomás es uno de los Doce Apóstoles escogidos por Jesús para evangelizar el mundo y pastorear Su rebaño (la Iglesia) después de Su Ascensión al Padre. Este uso formal de Apóstol distingue a los Doce, y luego a San Pablo elegido por Cristo Resucitado, de todos los demás, como los que hoy cumplen el oficio apostólico (los obispos), los discípulos que siguieron a Jesús en su tiempo y en el nuestro, y todos aquellos que realizan obras de evangelización a lo largo de la historia, “apóstoles” en sentido genérico.
Santo Tomás se ganó el nombre de “Tomás el incrédulo” por su incredulidad en la Resurrección de Cristo. Después de que Cristo resucitó de entre los muertos, se apareció a todos los Apóstoles excepto a Tomás. Podemos leer el relato donde los Apóstoles fueron a contarle a Tomás lo que habían visto en el Evangelio de Juan.
Juan 20, 24-29
Lectura del santo Evangelio según San Juan
¡Señor mío y Dios mío!
24. Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús,
25. y los otros discípulos le decían: "Hemos visto al Señor". Pero él les contestó: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos y si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré".
26. Ocho días después, estaban reunidos los discípulos a puerta cerrada y Tomás estaba con ellos. Jesús se presentó de nuevo en medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes".
27. Luego le dijo a Tomás: "Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano; métela en mi costado y no sigas dudando, sino cree".
28. Tomás le respondió: "¡Señor mío y Dios mío!"
29. Jesús añadió: "Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto".
Palabra del Señor
"Gloria a Ti, Señor Jesús"
"El Evangelio del reino de la Voluntad Divina"
De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta
♱
En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Jn. 20, 28
"¡Señor mío y Dios mío!"
La Reina del Cielo en el Reino de la Divina Voluntad
Día 30
“Para confirmarlos en la fe y certeza de su Resurrección”
''Ahora hija querida, mi amado Hijo Jesús se quedó resucitado sobre la tierra cuarenta días. Rápidamente se aparecía a los apóstoles y discípulos para confirmarlos en la fe y certeza de su Resurrección, y cuando no estaba con los apóstoles se estaba junto con su Mamá en el cenáculo, circundado de las almas salidas del limbo. Pero en cuanto terminó el periodo de los cuarenta días, el amado Jesús enseñó a los apóstoles y dejando a su Mamá como guía y Maestra, nos prometió la venida del Espíritu Santo, y bendiciéndonos a todos partió emprendiendo el vuelo al Cielo junto con aquella gran turba de gente salida del limbo. Tu Mamá lo siguió al Cielo y asistió a la gran fiesta de la Ascensión, mucho más que para Mí no era extraña la Patria celestial, y además sin Mí no habría sido completa la fiesta de mi Hijo ascendido al Cielo."
Fiat Divina Voluntad
En el Catecismo de la Iglesia Católica se nos recuerda en el numeral
2088 El primer mandamiento nos pide que alimentemos y guardemos con prudencia y vigilancia nuestra fe y que rechacemos todo lo que se opone a ella. Hay diversas maneras de pecar contra la fe:
La duda voluntaria respecto a la fe descuida o rechaza tener por verdadero lo que Dios ha revelado y la Iglesia propone creer. La duda involuntaria designa la vacilación en creer, la dificultad de superar las objeciones con respecto a la fe o también la ansiedad suscitada por la oscuridad de esta. Si la duda se fomenta deliberadamente, puede conducir a la ceguera del espíritu.
El Catecismo continúa explicando como la incredulidad, se trata de tres formas específicas de pecar contra la fe.
2089 La incredulidad es el menosprecio de la verdad revelada o el rechazo voluntario de prestarle asentimiento. “Se llama herejía la negación pertinaz, después de recibido el bautismo, de una verdad que ha de creerse con fe divina y católica, o la duda pertinaz sobre la misma; apostasía es el rechazo total de la fe cristiana; cisma, el rechazo de la sujeción al Sumo Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia a él sometidos” (CIC can. 751).
Libro de Cielo
De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta
Jesús, giro con mi alma repitiendo tu vida y haciendo míos Tus actos
Tiempo Ordinario
Jn. 20, 24
Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús,
Libro de Cielo
Vol. 19-49 (4) Agosto 22, 1926
“En el estado de pura fe”
(4) “...la privación de Mí no es separación, sino dolor, y tú tienes razón al decir que es un dolor más que mortal, y este dolor tiene la virtud, no de separar, sino de unir con ataduras más fuertes y más estables la unión inseparable Conmigo, y no sólo esto, sino que cada vez que el alma queda como privada de Mí, sin culpa suya, Yo resurjo de nuevo para ella a nueva vida de conocimiento, haciéndome comprender más de nuevo amor, amándola de más, y doy nueva gracia para enriquecerla y embellecerla, y ella resurge a nueva Vida Divina, a nuevo amor y a nueva belleza, porque es justo; sufriendo el alma penas mortales, viene substituida con nueva Vida Divina, si esto no fuese así, me dejaría vencer por el amor de la criatura, lo que no puede ser. Y además, no es verdad que la Soberana Reina no haya quedado jamás privada de Mí, inseparable jamás, pero privada sí, esto no perjudicaba la altura de su santidad, más bien la acrecentaba. Cuantas veces la dejé en el estado de pura fe, porque debiendo ser la Reina de los dolores y la Madre de todos los vivientes, no podía faltarle el adorno más bello, la gema más refulgente que le daba la característica de Reina de los mártires y Madre Soberana de todos los dolores, esta pena de ser dejada en el estado de pura fe la preparó a recibir el depósito de mi doctrina, el tesoro de los sacramentos y todos los bienes de mi Redención, porque siendo mi privación la pena más grande, pone al alma en condición de merecer ser la depositaria de los dones más grandes de su Creador, de sus conocimientos más altos y de sus secretos. ¿Cuántas veces no lo he hecho contigo? Después de una privación mía te he manifestado los conocimientos más altos sobre mi Voluntad, y con esto venía a hacerte depositaria no sólo de sus conocimientos, sino de mi misma Voluntad. Y además, la Soberana Reina como Madre debía poseer todos los estados de ánimo, por lo tanto también el estado de pura fe, para poder dar a sus hijos aquella fe irremovible que hace arriesgar la sangre y la misma vida para defender y atestiguar la fe. Si este don de la fe no lo hubiera poseído, ¿cómo lo podía dar a sus hijos?”
Fiat Divina Voluntad
Jn. 20, 25
...si no meto mi dedo en los agujeros de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré".
Libro de Cielo
Vol. 24-24 (7-10) Junio 29, 1928
“Su luz los hará tocar con la mano la existencia de su Creador”
(7) Después me sentía tan inmersa en el Fiat Supremo, que me sentía como una esponja empapada en la Luz de Él, me parecía que todas las cosas creadas me llevaban el beso del Querer Divino, y en aquel beso sentía los labios de mi Creador que me lo lanzaba, me parecía que el Fiat transportaba Consigo a la Tres Divinas Personas. Ahora, mientras mi mente me la sentía perdida en la luz del Fiat, mi dulce Jesús ha salido de dentro de mi interior y me ha dicho:
(8) “Hija mía, cuando mi Querer tenga su reino sobre la tierra y las almas vivan en él, la fe no tendrá más sombra, no más enigmas, sino todo será claridad y certeza, la Luz de mi Querer pondrá en las mismas cosas creadas la visión clara de su Creador, lo tocarán con la mano en todo lo que ha hecho por amor de ellos. Entonces, el querer humano es sombra a la fe, las pasiones son nubes que obscurecen la luz clara de ella, y sucede como al sol cuando densas nubes se forman en el aire, que a pesar de que el sol está, la nubes se ponen contra la luz y parece oscuro como si fuera de noche, y a quien no hubiese visto jamás el sol, le costaría trabajo creer que está el sol, pero si un viento impetuoso hiciera desaparecer las nubes, tocando con su mano su brillante luz, ¿quién osaría decir que no existe el sol? Así se encuentra la fe porque no reina mi Voluntad, son casi como ciegos que deben creer a los demás que existe un Dios, en cambio reinando mi Fiat Divino, su luz los hará tocar con la mano la existencia de su Creador, por lo tanto, no será más necesario que otros lo digan, así que las sombras, las nubes, no existirán más”.
(9) Pero mientras esto decía, Jesús hacía salir una oleada de alegría y de luz de su corazón, que dará otra vida a las criaturas y con énfasis de amor ha agregado:
(10) “¡Cómo suspiro el reino de mi Querer, él pondrá término a los males de las criaturas y a nuestros dolores, Cielo y tierra sonreirán juntos, nuestras fiestas y las de ellos retomarán el orden del principio de la Creación, pondremos un velo sobre todo, a fin de que las fiestas no sean interrumpidas más”.
Fiat Divina Voluntad
Jn. 20, 29
...dichosos los que creen sin haber visto".
Libro de Cielo
Vol. 18-3 (3-5) Septiembre 16, 1925
“Tú sigues a Aquel que no ves”
(3) Después de esto yo continuaba pensando en las penas de la Pasión de mi adorable Jesús, con el clavo de su privación en mi corazón, y mi amable Jesús se hacía ver en mi interior todo taciturno y tan afligido que daba piedad, y yo le he dicho:
(4) “Amor mío, ¿por qué callas? Me parece que no quieres decirme más nada, ni confiarme tus secretos y tus penas”.
(5) Y Jesús, todo bondad pero afligido me ha dicho: “Hija mía, el callar dice alguna cosa más grande que no dice el hablar. El callar es decisión de quien no queriendo ser distraído, calla. El callar de un padre con un hijo suyo amado mientras se encuentra en medio de otros hijos libertinos, es señal de que quiere castigar a los hijos perversos. ¿Tú crees que sea cosa de nada que no venga a ti y que casi no te participe mis penas? ¡Ah hija mía, no es cosa de nada, todo lo contrario, es cosa grande!; cuando Yo no vengo a ti, mi justicia se llena de flagelos para castigar al hombre, tanto que todos los males pasados, los terremotos, las guerras, serán como nada ante los males que vendrán y ante la gran guerra y revolución que están preparando; son tantos los pecados que no merecen que te participe mis penas para librarlos de los castigos merecidos, por eso ten paciencia, mi Voluntad suplirá a mi vista, si bien estoy escondido en ti, y si esto no fuera no habrías podido mantener la batuta en hacer tus acostumbrados giros en mi Voluntad; soy Yo que, si bien escondido, los hago en ti, y tú sigues a Aquél que no ves, sin embargo cuando mi justicia haya cumplido el llenado de los flagelos, Yo estaré contigo como antes, por eso, ánimo, espérame y no temas”.
Fiat Divina Voluntad
Jn. 20, 29
...dichosos los que creen sin haber visto".
Libro de Cielo
Vol. 3-44 (2) Febrero 26, 1900
“Tú me tendrás en tus mismas manos”
(2) “Hija mía, no temas, que no te dejo; ahora, cuando estés sin mi presencia no quiero que te desanimes, más bien, de hoy en adelante cuando estés privada de Mí, quiero que tomes mi Voluntad y que en Ella te deleites, amándome y glorificándome en Ella y teniendo a mi Voluntad como si fuese mi misma Persona. Haciéndolo así tú me tendrás en tus mismas manos. ¿Qué cosa forma la bienaventuranza del Paraíso? Ciertamente mi Divinidad. Ahora, ¿qué formará la bienaventuranza de mis amados en la tierra? Con certeza mi Voluntad. Ella no te podrá huir jamás, la tendrás siempre en tu posesión, y si tú permaneces en el círculo de mi Voluntad, ahí sentirás las alegrías más inefables y los placeres más puros. El alma, no saliendo jamás del círculo de mi Voluntad, se vuelve noble, se diviniza y todas sus obras repercuten en el centro del Sol divino, así como los rayos del sol repercuten en la superficie de la tierra, y ni uno solo sale del centro que es Dios. El alma que hace mi Voluntad es la única noble reina que se nutre de mi aliento, porque su alimento y su bebida no las toma más que de mi Voluntad, y nutriéndose de mi Voluntad toda santa, en sus venas correrá una sangre purísima, su aliento exhalará un fragante perfume que me recreará, porque será producido por mi mismo aliento. Por eso no quiero otra cosa de ti, sino que formes tu bienaventuranza en el giro de mi Voluntad, sin salir jamás, ni siquiera por un breve instante”.
Fiat Divina Voluntad
Jn. 20, 29
...dichosos los que creen sin haber visto".
Libro de Cielo
Vol. 2-24 (1-4) Mayo 19, 1899
“Yo me comunico a los humildes y a los sencillos porque pronto creen en mis gracias”
(1) Esta mañana sentía temor que no fuera Jesús sino el demonio que me quería engañar. Entonces Jesús ha venido y viéndome con este temor me ha dicho”
(2) “La humildad es la seguridad de los favores celestiales. La humildad viste al alma de tal seguridad, que las astucias del enemigo no penetran dentro. La humildad pone a salvo todas las gracias celestiales, tanto, que donde veo la humildad hago correr abundantemente cualquier clase de favores celestiales. Por eso no quieras inquietarte por esto, sino con ojo simple mira siempre en tu interior si estás investida por la bella humildad, y de todo lo demás no te preocupes”.
(3) Después me ha hecho ver muchas personas religiosas, y entre ellas, sacerdotes, también de santa vida, pero por cuan buenos fueran, no había en ellos ese espíritu de simplicidad para creer en las tantas gracias y en los tantos diversos modos que el Señor tiene con las almas. Y Jesús me ha dicho”
(4) “Yo me comunico a los humildes y a los sencillos porque pronto creen en mis gracias y las tienen en gran estima, aunque sean ignorantes y pobres; pero con estos otros que tú ves Yo soy muy reacio, porque el primer paso que acerca el alma a Mí es el creer; entonces sucede que estos, con toda su ciencia, doctrina y hasta santidad, no prueban nunca un rayo de luz celestial, esto es, caminan por el camino natural y jamás llegan a tocar ni siquiera por un momento lo que es sobrenatural. Ésta es también la causa de por qué en el curso de mi vida mortal no hubo ni siquiera un docto, un sacerdote, un poderoso en mi seguimiento, sino todos ignorantes y de baja condición, porque mientras más humildes y simples, son también más fáciles a hacer grandes sacrificios por Mí”.
Fiat Divina Voluntad
Jn. 20, 29
...dichosos los que creen sin haber visto".
Libro de Cielo
Vol. 28-20 (2-3) Agosto 2, 1930
“Con la fe, con la humildad y con el querer conocer mis verdades”
(2) “Hija mía, todas las cosas acá abajo, tanto en el orden sobrenatural como en el orden natural, todas están veladas, sólo en el Cielo están develadas, porque en la patria celestial no existen velos, sino que las cosas se ven como son en sí mismas, así que allá arriba no debe trabajar la inteligencia para comprenderlas, porque por sí mismas se muestran como son, y si algún trabajo hay que hacer en la bienaventurada morada, si es que se puede llamar trabajo, es el de gozar y felicitarse en las cosas que sin velos ve; en cambio acá abajo no es así. Como la naturaleza humana es espíritu y cuerpo, el velo del cuerpo impide al alma el ver mis verdades, los sacramentos y todas las otras cosas están veladas. Yo mismo, Verbo del Padre, tenía el velo de mi Humanidad, todas mis palabras, mi Evangelio bajo formas de ejemplos y de semejanzas, y sólo me comprendía quien se acercaba a escucharme con la fe en el corazón, con la humildad, y con el querer conocer las verdades que Yo les manifestaba para ponerlas en práctica; haciendo esto rompían los velos que escondían mis verdades y encontraban el bien que había en ellas. Con la fe, con la humildad y con el querer conocer mis verdades, era un trabajo que hacían, y con este trabajo rompían el velo y encontraban mis verdades como son en sí mismas, y por eso quedaban atados a Mí y con el bien que contenían mis verdades. Otros que no hacían este trabajo, tocaban el velo de mis verdades, no el fruto que había dentro, por eso quedaban en ayunas, de ellas no entendían nada y dándome la espalda se alejaban de Mí.
(3) Así son mis verdades que Yo con tanto amor te he manifestado sobre mi Divina Voluntad; para hacer que resplandezcan como soles develados, cuales son, deben hacer su trabajo, el camino para tocarlas, que es la fe, deben desear quererlas conocer, rogar y humillar su inteligencia para abrirla, para hacer entrar en ellos el bien y la vida de mis verdades; si esto hacen romperán el velo y las encontrarán más que refulgente sol, de otra manera quedarán ciegos, y Yo les repetiré el dicho del Evangelio: ‘Tenéis ojos y no miráis, oídos y no escucháis, lengua y sois mudos.’ Mira, también en el orden natural todas las cosas están veladas: las frutas tienen el velo de la cáscara, ¿quién tiene el bien de comerlas? Quien hace el trabajo de acercarse al árbol, de cogerlo, de quitar la cáscara que esconde el fruto, éste gusta y hace del fruto deseado su alimento; los campos están velados de paja, ¿quién toma el bien que aquella paja esconde? Quien las despoja de aquella paja tiene el bien de tomar el grano para formar el pan, para hacer de él su alimento cotidiano. En suma, todas las cosas tienen acá abajo el velo que las cubre, para dar al hombre el trabajo y la voluntad, el amor de poseerlas y gustarlas. Ahora, mis verdades superan en gran medida a las cosas naturales y se presentan a la criatura como nobles reinas veladas en acto de darse a ellas, pero quieren su trabajo, quieren que acerquen los pasos de su voluntad a ellas para conocerlas, poseerlas y amarlas, condiciones necesarias para romper el velo que las esconden, una vez roto el velo, con su luz se hacen camino por ellas mismas, dándose en posesión de quien las ha buscado. Ésta es la razón por la que quien lee las verdades sobre mi Divina Voluntad y hacen ver que no comprenden lo que leen, es más, a veces se confunden, es porque falta la verdadera voluntad de quererlas conocer, se puede decir que falta el trabajo para conocerlas, y sin trabajo no se adquiere nada, ni merecen tanto bien, y Yo con justicia les niego lo que abundantemente doy a los humildes y que suspiran el gran bien de la luz de mis verdades.”
Fiat Divina Voluntad
Jn. 20, 27
"Aquí están mis manos; acerca tu dedo. Trae acá tu mano; métela en mi costado...
Libro de Cielo
Vol. 4-96 (2) Noviembre 22, 1901
“Yo digo que tiene fe”
(2) “Hija mía, cuando un alma hace en todo la voluntad de otra, se dice que tiene confianza en aquella, por eso vive del querer de la otra y no del suyo, así cuando el alma hace en todo mi Voluntad, Yo digo que tiene fe, así que el Divino Querer y la fe son ramas producidas de un solo tronco, y como la fe es simple, la fe y el Divino Querer producen la tercera rama de la simplicidad, y así el alma readquiere en todo las características de paloma. ¿No quieres tú entonces ser mi paloma?”
Fiat Divina Voluntad
Jn. 20, 27
...no sigas dudando, sino cree".
Libro de Cielo
Vol. 24-12 (4) Mayo 6, 1928
“Si la veo titubeante quedo amargado, y ella queda vacía de la Vida que quisiera confiarle”
(4) “Hija mía, tú amargas mi fiesta, porque cuando Yo manifiesto una verdad, lo hago porque quiero festejar con la criatura, y si ella no me da plena confianza, y se pone en dudas, la fiesta viene interrumpida y se convierte en amargura. Yo hago como dos íntimos amigos, uno de los cuales, amando mucho al amigo, quiere poner en el corazón del amigo todo lo que él contiene, y mientras le confía sus secretos, sus escondidas alegrías, lo pone al día de lo que posee; el amigo que escucha muestra no creerle, y pone en duda lo que el amigo le está diciendo, éste amarga al amigo y convierte su desahogo en amargura, y doliéndose casi se arrepiente de haberse confiado, y lleno de amargura se retira. En cambio si el amigo le cree, no sólo no lo amarga, sino que toma parte en sus bienes y festejan juntos las alegrías que el amigo posee, y su amistad queda vinculada con dobles vínculos de amor. Tal soy Yo, más bien, más que amigo, amando mucho a aquélla que he elegido como mi pequeña secretaria, quiero vaciar mi corazón y confiar a ella mis secretos, mis alegrías, mis escondidos dolores, mis verdades sorprendentes, para festejar junto con ella y comunicarle tantas Vidas Divinas por cuantas verdades le voy manifestando. Si veo que ella me cree, Yo festejo y pongo fuera y en fiesta las alegrías, la felicidad que puede poseer una Vida Divina que posee la infinitud de todos los bienes, y el alma queda llena y festeja junto Conmigo, pero si la veo titubeante quedo amargado, y ella queda vacía de la Vida que quisiera confiarle. Tú frecuentemente me repites estas escenas de desconfianza, por eso sé atenta y no quieras convertir mis alegrías en amarguras”.
Fiat Divina Voluntad
Jn. 20, 28
"¡Señor mío y Dios mío!"
Libro de Cielo
Vol. 2-1 (6-14) Febrero 28, 1899
“La Fe es Dios”
(6) ...el Señor me ha atraído de tal forma a Sí, que me he sentido fuera de mí misma en el Cielo, junto con Jesús, y me ha dicho estas precisas palabras:
(7) “La Fe es Dios”.
(8) Pero estas dos palabras contenían una luz inmensa, que es imposible explicarlas, pero como pueda lo diré: En la palabra “fe” comprendía que la fe es Dios mismo. Así como el alimento material da vida al cuerpo para que no muera, así la fe da la vida al alma; sin la fe el alma está muerta. La fe vivifica, la fe santifica, la fe espiritualiza al hombre y lo hace tener fijos los ojos en un Ser Supremo, de modo que nada aprende de las cosas de acá abajo, y si las aprende, las aprende en Dios. ¡Oh! La felicidad de un alma que vive de fe, su vuelo es siempre hacia el Cielo, en todo lo que le sucede se mira siempre en Dios y he aquí como en la tribulación la fe la eleva en Dios y no se aflige, ni siquiera un lamento, sabiendo que no debe formar aquí su contento, sino en el Cielo. Así si la alegría, la riqueza, los placeres, la circundan, la fe la eleva en Dios y dice entre sí: “¡Oh, cuánto más contenta y más rica seré en el Cielo!” Así que de estos bienes terrenos toma fastidio, los desprecia, y se los pone bajo los pies. A mí me parece que a un alma que vive de fe, le sucede como a una persona que posee millones y millones de monedas y hasta reinos enteros, y otra persona le quiere ofrecer un centavo. Ahora, ¿qué diría aquella? ¿No se indignaría, no se lo arrojaría a la cara? Y agrego: ¿Y si ese centavo estuviera todo enlodado, como son las cosas terrenas, y además, si le fuera dado sólo en préstamo? Entonces ella diría: “Inmensas riquezas gozo y poseo, ¿y tú osas ofrecerme este vil centavo tan enlodado y por poco tiempo?” Yo creo que voltearía enseguida la mirada y no aceptaría el don. Así hace el alma que vive de fe respecto a las cosas terrenas.
(9) Ahora vayamos otra vez a la idea del alimento: El cuerpo, tomando el alimento no sólo se sostiene, sino que participa de la sustancia del alimento que se transforma en el mismo cuerpo. Ahora así el alma que vive de fe; como la fe es Dios mismo, el alma viene a vivir del mismo Dios, y alimentándose del mismo Dios viene a participar de la sustancia de Dios, y participando viene a semejarse a Él y a transformarse con el mismo Dios, por lo tanto al alma que vive de fe le sucede que santo es Dios, santa es el alma; potente Dios, potente el alma; sabio, fuerte, justo Dios, sabia, fuerte, justa el alma, y así de todos los demás atributos de Dios. En suma, el alma llega a ser un pequeño dios. ¡Oh, la bienaventuranza de esta alma en la tierra, para ser luego más bienaventurada en el Cielo!
(10) Comprendí también que lo que significan esas palabras que el Señor dice a sus almas predilectas: “Te desposaré en la fe”. Que el Señor en este místico desposorio viene a dotar a las almas de sus mismas virtudes. Me parece como dos esposos que uniendo sus propiedades, no se disciernen más las cosas del uno y las del otro y ambos se hacen dueños de todo. Pero en nuestro caso, el alma es pobre, todo el bien es por parte del Señor que la vuelve partícipe de sus sustancias.
(11) Vida del alma es Dios, la fe es Dios y el alma poseyendo la fe, viene a injertar en sí todas las demás virtudes, de manera que la fe está como rey en el corazón y las demás virtudes están a su alrededor, como súbditas sirviendo a la fe, así que las mismas virtudes, sin la fe, son virtudes que no tienen vida.
(12) Me parece a mí que Dios en dos modos comunica la fe al hombre: La primera es en el santo bautismo; la segunda es cuando Dios bendito, depositando una partecita de su sustancia en el alma, le comunica la virtud de hacer milagros, como la de poder resucitar a los muertos, sanar a los enfermos, detener el sol y demás. ¡Oh, si el mundo tuviera fe, se cambiaría en un paraíso terrestre!
(13) ¡Oh! Cuán alto y sublime es el vuelo del alma que se ejercita en la fe. A mí me parece que el alma, ejercitándose en la fe, hace como aquellos tímidos pajaritos que temiendo ser tomados presos por los cazadores o bien por cualquier otra insidia, hacen su morada en la cima de los árboles, o bien en las alturas, cuando después son obligados a tomar el alimento descienden, toman el alimento y rápidamente vuelan a su morada; y alguno, más prudente, toma el alimento y ni siquiera se lo come en la tierra, para estar más seguro se lo lleva a la cima de los árboles y allá se lo come. Así el alma que vive de fe, es tan tímida de las cosas terrenas, que por temor de ser asechada, ni siquiera les dirige una mirada, su morada está en lo alto, encima de todas las cosas de la tierra y especialmente en las llagas de Jesucristo, y desde dentro de aquellas beatas moradas gime, llora, reza y sufre junto con su esposo Jesús sobre la condición y miseria en que yace el género humano. Mientras ella vive en esas moradas de las llagas de Jesús, el Señor le da una partecita de sus virtudes, y el alma siente en sí aquellas virtudes como si fueran suyas, pero sin embargo advierte que si bien las ve suyas, el poseerlas le es dado, que han sido comunicadas por el Señor. Sucede como a una persona que ha recibido un don que ella no poseía, ahora ¿qué hace? Lo toma y se hace dueña de él, pero cada vez que lo mira dice entre sí: “Esto es mío, pero me fue dado por esa persona”. Así hace el alma a la cual el Señor desprendiendo de Sí una partecita de su Ser Divino, la cambia en Sí mismo.
(14) Ahora, esta alma, cómo aborrece el pecado, pero al mismo tiempo compadece a los demás, ruega por aquél que ve que camina en el camino del precipicio, se une junto con Jesucristo y se ofrece víctima para sufrir y así aplacar la divina justicia y para librar a las criaturas de los merecidos castigos, y si fuese necesario el sacrificio de su vida ¡oh! de buena gana lo haría para la salvación de una sola alma.
Fiat Divina Voluntad
Jn. 20, 28
"¡Señor mío y Dios mío!"
Libro de Cielo
Vol. 6-53 (1-3) Julio 29, 1904
“La fe hace conocer a Dios, pero la confianza lo hace encontrar”
(1) Continuando mi habitual estado, apenas he visto a mi adorable Jesús le he dicho: “Señor mío y Dios mío”. Y Él ha dicho:
(2) “Dios, Dios, sólo Dios; hija, la fe hace conocer a Dios, pero la confianza lo hace encontrar, así que la fe sin la confianza es fe estéril. Y a pesar de que la fe posee inmensas riquezas para que el alma pueda enriquecerse, si falta la confianza queda siempre pobre y desprovista de todo”.
(3) Entonces, mientras esto decía me sentía atraída a Dios, y quedaba absorbida en Él como una gotita de agua en el inmenso mar, por más que miraba no encontraba ni los confines a lo ancho ni a lo largo, ni a lo alto, Cielos y tierra, viadores y bienaventurados, todos estaban inmersos en Dios... ¿Pero quién puede decir todo lo que se veía de Dios y en Dios? Para terminar pongo punto.
Fiat Divina Voluntad
Jn. 20, 24
Tomás, uno de los Doce, a quien llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando vino Jesús,
Entremos en el Querer Divino y,
Reparemos en María a Jesús,
Para "hacerte fiel compañía y no pasar por alto ninguna de tus penas, para que seas correspondido por todo con mi amor"
Las 24 Horas de la Pasión
De Nuestro Señor Jesucristo
De la Hora 8
“Tiernísimo Jesús mío, ...me entrego en tus manos, para que con toda libertad puedas hacer de mí lo que más te plazca; y junto contigo quiero seguir tu Voluntad, tus reparaciones, quiero sufrir tus penas, quiero estar siempre cerca de ti, para que no haya ofensa por la que yo no te ofrezca una reparación; amargura que no endulce, salivazos y bofetadas que no vayan seguidas por un beso y una caricia mías; cuando caigas, mis manos estarán siempre dispuestas para ayudarte a que te levantes. Quiero estar siempre contigo, oh Jesús mío, y ni siquiera por un instante quiero dejarte solo; y para estar más seguro, introdúceme dentro de ti, y así yo me encontraré en tu mente, en tus miradas, en tu Corazón y en todo tu ser, para que todo lo que tú hagas pueda hacerlo también yo; de este modo podré hacerte fiel compañía y no pasar por alto ninguna de tus penas, para que seas correspondido por todo con mi amor. Dulce Bien mío, yo estaré a tu lado para defenderte, para aprender tus enseñanzas y para enumerar una por una todas tus palabras...''
Fiat Divina Voluntad
''¿De verdad crees que fue por casualidad que este discípulo elegido estuvo ausente, luego vino y oyó, oyó y dudó, dudó y tocó, tocó y creyó? Todo esto no sucedió porque sí, sino por disposición divina. La bondad de Dios actuó en este caso de un modo admirable, ya que aquel discípulo que había dudado, al palpar las heridas del cuerpo de su maestro, curó las heridas de nuestra incredulidad. Más provechosa fue para nuestra fe la incredulidad de Tomás que la fe de los otros discípulos, ya que, al ser él inducido a creer por el hecho de haber palpado, nuestra mente, libre de toda duda, es confirmada en la fe. De este modo, en efecto, aquel discípulo que dudó y que palpó se convirtió en testigo de la realidad de la resurrección''.
San Gregorio Magno