Jesús Omar De la Rocha Illanes*
*Estudiante de Doctorado en Ciencias en Ecología y Desarrollo Sustentable-ECOSUR
Correo electrónico: jesus.delarocha@estudianteposgrado.ecosur.mx
30 de abril de 2020
RESUMEN
Existe un claro vínculo entre la agroecología y el futuro. Por un lado, la agroecología busca mejorar los agroecosistemas para el futuro, integrando tres acciones alternativas, basadas en principios éticos ecológicos y sociales, frente al actual modelo agroalimentario hegemónico e insostenible: las prácticas agrícolas (tecnológicas y productivas), los movimientos (políticos y sociales), y las formas de generar conocimiento (científicas y tradicionales). Por otro lado, la prospectiva permite el estudio y la construcción del futuro de forma explícita y sistemática, a través de métodos, procesos y sistemas. Así, en este ensayo indago ¿qué puede aportar la prospectiva a las transformaciones agroecológicas?, ¿cómo pueden complementarse la agroecología y la prospectiva?
PALABRAS CLAVE
Agroecología, futuro, prospectiva, incertidumbre, participativo, agroalimentario.
JUSTIFICACIÓN
Existe una relación explícita entre la agroecología y el futuro. Por ejemplo, Wezel et al. (2009) mencionan a la novela “Herland” de Charlotte Perkins (1915), sobre una sociedad futurista agroecológica. Estos mismos autores señalan al “Manifiesto ecológico brasileiro: ¿El fin del futuro?” de José Lutzenberger (1976), que propone una agricultura alternativa libre de pesticidas. Por otra parte, Rivera-Ferre (2018) destaca la “Ley para el futuro de la agricultura, la alimentación y los bosques” de Francia (Ley No. 2014-1170). Asimismo, Badgley (2020) explica su visión sobre los 15 atributos futuros del sistema alimentario de Estados Unidos. Ciertamente, podemos ampliar esta lista.
La agroecología valora y enfatiza los conocimientos agrícolas tradicionales, que han sido acumulados y transmitidos de generación en generación a través de la observación y el aprendizaje experimental, en contextos socioculturales únicos, de acuerdo con cada realidad local (Méndez et al. 2013; SOCLA 2014; Mier y Terán Giménez Cacho et al. 2018; Vandermeer y Perfecto 2018). Asimismo, cuestiona las relaciones asimétricas de poder y las estructuras de monocultivo a gran escala en el actual sistema agroalimentario (Méndez et al. 2013; Rosset y Altieri 2018; Anderson et al. 2019). Y también, sigue los postulados de la ciencia postnormal, que permiten el análisis y la toma de decisiones en contextos con elevados niveles de incertidumbre y altos riesgos de decisión (Rivera-Ferre 2018).
Por otra parte, la prospectiva como disciplina emergente de las ciencias sociales (Gándara 2014; Medina et al. 2014), permite a una comunidad de protagonistas sociales, conscientes del pasado y el presente (Gabarrot y Osorio 2014), anticipar, imaginar y construir futuros alternativos (Medina et al. 2014), a través de actitudes proactivas, consensuadas y de largo plazo (Valdés 2006); con el fin de reducir y gestionar la incertidumbre, fundamentar las decisiones de planeación e impulsar capacidades que ayuden a enfrentar situaciones de alta complejidad y aleatoriedad (Medina et al. 2014).
De este modo, la prospectiva desde su dimensión crítica busca perturbar las actuales relaciones de poder, problematizando y deconstruyendo históricamente el “presente” y evocando “otros lugares”, otros escenarios del “futuro”, a través de preguntas como ¿qué futuro hemos establecido?, ¿qué futuros hemos silenciado? (Inayatullah 2012).
En este sentido, considerando que la mayoría de las sociedades humanas ordenamos nuestro “presente”, damos significado a nuestro “pasado” y reproducimos nuestra existencia sociocultural a través de las preocupaciones sobre el “futuro” -como dimensiones del tiempo humano- (Valdés 2006), y que la agroecología busca mejorar los agroecosistemas para el futuro (Vandermeer y Perfecto 2018); es necesario que indaguemos ¿qué puede aportar la prospectiva a las transformaciones agroecológicas?, ¿cómo pueden complementarse la agroecología y la prospectiva?
AVANCES PREVIOS
La agroecología visiona sistemas agroalimentarios culturalmente sensibles, socialmente justos, tecnológicamente autónomos, ecológicamente sostenibles y económicamente viables (SOCLA 2014; Gliessman 2016). Para construirlos integra tres acciones alternativas, basadas en principios éticos ecológicos y sociales, frente al modelo agroalimentario hegemónico e insostenible: las prácticas agrícolas (tecnológicas y productivas), los movimientos (políticos y sociales), y las formas de generar conocimiento (científicas y tradicionales) (Wezel et al. 2009; Méndez et al. 2013; Rivera-Ferre 2018; Vandermeer y Perfecto 2018). Asimismo, Gliessman (2016) plantea cinco niveles de transición agroecológica que abarcan cambios desde las prácticas agrícolas en las granjas, hasta un nuevo sistema agroalimentario global, basado en relaciones sustentables.
Sin embargo, la existencia de diversos entendimientos sobre el tiempo, que van más allá de la visión lineal impuesta por el actual modelo hegemónico (Lazcano y Santana 2016), y las visiones de futuros multifacéticos, inciertos y complejos de la actualidad (Valdés 2006); abren el camino para indagar ¿cómo concebimos el tiempo y el futuro las y los protagonistas sociales?, ¿cuáles son las características, similitudes y diferencias?, ¿qué tipo de futuros agroalimentarios visionamos y por qué?
En este sentido, autores como Hebinck et al. (2018) señalan que los procesos de prospectiva juegan tres roles importantes en el cambio transformador de las y los protagonistas sociales en los sistemas alimentarios: la preconceptualización del cambio o transformación, la conformación de nuevas redes entre las y los protagonistas sociales, y la formulación de estrategias concretas con una alta probabilidad de implementación.
No obstante, considerando que estamos en una época con sobrepeso de historia y desnutrición de futuros (Alonso 2014), en la que generalmente miramos la realidad en lo que es su “presente” y cómo se ha llegado a ella mirando su “pasado”, desconociendo una perspectiva prospectiva para abordar los problemas (Ander-Egg 1998) ¿cómo nos aproximamos al estudio y construcción del futuro desde las transformaciones agroecológicas?, ¿qué cambios requerimos en nuestra percepción del tiempo para superar los desafíos agroalimentarios actuales?
Por otra parte, Pardo y Sánchez (2016) incentivan a realizar prospectivas agroalimentarias inclusivas, mediante la integración de productores campesinos en la creación de escenarios futuros, en contraposición a aquellos procesos prospectivos que favorecen a grupos privilegiados o hegemónicos del actual modelo agroalimentario. El cual además, ha relegado a la agricultura campesina a la periferia (territorial e histórica), desplazando su imagen hacia el “pasado”, y ha exaltado a la agricultura empresarial, proyectando al empresario agrícola como “el único modelo de futuro” (Van der Ploeg 2010).
Así, para (re)construir sistemas agroalimentarios inclusivos, en los que se considere la diversidad de conocimientos campesinos y de otros protagonistas sociales excluidos históricamente, como mujeres o jóvenes, ¿qué aspectos de fondo debemos modificar en los procesos de prospectiva agroalimentaria?, ¿qué cambios provocarían dichos conocimientos en los sistemas agroalimentarios del futuro?
PRINCIPALES ASPECTOS METODOLÓGICOS
La agroecología posee un enfoque inter y transdisciplinario, participativo y orientado a la acción (Wezel et al. 2009; Méndez et al. 2013; Gliessman 2016; Bell y Bellon 2018; Rivera-Ferre 2018); que se articula con otros enfoques como el de la investigación-acción participativa, para impulsar procesos de innovación cognitiva, tecnológica y sociopolítica, mediante el aprovechamiento de las diversidades sociales, ecológicas y de imaginación (Méndez et al. 2013; SOCLA 2014; Bell y Bellon 2018).
De forma similar, la prospectiva como espacio participativo multi, inter y transdisciplinario, permite generar un “diálogo social permanente”, a través de la actividad continua entre anticipación, apropiación, acción y aprendizaje, soportada en métodos, procesos y sistemas que fomentan la innovación social, cultural, cognitiva y tecnológica (Medina et al. 2014).
En este sentido, los métodos y las herramientas que utiliza la prospectiva se han agrupado en un “diamante”, de acuerdo a las fuentes de conocimiento e información a las que recurren; vale mencionar: la evidencia (información cuantitativa y tendencias), la experticia (consulta a personas especializadas o conocedoras del tema), la interacción (consulta participativa y conversación ciudadana) y la creatividad (exploración de alternativas y formas no convencionales de pensamiento estratégico) (Medina et al. 2014) (Figura 1). Adicionalmente, el enfoque de “los seis pilares” agrupa otro racimo de métodos y herramientas prospectivas producto de la teoría del pensamiento futurológico y desarrollados a través de la praxis (Inayatullah 2012) (Cuadro 1).
Ahora bien, los escenarios futuros son el resultado por excelencia de los procesos prospectivos (Pardo y Sánchez 2016). Estos escenarios permiten revisar o generar anticipadamente políticas, planes o estrategias (Hebinck et al. 2018), debido a que contienen las narraciones sobre las diferentes visiones de futuro. No obstante, ¿qué métodos de construcción de escenarios prospectivos son complementarios con las metodologías utilizadas en agroecología?, ¿cuáles fomentan un verdadero diálogo de saberes entre las y los protagonistas sociales de un sistema agroalimentario y cuáles definitivamente no?
A manera de ejemplo, Godet y Durance (2011:120) presentan dos escenarios extremos de la agricultura en Francia para el año 2010, producto de un ejercicio prospectivo realizado entre los años 2001 y 2002, para mejorar el entendimiento sobre los retos y las decisiones futuras del sistema agroalimentario de dicho país. El ejercicio utilizó el análisis morfológico, para identificar las mayores incertidumbres y preguntas clave; y el método Smic-Prob-Expert, para identificar las hipótesis y escenarios más probables.
Ambos escenarios transcurren alrededor de Jean, un agricultor francés ficticio. En el primer escenario, pese a que Jean pasa del estatus de campesino al de empresario agrícola y utiliza la tecnología agrícola más moderna, es catastróficamente apisonado por la implantación de políticas económicas y comerciales liberales en Francia, que afectan profundamente al sistema agroalimentario de este país. En el segundo escenario, el establecimiento de una “política agrícola común” en Francia, impulsa una agricultura “sostenible” y respetuosa con la naturaleza; además, permite que los agricultores, como Jean, “alimenten” a las ciudades y que las nuevas generaciones estén interesadas en la actividad agrícola.
En los sistemas agroalimentarios latinoamericanos ¿cuántos ejercicios similares a éste se han realizado?, ¿qué metodología prospectiva han utilizado?, ¿cómo han incluido la participación campesina-rural?
Figura 1. El diamante de los métodos de prospectiva.
Fuente: Popper citado en Medina et al. (2014:80). Para mayor detalle consultar: https://rafaelpopper.wordpress.com/foresight-diamond/
Cuadro 1. Métodos y herramientas del enfoque de “Los seis pilares”.
Fuente: Elaboración propia con base en Inayatullah (2012).
RECOMENDACIONES FUTURAS
Queda pendiente explorar los futuros de las transformaciones agroecológicas: ¿qué pasará y qué podemos hacer en el presente en pro de ellas? Para ello, debemos recurrir a un estudio prospectivo de enfoque “exploratorio”, cuyo desplazamiento temporal va de presente a futuro, con un conocimiento razonable del pasado (Gándara 2014). Podemos considerar como puntos de partida, los factores clave que conducen a la masificación de la agroecología, descritos por Mier y Terán Giménez Cacho et al. (2018); y las condiciones “habilitadoras” y “deshabilitadoras” de los “dominios de transformación” del sistema alimentario, dentro de las dinámicas de poder y gobernanza, explicadas por Anderson (2019).
También, es importante que diferenciemos las prospectivas “transformadoras” de aquellas “conservadoras” de la realidad. A las primeras podemos denominarlas “prospectivas rebeldes”, porque son contrarias al modelo agroalimentario hegemónico. Las segundas muchas veces son fomentadas por políticas y programas agrícolas que pretenden dar continuidad a las cadenas agroalimentarias homogéneas y a los criterios de “éxito” del mercado convencional (Pardo y Sánchez 2016); y junto con ello, al modelo agroalimentario hegemónico que se camufla con nombres confusos como “revolución verde” (Wezel et al. 2009; Rosset y Altieri 2018), “agricultura climáticamente inteligente”, “intensificación sostenible” y otras visiones institucionales-tecno-optimistas a favor de los transgénicos y agrotóxicos (Rivera-Ferre 2018; Rosset y Altieri 2018).
Hoy y a futuro, debemos (re)considerar a la agricultura campesina-ecológica como una gran oportunidad para la producción de alimentos saludables, la reconstrucción de las sociedades y la conservación de paisajes y diversidad biológica. Es decir, debemos devolver el significado de “sublime” a la agricultura (Van der Ploeg 2010).
CONCLUSIONES
La agroecología devuelve a las sociedades lo que por un tiempo fue despojado por la agricultura industrial: el sentido de futuro, en el cultivo de alimentos, la preservación del tejido social y la conservación de diversidad biológica. No obstante, aún queda por indagar ¿cómo concebimos el tiempo y el futuro las y los protagonistas sociales?, ¿cómo integramos las diversas “visiones” agroalimentarias?, ¿cuál es el futuro de la agroecología después de la COVID-19?, ¿cuáles son los retos y las oportunidades para las transformaciones agroecológicas a cinco, diez o cincuenta años?
Para ello, la agroecología puede nutrirse del procesamiento sistemático y organizado de diversas teorías, informaciones, conocimientos, imágenes y visiones de futuros, proporcionados por la prospectiva (Medina et al. 2014). Además, la agroecología y la prospectiva pueden complementarse debido a que ambas poseen enfoques y metodologías transdisciplinarias, participativas y orientadas a la acción.
Sin embargo, si queremos profundizar en la imaginación, (re)conceptualización y transformación de los futuros agroalimentarios, más de manera proactiva que reactiva, ¿cómo incorporamos la anticipación y previsión prospectivas a los principios agroecológicos sociales, mencionados por Bell y Bellon (2018)?, ¿cómo puede la investigación-acción participativa articular la agroecología y la prospectiva?, ¿cómo construimos puentes entre la agroecología y la sociología de los futuros, propuesta por Valdes (2011)?
REFERENCIAS
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