Ronald Byron Nigh Nielsen
Foto: Laura Ponce
Por: [1]Laura Patricia Ponce Calderón
BIOGRAFÍA
Para la realización de la presente biografía se llevaron a cabo un par de entrevistas con fecha 18 y 30 de marzo de 2017, además se extrajo información del curriculum vitae del autor. El presente apartado ha sido revisado por el autor.
Ronald Nigh nació en la ciudad de Nebraska, Estados Unidos de América en el año 1947. Concluyó sus estudios de licenciatura y maestría en antropología, se graduó del doctorado en antropología social, con la tesis: La milpa maya en los altos de Chiapas, toda su formación profesional la llevó acabo en la Universidad de Stanford, Estados Unidos (1969-1976) y por último realizó un posdoctorado en CIES (ahora ECOSUR).
Llegó en 1973 a Chiapas financiado por la Fundación Rockefeller donde se estableció por 21 meses. El objetivo de la investigación era combinar el análisis de fotografías aéreas con el conocimiento de los agricultores, para construir un modelo espacial de los altos de Chiapas (Nigh, 1975).
Sus primeras publicaciones (1977-1983) abarcan temas variados sobre el ambiente, nutrición y agricultura. En 1992 comienza a escribir sobre agricultura orgánica y en 1995 publica junto con Nemesio Rodríguez el libro “Territorios violados: indios. Medioambiente y desarrollo en América Latina.
Desde 1994 se integró como Profesor-Investigador, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) en el estado de Chiapas, México, donde ha realizado investigación relacionada con el medio ambiente y la ecología histórica de la cultura maya, también ha incursionado en la organización social de campesinos y huertos escolares.
En 1997 escribe el artículo “Organic agriculture and globalization: a Maya Associative Corporation in Chiapas, Mexico.”, en 2002 se publica “Maya medicine in the biological gaze: bioprospecting research as herbal fetishism”, para el año 2008 el artículo “Tress, fire and farmers: making Woods and soil in he maya forest” es publicado. El trabajo de prácticamente toda su vida sale a la luz en 2015, con la obra “The Maya Forest Garden: Eight Millennia of Sustainable Cultivation of the Tropical Woodlands” que escribió junto con Anabel Ford.
Trabaja temas diversos acerca de antropología ambiental, agroecología y agricultura orgánica, acción colectiva, cooperativas y pequeñas organizaciones, ecología del paisaje, restauración de ecosistemas y manejo comunitario de recursos. Cuenta con una trayectoria de 45 años orientados al trabajo en selva maya además de trabajo académico de investigación y docencia en cursos de ecología política, sistemas de información geográfica y métodos etnográficos, así como seminarios sobre las relaciones ambiente y sociedad, soberanía alimentaria y agroecología (CIESAS, 2017).
Recientemente ha incursionado en diversas prácticas agroecológicas como son: Microbioma del suelo, microorganismos de montaña, manejo y fertilidad del suelo. Su área de interés es Mesoamérica, el Caribe y la región Maya. En la actualidad trabaja con un proyecto que pretende conocer las innovaciones de producción basadas en agroecología y comercialización directa de pequeños agricultores de México y Francia ante la crisis alimentaria. Ha impartido talleres y colaborado con ONG’s con énfasis en métodos de agricultura ecológica y conservación de la biodiversidad y forma parte de la Asociación Dana, A.C. (http://dana.org.mx/), que promueve la agroecología (CIESAS, 2017). La intensificación de la agricultura fue un estudio que se planteó como estrategia de conservación de las selvas tropicales en el sureste de México y que fue parte del proyecto de año sabático en la Universidad Autónoma de Yucatán.
Los principales autores que lo han influenciado son Miguel Altieri, Stephen Gliessman y West Robert entre otros, con los siguientes autores ha escrito varios documentos: Anabel Ford, Diemont Stewart A W., Bruce Ferguson, Nations James D., Van Breugel Michiel, Hernández C. R. A., Ivett Perfecto, Helda Morales, John Vandermeer, Miguel Martínez Ramos y Lorena Soto Pinto.
[1] La autora del presente documento es agrónoma de formación con una maestría en ciencias forestales en la línea de ecología del fuego, se ha desenvuelto profesionalmente en el área de incendios forestales mediante la prevención (física y cultural), así como en el combate e investigación de los impactos provocados por el fuego en el ecosistema. Actualmente estudia el conocimiento de usos y tradiciones locales entorno al fuego, el papel en la sociedad, la influencia que ha ejercido en el desarrollo socioeconómico y la conflictividad que ha generado, lo anterior para entender el escenario actual, ya que constituye una base importante para el diseño de prácticas ecológicas, social y culturalmente apropiadas que contribuyan a la mitigación del cambio climático. Fotografía tomada por la autora.
APORTES DE RONALD NIGH A LA AGROECOLOGÍA
Ronald Nigh ha enfocado su investigación a estudios antropológicos y agroecológicos mediante el uso de diversos métodos de las ciencias sociales y naturales. En efecto, el planteamiento que se propone es verdaderamente interdisciplinario y muestra de ello es que a lo largo de su trayectoria ha recorrido varias áreas de investigación. Resulta novedoso e interesante conocer acerca de cómo ha evolucionado a lo largo del tiempo, desde temas que abarcan la economía solidaria, acción colectiva y agricultura orgánica entre otros más destacados. Sin embargo, un hilo rojo durante toda su carrera fue un trabajo acerca de la milpa Maya. Los temas de investigación en los que trabaja a largo plazo son la ecología histórica con énfasis a la agricultura tradicional Maya. Considera como base la interacción que existe entre la sociedad y el ambiente en distintas escalas espacio-tiempo, con la finalidad de hacer una aproximación acerca del entendimiento de la cultura en cuestión y como han tomado decisiones en el ámbito ambiental y sociocultural (Nigh, 2008).
Para Ron Nigh abordar el tema de la agricultura en el trópico se debe hacer de una manera interdisciplinaria y planteando estudios a largo plazo en el tema de agroforestería (Nigh, 2008), lo anterior también ha sido parte de su investigación sobre los Mayas lacandones. Plantea que cuando el ser humano interviene en etapas tempranas de la regeneración de los arboles (después de que se cultivó el maíz), los procesos sucesionales se producen de manera más rápida mediante la selección de especies y el uso adecuado del fuego (Nigh, 2008). Todo este conocimiento resulta importantes para conservar los bosques tropicales, porque les permite mantener un suelo con gran contenido de materia orgánica y nutriente. Además se requiere de políticas públicas que ofrezcan alternativas a programas de restauración y que tengan como base el conocimiento tradicional y la ecología (Nigh, 2008).
El sistema agroforestal que los Mayas Lacandones han usado ancestralmente, ha demostrado su efectividad en la restauración de la selva y por consiguiente el resultado es la excelente fertilidad, ya que mediante el uso específico de algunas especies vegetales (balsa por ejemplo), estas permiten que se acumule la materia orgánica y posterior a la aplicación del fuego, el suelo se ve beneficiado porque obtiene una concentración mayor de nutrientes. Los Mayas Lacandones poseen un vasto conocimiento entorno al manejo y la restauración de sus selvas tropicales, ya que de su bosque obtienen diversos bienes y servicios (Diemont et al. 2006).
Chazdon et al. (2009), mencionan que la ecología del paisaje es la interacción que existe entre hombre y ambiente, en su estructura, en la dinámica de la biodiversidad, sostenibilidad y los servicios ecosistémicos. Estos mismos autores comentan que es importante que se realice un esfuerzo multidisciplinario, que promueva un enfoque participativo que considere tanto la conservación como la sostenibilidad en los paisajes rurales tropicales y que se deberían retomar las técnicas de agroforestería (que ya realizan los agricultores), como una herramienta para incorporarla al manejo de los bosques. Estos paisajes poseen una gran relevancia para nuevas investigaciones encaminadas a desarrollar vínculos entre las comunidades, conservacionistas, científicos y la sociedad (Chazdon et al. 2009).
Además de existir una fuerte demanda de productos que provienen de los bosques, y que a la vez impera el sentido de la conservación. Ante tal planteamiento se requiere de una nueva estrategia de conservación de la biodiversidad que mantenga un sistema de agricultura ecológicamente sustentable, respetando y tomando en consideración el conocimiento que los señores campesinos para crear paisajes con diversos fines (Harvey et al. 2008).
El tema de la milpa como modelo de sustentabilidad, la composición de las selvas tropicales, y la restauración ecológica, la resiliencia ante el cambio climático, como el eje de la cultura Maya queda plasmado en su libro The Maya Forest Garden: Eight Millennia of Sustainable Cultivation of the Tropical Woodlands, que Ronald escribe junto con la arqueóloga Anabel Ford en 2015. Esta obra permite conocer el incansable trabajo que ha realizado durante toda su vida, el trabajo incluye el desarrollo de observaciones arqueológicas y etnoecológicas de manera interdisciplinaria, y los autores logran con esto determinar que existe hasta nuestros días una continuidad en la sofisticación de las prácticas ecológicas que son preservadas por las generaciones de campesinos de esta cultura (Ford y Nigh, 2015). En este trabajo también se aborda el tema de las relaciones entre la población y la tierra; sobre todo la complejidad del bosque y la milpa, y como se encuentran asociadas al igual con los factores políticos que incidieron en la cultura Maya del Petén, Yucatán y la Lacandona. Los territorios Mayas eran ocupados por una vasta extensión del sistema de milpa, siendo el cultivo de maíz es el que ocupaba mayor cobertura de tierra ya que debía ser suficiente para la población (Ford y Nigh, 2015).
En torno a la milpa varias prácticas eran llevadas a cabo, como por ejemplo ceremonias para pedir una buena cosecha. En el artículo “The Maya milpa: fire and the legacy of living soil” de Nigh y Diemont (2013), explica como plasmaban en sus códices el uso del fuego y lo asociaban con fechas del calendario para realizar las ceremonias. Estas ceremonias eran realizadas también para obtener una buena quema y para los espíritus de la tierra, los agricultores mayas consideraban una "buena quema" cuando en la ceremonia toda la hierba seca, pequeñas ramas y troncos eran completamente consumidas y convertidos en ceniza (Terán and Rasmussen, 2009; Nigh y Diemont, 2013). La milpa practicada por los lacandones desde finales del siglo pasado muestra muchas adaptaciones características de los sistemas de manejo de los indígenas mesoamericanos (Wilken 1971, 1987;Alcorn 1990:Toledo et al. 2003, Nigh 2008). Dentro de esta práctica los agricultores reconocen el uso del fuego, como una herramienta importante la cual se puede usar con diversos objetivos minimizando los efectos negativos. Ellos poseen el conocimiento para controlar la temperatura de la quema y de otros factores ambientales con los cuales se hacían más notorios los efectos positivos como son: que después de la quema está reduce las malezas y que aporta nutrientes al suelo (calcio, nitrógeno, fosforo, potasio, magnesio y manganeso). Esta práctica se ha llevado acabo por milenios en diversas regiones y en la actualidad es una actividad tradicional para el manejo de la milpa (Nigh and Diemont, 2013). “Ronal Nigh declara que el sistema agrícola que resulta en el mayor secuestro del carbono en el suelo está en la roza-tumba-quema -bien manejado-. Eso fue estudiado en los primeros trabajos con Stewart en el que buscaban conocer si en los suelos de las milpas lacandonas ocurría el secuestro de carbono, y si había en particular esa forma de carbono negro que es recalcitrante porque dura siglos en el suelo, al parecer existe una acumulación, pero no se puede cuantificar porque las muestras no fueron tomadas y actualmente el estudio está en proceso”. (R. N. comunicación personal, 30 de marzo de 2017)
En sus inicios los Mayas establecieron sus asentamientos en lugares donde ocurrían precipitaciones que propiciaban la sequía o el diluvio. Estos sucesos los orillaron a desarrollar estrategias del manejo de su bosque y de sus recursos en general esto formó la base para también desarrollar el sistema de milpa. Gracias a que con el paso del tiempo lograron una firme adaptación a las condiciones del medio. La población creció y se extendió hasta llegar a ser una gran civilización tropical dentro del periodo clásico, como menciona Ronald Nigh dentro del capítulo 3 del libro mencionado. Durante todo este periodo y mediante el sistema basado en el ciclo de la milpa y el uso moderado de recursos se mantuvieron por milenios debido a la estabilidad climática. Los registros indican que está cultura ha mantenido hasta el presente un impacto constructivo en sus selvas con el manejo tradicional (Ford y Nigh, 2015).
Por otro lado los aportes más sustanciales dentro de la agroecología por parte del autor están enfocados principalmente a la valoración del sistema de milpa Maya, en el que deja de manifiesto que este sistema es primitivo pero no improductivo y más positivo para la salud de los seres humanos y el ambiente. Los alimentos que aquí se producen son de calidad, ya que excluye el uso de agroquímicos porque se basa en la fertilidad que provee el bosque donde el suelo es regenerado constantemente con minerales y materia orgánica. Hay que hacer hincapié que el conocimiento ecológico que poseen los lacandones han mantenido el sistema de producción por siglos. Aunque en la actualidad existen grupos de personas desinformadas que señalan a la milpa Maya como una de las principales razones de que la selva sea destruida y degradada, estás personas desconocen que este conocimiento empírico ya ha sido comprobado mediante investigación y que es un sistema flexible y sofisticado (Ford y Nigh, 2015).
Planteada la propuesta anterior, Ronald incursiona dentro de las corrientes teóricas como son la acción colectiva y que en su libro “Acción colectiva, capital social y recursos naturales: Las organizaciones agroecológicas de Chiapas” aborda el tema de las organizaciones sociales en el Estado, y como estas han influido en el desarrollo y uso de recursos naturales, humanos y financieros. La Teoría de la acción colectiva (movimientos sociales rurales, acceso a los recursos y el capital social), la Teoría de la globalización (como estructura y capital social de acción política y económica) y la antropología del desarrollo, explica que las organizaciones surgen dentro del desarrollo neoliberal (Nigh, 2002).
Otro de los importantes aportes de Ronald Nigh para el campo de la agroecología se plantea por medio de la Teoría de la acción colectiva la cual se basa en la construcción de un modelo, en el que los individuos que participan toman decisiones de carácter racional y conduce a identificar un dilema social que aparece cuando hay una situación en la que tomar una decisión va a maximizar el beneficio propio con desventajas para un grupo. La acción colectiva ha formado parte de la estrategia para sobrevivir y la familia es considerada una unidad colectiva, y a la vez existe también la unidad doméstica (base de la organización de los Mayas) la cual va a variar en función de la cultura, su situación histórica y social, ecológica y económica (Nigh, 2002) .
La “organización comunitaria Maya” como lo menciona en su libro sobre Acción colectiva, capital social y recursos naturales (2002), consiste en que los pueblos no simplemente se agrupan porque prefieren no estar solos o porque existen lazos que los unen, si no, porque es la manera más efectiva en que la comunidad puede alcanzar sus objetivos comunes y ahí se basa la economía política y de subsistencia del grupo. Todo esto tiene una lógica y una racionalidad tanto individual como colectiva. La organización Maya tiene como estrategia fundamental a la agricultura de milpa, esta manera es óptima para impulsar a la familia patrilineal (grupo residencial de familias nucleares, un padre y sus hijos casados) y dentro de estas familias todo funciona a manera de una organización en donde cada integrante tiene un papel fundamental y a la vez cada quien es responsable de sus actos. Esta organización impulsa seguridad y apoyo por medio de la lealtad de hijos a padres y la jerarquización entre el padre y hermanos, con eso se asegura la subsistencia (Nigh, 2002).
Dentro del tema acción colectiva también se encuentra el cooperativismo, la propiedad de bienes comunales, las formas de organización social y cooperativas (posibilidades de mercados para productos especializados). Las cooperativas agrícolas están conformadas con demandas acerca de una mayor autonomía sobre la comercialización de sus bienes y servicios que obtienen a través de la producción (Bartra, 1991; Nigh, 2002). Existen algunas limitaciones dentro de la cooperativa por problemas de inversión y por la dificultad que puede llegar a tener para capitalizarse. En Chiapas se ha estudiado que el problema de las cooperativas es la falta de capital debido a la extrema pobreza de los pequeños productores, que al verse necesitados acuden a intermediarios y no a la cooperativa. Las organizaciones campesinas han sido planteadas como objeto de estudio para entender la forma como estas se organizan. Una de las estrategias de las cooperativas indígenas en la producción de café orgánico, es el dialogo que se sostiene entre la globalización y la identidad. En Chiapas se reconoce a la cooperativa de la Sierra Madre de Motozintla “San Isidro el Labrador” (ISMAM) como una de las que más exporta café orgánico al extranjero, y es un ejemplo del buen funcionamiento y organización de la gente. El autor concluye que es imperativo continuar impulsando las cooperativas en nuestro país para alentar el progreso, la paz y la prosperidad (Nigh, 2002).
A lo largo del tiempo pequeñas organizaciones se han aventurado a producir de manera orgánica como una alternativa donde participan de manera activa con el acompañamiento de asesoría técnica. Ronald y Alma Amalia publican un artículo que tiene por nombre ¿Quién dice qué es orgánico? (2005) y que aborda el tema de la certificación orgánica y la manera como participan los pequeños propietarios en el proceso, y como la enfrentan. Este proceso se ha debilitado porque ha tenido un giro burocrático y el costo para certificarse es elevado, por lo que debe considerarse buscar alternativas de un comercio justo (González y Nigh, 2005).
La agricultura orgánica responde a la necesidad de los agricultores ante la baja productividad del suelo en la cual adoptan métodos y estrategias para escalar a los mercados internacionales mediante la regeneración de la fertilidad del suelo usando métodos agroecológicos. Por tanto se hace alusión en la importancia de organizarse en cooperativas para adoptar sistemas y técnicas que combinen el concimiento tradicional en torno a la agricultura pero también incorporen elementos y técnicas modernas de agricultura orgánica (Hernández y Nigh, 1998).
Nigh y Rodríguez (1995) comentan que el pueblo indígena ha sido sometido por los sistemas políticos que merman toda organización dentro de la comunidad. Esto con el paso del tiempo ha perdurado con la misma visión obsoleta de procurar un desarrollo al incorporar sus economías al sistema capitalista con el cual se rige el gobierno. Ante tal imposición han surgido movimientos organizados que han conducido acciones encaminadas a promover que los productos que de su tierra obtienen se puedan incorporar a pequeños mercados que son más especializados y valoran el proceso de producción o elaboración de un producto, para el beneficio final de los grupos locales que basan su economía directamente del campo.
En su libro “Territorios violados” (1995) analiza el supuesto desarrollo económico y como estas tienen un impacto en el territorio que habitado por grupos indígenas. Es absurdo proponer que un desarrollo ese basado en aumentar la calidad de vida de las personas pobres, ahí opera el fracaso de las políticas públicas que operan con grandes inversiones que conducen a la desigualdad y a un rotundo fracaso porque las oportunidades se presentan para una minoría que logra crecer y enriquecerse, mientras otros tendrán que pagar y cargar con las consecuencias de dichas políticas.
Para finalizar, se puede ofrecer una directriz de la problemática planteada pero se requiere de la organización y participación de los pueblos indígenas que han logrado conservarse a pesar de violentar su cultura y tradición mediante la imposición de leyes (Nigh y Rodríguez, 1995).
El tema de la soberanía alimentaria sin lugar a duda ha sido uno de los más abordados por el autor y varios de sus colegas, en 1998 se organizaron un foro-taller llamado "Bosques, Agricultura y Sociedad: Cultivando Nuevas Alianzas" en el que se pretendía identificar vacíos de información y fomentar alianzas entre diferentes centros de investigación, el gobierno y asociaciones buscando temas de interés común y la manera como trabajar en colaboración unos con otros ya que el trabajar de manera conjunta va a marcar la pauta para conformar un puente entre el campo y la ciudad (Ferguson, et al. 2009) . Los puntos de acuerdo que se tomaron son relevancia para avanzar en el tema de la agricultura, entre los que destacan el hecho de que es urgente y necesario establecer propuestas que sean coherentes para orientan el camino de la agricultura post-neoliberal (Ferguson, et al. 2009).
Literatura Citada
Bartra, A. 1991 Pros, Contras y Asegunes de la “Apropiación del Procesos Productivo” Cuadernos Desarrollo de Base 2: 5-22.
Chazdon, R. L., Harvey, Celia A.; Komar, Oliver; Griffith, Daniel M.; Ferguson, Bruce G.; Martinez-Ramos, Miguel; Morales, Helda; Nigh, N. R., Soto-Pinto, Lorena; Van Breugel, Michiel; Philpott, Stacy M. 2009. "Beyond Reserves: A research agenda for conserving biodiversity in human-modified tropical landscapes". Biotropa. 41 (2): 142–153.
CIESAS, 2017. Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social del Sureste. En línea: http://sureste.ciesas.edu.mx/?facstaff=ronald-nigh-nielsen [2017 febrero 22].
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Ferguson, B. G, Morales, H., Gonzalez, R. A., Iñiguez, P. F. J., Martínez, T. M. E., Mcafee, K., Nigh, N. R., Perfecto, I., Philpott, S. M., Soto, P. L., Vandermeer, J., Vidal, R. R. M., Avila, R. L. E., Bernardino, H. H. U., Real, P. R. R. 2009. La soberanía alimentaria: Cultivando nuevas alianzas entre campo, bosque y ciudad. Agroecología 4:49-58.
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Terán S and Rasmussen CH. 2009. La milpa de los Mayas, 2nd edn. Mexico City, Mexico: Universidad Nacional Autónoma de México.
Wilken, G.C. 1971. Food-producing sys- tems available to the ancient Maya. American Antiquity 36:432–448.
Listado de obras y artículos más significativos
Libros
Ford, A., y Nigh N., R. 2015. The Maya Forest Garden: Eight Millennia of Sustainable Cultivation of the Tropical Woodlands. United State of America.
Nigh, N. R. 2002. Acción colectiva, capital social y recursos naturales: las organizaciones agroecológicas de Chiapas. Pp. 73-110. En: Vargas G. (Coord.). 2002. De lo privado a lo público – Organizaciones en Chiapas. Primera edición. Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social y Miguel Ángel Porrúa, México, D.F.
Nigh, N. R. y Rodríguez N. J. (1995). Territorios violados: indios. Medio ambiente y desarrollo en América Latina. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México.
Capítulos de libros
Collier, G. A., Mountjoy, D. C., Nigh, N. R. 1994. Peasant agriculture and global change: a maya response to energy development in southeastern Mexico. BioScience. v. 44, no. 6, p. 398-407.
Ferguson, B. G, Morales, H., Gonzalez, R. A., Iñiguez, P. F. J., Martínez, T. M. E., Mcafee, K., Nigh, N. R., Perfecto, I., Philpott, S. M., Soto, P. L., Vandermeer, J., Vidal, R. R. M., Avila, R. L. E., Bernardino, H. H. U., Real, P. R. R. 2009. Bosques, agricultura y sociedad: cultivando nuevas alianzas. Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología, Medellín, Colombia. p. 183-205.
Hernández, C. R. A. y Nigh, N. R. 1998. Global processes and local identity: indians in the Sierra Madre of Chiapas and the international organic market. Institute of Latina American Studies: University of London. p. 110-129.
Morales, H., Castillo, U.M. M., Nigh, N. R. y Valencia, M. 2013. Conservación del Huitepec: mirando hacia afuera de la reserva. Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad: Gobierno del Estado de Chiapas, México. Vol. 1, p. 330-331.
Nigh, N. R. 1977. Los animales de pastoreo y la nutrición mineral del agroecosistema. Agroecosistemas de México: contribuciones a la enseñanza, investigación y divulgación Agrícola / Efraím Hernández Xolocotzi (editor y coordinador). México, Colegio de Posgraduados, Chapingo, p. 425-440.
Artículos
Chazdon, R. L., Harvey, Celia A.; Komar, Oliver; Griffith, Daniel M.; Ferguson, Bruce G.; Martinez-Ramos, Miguel; Morales, Helda; Nigh, N. R., Soto-Pinto, Lorena; Van Breugel, Michiel; Philpott, Stacy M. 2009. "Beyond Reserves: A research agenda for conserving biodiversity in human-modified tropical landscapes". Biotropa. 41 (2): 142–153.
Diemont, SAW y Nigh, R. 2013. "The Maya Milpa: fire and the legacy of living soil". Frontiers in Ecology and the Environment. 11 (1): 45–54.
Diemont, S. A. W., Jay F. Martin,Samuel I. Levy-Tacher,Ronald B. Nigh,Pedro Ramirez Lopez,J. Duncan Goliche. 2006. Lacandon Maya forest management: Restoration of soil fertility using native tree species. doi:10.1016/j.ecoleng.2005.10.012
Ford, A., & Nigh, R. (2014). Climate Change in the Ancient Maya Forest: Resilience and Adaptive Management across Millennia. In IANNONE G. (Ed.), The Great Maya Droughts in Cultural Context: Case Studies in Resilience and Vulnerability (pp. 87-106). University Press of Colorado. Retrieved from http://www.jstor.org/stable/j.ctt5vkjrz.10
González, A. A. y Nigh, N. R. 2005. Smallholder participation and certification of organic farm products in Mexico. Journal of Rural Studies, Vol. 21: 449-460.
González, A. A. Ronald, N. N. (2005). ¿Quién dice qué es orgánico? La certificación y la participación de los pequeños propietarios en el mercado global. Gaceta Ecológica,octubre-diciembre, 19-33.
Harvey, Celia A.; Komar, Oliver; Chazdon, Robin; Ferguson, Bruce G.; Finegan, Bryan; Griffith, Daniel M.; Martinez-Ramos, Miguel; Morales, Helda; Nigh, Ronald; Soto-Pinto, Lorena; Van Breugel, Michiel; Wishnie, Mark. 2008. "Integrating agricultural landscapes with biodiversity conservation in the Mesoamerican hotspot". Conservation Biology. 22 (1): 8–15.
Hernández, C. R. A., & Nigh N. R. (1998). Global Processes and Local Identity among Mayan Coffee Growers in Chiapas, Mexico. American Anthropologist, 100(1), new series, 136-147. Retrieved from http://www.jstor.org/stable/682814
Morales, H H; Nigh, R B; Romero-Balderas, K G; Naranjo, E J; (2006). Daños ocasionados por vertebrados silvestres al cultivo de maíz en la selva lacandona, Chiapas, México. Interciencia, 31() 276-283. Recuperado de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=33911507.
Nigh, N. R. 2008. Tress, fire and farmers: making Woods and soil in he maya forest. Journal of Ethnobiology. Vol. 28, no. 2, p. 231-243.
Nigh, N. R. 2002. Maya medicine in the biological gaze: bioprospecting research as herbal fetishism. Current Anthropology. Vol. 43, no. 3, p. 451-477.
Nigh, N. R., Charles B., Stephen B, García-Barrios L. G., Ortega-Paszka R., Perales H. 2000. Transgenic crops: A cauionary tale. Science (Letters). Vol. 287:1927 http://science.sciencemag.org/content/287/5460/1927.2
Nigh, N. R. 1997. Organic agriculture and globalization: a Maya Associative Corporation in Chiapas, Mexico. Human Organization. Vol. 56, no., p. 427-436.
Nations, J D.; Nigh, Ronald. 1980. "The evolutionary potential Lacandon Maya sustained-yield tropical forest agriculture". Journal of Anthropological Research. 36 (1): 1–30.