psicopatologíadelaparanoiasegúnkraepelin.

Psicopatología del delirio crónico. "locura" o paranoia según Kraepelin.

Sesiones clínicas de psicopatología y fenomenología. Para residentes psiquiatría y psicología.

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Trastornos delirantes crónicos.

Esto no es el DSM - 5 ¡

¡¡Esto es la Paranoia de Kraepelin¡¡

¿por qué los clásicos en psiquiatría?.

En homenaje a Emil Kraepelin (1856-1926).

-Nace en Mecklemburgo, estudia medicina en Würzburg. En 1976, realiza curso de psicología experimental en Leipzig , con W. Wundt. En 1878, presenta su tesis en Munich, “El lugar de la psicología en la psiquiatría” y fue ayudante de Von Gudden y Flechsig.

-Tras pasar por Dorpat (Estonia), llegó a Heidelberg donde se encontró con Aloïs Alzheimer. Por fin, a partir de 1903, se consagra como catedrático de psiquiatría en Munich, donde funda el “Instituto alemán de investigaciones psiquiátricas” en 1917, de fama mundial. (Gracias al apoyo de la fundación Rockefeller). En 1924, se integra en el seno de la “Max Planck Institut” (todavía existente hoy día)

-De personalidad reservada, meticuloso, ordenado, y afán clasificador, era un gran coleccionista y tenía pasión por la botánica. Gran admirador de Bismarck.Fueron famosas sus excursiones botánicas por Munich, con sus colegas, “la marcha catatónica”. Aficionado a la música, autor de poemas y gran viajero.

-Lo esencial de su obra se recoge en las ocho ediciones del “Tratado de psiquiatría” (desde 1883 a 1915). Creó la nueva nosología de la “Demencia precoz”, y preparó el camino para “La esquizofrenia” de Bleuler (1911). Delimitó de forma clara y precisa el “delirio paranoide”, y las “psicosis maníaco-depresivas”. Se contentó con descripciones psicopatológicas, y se ciño a la “endogeneidad” de la psicosis.

- Fueron colaboradores de Kraepelin, Aloys Alzheimer (1864-1915), Feliz Plaut (1877-1940), Johannes Lange (1891-1938), Franz Nissl (1860-1919) y Robert Gaupp (1870-1953), entre otros. El epónimo de enfermedad de Alzheimer fue introducido por Kraepelin en la octava edición de su "Manual de psiquiatría", en 1910.

- Kraepelin incorpora las ideas “non-restraint” de su maestro von Gudden, y para su “locura maniaco – depresiva”, sus referentes clínicos serán Jean-Pierre Falret – “de la folie circulaire”- (ver J. Baillarger) y Kahlbaum, con E. Hecker (“ciclotimias”)

Kraepelin y la psiquiatría Española.

- Jubilado en 1922, siguió con sus infatigables viajes y en 1924 en Madrid visita a Ramón y Cajal, por el que sentía profunda admiración.

- Gonzalo Rodríguez Lafora (1886- 1971) y José Sacristan (1887-1957), discípulos de Cajal, se formaron con Alzheimer y Kraepelin en Munich.

- Conferencia de Kraepelin en BCL, el 30/12/1924, y fundación Asociación Española de Psiquiatría. Kraepelin critica los métodos de contención física y las celdas de aislamiento, y defiende la necesidad de una vigilancia realizada por personal abundante, los baños prolongados y algún fármaco, como la hioscina. Se adopta en España la clasificación de E. Kraepelin a instancias de su discípulo José Sacristán.

Cajal y la psiquiatría biológica - Dialnet

Historia de la AEN - Primera Etapa - Revista de la AEN ...

memorias de Emil Kraepelin- La Otra Psiquiatría

Adjunto texto resumido y comentado del texto original de E. Kraepelin:

- "Un manual para estudiantes y médicos" (1915) Cap. XIV. - "La locura (paranoia)”

de E. KRAEPELIN, Psychiatrie. Ein Lehrbuch für Studierende und Ärzte. Leipzig, J. A. Barth, 1915, pp. 1707-1779.

Fuentes en castellano:

- E. Kraepelin. Introducción a la clínica psiquiátrica. Prólogo Castilla del Pino, Edición de Manuel Desviat. “Clásicos de la psiquiatría”. Ed. Nieva. 1988.

- Clásicos de la paranoia. Neisser, Kraepelin, Gaupp, Legrand du Saulle, Sérieux y Capgras, Genil-Perrin, Clérambault. Textos seleccionados por J.M. Álvarez y F. Colina. Colección clásicos de la psiquiatría. Ediciones DOR. 1997.

“La denominación de paranoia, usa­da por primera vez en un sentido específico por Kahlbaum ­en 1863 y luego por von Krafft-Ebing y Mendel, to­ma el lugar del vocablo locura (Verrücktheit), más anti­guo, con el que se calificaba una forma de locura que se desarrolla en el ámbito de la razón”.

-Temario para discusión fenomenológica:

-¿cómo definir la paranoia?.

- ¿Clínica de la paranoia.

- ¿Los delirios de relación del sensitivo?

- ¿los Delirio de perjuicio del desconfiado-paranoico?

- El delirio de celos : celotipia delirante de la paranoia.

- Otras formas de paranoia: la hipocondría paranoide

- La megalomanía. Los inventores delirantes.

- “Delirios de alta cuna”, delirios genealógicos.

- Los delirios místicos y religiosos.

- Locura erótica”, erotomanía y la celotipia.

......//......

¿Génesis del delirio en la paranoia?

Nos plantea Kraepelin la siguiente pregunta:.

¿la paranoia es de origen intelectual, afectivo o pasional?

- Si la paranoia es de origen afectivo: “Psicosis afectivas y paranoia”.

¿La melancolía delirante nos lleva a la paranoia?.

- Ver "delirio melancólico" según H. Ey

- ¿La manía crónica genera paranoia o delirio megalomaniaco?

- Ver "manía psicótica o delirio maníaco" (de Regis, y Griesinger)

Según Griesinger, la locura era siempre el de­senlace de trastornos del humor previos. ¿delirio afectivo, psicosis afectiva delirante?

(Ver texto de Wilhelm Griesinger : "Patología y terapéutica de las enfermedades mentales". Editorial Polemos.)

Según esta posibilidad, cada psicosis se iniciaría con un episodio melancólico, y si no se produce la curación en un punto dado podría seguirse un período de excitación maníaca, de locura (paranoia o esquizofrenia), de confusión y finalmente una demencia.

- Ver término clásico de: locura "secundaria", como desenlace desgraciado de un trastorno mental que no llegó a curarse.

- Ver término clásico de: “locura general" (Callgemeine Verriicktheit), considerada como una expan­sión de un trastorno inicial más limitado sobre todo al es­tado anímico. A la “locura general”, se le contraponía una "locura parcial" , o formación delirante limitada a aspectos concretos.

Según Kraepelin, solamente las investigaciones de Ludwig Snell (1865), Kare Westphal (1893) y Wilhelem Sander (1878) en los años 60-80 del siglo pasado (¡siglo XIX¡) han conseguido que se reconozca también un origen primario de la paranoia: "primäre Wahnsinn", "originäre Verrücktheit".

Es pues la paranoia, una enfermedad pri­maria de la razón frente a la manía y a la melancolía, en las que se pueden constatar delirios, consecuencia del trastorno afectivo de base?.

¿Y la afectividad exaltada o melancólica de los paranoicos?:

“Las emociones observadas ocasionalmente en la primera forma se producían exclusivamente como "secundarias", a consecuencia del delirio o trastornos de la percepción” (dice Krapelin).

De la misma manera que la aparición de trastornos delirantes en las "enfermedades del humor o aní­micas" se creían secuelas derivadas de un estado de ánimo desequilibrado primario, alegre o triste.

Por ello era de gran importancia para el diagnóstico conocer, en cada caso, si el origen de la enfermedad se debía a trastornos del humor o de la razón. ¿delirio primario vs delirio secundario?

¿Existe la Paranoia aguda de Westphal.?

Karl Westphal (1878) añade a la paranoia de W. Sander, la forma hipocondríaca, la crónica y la aguda. En la "paranoia aguda", surge de forma repentina las alucinaciones y el delirio persecutorio, con cierta confusión mental, final rápido y tendencia a la curación (Werrücktheit)

-Crítica de kraepelin a la paranoia aguda, reactiva, o transitoria.

Especialmente funesto para el futuro desarrollo de la cuestión resultó ser el concepto de “para­noia aguda” , mencionado primero por Westphal, y al que se añadió más tarde incluso la paranoia “periódica” (nos dice Kraepelin)

El concepto original de la paranoia contó solamente con estados crónicos e incurables, así, favoreció enormemente la de­limitación del cuadro clínico.

Cuando ya no eran determinantes el desarrollo y fin de la enfermedad, quedaba como único indicio palpable de la locura la alteración de la razón, la aparición de ideas delirantes y trastornos de la percepción.

De esta manera se iban excluyendo toda una serie de cuadros, Amentia, delirio alcohólico y muchos otros, que pertenecen induda­blemente a la Dementia praecox o “esquizofrenia de Bleuler”, o a la locura maníaco-de­presiva, y que, desde el punto de vista clínico, no guardan relación alguna con la locura originaria o paranoia.

Que una enfermedad pueda presentar desarrollos agudos y crónicos nos lo enseña la parálisis (PGP), la Dementia praecox y, en cierto sentido, también la locura maníaco depresiva (trastorno bipolar) . Pero en todos estos casos, los episodios agudos representan solamente incidencias de un proceso en el fondo crónico; el diagnóstico referente al estado final sigue siendo, por regla general, el mismo para cada uno de estos procesos clínicos. (insiste Kraepelin)

Al menos, la mayoría de los casos de la llamada paranoia aguda no muestran ni un origen específico, ni un desarrollo y fin peculiar, ni otros indicios clínicos que permitan separarlos de otros cuadros. (serían episodios psicóticos agudos)

Nos insiste Kraepelin, que si se quiere mantener esta tesis sería más útil no aplicar el concepto de paranoia a esos cuadros clínicos –las formas agudas de psicosis y atípicas- para así no desdibujar ni las características esenciales de las formas universalmente reconocidas de esta enferme­dad, ni su transcurso insidioso, ni las perspectivas de curación poco favorables, ni tampoco la permanencia de construcciones delirantes.

Prevalencia de paranoicos en los manicomios de la época.

¿número de paranoicos en los manicomios?. (final del XIX y principios del XX)

¡la mayoría de los mal llamados “paranoias”, eran en realidad Dementia praecox ¡ (esquizofrenias) “Hubo un tiempo en el que el número de paranoicos en nuestros manicomios alcanzó el 70-80% de los casos”

Crítica de Kraepelin al diagnóstico de paranoia en los hospitales psiquiátricos.

“La detección de algunos delirios o trastornos perceptivos eran suficientes para su calificación clínica”.

“Es verdad que la observación misma mostró que, en muchos casos no se podía demostrar exactamente un sistema deli­rante sino que se manifestaban solamente episodios aislados, débiles, incoherentes y confusos”.

¿El paranoico oculta su delirio? (se pregunta Kraepelin)

“Para explicar la contradicción entre lo que se conjeturaba y lo que se hallaba se solía partir de la suposición según la cual aunque el enfermo sí presentaba un sistema delirante, no lo contaba por alguna razón, o, aunque tenía anteriormente un sistema, éste ya se había; “desmoronado''. En ese caso se trataría de un "antiguo paranoico”, que por edad, podría ser aún muy joven.

“La experiencia posterior ha demostrado que ambas suposiciones, aunque en algún caso se hayan podido producir, no han conseguido explicar la ausen­cia de un delirio sistemático en el inmenso número de presuntos paranoicos.

“Más bien quedó patente que se tra­taba aquí de cuadros clínicos acompañados, generalmente, no por formas de delirio sistemáticas sino confusas, con­tradictorias, cambiantes y pobres. En lo esencial se trataba de aquellas formas que se agrupan hoy bajo la denomi­nación de Dementia praecox ("esquizofrenia " de Bleuler) . Quizás pueda tratarse además en algunos casos aislados, de enfermedades seniles, epilépticas y sifilíticas. (añade Kraepelin)

¿Es unitaria la paranoia?.

- Cuando se retomaba para el diagnóstico de la paranoia la exigencia de un delirio, de alguna manera fijado y mentalmente elaborado, se mostraba que este todavía numeroso grupo de casos no parecía clínicamente unitario.

- Resaltó sobre todo el hecho de que el desarrollo de la enfermedad se acompañaba casi siempre de trastornos perceptivos, más o menos vivos, mientras que en un menor número de casos se mostraba que la formación de delirios se desarrollaba, permanentemente o durante años, únicamente a través de la interpretación enfermiza de los hechos reales, o de falsificación de recuerdos .

¿la paranoia es también alucinatoria? Se preguntaba Kraepelin

- Posible evolución de la paranoia alucinatoria a “demencia precoz o esquizofrenia”.

- Se intentaron explicar estas diferencias por la existencia de una paranoia alucinatoria , y de una paranoia combinatoria o simple.

- Algunos casos, preferentemente los de formas con trastornos perceptivos muy vívidos, presentaban la tendencia de pasar rápidamente a estados de debilidad mental, con delirios extravagantes, falta de discernimiento, embotamiento afectivo, e incoherencia. (procesos esquizofrénicos)

- Por el contrario, se constató que otros pacientes, sobre todo con delirios puramente combinatorios, se mantenían a veces durante decenios sin merma de su capacidad psíquica.

- El resto de casos, mucho más abundante, representaba las enfermedades "paranoi­des", un grupo aún no unitario, formado por componentes muy diversos.

- Kraepelin añade la paranoias atípicas a la Demencia precoz.

“Como su núcleo central fue formado por casos que demostraban clínicamente en muchos de sus rasgos, desarrollo y terminación una concor­dancia indudable con la Dementia praecox, creo que, y hasta que se clarifiquen las dudas, deberían de ser añadi­dos a la mencionada enfermedad como formas paranoi­des”

-Kraepelin denomina “ parafrenias” a una forma evolutiva diferente.

A raíz de la experiencia, tengo que separar nue­vamente dentro de las formas paranoides de la Dementia praecox algunos pequeños grupos por su diferente conformación en sus estadios finales a los que he denominado parafrenias (Paraphrenien).

-Gran variedad de formas paranoides. Según sus causa y evolución.

“La observación de las causas y evoluciones de las enfermedades paranoicas o paranoides muestra la existencia de la gran diversidad de éstas" sic

-Primer intento de subdividir, clasificar las paranoias.

a) “Un cierto número de casos que se deben, seguramente o muy probablemente, a ciertas causas externas”.

Eso ocurre, por un lado, en las psicosis alcohólicas y sifilíticas, y sobre todo en el de una serie de formas de locura psicógena (psicosis histérica de Wernicke).

Nos reserva­mos aquí el término de paranoia "verdadera" (echte Para­noia) solamente para aquellos casos que se desarrollan netamente a partir de las causas internas.

- ¿El delirio querulante como una forma diferente de paranoia?

- Hay enfermedades querulantes, que no deben entenderse como paranoia.

Con esto se producen dificultades peculiares, como ya se señaló antes, para la clasificación del delirio queru­lante.

Durante mucho tiempo se le consideró la forma de paranoia mejor identificada, pues en ésta resaltan la sistematización del deliro, su uniformidad e inquebranta­bilídad y la limitación del proceso a ciertas esferas de re­presentación, además del constante mantenimiento de la personalidad psíquica y la ausencia de manifestaciones de debilitamiento mental.

“Es indudable que existe en algún senti­do una marcada diferencia entre el delirio querulante y las otras formas de paranoia”.

“tal diferencia se manifiesta es­pecialmente en la conexión de dicho delirio con una causa externa concreta, y en los perjuicios jurídicos, reales o su­puestos, que causan fuertes emociones psíquicas”.

En este sentido se constata más bien una similitud con otras en­fermedades psicógenas, sobre todo con algunas formas de “psicosis carcelarias” (Gefängnispsyohosen) y de “neurosis derivadas de accidentes” (Unfallsneurose). (Sinestrosis)

“He creído que debe agregarse el delirio querulante, que se consi­deraba antes como una subforma de la paranoia, al grupo de las psicosis psicógenas, cercano a aquellas otras for­mas de enfermedades con características querulantes”. (sic)

- También la paranoia puede tener un origen psicógeno.

“En cierto sentido puede atribuirse a la paranoia también un origen psicógeno; ciertas experiencias vividas pueden al­canzar también aquí una influencia determinante en la formación del sistema delirante”.

“La diferencia radica solamente en que aquí las fuerzas desencadenantes para la elaboración enfermiza de las experiencias vitales depen­den del propio enfermo, mientras que en el caso de los querulantes es un acontecimiento externo el que suministra los supuestos determinantes para la formación del cuadro clínico”.

- También los delirios querulantes tiene base genética.

“bajo condiciones externas simi­lares, solamente una parte de las enfermedades toma esa orientación”.

“Las diferencias en la génesis del delirio que­rulante y de la paranoia se limitan así solamente a un cierto desplazamiento de la relación entre influencias externas psicógenas y causas internas de la enfermedad”.

“A ello se añade la peculia­ridad de los querulantes, basada en la lucha con el ordenamiento jurídico, que se ve empujada por un factor ex­terno a una formación concreta que se desvía del compor­tamiento de los paranoicos” .

-¿cómo definir la paranoia?. (según Kraepelin)

“Se trataría del desarrollo insidioso de un sistema delirante permanente e inamovible, surgido a consecuencia de causas internas, con total mantenimiento de la claridad y del orden en el pensar, en el querer y en el actuar. A la vez se produce un cambio profundo ante la vida , y por ese “desplazamiento” de la posición ante el mundo se ha elegido el nombre de “locura”. (“Verrücktheit” o “madness”, “folie”, “dementia”).

-La paranoia en la psiquiatría francesa.

“La evolución del concepto de la paranoia se ha desarrollado de una manera bien distinta en el psiquiatría francesa”.

“Los in­vestigadores franceses se esforzaban más bien en describir formas clínicas singulares”.

Se tenía en cuenta el contenido múltiple de las representaciones mentales, del “délire”, su origen a partir de trastornos perceptivos o interpretaciones delirantes (wahnhaften Deutungen), “interprétations delirantes”, su sistematización (délire systématisé) (delirio sistematizado), el estado físico general del enfermo ("folie lucide, raisonnante" o locura lúcida, razonante). Ver Trabajos de Falret y Lasègue.

- Jean Pierre Falret (1794-1870) . Describió el desarrollo pro­gresivo de la formación del delirio a partir de un período preparatorio, la sistematización, hasta, finalmente, la fijación uniforme del delirio, significando así una peculiari­dad del desarrollo que se encuentra a menudo en una pa­ranoia real, pero también en la Dementia paranoides y en las enfermedades parafrénicas

- Ernest-Charles Lasègue (1806-1883). Aportó el cuadro clínico del perseguidor perseguido, el persécuteurs-persécutés, que comprende sobre todo a los querulantes. « Du délire des persécutions » (1852) « maladie de Lasègue » une forme de paranoïa6.

- Valentin Magnan (1835-1916). Un esfuerzo por separar los trastornos mentales de los degenerados, de las formas creadas a partir de una base sana. La enfermedad paranoide característica del último grupo se corresponde al délire chronique à évolution systématique ( señalado an­tes en texto de Kraepelin) . Al primer grupo pertene­cen primero los perseguidores perseguidos y los querulan­tes, (de base “degenerada”) así como las formas de enfermedades delirantes que se alejan en mayor o menor medida por su formación "atípica" del modelo del “délire chronique”, por lo súbito del desarrollo, la interrelación de las diferentes orientaciones de los delirios y las desviaciones en su desarrollo. (formas esquizofrénicas)

Si bien ya no se puede reconocer hoy día las razones que sirvie­ron a Magnan para su clasificación, en la que separaba querulantes y verdaderos paranoicos de otras enfermeda­des paranoides, ésta significó un progreso decisivo. Ver: « Délire chronique à évolution systémique " . Avec Paul Sérieux : Délire chronique, Éd. Masson

- Emmanuel Régis (1855-1918). Estableció una “psychose systematisée progressive” que, con su desarrollo crónico del sistema delirante sin trastornos perceptivos , podría corresponder en lo esencial a la paranoia "verdadera". para distinguirlo de " Le délire onirique des intoxications et des infections"

- Précis de pyschiâtrie Doin, 1906 - 1082 páginas

- La Psychoanalyse des névroses et des psychoses Felix Alcan, 1922 - 404 páginas

- Paul Sérieux (1864-1941) Separó decididamente el délire d´interprétation del délire de revendication; al primero comprende exactamen­te nuestra paranoia y al último el delirio de querulantes. (nos dice Kraepelin)

· avec Valentin Magnan: "Délire chronique", éd.: Masson

· avec Joseph Capgras : Les folies raisonnantes: délire d'interprétation.

- Ernest Dupré (1862-1921) , han descrito finalmente un délire d´ímagination en el cual las puras imaginaciones, además de la falsificación de los recuerdos sin relación con hechos reales, serían la fuerza impulsora de la formación delirante. La Mythomanie. Mensonge et la fabulation morbides; La Pathologie de l'imagination et de l'émotivité .

- Clemens Neisser (1861-1940) (alemán) , Habló de la "paranoia confabulante".

“ Es cierto que las invenciones fantasiosas y las falsificaciones de los recuerdos juegan un papel importante en la historia de formación del delirio, pero no como mecanismo exclusivo". “Sí sólo predomina la fantasía y falsificación podría tratarse de mentirosos enfermizos o embusteros,mitómaniacos” según Dupré.

Bibliografía:

- “El delirio en la clínica francesa” . Ballet, Capgras, Clérambault, Falret, Lasegue, Magnan, Serieux. Textos seleccionados por F. Colina y J. M. Álvarez. Ed. Dorsa. 1994.

- "Clásicos de la paranoia". Neisser, Kraepelin, Gaupp, Lagrand du Saulle, Sérieux y Capgras, Genil-Perrin, Clérambault. J.Mª Álvarez y F. Colina. Ediciones DOR. 1977.

- GARRABE Jean. Le délire: une approche historique.

Clínica de la paranoia según Kraepelin .

¡ El cuadro clínico de la paranoia es relativamente pobre en rasgos ¡ (sic)

- La percepción y estímulos sensoriales suelen producirse en general sin mayores obstáculos, aunque las impresiones sean interpretadas de manera enfermiza.

- Los enfermos permanecen constantemente serenos, despiertos de mente y competentes.

- Los trastornos perceptivos verdaderos no pertenecen al cuadro clínico.

“ (sic) Tal como debo suponer des­pués de estudios recientes y de acuerdo con Sérieux”. (En uno de mis casos, en el que se producían trastornos de audición después de una larga enfermedad, resultó que existía. una probable enfermedad cerebral sifilítica).

-Por el contrario, los enfermos relatan con frecuencia experiencias visionarias aisladas o repetidas, que sitúan casi siempre de noche, a veces también de día, y supues­tamente ligadas a algún hecho singular acaecido. “Ven es­trellas, figuras brillantes, apariciones divinas”

-Es posible que se trate aquí, a menudo, de embelesamientos de en­sueño.

-En otros casos se reinterpretan acontecimientos naturales:

“en una luna llena aparece Dios, una nube toma la forma de un animal apocalíptico”.

-Algunas veces los relatos de los enfer­mos sobre acontecimientos pasados hacen sospechar falsificaciones de recuerdos; una enferma vio “el cielo abierto ya con cuatro años”.

-A veces, los enfermos reciben mensajes o revelaciones de Dios durante estos episodios. “a un enfermo le ha sido concedida la bendición de Esau en el hombro izquierdo y la de Jacob en el derecho”.Otros son amenazados por el diablo, son estrangulados, se producen luchas”.

-Tales episodios son interpretados por los enfer­mos invariablemente como hechos sobrenaturales, fuera de toda experiencia normal.

-Algunos enfermos aseguran estar constantemente en contacto con Dios, recibir de él revelaciones, pero no se trata nunca de trastornos auditivos, sino siempre de aparición de pensamientos de exhortación, de advertencia, de revelación, que se atribuyen como “voz de la conciencia”, a influencias sobrenaturales.

-La memoria y la capacidad de atención de los enfermos no muestran disfunción alguna, en temas no afectados por el delirio.

-Muy frecuentes son, sin embargo, las falsificaciones de los recuerdos estrechamente ligadas al ámbito de las representaciones enfermizas: Ora se trata de reinterpretaciones y transformación de vivencias, ora de apari­ciones de manifestaciones o de acontecimientos totalmente inventados en forma de imágenes de recuerdos.

“comunicados que le han sido transmitidos de forma misteriosa”,

-hablan también de “encuentros manteni­dos con personalidades destacadas”, -de vivencias de perjuicios y “ataques”, “extraños ataques a los que ha sido expuesto”.

-Es notoria la confianza absoluta y ciega mostrada hacia las manifestaciones de cualquiera sobre secretos importantísimos.

-A menudo se trata de acontecimientos enmarañados que se transmiten con todo detalle. “El celoso vio y oyó a su mujer pecar de la manera más desvergonzada con su rival”; “el enfermo fue alcanza­do por un tiro que le quitó el sombrero y le tiró al suelo; a la vez apareció alguien con un cuchillo para desfigurar su cara y volverla irreconocible”.

Lo aventurado y lo manifiestamente inverosímil de las manifestaciones hacen que la falsificación de recuerdos sea fácilmente reconocible.

A éstos pertenece lo relatado por pretendientes al trono, y que se refieren a premoniciones recibidas en su juventud en relación a su nacimiento y sus derechos.

Difícil diferenciar, en ocasiones, los hechos reales de invenciones delirantes.

Cuando se habla con gran seguridad sobre percepciones que se ubican en el marco de lo posible o incluso de lo probable, puede ser extraordinariamente difícil descubrir la causa patológica de los recuerdos falseados.

Así, por ejemplo, se tendrán siempre dudas en el caso de Delirios de celos respecto a si supuestos indicios sospechosos, incluso aparentes confesiones de maridos, se basan en hechos reales, o en invenciones delirantes.

“el papel de la falsificación del recuerdo en la paranoia ha sido muy minusvalorado”. Son, en apariencia, igualmente la expresión de fal­sificaciones de recuerdos tal como ocurre en lo expuesto a propósito de la Dementia praecox y de la parafrenia.

-La valoración psíquica de acontecimientos actuales está influida por los procesos delirantes en un grado más elevado que en las imágenes del pasado.

-Clínica de la paranoia: Delirio de relación.

(recordar el “delirio sensitivo de referencia” de Kresthmer )

delirio de relación” (Beziehungswahn).

- Numerosas impresiones y acontecimientos no son aceptados como cotidianos sino que son relacionadas con el propio bienestar y malestar (Wobl und Wehe).

- Son sobre todo las acciones humanas el objeto de interpretaciones prejuzgadas.

Las expresiones y las miradas de los transeúntes, un ademán y un encogimiento de hombros tienen para el enfermo un sentido misterioso, de pronto torturante y atormentador, de pronto elevador y gratificante.

- Con ello se le quiere ofender, reñir, ridiculizar, advertir, elevar la moral, ha­cerle llegar una noticia importante.

- Una palabra cogida casualmente, una observación hecha en la mesa de al lado esconden insinuaciones; se trata del "lenguaje habitual por imágenes"; "creían que no les entendía", opinaba un enfermo.

- Las conversaciones de los compañeros de mesa insinúan veladamente un entendimiento secreto; el enfermo nota que “hay algo, pero no sé qué es”.

- Las mismas expresiones amenazantes propalan tam­bién brutalmente con toda intencionalidad. ("divulgación de algo que está oculto")

- En ocasiones concretas: se silban ciertas canciones de manera ostentosa para señalar así pequeños episodios del pasado del en­fermo, para darle indicios sobre su proceder.

- En las obras de teatro, en los últimos seriales publicados en los periódicos, se encuentran expresiones relativas a su vida; el predicador en su púlpito o un candidato de las elecciones hacen alusiones inequívocas a su persona.

- Se encuentra de pronto siempre con las mismas personas que, aparentemente, le observan y le siguen, simulando casualidad; le miran fijamente, carraspean, tosen por su causa, escupen delante de él o le esquivan. En los locales públicos ale­jan de él o se levantan en cuanto él aparece, le miran de soslayo y le critican.

- Los cocheros, los revisores del tren y los obreros hablan de él.

- En todos los sitios dirigen la atención sobre él; su manera de vestir, a pesar de ser po­co usual, es copiada por muchos desconocidos.

- Algunas ob­servaciones que ha dejado caer se tornan inmediatamente comentarios públicos.

Uno de mis enfermos señaló el ama­rillo como color de la razón; al día siguiente todo el mundo llevaba rosas amarillas para advertirle, al ser la rosa el símbolo del silencio, que obre inteligentemente y se calle. "¡Quién quiere enumerar todo lo que aquí me habla¡”.

Todas estas experiencias, sin que importe su contenido, parecen "a todo no iniciado totalmente naturales", como casualidades, pero el enfermo nota, con demasiada cla­ridad, que “todo se "hace" con rebuscada inteligencia”, que se trata de "la producción artificial de casualidades" tras las cuales se esconde algún ataque vil, una acción de gobierno importante.

-Este juego es urdido, naturalmente, con mucha inteligencia para confundirle o para no revelar antes de tiempo grandes proyectos de futuro.

- En cuanto pide abiertamente explicaciones a alguna persona y hace entender que ha descubierto todo, ésta se hace la inocente y busca excusas

“hablan y actúan siempre con rodeos y con insinuaciones veladas”.

- La gente se le acerca con ama­bilidad para engañar su atención, le enreda en conversa­ciones extrañas, le vienen con simulaciones que esconden intenciones que él reconoce de inmediato.

Caso clínico: diario de una enferma que creía ser el punto de mira de una asociación secreta para el fo­mento de la pederastia:

"Es evidente que una organización con estos objetivos, haga todo lo posible para que éstos no trasciendan al público y por ello intente hacer proselitismo de manera. escondida o simbólica". Así, por ejemplo, me habitué en aquel entonces, tal como suelen hacerlo todas 1as personas, a algunas expresiones estereotipadas, entre otras: "¡Seguramente" y "¿Es increíble¡", y mira por dónde, pu­de encontrar ambas expresiones y algunas más en una rápida cascada, como título de un anuncio bien resaltado en una gaceta. Naturalmente tenía que sacar la conclu­sión de que la casualidad y mi vida se componen día a día de casualidades, de tal manera que se tornaba finalmente en una doble vida, de lo más fantástico. -¡Es increíble¡-" (sic)

Ver pensamiento mágico y paranoia.

- Muchas veces se aceptan relaciones íntimas, entre dos acontecimientos casualmente sucesivos. Un enfermo pre­sentó al primer ministro de Baden un escrito en el que se señalaban territorios del mundo aún no ocupados, inmediatamente después se inició la colonización de Alemania.

-A veces, algunos fenómenos de la naturaleza alcanzan para el enfermo un significado especial.

Así: El rielar peculiar de las estrellas, el cambio del tiempo, el vuelo de los pájaros o el sonido de las campanas simbolizan de alguna ma­nera la dirección de los acontecimientos o el futuro de la vida del enfermo. Le asustan o animan, contienen amena­zas y promesas.

Normalmente se trata de hechos aislados durante los cuales el enfermo se encuentra en un estado de ánimo especialmente receptivo.

- Aquí se presentan ne­xos de unión con la habitual superstición, que a su vez re­laciona hechos casuales del entorno con el destino propio; piénsese en móviles que podrían llevar a un individuo a intentar ganar la lotería con ése o aquél número

-Paranoia y delirio de identidad. “confusión de personas”.

Las interpretaciones delirantes llevan a veces a extra­ñas confusiones de las personas, sin que entren en juego parecidos físicos.

Ver los siguientes fenómenos de hiperindentificación. (de Sosias, de Fregoly, de suplantación) Capgras, Fregoli y delirios falsa identidad. - jldiasahun2

“Un oficial caballero que pasa es un prín­cipe, que quiere así hacerme una señal”.

“una dama sentada en un carruaje es una princesa que intenta ponerse en contacto conmigo”.

“Mis per­seguidores, que aparecen por doquier, son reconocidos in­mediatamente por mí, a pesar de sus disfraces y sus cambios externos”.

“también la amante secreta puede adquirir múltiples personalidades”.

Además de las falsificaciones de recuerdos y de las interpretaciones delirantes podemos considerar la inclina­ción a imaginaciones enfermizas, tal como han sido des­critas por Dupré y Logre(1) como délire d 'imagination .

(1) Dupré et Logre, L'Encéphale, 1911, 209. « Les délires d'imagination ».

- Patología de la imaginación en la paranoia

También las personas sanas pueden sufrir, con o sin motivo externo, presentimientos inquie­tantes; pueden construir castillos en el aire, imaginarse futuras felicidades y aceptar con satisfacción señales bienaventuradas.

- Mientras que los sanos son siempre conscientes de lo irreal y lo contemplan a través de la re­flexión, al enfermo se le asemejan como expresión fiable de la realidad. Ganan una influencia decisiva sobre su pensar y actuar, no son rechazados por la reflexión y la experiencia sino que se tornan a su vez, y de manera de­cisiva, en bagaje de recuerdos, en sistematización de acontecimientos personales y en concepciones del mundo”

El trastorno de la razón que domina el cuadro clínico de la paranoia es clasificable en dos orientaciones: “La autorreferencia y el egocentrismo en la paranoia”

Impronta autorreferencial y egocéntrica del deliro.

- El enfermo es el centro de un entorno que se ocupa de múltiples maneras solamente de él y de su des­tino.

- Todo lo que ocurre a su alrededor no es casual ni indiferente sino que tiene una relación profunda con él.

- le falta la capacidad de calibrar los resulta­dos de su imaginación con la regla de la experiencia coti­diana, pues poseen para él aquella seguridad inmediata de la fe que no deja lugar a la duda.

- El delirio suele madurar aquí lentamente y a lo largo de muchos años.

- Al principio se mantiene en el mar­co de sospechas recelosas, orgullo altivo, esperanzas ínti­mas, que se nutre cada vez más de una sistematización prejuzgada de la experiencia vivida y se fija más y más.

- Ocasionalmente, bajo la influencia de circunstancias espe­ciales o determinados estados de ánimo, parecen producirse avances intermitentes del delirio, siempre y cuando los relatos de los enfermos sobre tales acontecimientos no sean deformados con posterioridad por falsificaciones de recuerdos.

- Con motivo de algún hecho se les cae la venda de los ojos; súbitamente le son desveladas conexiones se­cretas y revelaciones que les muestran el presente y el futuro.

- Otras veces puede detenerse el delirio durante mu­chos años; las mismas representaciones son relatadas sin mayores variaciones y como mucho adornadas por algunas falsificaciones de recuerdos, pero sin ser enriquecidas por nuevos episodios delirantes.

-Desarrollo y sistematización del delirio paranoico.

- El delirio de los paranoicos se "sistematiza" con regula­ridad, es trabajado intelectualmente y en lo esencial es co­herente, sin que se presenten mayores contradicciones in­ternas.

- Los enfermos se esfuerzan en obtener una visión egocéntrica, deformada de su posición ante el engra­naje de la vida, una especie de visión del mundo.

- Relacio­nan diferentes experiencias y buscan la causa y el efecto, los motivos y las relaciones.

- Las confusiones y las contra­dicciones son eliminadas, en lo posible, por una sistematización equilibrante, de manera. que se origina una edifica­ción del delirio que, a pesar de las impro­babilidades e inseguridades, no suele contener un imposi­ble aparente y absoluto.

- Los enfermos están incluso abier­tos, hasta cierto punto, a objeciones. Aunque saben refu­tarlas basándose en sus experiencia internas y externas, reconocen, sin embargo, la necesidad de probar sus afir­maciones y defenderlas ante las dudas.

-Delirio irreductible e inquebrantable.

- Esta elaboración interna del delirio implica que éste se convierta en una parte de la personalidad y penetre hasta el tuétano en el enfermo. Con eso se rela­ciona su inquebrantabilidad.

- A pe­sar de que los enfermos admiten no poder aportar nunca o solamente raras veces una prueba inapelable que de­muestre la veracidad de su afirmación, cualquier intento de convencerles de lo delirante de sus ideas se estrella contra un muro.

- Acaso admiten que solamente desde el punto de vista de ese convencimiento personal, pueda ad­quirirse el conocimiento de la relación interna de todas las casualidades aparentes, convencimiento que "existió en una ocasión como imperturbable y así permanecerá", como decía un enfermo.

"Vivo en la ilusión de que no se trata de una ilusión".

- Por eso, un enfermo intuye a veces que un no iniciado no puede seguir su razonamiento y te­me que sus perseguidores puedan aprovechar esa circuns­tancia para declararle afectado por un delirio de persecu­ción.

Conciencia de enfermedad en la paranoia?.

¿justificación delirante de su enfermedad?

- Nunca se habla de enfermedad, aunque un enfermo opina que ahora sabe que es un enfermo mental ya que:

"mientras que un hombre se sepa aún separado del santo Dios viviente, su creador y sostén, por sus pecados y culpas o por su espíritu maligno que vive solamente pa­ra comer y beber, es decir, no se sepa unido en espíritu a Dios y por ello no justificado por el espíritu santo, es na­tural que se sienta un enfermo mental".

Naturalmente, esto no es un reconocimiento de la en­fermedad sino una interpretación desviada tras la cual se ve perfectamente la presunción de una comprensión extremadamente severa e integrista de la relación con Dios.

"Ante la Santa Trinidad todo hombre es un enfermo mental".

- La incorregibilidad básica de las representaciones deli­rantes es considerada, con relativo acierto, como caracte­rística principal de la paranoia.

*Por un lado, Friedmann ha descrito unas "formas de paranoia benignas" en las que el delirio retrocede paulatina­mente después de unos años.

*Gaupp ha se­ñalado casos de "paranoia abortiva" (abortive Paranoia) en los que se forman delirios menos rígidos bajo la in­fluencia de destinos poco agradables, que pueden desvane­cerse nuevamente sin una rectificación aparente.

La Paranoia Benigna. Recordando a los Clásicos. "Benign paranoia". María del Prado Ordóñez Fernández. Rev Clin Med Fam vol.4 no.2 Albacete jun. 2011

- "La reacción primitiva de referencia" de Kurt Schneider

- "Delirio sensitivo de referencia" de Kretschmer (algunos casos)

- "paranoia benigna" de Friedmann 1905:

- "delirio de referencia circunscrito", Wernicke (que surgen directamente de una vivencia real, y que contienen su núcleo en dicha vivencia, .. estas vivencias, que muchas veces no faltan ni en la vida psíquica normal y sana, conducen al delirio de referencia a causa de la intensidad del afecto que las acompaña1.

- "paranoia abortiva" Robert Gaupp 1909:

- Paranoias "burdas", tipo "delirio de suposición" (descrito por Tanzi)

- Delirio de interpretación atenuado, variedad resignada (Rousseau)

- Sin embargo, habrá de tenerse en cuenta que la no in­fluenciabilidad del delirio paranoico difícilmente pueda es­tar presente de antemano.

Podemos suponer que el delirio crece lentamente durante largos años de prepa­ración, que los enfermos se resisten ante las sospechas que les asolan y las rechazan, para, después de largas lu­chas internas, ser definitivamente vencidas.

Por ello no puede negarse básicamente la posibilidad de que la evo­lución de su mal se forme a través de ese tiempo de pre­paración con formaciones delirantes cambiantes.

¿existen formas súbitas de formación del delirio?.

A través de una percepción delirante, una intuición súbita, un “despertar repentino” al delirio.

Estado de ánimo de los delirantes: alteración del humor en la paranoia.

- El estado de ánimo de los enfermos se corresponde ge­neralmente con el contenido de los delirios descritos por ellos.

- Algunos son tímidos, recelosos, malhumorados e irritados, otros están seguros de sí mismos y son confia­dos.

- A menudo ni siquiera se observa alguna matización llamativa en su estado de ánimo, apareciendo éste más claramente con la manifestación de las ideas delirantes.

- Las alteraciones más fuertes del equilibrio anímico no pertenecen al cuadro clí­nico, aspecto que quiero resaltar en contraposición a lo expuesto por Specht.

- No obstante, puede afirmarse, de acuerdo con Bleuler (*) y Specht, que las tensiones del estado de ánimo juegan un papel fundamental en la for­mación del delirio paranoico, aunque considero exagerada la tendencia de Bleuer en afirmar que ciertos "complejos afectivos" , "estados catatímicos", constituyen el punto de partida del delirio pa­ranoico.

(*) E. Bleuler : « afectividad, sugestibilidad, paranoia ». Ediciones Morata. 1969. (prólogo de Bartolomé LLopis).

ver afectividad y paranoia.

Ver afecto de F. Fish. "oleajes de emoción que se corresponden con una vivencia".

- Specht: "afecto patológico"

- Störring: "afecto delirante"

- Leonhard. "afecto paranoide"

- Sandberg (1896). "afecto suspicaz"

- Bleuler: "catatímico". (deformación catatímica realidad, que puede causar delirio 2º)

- Fish F. Clinical Psychopathology: Signs and Symptoms in Psychiatry. Bristol : J. Wright. 1974.

- Paranoia, personalidad y psicosis. F. Rebok, , E. José Díaz, M.L. Pérez Roldán. Alcmeon, Revista Argentina de Clínica Neuropsiquiátrica, vol. 15, Nº 2, 2008, (121-126)

-Una estrecha relación con el estado anímico.

Kraepelin cita a Hans-Wolfgang Maier (1, 2) y las formas "catatimicas".

"El contenido de la paranoia muestra, aunque desarrollado de una manera enfermiza, una sintonía notable con los temo­res, deseos y esperanzas. experimentados, a partir de un sentimiento de inseguridad y de afán de felicidad, también por personas sanas, de tal manera que uno está tentado aquí a creer en un origen parecido"

(1) "WHAT IS PARANOIA?." Stanley Abbot. American Journal of Psychiatry, 71(1), pp. 29–40

(2) H. W. Maier y Manfred Bleuler. Directores of the Burgholzli , después de E. Bleuler.

Aspectos afectivos y catatímicos de la paranoia.

- Desde la baja autoestima: el paciente tiene el temor de ser despreciados, ridiculizados,

amenazados por la persecución planificada, ser engaña­dos en el matrimonio.

- Des la alta autoestima: por otra parte con la convicción feliz de tener una procedencia noble, ser el elegido de un gran personaje, el inventor y salvador de la patria, el lla­mado por Dios.

Conducta normalizada y adaptada a nivel social en la paranoia.

-El proceder y el comportamiento de los enfermos se mantiene a menudo sin trastornos aparentes.

-Casi siem­pre son capaces de ganarse la vida sin llamar la atención en su entorno.

Conducta extravagante, extraña o bizarra de algunos paranoicos.

(Recordar a nuestro Don Quijote de la Mancha)

Sin embargo, -nos dice Kraepelin- se presentan pon frecuencia algunas rarezas en su conducta. Así:

- Un enfermo se comuni­caba solamente por escrito, y esto cuando le era posible ya que necesitaba tranquilidad y comunión con Dios; se­guía a menudo ayunos de varios días y explicaba:

"Ayunar y orar nunca debilita al hombre, más bien lo contrario: fortalece el espíritu, limpia el corazón y libera al hombre de su naturaleza pecaminosa".

- Muchos enfermos se retiran, se sumergen en libros, confeccionan largos escritos; otros vagan errantes, cam­bian a menudo de trabajo, aparecen de pronto aquí y allá. Tienen poca inclinación a una ocupación regular y perma­nente.

- Muchos enfermos no consiguen realizar nada bien, a pesar de tener buenas disposiciones; sufren fracasos en todas partes, hacen manifestaciones que des­bordan sus condiciones y se ocupan, sin suficiente capacidad intelectual y conocimientos, de las más complicadas cuestiones.

- Otros se confrontan con la ley, en los juzgados, o atacan a su perseguidores.

¿Es contagiosa la paranoia?

- Posibilidad de un delirio comunicado, compartido, o inducido. “Folie à deux”.

A pesar de todo, no pocas veces son capaces de influir considerablemente en su entorno, de tener un cierto reconocimiento, de convencer a algunas personas de lo correcto de sus representaciones delirantes e, inclu­so, de convertirles en seguidores entusiastas, tal como he­mos relatado ya más detalladamente en el capítulo relati­vo a la locura inducida.

¡paranoico con éxito y público¡

Bibliografía textos clásicos:

Ver texto original de Charles Lasègue y Jules Falret. “la folie à deux” (1877).

- “alucinar y delirar” Tomo I. Edición de J. Carlos Stagnaro. Ed. Polemos 2006.

- E. Regis. La folie à deux ou folie simultanée. Paris : J.-B. Baillière, 1880.

- Jacques Lacan, « Motifs du crime paranoïaque : le double crime des sœurs Papin », Le Minotaure, no 3, décembre 1933.

- El paranoide y su psiquiatra.

¿peligrosidad del paranoico?. Escasos actos criminales, y riesgo de suicidio.

- Por regla general los enfermos entran tarde en contacto con el psiquiatra, si es que llegan a hacerlo, y en este caso lo hacen esporádicamente y cuando han llamado la atención u ocasionado algún escándalo por algún acto de­terminado por su delirio.

- Suelen tener el suficiente grado de autocontrol como para poder evitar cualquier contro­versia con la ley.

- Además, nunca se encuentran tan ator­mentados para verse empujados, debido a tensiones inter­nas, a realizar crímenes brutales.

- Por ello se limitan a ac­tos relativamente inocentes: insultos, amenazas, anuncios en periódicos, denuncias a la policía, intentos de llegar hasta personalidades, prácticas religiosas ilegales, explotación de personas en base a sus pretensiones deliran­tes.

- De tanto en tanto se producen también intentos de suicidio. (kraepelin dixit)

- Salud física y paranoia.

- En el terreno físico no se presentan desviaciones palpa­bles; el apetito y el sueño permanecen por regla general sin trastornos.

- Sin embargo, algunos enfermos presentan múltiples achaques hipocondríacos: se quejan de nervio­sismo, de presión craneal, de trastornos digestivos, y res­ponsabilizan de ello a las prescripciones médicas.

- Paranoicos que acuden por esta razón a curas raras, a veces de propia inven­ción.

(Posibilidad de una "paranoia hipocondríaca y reivindicativa").

- Riesgo de malnutrición por dietas radicales, o rechazo a ingesta por temor de envenenamiento.

- Delirios de infestación, de contagio de ETS

- Delirios de envenenamiento.

- Delirios de la hipocondría delirante.

(Explorar alucinaciones olfativas, gustativas, en todo paciente. N.T.)

-Formas clínicas y clasificación de la paranoia.

- La clasificación clínica de los cuadros de la paranoia presenta, espe­ciales dificultades pues existen, tal como hemos conside­rado, tantas formas como enfermos.

- En efecto, la singularidad personal, -el papel de la personalidad en la paranoia- relativamente poco afectada por la enfermedad, tiene una amplia influencia sobre el desarrollo de la enfermedad.

- La diversidad de los rasgos singulares se hace mucho mayor que, por ejemplo, en el proceso de la parálisis (P.G.P.) que es bastamente destructivo, o incluso en la Dementia praecox o esquizofrenia.

- Sin embargo, se repiten al menos cier­tas orientaciones genéricas del delirio de manera tan re­gular que pueden servir de referencia para una diversifi­cación del material de estudio en algunos subgrupos más pequeños.

-Dos tipos principales: delirio de perjuicio y de ideas de grandeza.

- “La forma más usual adoptada por la paranoia es la del delirio persecutorio”.

- Es posible que el enfermo, que se siente desde hace tiempo postergado, injustamente tratado, oprimido, insuficientemente considerado, observe que en esa o aquella circunstancia no se le ha tratado con la misma amabilidad de antes, que la gente se muestra pre­venida, que le evitan y que no quieren tener que ver nada con él a pesar de algunos gestos amistosos fingidos.

- Crece su susceptibilidad y su desconfianza; em­pieza a prestar atención al comportamiento de su entorno y encuentra, poco á. poco, numerosos indicios de que se intenta sistemáticamente perjudicarle por todos los me­dios, minar su posición, convertirle en un imposible.

- "Puedo leer la opinión de la gente en sus caras y oigo muy bien".

- Se le observa y se le vigi­la, se envían detectives tras él para recoger material en su contra. En la calle tiene la sensación de tener que "co­rrer baquetas" (antiguo castigo infligido a soldados por conducta deshonesta, a modo de infamia)

- La gente le echa mira­das de desprecio, silban y se ríen de él, le retan y buscan irritarle. - En las observaciones inocentes se esconden mal­dades; naturalmente no lo dicen, ni mencionan nada en concreto.

- En los pasquines aparecen mofas cáusticas; en todos los sitios se azuza y se calumnia, se pica y se veja.

"Todo es mentira, engaño e hipocresía; no me fío ya de nadie; nadie me quiere bien", sic.

- Se le tra­ta de la manera más desdeñosa, imitan su voz en tono de burla, le ponen motes, se le silba como a un perro, le ti­ran bolas de nieve y piedras.

- Se trata de una confabula­ción; todos tocan el mismo silbato; manus manum lavat, decía un enfermo.

-A veces el delirio es reforzado por fal­sificaciones de recuerdos.

-El modo y el alcance de las triquiñuelas constantes son muy variados.

Los inquilinos, dan nombres falsos, no pa­gan, colocan botellas de cerveza delante la puerta, las ti­ran a la calle para que la gente crea que el enfermo es un borracho.

Sus cartas son abiertas, leídas, sustraídas; un enfermo recibía de la Autoridad un aviso falso y negativo instado por su enemigo.

Los envíos a clientes son estro­peados y ensuciados de manera que se producen quejas permanentes. La chimenea es taponada, sus botas son da­ñadas, los vestidos y las ropas son desgarrados. Se pier­den procesos judiciales por intervenciones hostiles, los abogados son sobornados; se producen intrigas respecto al dinero, mentiras y estafas; el inquilino es incitado a no pagar los alquileres.

Se siembran calumnias sobre el en­fermo, por ejemplo que su enfermedad se deba a excesos, que es sifilítico, que se dedica a la pederastia.

Se han en­viado fotografías suyas a los burdeles para señalarle co­mo cliente habitual; se han publicado facturas falsificadas como si bebiese diariamente cantidades ingentes de alco­hol.

- Con estos procedimientos se le echa de los trabajos, se le priva de sus bienes, de su herencia y se procura se­ducirle para realizar barbaridades sexuales, onanismo, volverle loco y quitarle del medio.

- Los médicos son sobor­nados y suministran medicamentos dudosos.

- Hay veneno en la cerveza; la comida tiene un sabor muy sospechoso y produce dolor de estómago, mareos y zumbidos; "ya sé de qué se trata". Sic

Se amplía el círculo de los perseguidores cada vez más.

- Cambio de domicilio en la paranoia: alivio temporal.

Cuando un enfermo cambia de paradero se encuentra por un tiempo más tranquilo, pero nota rápida­mente que la gente le trata como a una personalidad previamente anunciada, que está perfectamente informada sobre su vida anterior.

- A través de insinuaciones se tejen hilos misteriosos desde su entorno anterior hacia el entor­no actual. Se le espía en todas partes.

- Frecuentes delirios de falsa identificación, “sosias” y “suplantación”.

- Algunas personas, que reconoce perfectamente a pesar de haberse puesto un disfraz, barbas postizas y pelos teñidos, le siguen paso a paso de tal manera que su posición es a menudo "peor que la de un perseguido por pasquines"; es un "boicot" y tribunal secreto que me condena.

Elaboración del delirio y búsqueda de culpables: “el perseguidor, el acosador”.

- En relación con estas percepciones, el enfermo se suele hacer las ideas más raras respecto de los causantes y del alcance de las persecuciones dirigidas contra él. ¡búsqueda de un culpable¡. “quienes son, qué quieren”,

- A veces se considera como fuerza impulsora a una persona determinada, a un amante infiel, a la antigua novia, a la cuña­da, a un compañero o al alcalde.

- O bien, se trata de maso­nes, social-demócratas o alguna otra sociedad secreta.

- Naturalmente, éstos disponen de enormes poderes, disponen en todas parte de cómplices; participan en la conjura no sólo personas de la calle, sino funcionarios, juzgados, po­licía, sacerdotes, médicos, periodistas y escritores.

(recordar la época cultural y el tiempo vivido por Kraepelin y sus paranoicos).

Veamos una muestra del extracto de una carta de una enferma de paranoia:

"Desde hace catorce años que resido aquí he sufrido un martirio que no tiene parangón. Era un asunto de malver­sación de herencia la causa por la que se presentó lo peor que uno se pueda imaginar y lo más astuto para declarar­me loca y conseguir quitarme el sustento, el crédito y el honor"

"Esos actos irresponsables son llevados a cabo de día y de noche por la policía secreta y sus cómplices, fe­meninos y masculinos, jóvenes o viejos, pobres o ricos; to­dos tienen que ayudar; ¡se trata de la policía!"

" La persecu­ción fue ordenada en todas las casas y barrios y no se tu­vo consideración ni siquiera con una viuda entrada en años"

"Desde que estoy en Munich me han sido retenidas todas las cartas, leídas y entregadas sin sello; cartas rela­tivas a herencias me han sido substraídas de tal suerte que nunca pude estar presente a la hora del reparto; se hace todo lo posible para que nadie me vea y nadie entre en contacto conmigo, es terrible e increíble que puedan pasar estos hechos tan horribles, realizados por ciertos abogados que han malversado mis dineros; naturalmente cuentan con cierta policía, con el juzgado, que les facilitan sus fechorías para que no se lleguen a conocer; además son ricos, por lo que pueden sellar la boca a muchos crí­menes"

"Al llegar a Munich encontré mi vivienda en gran desorden, aunque la dejé absolutamente pulcra antes de partir. Los muebles tenían una capa de polvo y suciedad, mi cama estaba deshecha, todos los muebles abiertos a pesar de haberlos dejado cerrados con llave, de haber ce­rrado el armario de llaves y llevármela; en la cocina, el espejo tan bonito estaba hecho añicos"

"Se llegó tan lejos que tenía prevención en comer algo ya que, después de esas gamberradas, se es capaz de todo lo que se pueda imaginar de terrible y ruin ... ".

-Paranoia e hipertrofia del yo: la gran autoestima del paranoide.

Por otra parte, existe a menudo un orgullo desmedido.

(ver “paranoia orgullosa” de Guslain y Giné y Partagas)

- El enfermo es muy religioso, más inteligente que los demás, entiende todo mejor, rinde "literalmente el doble", quería ser algo grande, ser respetado, distinguido, adquirir una posición más elevada.

- Una enferma tenía el convencimiento de que "en algún lugar ha de colgar dine­ro"; otra afirmaba que tenía que exigir grandes sumas co­mo compensación, como herencia del padre de su hijo ile­gítimo.

-Ánimo, estado de humor del paranoico:

- El ánimo de los enfermos está casi siempre excitado, irritado y amargado.

"Para mí no lucía el sol y tampoco lucirá más", explicaba un enfermo.

"la vida es horrible; para mí permanece sin amor. ¡Los hombres son malos; ya en el niño se esconde maldad y falsedad, desprecio y burla"

¿Porqué se habla siempre de mí y se escupe delante de mí?

“¡Nadie me puede ver, ni me quiere ver; así es".

- Valorar estados de exaltación maniforme y depresión en la paranoia.

Conducta de Huida, confrontación y querulancia en el paranoico.

- Naturalmente, el enfermo intenta por todos los medios eludir las persecuciones, cambia de lugar y de trabajo, presenta denuncias, adquiere armas y perros para su protección.

Dirige informes querulantes a la autoridad, a los ministros, al duque y al emperador; en ellos emplea generalmente un lenguaje altisonante: habla de "gobierno marrano y Estado asesino", exige el cese y castigó de sus enemigos y demanda grandes indemnizaciones.

- Además intenta estigmatizar a sus enemigos a través de la prensa y de los pasquines y defenderse de las acusaciones ocul­tas.

Conductas de gran resonancia social y espectacularidad social.

- Se encamina también hacia actos espectaculares para llamar la atención sobre el peligro que él mismo corre, ocasiona tumultos, envía peticiones a los representantes del pueblo e intenta llegar hasta el rey.

Conductas de suicidio y agresividad en la paranoia.

- Algunos enfermos intentan suicidarse.

- otros piden públicamente explicacio­nes a sus supuestos enemigos, les insultan, les amenazan violentamente haciéndose necesaria la intervención de la policía.

Circunstancialmente siguen medidas disciplinarias al no reconocerse una causa clínica de sus actos, lo que amarga aún más al enfermo.

"¡Primero, un tipo cualquie­ra veja durante años a un hombre valeroso y diligente, y cuando éste, llegado al límite y sin posibilidad de ayuda decide actuar en defensa propia, entonces, castigo, severo castigo¡ ". sic

¡la peligrosidad real de paranoico es mínima, a pesar de su conducta llamativa¡.

(salvo casos excepcionales de homicidio paranoide, o regicidio paranoide: “paranoia homicida”)

(ver también Tesis de Lacan.Caso Aimé” (agresión de una paciente erotomaniaca) y “la paranoia de autocastigo”.)

- los enfermos de parenoia se suelen comportar ordenada­mente y no realizan actos violentos serios, salvo los antes citados, pierden la libertad, por regla general, solo pasaje­ramente.

- En su comportamiento son ora apasionados, vivaces, locuaces y ágiles, ora reservados, malhumorados y negativos.

- Mantienen inquebrantablemente sus represen­taciones delirantes aunque no hablen de ello durante un tiempo. Quiere seguir siendo la mala conciencia de sus enemigos, decía un enfermo.

- Solamente después de de­cenios de enfermedad puede, acaso, remitir la tensión in­terna y la viveza de su delirio sin que se produzca una rectificación de su concepto paranoico de la vida.

(ver mecanismos de defensa del paranoide: “formación reactiva y paranoia”.)

El delirio de celos : celotipia delirante de la paranoia.

Kraepelin sigue a Karl Jaspers.

"Escritos psicopatológicos".Ed. Gredos, Madrid, 1977.

caso clínico: “paciente relojero " capítulo: Delirio celotípico paranoide”

Ver Historia de los celos: celotipia de Luis Vives.

- El enfermo em­pieza a creer poco a poco en la infidelidad de su mujer, constata ciertos hechos que refuerzan cada vez más sus sospechas.

- La mujer le parece más fría, reservada, discu­te y riñe; sale cuando quiere al café y al teatro, visita sospechosamente y con frecuencia a un pariente o vecino, también en horas extrañas y durante un tiempo exagera­do. A la vuelta a casa está confusa, viene con pretextos.

- La gente hace insinuaciones, hablan con un tono exageradamen­te amable, de tal manera que se tiene que sospechar; se trata de "pruebas espirituales". "Son muchas cosas que, todas juntas, forman una cadena de pruebas", explicaba un enfermo. Otro, que consideraba a su hermano un ri­val, tenía dolores al cohabitar con su mujer ya que su hermano había sido contagiado; "puedo explicarme todo el proceso mental", decía.

- Las falsificaciones de recuerdos juegan aquí, general­mente, un papel destacado.

Un enfermo contaba, además de otras confesiones, que determinadas expresiones reali­zadas por su mujer, la autoacusaban.

Se acordaba que lle­gaban hombres sospechosos a casa, que preguntaban, con diferentes pretextos, por su mujer y no sabían qué con­testar cuando le encontraron solo a él. Entretanto tenía claro que se trataba precisamente de aquellas personas de las que sospechaba que mantenían contacto con su mujer desde hacía ya mucho tiempo.

Un enfermo narraba con todo detalle que su mujer se había encerrado repetidas veces en el baño con su amante. Cuando tenía prisas para entrar y encontraba la puerta cerrada amenazó con tirar la puerta abajo; entonces, el amante salía del baño como una exhalación; este hecho se repetiría de la misma for­ma unas semanas más tarde. También observó una vez a través de la puerta del salón que su cuñado poseía a su mujer por detrás.

Otro enfermo, descrito por Jaspers y observado también por mí, notó cómo le había sido tapada la cara con una toalla por la noche, cómo cohabitaba su mujer en la misma cama con su rival, cómo susurraban ambos y cómo aquel abandonó luego la casa.

- La descrip­ción superexacta de los sucesos, en el primer caso tam­bién su exacta repetición, y, finalmente, el aparente com­portamiento expectante de los enfermos en esas circuns­tancias hacen indudable la presencia de falsificaciones de recuerdos.

- A consecuencia de sus experiencias delirantes el enfer­mo pronuncia las acusaciones más severas contra su mu­jer.

Le engaña desde siempre, tiene una serie de amantes, cohabita tanto con animales domésticos como con inquilinos.

Un enfermo afirmó que su hermano cometía constan­temente incesto con su madre y adulterio con su mujer. Otro acusó a su mujer de cohabitación con sus hijos; una enferma contó que su marido violaba a su hija pequeña desde su más tierna infancia.

- El enfermo ya no reconoce a sus hijos porque no eran de él, no se le parecen en na­da; observó en ellos claramente los rasgos inequívocos de los rivales. Son hijos de puta, por lo que declina toda responsabilidad.

- A menudo hace aún otras acusaciones con­tra su mujer. Es una bruta, manirrota, le quiere aniqui­lar, llevarle a la cárcel o al manicomio, quitarle del me­dio; el amante la ayuda.

Un enfermo explicó que su mujer era "mentalmente inferior, moralmente perdida y de pro­cedencia vulgar, mala, deslenguada y estúpida; no sirve para nada".

Muchos enfermos celotípicos manifiestan distintas ideas persecutorias.

- Son perseguidos por la comunidad obser­vados por espías; se averigua todo sobre ellos, se abren sus cartas, se cuentan en todos los sitios aspectos priva­dos de sus vidas; el médico participa en el complot con su mujer.

El enfermo antes mencionado y descrito por Jas­pers afirmaba constantemente, en relación con los recono­cimientos médicos, que ha sido declarado oficialmente loco y mantuvo durante muchos años una lucha enconada pa­ra obtener la anulación de esa "declaración de locura", a pesar de las explicaciones repetitivas y bienintencionadas sobre la inutilidad de su opinión.

- A la vez existe un fuerte sentimiento de orgullo. (ver hipertrofia yoica y paranoia)

- El en­fermo presume de su "sentido de la justicia y de su dili­gencia infatigable", es un ciudadano respetable y sólo quiere lo que es justo; ayuda a todos cuando puede si son justos. "Siempre me esforzaba en mejorar mi posición". sic

El enfermo de Jaspers, que era un hábil relojero y había confeccionado un gran reloj artísti­co, habló de la ingratitud con la que paga la patria a sus valientes hijos.

- Otros, sin embargo, dan la impresión de tener una personalidad bondadosa y débil.

- La asunción del carácter patológico de las ideas de celos está totalmen­te ausente.

Casos clínicos de "dudas, y falta de certeza delirante"¿?

Un enfermo me comunicó que tenía siempre miedo de que su delirio se basara en una realidad. Parece que en el caso de ese enfermo tenía que haberse producido un tiempo de duda; realizaba agujeros en las puertas para, espiando así a su mujer, obtener una certeza.

- Relacionada con los delirios se desarrolla regularmente una fuerte irritabilidad, contra la pareja supuestamente culpable.

- Se llega a fuertes recriminaciones disputas. El enfermo insulta a su mujer, busca forzarla a una confe­sión, la amenaza y la maltrata.

Un enfermo portaba una pistola y la ponía por la noche bajo la almohada, por si te­nía que abatir o apuñalar a su mujer; otro habló de rajar la barriga a su mujer, aunque señaló luego que se trataba solamente de “un decir"; "eso es algo que no se hace; se dice solamente para que la boca tenga trabajo". A pesar de ello, más adelante, se volvió muy violento contra la mujer.

-También los hijos son insultados y golpeados.

Una enferma amenazaba a las chicas que había visto en com­pañía de su marido; otra denunciaba al marido por supuesto incesto.

Un enfermo inició un procedimiento judi­cial contra un supuesto rival; otro denunció a la vez a tres compañeros por adulterio con su mujer.

- Normalmen­te se llega hasta el divorcio o, al menos, a la separación de los esposos.

- Los enfermos se suelen tranquilizar poco a poco, pero sin rectificar su delirio.

Formas atenuadas de la celotipia, y agresividad familiar.

Siguiendo el texto de Kraepelin:

Unos enfermos manifestaban ideas de celos; un enfermo se daba cuenta que no le importaba a su mu­jer, le demostraba en la manera de tratar a los demás que "quizás le era infiel".

Quería deshacerse de ella, pero durante sus ausencias sentía gran nostalgia por ella, para volver a hacerla reproches en cuanto retornaba.

- Paralelamente a estos delirios, que aparecen en una u otra ocasión, se produce una fuerte irritabilidad y un mal humor.

- El enfermo es inaguantable, protestón, origina por doquier dificultades, vive constantemente en desave­nencia con sus compañeros, se excita sin medida por cau­sas insignificantes, riñe, vocifera y echa juramentos.

Riesgo de violencia de género y paranoia.

- Ela­boran escritos de protesta sin fin, amenaza a la mujer, maltrata a los hijos, presenta demanda de divorcio, habla de pegarle un tiro al jefe.

- Otros se encierran en sí mis­mos, rechazan cualquier relación con el entorno.

Un en­fermo se relaciona con su mujer solamente por escrito, otro se negaba obstinadamente acatar los mandamientos judiciales.

(observar la actualidad de esta conducta paranoide)

-Otras formas de paranoia: la hipocondría paranoide.

Otra variante de deli­rios paranoicos con un tinte depresivo; se trata de la forma hipocondríaca.

- El enfermo se da cuenta de que empieza a perder memoria, teme un reblandecimiento cerebral; se queja de dolores de cabeza, de espalda, molestias en el pecho, cólicos de estó­mago, escupe sangre; su salud está gravemente deteriorada, todo el cuerpo roto.

- Es cierto también que los delirios hi­pocondríacos se manifiestan a menudo en los paranoicos.

“De todos modos, no me ha sido posible, buscando cuidadosamente en mis experiencias, encontrar un caso indudable de paranoia que se caracterice únicamente o mayoritariamente por esa orientación del delirio”. (sic)

Por ello creo tener que renunciar, de momento, a la delimitación de una paranoia hipocondríaca” Nos dice Kraepelin.

¿Infravalora Kraepelin el delirio hipocondriaco en la paranoia ? ver: hipocondría querulante y siniestrosis.

-Otras formas clínicas de paranoica: La megalomanía

En las distintas formas clínicas de la megalomanía pa­ranoica están representadas las orientaciones principales de la ambición humana.

Un primer grupo lo forman los inventores delirantes.

- Los enfermos no se sienten satisfe­chos con su dedicación habitual y se ocupan, además, en proyectos ampulosos y ambiciosos que se constituyen po­co a poco en el contenido de sus vidas.

- Se imaginan así mismos convertidos en una celebridad mundial por un in­vento espectacular, y se imaginan también inmensamente ricos.

- Sin conocimientos previos y con medios insuficien­tes se ponen a desarrollar las ideas que van surgiendo.

-Realizan dibujos, construyen modelos, buscan patrocina­dores y solicitan patentes. A veces se trata de proyectos para máquinas determinadas o utensilios: enlaces ferro­viarios, una suela de botas articulada, un regulador de presión eléctrico para la cerveza, un compresor de máqui­nas de hielo, una trampilla para calefacciones de aire, un arado para automóviles, un ataúd metálico.

- A veces esos inventos se basan en ideas absolutamente utilizables, pero a los enfermos les falta la capacidad para darles forma ya que desconocen las bases técnicas o empresariales ne­cesarias.

- Con su desconocimiento típico del profano se ocupan de cuestiones que han sido resueltas satisfacto­riamente por otros hace mucho tiempo.

- Padecen de un desconocimiento ingenuo, que los lleva normalmente a ocuparse de las cuestiones más difí­ciles e insolubles, entre las cuales destacan: la aviación, el aprovechamiento solar y/la obtención de electricidad a partir de elementos naturales y sobre todo el perpetuum mobile, una "máquina de energía barata y sin combustible alguno".

- Con un afán incansable, a pesar de disuasiones y ridiculizaciones, se confeccionan constantemente nuevos planos, cada vez más quijotescos, con los que el enfermo cree acercarse más a la meta. Durante años se ocupa de la construcción de un modelo inadecuado, unas veces aña­de un piñón y otras remplaza un peso o un puntal, de tal manera que se van creando los armatostes más extraños de madera, alambre, trozos de plomo, tubos de gas y vie­jas piezas de latón, en cuya elaboración el enfermo sacri­fica cada hora libre y cada moneda ahorrada.

- La singularidad común de todos esos inventores es su fe inamovible en su buena estrella, en su gran y único ta­lento y en su futuro exitoso.

Un enfermo explicaba que consigue elaborar sus inventos, confiando en que se prodiguen otros nuevos, por una predisposición innata.

Un enfermo muy poco dotado, se comparó con un gran inventor con el mismo apellido de su madre; visitaba con solemnidad su tumba y desarrolló la fuerte convicción de que le ha sido transmitida una herencia.

- Se sobrevalora de una manera desmedida la importancia y el valor económico de los pro­pios inventos; en opinión de los enfermos, se trata siem­pre como mínimo de millones.

- Guardan se­cretos sobre sus investigaciones, temen que se les pueda robar su idea, su tesoro mental. Consideran concluida su empresa una vez que su idea ha sido expuesta o, como mucho, una vez entregados unos dibujos chapuceros; na­da que se pueda parecer a planos elaborados detallada­mente.

- Están siempre altamente satisfechos con sus mo­delos y cierran los ojos descaradamente ante cualquier di­ficultad y fallo; dicen confiadamente, a pesar de los fraca­sos manifiestos, que falta solamente una mejora insignifi­cante y que en poco tiempo alcanzarán su objetivo.

- Esa sobrevaloración (megalomanía) se muestra también en otros ámbi­tos.

- Los enfermos proyectan grandes bodas, molestan con sus proposiciones a damas desconocidas que no quieren saber nada de ellos, y se extrañan de no ser recibidos con los brazos abiertos.

Un enfermo decía: "A lo mejor un Rockefeller me hubiese contestado: ¡Bien, amigo mío, mis respetos¡. Aquí tienes a mi hija; soy tu colaborador".

- De­mandan cantidades de dinero sin justificar, solicitan subvenciones al estado para sus pretensiones, esperan obte­ner puestos destacados ya que se sienten capacitados pa­ra las exigencias más elevadas.

- Las falsificaciones de re­cuerdos pueden verse afectados por esa megalomanía; un enfermo contó que el ministro le aseguró que tenía presu­puesto para la explotación de sus inventos.

- A menudo, los enfermos adoptan en su comportamiento una cierta dignidad recatada; otro enfermo se dejó crecer una melena de artista.

- Naturalmente, los resultados reales no se corresponden a tan grandes esperanzas.

- Los esfuerzos fracasan, sobre todo, en lo que se refiere al aprovechamiento de los su­puestos inventos beneficiosos, y fracasan también a la hora de venderlos y de obtener patentes.

- Quizás algún en­fermo consiga colocar una pequeñez, pero no llegan los millones esperados. La culpa de ello la tiene, según su opinión, no solamente su falta de medios que le impide una realización de sus proyectos, sino la incomprensión de la gente que no sabe apreciar su importancia.

- Son las maquinaciones hostiles las que le privan del fruto merecido de su trabajo.

- Se burlan de él, se le envían listas de precios de vinos para reírse de su pobreza, se trabaja en su contra, se impide su éxito, se le roban sus inventos y los explotan.

- Un enfer­mo estaba seguro de que le habían sido robados y utiliza­dos de inmediato unos dibujos infantiles para la cons­trucción de un arado para automóvil, idea ésta que le ha venido de repente, al ver poco tiempo después en el pe­riódico un anuncio de uno de ellos; desde entonces se autodenominó "el inventor robado".

- Argumentaba que por ser pobre a causa de su destino, aparece ahora ante el mundo como sujeto de chanza, víctima de robo, e in­cluso como un ser ridículo y despreciado. Sospechaba que una chica joven era cómplice de ese robo, pues ella había rechazado sus peticiones de matrimonio.

- Otro enfermo di­rigió cartas amenazadoras a un funcionario al que hacía responsable de la denegación de una fuerte suma solicita­da al Estado.

- Por regla general, los enfermos llevan una vida gris y apesadumbrada, pero iluminada por una esperanza inven­cible en un éxito final.

- Siguen trabajando en sus proyec­tos sin dejarse desanimar por los fracasos.

- No causan di­ficultades, pues se ganan la vida al margen de estas acti­vidades, a no ser que la lucha contra sus oponentes o el intento de conseguir mayores medios les lleven, ocasional­mente, a iniciativas insólitas.

-Formas clínicas de la paranoia. “Delirios de alta cuna”, delirios genealógicos.

Otra forma de paranoia, que emana del afán de poder y de riqueza, es la dominada “delirio de alta cuna” (Wahn hoher Abstammung).

Los franceses hablan de "genealogistas" (Genealogen), "

Sérieux et Capgras, « l´interprétateurs filiaux » L'encéphale. 1.910.

- Surge en el enfermo victoriosamente, a veces después de años de cavilaciones y sueños, la sospecha de que no es el hijo verdadero de sus padres sino que procede de noble cuna.

- El desencadenante de la formación de ese delirio, que para él se convierte inmediatamente en cierto, es a menudo un hecho banal. Durante una disputa el padre utilizó una expresión fuerte que nunca emplearía con un hijo verdadero.

- El enfermo se da cuenta de que sus padres cuchichean en el cuarto de al lado, palidecen cuando él entra, le saludan especialmente serios; en su presencia se cita "significativamente" el nombre de una gran perso­nalidad.

-En la calle o en el teatro le mira una noble dama con extremada amabilidad; al contemplar la imagen de un conde o un marqués, el busto de Napoleón, le llama la atención el sorprendente parecido que guarda con éstos, o, finalmente, llega a sus manos una carta en la que se lee fácilmente entre líneas un mensaje importante.

- Un en­fermo habló de revelaciones misteriosas de cuyo contenido no puede informar a nadie.

- El enfermo reconoce con una satisfacción especial que también su entorno más inmediato y lejano coincide, más o menos abiertamente, en la superioridad de su persona y posición.

- Allí donde va se le recibe con un respeto eviden­te; los extraños se quitan el sombrero ante él; la familia real intenta encontrarle las más veces posibles; en los desfiles o en el teatro la música comienza a sonar en cuanto él aparece.

- En los periódicos que le pasa el cama­rero y en los libros que le envía el librero encuentra alu­siones, más o menos veladas, a su destino; los viandantes le agasajan en las calles con observaciones casuales y sig­nificativas .

- Este delirio, generalmente, se acompaña también de falsificaciones de recuerdos.

- Una serie de supuestas expe­riencias de la infancia nos revelan especialmente un ori­gen tal.

Un enfermo recuerda cómo ha sido robado a sus padres verdaderos de muy pequeño en un castillo hermoso, cómo ha sido paseado por el mundo y, finalmente, cómo se le ha entregado a sus falsos padres; puede descri­bir, incluso, el magnífico decorado de su habitación, el be­llo parque en el que transcurrió su infancia.

- Muchas ob­servaciones y actuaciones hechas por sus padres adopti­vos, el corte y el color de su ropa, el trato recibido en la escuela, los sueños proféticos y cada acontecimiento de su vida, pequeño y grande, señalan desde su más tierna ju­ventud su origen y su elevado futuro.

- Desde distintas par­tes le han llegado noticias sobre su origen y ascen­dencia.

En la siguiente etapa, el enfermo intentó poco a poco hacer valer sus supuestos derechos. Se descubre ante un confidente, se dirige a las autoridades, escribe cartas a sus nobles padres.

- Se cree autorizado a exigir cosas especiales, da importancia a su aspecto y, a menudo, muestra poca in­clinación a rebajarse a un trabajo continuado.

- Se desenvuelve con gran confianza e intenta adecuar su comportamiento a su noble origen, es­forzándose y dando los pasos necesarios para llevar ade­lante sus asuntos, y es así como consigue muchas veces encontrar crédulos que le ayudan en espera de futuras compensaciones pingues.

- Se topa verdaderamente con fuertes resistencias:

Unos parientes elegantes intentan hacer fracasar sus pre­tensiones en beneficio propio; atentan contra su vida e in­tentan por todos los medios neutralizarlo. También consi­dera que su estancia en el manicomio, se debe a un golpe astuto de sus rivales; éstos, hace tiempo, le han insinuado que pronto será conocido su estado mental.

Al principio se somete, ya que está se­guro de que pronto se conocerá su verdadero estado men­tal. Adopta ciertas reservas en sus manifestaciones, elude preguntas insistentes y esconde su delirio tras un com­portamiento intachable, hasta que un motivo especial le provoca una excitación anímica.

Poco a poco es consciente de que los médicos se ven obligados a convertirle en un ser inofensivo o, incluso, a volverle loco de verdad, pues no pueden dominarle de otra manera. Basándose en pequeños conflictos y disgustos, en cambios de su salud y en observaciones ocasiona­les llega a la conclusión de que también el nuevo entorno inicia el proceso de ataques e intimidación.

- Sus compañe­ros pacientes no son verdaderos enfermos; se trata de si­muladores sobornados o de policías espías que quieren "probarle" con su comportamiento y sus tonterías.

En otras ocasiones el enfermo reconoce que la estancia en el manicomio representa solamente un eslabón en la cadena de las pruebas que tiene que superar para poder, finalmente, alcanzar la gran meta.

Lejos de desanimarse y de desesperar, cada acontecimiento que el destino le deparaba con vistas a la obtención de su última y más elevada meta, alimentaba nuevas esperanzas en él.

- Cree que se le trata con una aten­ción especial, se vierte esencia de rosas en el agua del ba­ño, se le adula indirectamente, se le hace llegar periódicos y libros cuyos contenidos se refieren a él.

- Los médicos lo retienen solamente "por una orden superior" y no piensan considerarlo verdadera­mente enfermo. Entre los demás pacientes descubrió altas personalidades que se ocultaban bajo nombre supuesto y que se encontraban allí para hacerle compañía.

- A veces, los enfermos entablan luchas estrambóticas para lograr su liberación y su reconocimiento; otros se someten dignamente a su destino, seguros de que llegará su hora. (excelente descripción de los mecanismo de defensa de los paranoicos).

Sé­rieux y Capgras han consignado toda una serie de históri­cos aspirantes a tronos que podrían haber sido enfermos en el sentido que aquí se han descrito.

- Formas clínicas de la paranoia: Delirios místicos y religiosos.

Otro grupo de paranoicos orienta su delirio hacia una relación con el mundo sobrenatural: son los profetas y los santos, generalmente llamados "místicos".

Un enfermo re­lata lo siguiente respecto al estadio inicial de su mal:

Ver texto de Kraepelin:

"Durante mis viajes al extranjero, entre los años 66 a 73, en los que realicé trabajos como carpintero o dibujante en países y pueblos de distintas religiones, me he convertido en ateo y he pensado que todo lo que un hombre debe hacer o dejar de hacer lo dicta su conciencia y si si­gue su dictamen no debe temer la muerte.

"A pesar de esto notaba, desgraciadamente, cada vez más, de día y de no­che, una intranquilizad indescriptible de la que me libró Dios en su misericordia mediante una carta de mi madre a Viena en la primavera del 73, alcanzando así la tranquilidad y la paz y, en acción de gracia a mi Señor, pro­metí vivir y morir por su santa palabra. Por este motivo he vuelto a Sajonia y, en Leipzig en agosto del 73, he causado disturbios por haber querido pegar unos carteles de noche y haberlo impedido la policía, por lo que se me encerró unos días"

"En esos carteles he dicho que Dios, que nos habla a través de la Biblia, es nuestro único Señor, hecho que estoy obligado a creer incondicionalmente basándome en el bautismo recibido en nombre del Dios trino y, de paso, me he manifestado contra el emperador Gui­llermo de un modo despectivo y ofensivo"

"Hasta Pentecostés del 75 he desempeñado mi trabajo práctica y teórica­mente; finalmente, la relación con mis padres se tornó ex­traña y he renegado de ellos por mi fe en la palabra de Dios, cortando la relación filial y llamándoles señor y se­ñora F.”

- Los enfermos se ocupan a menudo de cavilaciones reli­giosas como la teosofía, el espiritismo y lo asuntos de sectas.

- Las experiencias normalmente visionarias o de éx­tasis adquieren un significado decisivo.

- El enfermo ve de noche apariciones divinas y experimenta una felicidad indescriptible: “oigo la voz de Dios”, “recibo de él mensajes divino”; pe­ro también se le aparece el diablo. “Se me aparece Cristo; a la vez suena una voz: "¡Pace mis ovejas"”. Dios le dice: "¡Tú eres el único!". Una enferma veía a Santa Magdalena' que le anunciaba: "No has nacido mendiga, eres la elegida para algo grande". Y explicó: "Con ese sueño comenzó lo es­piritual".

- A veces se producen también visiones- similares de día. (alucinaciones visuales)

Un enfermo vio a Dios en el momento en que rezó: "líbra­nos del mal"; le traspasó como una fuerza suprema invi­sible, como si le fuese insuflado aire o le traspasase fuego por la carne y el hueso, como si su alma abandonara el cuerpo.

Otro escuchó repentinamente una voz desde arri­ba: "¡Tienes que irte¡", sintiéndose a partir de ese momen­to guiado por una fuerza mayor; en otra ocasión al dar el reloj las tres notó la Trinidad en su pecho augurándole:

"Eres la sal de la tierra". También vio elevarse al sol en forma de huevo y advirtió que le envolvía un halo.

Una enferma se sintió deslizar sobre el suelo de la iglesia.

- La falsificaciones de recuerdos es general en los relatos delirantes místicos.

- El enfermo se adentra cada vez más en la ver­dad, "ve todas las relaciones en su cabeza", no necesita leer periódicos para saber lo que sucede en el mundo.

- Se percata enseguida de si sus visitas tienen la fe verdadera y recibe una señal cuando se está satisfecho de él.

- Realiza "constantes observaciones", se da cuenta que sus opinio­nes son difundidas, que se aprovechan sus conversacio­nes.

- Así, si ha dicho algo bello se tropieza con un hombre bello con una corbata de color lila, si no con uno feo que la lle­va de un color desagradable.

Un enfermo daba un signifi­cado oculto a la apariencia de los perros con los que se cruzaba en la calle: "perro negro con collar rojo: un reaccionario que se adorna con plumas progresistas; perro blanco con lazo azul: comportamiento meloso con manifestaciones radicales".

- Se afianza ahora en el enfermo la con­vicción que parece iluminarle fulminante­mente, de que él es un elegido de Dios.

- Se siente profeta, Elias redivivus,redentor, hijo de Dios”, "anfitrión del ban­quete nupcial celestial" que debe cumplir la parábola de la doble invitación al banquete de bodas, librar la batalla contra el Anticristo y traer el reino de los mil años.

- Es el único que ha reconocido a Dios, "sabedor de todo, único sabedor", el último poder judicial en asuntos eclesiásticos y mundiales, enviado por el Padre, llamado a salvar a la humanidad.

Un enfermo explicó que el Padre celestial en­vía cada doscientos años a un hombre que debe comuni­car al pueblo judío: primero el exterminio y segundo la fe verdadera.

- Es frecuente la existencia de una am­plia organización creada para él:

"Sufro de la megalomanía de te­ner que representar yo ese centro; esa es mi enferme­dad". Dicho enfermo describe de la siguiente manera la formación de ese delirio:

"Solamente puedo asegurar con dificultad que mis her­manos hayan creado la organización, ya que se trata más bien de una intuición. Aunque no pueda demostrarlo tengo la certeza de que es realmente así. Un minúsculo incidente me lo demostró: con ocasión de unos trabajos realizados en el negocio oí decir casual­mente a un obrero: este es uno de los A. W. (iniciales de los tres hermanos). Este comentario del obrero me confir­ma lo que ya sospeché hacía tiempo. "

- El enfermo adquiere consciencia de que la humanidad se encuentra en un estado de confusión terrible.

“Los hom­bres no miran a Dios; lo que dicen los astrónomos y los legisladores es mentira”. “El Papa es el anticristo; la resu­rrección y el juicio final son inminentes”. “Jesús era la ser­piente del desierto, un mago, un perezoso. Ladrón, asesi­no, mentiroso y estafador; Pablo, Pedro y Santiago eran falsos profetas”.

“El emperador es Saturno o Satanás, cuyo hijo, la serpiente, sedujo a Eva; el monarca tiende hacia Satanás”.

- A veces emergen también delirios "genealógi­cos".

Un enfermo opinaba que el emperador Francisco Jo­sé era su verdadero padre espiritual. Otros enfermos han realizado importantes descubrimien­tos.

- A veces surgen ideas persecutorias: el clero quiere someter al enfermo, el emperador le causa gran tormen­to, el pan podría contener algo malo.

Ver ejemplos de falsificaciones de recuerdos en este tipo de paranoia.

- El enfermo cuenta que le admiró su propia belleza al nacer; una vecina de­cía: "Será un salvador". Más adelante decía alguien: "Un Mesías ha de llegar".

Un enfermo vio abrirse el cielo a los cuatro años; ya a los cinco años una enferma tenía un sueño que se cumplió, y de ello se acordó más tarde.

- Algunos enfermos se atribuyen el don de la profecía.

Un enfermo afirmo haber predicho un terremoto; una enferma predecía, al parecer, incendios, las últimas guerras, el cólera, la muerte de su hermana, su estancia en la clínica.

A una mujer a la que se creía enferma, la vio en Italia sana y peinándose delante de su casa. Por ello tenía un gran número de seguidores y pre­decía una guerra de religiones, y después el rey Otto sería emperador del Imperio Sacro Romano.

- También se cuen­tan otras confabulaciones: un enfermo encontró a Pablo en el albergue "la patria", tal como le reveló. una voz inte­rior; a otro, Judas le ha estafado tres monedas en el jue­go; un tercero decía que no estaba por primera vez en es­te mundo.

Algunos enfermos parecen tener la facultad de ponerse en un estado de éxtasis.

Un enfermo contó que mediante un entrenamiento teosófico pueden desarrollarse en el hombre sentidos y estados de conciencia superiores, de los que el europeo medio no tiene conocimiento alguno; de esta manera puede percibir realidades y fenómenos de la naturaleza que antes no había concebido.

Una enferma realizaba viajes nocturnos que diferenciaba de sus sue­ños. Según sus descripciones se encontraba en su cuerpo astral, no precisaba arrastrar el cuerpo terrenal y estaba acompañada por un ángel y un santo. Al volver, "su espí­ritu penetraba en el cuerpo como el aceite en un papel se­cante", a la vez que una voz oscura le anunciaba el desti­no de su próximo viaje ("mundo inferior"). Dado que la enferma durmió una vez, con cortas interrupciones dia­rias, durante medio año, se trata probablemente de episo­dios histéricos.

- Posibilidad comunicar el delirio, o de deliro compartido.

- Buscan encontrar seguidores a través de entrevistas, circulares, sermones. Normalmente lo consiguen. La seguridad de su actitud, su capacidad de convencer y su dominio de temas bíblicos no suelen fracasar a la hora de producir efecto. A eso se suma, tal como decía un enfer­mo, "que nadie puede rebatir asuntos de fe"; "En asuntos de fe y de conciencia sólo Dios puede erigirse en juez", di­jo otro.

- Los vecinos se reúnen con el enfermo al principio sólo por curiosidad, admiran su supuesta capacidad de va­ticinio, sus discursos salpicados de citas bíblicas; le obse­quian, celebran actos religiosos con él y esperan recibir gracias especiales.

"El anfitrión celestial de banquetes nupciales", mencio­nado con anterioridad, que era zapatero, había reunido una pequeña comunidad de 17 personas que creía literal­mente en sus profecías referentes al inicio del Reino de los Mil Años después de la batalla decisiva contra en Anti­cristo.

En su poder se encontraban los estatutos que rigen la nobleza, una clasificación por rangos así como las pres­cripciones para los distintos servidores de la corte (guar­dias, lacayos, encargados del vestuario, maestro de ceremonias, oficiales en disposición permanente para asuntos particulares), elaborados cuidadosamente por uno de sus seguidores;

"De su Muy Santa Majestad el Rey de la eterna Jerusalén del Reino de Dios sobre la Tierra, del Rey sobre todos los Pueblos de la Tierra, que reina por el Ce­tro de su Padre el Creador, entroncado por el siervo de los designios del Rey David". Además se habla de "la Orden de las dos novias celes­tiales".

- Tampoco es difícil constatar que los paranoicos de esta índole suelen ser a menudo fundadores de grandes comunidades.

- El enfermo también da otros pasos que consisten en di­rigir escritos a gobernantes eclesiásticos y mundanos pa­ra explicar su mensaje o desafiarles. Una prueba de ello es el extracto siguiente:

"¡Ha llegada la hora de acabar con vuestro juego, en­gendras de curas católicos, de mofaros de mí y de mis santos escritos¡ ¡Ha llegado la hora de rendir cuentas por vuestras males acciones¡ Es decir, os reto a todos, junto a vuestros bandidos anticristianos de la santa sede de Ro­ma, que si volvéis a enfrentaros a mí y a mis santos es­critos con vuestra conocida burla y demás viles sospe­chas, a iniciar, siguiendo las revelaciones de San Juan, los ajustes de cuentas por vuestras malas acciones contra mí".

"El comienzo se hará no solamente por medio de un te­rremoto y erupciones volcánicas tales que harán surgir lamentaciones generales, sino que además habrá enferme­dades, hambrunas y penalidades que eliminarán a toda la cristiandad católica de la faz de la tierra en caso de no se­pararse ésta de vuestros curas católicos golfos una vez que se hayan producido los terremotos y erupciones".

Otros se dedicaban a escribir un libro sobre las verda­des más importantes; quizás el Tercer Testamento, como decía un enfermo.

El "anfitrión del banquete nupcial ce­lestial" cumplía la parábola publicando dos veces invita­ciones en forma de extensas circulares sobre la próxima venida del Reinado de los Mil Años.

Otro enfermo aparecía en las ca­lles de Munich adornado con gasas plateadas y con un cartel colgado del cuello que decía:

"Hasta aquí y no más lejos llega la palabra de Dios. Ha­ced penitencia porque se acerca el fin de Europa. Quedan diez años para hacer penitencia, después no quedará nin­gún hombre en Europa. "

Este enfermo fue detenido y retornó tranquilamente a su patria, ya que había cumplido con su obligación.

Otro enfermo viajó por todo el mundo, cruzo doce veces el océano, se sintió obligado a visitar a los judíos que cum­plían la ley; una enferma viajó a Viena con ayuda de sus seguidores para frenar la peste mediante las penitencias que hacía en múltiples iglesias.

- Algunos enfermos sienten la llamada interior que les incita a mejorar el mundo, ha­cer feliz al pueblo.

Un enfermo israelita presentó obstina­damente una y otra vez enmiendas en el parlamento para que el sabat se mantenga como día santo y para la entre­ga del diezmo por parte de los judíos, así como para que se realice dos veces al día el reparto gratuito de pan. Pe­día también que se alimente a los peces del mar y culpó a ese pecado de omisión de los accidentes de barcos. En un escrito dirigido a la asamblea solicitó la colocación de avisos en los locales con normas sanitarias:

"No se respira nunca por la boca; no se escupe en el sue­lo, en la calle, solamente en el pañuelo". En la calle avisó a la gente de no sentarse sobre piedras para no resfriar­se, aconsejó a los guardias no exponerse demasiado con sus cascos al sol ardiente sino a ponerse a la sombra.

- Conducta ordenada y en ocasiones extravagante o bizarra.

- El comportamiento externo de los enfermo suele ser to­talmente ordenado.

- Suelen desempeñar una profesión y aparentan ser intelectualmente destacados.

- A menudo tie­nen una gran facilidad de palabra, pues son capaces, en un tono untuoso de predicador, de celebrar conferencias largas, descriptivas y profundas aunque poco entendibles.

Un enfermo, citado ya varias veces, editaba regularmente para sus seguidores una publicación hectográfica llamada "De la escuela de la luz", en la que difundía diversas cuestiones religiosas, pero sobre todo también hechos acaecidos durante la creación, el descubrimiento del fue­go, la vida de los hombres antes de diluvio universal. Con motivo de su cumpleaños aparecía cada vez un boletín festivo del que reproduzco el título de uno de sus ejempla­res. El título reza así: ¡Boletin festivo¡ ¡para. el festejo del 61 cumpleaños de nuestro señor y maestro así como para el festejo del 26 jubileo de su alta actividad misionera. como eterno anfitrión del banquete nupcial real” (N.d.T.).

Con ocasión de algunas muertes en la "parroquia" se publicaban esquelas en las que se promete al fallecido, que participaba íntimamente en todos los eventos de la cosa santa y ofrecía a Dios un gran sacrificio en bienes materiales, la alegría de la vida eterna, y que su "ser di­vino-humano espiritual" podrá disfrutar hasta el juicio fi­nal, para ser luego resucitado en un nuevo cuerpo, como un noble siervo de Dios, y tener asegurado el tratamiento de "Mi Altísima Majestad Real del Hijo de Dios".

-Los enfermos muestran siempre una gran autoestima, a veces disfrazada por un comportamiento pretendidamente hu­milde.

- Muchos buscan manifestar en su aspecto su men­saje santo, dejando crecer la barba y el cabello, y portan­do una especie de túnica de Cristo.

-Formas clínicas de la paranoia: “Locura erótica”, erotomanía.

Una forma de la megalomanía paranoica, ha de citarse la locura erótica.

-Veamos la forma de inicio de la erotomanía.

-El en­fermo observa que una persona, real o supuesta, del otro sexo y de elevada posición, le quiere bien y le presta una atención que no puede malinterpretarse.

- A veces es una mirada que se intercepta, un supuesto paseo bajo su ven­tana, un encuentro casual, que hacen que este amor se­creto se convierta en un hecho seguro para el enfermo.

Una enferma se dio cuenta que el rey se inclinaba con es­pecial atención ante ella en el teatro, indicando a sus hijos que la saluden también; a un enfermo le enviaron be­sos con los dedos.

Otros se enteran del asunto solamente por rodeos a través de insinuaciones disimuladas del en­torno o por anuncios en la prensa, pero sin haber visto jamás al objeto de su interés.

-Evolución de la erotomanía.

- Rápidamente aumentan los signos del entendimiento se­creto.

- Cada hecho casual, como la manera de vestir, los encuentros, las lecturas y las conversaciones adquieren para el enfermo una relación con de su aventura imaginaria.

- Su amor es un secreto a voces y es objeto del interés general; en todas partes se habla de ello, aunque nunca claramente sino mediante insinuaciones cuyo sentido más profundo él entiende perfectamente.

- A menudo se acom­pañan de falsificaciones de recuerdos.

- Por el momento ha de guardarse, naturalmente, el secreto de este amor tan extraordinario; por este motivo el enfermo nunca recibe las noticias de una manera directa sino a través de otros intermediarios, por la prensa y en forma de comentarios intencionados.

- De la misma manera sabe ponerse en con­tacto con el objeto de su amor, dejando caer ocasional­mente alusiones.

El vuelo de las palomas representa el símbolo de él y de su amada, le muestra que ha sido en­tendido y que alcanzará su meta tras largas luchas; cual­quier persona con la que entra en contacto le parece la elegida, aunque esté disfrazada para ocultar al mundo su amor; incluso un presentimiento secreto es capaz, a raíz de esos episodios de reconocimiento, de estar por encima de diferencias obvias e incluso de diferencias de sexo.

-Ver conductas de acoso y reivindicación amorosa en la erotomanía.

(ejemplo de erotomanía, con delirios de falsa identificación).

Un enfermo que acosaba a una señorita adinerada con peti­ciones de matrimonio tras dos encuentros fugaces, la vuelve a reencontrar más tarde bajo otro nombre, pero le había echado algunas miradas. Posteriormente aún la vuelve a encontrar, totalmente transformada y con otro nombre, bien como enferma en un manicomio, bien como cuidadora en otro; otros enfermos y el cura hablaban ve­ladamente de sus asuntos. Después de haber recibido una carta avisando de su muerte - escrita por ella misma, co­mo confesó- la buscó y la encontró casada.

Este delirio singular puede seguir desarrollándose durante mucho tiempo en la forma descrita, alimentada por anuncios velados en la prensa y sin que se produzcan otros trastornos en la actitud y en la actividad del enfer­mo; éste, por otra parte, intenta mantener sus asuntos en secreto.

-Evolución crónica del delirio erotomaniaco. Ver ejemplos de Kraepelin.

En una fase posterior se añaden, no pocas veces, sensaciones de ensueño falseadas, como la sensación de haber recibido un beso en sueños y otras similares.

- Toda la coloración del amor es soñadora, romántica.

-la activi­dad sexual del enfermo es escasa o se desarrolla de una manera insana (Onanismo).

- Finalmente, el enfermo se decide a ir más lejos. Realiza paseos bajo la ventana de la adorada, le envía cartas o le remite una petición de matrimonio formal. Puede que las negativas que siguen le ofendan al principio profunda­mente y que le parezcan luego un medio para ponerle a prueba. Esta opinión se refuerza al seguir manteniéndose las conexiones misteriosas de antes.

- Algunos anuncios en la prensa le invitan acudir a citas; algunos paseantes ca­suales le indican por sus comentarios que debe ir a ver a la amada; tiene la sensación de perderse algo si no lo ha­ce.

Una enferma recibió durante años noticias de su ama­do, que ostentaba una alta posición social, por unos seria­les en el periódico, a los que solía contestar por cartas. Así se enteró de que le había enviado un contrato matri­monial y también que le había comprado una casa y había dispuesto para ella una renta anual de 30.000 francos.

-Evolución desfavorable del delirio erotomaniaco:

“las cosas no se desarrollan favorablemente”.

El amado ha sido infiel pues la viuda de un capitán lo ha atrapado en las redes del amor durante quince años.

El contrato matrimonial fue sustraído y se quería evitar la boda.

- Se sembraban rumores malintencio­nados; una dama de palacio se disponía a abofetearla pú­blicamente para volverla impresentable a los ojos de la gente; la cocinera ha sido incitada por una princesa celo­sas a envenenarla; se desparramaba morfina en las ca­mas; las lámparas de noche contenían veneno y desde abajo subía gas.

-Riesgo de evolución paranoide, y agresiva hacia “el amante”.

- Así la amada puede llegar a convertirse en enemiga y perseguidora del enfermo o, al menos, in­tentar quebrar su orgullo para después casarse con él.

Le envía espías, manda revisar secretamente sus efectos personales e impide que reciba un buen trabajo.

En las cartas se escribe mal su nombre, en la firma se omite el "atentamente"; se tropieza con él de mala manera en la calle, se le saca la lengua, se escupe ante él.

La comida le produce, debido a aditivos nocivos, dolores de estómago y digestivos de tal manera que se ve obligada a cocinar per­sonalmente; por ese motivo escribe cartas amenazadoras y se dirige a la policía en busca de protección.

(excelentes descripciones clínicas de Kraepelin, sin citar a autores franceses)

ver también:

Delirio erotomaníaco o La erotomanía de Clérambault.

Historia de la erotomanía y la melancolía erótica.

Discusión sobre la validez diagnóstica de la paranoia.

¿Es la paranoia una enfermedad bien definida y delimitada?.

Ver comentarios de Kraepelin sobre “las formas individuales del delirio paranoico”.

- "Tal como se desprende de lo relatado, las peculiarida­des de la paranoia, aunque aquí se hayan individualizo, no se corresponden con formas de enfermedad claramen­te delimitadas" (nos dice Kraepelin)

- Las formas individuales del delirio se rela­cionan más bien unas con otras, pero de una manera irre­gular.

- Casi nunca se tendrán dificultades para encuadrar las observaciones en los diferentes grupos si se tiene en cuenta la dirección principal del desarrollo de la enferme­dad.

- Delirio nuclear, central, sobre el que se fundamenta la temática y desarrollo paranoide.

- Formas más frecuentes de la paranoia según Kraepelin.

Entre las dife­rentes formas del delirio considero que la más abundante es el delirio persecutorio, el delirio de celos y el delirio re­ligioso; pero esta opinión puede deberse únicamente a que éstos cuadros clínicos necesitan más que otros de inter­vención psiquiátrica.

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Acudir siempre a las fuentes originales.

Bibliografía de la paranoia, o trastornos delirantes, delirios crónicos.

- Lógica del delirio. Jean - Claude Maleval. Ediciones del Serval 1998. (ver edición reciente: "Logique du délire". Ed. PUR. 2011)

- “Dela psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad”. J. Lacan. Siglo “veintiuno” XXI editores. México.

- Delusional disorder. Paranoia and related illnesses. Alistair Munro. Cambridge University Press. 1999.

- El delirio sensitivo de referencia. .- E. Kretschmer. Ed Triacastella. 2000.

- Estudios sobre los delirios. Henri Hey. Editorial Triacastella: 1998.

- “El delirio, un error necesario. C. Castilla del Pino, Oviedo, Ed. Nobel, 1998,

- E. KRAEPELIN, Psychiatrie. Ein Lehrbuch für Studierende und Ärzte, . Leipzig, J. A. Barth, 1915, pp. 1707-1779.

- E. Kraepelin. Introducción a la clínica psiquiátrica. Prólogo Castilla del Pino, Edición de Manuel Desviat. “Clásicos de la psiquiatría”. Ed. Nieva. 1988.

- Clásicos de la paranoia. Neisser, Kraepelin, Gaupp, Legrand du Saulle, Sérieux y Capgras, Genil-Perrin, Clérambault. Textos seleccionados por J.M. Álvarez y F. Colina. Colección clásicos de la psiquiatría. Ediciones DOR. 1997.

- “El delirio en la clínica francesa” . F. Colina y J.M. Álvarez. Ed. Dorsa. 1994.

- Temas delirantes. Manuel Serrano Vázquez. Asociación gallega de psiquiatría. 2004. (varios autores).

- "Paranoias casos clínicos". De A. Monchablon. Ver revista Alcmeon nº 20. ..

- Las Psicosis Atípicas o Transitorias. de la Epistemología Al Tratamiento. Luis Jesús FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, Germán Elías BERRIOS, Blanca YÁNIZ IGAL - 2012 - 374 páginas

ver también:

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.....................hasta aquí la clínica de la paranoia según Kraepelin.

Queda pendiente la evolución, curso clínico y tratamiento según Kraepelin.

¡esto es mejor que el DSM - 5

Forma de contactar con el organizador:

Carta a: Dr. J. L. Día Sahún..

“Seminario de Psicopatología descriptiva y fenomenología”

Hospital Universitario Miguel Servet. Servicio de Psiquiatría

Paseo Isabel La Católica 1-3. 5.009 Zaragoza. España.

Tf: 976 76 55 00. FAX: 976 76 56 12.

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