La Religión Emocional

Con el auge de las iglesias “Celebration” en los Estados Unidos, conviene estudiar a fondo si a la iglesia le conviene, en estos últimos días, reformar su culto. El problema se agrava, cuando hermanos se quejan de que algunos emigran a esas iglesias que mantienen un culto diferente al tradicional. Crea confusión en los visitantes a nuestros cultos y dificulta la presentación del mensaje para esta era. Veamos lo que al respecto nos dicen los escritos de la hermana Elena G. de White, tomado del libro Mensajes Selectos, tomo 2..

OBEDIENCIA VERSUS EMOCIÓN O ARROBAMIENTO

“Existe el peligro de que los que se encuentran en nuestras filas cometan un error concerniente a la recepción del Espíritu Santo. Muchos suponen que una emoción o un rapto de los sentimientos constituyen una evidencia de la presencia del Espíritu Santo. Hay peligro de que no se comprendan los sentimientos correctos... Se corre el peligro de que invenciones extravagantes y fantasías supersticiosas tomen el lugar de las Escrituras...” (Pág. 19)

EL PELIGRO DE COPIAR PROCEDIMIENTOS DE OTRAS IGLESIAS

“En el ministerio se ha impuesto un nuevo orden de cosas. Existe el deseo de copiar los procedimientos de otras iglesias, y la sencillez y la humildad casi son desconocidas. Los ministros jóvenes tratan de hablar en forma original y procuran introducir nuevas ideas y planes de trabajo. Algunos inician reuniones de reavivamiento, y en esta forma llevan mucha gente a la iglesia. Pero cuando pasa la agitación, ¿dónde están los convertidos? No se advierten el arrepentimiento y la confesión del pecado. Se ruega al pecador que crea en Cristo y lo acepte, independientemente de su vida pasada de pecado y rebelión. El corazón no es quebrantado. No hay contrición de espíritu. Los supuestos conversos no han caído sobre la Roca, Cristo Jesús” (Pág.19).

“Ni una sola vez debería permitirse que los sentimientos dominen sobre el juicio. Existe el peligro de excederse en lo que es lícito, y lo que es ilícito ciertamente conducirá hacia sendas falsas” (Pág. 19).

EL FRÍO FORMALISMO Y EL FANATISMO

“(Satanás) está trabajando con todo su poder engañador, para alejar a los hombres del mensaje del tercer ángel, que ha de proclamarse con gran poder. Si Satanás ve que el Señor está bendiciendo a su pueblo y preparándolo para que discierna sus engaños, trabajará con su poder maestro para introducir fanatismo por un lado y frío formalismo por el otro, a fin de asegurarse una cosecha de almas. Ahora es el momento cuando debemos velar incansablemente. Velad y bloquead el camino al menor avance que Satanás intente hacia vosotros” (Pág. 20).

IDEA FALSA ACERCA DE LA BENDICIÓN DE DIOS

“Para algunos, los ejercicios religiosos significan muy poco más que pasar unos momentos agradables. Cuando sus sentimientos se agitan, piensan que han sido abundantemente bendecidos. Algunos suponen que no son bendecidos, a menos que experimenten agitación y excitación. El objetivo que buscan es la intoxicación producida por la excitación, y si no la consiguen, creen que ellos están equivocados o que algún otro está errado.

“La gente no debería ser enseñada a pensar que la religión de orden emocional, que bordea con el fanatismo, es la única religión pura. La influencia de tal religión induce a esperar que el ministro utilice toda su energía nerviosa en la predicación del Evangelio.

“Cuando el Señor tiene un canal de luz genuino, siempre se producen muchas falsificaciones. Con seguridad Satanás se introducirá por cualquier puerta que se le abra... En el trato de Dios con su pueblo, todo se verifica con quietud; aquellos que confían en Él actuarán con calma y sin pretensiones” (Págs. 23 y 24).

“En lugar de vivir esperando alguna manifestación especial de agitación emocional, debemos aprovechar sabiamente la oportunidad actual, y hacer lo que es necesario a fin de salvar a las almas...

“Corremos continuamente el peligro de sobrepasar la sencillez del Evangelio. Muchos tienen un intenso deseo de asombrar al mundo con algo original que eleve al pueblo a un estado de éxtasis espiritual, y de cambiar su actual experiencia religiosa. Ciertamente existe una gran necesidad de un cambio en la situación actual, porque no se comprende como debiera la santidad de la verdad presente; pero el cambio que necesitamos es aquella transformación del corazón que puede obtenerse únicamente buscando a Dios individualmente para recibir sus bendiciones, rogando para obtener su poder, e implorando fervientemente su gracia para que nuestro carácter sea transformado” (Págs. 25,26).

QUE NO HAYA RAREZAS NI EXCENTRICIDADES

“Que no haya rarezas ni excentricidades en la acción de los que proclaman la Palabra de verdad, porque tales cosas debilitarán la impresión que debería realizarse mediante la Palabra. Debemos precavernos, porque Satanás está decidido, si fuera posible, a mezclar su mala influencia con los servicios religiosos. Que no haya exhibiciones teatrales, porque esto no ayudará a fortalecer la creencia en la Palabra de Dios. Más bien distraerá la atención, haciendo que se fije en el instrumento humano” (Pág. 26).

LA EXPERIENCIA EN INDIANA

“La forma como se han celebrado las reuniones en Indiana, con ruido y confusión, no las recomienda a las mentes concienzudas e inteligentes. Estas demostraciones no contienen nada capaz de convencer al mundo de que poseemos la verdad. El ruido y el alboroto en sí mismos no constituyen ninguna evidencia en favor de la santificación, o del descenso del Espíritu Santo. Vuestras demostraciones extravagantes crean únicamente disgusto en las mentes de los no creyentes. Cuanto menos haya de esta clase de demostraciones, tanto mejor será para los participantes y para el pueblo en general.

“El fanatismo, una vez que ha comenzado y se ha dejado sin control, es tan difícil de apagar como un fuegoque se ha posesionado de un edificio. Los que han tenido una conducta extremista y han sustentado este fanatismo, habrían hecho muchísimo mejor en dedicarse a trabajos seculares, porque mediante su conducta inconsecuente están deshonrando al Señor y poniendo en peligro a su pueblo. Surgirán muchos movimientos semejantes en este tiempo cuando la obra del Señor debería estar en una condición elevada y pura, y no adulterada con supersticiones y fábulas. Debemos estar en guardia a fin de mantener una esttrecha comunión con Cristo y para no ser engañados por las artimañas de Satanás.

“El Señor quiere que sus servicios se caractericen por el orden y la disciplina, y no por la agitación y la confusión. No estamos ahora en condiciones de describir con exactitud las escenas que ocurrirán en nuestro mundo en el futuro, pero sí sabemos que éste es un tiempo cuando debemos velar y orar, porque el gran día del Señor está cercano. Satanás está reuniendo sus fuerzas. Necesitamos ser precavidos y permanecer serenos, y contemplar las verdades de la revelación. La agitación no favorece el crecimiento en la gracia que conduce a la verdadera pureza y santificación del espíritu” (Págs. 39,40).

CULTO CON RUIDO DESCONCERTANTE (PROFECÍA)

“Se manifestará toda clase de cosas extrañas. Habrá vocerío acompañado de tambores, música y danza. El juicio de algunos seres racionales quedará confundido de tal manera que no podrán confiar en él para realizar decisiones correctas. Y a esto consideran como la actuación del Espíritu Santo.

“El Espíritu Santo nunca se manifiesta de esa forma, mediante ese ruido desconcertante. Esto constituye una invención de Satanás para ocultar sus ingeniosos métodos destinados a tornar ineficaz la pura, sincera, elevadora, ennoblecedora y santificadora verdad para este tiempo. Es mejor no mezclar nunca el culto a Dios con música, que utilizar instrumentos musicales para realizar la obra que en enero pasado se me mostró que tendrá lugar en nuestras reuniones de reavivamiento. La verdad para este tiempo no necesita nada de eso para convertir a las almas. El ruido desconcertante aturde los sentidos y desnaturaliza aquello que, si se condujera en la forma debida, constituiría una bendición. El influjo de lo sinstrumentos satánicos se une con el estrépito y el vocerío, con lo cual resulta un carnaval, y a esto se lo denomina la obra del Espíritu Santo “ (Pág. 42).

SE REPETIRÁ LA HISTORIA DEL PASADO

“...El Señor me mostró que en nuestras reuniones de reavivamiento se introducirán teorías y métodos erróneos y que se repetirá la historia pasada. Me sentí muy angustiada. Se me instruyó para que dijera que en esas demostraciones estaban presentes demonios en forma humana que trabajaban con todo el ingenio que Satanás puede emplear para hacer que la verdad resulte odiosa para las personas sensibles...

“El Espíritu Santo no tiene nada que ver con ese desorden perturbador y esa barahúnda que me fueron mostradas en enero pasado. Satanás trabaja en medio del estruendo y de la confusión producida por esa clase de música, la cual, si fuera dirigida debidamente, serviría para alabar y glorificar a Dios. El diablo hace que tenga el mismo efecto que la mordedura ponzoñosa de la serpiente.

“Las cosas que han ocurrido en el pasado también acontecerán en el futuro. Satanás convertirá la música en una trampa debido a la forma como es dirigida. Dios exhorta a su pueblo, que tiene la luz ante sí en la Palabra y los testimonios, a que lea y considere, y luego que obedezca” (Págs. 42,43).

UNA ADVERTENCIA URGENTE

“...Les dije que antes del fin veríamos extrañas manifestaciones protagonizadas por aquellos que profesaban ser dirigidos por el Espíritu Santo. Algunos ocnsiderarán como algo de mucha importancia estas manifestaciones peculiares, que no proceden de Dios, pero que están calculadas para apartar las mentes de muchos de la enseñanza de la Palabra.

“Debemos precavernos contra todas las manifestaciones peculiares que podrían excitar la mente de los no creyentes, y conducirlos a pensar que como pueblo nos dejamos guiar por el impulso y nos complacemos en el ruido y la confusión acompañados de conductas extravagantes. En los últimos días, el enemigo de la verdad presente producirá manifestaciones que no están en armonía con la dirección del Espíritu, sino que tienen el propósito de descarriar a aquellos que estén listos a aceptar cualquier cosa nueva y extraña...

“No podría infligirse un daño mayor a la obra de Dios en esta época que el que le causaríamos si permitiésemos que se introdujera en nuestras iglesias un espíritu de fanatismo acompañados por conductas extrañas, que se considerarían equivocada-mente como la obra del Espíritu de Dios...

“La obra de Dios se ha caracterizado siempre por la serenidad y la dignidad” (Págs. 47,48).