La santidad
en mi Querer
La santidad
en mi Querer
Párrafos (1-3)
La santidad en mi Querer
(3) La santidad no está formada por un solo acto, sino por muchos actos unidos juntos. Un solo acto no forma ni santidad ni perversidad, porque faltando la continuidad de los actos, faltan los colores y las vivas tintas de la santidad, y faltando éstos no se puede dar un peso y un valor justo ni de la santidad ni de la perversidad. Así que lo que hace refulgir y pone el sello a la santidad son los actos buenos continuados. Nadie puede decir que es rico porque posee una moneda, sino quien posee propiedades extensas, villas, palacios, etc., etc.
Así es de la santidad, y si la santidad tiene necesidad de tantos actos buenos, sacrificios, heroísmo, pero puede estar sujeta a vacíos, a intervalos; la santidad en mi Querer no está sujeta a fases intermitentes, sino que debe asociarse al acto continuado del Querer Eterno, que jamás, jamás se detiene, sino que siempre está obrante, siempre triunfante, que siempre ama y jamás se detiene. Así que la santidad en mi Querer pone en el alma el sello del obrar de su Creador, cual es su amor continuo, la conservación continua de todas las cosas por Él creadas, jamás se cambia y es inmutable. Quien está sujeto a cambiarse pertenece a la tierra y no al Cielo; el cambiarse es de la voluntad humana, no de la Divina; interrumpir el bien es de la criatura, no del Creador; todo eso sería deshonroso a la santidad del vivir en mi Querer, porque ella contiene la divisa, la imagen de la santidad de su Creador. Por eso sé atenta, deja todos los derechos a la Voluntad Suprema y Yo iré formando en ti la santidad del vivir en mi Querer”.
Fiat Divina Voluntad