Elena G. de White
Luego del chasco de los mileristas en octubre del 1844, los creyentes se dispersaron, muchos de ellos desilusionados y avergonzados. Un pequeño grupo continuó estudiando y orando. Entre ellos se destacó una jovencita de 17 años: Elena G. Harmon. Ella, juntamente con sus padres Eunice y Roberto y su hermana gemela Elizabeth, había aceptado el mensaje de Miller, razón por la cual fueron despedidos de la iglesia Metodista Episcopal.
Cuando contaba unos 10 años, Elena sufrió un accidente mientras estudiaba su tercer grado: una jovencita le tiró una pedrada que le afectó su cara. El golpe fue tal que la joven Harmon no pudo continuar sus estudios. Pasaba largas horas en meditación y estudio de la Biblia. A los 13 años fue bautizada e ingresó en la iglesia Metodista.
Cuando Guillermo Miller fue a Portland, Maine a predicar el segundo advenimien-to de Cristo, la familia Harmon aceptó su mensaje, creyendo que Jesucristo habría de venir el 22 de octubre del 1844. Juntamente con el movimiento milerista, los Harmon sufrieron el chasco de no ver el regreso del Salvador. Pero prosiguieron en el estudio y la oración.
Estando en un culto de oración con otras damas, Elena tuvo una interesante visión. Esto fue en diciembre del 1844. Junto con su hermana, Elena comenzó a contar a todos los grupos de chasqueados la visión que Dios le había dado. Muchos aceptaron que esa visión fue un don de Dios. la cual les ayudó a volver a las Escrituras y renovar la fe en el segundo advenimiento de Cristo.
Aquella fue una de más de dos mil visiones que Elena Harmon recibió en sus 70 años de ministerio profético. A pesar de que no tuvo escolaridad, sus libros pasan de los 60, sin contar innumerables artículos, muchos aun sin publicar. Viajó por Europa y Australia, donde escribió su obra maestra: El Deseado de Todas las Gentes, que ppresenta la vida y enseñanzas de Jesucristo. Esta obra es considerada por la biblioteca más grande del mundo, la del Congreso de Washington, como la más grande obra sobre la vida de Cristo.
Elena se casó en el 1846 con el líder milerista Jaime White, de ahí su postrer nombre: Elena G. de White. Su esposo fue un abnegado predicador, impresor y administrador. Murió cuando Elena contaba 64 años. Sin su esposo y con sus hijos, Elena continuó su obra, viajando, enseñando y escribiendo, hasta que la muerte la sorprendió en el 1915, estando en su casa en California.
La iglesia Adventista del Séptimo Día acepta los escritos de Elena G. de White como un legado de Dios a su pueblo. Nunca se han usado por encima de la Biblia, mas bien los consideramos, como ella misma dijo “la luz menor”. La autoridad máxima de la iglesia es La Sagradas Escrituras. Pero si la iglesia adventista es hoy lo que es, un pueblo unido, enfrascado en dar al mundo el último mensaje de misericordia, es porque ha seguido las amonestaciones y guía de estos libros.
La iglesia Adventista acepta que en Elena G. de White se verificó lo que la profecía de Apocalipsis 12.18 anunciaba: que la iglesia remanente, la última iglesia de la profecía, sería beneficiada por “el testimonio de Jesucristo”, frase que en Apocalipsis 19:10 indica que es “el espíritu de la profecía”.
El don de profecía es el más importante de los concedidos al pueblo de Dios (1 Corintios 14:1,2). Fue mediante este don que se dieron las Escrituras (2 Pedro 1:21). Los profetas o educadores del pueblo fueron los que guiaron a los israelitas en todo tiempo. Así lo declara Dios por Oseas: “Y por profeta hizo subir Jehová a Israel de Egipto, y por profeta fue guardado” (Oseas 12:14).
Algunos critican a los Adventistas, alegando que sólo nos guiamos por la señora White. Sin embargo, y por consejo de ella, nosotros conocemos muy bien la Biblia y todas nuestras doctrina son puramente bíblicas. Cuando evangelizamos, jamás usamos los escritos de Elena White. Cierto que los consultamos, pero de una manera clara y precisa, esos libros nos llevan a leer con más vehemencia la Palabra de Dios. Estamos agradecidos a Dios por ese don maravilloso.
Si usted quiere saber más sobre los escritos de Elena White, le recomendamos: El Conflicto de los Siglos, El Deseado de Todas las Gentes, Ministerio de Curación, Mensaje para los Jóvenes, La Educación, Consejos Sobre el Régimen Alimenticio y El Hogar Cristiano. Estos, y otros libros de la autora puede adquirirlos en las tiendas de publicaciones de la Iglesia Adventista, con sede en Río Piedras y Mayagüez.