El estudio se le antojó el lugar mas frío, más carente de vida, que había pisado nunca. Un salón cocina, un dormitorio y un baño. Era nuevo y estaba muy limpio, y amueblado con todo lo necesario para vivir, hasta había platos y vasos y cacerolas en los armarios de la cocina. Sólo faltaba colocar la ropa y algunos objetos personales mas y comprar algo de comida. Aunque también podría pedir comida por teléfono o ir a un restaurante. Hasta la cama estaba hecha. Pero era demasiado frío. Quizás por ser un país diferente. Tenía que ser diferente. Que el frío de la calle se colaba hasta los huesos, hasta el cerebro. Conducir el coche de alquiler desde el aeropuerto, a través del asfalto helado, se le había antojado un triunfo. Recordó que le habría llamado la atención que llevaba neumáticos de invierno, pero allí era lo habitual.
Pero necesitaba escribir. En el interior de una mochila gris estaba el ordenador portátil. En el salón había un espacio destinado a trabajar o a estudiar, un escritorio enorme. Sacó el portátil, que era igualmente nuevo, y blanco, de esa conocida marca de la que todo el mundo hablaba maravillas. Lo encendió, accedió a internet. Abrió una cuenta de correo electrónico y decidió escribir lo que bullía en su mente durante todo el viaje, durante todos los vuelos y todas las escalas. Usando como soporte un correo electrónico que se enviaría a sí mismo. Podría haber creado un nuevo documento de word. O una entrada oculta en su blog, donde hablaba de Derecho Comunitario y cientos de expertos en derecho alababan sus reflexiones. Pero consideró que un correo electrónico era, a la vez, lo mas sencillo y lo más íntimo. Decidió poner en palabras sus recuerdos:
Incluso su memoria tenía límites, pero fue capaz de recordar con claridad lo ocurrido casi 20 años atrás, en el mes de Mayo de 2003:
Alzó la barbilla, me miró con esos grandes ojos azules y se rio.
-¿Acaso no puedes cerrar tus ojos?
-Claro que sí.
-Pues, de forma parecida, yo puedo anular mi percepción. De lo contrario, como bien suponías, podría ser peligroso para mí. Y desde luego sería agotador.
-De todas maneras, me alegro de no poseer ese don, esa capacidad o como quieras llamarlo. Me parece una carga demasiado pesada. Además soy muy curioso y seguro que descubriría algo que no me agradara...o algo peor.
-Supongo que quieres decir que te parece una responsabilidad demasiado grande. Por eso recibimos un adiestramiento muy estricto durante nuestra infancia.
-Debes sentirte muy sola.
Se levantó de la cama y caminó hasta donde yo me encontraba. Se sentó a mi lado, en el sofá y me abrazó.
-Claro que me siento sola. Más de que puedas imaginarte nunca.
Estaba llorando. Me acariciaba el pelo y lloraba en silencio, con la misma discreción con la que realizaba cualquier acto cotidiano. Como si pretendiera pasar desapercibida.
-Mis padres están muertos. Los que me instruyeron también. Y a mi única compañera la mataron la semana pasada.... Estoy sola en el mundo ...
Regresó a la realidad. Al presente. Al mes de Noviembre de 2022. Le costó fijar la mente y la memoria de nuevo. Estaba en Malmö. En Suecia. Al otro lado del mundo. Literalmente. Nadie podría imaginarlo. Era un respetado experto en Derecho Internacional. Había publicado tantos libros que no podía recordarlos todos. Conocía mejor las calles de Bruselas que las de su Buenos Aires natal. CABA. Ciudad Autónoma de Buenos Aires). Cogió su teléfono inteligente, de la misma marca que el portátil y la llamó.
-Estaba pensando en ti.
-¿No puedes contestar como una persona normal? Buenos días. Hola. O algo así. Aunque no sé si allí es de día o es de noche. Aquí creo que está atardeciendo. Acabo de llegar a Suecia.
-Es demasiada distancia. Podría hacerlo, pero necesitaría de varios de nosotros. Y eso no es posible ahora.
-¿Demasiada distancia para qué?
-Para leerte la mente. Se te nota cansado en la voz, y así no tendrías que hablar. Aunque siempre me gusta escuchar tu voz. Porque tienes una voz preciosa. ¿No te lo han dicho alguna vez?
-Alguna vez, si.
-¿Te has acordado de comer?
-Creo que comí algo en un aeropuerto, lo que pasa es que no recuerdo en cual y que día fue eso. Si fue hoy o fue ayer.
-Tienes que comer algo. Anda, baja a la calle y busca un restaurante o un bar, y pide lo que sea que coman allí.
-Creo que tienes razón.
-Y también deberías cubrir otro tipo de necesidades.
-No sé a que te refieres.
-Claro que lo sabes. Me refiero al sexo. ¿Hace cuánto tiempo que no te acuestas con una mujer?
-El año pasado. Creo. No estoy seguro. En mayo de este año, quizás. ¿Estás sugiriendo que me vaya a un club o a un burdel o como diablos se llamen esos lugares aquí?
-No me refería a eso, pero quizás te sentara bien. También podrías intentar buscar una pareja, una compañera, aunque fuera temporal, en Suecia. Me han dicho que vas a pasar allí al menos un año.
-Te han informado bien. Necesitaban un profesor experto en derecho internacional en la universidad, y pensaron en mí. Pero, si me conocieras, sabrías que no me resulta fácil ligar o como se diga ahora.
-Te conozco mejor de lo que piensas.