El Sabado
En el mundo se observan tres días de reposo. La religión de Islam guarda el viernes, sexto día de la semana. Los católicos y la mayoría de los cristianos observan el primer día de la semana, el domingo. Los Judíos y algunas denominaciones cristianas guardan el Sábado, séptimo día de la semana.
¿Quién tiene razón? El dios de los islámicos es Alá, su líder es Mahoma y su libro sagrado es el Korán. Por lo tanto la observancia de su día de reposo no es para los que aceptan la Biblia, según la creencia judeo-cristiana. Los Judíos siguen la Torah, o sea, los primeros cinco libros de la Biblia, y el resto del llamado Antiguo Testamento. Estos libros sagrados, juntamente con los escritos apostólicos, son aceptados por todos los cristianos. Entonces, ¿por qué, si tienen todo el mismo patrón, unos guardan el séptimo día y otros el primero?
La iglesia cristiana primitiva guardó siempre el Sábado. Eso lo atestigua el libro de Los Hechos de los Apóstoles. (Vea hechos 13:14, 43-44; 17:1,2; 18:1-4, 11) Todo fue así hasta que murieron los apóstoles y primeros discípulos. Cada vez más, algunos dirigentes de las comunidades cristianas trataron de apartarse de todo lo que los identificaran como Judíos. Esto comenzó luego del año 135, cuando el líder judío Bar Cocheba fue derrotado por los Romanos y estos fueron esparcidos por todo el mundo. El día de reposo pagano fue haciéndose popular.
No fue hasta el 321 que el domingo fue hecho ley oficial del estado por un decreto del emperador Constantino. La iglesia de Roma adoptó ese día como su reposo en el concilio de Laodicea, en el año 336 (Algunos historiadores creen que fue en el año 364.). Siendo que el concilio de Trento, para el año 1545, legisló acerca del domingo, los historiadores indican que hasta esa fecha, algunos centros cristianos continuaban observando el Sábado juntamente con el domingo.
Lo más triste de esto es que los protestantes, que se apartaron de Roma indicando que siguen “la Biblia y la Biblia sola”, se han convertido en los más grandes defensores del domingo, que es parte de la tradición católica. En el Concilio de Trento, el arzobispo de Reggio convenció a los católicos que la tradición y la Biblia van a la par, al insistir que los protestantes mienten al indicar que siguen sólo la Biblia y a la vez guardan el domingo, día que la Biblia no enseña. Hoy los líderes católicos se ríen de los evangélicos que persisten en guardar el domingo y hasta lo defienden más que los mismos católicos.
Uno de los argumentos más usados por los protestantes es de que Cristo nunca ordenó que se guardara el Sábado. Ellos pretenden que Cristo vuelva a promulgar los diez mandamientos. Basta que Él ordenó Escudriñar las Escrituras. ¿Y a que Escritura se refiere? No al Nuevo Testamento, ya que no existía cuando Él dijo estas palabras. Escudriñar el llamado Antiguo Testamento incluye los libros de Moisés y los libros proféticos que vez tras vez indican la observancia del Sábado. Cristo mismo observaba el Sábado. (Lea Lucas 4.16)
Algunos dicen que Cristo sanaba enfermos y que esa obra era prohibida por la ley mosaica. Realmente la Torah no prohibe hacer el bien en Sábado, mas bien son prohibiciones de la Mishná y el Talmud, libros de la tradición judía. Cristo hizo sólo siete sanidades en el séptimo día y nos regala este mandamiento: “Lícito es en los Sábados hacer el bien”. (Mateo 12:12) Aunque hizo estos milagros porque los consideraba emergencias, él esperaba la puesta del sol, cuando terminaba el Sábado, para realizar las sanidades. (Vea Marcos 1:21-34.)
El argumento más usado es el de que Pablo, el apóstol de los Gentiles, estaba en contra del Sábado. Las reuniones que Pablo hacía en Sábado en las sinagogas de los Judíos eran, según los enemigos del Sábado, hechas por conveniencia, ya que los Judíos se reunían ese día. Pero en el pasaje de Hechos 13, son justamente los Gentiles que ruegan a Pablo que venga a enseñarles “el Sábado siguiente”.
¿Por qué Pablo, que era el apóstol de los Gentiles, esperó siete días para predicar a los Gentiles? ¿No era más fácil decirles que vinieran el día siguiente, que era el que se conoce hoy como domingo, a escuchar el Evangelio? Pablo esperó toda una semana y habló a los gentiles, posiblemente en una plaza o en la calle, ya que dice el relato bíblico, que “El Sábado siguiente se juntó casi toda la ciudad a oír la Palabra de Dios.” (Hechos 13:44) Luego, en Hechos 17:1,2 se nos dice que Pablo, en Tesalónica, guardó tres Sábados. En el capítulo 18:1-4, se menciona la estadía de Pablo en Corinto. Allí él “disputaba en las sinagogas todos los Sábados”. El verso 11 dice que él se quedó en esa ciudad año y medio. En ese período hay 78 Sábados, que Pablo guardó fielmente.
¿Cómo Pablo, que guardó todos estos Sábados, luego dice en Colosenses 2:16 que no seamos juzgados por guardar Sábados? El texto hay que verlo con su contexto, que es todo el capítulo. Pablo está hablando de circuncisión, comidas y bebidas, culto a los ángeles, y otras cosas que él llama “mandamientos de hombres”. ¿Puede Pablo o cualquier otro escritor del Nuevo Testamento decir que el cuarto precepto del decálogo es mandamiento de hombre? Eso sería blasfemia.
Pablo está hablando de leyes ceremoniales las cuales fueron abolidas al morir Jesús y abrir el pacto nuevo. Esos sábados que él menciona, a la luz del contexto, son aquellos días de fiesta que eran llamados sábados por requerirse el no hacer obras en él. (Vea Levítico 23:23-39.) Esos sábados se habrían de guardar “además de los Sábados de Jehová” (verso 38), obvia referencia a los Sábados del 4to. mandamiento, los cuales son tan eternos como la sagrada ley de Dios (Mateo 5:17-19).
La iglesia final de Jesucristo es identificada en Apocalipsis 12:17 y 14:12. En ambos textos se nos dice que estos son “los que guardan los mandamientos de Dios”. Esta iglesia es la Adventista del Séptimo Día, que está llevando este mensaje por todo el mundo. No es sólo el Sábado lo que enseña esta iglesia, sino además, todas las grandiosas verdades de la Palabra de Dios.
Hemos visto la forma en que el día de reposo pagano entró en el cristianismo. Pues bien, la profecía de Daniel 7 menciona el cuerno pequeño de la cuarta bestia, el cual representa el Anticristo, como levantándose contra la ley de Dios. Esta profecía se cumple ampliamente en el cambio efectuado en los Diez Mandamientos por la iglesia de Roma. Si usted cree en Cristo, si cree la Santa Biblia, entonces, apártese de esa práctica tomada del paganismo y vuélvase a Dios, aceptando su Santa Ley.
“Bienaventurado el hombre que esto hiciere, y el hijo del hombre que esto abrazare: que guarda el Sábado de profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal.” (Isaías 56:2)