Carta Al Dr. Dominguez


San Juan, P. R.

a 20 de marzo de 1999

Dr. Jerónimo Domínguez

Box 240

New York 10032

Dr. Domínguez:

Sólo espero y oro a Dios porque esta carta llegue a sus manos. Es asunto urgente.

Por muchos años he visto su programa de televisión donde usted trata de probar con la Biblia toda doctrina y práctica de la iglesia católica. Ahora veo que tiene una gran programación por el Internet. Indudablemente usted ha dedicado, sin ser sacerdote, mucho tiempo a la parte espiritual, lo cual es digno de felicitación.

He visto sus características para conocer la iglesia verdadera y quiero analizar con usted esas características. Dice usted que la iglesia verdadera bautiza niños. ¿Donde se puede hallar en la Biblia tal aseveración? Cristo dijo “Doctrinad y bautizad…” ¿Cómo puede doctrinarse a un bebé? San Pedro dice: “Arrepentíos y bautícese cada uno…” ¿Puede un bebé arrepentirse? Sí, ya sé. Usted me dirá que es el “pecado original”, pero no es eso lo que indica el texto. El bautismo de infantes surgió mucho más tarde en el cristianismo occidental. Y lo peor es que en vez de bautizar, que significa sumergir, ustedes rocían la cabeza de los niños. Según el apóstol Pablo en Romanos 6, el bautismo significa una resurrección espiritual. Se sumerge a la persona en el agua y de ahí sale a una nueva vida en Cristo.

Dice usted que la iglesia verdadera ha de creer en el purgatorio. Ninguno de los apóstoles del Nuevo Testamento ha escrito sobre el asunto, sencillamente porque es una doctrina ajena a la Palabra de Dios. El purgatorio, un supuesto lugar donde las almas de los candidatos a la salvación son echados en los fuegos purificadores por cierto tiempo hasta que hayan purgado sus pecados veniales y donde por donaciones a la iglesia y por indulgencias, los penados pueden acortar su estancia, es una herejía de las más grandes en la que el romanismo ha esclavizado a las almas. No trate de colocar textos que nada tienen que ver con el tema. El texto de Macabeos es más bien una costumbre pagana que adoptaron algunos judíos y que es contraria a los postulados bíblicos.

La inmortalidad del alma es la peor doctrina de Roma, tomada de las culturas paganas de Oriente. “El alma que pecare, esta morirá” : Estas son palabras de Dios a través del profeta Ezequiel. Cristo dijo: “Antes temed a Aquel que puede destruir el cuerpo y el alma en la gehena”. Ante esta verdad bíblica se antepone el concepto pagano de que el alma sobrevive al cuerpo y puede sufrir o gozar. Los católicos lo tomaron de Platón. En “La República” y “El Fedón” este sabio griego propuso la doctrina de que el cuerpo es la cárcel del alma y que en la muerte, esta se libera y va al encuentro de los dioses. El espiritismo ha hecho de esta doctrina la base para enseñar que los muertos pueden aparecer y dar mensajes. La iglesia romana enseña que los malos al morir van al purgatorio. Si muere un malo, lo envían al purgatorio, ya que del supuesto infierno nadie puede salir. De esta forma, los familiares del difunto gastarán sus fortunas en misas para librarle de las llamas purificadoras. Cuando muere un justo, no lo mandan directamente a la gloria, sino que lo envían al purgatorio para seguir llenando sus arcas. Lo extraño es que enseñan que los que finalmente queden en el infierno, tendrán que resucitar para volver a ser juzgados y ser regresados al infierno, donde pasarán la eternidad. El cielo será un lugar donde los justos vivirán eternamente, mientras en otro lugar los réprobos se torcerán de agonía eterna entre llamas torturantes.

La enseñanza pagana de la inmortalidad del alma ha traído, no sólo la herejía del purgatorio, sino, además, la de las indulgencias, la intercesión de los santos, la glorificación de María, el limbo, el culto a las imágenes, las supuestas apariciones de María y los santos y la veneración de las reliquias. La enseñanza liberadora de la Biblia es que los que han muerto, mas bien duermen hasta la resurrección, donde se ha de recibir el pago por las obras realizadas. Los justos vivirán para siempre en la tierra renovada por Dios, mientras que los impíos arderán hasta ser consumidos por el “fuego eterno” y serán como si no hubieran sido.

La verdadera iglesia, según usted, ha de creer y obedecer al papa. Asegura usted que Pedro fue el primer papa, porque Jesús le dijo: “Sobre esta piedra edificaré mi iglesia”. ¿Es acaso Pedro esa “piedra”? No. La “piedra” es la confesión de Pedro: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Sobre esta base es edificada la iglesia. Cristo es el fundamento, la “piedra angular” según indica el mismo Pedro.

Pedro no fue el presidente de la iglesia primitiva. El concilio de Jerusalén fue presidido por Santiago, el que Pablo llama “el hermano del Señor”. Lea bien Hechos 15. En el concilio Pedro llevó un mensaje, pero quien presentó la decisión de los hermanos fue Santiago.

No fue hasta el siglo 6to., por un decreto de Justiniano el Grande, que el obispo de Roma fue exaltado y llamado “cabeza de las iglesias”. Antes de eso Roma era uno entre los obispados de Antioquía, Jerusalén, Alejandría y Constantinopla. Cuando un concilio era celebrado, el obispo de la ciudad sede lo presidía. El de Nicea, que condenó la herejía arriana y estableció el canon de la Biblia, fue presidido por Constantino, en calidad de “pontifex máximus” de la religión, título que le confería la tradición romana. La mudanza de la capital del imperio para el Bósforo fue principalmente para no competir con Silvestre, obispo de Roma. Cristo jamás pretendió que el líder máximo de su iglesia fuera un líder político, viviendo como todo un señor feudal, lleno de lujos. Esto contrasta admirablemente con la humildad de Jesús.

La historia del papado es una de sangre, persecución, intrigas y falsificaciones. No puedo negar que han habido papas bondadosos, como Juan 23 y Juan Pablo 1ro. Y que algunos han sido muy inteligentes, como el actual. Y que otros han sido grandes reformadores y administradores. Pero la historia está llena de papas vanidosos, guerreristas, dictadores, sensuales y arbitrarios. ¿O es que usted no ha leído u oído de Gregorio 13? Este papa fue el que reinaba cuando la masacre de San Bartolomé, el 24 de agosto del 1572, donde varios miles de hugonotes protestantes fueron asesinados vilmente por los ejércitos franceses. El pontífice romano agradeció a Dios por la muerte de estos seres humanos. Una misa “Te Deum” fue realizada para dar gracias a Dios. Y si no lo acepta, al menos vea en el Vaticano la moneda que este papa acuñó, donde pueden verse ángeles con espadas matando a los hugonotes. Allí no se respetó edad ni sexo. ¿Y qué diremos de las cruzadas contra los Cátaros, los Valdenses y otros grupos disidentes? Pero usted sabe que la iglesia promueve la persecución contra todos los que llama “herejes”. Apocalipsis 13 dice que al Anticristo “le fue dado hacer guerra contra los santos, y vencerlos”.

Muchos de los títulos de la Divinidad son atribuidos al papa. “Santo Padre” es título de Dios, el Padre. “Sumo Pontífice” es título exclusivo de Dios, el Hijo y “Representante de Cristo” pertenece a Dios, el Espíritu Santo”. ¡Qué le parece! El papado blasfema a los tres seres de la Trinidad. Bien indica Apocalipsis 13 que el Anticristo abriría “su boca en blasfemias a Dios”. ¿No será el papado el Anticristo de la profecía? También indica la profecía que “el dragón le dio (al Anticristo) su poder, su trono y grande potestad”. ¿No será acaso este dato profético un adelanto de lo que hizo Constantino en el año 330 de mudar la capital del imperio a Constantinopla? En la vieja Roma quedó el obispo Silvestre como todo un emperador.

Usted indica que la iglesia verdadera ha de reverenciar a la Virgen María, la bienaventurada madre de Jesús. Una cosa es aceptar que María se mantuvo virgen luego de parir a Jesús y de creer que fue un ser muy especial, y que estuvo en el momento del Pentecostés, y que sería una gran consejera en la iglesia primitiva, pero de ahí a tenerla como objeto de culto, ya es otra cosa. La iglesia de Roma ha deificado a María. Le ha conferido títulos que corresponden a Cristo y la ha exaltado sobre el mismo Dios al llamarla “madre de Dios”.

Dios no nació en el establo de Belén. Cristo dijo: “Antes que Abraham fuera, yo soy.” Y en San Juan 17 dice: “Padre, glorifícame cerca de ti, con aquella gloria que tuve junto a ti antes que el mundo fuese.” María le dio a Cristo su carne, su humanidad. Su divinidad estuvo con Él desde la eternidad. Dios no nace, Dios no muere.

Ustedes se defienden diciendo que a María, a los santos y a las imágenes no se les adora, más bien se les venera. ¿Qué diferencia hay entre adoración y veneración? Si a María y a los santos se les reza, se les ponen velas, se les pasea por las calles, se les adorna con flores, se les atribuyen milagros, etc., entonces, ¿no es eso adoración? ¿No es acaso el mismo culto que le rendían los paganos a sus dioses y diosas?

Tan repugnante es una estatua grotesca de un dios pagano como las estatuas refinadas, con ojos de vidrio y vestidos atractivos que adornan los templos católicos. Recuerde, doctor Domínguez, que el segundo mandamiento, el cual fue extirpado del Decálogo en sus heréticos catecismos, dice expresamente, al referirse a las imágenes: “No te postrarás ante ellas ni les darás culto…”, cosa que hacen abiertamente los católicos y las autoridades eclesiásticas las aprueban.

María nunca ha aparecido, ni en Fátima, ni en Lourdes, ni en el Tepeyac de México. Si los niños de Portugal, Bernadette en Francia y el indio Juan Diego vieron algo, esto no fue a la virgen María sino a un espíritu maléfico, tomando una forma de mujer. Esto es espiritismo. Basta leer los supuestos mensajes que estas “vírgenes” han dado y siguen dando, como en Meudgorge y el pozo de Sabana Grande en Puerto Rico. Cada mensaje contiene anuncios que dan al traste con el mensaje de la Biblia. Aunque la jerarquía de la iglesia no acepta todas las pretendidas apariciones, sí le conviene que la idolatría mariana continúe.

Quiero apelar a su intelecto: Dios es el único que tiene omnipresencia. Eso quiere decir que si en un mismo instante hay diez millones de personas orándole, Él las oye a todas. Pero en el caso de María, ¿podría ella, si es que estuviera viva en el cielo, escuchar los rezos de diez millones simultáneamente? Si su respuesta es afirmativa, esto quiere decir que ella es omnipresente; que ella es Dios.

Usted sabe, o debe saber que el rosario es una copia de una práctica pagana hindú. Usted sabe que fue una creación medieval. Usted sabe que Cristo condenó la “parlería” en las oraciones. La primera parte del avemaría es tomada de la Biblia, pero la segunda parte contiene la herejía que indica la deidad de María, haciéndola “madre de Dios”. Cualquier cristiano católico que lea el libro “Las Glorias de María” de Ligorio, se dará cuenta de las barbaridades que contiene en cada página. El supuesto santo católico narra la tradición mariana concediendo a María actos y prerrogativas pertenecientes a la Trinidad celestial. Si María viviera estaría avergonzada del culto idolátrico que ustedes le rinden. Las oraciones que se hacen a María y a los santos no pasa del techo. La Biblia dice que toda oración tiene que ser dirigida al Padre en el nombre de Jesús. Usted lo sabe.

Usted indica que la iglesia católica es la verdadera porque en ella hay sacerdotes y sacrificio, refiriéndose a la eucaristía. Pero olvida usted, que pretende enseñar con la Biblia, que Pedro, hablándole a los creyentes, dice que son “real sacerdocio” y que Apocalipsis dice que Cristo “nos ha hecho un reino de sacerdotes”. Señor Domínguez: Todos somos sacerdotes. Todos podemos interceder unos por los otros.

¿Y qué diremos de la Eucaristía o Transubstanciación? Se pretende que las hostias son el cuerpo real de Cristo. Que el que come la hostia se come a Cristo. Cierto que Cristo, al tomar el pan dijo: “Esto es mi cuerpo”, y de el vino dijo: “Esto es mi sangre”, pero Él nunca quiso decir que el pan era su cuerpo real; mas bien indicó que las formas de pan y vino representan su cuerpo y su sangre. Esto es así en el lenguaje bíblico. Jesús dijo: “el campo es el mundo; la buena simiente son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo”, la siega es el fin del mundo y los segadores son los ángeles” (S. Mateo 13:38,39) Lo mismo pasa en el Antiguo Testamento: José dijo a faraón: “las vacas gordas son siete años de abundancia” y Daniel dijo: “estas grandes bestias, las cuales son cuatro, cuatro reyes son.” Como puede verse claramente, en el lenguaje bíblico, estos verbos lo que significa es “simboliza o representa”. El pan y el vino representan el cuerpo y la sangre de Jesucristo.

¿Hasta qué punto ha llegado el dogma de la transubstanciación? Notemos estas palabras de Alfonso de Ligorio: “… En obediencia a las palabras de sus sacerdotes HOC EST CORPUS MEUM, Dios mismo desciende al altar, acude dondequiera que lo llamen, y tan a menudo como lo llamen, y se coloca en sus manos, aun cuando sean sus enemigos. Y habiendo acudido, se queda, completamente a su disposición; lo trasladan como quieren de un lugar a otro… ¡Oh, cuan grande es su poder! – dice San Lorenzo Justiniano, hablando de los sacerdotes. -- Cae una palabra de sus labios, y el cuerpo de Cristo está substancialmente formado con la materia del pan, y el Verbo Encarnado descendido del cielo se halla realmente presente sobre la mesa del altar.!” “Así puede el sacerdote, en cierta manera, ser llamado creador de su Creador… ‘El poder del sacerdote – dice San Bernardino de Siena – es el poder de la persona divina; porque la transubstanciación del pan requiere tanto poder como la creación del mundo.” Del libro “Dignidad y Deberes del Sacerdote” de Alfonso de Ligorio, páginas 34-36, 26,27,32,33.

¿Y qué podría decirse de la confesión auricular? Salomón dice: “El que encubre sus pecados no prosperará, mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia.” La confesión es correcta, pero la que menciona la Biblia. Santiago escribió: “Confesaos vuestras faltas unos a otros”. Le confieso mi falta a aquel que he ofendido. Si mi falta es contra la iglesia, a ella le confieso. Si mi pecado es contra Dios, a Él le confieso. Pero arrodillarse ante un hombre tan caído como yo y confesarle mis pecados es contra la revelación bíblica. La confesión auricular fue creada con e propósito de que los fieles denunciaran a sus vecinos protestantes ante las autoridades eclesiásticas para que la iglesia se encargara de encarcelarlos, enjuiciarlos, torturarlos y finalmente matarlos.

Usted aplica la expresión de Daniel, al referirse al Anticristo, que “quitará el continuo sacrificio” a las iglesias que rechazan el dogma de la eucaristía o transubstanciación. ¿No será mas bien referencia al romanismo que ha substituido la continua intercesión de Cristo por la intercesión de María y los santos? ¿No será el papa el Anticristo al tomar el título de “Sumo Pontífice” que le pertenece exclusivamente a Jesucristo? ¿No será la “abominación asoladora” este estado religioso-político que se ha establecido a base de falsificación de documentos, como la famosa “Donación de Constantino”? ¿No será la gran bestia apocalíptica esta institución que se ha unido a los poderes políticos del mundo para afirmarse en su trono pontificio?

Daniel indica que el Anticristo “pensará en cambiar los tiempos y la ley”. ¿No se ha fijado usted en los diez mandamientos del Decálogo en el catecismo? ¿No se ha dado a la fácil tarea de compararlos con la verdadera ley de Éxodo 20? le ayudaré en el análisis. El primer mandamiento no es el mismo que Dios dijo en la Biblia: “No tendrás dioses ajenos delante de mí.” Tomaron de Deuteronomio 6 las palabras. “Amar a Dios sobre todas las cosas.” Vamos a perdonarles este cambio. El segundo, que prohibe servir a estatuas y pinturas fue eliminado. El cuarto, que indica la observancia del 7mo. día, Sábado, fue cambiado por “Santificar las fiestas”. Más adelante, al explicar los mandamientos, dice de este que se refiere al domingo y los días prescritos por la iglesia. Para tener diez, ya que eliminaron el segundo, dividieron en dos el 10mo. ¡Qué le parece! He aquí un fiel cumplimiento de la profecía de Daniel.

Y volviendo al cuarto mandamiento, sí, el del Sábado. Los adventistas somos herejes y sectarios porque creemos en el Sábado bíblico. Los católicos no son secta, ni los otros protestantes, al guardar como sagrado el domingo pagano. ¡Qué bonito!

El culto en el primer día de la semana comenzó en la antigua Persia, como tributo al dios sol, Mithra. De hecho, también el 25 de diciembre era celebrado por los persas como el nacimiento de este mismo dios. Por temor a que fueran identificados con los judíos, algunos grupos cristianos medrosos comenzaron a dar cierta importancia al “Día del sol” desde mediados del siglo 2ndo. Fue en el 321 que Constantino ordenó a los súbditos del imperio a descansar en “el venerable día del sol”. La iglesia católica, en el concilio de Laodicea del siglo 4to. trasladó el reposo del Sábado bíblico al domingo pagano.

Quiero que vea estas palabras dichas por el cardenal James Gibbons, representante del papa en los Estados Unidos para fines del siglo 19. Son altamente reveladores los cuatro editoriales que este purpurado escribió en su revista “El Espejo Católico”, los días 2,9,16 y 23 de septiembre del 1893. He aquí algunas palabras de estos editoriales: “En el Antiguo Testamento se hace referencia 126 veces al Sábado y todos estos textos se unen armoniosamente en anunciar la voluntad de Dios ordenando que el séptimo día sea observado porque Dios mismo lo guardó primero haciéndolo obligatorio a todos como un ‘pacto perpetuo. No imaginamos a alguienn tan tonto como para cuestionar la identidad del Sábado con el día de reposo o séptimo día, viendo que el pueblo de Israel ha estado observando el Sábado desde que fue dada la ley…

“Examinando el Nuevo Testamento de tapa a tapa encontramos que se menciona el Sábado 61 veces. “El Redentor se llama a sí mismo ‘el Señor del Sábado?. “Así que la conclusión es inevitable… que aquellos que siguen la Biblia como su guía, los israelitas y los adventistas del séptimo día tienen el exclusivo peso de las evidencias de su lado, mientras los protestantes bíblicos no tienen ni una palabra en defensa de su substitución del Domingo por el Sábado…

“Mientras los fariseos de antaño guardaron el verdadero día de reposo, nuestros modernos fariseos nunca en sus vidas han guardado el verdadero día de reposo el cual fue guardado por su Divino Maestro hasta el día de su muerte, y el cual fue guardado por sus apóstoles, por 30 años después, de acuerdo al Escrito Sagrado…

“ La Biblia y el día de reposo constituyen la contraseña del protestantismo. ¡Pero hemos demostrado que es la Biblia la que está en contra de su día de reposo… Hemos demostrado que no ha existido mayor contradicción que su teoría y práctica! Hemos probado que ni sus ancestros, ni ellos mismos jamás han guardado ni un día de reposo en sus días…

“La iglesia católica por sobre mil años antes de la existencia de un protestante, cambió el día del Sábado al Domingo.” A estas palabras con luz del cardenal Gibbons, nada más hay que añadir.

Hay muchas cosas más que podría decir sobre la institución de la iglesia de Roma, la más grande secta en el cristianismo. Secta, porque sus enseñanzas y prácticas, casi en su totalidad, son contrarias a la Palabra de Dios. Pero no es una mera secta que enseña al mundo sus falsedades, sino una grande y poderosa secta que ha masacrado a millones y ha regado por doquiera su filosofía malsana.

Es posible que estas palabras no sean escuchadas por usted, pero creo es mi responsabilidad comunicarlas. Que Dios le ayude a visualizar lo que realmente es el romanismo y use sus muchos talentos para presentar la verdad de la Biblia y no los errores de Roma.

Atentamente,


Luis G. Cajiga